Capítulo 3:
Las clases de entrenamiento físico eran agotadoras, incluso cuando se trataba de su primer año en el instituto. El simple calentamiento constaba de una serie de vueltas al gimnasio y luego ejercicios. Hecho el calentamiento, comenzaban las prácticas de artes marciales, las cuales eran supervisadas por el profesor A, pero eran guiados por alumnos del último curso.
—Es bueno que aprendan bien como defenderse, las batallas no se tratan solo de usar sus poderes —explicaba el profesor con aquel tono de voz que solía aturdir un poco a todos—. Habrá oponentes que sabrán como contrarrestar bien sus poderes, es por eso que las habilidades físicas son muy importantes, pueden marcar una diferencia con el enemigo.
Los niños escuchaban con atención las indicaciones de sus diferentes instructores. Los alumnos de último año no eran muchos, pero se notaba que serían magníficos héroes, incluso la mayoría ya había iniciado su labor asistiendo a otros héroes de mayor rango y tiempo. Un ejemplo sería Kakashi Hatake, quien bajo el nombre de Lightning, asistía a Yellow Flash en muchas de sus misiones. Claro que ahora su trabajo consistía en entrenar a Sasuke Uchiha hasta que el año finalizara.
—Itachi te ha enseñado bien sobre técnicas de combate —comentó mientras bloqueaba los golpes del niño con facilidad. En las pocas semanas que llevaban practicando había notado las destrezas aprendidas en casa del menor, no lo hacía nada mal para su edad—; no eres como Obito cuando comenzamos —agregó, aprovechando que el Uchiha mayor estaba cerca de ellos.
—Cállate Kakashi, quisiera que dijeras lo mismo ahora —protestó el nombrado, quien curiosamente entrenaba al hijo del mismísimo Yellow Flash, aunque a diferencia del pequeño Uchiha, sus habilidades de lucha eran bastante inferiores—. Nada de poderes, Naruto… —le regañó al notar sus intenciones.
—Eso no es justo —reprochó antes de abalanzarse sobre el mayor, este solo le sujetó de la cabeza, empujándole lejos de su cuerpo con facilidad y manteniéndole así mientras el niño daba golpes al aire.
—Usa los movimientos que te enseñé —Obito suspiró, viendo como el niño se echaba hacia atrás buscando mas impulso—. Espera, Naruto…
La mayoría de los entrenamientos cercanos se detuvieron cuando el pequeño Uzumaki tropezó con una de sus compañeras haciéndola caer contra el suelo.
—Por eso te digo que sigas mis instrucciones —el Uchiha se acercó para ayudar a ambos niños a ponerse de pie—. Lo siento Rin, no quería interrumpir su entrenamiento…
—Eso no hubiera pasado si te concentraras mas al entrenar a Naruto —intervino Kakashi, logrando que el azabache frunciera el ceño y le mirara con disgusto.
—No pasa nada, los accidentes ocurren —se adelantó la castaña antes de que comenzaran a discutir, sabía bien lo fácil que Obito podía caer en las provocaciones de Hatake—¿Tú estás bien, Hinata? —al recibir un simple asentimiento de su cabeza, se limitó a sonreír levemente y volver a su práctica.
—No parece que fueras el hijo de Yellow Flash, ¿realmente lo eres? —El comentario de Sasuke llegó a tomar por sorpresa a ambos instructores, pero por sobre todo, llegó a molestar mucho al rubio.
—¿Qué acabas de decir?
—Naruto concéntrate —se apresuró a decir Obito—. Sasuke sigue con tu entrenamiento.
Ambos niños se dirigieron miradas retadoras por un momento antes de proseguir con sus ataques a los mayores. Por ahora, lo importante era que los niños aprendieran ataques físicos y fortalecieran poco a poco sus cuerpos, como ya había dicho el profesor A, no sólo se trataba de usar sus poderes porque siempre habría algún villano que estaría preparado para contrarrestarlos.
—No temas atacar con más fuerza —dijo Rin con su característico tono amable a su pequeña contrincante—, no pasa nada, no debes preocuparte por mí ¿de acuerdo?
—Lo intentaré —murmuró como respuesta antes de procurar atacarle con un poco mas de fuerza.
Hinata era consciente de que la clase en el gimnasio le costaba, no porque Rin fuera una mala instructora, sino porque no tenía demasiada seguridad en sí misma para la lucha física. No significaba que confiaba únicamente en sus poderes, incluso su falta de voluntad los hacía más débiles de lo que realmente eran. No dejaba de preocuparle el tema de La Eliminación y quizás eso le desmotivaba completamente a llegar a tener una vida de héroe en el futuro.
Rin había notado la poca seguridad que tenía la niña en sí misma y sabía que ese era su principal problema, porque en realidad, aprendía con facilidad todos los movimientos que le iba enseñando durante aquellas clases. Sentía que debía encontrar el modo de motivarle un poco más.
