GENDERBENDER

5.- Locos por un make over

El fin de semana había sido largo, Jack había vuelto a casa el viernes en la noche completamente sudada y cansada por los exámenes físicos a que había sido sometida por Scorpio Malfoy, afortunadamente, aquello había valido la pena, estaba en perfecta forma tanto física como mágicamente, su fuerza había disminuido un poco, su velocidad parecía haberse incrementado así como su flexibilidad, si lograba acostumbrarse por completo a los cambios en su cuerpo seguramente sería tan efectiva como antes, tal vez incluso más.

Reincorporarse a las labores de trabajo había sido, por otro lado, completamente bochornoso, Elsa no había dicho nada ni demostrado la menor preocupación el lunes cuando ingresó al Ministerio de Magia y se dirigió al área dedicada al Ministerio de Relaciones Muggles, se había cortado el cabello como lo usaba Jack y lo había peinado igual a como su padre se lo peinaba, con una raya de lado, los pantalones negros debajo de la túnica azul ultramarino, aunque confortables, no habían sido suficientes cuando todas las miradas se dirigieron a él, miradas de asombro, de incredulidad, algunas incluso de burla, era cuestión de tiempo para que la noticia se esparciera por todo el Ministerio de Magia, tuvo que aguantar con aquel cuerpo de hombre hasta llegar a su oficina y cerrar para dejarse caer en el asiento, el reto había comenzado, debía demostrar que podía con el puesto a pesar de las dificultades.

Jack había llegado junto con Elsa al ministerio, a petición de su esposa, se había puesto una de las túnicas de trabajo de la Ministra, su cabello seguía corto y alborotado, su inseparable bastón había estado rígido en sus manos mientras avanzaba a espaldas del alto oji azul que caminaba con rapidez, si bien Frost se sentía preocupada, iba estudiando los rostros que le abrían paso como si la palabra "Culpable" pudiera aparecer mágicamente en alguna de aquellas caras, siempre sin perder de vista a su objetivo, nadie le dijo nada, se había asegurado de poner un rostro neutral y la mirada más fiera que tenía, logrando que todos dieran media vuelta para volver a sus obligaciones apenas verla en aquella comprometedora situación, era lo de menos, el único problema había sido que Elsa cerrara la puerta de la oficina sin permitirle antes entrar a verificar el perímetro, respiró profundamente, contó hasta treinta y finalmente entró a hacer el chequeo, una mirada de ánimo fue todo lo que pudo hacer para tratar de levantarle la moral al platino tras el escritorio mientras le indicaba que no había nada extraño, luego de esto salió para sus rondas usuales.

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-… en serio chicas, explíquenme ¿cómo pueden caminar con estas faldas tan ridículamente largas? – Se quejaba la peliblanca cuando Elsa salió para la hora del almuerzo.

-Jack

No tuvo que decir ni una sola palabra más para que la chica usando sus ropas dejara de jugar con aquel bastón escarchado y se apresurara a escoltarlo, esta vez no se dirigieron a la cafetería, sino a su casa, toda esa semana tomarían ahí el almuerzo y la comida para evitar otro ataque sorpresa.

-Pensé que ya no cotilleabas con las becarias.

-Les expresaba mis dudas sobre atuendos femeninos, no estaba cotilleando.

Elsa se apresuró a ir a la cocina, sacando algo de comida preparada desde antes del mueble frío y comenzando a calentar todo con ayuda de la estufa mientras Jack recargaba su bastón en el marco de la puerta para ayudarla a poner la mesa y preparar algo de beber.

-Podrías preguntarme a mí.

-Podrías tomártelo a mal.

El platino se apresuró a sacar la comida del fuego para comenzar a servirla mientras cada quien se acomodaba de un lado de la mesa para comenzar a comer.

-Jack, puedes preguntarme lo que quieras, puedes estar seguro de que responderé a tus dudas.

-¿Sin ofenderte?

-Por supuesto.

-En ese caso – Dijo la chica antes de meterse un bocado y pasárselo luego de masticar con rapidez - ¿porqué la comida sigue fría?

-¿Qué?

