GENDERBENDER

9.-Amelia y Ariadna

20 de Septiembre, domingo, a diferencia de otros fines de semana, Jack no se encontraba en casa con Elsa, muy por el contrario, mientras el Ministro daba una última revisión a algunos papeles sobre un par de tratados muggles que podrían haber afectado el estilo de vida de los magos, Jack se encontraba en casa de su padre, justo al otro lado de la villa.

Habría podido llegar caminando como de costumbre, lamentablemente, las circunstancias no se lo permitían, había preferido utilizar la chimenea antes que escuchar a todos sus conocidos de la infancia devolviéndole alguna de las tantas bromas y trastadas que, sabía, le venía debiendo a todo el mundo en aquel lugar.

-... y así fue como el señor Colmarck decidió que si no podía tener una mecedora según su inestable diseño, bien podría convertirla en algo más útil.

-¿Y por eso estoy aqui contigo tallando un horroroso canguro porta toallas?

-Y por eso estamos aqui TALLANDO un ADORABLE pero extraño canguro porta toallas.

-No te ofendas viejo, pero deberías declinar a hacer este tipo de trabajos, además, ¿donde pensaba el señor Colmarck poner su trasero en esta cosa?

-No tengo idea hijo, pero, ya sabes lo que dicen, ¡EL CLIENTE...

-... SIEMPRE TIENE LA RAZÓN! no paras de decirlo cuando te encargan hacer este tipo de basura.

-No seas tan cruel Jack, de algo tengo que sacar unos cuantos galeones, ¿no crees?

-¿No sería mejor sacar tu propia línea de muebles?, ¿poner tu propia tienda de venta y reparación de muebles? digo, algo así como "Dervish & Banges".

-Esa es una tienda de instrumentos musicales.

-Lo sé, pero la idea es la misma.

-Jack, ya lo hemos discutido antes, no voy a poner una mueblería, no me daría abasto para construir suficientes muebles, no sabría que hacer con los que no se vendan y no pienso dejar la comodidad de trabajar desde casa.

-Podrías contratar algunos elfos de la villa, ¡ya sabes! con paga, prestaciones, contrato y todo, seguro que eso sería un avance para las relaciones amistosas.

-Ajá, sabes que los elfos de la villa solo trabajan para los elfos de la villa... a menos que hayan hecho un trato con alguien antes de trasladarse aqui... cuando un elfo ponga una tienda y contrate magos, entonces podré pensar en poner una tienda y contratar elfos... sería más fácil contratar yetis en estos momentos.

Jack guardó silencio por un momento, rindiéndose ante aquella infinita discusión que habían sostenido desde que él cumpliera los 11 años.

La peliblanca puso el cincel con que había estado trabajando a un lado mientras alcanzaba una de las lijas que su padre tenía regadas por la mesa de trabajo para comenzar a retirar astillas, impurezas e imperfecciones, estaba lo suficientemente sumida en observar donde tallar para dejar la pieza lo más lisa posible como para atender a su padre la primera vez.

-¡JACK!

-¿Si?

La albina volteó un momento, deteniéndose en lo que hacía, su padre hacia lo posible por no verla directamente, pero aquellas miradas furtivas que le lanzara desde que había llegado no le habían pasado desapercibidas, al parecer, al fin vendrían los comentarios "incómodos".

-Me preguntaba, hem, como, ¿cómo va todo en casa?

-Bien, todo bien papá, gracias.

-¿No han tenido demasiados problemas? con, bueno... ¡ya sabes!

-¿Cambiar de género?... pues no, todo bien, lo recomendaría ampliamente de no ser por esa estúpida cosa de las hormonas - Soltó la auror en un tono sarcástico.

-JOJOJOJOJOJO, ya veo, ya veo... ¿cómo lo está llevando Elsa?

-Bien, ahora si puedo decir que tienen TODO bajo control.

Jack sonrió de forma ladina mientras retomaba su trabajo con la lija, dejando que los recuerdos pasaran frente a sus ojos como si se trataran de una fotografía mágica.

