GENDERBENDER
3.- ¿Intercambio o confusión?... ¡Contingencia!
La sorpresa, el miedo y la incertidumbre habían sucumbido ante la ira y la preocupación.
No era un mal sueño, tampoco una maldición cualquiera, apenas logró calmarse, Jack mando algunas cartas al ministerio excusándose y avisando que ambos se tomarían todavía otro día libre, esta vez, para una revisión en ST. Mungo y solicitando la presencia de su jefe actual y algunas otras personas, incluyendo al ex ministro Arendalle, todo con la máxima discreción posible.
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Elsa esperaba en una silla del consultorio de Madame Greeny mientras examinaban a Jack, aprovechó para contemplar su propio reflejo en la vidriera de pócimas sanadoras frente a sí, en lugar del reflejo usual, se encontró con el de un hombre de cabello platinado peinado hacia atrás, su cabello tejido en una trenza sencilla, llevaba unos zapatos negros, un pantalón azul cobalto, una camisa holgada de color blanco y un chaleco beige, todo salido de entre las ropas de Jack.
-¡OUCH! - Se escuchó la femenina voz del auror al otro lado de un biombo de tela blanca - ¡son de verdad! si quiere me desvisto.
Elsa no pudo evitar sonrojarse, pensando en lo que estaba pasando ahí dentro.
-Disculpe usted señora... "Señor" Frost... tenía que constatar.
-Le ahorrare algo de trabajo, incluso mis genitales cambiaron y eso realmente comienza a preocuparme.
El sonrojo de Elsa se intensificó, no quería ni pensar lo vergonzoso que sería pasar también a revisión.
-Interesante señor Frost, y dígame... ¿son funcionales o solo cambiaron de apariencia?
-¿Qué... Cómo voy a saberlo?... Mire, no tengo idea, pero mi esposa tuvo una erección ayer, así que es posible.
Ahora no solo estaba avergonzada, estaba molesta e indignada, ¿cómo se atrevía a...
-Muy bien señor Frost, dígale a su... "Esposa", que puede pasar ahora.
Jack no tardó mucho en aparecer del otro lado del biombo de tela con que estaba dividido el consultorio, Elsa lo miró un momento, la peliblanca usaba unos viejos pantalones acampanados y negros, unos botines café, una camiseta holgada de quidditch de cuyo cuello se alcanzaba a apreciar el tirante blanco de una playera de algodón... salvo por ambas playeras, todo era de Elsa.
-Te toca pasar... estate al pendiente, no sea que te pellizque las joyas de la casa.
Elsa le dirigió una mirada reprobatoria mientras se incorporaba para pasar, con lo que solo ganó una sonrisa ladeada por parte de la peliblanca, quien lo detuvo en el umbral.
-Créeme cariño, un pellizco ahí y no podrás salir pronto de este lugar.
-Muy gracioso Jack, ¡siéntate y espera!
-¡Si señora!
El otro lado del consultorio era bastante sobrio, había una camilla de exploración, un par de sillas, algunas herramientas medicas, una lámpara y algunos libros y enciclopedias para sanadores, Elsa tomó asiento en una de las sillas, notando entonces una puerta entreabierta de donde salió la sanadora, una bruja que rondaba los 60 años posiblemente, con el cuerpo un poco rellenito, estatura promedio y rostro cansado, llevando en las manos un vaso, algunos tubos de vidrio recién lavados y un block de notas muggle.
-Bien, bien, imagino que usted es el, "la" señora Frost.
-Arendalle, Elsa Arendalle.
La sanadora lo miró confundida un momento luego de dejar las cosas en una repisa junto a los libros.
-Pensé que estaban casados.
-¡Lo estamos! - se apresuro a contestar el oji azul - lo estamos, solo que decidí conservar mi apellido.
-Ya veo... Es un acuerdo poco convencional - respondió la sanadora antes de comenzar a colocar un poco de diversas pociones en los tubitos para luego pasarle el vaso a Elsa.
-Esto le resultara un poco incómodo... pero necesito una muestra de orina.
