GENDERBENDER
2.- No es el fin del mundo... ¿verdad?
La mañana había sido caótica como nunca, Jack había tardado alrededor de 45 minutos en tranquilizar a Elsa y vestirlo con la ropa de él, por supuesto, luego había tenido que convencerlo de escribir unas cuantas cartas para enviarlas al ministerio avisando que ninguno de los dos se presentaría a trabajar aquel día por causas de fuerza mayor, finalmente, Jack había terminado haciendo el desayuno y justo ahora se encontraba sentada en un reposet de su habitación observando el enorme bulto bajo las sabanas de su cama... Elsa se había negado a salir de ahí y luego de casi una hora de ruegos, Jack se sentía un poco fastidiada.
-¿Sigues ahí? - dijo Elsa en un murmullo ronco y grave desde su escondite.
-Por supuesto - contesto Jack con resignación - ¿donde más tendría que estar?
No hubo respuesta, al menos también los sollozos habían cesado.
-¿Sabes Elsa? Esto comienza a tornarse un poco... aburrido, podría hacerte compañía ahí abajo.
-No
-O tú podrías salir de ahí, no te ves tan mal.
-No saldré así, me quedaré aquí abajo hasta volver a ser una mujer.
-Aja, en el mejor de los casos, serán unas cuantas horas...
-No importa, no saldré.
-Ok, como quieras majestad, creo que yo sacare toda tu lencería para modelarla frente al espejo.
-Deja de bromear, - Murmuró aquella voz varonil completamente decaída - no es gracioso.
-Lo decía en serio - continuo Jack con una sonrisa - este cuerpo es tan ardiente que sería delito no echarle una buena ojeada.
-¡JACK FROST, NO TE ATREVAS! - Amenazo Elsa saliendo de debajo de las cobijas completamente sonrojado y con expresión incrédula, aparentemente celoso de que Jack finalmente estuviera tratando de interesarse en una mujer diferente a ella misma - eso, eso seria... ¡INMORAL!
-No sé a qué te refieres - Dijo la chica peliblanca desde el sillón, observando complacida al platino sentado en la cama - yo no pedí este cambio, pero, ¡por Merlín! No puedes negar que mi cuerpo es... realmente atractivo en esta versión.
Si el guiño no había sido suficiente, el acariciarse los senos había convencido a Elsa de levantarse de inmediato para enfrentar a Jack y detenerle las manos.
-¿Lo estas disfrutando?
-¡Oh, vamos!, no es el fin del mundo, solo me volvieron mujer, ¿qué tan malo puede ser eso?
-Espera a tener el periodo.
-Espero no durar tanto en estas condiciones.
Jack sonrió con calma antes de tomar a Elsa de un brazo y guiarlo hasta su regazo, ¿el cuerpo de Elsa era más pesado o el de Jack más ligero?
-¿Cómo nos pasó esto Jack?
-No lo sé majestad, pero, puedes estar segura de que hare todo lo posible por encontrar al culpable y volver a como estábamos.
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Habían pasado ya un par de horas desde el desayuno tardío, las cortinas, puertas y ventanas estaban cerradas por petición de Elsa, no quería ser visto con ese cuerpo por nadie más, ahora mismo se encontraba en la sala de música tocando el piano, Jack había tenido que salir de ahí después de la tercer melodía, todo le sonaba demasiado deprimente como para continuar ahí dentro.
La peliblanca hizo la comida ese día, si bien sentía que no alcanzaba las cosas como de costumbre, o que algunas cosas le eran más pesadas ahora, como en el caso de su bastón, prefirió ignorar la situación, había tenido que ponerse unos pantalones viejos de Elsa ya que los propios no le subían a partir de la cadera, ¡vaya que se le habían ensanchado!, las playeras y sudaderas seguían quedándole, así que no había tenido que preocuparse mucho por su atuendo, aunque debía admitir que tener senos era extraño, sentía un peso extra y además no dejaban de moverse cuando hacía movimientos demasiado bruscos, tal vez era a causa de no estar acostumbrada, lo ignoró también mientras terminaba de preparar y servir todo, colocando varios platos y cubiertos en una bandeja para depositarla en la mesita de la sala de música antes de volver a la cocina a colocar más viandas y llevarse una jarra con agua. Por precaución, ambos habían acordado no utilizar magia momentáneamente.
-La comida está lista, ven a comer antes de que se enfríe.