El viernes por la noche, justo después de haberse ido a acostar, cuando el sueño al fin comenzaba a hacerla su presa, había recordado levantarse para ir al baño y "asearse", se sentía ligeramente incómoda y pegajosa, pero no tanto como en días anteriores, habría realizado el proceso sin mayor problema antes de ir a dormir si no hubiera dado un pequeño vistazo al material higiénico que estaba por desechar, el corazón comenzó a latirle de forma acelerada mientras su mente comenzaba a trabajar, ahora, el temor de que hubiera contraído algún tipo de enfermedad o que se hubiera envenenado de algún modo en el trabajo la inquietaron lo suficiente como para terminar rápidamente con lo que estaba haciendo antes de salir del baño para dirigirse a la recámara principal, el hecho de hacer un recuento mental de todo lo que había hecho e ingerido los últimos días, detalle a detalle desde que se presentara a trabajar con aquellos molestos cólicos el jueves hasta el momento en que se había sentado en el retrete minutos antes la obligaron a dirigirse a la habitación con lentitud, la suficiente como para que no se escucharan sus pasos, estaba tan perdida en sus cavilaciones de qué podría estar mal con su cuerpo, que abrió demasiado despacio la puerta...

-¿El...sa?

Por unos segundos no pudo comprender del todo lo que estaba viendo, ahí estaba el Ministro recostado en su cama, los cabellos platinados ligeramente alborotados, el rostro sonrojado, la respiración errática, la playera de la pijama ligeramente levantada para permitir a una de aquellas manos masculinas acariciar aquellos biceps planos y apenas insinuados mientras la otra se hallaba debajo de las cobijas moviendo algo.

Jack contuvo el aliento mientras su esposa volteaba el rostro con los ojos ligeramente febriles, su mente estaba dejando de lado todo el problema completo mientras registraba la información que sus ojos le acababan de proporcionar, Elsa la vio entonces, poniéndose completamente colorado, había vergüenza por todo su rostro y luego una chispa de furia en aquellos ojos de hielo mientras retiraba la mano de la entrepierna y alcanzaba una almohada con la otra para cubrirse a la par que se sentaba con uno de los movimientos más ágiles que su compañero la había visto hacer en todo lo que llevaban de existencia.

-¡¿JACK, QUÉ DEMONIOS HACES AQUI?! ¿PORQUÉ NO TOCASTE?

-Yo... yo... lo siento Elsa... no sabía... bueno... creo... creo que volveré después... hem... perdona... llamaré a Gwyneth.

-¿A Gwyneth?... ¿pasa algo?

-No es nada... tú termina y yo...

-¡Jack!

-Bueno - Soltó la albina en un suspiro - me estaba aseando y... en lugar de sangre estaba esta cosa café y extraña... solo quería saber si es normal o debo ir a que me hagan algunos exámenes.

Elsa seguía sonrojado, sin embargo, su ira parecía haberse esfumado en la nada mientras sonreía comprensiva sin moverse de su lugar.

-Es normal Jack, solo es sangre vieja, significa que para mañana habrás terminado con tu periodo.

-¿En serio? ¿no estoy envenenado ni enfermo de nada?

-No Jack, es normal.

-¿Entonces no tengo que ir a Saint Mungo?... ¿o revisar mi testamento por si hay que hacerle ajustes?

-Es normal Jack, estarás bien.

-¡Vaya, eso me deja más relajado!, muchas gracias Majestad, bueno, creo que regresaré a dormir... ¡QUÉ TE DIVIERTAS!

Jack había salido de la habitación tratando de reprimir la risa que le había dado cuando la otra almohada sobre la cama voló con dirección a la puerta a la par que Elsa subía la voz para correrlo y recordarle de una forma muy poco educada, que la próxima vez tocara la puerta.

Jack observó la pieza lista para pintar y barnizar entre sus manos, aguantando la risa que le había dado recordar todo el incidente, pensando en lo irónico de las cosas, recordaba con claridad como había sido regañado y acusado de masturbarse en la ducha hacía tres semanas cuando solo se estaba reconociendo... y ahora resultaba que la santurrona de su esposa era quien había sucumbido primero ante la tentación, más risas, realmente esperaba no haberle estropeado demasiado la fiesta a su esposa, sabía por experiencia que no era muy agradable cuando eso pasaba... lo cual no hizo más que producirle más risa aun.

