EL PECADO DE AMARTE

CAPITULO 3

Albert se quedo de una pieza al ver como ella regresaba de nuevo al restaurante, luego de unos segundos la alcanzo y tomándola del brazo le dijo en tono serio –

- Quiero que te comportes, así que deja de estar coqueteando con ese estúpido

- Ya te dije que sólo estoy siendo amable con él, así que suéltame

- Está bien Candy, pero te lo advierto...

- Tú a mi no me adviertes nada.- menciono la rubia zafándose de Albert.

Para calmarse un poco, Albert fue directo a la barra y pidió un whisky que bebió con apuro para enseguida regresar a la mesa donde Eliza pregunto desesperada.-

- Querido, ¿por qué tardaste tanto?

- Tuve que hacer algunas llamadas, pero ya estoy aquí no te preocupes, por cierto ¿Dónde están Candy y tu hermano?

- Veo que esta noche verdaderamente estás bastante distraído, hace apenas unos cinco minutos que comenzaron a tocar jazz y mi hermano invito a Candy a bailar, ¿sabes? me parece que se gustan

- No digas tonterías

- ¡Albert! no tendría nada de malo, mi hermano es bastante guapo y un excelente partido

- Mejor vamos a bailar Eliza

- Está bien vamos.

Cuando llegaron a la pequeña pista, Albert notó cómo Neal sujetaba suavemente la cintura de Candy, mientras ambos conversaban bastante animados, trato de concentrarse en la música y en bailar con Eliza, sin embargo sentía como la sangre se le agolpaba en las sienes cada que volvía el rostro y se topaba con Candy y Neal, de pronto los ojos de ella se toparon con los de él y esté la reto con ellos, pero Candy quería castigarlo, quería vengarse de lo que le había hecho, además estaba disfrutando bastante la compañía de Neal, así que sin pensarlo se recargo en el hombro del apuesto joven, eso fue más de lo que Albert estaba dispuesto a soportar, así que sin más jaló a Candy suavemente a su lado y tomándola por la cintura comenzó a bailar con ella dejando a Eliza y a Neal parados sin saber qué hacer, pero mostrando una amplia sonrisa dijo –

- Creo que es hora de que cambiemos de pareja por un rato ¿no les parece?

- Sí, creo que es una excelente idea, ven aquí hermanita, hace mucho que no bailamos – menciono Neal.

Candy confundida lo observo, al sentir la cercanía de Albert su corazón comenzó a latir de manera irregular, más que un hermano celoso, Albert se estaba comportando como un hombre celoso tratando de marcar su territorio, sentía como la apretaba suavemente a su cuerpo tratando de ajustarla a él, estaba tan confundida por su manera de actuar que hasta creyó escucharlo decir .- eres mía, solamente mía.

Entonces pregunto con voz temblorosa .- ¿Qué acabas de decir?

- No he dicho nada

- Albert… ¿Por qué estás actuando de esta manera?

- Yo no estoy actuando de ninguna manera, simplemente quise bailar contigo, ya que la única vez que lo hicimos fue cuando me gradué de la universidad ¿lo recuerdas?

- Sí, claro que lo recuerdo.

Siguieron bailando sólo por algunos instantes, pues Candy de pronto se sintió mareada y le pidió a Albert irse a sentar, no sabía por qué, pero su cercanía la ponía bastante nerviosa, quería salir corriendo de ahí, pero sentía las piernas tan pesadas como el plomo, mientras que él no dejaba de observarla, era como si quisiera entrar en sus pensamientos, afortunadamente no estuvieron mucho tiempo solos ya que Eliza y Neal también habían decidido dejar la pista de baile para unírseles, la peliroja se veía bastante molesta y dispuesta a reclamar al rubio por su comportamiento, pero Neal en voz baja le dijo que no fuera a hacer una escena y que lo mejor sería retirarse, a lo que Eliza accedió no de muy buena gana.