-¿Pe, pero, para qué?, ya le hizo una a Jack.
-Es absolutamente necesario "señora", ahora, pase por esta puerta y tómese su tiempo.
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Podía escuchar voces al otro lado del biombo, gente del magisterio, incluso su padre estaba ahí, Elsa se negaba a salir, había alegado que deseaba esperar los resultados en el área de revisión para que no lo vieran, estaba completamente sonrojado y avergonzado, la sanadora le había tomado todo tipo de muestras, le había lanzado un par de hechizos, le había hecho palpaciones por todo su pecho y espalda... y lo había obligado a explicarle a detalle su pequeño accidente vergonzoso del día anterior, no lo había pellizcado como a Jack, pero si lo había tentado con uno de sus dedos sin aviso alguno para constatar que no era una prótesis o algo similar, aun así, lo peor fue darse cuenta de que aquel bulto entre sus piernas se tornaba un poco más duro luego de aquel contacto.
-¡Señora Arendalle! Pensé que estaría al otro lado con su… "esposo"… y toda esa gente del ministerio.
-Prefiero escuchar con calma los resultados de su análisis Madame, temo que soy más pudorosa que mi marido.
-Comprendo - Suspiró la mujer con algo de cansancio antes de correr por completo la tela del biombo y lanzar un hechizo silenciador para no escuchar la discusión que había dado inicio al otro lado.
-¿Y bien? – Preguntó el platino con ansiedad en la voz - ¿sabe que nos ha pasado?
-No
Elsa se quedó muda por un momento mientras observaba a la sanadora con incredulidad, Madame Greeny por su parte observaba sus anotaciones tratando de encontrar algo más que decir antes de regresar su atención a su paciente.
-Señora Arendalle, usted parece un hombre bastante sano, en cuanto al señor Frost, bueno, parece una mujer bastante sana y en forma para su edad, algo maleducada y sarcástica, debo decir, pero bueno, un "problema" como este no debería ser para menos, ¿está usted segura de que no tomaron alguna poción multijugos por accidente?
-No, no, ya se lo expliqué, no tomamos ninguna poción ni…
-El señor Frost comentó haberse sentido demasiado excitado, luego de llegar a casa después de cenar, ¿no sería posible que alguien les haya vertido poción multijugos en su comida?
-¡Esta no es poción multijugos, se lo aseguro! además, incluso una poción multijugos de mala preparación mantiene sus efectos por menos de 12 horas.
-Eso es verdad, sin embargo, bueno, me gustaría hacerles algunos exámenes más a profundidad para constatar que no están confundidos.
-¿QUÉ?
La mirada de Madame Greeny era la misma con que los maestros solían ver a Jack en Hogwarts cuando este negaba haber cometido alguna trastada… incredulidad, duda y sospecha.
-¿Está usted segura de que no están confundidos? ¿no será que usted es, de hecho, el señor Frost y la mujer discutiendo allá afuera es la señora Arendalle?
Estaba muy molesto, no podía creer que pusieran en duda su palabra y su estado mental, se levantó de inmediato y salió, decidido a no decir una sola palabra de todas las que estaba pensando, al otro lado del biombo estaban su padre, también la actual "Ministra de Magia" Rose Weasley, Aster Bunnymund del departamento de aurores y Flynn Ryder, no le prestó atención a nadie mientras salía al pasillo hecho una furia, Jack no tardó mucho en darle alcance y detenerlo, para tener el cuerpo de una mujer, seguía ejerciendo una fuerza considerable cuando se trataba de detenerlo.
-¿Qué pasó? – Preguntó la peliblanca con un tono preocupado.
-¡Nada, no es nada Jack! Solo quiero ir a casa ahora mismo.
-Espera, espera, tranquila Majestad, ¿qué sucedió?
-Esa, esa… cree que estamos locos, que nacimos así y que por alguna razón ahora pensamos lo contrario.
El agarre se soltó un poco mientras el rostro de Jack volteaba al suelo para tranquilizarse, pudo ver su espalda moverse mientras tomaba aire profundamente para mantener la calma, finalmente volvió a encararle, aquel rostro femenino aparentemente tranquilo mostraba una mirada determinada y gélida, al menos aquellos ojos de hielo no habían cambiado ni un poco.