-Hola tío... ¿qué es tan gracioso?

Padre e hija voltearon a la puerta del pequeño taller del patio, ahí en la entrada había una joven de cabellos castaños y cortos con los ojos verdes sosteniendo de la mano a una pequeña de 6 años, cabellos rubios y ojos castaños, Jack observó un poco más al fondo, descubriendo al pequeño Eugene sosteniendo un gnomo de jardín con ambas manos al cual estaba zangoloteando sin piedad, sin duda preparándose para lanzarlo al otro lado de la barda del jardín.

-Rapy, Margaret, hola, estábamos trabajando cuando este holgazán comenzó a recordar alguna travesura.

-¡HEY!

-¿De que te reías entonces hijo?

Jëmone! - Soltó la albina al haber sido descubierta

-JOJOJOJOJO, ¿LO VES JACK? solo hay una buena razón para que te rías tú solo.

-Ja, ja, muy gracioso papá.

Tanto Rapy como Nicolai no pudieron evitar reír por un momento, antes de que la recién llegada soltara la mano de su hija menor para dejarle ir a jugar con su hermano, la castaña se acercó entonces a los Frost mientras observaba las piezas que ambos estaban trabajando en aquel momento.

-Te ves bien Jack, no imagino como quedó Elsa después de que los cambiaran, ¿cómo está?

-Las becarias dicen que se ve ardiente, la verdad no tengo idea, me siguen gustando más las mujeres.

-¡Cómo eres bobo! me refiero a su estado de ánimo, ¿cómo lo está llevando?

-¿Ahora?, mejor de lo que nadie se podría esperar.

Rapy sonrió un momento, entendiendo la frase de forma incorrecta antes de tomar una de las piezas terminadas y observar los botes de pintura en el suelo, Nicolai no tardó mucho en pasarle un frasco con pintura marrón y un pincel.

-Es un canguro toallero para el señor Collmarck - Comentó Nicolai con suavidad.

-¡No preguntes! - Advirtió Jack antes de darle los últimos toques a su pieza para dejarla en la pila y comenzar a tallar una más pequeña.

-¡De acuerdo! al cliente lo que pida, ¿cierto tío?

-Cierto Rapy.

Ambos sonrieron antes de comenzar a trabajar nuevamente.

No pasó mucho antes de que Rapunzel comenzara a hacer comentarios sobre como iba todo en Londres, al parecer, había decidido pasar a saludar a sus padres y luego a los Frost, Flynn había planeado salir de viaje con ella y los niños para recorrer algunos países de Asia, muy especialmente La India y Hong Kong, quería conocer un poco más acerca de la arquitectura, la cultura y el tipo de plantas mágicas que se utilizaban en aquellas regiones, después de todo, había comenzado a escribir un libro de aventuras y misterio, ¿qué podría resultar más misterioso y aventurero para los magos de Gran Bretaña que un vistazo al otro continente?

-Hong Kong... ¿eso está en China, verdad? - Preguntó Jack repentinamente.

-Bueno, si, eso me parece, Flynn contrató ya un par de intérpretes que nos estarán esperando en los consulados mágicos de ambos países, dice que son buenos guías de turistas y...

-Tengan mucho cuidado cuando estén allá.

El tono serio con que la albina había pronunciado aquella frase dejó sin aliento a sus dos acompañantes, los cuales se detuvieron de lo que hacían para mirarla como si de repente le hubiera salido un hongo de la cabeza, Jack ni siquiera se había dado cuenta de esto, su rostro antes radiante ahora se notaba preocupado y sombrío, algo que ni su padre ni su amiga habían visto en mucho tiempo.

-¿Pasa algo malo Jack? ¿cuéntanos? - Pidió su padre al notar a la auror completamente encerrada en sus pensamientos.

