EL PECADO DE AMARTE

CAPITULO 4

Stear nunca había visto a su hermano beber tanto, si bien era cierto que de vez en cuando para olvidarse un poco del trabajo salían a tomar algo, esa ocasión Archie se estaba sobrepasando, Stear lo notaba especialmente callado y pensativo, cuando ya iba sobre la cuarta copa, el joven pelinegro se la arrebato y con disgusto le pregunto –

- ¿Qué diablos te pasa?

- No me gusta el hermano de Candy

- Entonces si estas celoso de Albert

- Sí, estoy que muero de celos, ¿acaso no viste cómo la tomo por la cintura para llevársela?

- ¿Te has vuelto loco? ¿Cómo puedes estar celoso de su hermano?

- NO ES SU HERMANO, ES SU HERMANASTRO

- Shhh baja la voz, no hay necesidad de que grites

- Es que no soporto verla con otro hombre que no sea yo

- ¡Vaya! antes no me has caído a golpes por ser su amigo

- Contigo es diferente Stear, no sé si me vayas a entender, pero algo me dice que ese hombre va alejar a Candy de mi

- No digas tonterías, será mejor que nos vayamos, creo que has bebido demasiado

- Tal vez, pero te prometo Stear que desde mañana me esforzare mucho más para conquistar a Candy

- Así está mejor hermano.

Mientras tanto, Albert manejaba rumbo a la residencia, y de vez en cuando observaba a Candy, su expresión era bastante seria, ya no sonreía cómo cuando le estaba tomando las fotos, ahora más bien se le veía preocupada, así que tratando de aligerar el ambiente comentó –

- Ha sido una noche de muchas emociones ¿no te parece?

- Sí, creó que hoy ha pasado de todo, por cierto no sabía que Stear y tú se conocían

- Hace algunos años nos conocimos en la escuela de fotografía

- Vaya, jamás lo hubiera imaginado

- Es un chico muy simpático e inteligente, supongo que él es fotógrafo principal de M&D

- Así es, desde que entré a trabajar, no sabes cómo ha insistido en que sea una de las modelos principales

- ¿Y lo has considerado alguna vez?

- No, tú mejor que nadie sabes que el modelaje no me interesa en lo más mínimo

- Es verdad, no sé porqué pensé que de pronto te podría interesar esa carrera, por cierto veo que te llevas bastante bien con tu jefe

- Así es, tenemos una excelente relación

- Me lo imaginé desde el momento en qué él que te llamo gatita y bueno, tú lo tuteaste

- Bueno… me dice así por el color de mis ojos, y desde que me contrato me pidió que nos tuteáramos ya que tenemos casi la misma edad – ofreció la rubia apenada

- Sí claro.- respondió el rubio un poco sarcástico.

Finalmente llegaron, pero antes de salir del auto, Albert volvió el rostro hacia Candy y en tono suave le dijo -

- ¿Sabes Candy? me siento celoso.

El rostro de ella se torno confuso por lo que Albert acababa de decir, pero antes de que preguntara nada el dijo -

- No me malinterpretes por favor, lo que realmente quise decir es que me enoja no haber sido yo quien te dijera gatita por primera vez, pero es que desde que nos conocimos, toda tu me pareciste hermosa, tus ojos, tu sonrisa, los hoyuelos en tus mejillas cuando sonríes y hasta ese cabello aleonado que tienes, ¿Aún recuerdas que siempre te decía que me parecías una niña preciosa?

- Sí, fuiste el primer chico en decirme que te parecía bonita .- respondió ella sintiendo arder sus mejillas

- Candy… ¿Te parece si de ahora en adelante te digo pequeña?

- ¿Te parece que soy pequeña?

- No, hace tiempo me di cuenta de que te has convertido en una hermosa mujer, pero para mí eres como una muñeca de porcelana, pequeña, elegante y delicada, ¿Me permitirías llamarte así de vez en cuando?

- Está bien, me agrada cómo suena

- Bien es hora de entrar a casa.- menciono el rubio bajando del auto para enseguida abrir caballerosamente la puerta del auto y ayudar a Candy a salir, cómo ya era algo tarde, sus padres y la servidumbre se habían retirado a descansar, así que Albert la acompaño hasta su habitación y amigable pregunto –

- ¿Puedo pasar por ti mañana?

- La verdad es que no sé a qué hora vaya a salir, recuerda que tengo mucho trabajo por la nueva temporada, además si mal no recuerdo tú también vas a estar bastante ocupado

- Entonces te llamo para invitarte a comer, ¿no me dirás que ni siquiera sales a comer o sí?

