Genderbender
7.-Inesperado, visitas y anotaciones.
Era domingo, habría sido un día pacífico y tranquilo en casa de los Frost, Jack se había levantado temprano para realizar entrenamiento físico o eso suponía Elsa cuando encontró vacía la habitación de Allen y a una muy sudorosa Jack practicando en el jardín con su bastón y un saco de arena, ni siquiera se molestó en preguntarle si quería desayunar, conociendo de sobra la respuesta.
La casa, por otro lado estaba ligeramente desordenada, había ropa que lavar, juguetes que limpiar y muebles que sacudir además de un par de partituras para violín que debían ser desempolvadas, Elsa quería confirmar si podía tocar bien, aun con ese cuerpo.
Si, prometía ser un domingo de lo más normal y relajado, al menos hasta que un pequeño alboroto llegó a oídos del platino, ocupado con algunos juguetes en la cocina.
-¿Esperamos a alguien? – Se preguntó Elsa de pronto mientras enjuagaba las cosas y se secaba las manos en una toalla para inspeccionar la sala.
-¿Esperamos visitas? – Preguntó la albina entrando a la casa usando un pantalón holgado y un top negro demasiado corto mientras se limpiaba el sudor de espalda y pecho con la playera que había estado usando para entrenar.
-No que yo recuerde… ve a ducharte, yo me encargo.
-De acuerdo Majestad, bajo en seguida.
No hubo más comentarios, Jack se apresuró a subir las escaleras mientras Elsa se aproximaba a la sala, apenas ingresó, sintió que algo se estrellaba contra sus piernas y torso, sus ojos no tardaron mucho en voltear a ver al pequeño de diez años abrazándola.
-¿Paul?
El aludido volteó, extrañado por la gruesa y varonil voz que lo había llamado, saltando completamente espantado al mirar al hombre al cual estaba abrazando.
-¡LO, LO SIENTO!... ¿Está mi tía Elsa?
-Si Paul, soy yo, ¿qué sucede?
El pequeño palideció un momento sin dejar de ver al platino con los ojos desmesuradamente abiertos, Elsa solo volteó a todos lados esperando ver a los padres de su sobrino, pero no había ni rastro de ellos.
-¿Estás bien Paul? ¿Paul?... ¡JACK, BAJA!
-¡En un minuto! – Se escuchó la lejana y amortiguada voz aguda y femenina de Jack gritando desde la regadera.
-¡JACK ES URGENTE! ¡CREO QUE ACABO DE TRAUMATIZAR A PAUL!
-¿Qué tú qué?... ¡OUCH!
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Un rato después un todavía pálido Paul intentaba tomarse un té tibio, observaba atento a un preocupado Elsa tratando de acomodar y reacomodar las cosas de la sala sin dejar de voltear a la chimenea cada tanto, no pasó mucho cuando aquella chica de cabellos blancos y ojos azules reaparecía entre un humo verde por la chimenea con el rostro completamente fastidiado.
-¿Y bien? – Preguntó Elsa deteniéndose de lo que intentaba hacer.
-Ahí vienen majestad – Contestó la albina de mal humor mientras se seguía caminando hacia la cocina.
No habían pasado ni cinco segundos de que Jack desapareciera de la sala cuando el humo verde de la chimenea lanzó a Anna y Kristoff, los dos igual de preocupados buscando hasta dar con su pequeño en el sillón más cercano, Anna fue la primera en acercarse y abrazar a su pequeño, se notaba un cierto alivio en su rostro mientras Kristoff se paraba frente a ambos con los brazos cruzados y el rostro serio.
-Paul, nos tenías preocupados – Comenzó Anna luego de soltar al niño y mantenerse en cuclillas para quedar a la misma altura de aquel rostro infantil – no vuelvas a salir de casa de esa forma, por favor.
-Lo siento mamá – Murmuró el niño con cansancio, bajando la mirada para evitar ver mientras su madre se levantaba y su padre se acercaba un poco más.
-Sabes que esto no te salva, ¿cierto jovencito?
-Si papá.
-Y sabes también que de hecho, esto solo va a incrementar tu castigo, ¿verdad?
Paul ya no respondió, simplemente afirmó con la cabeza en silencio sin atreverse a levantar los ojos.
-Bien, en lugar de estar un par de horas en tu habitación estarás castigado hasta el martes, solo podrás salir de tu cuarto para hacer los deberes y ayudar a tu madre con el quehacer de la casa, sin juegos, sin música y sin visitas al abuelo Paddy, ¿queda claro jovencito?