-Conocimos a una persona del departamento de misterios, Elsa y yo no somos los únicos que han sido afectados con esta "maldición", ha habido más ataques, por el momento todos han sido gente del ministerio pero... parece que una parte de los ingredientes proviene de China... - Hubo un silencio que Jack aprovechó para pasar un poco de saliva y refrescar su garganta que de pronto, se sentía completamente rasposa, no pudo evitar entonces voltear a ver a su mejor miga con sincera preocupación - sean muy cuidadosos con lo que comen, si es posible, no ingieran nada que sea de cortesía y procuren no quedarse mucho tiempo en los establecimientos de comida, podrían ponerles la misma poción y luego lanzarles el mismo hechizo que a nosotros sin que se den cuenta, Elsa sufrió mucho cuando esto nos pasó, no quiero que tú tengas que pasar por lo mismo... o tus hijos, no sé como reaccionarían ellos.

-Jack, gracias pero...

-Hijo, ¿porqué no habías dicho nada de eso?

-No me pareció que fuera necesario papá, ¿porqué preocuparte si de sobra sé que nunca comes fuera de casa?

-Si, pero...

-¿Hay alguna otra recomendación que puedas hacernos Jack?

La oji azul lo pensó un poco mientras observaba a la oji verde, en verdad, no podía ni imaginar como podría verse afectado el ánimo de aquella mujer a la cual consideraba como una hermana, especialmente teniendo a los pequeños siempre a su lado.

-Si, pero a Flynn no le va gustar.

-No importa, solo dime, por favor.

-... manténganse en abstinencia durante el viaje, me refiero, bueno... al parecer el último ingrediente para esto es un intercambio de fluídos... quizás si no mantienes relaciones con Flynn en ningún momento, y por casualidad los atacan con eso, tal vez estén bien, la noche que nos cambiaron los cuerpos tanto Elsa como yo sentíamos una necesidad casi enloquecedora de... eso... tuve que noquear a Elsa y luego noquearme yo o habríamos estado como conejos hasta morir de cansancio en sentido literal, así que...

-Gracias Jack, se lo comentaré a Flynn.

.

La hora de la comida había llegado en un parpadeo, para cuando terminaron, Nicolai llevó a los pequeños Ryder una enorme bola de masa con chispas de chocolate para hacer galletas, por supuesto, ambos niños se pusieron a trabajar de inmediato, después de todo, tardarían un par de meses en ver de nuevo al tío abuelo Nicolai, Jack los miró un momento, recordando cuando sus hijos realizaban la misma actividad con su padre unos años atrás, eran recuerdos agradables que Rapunzel terminó por interrumpir.

-Hey, Jack, ven un momento conmigo.

-¿A donde?

-Tú ven y no hagas preguntas.

Ambos subieron hasta llegar a la que había sido la habitación de Jack, ahora era una habitación completamente diferente, en lugar de la cama con la hamaca encima, había ahora unas camas literas, el papel invernal que antes hubiera adornado la pared había sido cambiado por pintura en verde claro con dibujos de flores por toda la parte de abajo y copos blancos en toda la parte de arriba, el desordenado librero ahora albergaba cuentos para niños, algunos peluches y juguetes mágicos, el armario ya no guardaba la ropa de Jack o los dibujos donde Elsa estaba retratada, ahora la mitad del mismo tenía ropa de Allen y la otra mitad ropa de Luna, había algunas fotos mágicas de los gemelos y dibujos hechos por ellos decorando el interior de ambas puertas, lo único que no había cambiado era el cuadro en la pared donde se podía ver a la madre de Jack cargando un pequeño bulto y a un Jack de tres años saltando para ver dentro del mismo, fue justo ahí donde Rapy se detuvo, admirando la foto como solía hacer de vez en cuando.

-El cumpleaños de tu padre será en unas semanas más y no estaré aqui para darle su regalo.

-Así que era eso... ¿ya sabes que regalarle?

-Si, justo me acabo de dar cuenta de que sé exactamente que le quiero regalar, pero necesito de tu ayuda.

-Por supuesto, si necesitas que se lo entregue...

-No, no, no, para hacerlo... me encargaré de enviárselo a tiempo, después de todo, tendré que hacerle algunos retoques y quiero añadirle cosas de las ciudades que vamos a visitar.

-... ok... ¿qué tienes en mente?

-Quiero regalarle una fotografía... una muy especial.

La castaña sonrió un momento mientras Jack la observaba tratando de imaginarse que tipo de fotografía tendría en mente, sin alcanzar a descubrirlo.

