GENDERBENDER
8.- Cuestión de hormonas
El partido de Quidditch entre el equipo de los aurores contra el equipo de los desmemorizadores llevaba ya cerca de 90 minutos, con un marcador de 50 a 75, los aurores iban ganando, Jack, con su uniforme de cazador no paraba de gritarle a Bunnymund para que le lanzara la quaffle luego de que dos bludgers le pasaran rozando al australiano.
-¡CÁLLATE DE UNA VEZ FROST! – Dijo aquel hombre lleno de tatuajes antes de lanzar la quaffle a un hombre de cabello castaño en corte de hongo, rapado a los lados y con una cola de caballo salida de la base de su nuca y ojos verdes que pasó tan rápido como pudo para lanzarla por los aros.
-¡SI NO ME LA VAS A PASAR PARA QUE ANOTE, ¿QUÉ PRETENDES QUE HAGA?! – Dijo la peliblanca realmente molesta mientras observaba a su compañero castaño lanzar la quaffle, la cual era detenida por un tipo de cabello gris en puntas, alto y ligeramente musculoso - ¡ESE ORANGUTÁN TÉCNICAMENTE CUBRE LOS TRES AROS Y LOS GOLPEADORES DEL OTRO EQUIPO INTENTAN DERRIBARTE CADA QUE PUEDEN!
-¡NO ES VERDAD! – Gritó Bunnymund mientras giraba para alcanzar la quaffle en la dirección contraria agachándose justo antes de que un par de bludgers trataran de impactarle sobre el rostro - ¡SOLO ESTÁN JUGANDO!
-¡Si, claro! ¿por qué sigo jugando con estos glupyy? … ¡PROKLYATIYE!
Los desmemorizadores habían anotado otros diez puntos, Jack se lamentó de nuevo, esos locos ya llevarían 100 puntos si el capitán del equipo no hubiera cometido una Snitchnip accidentalmente, Jack por otro lado solo había logrado tener la quaffle para dos jugadas en todo el juego, decidió quedarse flotando ahí, a varios metros del área de la portería rival observando como Bunnymund esquivaba otros dos ataques con bludgers y Hawkins, el otro cazador, comenzaba a volar en círculos a Bunnymund esperando por la quaffle, cuando parecía que el australiano lanzaría el pase, un pelirrojo del equipo contrario apareció por encima, colgado de cabeza y haciendo un salto D'Orazio, arrebatándole la quaffle a Aster antes de que esta abandonara del todo sus dedos, Jack simplemente se dejó caer con aburrimiento, colgando boca abajo, importándole poco que el uniforme hubiera dejado al descubierto su cintura.
-¡OYE FROST! – Gritó el guardián del equipo contrario - ¡CON ESAS CURVAS PARECES UNA NENA!
-¡NO MOLESTES GRUBLIPLANK! – Devolvió la cazadora sin dejar de observar como los golpeadores de su equipo intentaban derribar a los cazadores contrarios para que Bunnymund y Hawkins lograran recuperar esa quaffle antes de que sus rivales lograran llegar a la otra portería, seguro Kapetan, la guardiana de cabello corto y pelirrojo intentaba de nuevo atajar sin mucho éxito, era una excelente auror, pero como guardiana nunca daba la talla.
-¡OYE FROST! ¡ESE CULITO SE VE MÁS BUENO QUE EL DE AMELIA! ¿HAS ESTADO COMIENDO PASTELILLOS Y TOMANDO EL TÉ COMO UNA DAMA REFINADA?
Por suerte Amelia había logrado bloquear con la escoba en el último momento, Hawkins tenía la quaffle, Aster venía tan rápido como le era posible mientras intimidaba a los cazadores contrarios y los golpeadores de su equipo acababan de tirar de la escoba a uno de los golpeadores contrarios con un dopplebeater que seguramente no se repetiría en mucho tiempo, Jack sonrió antes de tomarse fuertemente de su escoba para hacerla girar hasta quedar derecha nuevamente y voltear hacia el estúpido de Grubliplank.
-¡¿ASÍ QUE LO NOTASTE GRUBLIPLANK?! – Comenzó Jack mientras se palmeaba con fuerza el trasero - ¡Y ESO QUE NO HAS VISTO LAS CURVAS QUE TENGO AQUÍ ARRIBA! – gritó la peliblanca para que solo el guardián la escuchara mientras se sujetaba los senos con una mano de forma despreocupada, lanzándole al guardián una de esas miradas que le lanzaba antes a Elsa.
-¡PARA CON ESO FROST, ME PONES NERVIOSO!
-¿NERVIOSO? ¡PENSÉ QUE ESTABAS CURIOSO! ¿O SEA QUE NO QUIERES SABER QUE TAN SUAVES, FIRMES Y ENORMES TENGO LOS SENOS? – Preguntó la chica de cabellos blancos mientras se acariciaba despacio, relamiéndose los labios para terminar sin quitarle la mirada de encima al gorila que tenía enfrente.