Pronto el sonido del silbato captó la atención de todos, pausando todos los entrenamientos para prestar atención al profesor, de ese modo notaron que Rasa había llegado al gimnasio.
—Vayan a sentarse a las gradas. —ordenó A y todos los estudiantes obedecieron, incluidos los del último año— Como ya deberían saber, pronto tendrán sus primeras evaluaciones, pero los entrenamientos no se tratan únicamente de ustedes sino también de sus instructores que están en ultimo año. Sus resultados afectaran a los de sus superiores, tengan eso muy en cuenta para todos sus exámenes de esta clase.
Tal vez para los niños era una sorpresa, pero para los más grandes no lo era, ya eran bastante consientes de aquello y por eso se esforzaban todo lo posible en entrenarlos adecuadamente. Debido a la cantidad de niños en el primer año, varios debían turnar a dos niños en el entrenamiento, y dependiendo de sus capacidades, algunos hasta tres.
—Para aquellos que deben entrenar más de un estudiante, se tomará en cuenta un par de regulaciones. Eso sería todo, retírense.
…
Durante los últimos dos años de estudio en D.E. es bastante normal que los estudiantes comiencen a hacer prácticas, tal como estudiantes que se preparan para trabajar en algo común y corriente, convertirse en pasantes. Para evitar problemas, era común que lo hicieran asistiendo a un héroe profesional y con más experiencia o en grupos donde pudieran reforzar las debilidades de uno con las fortalezas de otro.
Era extraño cuando un estudiante en su último año no asistiera a un héroe, pero era el caso de Obito, quien no había sido capaz de iniciar sus prácticas al no tener un héroe al cual asistir. Aunque no le extrañaba tanto, ¿Quién querría tener cerca al hijo del villano más peligroso de todos los tiempos?
—¿Cómo te va con la pequeña Hyuga? —Preguntó una vez se encontraron fuera de los vestidores.
—Necesito pensar en un modo para que se sienta más segura, que confíe mas en sus habilidades —respondió, caminando en dirección a la zona de casilleros—¿Qué hay de ti? El pequeño Naruto parece algo problemático —sonrió algo divertida.
—Estoy seguro que encontraras la manera, además, es una Hyuga, seguro será muy fuerte algún día —sonrió un poco a su amiga—. En cuanto a Naruto…—su sonrisa se deformó en una especie de mueca—espero que algún día sea como sus padres, sé que puede serlo, pero no es precisamente bueno escuchando.
Rin dejó salir una pequeña risa. Al llegar a la zona de casilleros, fueron hasta el pasillo de su color asignado y ubicaron fácilmente los suyos para guardar y retirar algunas cosas.
—Hoy irás a patrullar con Bloody Habanero, ¿cierto? —Preguntó Obito tras un breve silencio.
—Sí, ya me envió un mensaje para realizar el patrullaje de hoy —respondió antes de mirar a su compañero con pesar—. Ella dice que si pudiera cubrir a dos pasantes, te incluiría, pero ya sabes que es…
—…Contra las reglas —completó, rodando los ojos. Cerró el casillero y se recostó de este—Rin, si no hago las prácticas bajo la tutela de un héroe profesional, no me podré graduarme ni podré trabajar como héroe.
—Lo sé, y tal vez deberías enviar más solicitudes, o podrías pedirle asesoría a Sarutobi-sensei —sugirió tratando de animarlo un poco, cerrando su casillero también—. Le preguntaré a Bloody-san de nuevo, tú también deberías preguntarle a tus tíos…
—No.
—Obito…
—No quiero trabajar con mi tío Fugaku y sé que él no me aceptaría tampoco —ladeó un poco la mirada—. Mi tío Kagami era una opción, pero está muy lejos del país del fuego y para las prácticas solo tenemos permiso para trabajar en nuestro país de origen.
—Entiendo —Rin suspiró antes de volver a sonreír, sujetando la mano del pelinegro—. Vamos a vernos esta noche en el café Blue Bird, te mandaré un mensaje cuando el patrullaje haya terminado y seguiremos revisando posibilidades, ¿de acuerdo?
Obito miró fijamente aquellos brillantes y grandes ojos marrones, eran tan hermosos. Sintió que llegaba a sonrojarse ligeramente, aunque procuró asentir con la cabeza.
…
Hacía mucho tiempo que no visitaba Diamond Earth, aunque, a su parecer, no había nada diferente a lo que recordaba. Caminó hacia la entrada, estaba vacía ya que aun faltaban dos horas para que terminaran las clases. Siguió avanzando hasta el interior, subiendo al último piso ya que ahí se encontraba la oficina de la directora.
Una vez frente a las dos puertas de madera, extendió su mano dispuesto a tocarla, más esta se abrió antes de que pudiera hacerlo ya que alguien se disponía a salir. Lo primero que se encontró fue unos fríos ojos miel, que pasaron de verle con sorpresa a un intenso disgusto.