-Bueno Jack, quiero que me jures que harás todo lo que yo te diga entonces.

-Eso no me da buena espina - Respondió la peliblanca mientras sentía un escalofrío recorriéndole la espalda.

-Oh, vamos, solo júralo, es para tu padre...

-Bien, bien, de acuerdo... pero no es nada malo, ¿cierto?

-Yo no te obligaría a hacer nada malo Jack.

-Rapunzel Crown, ¿tengo que recordarte todas las veces en que tuve que echarme la culpa de alguna de tus ideas?

-Teníamos 10 años y esta vez no tiene nada que ver con miel, hielo y plumas de pato.

-Ja, ja, ja, no estaría tan seguro.

La castaña sonrió antes de tomar a la chica frente a si de la mano para salir hacia la habitación de Nicolai, como siempre, se veía más sobria que todo el resto de la casa, sin embargo no solo entraron, la castaña soltó a Jack para usar un hechizo y mover un poco el enorme armario de caoba que guardaba las pertenencias del viejo carpintero, finalmente, y para sorpresa de Jack, una trampilla había quedado al descubierto en el suelo, Rapy se apresuró a abrirla y asomarse al agujero que se había formado, con algo de esfuerzo, terminó por sacar una caja de un tamaño considerable con estampado de rosas en diferentes colores, Jack estaba anonadado, no recordaba haber visto ni la trampilla ni la caja nunca en toda su vida.

-¿Qué es eso?

-Es un cofre de tesoros - Contestó Rapy - la encontré por casualidad cuando vine a ayudarle a tu padre a ordenar la casa luego de que te casaras, no fue mi intención, una de tus bombas de broma se había escurrido debajo del armario.

-¿Todavía me quedaban?

-¡Por favor Jack!, deberías saber cuantas baratijas de Zonko y Sortilegios Weasley tenías guardadas bajo tu cama.

La aludida sonrió apenada, el día que se había mudado al departamento de Londres había estado tan emocionada y apurada, que no había empacado todas sus pertenencias, solo aquellas que no le causarían problemas con su esposa.

-En fin, viéndote como estás y luego de ver el cuadro de tu madre, se me ocurrió una excelente idea... y como ya juraste que me ayudarías, la llevaremos a cabo hasta el final.

-¿Sabes que no me gusta cuando hablas así?

-Se me hace raro, Flynn adora cuando hablo así.

-Flynn está loco y es un pervertido de primera, no quiero ni imaginar las cosa que hacen ustedes dos.

-Muy gracioso Jack, ahora ven acá, necesito verificar algo.

La auror se acercó lo suficiente para ver como su mejor amiga sacaba un vestido negro con un estampado de rosas de aquella caja, quedándose congelado en su lugar antes de observar ansiosa y preocupada el resto del contenido de la caja.

-Son las cosas de mamá - Murmuró Jack casi sin aliento.

-Si, eso fue lo que pensé, este es el mismo vestido que trae puesto en la foto de tu alcoba, y mira, también encontré todos estos... esto de aqui debe ser de tu hermanita, ¿verdad?

-Rapy, hay que devolver todo a su lugar.

-¡Oh, vamos Jack! ¡no seas aguafiestas!

-No Rapy, no es correcto, guarda eso de una vez.

-NO... ¡juraste que me ayudarías y me ayudarás!

-¡RAPUNZEL CROWN!

-¡JACK FROST!... solo deja de lloriquear ¿quieres? no haremos nada malo.

Jack no tuvo más opción que cerrar la boca y tragarse ese sentimiento de nostalgia y culpa que la había embargado repentinamente mientras observaba las últimas posesiones de su madre y de su hermana fallecidas regarse sobre la cama de su padre, sin saber que hacer o que pensar.

-Bien, eres un buen chico Jack, ahora se aun un mejor chico y quítate la ropa.

-¿QUÉ?... vivir con Flynn ya te afectó, ¡eres una pervertida!

-Claro que no, ahora ¡quítate la ropa o te la quitaré yo!

.