-¡ERES UN MARICA FROST!
-¿Y TÚ NO? ¡SEGURO QUIERES MANOCEARME, PENETRARME Y DARME UNAS CUANTAS NALGADAS!... MMMHHH, NO HE TENIDO ACCIÓN EN DÍAS, TAL VEZ TE DEJE HACERLO.
Jack le guiñó un ojo al guardián del equipo contrario y justo en ese momento, Hawkins anotaba un punto de la forma más tonta posible al aro de en medio, Grubliplank solo notó esa anotación hasta que la quaffle ya estaba cayendo con lentitud.
-¡ERES ASQUEROSO FROST, ME ENGAÑASTE!
-¡OH, VAMOS, SOLO ESTÁS ALGO DESESPERADO GORILITA!
-¡NO ESTOY DESESPERADO! – Gritó Grubliplank lanzando con odio la quaffle, la cual no tardó ni medio minuto en volver a entrar, ahora por el aro de la derecha, mientras Jack se jalaba levemente el cuello de la túnica hacia abajo como si tuviera mucho calor.
-¡SIGUE DICIÉNDOTELO Y TAL VEZ LOGRES CONVENCERTE!
-¡NO FASTIDIES FROST! – Devolvió el guardián colorado de coraje mientras recuperaba la quaffle para lanzarla más lejos, habría sido un pase excelente a sus compañeros si Jack no se hubiera levantado levemente la túnica con una de sus manos haciendo como que se limpiaba algo.
-¿DECÍAS ALGO DE FASTIDIAR? – Preguntó la mujer auror con el rostro de lo más ingenuo posible.
-¡TE VOY A ACUSAR FROST! ¡SEGURO HAY ALGÚN TIPO DE INFRACCIÓN POR ESTO!
-¿INFRACCIÓN? ¡PERO SI TODAVÍA NO TE DEJO TOCARME! ¿CÓMO TE VAN A INFRACCIONAR? ¿NO SERÁ QUE TIENES UNA BUENA ERECCIÓN AHÍ ABAJO Y POR ESO NO LOGRAS ATAJAR NADA?
-¡FROST!
Y entró una tercera anotación por el aro izquierdo sin que Grubliplank se lo esperara, por supuesto, esta vez Aster quedó flotando a un lado suyo.
-¿Disfrutas hostigando a nuestro compañero?
-¡YO NO ESTOY HOSTIGANDO A NADIE!
-¡Oh, vamos! ¡todos te escuchamos gritándole algo así como que tiene un trasero mejor que el de Amelia! Por cierto, debo agradecerte, nunca la había visto tan enojada.
El guardián se sonrojó hasta las orejas, con el entrecejo fruncido y sin poder soltarse de la escoba con su mano derecha mientras lanzaba con la izquierda, mala elección, Jack atrapó esa quaffle justo antes de lanzarle un beso y un guiño para lanzarse al ataque de nuevo, haciendo una finta para que Aster anotara otra vez, en el aro izquierdo.
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El juego terminó algunos minutos después, cuando la buscadora del equipo de los aurores alcanzó la snitch dorada un segundo después de que otra quaffle pasara por encima de Amelia, anotando en el aro de en medio, quedando el juego 240 a 85 a favor de los aurores.
Todos estaban en los vestidores gritando y armando un verdadero escándalo, Amelia le había dado un puñetazo con todo su odio a Jack en un brazo antes de abrazarla de nuevo y dirigirse a una de las duchas para mujeres con su ropa lista, Aster venía saliendo de una de las duchas con una toalla alrededor de la cintura, tenía tatuajes negros por toda la espalda, en los brazos y las piernas y se había parado detrás de Jack mientras esta se sacaba el uniforme hasta quedar solo con unos bóxers y un sostén, lista para tomar su ropa limpia e ingresar a una de las duchas de mujeres.
-¿Burlándote de Grubliplank?
-¡Ja! Él intentaba burlarse de mí.
-Quisiera saber que tanto le dijiste a ese imbécil, jajajajajaja, creo que nadie lo había visto tan avergonzado antes.
-¿En serio quieres saber? – Preguntó la chica mientras Aster sacaba unos bóxers negros para agacharse a comenzar a ponérselos con la toalla aun puesta, Jack aprovechó para delinearle uno de los tatuajes de la espalda con la punta de su dedo y susurrarle al oído – le pregunté si quería saber que tan firmes, suaves y grandes tengo los senos.
Aster saltó completamente sonrojado mientras Jack contenía la risa y se dirigía despreocupadamente a la regadera.
-¡FROST, COMO TE ODIO!
-¡También te quiero canguro!, por cierto, si fuera tú me apresuraría a vestirme, a nadie le gusta verte desnudo.
Jim Hawkin, quien acababa de salir de la regadera observó la escena, riendo a carcajadas ante la mirada de incredulidad y sorpresa de Aster al darse cuenta de que la toalla se le había caído y tenía los bóxers atorados en los tobillos.