—Izanagi, ¿Qué haces aquí? —Preguntó Tobirama Senju con desdén—¿No estabas en el país del Silencio? En realidad, pensé que ya habías traicionado a la alianza internacional de héroes…
—No estoy de servicio ahora, no tienes que llamarme así, Senju—respondió con el mismo tono que el otro había empleado—¿Está Kaguya?
—¿Por qué regresaste? —Preguntó, ignorando lo dicho por el pelinegro. Izuna Uchiha frunció su ceño, no le gustaba regresar de tan lejos y encontrarse al que había sido su rival desde que inició sus estudios en D.E.
—Eso lo hablare con Kaguya, ahora apártate —gruñó entre cerrando sus ojos.
—Izuna, Tobirama, entren por favor —resonó la voz de la directora desde el interior.
Ambos hombres se miraron con desagrado antes de ingresar, suponían que la mujer había escuchado su pequeña discusión y si llamaba de nuevo al Senju, era porque consideraba que él también debía escuchar.
—Izuna, por fin regresaste —dijo la mujer una vez la puerta volvió a cerrarse—. Me gustaría que contaras lo que sabes en una reunión con todos, pero imagino que quieres descansar luego de dos años lejos de casa y necesito saber ahora lo más relevante: ¿Qué sabes de Susanoo?
—Muchas cosas y al mismo tiempo nada —respondió, ganándose una mirada escéptica del otro hombre—. Lo más importante es que lo vi, vi a Susanoo y hablé con él…
…
Tras su conversación con Kaguya y otra discusión con Tobirama, el Uchiha conocido en el mundo de héroes como Izanagi, salió de la oficina y se dispuso a darse una vuelta por la institución. Estar allí le hacía sentir cierta nostalgia, le recordaba cuando era un niño, ansioso por convertirse en un héroe junto a sus hermanos, sus primos, sus amigos.
En algún punto de sus divagaciones y memorias, el timbre que daba fin al día escolar resonó y pronto los estudiantes comenzaron a aparecer, yendo a la salida para abordar los diferentes autobuses. Logró identificar a los de primer año, eran los más pequeños después de todo, y entre ellos pudo ver a Sasuke.
—Así que el pequeño Sasuke ya está aquí —pensó, viendo a su sobrino alejarse en solitario a la salida.
—¿Izuna? —Al escuchar su nombre, no lo pensó mucho para girarse a ver al dueño de aquella voz—¿De verdad eres tú?
—Obito —sonrió al ver a su otro sobrino, acercándose a este en seguida—. Te ves más alto de lo que recordaba, me alegra mucho verte de nuevo —no se lo pensó mucho para abrazarle—¿Cómo te va? ¿Cómo estas Rin? —Saludó a la chica que acompañaba a Obito.
—Estoy bien, ya estoy, estamos en último año —se corrigió, correspondiendo el abrazo de su tío con cariño.
—Es bueno verlo de nuevo, Izuna-san. Todo bien —sonrió Rin. Ella sabía lo mucho que Obito quería a Izuna, era de los pocos miembros de su familia con el cual llevaba una buena relación y sabía que lo había extrañado mucho en los años que estuvo lejos.
—Ultimo año, que rápido pasa el tiempo —comentó tras separarse del abrazo—. Imagino que ya están haciendo sus prácticas de héroes, ¿Cómo les va?
—Sobre eso…
…
—No puedo creer que sean tan prejuiciosos, se supone que somos héroes, no tenemos derecho a juzgar a nadie —decía colérico Izuna una vez su sobrino le explicó toda la situación.
—No deberías conducir enojado, Izuna —Obito intentó de desviar un poco la atención del mayor.
El Uchiha mayor se había ofrecido a llevarles en su auto, a simple vista era una camioneta común, pero que traía incluido el sistema de teletransportación que permitía llegar a D.E.
—Es que no puedo creer que…—Izuna resopló un poco—¿Sabes qué? Ya no pretendo marcharme de la ciudad por un tiempo, renovaré mi estatus de héroe fijo para que puedas hacer tus practicas conmigo —sentenció para sorpresa del pelinegro menor.
—¿Lo dices en serio? Pero creí que investigabas a…
—No hay mucho más que pueda hacer ahora, y creo que ya has estado solo bastante tiempo ¿no crees?
Los más jóvenes sonrieron al escuchar aquella noticia. Obito vivía solo desde que Izuna se había marchado a aquella larga misión de investigación, su madre había muerto muchos años atrás y su padre, bueno, él era una historia muy larga que no le gustaba pensar. Ahora que su tío había vuelto, sentía que las cosas mejorarían al menos un poco en su vida.
—Obito —le llamó tras un breve silencio. El menor le miró por el retrovisor, notando como su gesto era más serio—, cuando lleguemos a casa tenemos que hablar algo importante.
Continuará…
Me disculpo por haber tardado tanto, espero que les haya gustado. Como notarán, cambie el titulo y el resumen del fic también, es que siento que cambiaré muchas cosas del rumbo de la historia así que espero no les disguste. Nos leemos
