EL PECADO DE AMARTE
CAPITULO 2
Candy se quedo inmóvil, por algunos segundos no supo qué hacer, sólo sentía cómo su corazón latía alocadamente, Albert la había tomado por sorpresa, pero cuando reacciono le dio tremendo bofetón que dejo sorprendido al rubio, pero eso no le impidió gritarle molesta -
- LÁRGATE DE MI HABITACIÓN, ¿Quién te crees para hacerme esto? ¿acaso te volviste loco? Eres un maldito pervertido
- Perdóname yo… no sé qué fue lo que me paso
- Yo no soy cómo tus amiguitas, nunca, me oyes, nunca vuelvas a tocarme, te odio.
Albert salió más que confundido de la habitación de Candy, realmente estaba furiosa, y tenía toda la razón en estarlo, recargándose en la pared cerró los ojos y maldijo en voz alta, no se había dado cuenta de la presencia de Hanna hasta que la escucho preguntar –
- ¿Te pasa algo Albert?
- Ah hola Hanna, no me pasa nada, es sólo que estoy algo cansado
- Entiendo, hoy tu amiga Eliza se quedo más tarde de lo habitual, parece que le gustas mucho a esa chica, ¿es muy linda no te parece?
- Si, es bonita, pero es sólo una buena amiga
- Pues a tu padre le agrada mucho, de hecho ayer me comento que le gustaría que fuera tu pareja para la fiesta de aniversario de la empresa
- ¿Cuándo es? – interrogo Albert algo avergonzado
- No me digas que olvidaste que en dos meses se cumplen ya 75 años de la empresa y que tu abuela Elroy vendrá finalmente, ella y tu padre se sentirían muy ofendidos si supieran que lo has olvidado
- ¡Cielos! Es verdad, lo había olvidado completamente, es que últimamente tengo tantas cosas en la cabeza… ¿quieres que te ayude con lo que falta?
- No, ya está prácticamente todo listo, es más William ya hasta le tiene pareja a Candy para ese día
- ¿En serio?
- Si, es un chico bastante agradable y además muy guapo
- ¡Vaya! ustedes sí que piensan en todo, ¿Y puedo saber quién es el chico que mencionas?
- Es el hijo de uno de los socios de tu papá, de hecho creó que el día de ayer audiciono para ver si cubre los requisitos para ser la imagen de Carissi, tú mismo le tomaste algunas fotos
- ¿Te refieres a Terrence Grandchester?
- Sí, ¿no te parece que hace una linda pareja con Candy?
- No, para ser honesto me parece que es un idiota arrogante
- ¡Albert!
- Perdona Hanna, pero no creo que Terry sea la mejor opción para Candy
- Pero si sólo es para que sea su pareja de baile, no me digas que estás celoso .- menciono Hanna divertida
- ¡Claro que no! No tendría porqué
- Bueno, todos los hermanos celan a sus hermanas pequeñas, no tendría nada de raro que tu hicieras lo mismo con Candy
- Claro, pero no estoy celoso, disculpa Hanna, estoy algo cansado, me voy a dormir
- Descansa Albert, buenas noches.
En cuanto cerró la puerta se tumbo sobre la cama y haciendo un mohín de molestia pensó .- Que tontería, yo celoso de esa mocosa malcriada, además solo la bese para que se callara, Terry y ella son tal para cual, igual de molestos, a mí que me importa que él sea su pareja.
Mientras en su habitación Candy, se desvestía para tomar una ducha fría, estaba furiosa por lo que le había hecho Albert, se había atrevido a profanar sus labios, mientras arrojaba al suelo la última prenda dijo en voz alta – Es un patán, un verdadero pervertido, lo odio con todo mi corazón, jamás le perdonare lo que me hizo, maldito, ya como sus amiguitas son unas ligeras, piensa que yo soy igual, además… además soy su hermana.
Los días siguientes fueron bastante incómodos para ambos, y tanto William como Hanna notaban el ambiente tenso cuando sus hijos se veían a la hora de la comida, evitaban mirarse y apenas y se saludaban, entonces William no aguantando más pregunto.-
- ¿Se puede saber qué es lo que pasa entre ustedes?
- No pasa nada papá, todo está bien, ¿no es cierto hermanita?