- Candy fue un placer conocerte, espero que esta no sea la única ocasión en que nos veamos

- Desde luego Neal, me encantará volver a verte

- Hasta luego Albert, Candy nos vemos luego .- Se despidió Eliza fríamente.

Cuando Eliza y Neal se alejaron lo suficiente, Albert le pregunto si quería tomar alguna copa, pero ella negó con la cabeza y le dijo que prefería irse a descansar, entonces Albert pidió la cuenta, luego de unos minutos entraron al coche y antes de arrancar Albert pregunto –

- ¿Sigues molesta conmigo?

- No

- ¿Entonces por qué tan seria? Creí que ya habíamos aclarado y solucionado lo de la otra noche

- Es sólo que… desde hace un rato has estado bastante extraño, casi no te reconocí, primero te comportaste como el típico hermano celoso queriendo saber todo acerca de Archie, luego parecías molesto por haberme portado amable con Neal, ¿Qué te sucede?

- Sólo me preocupo por ti, no tienes la menor idea de cómo son los hombres, y menos los que se dedican al modelaje, son todos unos mujeriegos

- Seguro que sabes mucho de eso, ¿pero sabes? no todos los hombres son como tú, además creo que Neal solo quería ser amable conmigo, así que deja de preocuparte que yo sé cuidarme sola

- Está bien, pero prométeme que si ocupas algo no dudaras en pedirme ayuda, quiero que volvamos a ser los buenos amigos que éramos antes

- Yo también quiero que volvamos a llevarnos bien

- Entonces desde hoy iniciamos nuevamente con nuestra amistad, ¿quieres ir a caminar un rato? .- Interrogó el rubio mientras observaba su reloj.- Todavía es temprano para regresar

- Está bien, vamos.

Mientras caminaban bajo las farolas de Battery Park, Candy no pudo evitar un pequeño bostezo, a lo que Albert sonriendo dijo–

- No me digas que ya tienes sueño

- Un poco, he tenido bastante trabajo, estamos por estrenar la nueva temporada

- Sí, nosotros también estamos algo presionados, claro no igual que tú, según me dijo Hanna eres la diseñadora principal en M&D, no cabe duda que heredaste el talento de tu madre

- Bueno, todavía me falta para igualar el talento de mi madre, ella sí que es una verdadera artista, ¿pero y tú porqué estarías presionado?

- Por qué tengo que tener a más tardar en dos días la nueva imagen masculina que nos va a representar

- Es verdad, ¿Y quién será la nueva imagen femenina?

- Susana Marlow, de hecho la noche que…

- Anda dilo, no te quedes callado

- Está bien, la noche que tuvimos aquel incidente ella estaba ahí, estábamos festejando que finalmente acepto firmar para nuestra compañía

- Pues felicidades.- respondió la rubia en tono seco.- Veo que sabes elegir bastante bien, tengo que admitir que es una verdadera belleza

- No tanto cómo la belleza que conocí hasta hace unos días.

Candy se puso seria al escuchar a Albert, sintió cómo una punzada de celos atravesaba su corazón, pero de inmediato sonriendo pregunto –

- ¿La conozco?

- Tal vez

- Veo que nunca pierdes el tiempo, apenas y se te presenta la oportunidad y no la dejas pasar para emplear tus dotes de Don Juan. – respondió haciendo un mohín de disgusto que no paso desapercibido para Albert.

- Todavía no la conquisto

- ¿Qué te lo impide?

- Todo y nada, me tiene bastante confundido

- ¿Por qué?

- No sé, es cómo un enigma, parece que le gusto, pero cuando trato de acercarme siento que pone una barrera ¿Crees que debería intentarlo? Interrogo esté acercando peligrosamente su rostro al de ella mientras acariciaba sensualmente su labio inferior.

Candy no podía articular palabra alguna, todo parecía haberse detenido, sentir el pulgar de Albert acariciando sus labios de esa manera, la hizo estremecer, pero tratando de controlarse se separo de él y adelantándose un poco respondió –

- No lo sé, ¿De hecho no tengo idea de por qué me estás preguntando esto?