- Está bien, hasta mañana

- Hasta mañana pequeña.- ofreció Albert guiñándole un ojo.

Luego de esa breve despedida, Candy cerró la puerta de la habitación lo más rápido que pudo para que Albert no se percatara del sonrojo que le ocasiono aquel simple gesto, se recargo en la puerta por algunos segundos para tratar de tranquilizarse, cuando se sintió más repuesta, se dirigió a la pequeña mesa donde había una jarra con agua y se sirvió un poco, no comprendía que le estaba pasando, fue entonces cuando recordó la excursión de hacía dos años donde Albert y ella se perdieron por media hora, él por estar ensimismado tomando fotografías del paisaje, y ella por andar recogiendo algunas piñas que yacían debajo de los enormes y verdes pinos, cada uno estaba tan distraído que no se percataron cuando la noche cayó, pero curiosamente ella no sintió miedo ya que Albert estaba a su lado para protegerla, un leve escalofrío recorrió su cuerpo al recordar cuando Albert gentilmente la cobijo bajo sus brazos mientras emprendían el camino de regreso para reunirse de nuevo con el grupo en el que iban, en aquel momento cuando el rubio la abrazo ella no se sentía para nada nerviosa, sino todo lo contrario, a su lado solo podía sentirse confiada y segura, pero ahora el recordar aquel tibio abrazo la hizo estremecer, de pronto sus pensamientos fueron bruscamente interrumpidos por el celular que no dejaba de sonar, se sorprendió al ver que era Archie, por algunos segundos la idea de no contestar paso por su mente ya que era algo tarde, sin embargo Archie parecía dispuesto a no darse por vencido, así que tomando el teléfono y fingiendo una voz algo somnolienta contesto –

- Ajum ¿Bueno?

- Hola Candy, soy Archie, ¿estabas dormida?

- Sí, estoy algo cansada, pero dime, ¿pasa algo Archie?

- Candy… no quiero que estés cerca de tu hermano.- menciono Archie con la voz algo extraña

- ¿Qué? Archie ¿pero que te pasa? ¿acaso estas ebrio?

- Sí, un poco, pero creo que estoy más ebrio de celos que de otra cosa

- ¿Te parece si hablamos mañana que estés en tus cinco sentidos?

- ¿Es que no vez las intenciones que él tiene contigo?

- Archie por favor, Albert es mi hermano

- NO, es tu hermanastro, ningún lazo de sangre los une, el no te ve como a su hermana, créeme

- Voy a colgar, nos vemos mañana.

Algo confusa saco del cajón un viejo álbum donde había varias fotografías donde estaban todos como una verdadera familia, pero hubo una que llamo especialmente su atención, ahí estaban ella y Albert abrazados junto a un hermoso escenario que simulaba una cabaña con una ardiente chimenea y el la miraba con ojos de enamorado, dando un enorme suspiro la tomo y observándola con detenimiento recordó la dedicatoria que tenía en la parte trasera y volvió a leerla .- Para la mujer más hermosa del mundo, gracias por haberme ayudado con este trabajo, con cariño Albert.

Cierto, en aquella ocasión habían quedado en salir a comer, sólo que Albert estaba bastante retrasado ya qué la agencia le había mandado un par de modelos inexpertos que tenían que fingir estar enamorados en una hermosa cabaña, sólo que estaban bastante nerviosos y aparte cada uno quería lucir más que otro, así que llevaban horas intentándolo pero al parecer ninguno entendía el concepto o mejor dicho no querían entenderlo, así que en cuanto Albert vio llegar a Candy, la llamo a su lado y le explico la situación y le pidió su ayuda, aunque ella lo dudo un poco, él con ojos suplicantes le volvió a insistir, el verlo tan estresado y harto la conmovió y acepto de buena gana, así que Albert le pidió a su asistente que tomara algunas fotos de él y Candy, además les indico con bastante seriedad a los modelos que pusieran mucha atención en como deberían de trabajar, en que era lo que él quería de ellos, como deberían de verse, Candy se sintió muy orgullosa de Albert en aquel momento, se notaba la pasión que sentía por su trabajo, y lo profesional que era, sonrió melancólica ante aquel hermoso recuerdo, ¿Por qué ahora las cosas no fluían cómo antes? Aquella vez no se sintió para nada nerviosa, y realmente ambos se miraban como un par de enamorados, tal vez si ella hubiera sido una modelo profesional aquella mirada la entendería, y por parte de Albert mucho más, ya que él era muy estricto en su trabajo, y si tenía que fingir una mirada de amor para explicarle a los modelos, lo hacía y punto, ¿pero ella?