Minutos después Jack estaba sentada en el suelo con la cara llena de molestia, las mejillas sonrojadas y uno de los vestidos de su madre encima, inmóvil mientras Rapunzel se encargaba de arreglarle el cabello y peinarlo en lo que parecían un par de trenzas, por alguna razón, su amiga estaba obsesionada con dejarle el cabello perfectamente arreglado mientras tarareaba una de esas canciones en las que había trabajado para hacer los coros antes de que naciera su hija menor.

-Bien, casi listo, hora de darle el toque final... ¡Putari coma! ... ¡Increíble! es mi turno ahora.

Jack no le prestó atención a la visita, simplemente atinó a echar un vistazo a un espejo enmarcado cerca de la puerta, lo que vio, sin embargo, le cortó la respiración, ahí en el espejo no se veía a si mismo, la mirada se la devolvía una joven de su edad, de cabellos castaños y trenzados, los ojos azul hielo y algunas pecas apenas insinuadas sobre la nariz y las mejillas, era como ver a...

-¿Qué tal me veo Jack?

La aludida volteó, encontrándose con una imagen que le hizo picar los ojos, sabía que era su amiga, sin embargo, el hecho de verla con arrugas a ambos lados de los ojos, el vestido negro con flores de su madre, los ojos castaños y el cabello exactamente igual a como su progenitora lo tenía en las fotografías familiares y algunas canas veteándole el peinado, la hicieron dudar por un momento.

-¿Tan mal me quedó?

-No... serías peligrosísima en el departamento de espionaje, ¿sabías?

-¿Gracias? ... bueno, ahora, será mejor que vayamos al balcón, menos mal que siempre cargo con mi cámara.

-¿Y exactamente que haremos? no podemos quedarnos estáticos para la foto.

-De hecho, no importa, la foto no será mágica porque no tengo manera de darles movimiento... y la cámara es muggle, así que...

-Muy bien, eso lo hace menos difícil... acabemos con esto de una buena vez, ¿quieres?

-Claro, por cierto... te ves como debería verse Ariadna.

-Y tú te ves como debería verse mamá... ahora vamos, antes que te salte encima, llore como no lo hago desde que nos dejó y me ponga emocional.

La sesión de fotos comenzó, Rapy se encargó de encantar la cámara para que esta se mantuviera a flote disparando el obturador mientras ambas modelos sonreían, se abrazaban, o lanzaban saludos, Jack se mantuvo pensando todo el tiempo en lo que su padre pensaría cuando viera esas imágenes... esperaba no tener que internarlo en Saint Mungo por un ataque de tristeza o algo así.

.

-¡YA VOLVÍ! - Gritó Jack nada más cruzar la chimenea de su casa.

-¡LLEGASTE TEMPRANO! -Le respondió la voz grave de Elsa desde el estudio, por lo que Jack se apresuró a asomarse.

-No pude quedarme más tiempo, a papá le llegaron visitas inesperadas... ¿terminaste?

-No - Suspiró el platino - aun me falta revisar unos papeles más.

Jack observó el escritorio de trabajo de Elsa, estaba lleno de papeles a ambos lados, la mesita auxiliar contaba con una tetera de la cual no salía vapor alguno, una taza con la cuchara dentro y la azucarera destapada, no había signo alguno de que el ministro hubiera comido algo más substancioso.

-¿Comiste algo?

-En un momento... aun no tengo hambre.

Jack sonrió con cansancio antes de dirigirse a la cocina, estaba exactamente igual a como la había dejado antes de irse, los trastes del desayuno estaban limpios y secos en el escurridor, fuera de eso, no había indicios de que se hubiera vuelto a utilizar en todo el día.

-¿TE GUSTARÍA UNA CREMA DE CALABAZA Y ENSALADA CON CORDERO?

-SI, GRACIAS.

Sin más, Jack tomó las sobras de la comida del día anterior para comenzar a calentarlo todo, intentando distraer sus pensamientos de lo que había pasado en casa de su padre y sin poder hacerlo, ¿qué pensaría su madre de la maldición que les habían echado?, ¿le agradaría Elsa?, y Ariadna, ¿se habrían parecido tanto si su cabello no hubiera cambiado de color?, ¿se habrían llevado tan bien como se llevaba con Rapy?, ¿estaría alguna de las dos de acuerdo con lo que acababa de pasar?, no tenía ni idea, solo sabía que era extraño pensar en cosas que no tenían sentido ni respuesta, por lo que sacudió su cabeza, como tratando de sacarse todas esas preocupaciones inservibles y comenzó a servir la comida para luego ponerla en una bandeja y llevársela a su esposa.