- Se me ocurrió que quizá podrías darme algún consejo

- Pues no, no tengo nada que aconsejarte, además es ridículo que me estés preguntando esté tipo de cosas, cuando es bien sabido que has tenido infinidad de novias, me parece tonto que me estés pidiendo consejos para conquistar a alguien

- Es que ella es especial, creó que acabo de darme cuenta que me gusta más de lo que debería.

Que Albert le estuviera confesando sus sentimientos por otra mujer, la estaba haciendo sentir molesta, no sabía por qué el rubio de pronto le estaba contando cómo se sentía, tal vez volver a ser tan cercanos no había sido la mejor idea, Candy se detuvo un momento a observar el agua que reflejaba la hermosa luna, de pronto Albert se recargo en la baranda para quedar justo frente a ella, la miraba de una manera tan insistente que está comenzó a sentirse incomoda, el ambiente entre ellos nuevamente se puso tenso, pero para fortuna de Candy Albert dijo –

- Espera un momento aquí, enseguida regreso

- ¿A dónde vas?

- Se me olvido algo en el auto, pero no tardo.

Candy lo observo alejarse, siempre le había parecido un hombre exageradamente bien parecido y con un estilo único, a pesar de vestir tan desenfadadamente, llevar el cabello sujetado en una media cola, y usar un pequeño brillante en la oreja, su personalidad era capaz de derretir hasta un tempano de hielo, cerró los ojos para repasar nuevamente esa imagen.

Luego de unos minutos Albert regreso con su cámara, pero la rubia estaba demasiado concentrada en sus pensamientos, pues al parecer no había notado su presencia, por un breve momento Albert tuvo la intención de abrazarla por detrás, pero en vez de eso le tomo una fotografía, ella al escuchar el click de la cámara abrió los ojos sorprendida y Albert dijo –

- Ya estoy de vuelta, ¿se puede saber que estabas pensando? Parecías estar bastante concentrada.

Candy sintió la cara arder al solo imaginar que Albert pudiera descubrir sus pensamientos, sin embargo con una leve sonrisa respondió -

- Estaba pensando en todo el trabajo que me espera mañana, pero dime, ¿por qué has tomado una foto sin mi consentimiento?

- Perdona, es que los fotógrafos somos así, recuerda que capturamos los mejores momentos, y me gusto la pose que tenías, pero ya deja de pensar tanto en el trabajo y mejor relajémonos un rato

- ¿Y qué sugieres?

- Que nos tomemos algunas fotos – Menciono Albert con una amplia sonrisa mientras le mostraba su vieja cámara

- Eso es trabajo

- No necesariamente, recuerda cómo nos divertíamos antes

- Es verdad.- ofreció la rubia con una sonrisa nostálgica

- ¿Entonces qué me dices? ¿aceptas? es más hasta te voy a prestar mi preciada cámara, tu mejor que nadie sabes que no dejo que nadie más que yo la toque

- Está bien, pero me vas a regalar las fotografías que yo tome, no te vayas a burlar, sabes que no soy una profesional

- Trato hecho.

Era como si el tiempo no hubiera pasado, nuevamente se divertían, mientras Albert le enseñaba algunos trucos para qué las fotos se vieran lo más natural posible, Candy de pronto se soltó el cabello, se quito los zapatos y comenzó a posar con bastante coquetería, el rubio estaba más que fascinado al verla tan hermosa y coqueta, de pronto una voz conocida para ambos los interrumpió.-

- Pero mira nada más a quienes tenemos aquí Archie, al brillante y reconocido fotógrafo de Carissi, Albert Andrew, y a nuestra hermosa y talentosa diseñadora, así que trabajando para el enemigo ¿eh Candy?

- ¡Stear! Pero qué gusto verte

- Lo mismo digo Albert, mira te presento a mi hermano

- Hola mucho gusto, Archivald Cornwell.- Saludo el apuesto y elegante joven forzándose a sonreír

- Mucho gusto.