Elsa observó su plato, aparentemente todo estaba en orden pero al probarlo, estaba helado por dentro.

-Lo lamento, creo que me apresuré a sacarlo del fuego, dame tu plato para calentarlo otra vez.

-Está bien, no te preocupes, quería distraerte un poco – La peliblanca sonrió un momento antes de comenzar a comer de nuevo con avidez, deteniéndose por un vaso de agua para despejarse del todo cuando terminó con la mitad de su plato – Así que, ¿no te enojarás?

-No Jack, no lo haré.

-¿Nada de berrinches, verme feo o como si fuera un pervertido?

-¡Jack!

-Bien, bien… primera pregunta… ¿cómo vamos a lidiar con el sexo?

Elsa no pudo evitar escupir lo que se había llevado a la boca antes de recordar que había prometido ser paciente, evitando mirar a Jack y concentrándose en su plato.

-Bueno, pues… no había pensado en eso… es solo que… bueno…

-A mi no me gustan los hombres, a ti no te gustan las mujeres, me queda claro que pasaremos un tiempo en abstinencia, de momento no he sentido la urgencia de nada pero, tarde o temprano va a pasar, ¿no lo crees?

-¿Te parece si lo discutimos después? ¿Quizás antes de irnos a acostar?

-Hecho Majestad, ahora, estaba pensando que tal vez, hem, deberíamos salir de compras.

-¿Compras?

-Sí, mira, tu ropa es linda, muy elegante, se te ve muy bien pero… Elsa, estas cosas son poco prácticas y, no te ofendas, un poco ñoñas, soy guarda espaldas, ¿cómo se supone que te proteja sin tropezarme con estas faldas larguísimas y todo? Además, mi ropa realmente no te gusta…

-No tengo nada contra tu ropa Jack…

-Pero aun así le pediste una túnica prestada a tu padre, creo que estarías más a gusto si pudieras escoger ropa acorde a tus propios gustos y necesidades, ¿no lo crees?

Elsa volteó a ver a la mujer que tenía en frente, ya no había ni rastro de la comida a medio descongelar en su plato, y se notaba seria, el platino no pudo evitar soltar un suspiro antes de sonreír con amabilidad.

-De acuerdo Jack, haré lo posible por terminar el trabajo más temprano el día de hoy y podremos ir de compras, ¿algo más?

-Sí… bueno… ¿crees que deba ir a que me alarguen el cabello? Digo, tú cortaste el tuyo, así que…

-Si quieres intentarlo, por mi está bien… bueno, es hora de irnos, recuerda, cualquier duda que tengas puedes preguntarme, no necesitas estar rodeado de jovencitas para preguntarles qué hacer.

-¿Celosa de que me sigan aun cuando soy mujer, Majestad?

-¡En tus sueños Jack Frost!

Ambos sonrieron antes de dejar los trastes en el lavaplatos y volver a trabajar.

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Un par de horas después Elsa había cumplido su promesa, ambos se encontraban en Diagon Alley observando las tiendas, Elsa había insistido en que Jack fuera primero a buscar ropa, Arendalle se dedicaría mientras tanto a revisar los libros que acababan de llegar a la librería, tal vez compraría uno o dos si le llamaban la atención, tenía la esperanza de encontrar algo que le ayudara a lidiar mejor con ser un hombre.

Jack por su parte se dio vuelo, tardó más de lo acordado solo para regresar al punto de reunión con el cabello a media espalda y cargada de al menos cinco bolsas en cada mano ante la horrorizada mirada de Elsa.

-¿Planeas quedarte como mujer toda la vida?

-No, pero encontré ropa muy interesante que podrías usar para mí cuando vuelvas a la normalidad – Respondió la peliblanca guiñándole un ojo al platino.

-De acuerdo, solo no te quejes cuando te obligue a modelar la ropa que yo compre.

Jack sonrió triunfal mientras seguía de cerca a su esposa, el cual también salió de las tiendas cargando bolsas en ambas manos, no eran tantas como las que la albina llevaba, pero eran suficientes para hacerle reconsiderar su propuesta.