-¿QUÉ? – Preguntó Bunnymund de malas luego de subirse la ropa y dirigirle una de sus miradas mortíferas a Hawkins.
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Elsa estaba sentado en una de las bancas que había afuera de los cambiadores del estadio de Quidditch del ministerio, era raro que lo prestaran en miércoles, sin embargo, luego de un pleito enorme entre desmemorizadores y aurores por cuestiones de trabajo, se había llegado a la conclusión de que un partido sería la mejor manera de zanjar todo el asunto, especialmente porque todos los involucrados pertenecían a los equipos de las respectivas ramas del ministerio… aun si no todos los jugadores estaban implicados.
Los desmemorizadores salieron primero, conversando más calmados y con los ánimos fríos, Grubliplank, el enorme guardián del equipo le lanzó una mirada de lo más significativa al rubio sentado en las bancas con el libro entre las manos antes de alejarse sin decir ni pío, un poco más tarde venían los aurores haciendo todo tipo de bromas y comentarios, se veían felices, era lógico después de haber ganado el juego.
-¡Ministra Elsa! – Se apresuró Bunnymund a acercarse al rubio.
-Aster, hola, excelentes jugadas las de hoy.
-Si, como sea, dile a Jack que si se le ocurre hablarme lo que queda del mes, puede darse por muerto.
-¿Qué hizo ahora? – Preguntó el rubio sin muchas ganas de enterarse en realidad.
-¡A mí no me preguntes! – Contestó el australiano sonrojándose – pero que ni se le ocurra meterse conmigo de nuevo.
-Bien, le pasaré el mensaje Aster, salúdame a Tooth.
No hubo respuesta, Jack por otro lado salía de los cambiadores con el rostro resplandeciente, llamando la atención de su esposa quien, luego de pensarlo, recordó que no había visto a Jack tan feliz desde que los gemelos aprendieran a jugar al gobbstone.
-Buen partido Jack – Soltó Elsa mientras se emparejaba a su guardaespaldas para ir al área de chimeneas.
-Gracias Majestad, aunque no hice gran cosa esta vez.
-A mi me pareció que estabas haciendo un gran trabajo distrayendo al guardián del otro equipo, ¿qué le estabas diciendo?
-Nada importante, créeme, solo unas cuantas bromas inofensivas.
-Sí, bueno, Aster se acercó a pedirme que te dijera que si le diriges la palabra lo que queda del mes…
-¿Estoy muerto? Me lo debió haber repetido al menos unas veinte veces antes de salir de los vestidores – Contestó la peliblanca con una enorme sonrisa en los labios.
-Jack, deberías dejar de molestarlos tanto, un día te vas a buscar un problema.
-Oh, vamos Majestad, solo son bromitas indefensas, nada que ponga en peligro a nadie.
-¡Ajá! Claro…
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Ambos llegaron a casa cansados, Elsa solo había visto parte del partido, había tenido trabajo que hacer en el magisterio, no podía salir temprano, le habían terminado asignando a otro guardaespaldas solo mientras duraba el partido ya que algunos de los compañeros de equipo de Jack habían insistido, al parecer, estaban poniendo a prueba a la albina con aquel juego amistoso, el platino dejó sus zapatos en la sala, deseaba descansar un poco, se fue a la cocina, dispuesto a prepararse una tisana con algunas hierbas relajantes preguntándose por que Jack había subido a la habitación de los niños apenas llegar, se había puesto ligeramente más pálida luego de poner pie en la casa, quizás estaría cansada luego de haber trabajado de guardaespaldas desde temprano para irse a jugar Quidditch al final de la comida.
-¡Oh, siiiii! – Ronroneó Elsa luego de sentarse en una de las sillas de la cocina y dar el primer sorbo a su taza, aquel remedio jamás fallaba.
Dio unos sorbos más, disfrutando del silencio completo en que se encontraba la casa, con aquella sensación agradable de calor llenándolo desde dentro y aflojándole los hombros, para cuando su bebida se hubo terminado se dio cuenta de que había demasiado silencio… como si no hubiera nadie más en casa.
-¿Jack?
No hubo respuesta, tal vez realmente estaba exhausta.
-¡JACK! – Gritó Elsa asomándose a la escalera - ¿QUIERES QUE TE SUBA UNA TISANA?
Esta vez el silencio fue roto por un gemido leve, tan leve, que el ministro dudó de haberlo escuchado.
-¿JACK?
El gemido se repitió, igual de leve y etéreo que segundos atrás, Elsa no pudo evitar preocuparse, subiendo tan rápido como pudo, llegando de inmediato a la puerta del cuarto de sus hijos, la cual estaba abierta, parecía vacía.
-¿Jack? ¿estás bien?... ¿Dónde estás?