-Bien, quiero que me diga eso con toda la gente que está ahí dentro como testigos, la Ministra Rose podría poner en duda nuestro caso pero tu padre, el estúpido de Flynn y Bunnymund pueden darnos la razón, anda, vamos, quiero ver su cara cuando hagamos pedazos esa estúpida suposición.
Sonrió un poco mientras asentía, relajándose al darle su mano a Jack, después de todo, tenía razón, no había manera de que tanta gente estuviera confundida.
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Algunas horas y varios estudios y análisis más tarde, los Frost seguían acompañados, al menos, de la gente allegada a ellos, la Ministra Rose había decidido cesarlos a ambos de sus respectivos trabajos mientras encontraban una forma de devolverlos a la normalidad o hasta que estuvieran lo suficientemente seguros de poder desempeñarse como hasta ahora, el viaje a Estados Unidos por supuesto quedaba cancelado para ellos, enviarían a Toothiana Pixie junto con Aster Bunnymund si no había problema alguno, el australiano mencionó que haría lo que se le ordenara y pidió permiso para quedarse un poco más en ST. Mungo, para saber que informar en caso de ser necesario.
-Bueno chicos – comentó Flynn mientras esperaba con ellos en una sala privada – pienso que el cambio les queda, deberían tomarse una foto así, creo que Luna y Allen podrían verse reflejados en el futuro solo con verlos a ustedes.
-No bromees Flynn – Mencionó Elsa completamente cansada.
-Bueno hija – Mencionó el señor Arendalle – debo confesar que siempre quise un varón, ¡no digo que no las quiera a ti y a tu hermana, estoy realmente orgulloso de ambas!, es solo que, si no encontramos una forma de devolverte a la normalidad, tu madre y yo te seguiremos queriendo como siempre.
-Gracias papá.
-¿Y cómo dicen que pasó esto? – Preguntó Bunnymund luego de permanecer callado casi todo el tiempo.
-No lo sabemos, por eso estamos aquí – Respondió Jack en tono mordaz – claro que, no debería esperar que un canguro lo entienda, ya sabes, cerebros diferentes.
-Muy gracioso anciano, ¿o debo decir anciana?
-Esa burla no funcionará esta vez, tengo cosas más serias de las que preocuparme.
-¿Cómo de quien será el nuevo guardaespaldas de Elsa? No te preocupes, hay miles de aurores mejores que tú.
-¿QUÉ DIJISTE CARA RAYADA?
-LO QUE ESCUCHASTE, DEBILUCHA.
-¡HEY, HEY, TRANQUILOS! – Dijo el padre de Elsa poniéndose entre ambos aurores antes de lanzarle una mirada confundida a Elsa, el cual solo levantó los hombros– no sé que se traen ustedes dos pero, no deberían estar discutiendo aquí, ¡estamos en un sanatorio, por Merlín!, además pensé que eran amigos.
-¿Amigo? ¿de este engendro ególatra? - Se defendió Aster con suspicacia – ¡no lo creo!, fuimos compañeros en el departamento de aurores, mi mujer es amiga suya pero hasta ahí la relación.
-Bueno chicos, me gustaría quedarme con ustedes pero, debo retirarme – Soltó Ryder cuando al fin se calmaron los ánimos – Rapy me espera en casa, pasaré antes a El Profeta y también al Quisquilloso, haré lo posible por persuadirlos de que esto no se divulgue.
-¿Cómo? – Preguntó la peliblanca con los brazos cruzados y observando a Flynn fijamente – Tooth irá a Estados Unidos en lugar de Elsa, y no sé cuanto vayamos a durar así, pero en el peor de los casos, si no podemos volver a como éramos originalmente y Elsa debe retomar su trabajo así como está, ¿cómo vas a evitar que la fotografíen para el periódico o que algún estúpido Skitter haga comentarios al respecto?