-Aquí está su comida Majestad - Soltó la albina con una pequeña sonrisa mientras usaba su varita para hacer flotar la bandeja en desuso del té - le traeré un poco de pan y algo de agua también.

-Gracias Jack - Le sonrió aquel hombre con lentes y el cabello ligeramente alborotado mientras terminaba de hacer algunas correcciones a uno de los tantos papeles en el escritorio - no sé que haría sin ti.

-Pasarías hambre - Sonrió la aludida antes de volver a la cocina y regresar con las cosas prometidas.

Un poco después, Elsa había terminado de comer, no se había percatado de que Jack estaba en la misma habitación hasta que la peliblanca se levantó de la silla donde se había instalado a esperar, para llevarse la bandeja con platos vacíos, hasta ese momento fue que el platino se percató de que algo no andaba como de costumbre.

-¿Jack? ¿Estás bien?

-Si... por supuesto.

Elsa se apresuró a terminar con lo que estaba haciendo, dio un último vistazo a la carta que acababa de redactar antes de quitarse los anteojos y alcanzar a su esposo en la cocina, el grifo del agua estaba abierto, Jack parecía estar lavando trastes a la velocidad de un caracol, se notaba completamente extraña de esa forma, era raro verla así, tan ensimismada y seria, incluso parecía otra persona.

-¿Estás bien? ¿en verdad? porque no estás actuando de forma normal - Dijo Elsa mientras abrazaba a la peliblanca por la espalda.

-Lo estoy - respondió Jack apresurándose a enjuagar los trastes para zafarse de aquel abrazo - no te preocupes.

-Vamos Jack, no es normal que estés tan serio... dime que pasa.

Se negó a hablar, observando para otro lado y tratando de poner distancia mientras recargaba contra una de las encimeras de la cocina, cruzándose de brazos con los hombros rígidos, sintiendo aquella mirada de colores glaciales sobre si, un suspiro y de pronto todo salió de sus labios, la idea de Rapy, la imagen en el espejo, la transformación de su mejor amiga en su madre muerta, como si nunca se hubiese ido, como si se hubiera quedado con ellos y hubiera envejecido, las preguntas que le habían comenzado a dar vueltas en la cabeza desde que se hubiera obligado a posar con una sonrisa frente a la cámara en el balcón, de pronto no pudo hablar más, los brazos de Elsa la rodeaban con fuerza, había notado apenas una ligera humedad en sus mejillas, no se había dado cuenta de en que momento habían comenzado a salirle lágrimas, y sin embargo el calor de aquel cuerpo, ahora más alto que el suyo, era verdaderamente reconfortante; tardó un poco en aceptar aquel abrazo, casi al mismo tiempo recargó su cabeza contra el pecho plano de Elsa y guardó silencio, a la espera de que sus ojos dejaran de producir agua salada y su corazón se calmara un poco, sintiendo un de las manos de Elsa acariciarle el cabello en completo silencio.

-Jack, hay algo que debo confesarte - Dijo Elsa de pronto.

-¿A si? - Fue todo lo que pudo contestar Jack, dándose cuenta un segundo después que había desperdiciado aquella oportunidad para jugarle una broma, claro que no estaba de humor para eso.

-Cuando estábamos terminando los preparativos para la boda, tu padre fue a buscarme, me pidió que no te dijera nada porque no estaba seguro de como reaccionarías.

-No me gusta el rumbo que está tomando esto, ¿sabes?

-Sshh, solo escúchame... me entregó una carta sellada, se veía algo vieja pero estaba en perfectas condiciones, me habló de Amelia, tu madre, de como había estado preocupada por ti durante sus últimos días y todas las cosas que le preocupaban, tu padre dijo que seguramente ella y tu hermana estaban contentas de que fueras una buena persona, y de que me hubieras encontrado para cuidarte, después leí la carta... tu madre la dejó para mi.