No había nadie en la habitación, Elsa lo constató luego de entrar y asomarse a ambos lados de la cama y en el closet de su hija… no había nadie, y sin embargo, aquel gemido lánguido y lastimero le volvió a llegar, ahora se sentía realmente preocupado, salió de la habitación de nuevo, asomándose al baño de los niños - ¿Jack? – Estaba vacío, sus pies lo llevaron de inmediato a su alcoba mientras el pánico comenzaba a aflorar en su pecho - ¿JACK? ¿DÓNDE ESTÁS? – No había nadie en su habitación, sin embargo, la puerta que daba a su baño y cambiador estaba entreabierta, el gemido sonó más como un lamento ahora y provenía precisamente de ahí - ¿JACK?
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El juego había sido justo lo que necesitaba para sentirse por completo a gusto con su nuevo cuerpo, no solo había dejado de molestarle, había encontrado la forma idónea de usarlo para llevar a cabo bromas completamente perversas que de otro modo, jamás habría podido realizar, al menos, no con tanto éxito, se sentía completamente feliz, podría aguantar uno o dos meses más en esa forma sin problemas, lo cual solo podía significar que tendría su cuerpo anterior en un abrir y cerrar de ojos, después de todo, el tiempo es relativo.
Todo el camino al área de las chimeneas no pudo evitar ir sonriendo, parloteando un poco para hacer reír a Elsa, teniendo absoluto cuidado de no mencionar su nuevo descubrimiento, seguro su esposa no se lo tomaría nada bien, para cuando llegaron a una chimenea vacía, tomó la mano de Elsa como hacía días no lo hacía, tomó algunos polvos flú y los lanzó mientras daba su dirección, saltando dentro de aquellas flamas azules de la mano de su esposa, y entonces, apenas dio el primer paso fuera de la chimenea, algo dejó de estar bien, algo en su interior le había dado un tirón, no dijo nada, solo comenzó a caminar, tal vez estaba demasiado estresada, lo mejor en ese caso sería descansar o eso pensaba Jack, quien había comenzado a sentir un malestar cada vez mayor en su interior conforme subía las escaleras, el tirón ya no se sentía como un tirón, estaba empeorando de manera considerable, su cabeza comenzó a nublarse poco a poco, haciéndola olvidar su idea de ir a la habitación que estaba ocupando, sus pies simplemente comenzaron a moverse solos, llevándola hasta el baño de la recámara donde dormía Elsa, ni siquiera lo pensó, abrió la llave del agua caliente para llenar la tina mientras se descalzaba, ¿le habrían echado una maldición?, ¿alguien la habría envenenado durante el partido?, ¿Grubliplank y Bunnymund habrían encontrado el modo de vengarse de sus bromas nada inocentes? No lo sabía, solo se dejó caer en el suelo conforme un dolor punzante comenzó a embargarla, imposibilitándola a quitarse la ropa o entrar en la tina, quedando colgada a un lado de esta mientras el agua seguía corriendo.
Pasó algo de tiempo antes de que Elsa comenzara a llamarla, apenas podía escucharla, le dolía demasiado, le dolía tanto que no podía hablar, en lugar de la respuesta que intentaba dar solo le salían quejidos, sentía ganas de llorar, se sentía completamente patética ahí tirada en el suelo, con el agua de la tina a punto de rebosar el borde, ¿se estaría muriendo? ¡No, eso no podía ser! Aun le faltaban tantas cosas por hacer, tenía que ver a su Elsa con su cuerpo original, tenía que vivir para hacerla feliz todavía, tenía que esperar a sus hijos en la estación para Navidad, tenía que felicitar a Luna por conseguir entrar al equipo de Quidditch, tenía que jugar otra partida de gobbstone con Allen, tenía que…
-¿JACK?, ¿JACK?
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Finalmente la había encontrado, estaba tirada en el suelo con la piel tan pálida como el papel, incluso sus labios habían perdido todo rastro de color, Elsa tuvo que apurarse, cerró la llave del agua antes de agacharse para tocarle la frente a Jack, estaba helada y sudando, no se veía nada bien, decidió tocar el agua mientras se agachaba para acercar a Jack contra si, el agua debería estar caliente pero estaba helada, había escarcha por todo el baño, concentrándose especialmente en la parte de la tina donde había quedado colgando la mano de Jack.
-¿Jack?, ¿Jack?
La mujer auror volteó a verla, de sus labios solo salió un quejido antes de que se doblara completamente, haciéndose bolita y sosteniéndose el estómago, la mueca de dolor en su rostro hizo que Elsa retrocediera en el tiempo muchos años atrás, corriendo detrás de Madame Wendy mientras transportaban a Jack en una camilla luego de que fuera atacado por un grifo durante la copa de los tres magos.
-Jack, ¡JACK!
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El dolor se había vuelto tan intenso, sentía como si alguien le estuviera lanzando una maldición cruciatus, y concentrándola de alguna forma extraña en su abdomen, ¡por Merlín!, iba a morir de la manera más estúpida posible y no tenía idea de la razón, se sentía frágil, completamente asustada y enfurecida, no podía terminar así, simplemente no podía.