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Esa noche había llegado carta de Hogwarts, todo iba bien en los dormitorios de Ravenclaw y Gryffindor, nada demasiado emocionante por reportar, había por supuesto algunos maestros que Allen mencionaba y que ni Jack ni Elsa habían conocido en su juventud, Luna y Aaron se habían metido en un par de problemas durante su primer semana de clases, como era de esperar, por suerte nada lo suficientemente grave como para ameritar algo más que un par de horas en la sala de detención, la última parte de la carta, sin embargo, había dejado a ambos padres con preocupación, Allen había leído en El Quisquilloso sobre un atentado al Ministerio de Relaciones Muggles, el artículo no decía mucho, Allen lo había transcrito en su carta, luego de esto, el chico de doce años preguntaba si sus padres estaban bien a raíz de que ambos se habían ausentado casi una semana y la tía Tooth hubiera ido a Norte América en lugar de sus progenitores.

-Pensé que Flynn se encargaría de mantener esas maliciosas plumas bajo control – Refunfuñó una muy molesta Jack en shorts y playera.

-Él dijo que hablaría con la gente de El Profeta y de El Quisquilloso para que no se divulgara lo que nos pasó – Acotó Elsa luego del susto inicial – además, este artículo no da detalles de lo que ocurrió realmente, es una nota de cuatro renglones, tiene más preguntas que información.

-Pues más vale que nos inventemos algo que convenza a los niños o estaremos en problemas, preferiría no asustarlos… no aún.

-Pensaré en algo que responderle por la mañana, si tú le escribes posiblemente nos descubra.

-¿Qué insinúas?

-Que Allen es más listo que tú.

-Ja ja, muy graciosa Elsa.

El platino se rió con disimulo ante aquel berrinche mientras ataba la carta y usaba su varita para dirigirla hacia una caja que había reservado en la sala de música para guardar aquellas cartas.

-Elsa, estaba pensando…

-¿Y no te dolió? – Bromeó el aludido

-… como decía, estaba pensando sobre lo que conversamos el fin de semana, quiero una tercera opinión, no confío en Draco Malfoy aun si es el padre de mi jefe…

-Al cual idolatras, eso me quedó claro.

-¡ELSA!... por Merlín, estoy hablando en serio…

-Bueno, ahora sabes lo que siento cuando te hablo en serio y me interrumpes con tus bromas.

-Sí, me doy cuenta, soy un imbécil… ¿podemos volver a la conversación inicial?

-¿Qué decirle a los niños?

-¡NO, ESA NO!… tener una tercera opinión.

-¡Ah, esa!

Jack le dedicó una muy mala mirada al oji azul que difícilmente podía ocultar la risa, sintiéndose frustrada ante toda aquella comedia, especialmente si aceptaba que ese era el papel que solía jugar dentro de su matrimonio, el del payaso bromista y no el del adulto serio.

-Quisiera ir a ver a la hermana de Finley y a su esposo.

-¿Gwyneth? ¿qué te hace pensar que ella dará con un remedio más rápido que Draco Malfoy? Es… demasiado joven.

-Lo sé, pero no es su opinión la que quiero, quiero que su esposo nos ayude.

-No lo sé, no lo conocemos mucho en realidad, yo en lo particular no estaría muy cómoda.

-Oh vamos, ¿Cuántas veces no hemos escuchado que el chico es un genio?

-No es sanador.

-Sí lo es… bueno… es más cosas, no solo sanador… ¡vamos! ¿qué podríamos perder?

Elsa realmente no estaba convencido, dejar su cuerpo en manos inexpertas, confiarle algo tan importante como la búsqueda de un antídoto o una contra maldición a un chico más joven que ellos… no parecía la mejor de las opciones.

-Déjame pensarlo.

-Bien, cuando te convenzas de que es lo correcto, ¿le pediremos a Finley que nos haga una cita con él o le mandaremos la petición por lechuza?

-Tendremos que pedírselo en persona, de cualquier modo, hablaríamos con él este viernes, él y Mérida estarán en la junta, ¿recuerdas?

-De acuerdo, entonces, el viernes me dirás si cambias de opinión o no.