Las notas continuaron un poco más, desvaneciéndose lentamente hasta que el piano quedó en completo silencio, Elsa soltó un suspiro de resignación antes de incorporarse del banquillo del piano, era una suerte que la ropa de Jack le quedara, era extraño, sin embargo y muy a su pesar Jack no dijo nada, sus bromas solo empeorarían las cosas si mencionaba el aspecto de su esposa.
-Gracias – Fue todo lo que dijo el platino antes de tomar una cuchara y comenzar a comer la crema de calabaza que tenía en frente.
-Por cierto, encontré algo interesante en la despensa – Respondió Jack de forma animada – alguien tenía escondidas varias barras de chocolate atrás de los tarros de harina, creo que podría prepararte unas crepas de chocolate o algo así, jeje… ¿te gustaría?
-Gracias
El tono lastimero de Arendalle no hizo más que bajar el ánimo de Frost, quien se limitó a comer en silencio un poco más… al menos, hasta que notó las piernas del platino fuertemente apretadas mientras se reacomodaba en la silla cada varios segundos.
-¿Sucede algo Elsa?
-No… no es nada… come, se te va a enfriar.
-… tú tienes algo… vamos, no me burlaré.
Elsa siguió comiendo con la mirada baja, sin embargo, el sonrojo en su rostro no era algo que pudiera pasarle desapercibido a Jack.
-¡Elsa!
-Tengo que ir al baño – Murmuró aquel hombre de cabellos platinos mientras aguantaba las lágrimas, estaba completamente avergonzado.
-¡Pues ve!
-No puedo – Dijo Elsa casi sin voz.
-¿Qué? Elsa, no logro escucharte si hablas así de bajito.
-¡DIJE QUE NO PUEDO!
-… ¿Por qué no? ¿Cuál es el problema?
El rostro de Elsa se puso completamente rojo, su frente, su nariz, sus orejas y mejillas, la barbilla e incluso el cuello mientras bajaba el rostro, apretando más sus piernas y cerrando las manos en un par de puños tan apretados que se le habían puesto blancos por la presión.
-Jack… tengo un pene… y no quiero ir… no con esto.
La chica de cabellos blancos y cortos tardó un poco en comprender la situación, podía sentir la risa intentando aflorar desde lo más profundo de su pecho, tuvo que taparse la cara con ambas manos para evitar que una carcajada saliera de su boca, había prometido no reírse.
-OK, ok, entiendo… aunque no es como si nunca hubieras visto uno… o tocado uno…
-¡JACK!
-Bien, bien, tranquila… ¿qué te preocupa? Solo tienes que bajar el cierre del pantalón, sacarlo y apuntar… no es la gran cosa.
Por toda respuesta, Elsa se puso más roja… si es que eso era posible, había movido el plato con su carne a medio comer para apoyar su cabeza en la mesa mientras descansaba sus manos encima.
-Elsa, ¡no llores!, vamos, será interesante… en serio… si no te sientes cómoda haciéndolo de pie, bueno, supongo que podrías sentarte… y sujetarlo hacia abajo con una mano para que no mojes todo como si dejaras una manguera abierta a toda su capacidad.
-¡Jack… eso no me ayuda!
-… ¿quieres que entre contigo?
Ahora los dos estaban realmente sonrojados, en completo silencio, Elsa se estremeció un poco por la urgencia antes de levantar el rostro y mirar a Jack con cara de cachorrito en apuros y un par de lágrimas a punto de salir de sus ojos.
-¿Lo harías?
El rostro de Jack mostró un poco de desagrado ante la idea, una cosa era darle indicaciones, y otra muy distinta era…
-… si no hay más remedio.
-Gracias Jack.
.
Minutos más tarde Elsa terminaba de secarse las manos, notoriamente más relajada mientras Jack se tallaba las manos con insistencia, haciendo más espuma de lo usual.
-¡Oh vamos! – Soltó Elsa repentinamente – no es más grande que el tuyo.
-No estoy del todo seguro – Murmuró la auror antes de abrir la llave del agua para enjuagarse.
-Tus senos se ven algo más grandes que los míos y no me ves haciendo tanto escándalo, ¿o sí?
La chica albina no dijo absolutamente nada mientras le pasaba por la mente todo el drama que su esposa había armado desde que se despertara hasta ese preciso momento.
-Realmente no sabría qué contestar – Dijo Jack de forma un poco mordaz – he estado demasiado ocupado tratando de levantarte el ánimo como para darme cuenta de eso.