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La escuchó gemir de nuevo, sonaba a que le dolía demasiado, Elsa no estaba seguro de que hacer, así que hizo lo único que se le ocurrió, completamente sobresaltado y asustado, esperó a que Jack dejara de retorcerse para tratar de cargarla, la sentía pesada en sus brazos, muy muy pesada, pero el miedo era mayor a su debilidad, de algún modo se las ingenió para llevar a la peliblanca hasta la recámara y recostarla en la cama, apenas la depositó en el mullido colchón, ésta volvió a retorcerse de dolor.
-Jack, Jack, tranquilo, tranquilo, aquí estoy – Comenzó a murmurar el platino mientras le frotaba la espalda a la mujer acostada en su cama, tratando de ayudarla para disminuir lo que fuera que la estuviera lastimando – estoy aquí Jack, todo estará bien, tranquilo, tranquilo, todo va a estar bien.
De pronto dejó de moverse, notó que respiraba demasiado rápido, tenía que aprovechar.
-¿Dónde te duele?
-Aquí – Dijo la albina en un hilo de voz sin dejar de sostenerse el estómago.
-¿Estás bien?
-No – Jack habría querido saltarle encima y decirle unas cuantas cosas en ruso ante semejante pregunta, pero no podía, realmente no podía articular muchas palabras.
-¿Te traigo algo? ¿llamo a un sanador?
-No – Volvió a responder Jack antes de que otra punzada de dolor la atacara, no pudo evitar retorcerse, lágrimas habían comenzado a salir de sus ojos, ¿qué demonios estaba sucediendo?
Elsa se limitó a sobar a la espalda de su esposo de nuevo, no sabía que estaba pasando y eso lo asustaba, tampoco podía mostrarse asustado, no quería que Jack se sintiera aun peor, tenía que ayudarla de alguna manera.
El dolor había cesado de nuevo, esta vez, Elsa se las ingenió para mover las manos de Jack a fin de levantarle la playera azul en degradados que portaba para revisarla, era un poco difícil, ya que Jack se negaba a ponerse de espaldas, seguía recostada de lado sobre la cama, no parecía haber nada extraño, el platino decidió buscar en la espalda de la peliblanca hasta dar con el broche del sostén, el cual desató sin mayor problema, aflojándolo tanto como le era posible, después comenzó a desabrochar el pantalón de mezclilla que la peliblanca había decidido usar aquel día en particular, hasta ese momento Elsa creyó notar algo diferente, no pudo constatar, Jack volvió a encogerse, el dolor había vuelto otra vez.
-Tranquilo Jack, aquí estoy, tranquilo, pasará en un momento, no te preocupes, todo estará bien.
-No… duele mucho…
-Tranquilo, solo respira, vamos, trata de respirar… muy bien, toma aire y sácalo despacio… bien, bien, muy bien Jack, tranquilo, está por pasar… listo, ya pasó.
Elsa volvió a mover las manos de la Jack para verificar, no importaba si el cuerpo de su esposo era masculino o femenino, ese abdomen no tendía a abultarse tanto desde hacía varios años, eso lo sabía bien, obligó a la auror a acostarse lo más que pudiera sobre la espalda para verificar, palpándole el vientre antes plano, algunos quejidos más y Elsa comenzó a sonreír un poco.
-Me estoy muriendo – Murmuró Jack - ¿y tú sonríes?
-No te estás muriendo Jack… hay que quitarte el pantalón, vamos.
-No, por favor… no me muevas más… aaaaaaahh… ¡vaity vastrat!...
-No maldigas en ruso Jack… nunca sé lo que estás diciendo
-Dije… que esto… es una mierda… aaaaaaahhh.
Elsa esperó un poco más, escuchando algunas otras tantas palabras en aquel otro idioma que usualmente solo se escuchaba cuando Jack estaba despotricando o cuando se encontraba conversando con su padre y los niños, después de todo, querían inculcarles el idioma.
Finalmente la atormentada mujer dejó de estremecerse y abrazarse con fuerza, Elsa aprovechó ese preciso momento para sacarle los pantalones de dos jalones, por la mirada que la albina le había dedicado, estaba completamente seguro de que le habrían soltado un muy florido insulto de haberse podido.
-Creo que ya sé que tienes Jack, pero tengo que revisarte un poco más.
-¿Me estoy muriendo?, ¡no eres una sanadora! – Alcanzó a quejarse
-Esto será rápido, lo prometo.
Y sin más, el platino tomó uno de los muslos de aquella mujer en la cama para moverlo ligeramente hacia un lado, verificando al momento sus sospechas, Jack se había sonrojado de manera notoria ante la acción de su esposa, al cual no pudo reclamarle nada, no solo porque el platino hubiera salido de inmediato de la habitación, sino porque otra punzada de dolor se apoderó de su cuerpo, haciéndola retorcerse una vez más.
Cuando el dolor pasó, Elsa se encargó de mover las manos de Jack a un lado para colocarle una bolsa con agua caliente sobre el vientre, una toalla ligeramente húmeda y tibia sobre la frente y finalmente la había jalado también hasta que las piernas le quedaron colgando de la cama.