Elsa se levantó entonces de su lugar encaminándose al dormitorio, Jack no tardó mucho en seguirlo mientras revisaba las ventanas y las puertas conforme las iban cerrando, luego de tanto tiempo, aquello se le había vuelto un verdadero hábito.

Las bolsas de compra de Elsa no se veían por ninguna parte, el platino se había encargado de guardar meticulosamente cada uno de los artículos comprados apenas llegar a casa, Jack por su parte tenía algunas prendas regadas sobre la cama, unas cuantas bolsas seguían aún sin abrir, arrumbadas a un lado del mueble con la ropa de la peliblanca, quien simplemente tomó toda la ropa nueva para hacerla bolita y dejarla caer sobre una cesta que descansaba sobre el mueble, cuando Elsa volvió del cambiador traía puesta una pijama sencilla en tonos verdes y negros, Jack no pudo evitar reírse.

-¿Qué te parece tan gracioso ahora Jack? – Dijo el ministro un poco cansado mientras des tendía su lado de la cama.

-Nada, nada, es que me parece más práctico dormir en ropa interior – Sonrió la peliblanca con malicia mal disimulada.

-Dijiste que comprara ropa acorde a mis gustos y necesidades Jack, y francamente, me siento más cómoda con una pijama decente que me permita descansar.

-Pft, como si fuera a violarte mientras duermes, actualmente me pareces tan sexy como un caldero de latón.

-Eso es muy grosero de tu parte, ¿sabes?, no pedí este cuerpo.

-Tampoco pedí este, de hecho, podría dormir completamente desnudo y seguro que ni caso me harías.

-Te mandaría al sillón.

-Ajá, claro…

Elsa se había acostado cuando notó que Jack tomaba una de las bolsas con aire divertido, la miró entrar al cambiador y cerrar la puerta tras de sí, suspiró por lo bajo, al menos Jack parecía despreocupada como era usual, Elsa por su parte, aun se sentía incómodo por completo, sentía comezón entre las piernas y no quería tocarse ahí si no era absolutamente necesario, decidió hacer lo más prudente para olvidarse del problema, tomó un libro que tenía al lado de la cama y comenzó a leer, se sentía mejor ahora que su mente estaba ocupada, había decidido comprar un compendio de plantas medicinales y sus atributos potenciales con la esperanza de descubrir algunos elementos de la poción que obviamente habían tomado, no habría notado nada fuera de lo normal si Jack no hubiera comenzado a aclararse la garganta luego de salir del cambiador.

-Elsa, ¿ya pensaste que haremos en cuanto al sexo?

Si sus mejillas se habían puesto rojas al escuchar aquella voz soprana hacer esa pregunta, lo que vio al bajar el libro le robó el aliento, corriéndole aquel sonrojo hasta las orejas.

-J Jack… ¿qué demonios traes puesto?

Frente a la cama estaba Jack, con su cuerpo de mujer, el cabello largo con algunas ligeras ondulaciones que terminaban a la mitad de su espalda, la tanga roja que estaba usando mostraba a detalle un enorme bordado en forma de fuego sosteniendo la prenda sobre una cadera redonda, con las flamas apuntando delicadamente hacia arriba, intentando alcanzar aquel lejano ombligo, los músculos a medio marcar en su abdomen eran disimulados por un par de telas translúcidas que caían cruzadas desde un sostén con pequeñas flamas bordadas en el escote, el cual se mantenía en su lugar con un par de delicados tirantes tan finos, que casi no se notaban.

-Dijiste que preferías dormir con una pijama, pensé seguir tu ejemplo – Contestó la peliblanca mientras tomaba una de las telas rojas y transparentes para admirarla un poco mejor – y esto lo compré en la sección de ropa de dormir, aunque estaba realmente escondido en la tienda, no entiendo porqué, es lindo, se parece a la ropa que te compraba cuando recién nos casamos.

-Jack, esa no es una pijama.

-¿A no? – Preguntó la oji azul con cara de inocente – vaya, pues ni modo, la usaré para dormir, si no te molesta, claro.

-Haz lo que quieras – Respondió Elsa antes de recomponerse y cubrir su rostro con el libro que había llamado tanto su atención.