-¿Sin visitar al abuelo? – Preguntó el niño intentando rebatir y volteando a ver a su padre completamente alarmado, volviendo a sentarse apenas cruzar sus ojos con aquella mirada severa dejándose caer en el respaldo – De acuerdo – Suspiró sin más remedio.
Elsa, que solo había estado observando hasta el momento decidió acercarse a Kristoff con cautela.
-Ya que estamos en mi casa, aun puedo dejarlo comer un par de galletas, ¿cierto?
-Claro Els… ¿Elsa?
Tanto Anna como Kristoff se le quedaron viendo completamente atónitos, haciendo que el hombre rubio frente a ellos se sonrojara, dando un paso hacia atrás.
-Pensé que Jack les había explicado la situación cuando fue a buscarlos – Comentó el hombre cruzándose de brazos y hablando repentinamente rápido.
-Pues si nos dijo pero – Respondió Kristoff completamente atónito – no podía ni imaginarte en esta condición.
Hubo un silencio momentáneo antes de que Elsa volteara a ver a su hermana menor, la cual seguía completamente anonadada.
-¿Anna? ¿Estás bien?
-Elsa, ¡eres un hombre!
-Sí, lo sé – Murmuró el otro ligeramente molesto y avergonzado.
-¡Eres un hombre! – Volvió a repetir la castaña cubriéndose la boca con una mano y señalando a su interlocutor con la otra.
-Anna, en serio, me estás preocupando, ¿estás…
-¡AL FIN TENGO UN HERMANO MAYOR! – Gritó la otra mientras se lanzaba de un salto a los brazos de un muy confundido Elsa.
-¿Anna? Me estás preocupando – Replicó Elsa mientras intentaba separase de la castaña que se le había pegado como una lapa.
-¡Estoy bien! – Contestó la menor de las Arendalle mientras volteaba a ver a aquel hombre tan alto como el propio Kristoff con admiración, era como si de la mirada de Anna salieran estrellas mientras se hacía un poco para atrás a fin de dar algo de espacio a Elsa y mirarlo por completo - ¡Oh por Merlín!, ¡te ves tan endemoniadamente bien!
-¡¿ANNA?!
-¡DIME QUÉ PUEDO DECIRTE ELSON! ¡POR FAVOR!
El aludido solo pudo voltear a ver a su cuñado que había comenzado a reír sin poder contenerse mientras se acercaba a su pequeño aún sentado en el sillón, calmándose para hacerle un gesto a su hijo de voltear a ver a su madre.
-Esa, hijo mío, es la mejor forma de fastidiar a tus hermanos.
-Kristoff, deja de burlarte y controla a tu esposa – Suplicó un muy sonrojado Elsa que repentinamente se había encogido, como tratando de ocultarse de la vista de todos y desaparecer.
-Pero es realmente divertido Elsa, no puedes negarlo – Soltó Siku mientras se levantaba, conteniendo la risa, para acercarse a su esposa y jalarla ligeramente desde la espalda – Y tú, deja de verla, verlo… bueno, solo para con lo que haces, me pondré celoso.
-Pero… pero Kristoff... – comenzó a contestar Anna mientras volteaba a ver a su marido con cara de cachorro – ¡siempre soñé con tener un hermano mayor! – Hizo una pausa para voltear a ver a Elsa, sin perder ese brillo especial en la mirada – no es que no me gustara tenerte de hermana mayor, pero… yo…
-Entendimos cariño, entendimos, porque no mejor vas y buscas un buen lugar para que este jovencito desobediente cumpla con su sentencia mientras estamos aquí un rato ¿eh?
-¡Claro! – Soltó la aludida antes de salir de la habitación saltando y tarareando algo así como "nos quedaremos un rato, con mi hermano mayoor" mientras salía a buscar.
-Gracias Kristoff, estaba comenzando a ponerme nerviosa.
-No es nada, por cierto, te queda el cambio… al menos te ves más distinguido que Jack, si me permites decirlo.
Por toda respuesta, el platino se sonrojó mientras se acercaba a la bandeja que había dejado en la mesita del té, levantándola frente a su cuñado.
-¿Galletas?
.
La hora de la comida había llegado antes de lo previsto, el ambiente era un poco extraño y algo incómodo, Kristoff tratando de conversar con Elsa, Anna mirando al ministro con adoración en los ojos, Jack tratando de hacer reír a Paul y Paul mirando fijamente a su plato para no reír y ser sancionado de nuevo.
-Oye Kristoff, ¿no crees que se te pasó la mano con el castigo? – Preguntó finalmente la albina – ¡ni siquiera se ríe de mis bromas!