Elsa se le quedó mirando fijamente luego de aquella afirmación, como tratando de visualizar lo que había dentro de aquella cabeza peliblanca sin mucho éxito, rindiéndose repentinamente para comenzar a caminar de vuelta a la sala de música donde se sentó a terminar de comer, Jack llegó minutos después, completamente seria y en silencio, sentándose y terminando de comer también.
-Yo lavo los platos – Se ofreció el platino cuando al fin terminó de comer, levantándose para comenzar a juntar platos y vasos.
-¿Estás segura? – Soltó la peliblanca sin voltear a ver a su pareja – podrías desconcertarte ante tu "exceso" de estatura actual.
-¿Tú estás desconcertado? – Dijo Elsa con curiosidad.
-Solo un poco, parece que me encogí… - Respondió la chica cruzándose de brazos y mirando hacia otro lado - no es agradable pararme en puntas para alcanzar la despensa.
-¿En verdad?
Elsa ya no dijo nada más, terminó de colocar platos y vasos en la bandeja para llevarlos a la cocina, preparó un poco de jabonadura y comenzó a lavar, se sentía realmente incómodo, era un poco desconcertante darse cuenta de que sus manos se iban ligeramente más lejos de lo necesario para tomar las cosas, además, estar de pie le suponía sentir algo colgándole entre las piernas, no sabía si la sensación era desagradable, molesta o incómoda, solo se preguntaba como había hecho Jack toda su vida para lidiar con aquello mientras caminaba o solamente se mantenía de pie, y eso por no mencionar el incómodo incidente del baño.
-¿Te ayudo a secar los trastes? – Sonó una voz suave y aguda a sus espaldas.
-Gracias, pero no es necesario Jack, no son tantos.
-¿Segura?
-Sí, gracias.
Hablar era lo que le parecía más desconcertante, había algo extraño atorado en el medio de su garganta, subiendo y bajando de modo desconcertante cuando hablaba o tragaba, su voz sonaba tan diferente que en la mañana había hecho hasta lo imposible por no hablar demasiado fuerte, le molestaba en los oídos escucharse con aquella voz que no era realmente la suya, ¿cómo hacían los magos que tomaban poción multijugos para convertirse en magos del sexo opuesto?, ¿cómo podían tolerar esas transformaciones?...
-Oye Jack… ¿recuerdas cuando tomaste poción multijugos en el colegio para convertirte en mi?
-Fue interesante… ¿porqué?
-Bueno… la sensación que tienes ahora… ¿es igual?
Volteó a mirar, sentada en un banco alto de la mesa de la cocina estaba Jack, completamente concentrada, con los ojos cerrados y respirando relajadamente.
-No, no lo es – Contestó la chica de cabellos blancos – cuando tomé esa poción multijugos, sabía exactamente lo que pasaría, cuánto tiempo duraría, como me vería, como me escucharía… -Jack sonrió aun con los ojos cerrados – incluso sabía cómo debía moverme… no fue algo tan desconcertante.
-Sí pero… estar en mi cuerpo… ¿se siente igual con ese que tienes ahora?... no sé cómo explicarlo… me refiero… todo el cambio físico… ¿es igual?
Jack pareció pensarlo un poco más, cruzando los brazos y mirando hacia el techo ahora, observando a Elsa luego de un momento.
-Es un poco similar ahora que lo mencionas… claro que… esa vez no estaba preocupado por estas cosas, no me tomé mucho tiempo para meditar nada, solo me puse tu ropa y me fui a buscarte, necesitaba hablar contigo sin importar cómo.
Elsa retomó lo que estaba haciendo mientras seguía pensando en la situación, no tenía idea de cómo había pasado todo, cuánto tiempo durarían así y definitivamente, aquella mañana no había esperado encontrarse con que su cuerpo había tomado tremenda modificación.
-¿Crees que mañana volvamos a la normalidad?
-Eso espero… estas cosas pesan más de lo que esperaba.
Elsa volteó a ver a Jack, sonrojándose al momento y arrepintiéndose de su acción, la auror sentada en el banco estaba tentándose los senos con tanta atención y curiosidad, que definitivamente podía tomarse como una acción de lo más escandalosa… quizás no debió habérsele quedado mirando tan fijamente, o debió tomarse las acciones de Jack con menos morbo del que estaba siendo presa porque, en definitiva, aquel cuerpo de varón había terminado por responder.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
-¿EL…sa?