Jack apenas podía aguantar la risa, no se había visto en el espejo porque prefería imaginar aquel conjunto sobre el cuerpo original de Elsa, sin embargo, a juzgar por la reacción de su esposa, la broma había salido a la perfección. Sonriendo y conteniéndose de comenzar a reír se acercó hasta la cama, corriendo las sábanas de su lado para acomodarse en una posición más cómoda, dejando la sábana entre su cuerpo y su brazo antes de voltear a ver a Elsa con detenimiento por algunos minutos.

-¿Qué quieres Jack? – Suspiró Elsa con visible molestia en el tono mientras cerraba los ojos apoyando el libro sobre su pecho.

-Quiero hablar como habíamos quedado más temprano, quiero saber ¿qué haremos cuando las hormonas nos den una descarga?

-No lo sé Jack, en serio, no lo sé, y francamente no me interesa en este preciso momento.

-O, no te interesa ahora, pero créeme, entre más tiempo pasemos en estos cuerpos, más nos comenzará a afectar, cuando te des cuenta, estarás pensando en sexo al menos la mitad del tiempo.

-Tú no piensas tanto tiempo en eso.

-Usualmente si… tengo estos pensamientos atrevidos y obscenos desde que entré a Hogwarts, y han venido aumentando conforme hemos venido creciendo.

-¡Eres un mentiroso Jack! Eras un niño cuando entraste a Hogwarts.

-No estoy muy seguro de que mi mente supiera eso… yo solo sé que desde la primera vez que te vi, desde esa precisa noche, mi mente comenzó a maquinar visiones realmente perversas, más sensuales y obscenas conforme pasaban los años… hasta que esto nos pasó, quizás sea por el shock inicial, pero es como si alguien hubiera apagado esa vocecita malévola en mi cabeza que no paraba de murmurarme sobre cuán sexy y apetecible eres.

Elsa no dijo nada, estaba completamente abochornado, esa era una confesión que no pensó escucharía nunca en toda su vida.

-¿Qué me dices de ti? ¿en qué momento comenzaste a tener pensamientos "impuros"? ¿fui el primero en despertar tus bajos instintos o ha habido alguien más en tu mente?

-Esas son cosas que no te incumben Jack y en lo que a mí respecta, esta no es realmente una conversación que quiera tener o que debamos tener.

-OK, ok, entonces, si solo de pronto me dan ganas y no puedo evitar imaginarte desnuda y jadeando bajo mis manos, haré lo que me parezca más adecuado, ¿está bien?

De nuevo se había sonrojado, aquello era realmente bochornoso, no es que fuera un santo o que no tuviera idea de lo que Jack estaba hablando, de hecho, en algún momento de su matrimonio habían comentado alguna que otra fantasía solo por diversión, ahora, sin embargo, todo era distinto, Elsa se sentía avergonzado con aquel cuerpo que era completamente incorrecto, era algo con lo que no deseaba lidiar y de lo que habría preferido olvidarse, llevaba una semana completa con él y en verdad, lo único en lo que podía pensar era en volver a tener el cuerpo con el que había crecido y al cual estaba tan habituado.

-Como quieras Jack, haz lo que te parezca mejor, yo voy a dormir, tengo cosas más importantes en las que concentrarme por ahora.

-De acuerdo majestad, que tengas buenas noches.

-Buenas noches Jack.

Y sin decir una sola palabra más o intercambiar ninguna muestra de afecto, cada cual se volteó a su propio lado, dispuestos a dormir.

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La mañana no tardó en llegar, anunciada esta vez por una melodía distinta a la usual, Jack había cambiado la canción del despertador mágico por la simple y sencilla radio mágica, la voz del locutor en turno había comenzado a anunciar el día que daba inicio, deseando buenos días a los radio escuchas, Jack comenzó a abrir los ojos con pereza, se sentía sumamente relajada y cómoda, se movió un poco y descubrió algo raro, había una mano completamente ajena apretujándole uno de los senos, la sensación era extraña pero no la gran cosa, movió un poco aquella mano grande para poderse estirar a gusto antes de salir de la cama, obviamente, el dueño de la mano había terminado reacomodándose, pegándose más a su cuerpo y poniendo a Jack completamente nerviosa al darse cuenta de que algo duro, cálido y perfectamente erecto se había pegado justo en medio de sus nalgas, decir que Jack había saltado de la cama era poco para describir la acción mediante la cual había salido huyendo del lugar, maldiciendo por lo bajo lo que fuera que Elsa estuviera soñando y el pequeño listón rojo que era lo único que había protegido sus glúteos de una intrusión no deseada.