-Se llama "educar" Jack, y me temo que no voy a permitirle a este jovencito escaparse cuando algo no le agrade – Respondió Kristoff ligeramente molesto luego de interrumpir su intento de conversación - … y que de gracias que su madre estaba más preocupada que molesta…
-Lo sé, mamá da mucho miedo cuando está enojada – Murmuró Paul para que su madre no lo escuchara.
-Tu madre da miedo cuando está aleccionando a cualquiera Paul – Repuso Jack también en murmullos y tapándose la boca de un lado para que la castaña no escuchara nada.
-¡Y qué lo digas! – Respondió Kristoff en la misma forma que Frost – podrías preguntarle a su amigo Hans como le fue con tu madre.
Tanto Jack como Kristoff trataron de ahogar la risa al recordar el lamentable incidente que le costó un día completo en detención a Anna cuando estaban en Howgarts.
-¿De qué hablan ustedes dos? – Preguntó Elsa luego de tratar de que Anna viera otra cosa que no fuera él.
-De nada Majestad – Repuso Jack ligeramente lívida - ¿Qué tal quedó el pollo?
-Está bueno Jack… ya que tú cocinaste hoy, yo lavo los trastes.
-¡YO TE AYUDO, YO TE AYUDO! – Se apresuró a saltar Anna alzando la mano.
-No Anna, por favor, hem… ¿no tienen que ir a casa para que Paul cumpla su sanción?
Tanto Paul como Anna voltearon a ver a Elsa con cara de súplica, obviamente a disgusto con lo que acababa de soltar, Kristoff no pudo evitar reír un momento al notarlo.
-Anna, realmente sería muy divertido que se quedaran más tiempo – Respondió de pronto Jack, ganándose una mirada de advertencia de Elsa – peeeeeeeeeeeeeero Majestad y yo planeábamos salir a un chequeo después de comer, así que, creo que tendrán que volver a su casa.
-¿En serio? – Preguntó Anna con cara de cachorro a su anfitrión - ¿y no puedo ir con ustedes?
-Anna, lo siento pero… no quieres venir… los análisis no son… agradables – Repuso Elsa con un leve sonrojo y mirando hacia otro lado.
-Bueno y ¿Cuánto tiempo van a permanecer así? ¿ya tienen una idea? – Preguntó Kristoff de pronto.
-Tal vez dos meses – Contestó Jack – así que, creo que Anna puede venir otro día a molest… digo… a pasar algo de tiempo con Elson.
Si las miradas mataran, Jack habría sido atacado por un Avada kedavra en ese preciso instante, por suerte, Elsa aun no tenía suficiente poder como para lanzar un hechizo así sin utilizar la varita, Anna por otro lado se mostraba más resignada a retirarse y Kristoff realmente no paraba de reír con disimulo, aquella, estaba seguro, era la situación más graciosa en que había visto a esos dos.
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Las visitas se habían retirado hacía un rato, Elsa había terminado sus quehaceres, Jack había terminado lavando los trastes, el baño, el cobertizo, la pequeña huerta y el polvo flu que se había acumulado en la sala, no había más opción, así como el pequeño Paul, ella también tenía que cumplir con las sanciones que le daban para intentar corregirla de sus malas acciones, aun si eso no le quitaba la enorme sonrisa que llevaba en el rostro.
Elsa estaba tocando el violín, verificando que, en efecto, el exceso de estatura le estaba causando problemas para dar con las notas correctas cuando un sonido lo sacó de su concentración, dejó el instrumento en su base y se apresuró a abrir la ventana, era casi de noche Olaf se encontraba ahí, al pie de la ventana, esperando con calma a que su dueña recibiera la nota que llevaba en la pata, Elsa no tardó mucho en ir corriendo a la cocina por algunas semillas para premiar al ave y observarla volando de vuelta a Howgarts, era raro que sus hijos enviaran cartas el domingo por la tarde, ¿habría sucedido algo urgente?
-¡JACK, BAJA!
-¿Qué sucede Majestad? – Se escuchó la voz de la peliblanca nuevamente amortiguada por el agua de la regadera, Elsa tenía que admitir que había demasiado polvo flú desperdigado por la sala.
-¡CARTA DE LOS NIÑOS!
-¿De los niños? ¡ya bajo!... Ouch.
-¡¿VOLVISTE A RESBALAR?!
-¿Tú que crees?