-Me las ingeniaré Jack, gracias por tu voto de confianza, ahora, si me disculpan…
-Gracias por preocuparte Flynn – Dijo Elsa ahora, levantándose para alcanzar a su amigo y estrecharle la mano, a diferencia de Jack, ella confiaba en el ex columnista – salúdame a Rapy y a los niños.
-Lo haré, no te preocupes Elsa, si necesitan algo más, cuenta conmigo, todo saldrá bien.
Flynn se fue, los resultados llegaron al menos dos horas después de esto, todo parecía estar bien, sin embargo, se habían encontrado rastros de centinodia y descurainia sophia en ambos, ínfimas y escondidas dentro de sus sistemas.
-Chicos, hablaré con la Ministra Rose para que revisen a profundidad todo esto en el Departamento de Misterios – Ofreció el señor Arendalle – si encontraron eso, seguramente lo que les está pasando es obra de una poción, no encuentro de que otra manera podrían tener esos residuos.
-Gracias papá – Contestó Elsa mientras abrazaba a su padre.
-No es nada cariño, por cierto, si desean ir a la casa, hablaré con tu madre para prepararla, recuerda que siempre serán bienvenidos.
-Jack y yo lo apreciamos mucho papá, te lo agradezco.
-Bien, está bien, Jack, hijo, cuídense por favor, nada de llevar a mi pequeña a comer fuera otra vez.
-No hay problema señor, dejaremos de salir por un tiempo, puede estar seguro.
El ex ministro se retiró también, su cabello casi completamente cano por el pasar del tiempo, los Frost por su parte estaban por irse cuando Jack notó algo brillante regresando a la varita de su compañero auror, Aster los observó entonces a ambos, evitándoles abandonar la sala privada donde se encontraban.
-¿Todo bien, canguro?
-Parece que el jefe de la sección de guardaespaldas vendrá en un momento a verlos.
-¿Escorpio Malfoy? - la peliblanco estaba impresionado, su jefe directo dentro del Departamento de Aurores era un hombre ocupado, se le veía normalmente en el entrenamiento de nuevos reclutas para el cuerpo de guardaespaldas, como apoyo en el área de búsqueda y rastreo, innovando de vez en cuando algunas técnicas de interrogación y en las juntas que tenían a cabo los cabecillas del Departamento ante cualquier tipo de contingencia, Jack solo había tratado con él un mes junto con otros cuatro aurores recién asignados para guardaespaldas, desde entonces, jamás había vuelto a cruzar palabra con Escorpio.
-¿Escorpio Hyperion Malfoy?, ¿no es hijo del ex mortífago Draco Malfoy? – Murmuró Elsa acercándose luego de escuchar aquel nombre.
-Él mismo, - Corroboró Aster – debe preocuparle que se arme un escándalo por todo esto, en cuanto a mí, creo que iré a visitar el lugar donde cenaron, ¿Dónde dijeron que fueron?
-Suzett's, está como a dos cuadras del Ministerio – Comentó Jack luego de un momento - ¿vas a interrogar a los cocineros?
-Voy a verificar quienes forman parte del equipo de trabajo del lugar, tal vez descubra que el souchef renunció repentinamente, o que el dueño es un purista, cualquier cosa que encuentre, los mantendré informados.
-Muchas gracias Aster – Se apresuró a contestar Jack extendiéndole la mano a su compañero con más respeto del que le había mostrado en años – en verdad, apreciamos que nos ayudes.
-¿Bromeas? A veces eres un verdadero dolor de cabeza con tus juegos, no quiero ni imaginar lo que harás si no vuelves a la normalidad pronto.
Ambos aurores sonrieron de lado, Bunnymund tenía razón y Jack lo sabía, sin importar lo que pasara, Jack no tardaría demasiado en acostumbrarse y sacarle el mejor provecho a la situación, cualquiera que esta fuera.
El auror se fue de la sala.