-¡Déjame morir en paz Elsa!
-No te estás muriendo – Contestó aquel hombre mientras suprimía una leve risilla.
-¡Deja de burlarte de mi entonces!
-No me burlo Jack, te estoy atendiendo.
Estaba a punto de contestarle algo, en ruso además, cuando sintió como su ropa interior era retirada casi de un jalón, la repentina sensación de aire y de ser observada la hizo tensarse ahí mismo, Jack se quitó la toalla que tenía cubriéndole los ojos, intentando incorporarse sin mucho éxito, se había sentido mareada apenas levantar la cabeza y lo único que había alcanzado a ver era el cuerpo de Elsa en cuclillas frente a su sexo expuesto.
Elsa por su parte se apresuró a tomar una prenda de ropa limpia a la cual le había colocado una toalla sanitaria antes de subirla hasta las rodillas de Jack, luego tomó una gasa ligeramente húmeda y, no muy convencido, comenzó a limpiar aquella zona íntima que realmente no quería ver y menos tan de cerca.
Jack volvió a sobresaltarse, sentía como sus mejillas ardían de vergüenza y cólera ante aquella sensación entre sus piernas, ¿qué demonios estaba pasando?, ¿Habrían despertado las hormonas de Elsa?, ¿su esposa había decidido esperar a que se sintiera así de vulnerable para violarla?
-¡¿ELSA?!
-Ya casi termino – Respondió aquella voz grave sin que la sensación vergonzosa desapareciera.
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Finalmente terminó de limpiar todo aquel desastre, tiró las gasas en una cubeta con agua que había llevado y terminó de subir la ropa interior de Jack para luego ponerle unos pantalones deportivos y holgados, volvió a acomodar a la albina en la cama y esperó a que pasara el siguiente espasmo, el cual ya no fue tan fuerte como los anteriores según pudo apreciar, entonces le ofreció una taza humeante a Jack, quien la veía con completa desconfianza.
-¿Qué carajos me hiciste ahí abajo?
-Solo te estaba aseando, no te pongas así; anda, bebe esto, te sentirás mejor.
-No quiero – Respondió Jack completamente enojada y en tono de puchero.
-Jack, por favor, tómalo, te ayudará a sentirte mejor.
-Dije que no… y en serio… ¿qué me estabas haciendo?, tú, abusadora de… de… ¡TÚ!
-Jack, te ves exactamente igual que Luna haciendo un berrinche.
-¡No estoy haciendo berrinches!
-Ajá; tómate esto por favor, es medicina.
Jack se negó a hablar, la mirada que le había dedicado a Elsa era completamente mordaz, si el platino no conociera tan bien a su compañera, seguramente habría temblado de miedo y habría salido de ahí, corriendo a buscar refugio, pero de sobra conocía a la persona postrada en la cama, así que simplemente cerró los ojos, respiró hondo y contó hasta veinte para tranquilizarse.
-Jack… te acaba de bajar la regla… ahora, sé una buena niña y tómate esto por favor, lleva un relajante muscular y una pequeña dosis de anestésico, te sentirás mejor, ¡lo prometo!
Sin dejar de ver a aquel hombre repentinamente desconocido, con el cerebro a medio funcionar y tratando todavía de procesar la información, la albina aceptó la taza, tomándose el contenido en dos largos sorbos sin quitarle la vista de encima a aquel impostor que había abusado de ella en tan lamentable estado.
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Había pasado casi una hora desde que comenzara todo el drama en la casa, Jack estaba dentro de la ducha tratando de relajarse con el agua caliente, Elsa estaba a un lado, recargado contra la pared del espejo solo por si acaso, cuando la llave del agua se cerró, una toalla y un cambio de ropa interior limpia flotaron por encima de la cortina hasta llegar a manos de Jack, quien luego de secarse se había puesto la ropa con aquella extraña cosa algodonosa que había visto a Elsa comprando de vez en cuando.
-¿Te sientes mejor? – Preguntó la voz gruesa de Elsa desde el otro lado.
-Si – Contestó Jack todavía molesta - ¿es normal que quiera asesinarte?
-Tal vez.
-¿Tal vez? – Dijo Jack cuando terminó de ponerse la ropa interior - ¿TAL VEZ? – Podía sentir una furia extraña apoderándose de su ser mientras abría la cortina, saliendo sin importarle que el sostén estuviera un poco torcido y el calzón más arriba de lo que debería - ¡SE SUPONE QUE TÚ ERES LA QUE SABE LO QUE ME ESTÁ PASANDO! ¿KAK SHORT VAES MI, TY GEVARISH MIE TAKOE GLUPYE VREMYA?
El platino se quedó en su lugar sin querer saber que le estaban diciendo, respirando profundamente y recordando como se había puesto Anna la primera vez que aquello le había pasado.
-Jack… mira, voy a traerte otro té, ¿de acuerdo? Solo métete a la cama, ponte la bolsa de agua caliente sobre el vientre y cuando te des cuenta, estaré aquí contigo de nuevo, ¿si?