Jack masculló algunas cosas en ruso, o eso le pareció a Elsa que apenas y podía escuchar mientras se acercaba a la escalera para ver pasando la sombra de Jack encorvada y con la toalla atada a la cintura como si aún fuera hombre, esa era, quizás, la principal razón de que Elsa decidiera permanecer en la parte de abajo mientras Jack se bañaba últimamente, en realidad nunca le había molestado ver a su esposo medio desnudo mientras salía a la recámara para vestirse, pero, con ese cuerpo que tenía ahora, le parecía de lo más incómodo.
Para cuando Jack estuvo completamente vestida con unos shorts y una playera de su equipo favorito de Quidditch, ella y Elsa se sentaron en la sala para abrir la misteriosa carta que había llegado tan tarde.
Por suerte eran buenas noticias, noticias un tanto increíbles, escrita de puño y letra de Luna, se notaba que había estado completamente emocionada mientras escribía para informar que había sido seleccionada para participar en el equipo de Quidditch de Gryffindor, además de que era la segunda buscadora en aquella casa reclutada durante su primer año, se notaba a leguas que la pequeña estaba más que orgullosa de su pequeño logro luego de estar jugando con sus primos y amigos en el patio de la escuela, cerca del lago.
-Así que tendremos una jugadora de Quidditch en la familia ¿eh? – Comentó Jack sintiéndose más orgullosa de lo que aparentaba.
-Eso me recuerda – Contestó Elsa casi de inmediato - ¿por qué nunca te uniste al equipo de Slytherine? Eres muy veloz en esa escoba, adoras el Quidditch y por las pocas veces que he ido a los amistosos que juegas en el ministerio, realmente no lo haces mal.
-Porque, Majestad, odio seguir las reglas, soy malo jugando en equipo si mis compañeros no me agradan y los chicos de mi casa estaban obsesionados con ganar… además, tú estabas en Ravenclaw, ¿cómo iba a lograr que me hablaras si le daba palizas a tu casa en el campo de juegos?
-Créeme, no me habría importado.
-Lo olvidé, no eres muy fan.
-Me agrada el juego, es solo que, no sé, no entiendo por qué se lo toman tan en serio, ¡es solo un juego!
-Yo pienso igual Elsa, si no fuera así, Bunnymund no habría tratado de asesinarme en el último partido de verano por esa broma…
-Fue bastante gracioso.
-Explícaselo al canguro a ver si lo capta… en todo caso… nada de mencionar eso cuando Luna vuelva, es más, creo que yo le escribiré de regreso, tú podrías ofenderla.
-¿QUÉ? ¿POR QUÉ? ¡es mi hija, tengo derecho a escribirle una respuesta!
-Si lo sé, pero yo la comprendo mejor que tú.
Hubo un silencio seguido casi de inmediato por un par de carcajadas ante la situación, después de todo, no todos los días recibes visitas y noticias así de inesperadas.
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Notas de la Autora:
Mil disculpas, me costó bastante trabajo escribir este cap, de hecho quedó super corto, siete páginas, como para que me de un infarto de lo corto pero, bueno, ¿ya que le hacía? La buena noticia es que el próximo estará en tiempo, ya lo tengo completamente planeado y prometo que valdrá la pena, por cierto, les aviso, no va a ser apto para gente del ministerio de magia xD, ya saben lo que Tooth dice de ellos, jejejejejeje, bueno, pasando a los reviews:
MyobiXHitachiin Que bueno que te gustara, la peli de Big Hero 6 es tremendamente fabulosa *-* creo que todos queremos un Baymax xD, jejejejeje, en cuanto a la maldició, aun no sé quien se las lanzó, pero nos enteraremos tarde o temprano ;)
Missmarvel2000 ¿Verdad que Baymax es una cosita genial? *-* seguro tiene fanclub desde el preestreno xD.
Tori Berck Que bueno que te gustara el cap, y si, sé que es cruel, pero Tadashi tenía que morir xD en cuanto a la contra maldición, puede que tarden dos meses, puede que uno y medio, puede que para Navidad, digo, la pócima de reversión tal vez tarde 2 meses en cocinarse, hay que conseguir todos los ingredientes, y luego conseguir un movimiento de varita efectivo con sus respectivas palabras xD no está realmente tan fácil como parece y además, tienes toda la razón, Elvin es tan lindo, tierno y ama los robots xD.
Y ya saben, mil gracias por sus favs, follows y comentarios, todo se agradece y si tienen ideas de situaciones graciosas, no duden en compartirlas, podrían ser utilizadas para torturar a Elson, digo, para amenizar la trama xD, muajajajajajajajajaja.
SARABA