Elsa y Jack estaban sentados uno junto al otro en silencio dentro de aquella sala privada, preguntándose por esta visita inesperada, no tuvieron que preguntarse mucho por la razón de la misma, al menos quince minutos después la puerta se abrió revelando a un hombre alto y rubio, piel pálida, ojos grises y rasgos finos y elegantes, el cabello largo y recto como lo usara alguna vez el abuelo del recién llegado, Escorpio Hyperion Malfoy era idéntico a su abuelo Lucius, salvo quizás por la mirada amable en sus ojos, aquello debía de haberlo heredado de su madre Astoria, sin embargo, ninguno de los presentes pudo hacer comentario alguno, el jefe de la división de guardaespaldas se acercó a grandes zancadas para observarlos fijamente a uno y a otro, tardándose más en mirar a la chica de cabellos blancos y cortos.
-¿Frost? – Preguntó el recién llegado con la mirada fija mientras se volvía a enderezar – así que es cierto.
-¡Señor! – Se apresuró a contestar Jack una vez reaccionó a lo que estaba pasando, quedando completamente erguido y en posición de firmes.
-Tu varita Frost.
-¡Si señor! – Contestó el auror sin dudarlo antes de entregar el báculo torcido que usaba como arma.
Escorpio sopesó un momento el báculo, pasando sus dedos por los nudos de la madera eternamente escarchada antes de encontrar la apertura, la varita de Jack salió intacta de su escondite para ser examinada a profundidad por Malfoy, quien luego de un análisis completo, la devolvió a su dueño.
-Frost, ¿nos complacería por favor con un patronus?
-¡Si señor!
La peliblanca no tuvo que concentrarse demasiado para formar un lobo adulto y grande, un alfa realmente impresionante y de pelaje claro si se le veía de cerca, normalmente parecía bastante juguetón, en ese momento sin embargo se notaba en guardia, casi parecía que estuviera gruñendo por la posición del hocico y la nariz arrugada.
-Suficiente Frost.
El enorme animal se disipó de inmediato mientras Escorpio sacaba un pergamino con algunas notas, luego de leerlas detenidamente observó a Elsa también, acercándose un poco.
-Usted debe ser la Ministra Arendalle, imagino.
-Así es, no habíamos tenido el gusto de conocernos, señor Malfoy.
-No me extraña, si mi abuelo no hubiera sido un mortífago, yo no tendría que hacer esfuerzos por limpiar la mancha en mi apellido, ¿trae su varita con usted?
-Por supuesto señor Malfoy.
-¿Podría invocar un patronus?
Elsa tomó su varita y lo intentó, no podía concentrarse por completo, así que de su varita, el humo plateado que salía solo había alcanzado a formar la cabeza de una loba, había algo de inquietud en el rostro de aquel animal plateado que no tardó mucho en desaparecer, definitivamente, toda la situación tenía más afectada a Elsa que a Jack a nivel emocional.
-Bien, esto es suficiente para confirmar sus identidades, recibimos el informe de Madame Greeny hace un rato, recibimos también algunos de los resultados de sus análisis y Bunnymund me informó de algo muy extraño, residuos de poción.
-¿Sabe que tenemos, señor? – Preguntó Jack aun de pie en posición de firmes, Elsa jamás la había visto comportándose de esa manera.
-No, pero creo que sé de alguien que podría ayudarlos.
-¿En verdad? – Sonrió Elsa esperanzado.
-Sí, aunque no estoy seguro de que quiera ayudarla Ministra, como han de saber, mi padre es coleccionista de objetos malditos, utilizados para las prácticas más obscuras de la historia de la magia, también es un apasionado estudioso de la alquimia, casi no la practica pero, dados los acontecimientos, creo que él podría encontrar un antídoto.
Silencio, tanto Elsa como Jack estaban digiriendo aquella información, pese a todo, Elsa fue el primero en hablar.
-Señor Malfoy, creemos que este pudo ser uno de los tantos atentados que ha sufrido el Ministerio de Relaciones Muggles por parte de los puristas, ¿no es su padre un...
-Lo fue, si, también trabajó como mortífago por algo más de dos años, la cicatriz de la marca tenebrosa aun puede verse en su brazo... Con todo eso, le puedo jurar que ha abandonado todas esas prácticas, mi padre no pertenece a ningún grupo de puristas.