Jack estaba completamente confundida, el hombre que había estado lavando y secando trastes en la cocina hacía solo un segundo había terminado gritando y corriendo con rumbo a las escaleras completamente horrorizado, por supuesto que, luego de todo el drama del día, la peliblanca solo suspiró con cansancio antes de levantarse de su lugar y encaminarse a la habitación, pensando que podría haber asustado tanto al ministro para obligarlo a salir corriendo.
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Para cuando llegó la noche, Elsa ya había pasado la mayor parte de la tarde asustado debajo de las cobijas de su cama, sintiéndose miserable y atormentado mientras que Jack iba y venía por la casa, tratando de encontrar algo en que ocuparse, no tenía otra opción, Elsa le había prohibido entrar a la recámara luego de que este se riera, Arendalle tenía que admitir que para su marido había sido inevitable…
-¿Estás bien Elsa? – Había preguntado Jack apenas entrar a la habitación horas atrás.
-¡No quiero este cuerpo, Jack!, quiero mi cuerpo de vuelta – Lloriqueó Elsa desde su escondite entre las sábanas de la cama.
-¿Qué sucedió ahora?... vamos, no puede ser tan grave… ¡Elsa, por favor! Si no me dices que sucede, no puedo ayudarte.
-Yo, yo… - Se había sentido más que avergonzado mientras intentaba decirlo, sintiendo una notoria incomodidad entre sus piernas.
-Tú qué… ¿Elsa? – Jack se había sentado a su lado, intentando acariciarle la espalda por encima de aquel enredo de telas, sonriendo amablemente mientras el chico platinado se asomaba ligeramente.
-Creo que tengo… una erección – Soltó ella comenzando a llorar con la mitad de su rostro cubierto por las sábanas.
-¿Una… tú… JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA – Jack había intentado dejar de reír, en verdad, Elsa lo había notado en su rostro y en sus manos pero, era demasiado para tomarlo con alma, simplemente no conseguía parar y Elsa, inmersa en su desgracia, no había podido evitar que la furia creciera con las risas de su amante.
-¡LARGO DE MI HABITACIÓN! ¡TE QUIERO FUERA DE AQUÍ AHORA MISMO!
-Pero… JAJAJAJAJAJAJAJA… Elsa, no es tan…
-¡DIJE FUERA! – Era un hecho, estaba furioso, completamente furioso y avergonzado, que la cama se hubiera congelado casi en su totalidad no era como para asombrarse, que la ropa que usaba Jack también comenzara a congelarse solo había sido el detonante para que la peliblanca se levantara de un salto y saliera corriendo del lugar, ya no quedaba ni rastro de risa alguna mientras salía del cuarto a toda velocidad, cerrando la puerta tras de sí - ¡Y QUE NI SE TE OCURRA VOLVER A ENTRAR AQUÍ JACK FROST, O TE JURO QUE NO QUEDARÁN NI TUS HUESOS PARA ENTRERRAR!
Ahora Elsa se lamentaba un poco, en ese momento quería estar solo, quería que la tierra se lo tragara y quería dormir para descubrir que su cuerpo había vuelto a la normalidad cuando despertara con un Jack alegre y comprensivo a su lado… quizás le debía una disculpa a Jack, tenía que admitir que había exagerado esta vez.
TOC TOC TOC
-¿Elsa? – Dijo Jack desde el otro lado de la puerta – acaba de llegar una carta… viene de Hogwarts… ¿quieres esperar a mañana o…
-¿Carta de Howgarts? – Su corazón dio un vuelco en ese instante, obligándolo a salir de la cama y caminar en automático hasta tomar el pomo de la puerta, ahí, en el umbral, con una carta entre las manos se encontraba Jack, con indecisión en el rostro y emoción en los ojos. - ¿te parece si la leemos juntos? Después de todo, es la primer carta que envían los niños.
Jack sonrió antes de entrar, ambos se sentaron en la cama como si nada pasara, Elsa recargando la cabeza en el hombro de Jack mientras la peliblanca habría aquel sobre lacrado para sacar algunas páginas, la pulcra escritura de Allen podía verse al inicio de la carta, en algún punto interfería la letra más suelta y descuidada de Luna, ambos estaban bien, Allen había quedado en Ravenclaw, Luna en Gryffindor con su prima Evangeline y con Collie McGuffin mientras que Aaron había terminado en Slytherin, ambos padres habían reído al llegar a aquella parte, seguros de que Anna haría algún tipo de pataleta ante aquellas noticias, ambos gemelos ya habían entablado algunas amistades dentro de sus propias casas, también habían conocido la casa del árbol donde la pandilla de sus padres solía reunirse, además, ambos se habían unido casi de inmediato al club de gobbstone de la escuela.