- Así es, todo está bien, es sólo que…
- Sí, ya sabemos qué desde que entraste a trabajar a M&D (moda y diseño) no te das el tiempo para estar con nosotros, y Albert está ocupadísimo eligiendo quien será la nueva imagen masculina de Grupo Carissi, pero desde hace días Hanna y yo hemos notado que entre ustedes hay un ambiente tenso, así que no vengan con explicaciones tontas, quiero que se vayan a cenar fuera ahora mismo y arreglen como los adultos que son, los malos entendidos que haya entre ustedes ¿queda claro?
- Pero papá…
- No quiero peros Albert, obedezcan
- Está bien, vamos Candy.
La rubia miro a su madre con rostro suplicante, pero Hanna, sonriente le dijo .- Anda hija, creó que es necesario que arreglen sus asuntos, no es bueno que los hermanos estén peleados, a William y a mí no nos gusta verlos disgustados.
Así que sin más, Candy dando un profundo suspiro, se levanto de la silla y siguió a Albert, quien ya se había adelantado un poco para esperarla fuera del auto y ayudarla a subir, gesto que la rubia rechazo abiertamente, Albert aspiro profundo mientras subía al auto y cerraba dando un portazo para luego arrancar.
- Veo que no tienes la menor intención de que arreglemos las cosas
- ¿Crees que por abrirme la puerta del carro ya eres el hombre del año?
- No pienso discutir contigo sobre tonterías
- Eres un grosero
- Mira niña, no sé qué es lo que te estés imaginando, pero bájate de tu nube, ¿piensas que porqué te bese ya estoy que muero de amor por ti? No seas ilusa, tengo mujeres por montón, y todas ellas son hermosas modelos, así que te sugiero que dejes de soñar
- Eres un idiota, ¿Por qué creería yo eso?
- Porque sé que te gusto .- contesto Albert mientras manejaba
- Por favor, no me hagas reír, no eres mi tipo
- ¿Ah no? ¿entonces por qué siempre que llevo a mis amigas te desapareces?
- Porqué tengo cosas más interesantes que hacer que convivir con un montón de mujeres cabezas huecas
- ¿No será que estás celosa? .- Interrogó el rubio acercando su rostro al de ella, al tiempo que detenía el automóvil frente a un restaurante.
Aunque el corazón de Candy parecía que iba estallar al sentir el aliento de Albert tan cerca, le sostuvo la mirada por ese breve instante, mientras con toda seguridad decía.-
- Creó que quien sueña eres tú, vamos a cenar.
Mientras eran guiados a una mesa, Albert admiro detenidamente a Candy, llevaba una hermosa blusa negra de gasa que dejaba al descubierto parte de su hombro, y unos jeans blancos ajustados que dejaban ver sus delicadas y bien formadas curvas, además llevaba el cabello sujetado en una alta cola de caballo, sus mejillas estaban más sonrosadas de lo normal y tenía la mirada chispeante, de pronto sintió su cuerpo reaccionar, pero afortunadamente el host les indico la mesa y ambos tomaron asiento, Candy notó cómo Albert se paso la mano nervioso por el cabello y pregunto –
- ¿Estás bien?
- Sí, estoy bastante bien, ¿Por qué lo preguntas?
- No sé, me parece que estás algo incomodo
- Es sólo que hace mucho calor
- No me lo parece.- menciono la rubia encogiéndose de hombros despreocupada.
¿Por qué de pronto se sentía así? ¿Cómo se le ocurrió decirle a la rubia que sabía que le gustaba? Tanto Hanna como William se habían esforzado en que ambos se tratarán como hermanos, y así lo había hecho durante aquellos años, así que tenía que obligarse nuevamente a verla como tal, pero… ¿cómo hacerlo? si desde la noche que la beso no podía dejar de pensar en ella cómo mujer, por eso la evitaba, le resultaba imposible no notar su evidente belleza, Candy tenía razón, él era quien realmente estaba soñando con ella.
Mientras veían el menú, una que otra vez sus miradas su cruzaron, el ambiente era en verdad tenso, así que Albert dijo –
- Es ridículo que estemos así ¿no te parece?
- ¿Y qué sugieres? – interrogo la rubia tomando un poco de agua
- Que hablemos, tenemos que aclarar lo que paso aquella noche
- Muy bien, soy toda oídos.