Albert notó cómo la mirada de Archie se volvió hacia Candy con cierto reclamo, pero no dijo nada, simplemente observo la reacción de la rubia, era obvio que estaba algo nerviosa, sin embargo no entendía porque, según ella Archie sólo era su jefe y su pretendiente, además no estaban haciendo nada malo, pero para Albert resulto más que evidente que al joven jefe de Candy no le había gustado para nada la idea de encontrarla con él, de pronto se escucho a Candy decir -

- Hola Stear, hola Archie, ¡Pero qué sorpresa encontrarnos aquí!

- En verdad que es una sorpresa, jamás imagine que te encontraría a estas horas de la noche tan bien acompañada – menciono el apuesto joven en tono dolido

- ¡Hey! Archie tranquilo, estoy seguro de que Albert y Candy sólo son buenos amigos, ¿no es cierto Candy?

Antes de que Candy respondiera, Albert dijo .– En realidad te equivocas Stear, Candy y yo somos mucho más que buenos amigos.- ofreció el rubio posando su brazo alrededor de los hombros de ella.

- Oh ¿en serio?

Candy estaba sin poder moverse ni articular palabra, la respuesta de Albert para con sus amigos fue de lo más elocuente, luego de algunos segundos de incomodo silencio Albert finalmente dijo -

- Esta preciosa rubia y yo somos hermanos.

Archie se sorprendió mucho al escuchar aquello, en el tiempo que llevaba conociendo a Candy nunca le menciono que tuviera un hermano, además ¿Por qué trabajar en M&D pudiendo trabajar en la empresa de su familia? Todo aquello era bastante extraño, y no pensaba quedarse con la duda, así que pregunto –

- Candy, ¿Por qué nunca me dijiste que tenías un hermano y que pertenecías a la familia Andrew?

- Bueno, en realidad Albert y yo no somos hermanos de sangre, nuestros padres están casados, pero nada más

- Entiendo, pero me hubiera gustado que tuvieras las confianza de contármelo

- Bueno no me pareció que fuera algo que tuviera que contarte, además no es algo que tenga la menor importancia para mi

- Disculpa, pero es que te aprecio tanto que me gustaría saber todo de ti.

Albert carraspeo un poco incomodo, para enseguida decir –

- Creo que ya es hora de regresar, no me había dado cuenta de lo tarde que es, nos estábamos divirtiendo tanto que el tiempo se nos fue volando, además es hora de que descanses Candy

- ¿Estás muy cansada gatita?

- Un poco Archie, y la verdad es que si me gustaría ya irme a descansar

- Es una lástima, nos hubiera gustado que nos acompañaran a tomar una copa – menciono Stear

- Bueno ya será en otra ocasión Stear

- ¿Lo prometes?

- Desde luego

- Espero que no lo olvides Candy, y si lo haces yo mismo me encargaré de recordártelo, ¿Lo ves Archie? Te dije que no hicieras trabajar tanto a Candy, pero con tal de mantenerla a tu lado la haces trabajar hasta tarde, realmente eres un desconsiderado

- Archie no tiene la culpa Stear, sabes que soy adicta al trabajo

- Bueno es hora de irnos Candy, fue un gusto volver a verte Stear, mucho gusto en conocerte Archie, quizá en otra ocasión podamos reunirnos los cuatro, buenas noches.

- Hasta mañana chicos

- Hasta mañana Candy.

Pero antes de que Candy diera paso, Albert la rodeo de la cintura para enseguida emprender el camino de regreso, tanto Archie cómo Stear los observaron irse algo extrañados, cuando los perdieron de vista Archie le pregunto a Stear –

- ¿Por qué Candy no nos habrá dicho que tenía un hermanastro?

- Bueno ella dijo que no lo consideraba algo importante, vamos Archie, no me digas que estás celoso de Albert

- Desde luego que no, es sólo que el comportamiento de él para con Candy es bastante extraño

- Creó que tu amor por Candy te hace ver cosas que no son, mejor vamos por un trago

- Tienes razón ahora más que nunca lo necesito.

CONTINUARA…