La carta terminaba con la solemne promesa de Allen de mantenerlos informados de todo con una carta semanal, Luna por su parte prometía escribir cuando le fuera posible, lo que hizo reír un poco a ambos padres, como siempre, Allen era el responsable y Luna la despreocupada.
-¿Quieres cenar algo Majestad? – Preguntó Jack luego de depositar un beso entre los cabellos de su pareja antes de meter la carta dentro del sobre.
-No, gracias Jack, preferiría acostarme a dormir, aun tengo la esperanza de que todo vuelva a la normalidad por la mañana.
-Bien, en ese caso… traeré un poco de leche, creo que lo más sensato es que volvamos a dormir, hoy ha sido un día… de lo más extraño.
Elsa le agradeció en silencio mientras se volvía a acomodar en la cama, si, toda aquella pesadilla terminaría pronto, todo volvería a ser como antes y ellos podrían retomar sus vidas…
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La alarma del reloj mágico se activó a eso de las siete de la mañana, había una balada de rock sonando cada vez más fuerte, seguramente, el último sencillo de "Las Arpías del Abismo Encantado", Jack se apresuró a desperezarse luego de apagar la alarma, se levantó de la cama en automático, rascándose un glúteo de camino al baño, una vez ahí, levantó la tapa y colocó una mano entre sus piernas por mera inercia… un líquido caliente le recorrió su pierna, obligándolo a detenerse al momento y despertar del todo.
-¡BLIN, ETHE ÑI VAZMOZHNA!
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NOTAS DE LA AUTORA:
Jejejejejeje, bueno, pues debo admitir que este salió más rápido que el anterior, increíble, al menos para mí es increíble porque el anterior me costó bastante más trabajo, en todo caso, ¿qué les pareció?, puede que sonara un poco cruel toda la situación, especialmente las reacciones de Elsa pero, realmente no logro imaginarme la situación de otro modo, especialmente porque ella es más aprensiva que Jack…
Por cierto, lo que Jack está gritando al final es "¡Maldición, esto no es posible!"… originalmente estaba en español… luego recordé que en Colegio Hogwarts Jack habla ruso cuando está enfadado.
Pasando a la parte interesante de las notas… REVIEWS.
MyobiXHitachiin.- De verdad no esperaba que fueras la primera en mandar review, jajajajajajaja, aunque debí verlo venir xD, en cuanto a las imágenes, de los gemelos puedes encontrarla en la página de Lime-Hael (again con ella xD)la imagen se llama "Frost brother and sister", en cuanto al atuendo con que sale Elsa al principio, está en mi cuenta de deviant como "Elsa Arendalle de Frost"… de Jack no hay imagen :P es una lástima, jejejeje, creo que se vería lindo en ese uniforme de Gobstone, ahora, con respecto a lo que les pasó a estos dos… xD tendrás que leer toda la historia para descubrir que les pasó y como se deshace… y no, aun no estoy segura de ninguna de esas dos cosas xP, solo sé que si pasó en el restaurante.
Jobitachi.- Muchísimas gracias, espero que haya sido de tu agrado.
Nastinka.- Jajajajajajaja, gracias Nastinka, un placer verte de nuevo en los reviews y sí, eso fue una amenaza bastante seria por parte de Jack… luego de leer este cap creo que se entiende porque se preocupa tanto xD.
vivitoon .- Gracias por el comentario, en cuanto a Generation, me temo que con ese no puedo poner fechas fijas de actualización, algunos capítulos salen realmente solos, otros me dan vueltas y vueltas por la cabeza y últimamente hemos andado algo apretados de cosas en casa, procuraré tener pronto uno más, aunque si mal no recuerdo, lo actualicé hace poquito xP
Bueno, pues ahora si, es todo de mi parte, nos vemos en el siguiente cap de esta historia dentro de quince días, cuídense, diviértanse y no olviden dejar algún comentario por aquí, se aceptan amenazas, críticas, propuestas, ideas, imágenes, y de todo.
SARABA