-¿Y en verdad cree que estará dispuesto a ayudarnos?
-No lo sé, y de todas formas, sigo pensando que es la mejor opción que tienen.
-¿Puedo preguntar por qué nos ayuda?
Los ojos de Escorpio se ensombrecieron, Jack intento hacerle señas a Elsa de retirar la pregunta, sin embargo fue completamente ignorada.
-Primero que nada, ministra, debo proteger a mi familia de cualquier calumnia, de las cuales no han estado exentos en muchos años, por otro lado, sigo siendo el jefe de Jack, su desempeño repercute en el mío, sus fracasos se vuelven los míos y de toda la división de guardaespaldas, ¿estoy siendo claro?
-Bastante - Soltó Elsa lo más educado y frío que pudo.
-Sin importar lo que suceda a partir de ahora, - Comenzó Escorpio volteando a ver a la peliblanca en tono de advertencia – lo quiero en el área de entrenamiento para una evaluación exhaustiva el viernes Frost.
-¡Si señor!
Ni una palabra más fue dicha, Malfoy salió de ahí de la misma forma en que había entrado, hasta ese momento Jack se dejó caer en la silla para sorpresa de Elsa, quien le dedico una mirada inquisitiva a la peliblanca.
-Ese - Comenzó a explicar la auror - no solo es uno de los aurores mas letales del departamento, también es de los más respetados por todos, incluso por el señor Potter y si hay algo que lo enerva, es que se hagan comentarios sobre su familia o se cuestione sus decisiones.
-¿Debo preocuparme?
-No, solo no lo vuelvas a hacer, en especial si tenemos que pedirle ayuda a su padre.
-Entendido... ¿podemos ir a casa ahora?
-Claro Majestad, vayamos a casa.
Ambos salieron del lugar, dirigiéndose a un área llena de chimeneas en el sótano del sanatorio, casi era de noche y seguían sin saber que había sucedido, la única diferencia era que ahora tenían un par de pistas y gente dispuesta a ayudarlos.
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NOTAS DE LA AUTORA:
Bien, antes que nada, Rose Weasley, Escorpio Hyperion Malfoy y Draco Malfoy le pertenecen por completo a la señora Rowling, yo solo los estoy tomando prestados para poder desarrollar la historia, si alguien se pregunta quien es Rose… SPOILER… es hija de Hermione y Ronald Weasley, originalmente había pensado colocar a Hermione como Ministra de Magia pero luego de releer todo lo que se ha puesto de ella a nivel biográfico y verificar mi línea de tiempo (sip, estoy llevando una que abarca desde el último libro de Harry Potter hasta la fecha) y se supone que la pobre ya tendría para este momento unos 70 años… sé que es trabajadora y todo, pero creo que se vería demasiado atareada con un peso tan grande encima, su hija en cambio vendría a tener unos 44 años, edad suficiente, me parece, para tener buen criterio, ser responsable y hacer un buen papel al frente del Ministerio de Magia.
Y llegando a la hora feliz xD, REVIEWS…
MyobiXHitachiin Y volviste a ser el primer rev, con todo y la falta de datos xD, jajajajajajajaja, y sip, algo les pasó en ese restaurante, aunque pobre de Jack, ayudando con todo a Elsa que andaba paniqueada, jajajajaja, lo que le pasó a Jack al final del cap, es que fue al baño, acababa de levantarse, olvidó que lo habían transformado en mujer y… bueno, ya sabemos lo que pasó, jejejeje, que bueno que disfrutaras el anterior, espero encuentres este también entretenido.
jobitachi Muchas gracias, espero que te haya gustado este episodio y puedes esperar más reacciones exageradas de Elsa y auto exploraciones de Jack xD
Fer Muchas gracias por tus comentarios del cap 1, espero el 2 y este también hayan sido de tu agrado, y mil gracias por responder a la pregunta del cap 1 *-* me has dado un par de ideas para futuros caps xD, muajajajajajaja, mil gracias, en serio, ando tomando ideas de todas las personas que conozco para poder realizar esta historia.
SARABA