Guardo nuevamente la foto en el álbum y lo volvió a meter a su cajón, ya eran casi las tres de la mañana, así que se apuro a ponerse el pijama para irse a la cama, de inmediato se quedo profundamente dormida, a la mañana siguiente Albert muy temprano se encontraba terminando de desayunar, pero le pareció extraño no ver a Candy tomando su desayuno mientras al mismo tiempo preparaba su termo con café, al rubio le gustaba observarla haciendo tan dedicadamente esa simple tarea, así que curioso le pregunto a Dorothy –

- ¿Candy ya se fue?

- No joven, sigue dormida

- ¿Estás segura?

- Si

- ¿No sabes si se siente mal?

- No, ¿quiere que vaya a ver?

- Descuida yo voy.

Con paso apurado y firme subió las escaleras y se dirigió a la habitación de la rubia, tocó en tres ocasiones, pero al no obtener respuesta se preocupo un poco y decidió pasar, se quedo paralizado al verla dormir tan plácidamente en aquel diminuto negligé que no dejaba nada a la imaginación, no pudo evitar tragar en seco al ver aquella tentadora imagen de Candy, tenía el cabello revuelto y parte de sus pechos y de sus muslos se asomaban coquetos, sus labios estaban húmedos y rojos, toda ella realmente era una tentación, aquella imagen comenzó a alborotar sus más primitivos instintos, estaba embelesado observándola cuando de repente Candy abrió los ojos y se dio cuenta de la presencia de Albert y de su pequeña pijama, trato de cubrirse de inmediato con la sábana pero estaba en el suelo, así que sólo atino a decir con nerviosismo –

- No te quedes parado ahí como un tonto, sal de mi habitación

- Yo, yo, yo sólo te deseo, no bueno, quiero decir, deseo cubrirte per, permíteme por favor

- Dios mío, te digo que salgas de mi habitación ya.

Como pudo Albert, se dirigió al closet y saco una pequeña frazada para dársela a Candy, esta la tomo con premura y se cubrió totalmente, no sabía que decir, estaba tan avergonzada, que no sabía qué hacer, y para colmo escucho la voz de su madre afuera preguntar –

- Candy buenos días, cariño ¿puedo pasar?

Horrorizada observo a Albert y se cubrió el rostro, de pronto se encontró diciendo en voz baja .- Escóndete en el closet, rápido.

Albert estaba tan sorprendido que no atinaba a moverse, hasta que Candy tomando valor bajo de la cama y lo empujo dentro del closet diciendo .- Que estas esperando idiota, mueeeeevete.

Cuando Albert estuvo dentro del closet, Candy tomo su bata y poniéndosela embozo la mejor de las sonrisas para abrir la puerta y dejar pasar a su madre quien sorprendida dijo.-

- Pero Candy, ¿Cómo es posible que te encuentre así?

- ¿Así cómo mamá? .- interrogo la rubia nerviosa

- Es tardísimo, ¿hoy no iras a trabajar? Quedamos que te llevaría, ¡cielos! tus mejillas están tan rojas que tu cara parece un tomate, ¿acaso tienes fiebre? .- menciono Hanna tocando la frente de Candy

- No mamá, lo que pasa es que tengo algo de calor, pero que tonta, olvide por completo que hoy me dejarías en el trabajo, lo que pasa es que me quede dormida, es que me dormí bastante tarde, tengo que darme prisa, ahora mismo avisare a mi jefe, no te preocupes mamá, le diré al chófer que me lleve

- Hija te diría que te esperó pero sabes que hoy en especial tengo bastante trabajo

- Si mamá, no te preocupes, ahora si no te importa, me voy a dar una ducha rápido

- Desde luego hija, te quiero mucho, nos vemos más tarde.

En cuanto Hanna se fue, Candy se desvistió y se metió a la ducha, estaba tan aturdida por todo lo que había pasado que se olvido por completo de que Albert estaba en el closet, sólo que no contaba con que esté había abierto un poco el closet ya que moría de calor, y casi le da un infarto al ver a la rubia desvestirse frente a sus ojos, aunque fueron segundos, jamás olvidaría aquella imagen.

CONTINUARA…

Hola chicas, muchas gracias por su tiempo y sus lindos comentarios, son el mejor aliciente para que vuelva a escribir, cómo siempre tomaré en cuenta cada una de sus opiniones, así que siéntanse libres de pedir hacia donde quieren que se dirija la historia que yo trataré de complacerlas.

Saludos.