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Otro día más de labores había dado inicio, Elsa se sentía ligeramente más a gusto ahora que portaba una túnica propia, negra con algunos listones en dorado como única decoración y una camisa azul celeste debajo, el cabello esta vez peinado completamente hacia atrás, si, se sentía más cómoda sin embargo, las miradas que aun le profesaban conforme iba andando lo seguían incomodando demasiado.

Jack podía decir que se sentía mucho más cómoda y libre para moverse ahora, con aquellas sandalias de tacón bajo y atadas al tobillo, la falda café a la rodilla sobre unas licras negras a medio muslo y la sudadera azul con adornos de escarcha encima del top blanco para deportes que había conseguido, el cabello lo llevaba recogido en una cola de caballo baja, claro que esta no se notaba para nada puesto que se había subido la capucha de la sudadera para cubrir su rostro, en lo que llevaba del día no había podido mirar a Elsa a los ojos ni una sola vez, además de que mantenía la distancia obligatoria entre ambos por mero entrenamiento, quería evitar todo contacto físico con su esposa a como diera lugar al menos por ese día, las sensaciones con las que se había despertado aquella mañana no la habían dejado en paz y le parecía realmente difícil sacarlas de su mente, con todo esto fue completamente incapaz de notar las miradas extrañas que le mandaban por todas partes mientras caminaba girando su bastón con una sola mano.

Para cuando ambos llegaron a la oficina, Elsa se quedó parado al lado de la puerta mientras Jack hacía un esfuerzo por concentrarse y revisar todo antes de salir.

-¿Te encuentras bien? – Preguntó Elsa con algo de preocupación en los ojos deteniendo a la peliblanca en la puerta.

-Estoy bien, no te preocupes.

-¿Se puede saber por qué no me miras a los ojos?

Jack no respondió asomó la cabeza a la salida antes de intentar mirar aquellos ojos azules que la veían con preocupación, no pudo sostener la mirada ni siquiera por un segundo sin sonrojarse y voltear el rostro por completo.

-Estaba pensando que, tal vez, debería empezar a dormir en el cuarto de Allen.

-¿Cómo dices?

-Sí, digo, tú te has sentido muy incómoda con todo este cambio últimamente y, bueno, no, no me gustaría incomodarte más, por accidente, eso es todo.

-Jack, en serio, ¿estás bien?

-Sí, sí, estoy, estoy bien, no pasa nada.

-Jack, ¿qué sucede? – Preguntó Elsa esta vez en tono autoritario, tomando a Frost de una mano para evitar que escapara, jalándola un poco para obligarla a verlo a los ojos - ¿Jack?

-Elsa, en serio, no quiero hablar de esto ahora, solo, hazme caso, llevaré mis cosas al cuarto de Allen cuando vayamos a almorzar, ¿de acuerdo? – Dijo la peliblanca apartando la mirada de forma inconsciente.

-Bien, de acuerdo, pero vas a tener que decirme en algún momento que está pasando.

Jack no respondió, simplemente se sacudió aquella mano varonil y notablemente más débil que las suyas antes de salir y cerrar la puerta, realizando su trabajo de guarda espaldas en completo silencio por primera vez desde que había obtenido aquel puesto.

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NOTAS DE LA AUTORA:

Y lo dejamos hasta aquí, en serio, quería avanzar un poco más pero, no, tengo bastantes ideas de cómo continuar pero creo que las reservaré para futuros capítulos, ¿qué opinan ustedes? Espero les esté pareciendo graciosa la situación, jejeje, por cierto que apenas Jack se sacuda su pequeño trauma matutino lo veremos, ahora sí, aprovechando su nueva apariencia para fastidiar a más de uno xD, jijijiji, yo sé, soy una mala persona, pero es para darle más sabor al caldo ;) por otro lado, muchísimas gracias a mi hermanito mayor, Shigeru Momonari por su aporte para la historia, nunca se me habría ocurrido lo de ir de compras.