Luego de unos minutos, Albert movió en forma negativa la cabeza, definitivamente no iba ser fácil hablar con Candy, ella no parecía nada dispuesta a cooperar para aclarar las cosas, pero tenía que intentar volver a tener una buena relación con ella, así como hacía algunos años atrás, fue entonces que comenzó a decir –
- Lamento lo ocurrido, no sé por qué lo hice.
Candy no contesto nada, su rostro parecía de pronto haberse congelado, sin embargo Albert pudo percibir en la mirada de ella algo muy parecido al rencor, pero antes de que el rubio dijera nada, ella pregunto –
- ¿En verdad lo lamentas?
- Sí, mi intención nunca fue ofenderte y mucho menos querer pasarme de listo, pero esa noche me hiciste enojar mucho, y quise castigarte
- Así que sólo me besaste para castigarme
- Sí, esperó que me perdones
- Bueno, pues siéntete satisfecho, porqué de verdad que fue un castigo para mí
- Candy, sabes que te quiero como una hermana
- ¿En serio? ¡Vaya! veo que realmente eres un pervertido
- Candy por favor no me digas eso, ya me siento lo suficientemente mal como para que vengas a decirme esto, pero sabes que últimamente te has portado bastante grosera conmigo y con mis amigas, te lo merecías y lo sabes perfecto
- Tienes una manera bastante extraña de disculparte
- Candy basta por favor, deja de compórtate de manera tan infantil, ya te dije que lo lamento, ¿Qué más quieres que haga?
- Quiero que respetes mi espacio, y por último quiero que comprendas que no me gusta convivir con tus amigas
- Está bien, pero ¿puedo saber por qué te molestan tanto mis amigas?
- Porque siento que están invadiendo nuestro espacio familiar, yo también tengo amigos ¿y alguna vez los he llevado?
- No
- ¿Y sabes por qué no lo he hecho? Porque considero que es nuestro espacio, es nuestro momento para convivir en familia, no para llevar pretendientes o novias
- ¿Qué quieres decir con eso de pretendientes? ¿Acaso alguien te está pretendiendo?
- Eso no importa ahora
- Claro que importa, así que respóndeme
- Sí, tengo un pretendiente
- ¿Cómo se llama? ¿Es alguien de fiar? ¿Es de buena familia? ¿Quiénes son sus padres? ¿A qué se dedica?
- Oye ¿qué te pasa? deja de actuar como si te importara
- Si me importa, tengo que protegerte
- Deja de actuar como un hermano celoso
- Responde a mi pregunta Candy
- Está bien, se llama Archivald Cornwell, desde luego que es de fiar, puesto que es mi jefe, y además es de muy buena familia, ¿satisfecho?
- No del todo, me gustaría hablar con él y preguntarle que intenciones tiene contigo
- ¿No te parece que te estás metiendo en lo que no te importa? Eso lo tendría que ver yo con mi madre directamente, y quizá por respeto y agradecimiento con tu padre, pero no contigo
- Entiendo que por no llevar la misma sangre consideres que no tenga derecho a opinar, pero aunque no te guste, somos familia, y tengo que velar por ti
- Pues no quiero que lo hagas, no sé si habrás notado que hace tiempo no soy una niña, y sé cuidarme sola.
Mientras Candy daba un sorbo a su copa con agua, Albert pensativo volvió su rostro hacia las farolas que iluminaban el jardín del pequeño restaurante, el hecho de que Candy le hubiera dicho que tenía un pretendiente en el trabajo, lo hizo sentir molesto, de pronto unas tibias manos taparon sus ojos y una voz sensual le susurro al oído –
- Adivina quién soy.
Candy apretó los labios al ver a la exuberante peliroja que estaba tapando los ojos de él, entonces observo a Albert quitar las manos de la chica y decir sorprendido –
- ¡Eliza! Pero que agradable sorpresa encontrarte aquí
- Lo mismo digo querido, pero no vengo sola, mira te presento a mi hermano., Daniel el es Albert
- Que tal, mucho gusto
- Igualmente Daniel, es un gusto conocerte
- ¿Apenas llegaron?
- Sí, quise invitar a Daniel a cenar para darle la bienvenida, acaba de llegar de París
- Pues muy bien pensado Eliza, ¿por qué no nos acompañan a cenar?
- Nosotros encantados ¿verdad Daniel?
- No nos gustaría incomodar, tal vez tu amigo está en una cita romántica con esta hermosa dama .- menciono el apuesto joven observando detenidamente a Candy mientras le sonreía amable.