-Glupyy – Murmuró Jack entre dientes mientras se terminaba de vestir.
Elsa se apresuró a salir del cuarto de baño, estaba molesto, esa última palabra sí que la conocía, era de las pocas palabras en ruso que había podido aprender a lo largo de los años, respiró profundamente antes de bajar a la cocina para preparar otra tisana, esta vez incluyó algunas gotas de una pócima para dormir que tenía a mano para situaciones especiales… ésta definitivamente calificaba como una.
Un rato después se encontraba de nuevo sentado en la cama, cuidando de Jack, quien ahora estaba perfectamente cobijada con una pijama de franela y la bolsa de agua caliente sobre el vientre, se veía realmente triste mientras aceptaba la taza que se le ofrecía.
-Lamento mucho haberte gritado Elsa – Dijo Jack luego de darle un sorbo a su bebida – de veras lo lamento – Su voz se rompió mientras comenzaba a llorar, se veía completamente arrepentida - ¿podrías disculparme, por favor?
-Claro, no te preocupes – Contestó Elsa tratando de relajarse ante aquel cambio brusco de humor – vamos, termina tu tisana, le puse algunas hierbas que te harán sentir mejor.
-¡Eres tan buena Elsa!, ¡en verdad! – Murmuró Jack antes de limpiarse las lágrimas y sorber el líquido cristalino que intentaba salirle de la nariz – discúlpame, estoy dando un espectáculo lamentable.
-Y asqueroso – Respondió Elsa tratando de hacer una broma.
-Sí, lo sé, esto es repulsivo – Continuó Frost antes de darle un sorbo a lo que fuera que Elsa le hubiera dado - ¿cómo soportas que te pase esto cada mes?
-Bueno, por un lado te acostumbras… por otro lado, en realidad, a mi me dolía muy poco antes de que nacieran los niños, ahora apenas es una molestia, nada que no se quite con una tisana en la mañana.
-Eso explica tu adicción al té – Respondió la peliblanca dando otro sorbo a su bebida – Ouch… todavía me duele un poco.
-Es normal, no te preocupes, es la primera vez que te pasa esto después de todo.
-¿Tú también sentías que te mataban la primera vez?
-No, en realidad yo… bueno… tú aún no ingresabas al colegio, fue en mi primer año si mal no recuerdo, solo me desperté sintiendo un pequeño dolor de estómago y con las sábanas húmedas, por fortuna me bajó mientras estaba dormida, aunque fue sumamente vergonzoso tener que llevar mis sábanas a la tina de baño… ¡por Merlín! Vaya que fue embarazoso, Emily Prank estaba segura de que había mojado la cama porque extrañaba mi casa.
-¿En serio? – Jack bebió más té, sintiéndose repentinamente mejor y más relajada – suena a que te tengo envidia.
-Anna por otro lado… Mérida tuvo que ir a buscarme cuando le pasó, claro que, fue extraño, Anna ya tenía catorce, yo estaba segura de que había pasado por eso tiempo atrás.
-¿Anna?... ¿a qué edad les sucede esto a las niñas?
-Yo tenía 12 años.
-Mi pobre Luna – Comenzó a sollozar Jack - ¡condenada a sufrir este tipo de cosas siendo tan joven!
-Estará bien Jack, no te preocupes, es algo normal, además me aseguré de hablar con ella sobre esto antes de que se marchara, sabe exactamente qué hacer, no te preocupes.
-¡A diferencia de su estúpido padre que no tiene ni idea!
-Jack, la verdad, no esperaba que te pasara todavía… ni siquiera esperaba que te dieran cólicos tan fuertes… tal vez debas quedarte en casa mañana en lugar de ir a trabajar.
-¡Oh no, de eso nada!, iré a trabajar, tú vas a trabajar todos los días, Mérida también, y Tooth según tengo entendido… y todas las becarias y secretarias y asistentes jr… ¡incluso Amelia!… si ustedes pueden, también yo.
Elsa no dijo nada, solo le sonrió mientras recibía la taza vacía, observando cómo aquel par de ojos azules comenzaban a cerrarse mientras Jack dejaba escapar un enorme bostezo.
-Elsa
-¿Necesitas algo más?
-Solo… Te amo… mucho… pero mushhhhooo… zzzzzzz
-También te amo Jack – Respondió el rubio antes de acercarse a darle un beso en la frente a la mujer a la que había estado cuidando, estaba por irse cuando se dio cuenta de que las cobijas estaban completamente revueltas y no cubrían del todo a Jack, sabía que su esposo prefería el frío al calor, pero bajo estas circunstancias, lo mejor era mantenerla bien tapada, así pues, Elsa dejó la taza en la mesita de noche antes de tomar las sábanas con cuidado para volverlas a acomodar, dándose cuenta al momento de que los botones de la pijama estaban mal abotonados, tuvo que abrirle la camisa a Jack para poder acomodarla apropiadamente, justo había terminado de abrirle la camisa para reajustarla cuando se lamentó de su obsesión con el orden, el escote de Jack era más que notorio en aquella posición y con el sostén mal puesto dejaba poco a la imaginación, con mucho cuidado pasó la mano por la espalda de la albina para desabrochar aquella prenda, cerró los botones casi hasta el cuello y metiendo las manos por las mangas de la pijama, le sacó el sostén, el cual dejó caer al lado de la cama como si estuviera infestado de bichos.