Pasando ahora si a contestar todas sus dudas y comentarios, REVIEWS

Aishiteru-Aiko Muchas gracias por tu comentario, espero que encontraras gracioso también este capítulo, jejejejejeje, estoy algo más inspirada también, muchas gracias, espero que el próximo capítulo también sea de tu agrado, estará en línea dentro de quince días sin falta.

MyobiXHitachiin Yyyyyyy te ganaron el primer review, jajajajajajajaja, está bien, no problema, por otro lado, Draco Malfoy a los 70 años con su retoño fuera de casa y la comunidad mágica viéndolo feo, si su arrogancia no disminuyó, si aumentó su mal humor xD, jejejeje, no estoy todavía segura de cuando estará listo el antídoto, puede que antes que los gemelos vuelvan, puede que hasta que terminen su primer año en Hogwarts, es todo un misterio, por otro lado, estoy manejándolo como un encantamiento nuevo, no es raro que los magos se conviertan en otro mago con ayuda de una buena poción multijugos, pero que sus cuerpos simplemente cambien de género… esa ya es otra historia xD, jajajajajaja, espero que disfrutaras este cap y lo encontraras gracioso, al menos la parte de Jack despertando xD yo no paraba de reír cuando me imaginé la situación.

CoposdeHielo Ciertamente ya extrañaba tus comentarios, veo que la historia te está gustando, me alegra, la situación es prometedora y más tratándose de estos dos, así que a cada cual le tocarán sus momentos especiales, ambos explotaron, ambos se han abochornado, pero aun les faltan varias cosas más por experimentar a cada uno, jejejejeje estoy segura que será completamente interesante y divertido, en cuanto al papá de Elsa, la mayor parte de las parejas cuando tienen dos hijos siempre espera tener a la parejita, ya sabes, un niño y una niña, aunque por lo general uno es feliz con lo que le toque, en fin, espero que hayas disfrutado mucho este cap y mucha suerte con la prepa, es toda una experiencia, si bien puede matar la inspiración, también te la puede aumentar, yo comencé a escribir fanfics cuando estaba en preparatoria, recuerdo que la clase de inglés y la de matemáticas me parecían particularmente inspiradoras para escribir… mis maestros no pensaban lo mismo xD.

Tori Berk Jajajajajajajajajaja, veo que te gustó el cap anterior, espero que también hayas disfrutado con este, mil disculpas por los spoilers xD no me pude contener, y como dije un poco más arriba, realmente no sé si los gemelos verán a sus padres en este estado o no, aunque ya llegaremos a eso, cuídate mucho y sigue divirtiéndote, recuerda, las actualizaciones son cada quincena.

Jobitachi Muchas gracias por el apoyo, sospecho que pasa algo extraño con los reviews, xD como que las historias se llenan y se llenan entre más tiempo tarde en actualizar el autor, no sé, es mi percepción, los haría esperar más si no sintiera que debo actualizar con regularidad, por otro lado, ;_; en serio, me halaga saber que te hago reír con todos los caps, espero este no sea una excepción, muchas gracias por tu apoyo con la historia y espero que te lleguen muchos muchos comentarios a tus fics, cuídate y nos estamos leyendo.

Pues ¡eso es to, eso es to, eso es todo amigos!, muchísimas gracias a los que dejaron un review, o agregaron esta historia a favs o follows, realmente les agradezco pues son quienes me impulsa a seguir escribiendo estas locuras, muchísimas gracias además a los que me están dejando alguna que otra idea para los caps, jejeje, mil gracias y si quieren colaborar un poco, ya saben, solo deben responder, ¿qué harían si estuvieran en el lugar de Jack o de Elsa? O bien, ¿cómo creen que reaccionarían sus amigos al verlos en esta situación? xD

SARABA