Candy agradeció la atención del atractivo moreno y con una sonrisa más que coqueta dijo –
- De ninguna manera incomodan, Albert y yo no podemos tener una cita romántica ya que somos hermanos, bueno, así nos vemos ya que nuestros padres están casados, así que adelante.
Albert la miro confundido, Candy nunca se había mostrado tan coqueta con alguien, ¿Qué pretendía al actuar así delante del hermano de Eliza? Ahora se arrepentía de haberlos invitado a compartir con ellos la mesa, pues observo como Daniel no dudo en sentarse junto a la rubia y comenzar a hacerle conversación, Eliza por su parte se deshacía en atenciones para con Albert, pero la atención y los ojos de él estaba fijos en Candy, hacia apenas unos minutos se le veía tensa y molesta, pero ahora se le veía bastante contenta, pues sonreía como nunca la había visto, parecía estar bastante cómoda y contenta conversando con el moreno, estaba tan concentrado viendo a la pareja charlar que apenas y escucho a Eliza decir –
- Mi hermano tiene poco tiempo modelando, ¿podrías hacerle algunas audiciones y ayudarlo a entrar al grupo Carissi? Quizá hasta pueda ser la nueva imagen del grupo
- Sí, claro puedes ordenar lo que quieras
- ¿Lo que quiera de qué? – interrogo Eliza molesta
- Me preguntaste sobre el menú ¿no es así?
- ¿Qué te pasa Albert? nunca te había visto tan distraído, yo no dije nada de cena, te comentaba que mi hermano es modelo y que le interesa ser parte de Carissi
- Discúlpame Eliza, no quise ser grosero, ¿Qué les parece si ordenamos de una vez?
- Me parece una excelente idea – respondió Candy con una amplia sonrisa.
Luego de ordenar la cena y algunos aperitivos, Albert dirigió su mirada hacia Daniel y dijo –
- Así que te dedicas al modelaje y te gustaría formar parte de Carissi
- Así es, tengo poco tiempo modelando, pero creo que soy bueno
- Eso lo decido yo en las audiciones, ven a verme mañana temprano para hacerte una prueba y ya veremos
- Seguro que sí Albert, ¿te parece bien a las ocho?
- Sí, pero no te hagas tantas ilusiones, soy bastante exigente y la verdad es que no me gusta trabajar con novatos, lo hago por qué Eliza me lo pide
- Te lo agradezco mucho Albert, te prometo que no te vas a arrepentir
- Estoy segura de que lo harás increíble Daniel
- Por favor dime Neal, todos mis amigos cercanos así me llaman
- Está bien Neal, y si no logras pasar las audiciones en Carissi, puedes venir a M&D seguro que mi jefe no dudara en contratarte - menciono Candy emocionada
- ¿Trabajas en D&M?
- Así es Neal, y aunque obviamente no sé compara con Carissi, te aseguro que es su mayor competencia
- ¡Vaya! Que interesante, ¿Y en qué departamento estás?
- En diseño, pero le puedo pedir al jefe de fotografía que te haga una audición, es bastante bueno, te lo aseguro
- Entonces rogare para que a tu hermano no le guste mi trabajo – respondió Neal posando su mano sobre la de Candy.
Albert no pudo evitar apretar los puños molesto al ver como Neal coqueteaba abiertamente con Candy, pero lo que más lo enfureció fue que ella al parecer estaba disfrutando de aquella coquetería, así que se forzó a sonreír para luego decir –
- Candy, ven conmigo un momento por favor
- ¿A dónde?
- Al jardín, se me olvido comentarte algo
- Puedes decírmelo aquí
- Es personal, por favor ven – demando Albert tajante
- Está bien, no tardamos.
Caminaron tranquilos y en silencio antes de llegar al jardín, pero ya estando fuera Albert en tono enérgico pregunto –
- ¿Se puede saber qué demonios estás haciendo?
- No sé a qué te refieres, solo soy amable con el hermano de Eliza, me cae bastante bien, es muy agradable, nada que ver con la pesada de su hermana
- ¿Y ser amable implica que dejes que ese imbécil te tome de la mano?
- Si me trajiste aquí para regañarme mejor me voy
- Candy por favor…
- Déjame en paz, vinimos a aclarar lo de la otra noche, ya me pediste disculpas, y yo las acepte, Neal me ha caído bastante bien, así que no molestes.
CONTINUARA…