Esa noche, mientras Jack dormía plácidamente en su cama por primera vez en casi una semana, Elsa se encontraba en la cama de Allen dando vueltas de un lado al otro, el rostro completamente sonrojado, la respiración un poco errática y la cabeza completamente llena de Jack en sus dos formas y sin nada que le cubriera encima.
-Estúpidas hormonas – Masculló Elsa antes de levantarse de la cama para encerrarse en el baño de sus hijos, prendiendo el agua fría de la regadera, el color se le subió al rostro aun más mientras se desvestía, confirmando lo que de antemano sabía le acababa de suceder…
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NOTAS DE LA AUTORA:
ANUNCIO ESPECIAL...El día de ayer, 11 de Junio, fue el cumpleaños de una de las lectoras de este fanfic, gran amiga no solo para mi, sino también, estoy segura, para otros escritores y lectores de la page, Krizz, capítulo dedicado a ti, muchas felicidades amiga y que cumplas muchos más, sigue divirtiéndote y poniendo de cabeza la web con tus ships y tus comments. ... FIN DEL ANUNCIO ESPECIAL
Glupyy.- Estúpidos
PROKLYATIYE.- Maldición
¿KAK SHORT VAES MI, TY GEVARISH MIE TAKOE GLUPYE VREMYA?.- ¿Cómo carajo me dices un estúpido tal vez?
Snitchnip.- Según el diccionario de Harry Potter, una de las infracciones que puede cometer un equipo es este, que alguno de los miembros que no sea el buscador atrape la snitch… no, no decía cual es la penalización, así que supuse que quitarles 15 puntos sería suficiente al menos para esta.
xD pobre Jack, jajajajajajajaja, acaba de pagar todas las que debe de una sola vez… estoy ansiosa por comenzar el capítulo siguiente, no tienen idea de cómo estoy de entusiasmada, creo que torturaré a Jack un poco más… y a Elsa también, hay que ser equitativos ¿no? ;) por otro lado, no encuentro en ningún lado si existen artículos especiales para brujas en sus días difíciles… obviamente no es algo que Rowling se preguntara, así que daré por hecho que usan lo mismo que las simples mortales que poblamos el mundo, digo, es eso o ponerlas a la antigüita, lo cual sería muy poco práctico… ¿y a ustedes qué les ha parecido este capítulo? Me disculpo de antemano por toda la sarta de improperios que estuvo soltando Jack, pero no pude detenerlo xD, aunque si pude omitir más de la mitad, jajajajajajajajajaja, y pues, como dato curioso, yo si quedé algo traumatizada con mi primera vez °-°, fue horrible, pensé que me estaba muriendo, mi abue y mi mamá pensaron que me había aplastado algún órgano o que se me había reventado algo… hasta que aun de mis tías se le prendió el foco xD, en serio, ¡qué horror!, jajajajajajajaja, claro que yo no me puse a insultar a diestra y siniestra, estaba dolorida y asustada, solo quería que alguien terminara con mi miseria, pero pues no, aquí sigo xD, un par de sincoles, un par de tazas de té de manzanilla, una bolsa de agua caliente y un cambio de ropa limpia me ayudaron a sobrevivir, tuve una amiga a la que como envidié cuando nos platicó que le pasó así como a Elsa, se despertó con dolor de estómago y las cobijas húmedas… ¡Y YA, ESO FUE TODO! ¬¬ ni hablar, bueno, pues vamos a la sección donde yo les contesto a ustedes… a, por cierto, las jugadas no me las inventé, tuve que leer un poco sobre reglas de Quidditch y eso… ahora si, a contestar :D
MyobiXHitachiin Lo juro, lo juro, realmente no sé quien fue xD, un escritor no siempre sabe lo que está pasando en su propia historia, tiene que irlo descubriendo también… algunos hacen trampa y empiezan por ahí xP, en cuanto a Anna… ¡ESTÁ LOCA! Jajajajaja, por eso es tan genial xD en fin, me da gusto que te gustara el anterior, espero hayas disfrutado mucho con este, y mil mil mil gracias por el review ;-; se te agradece mucho mucho mucho.
A todos los que han puesto esta historia en favs o follows, muchas gracias, a los que dejan reviews, muchísimas gracias más, y ya saben, críticas, tomatazos, comentarios de todo tipo e incluso anécdotas sobre cosas como las que le pasan a Jack o a Elsa… y respuestas a nuestra pregunta de la historia xD, no dejen de escribir.
SARABA