Jack se tensó en ese preciso momento, separándose un poco del calor para observar a Elsa a los ojos.

-¿Para ti?

-Si, también se me hizo extraño pero... bueno... dejó una carta para la mujer que se casara contigo, decía muchas cosas pero, sobre todo, que le alegraba que su hijo encontrara alguien con quien formar una familia, alguien que lo hiciera feliz.

-¿Porqué a mi no me escribió nada?

-No lo sé, supongo que todo lo que hubiera querido decirte, lo dejó con tu padre, para que él te lo dijera, como el echo de que entraras a Howgarts... ¿te gustaría leerla?

-Si, me gustaría mucho.

Ambos sonrieron, tomándose de las manos para dirigirse a su habitación, Elsa abrió entonces el cajón de su mesita de noche, vaciandolo para poder sacar una bolsa de terciopelo en la que guardaba cosas especiales, Jack había visto aquella bolsa muchas veces, pero no sabía realmente que contenía, suponía que serían cosas privadas que Elsa prefería guardarse para si, dentro había algunas cosas que no parecían tener mucho sentido, un par de pergaminos doblados con la letra de Jack en ellos, algunas hojas y flores secas, un par de envolturas de chocolate perfectamente dobladas, un listón azul entrelazado en un moño con otro rosa, un separador de libros con copos de nieve dibujados con movimiento descendente y finalmente, la famosa carta, esta última Elsa la sacó con cuidado, se notaba a leguas que había sido leída y releída una y otra vez a lo largo de todos esos años, Jack la abrió apenas la tuvo en sus manos, sintiéndose mal por no poder reconocer en aquellos trazos, la letra de su madre, sin embargo, comenzó a leer con atención, tan concentrada estaba que no había notado cuando Elsa había abandonado la habitación.

Minutos después, la albina salía, aun con la carta en las manos para buscar a su compañero, el alto platino se encontraba recargado contra la pared de la habitación, justo a un lado del marco de la puerta, observando al momento cuando Jack había salido, había una sonrisa agradecida en su rostro, Elsa le sonrió de regreso cerrando los ojos, sorprendiéndose al sentir un peso abalanzándosele encima, unos brazos alrededor de su cuello y los labios de Jack sobre los suyos... ¿cuanto hacía que no se besaban?

-¿Jack? - Dijo Elsa entre asustado y conmocionado cuando el beso se cortó.

-¡Gracias! - Respondió la albina antes de besarlo de nuevo - Gracias, gracias - un beso más y finalmente lo soltó - necesitaba leer todo eso Elsa, gracias.

-Está bien, está bien... solo... bueno... ¿crees que podrías ser un poco menos efusivo?

-¿Porqué?

-Porque no me gustan las mujeres...

-Y a mi no me gustan los hombres... pero no puedo dejar de amarte.

-También te amo Jack, pero nada de besos hasta volver a la normalidad, ¿está bien?

-¡Oh! así que, ¿está bien que juguetees con tu juguetito nuevo pero no está bien que te de unos cuantos besos?

-¡JACK!

Elsa estaba sonrojado, Jack con la mirada que siempre le dedicaba cuando le jugaba una broma y una amplia sonrisa ladina, finalmente ambos rieron un momento, al parecer, Jack había vuelto a la normalidad, solo un poco más y todo volvería a ser como antes.

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NOTAS DE LA AUTORA:

*Jëmone: Demonios

*Putari coma: Cabello decolorado en latín

Mil disculpas a todos, mi bloqueo se me extendió más de lo que es sano, pero ya estoy de vuelta, espero que este cap les haya gustado y no os preocupeis, ya sé que poner para el siguiente, planeo iniciarlo de inmediato para que la idea no se me vaya de las manos y no tardarme tanto como en esta ocasión, jejeje.

Bueno, pasando a la sección que a mi me gusta... REVIEWS:

missmarvel2000 .- Jajaja, si, yo sé que fue raro que Elsa tardara en darse cuenta pero, tengamos en cuenta, nosotros lo estamos leyendo por diversión y Elsa estaba preocupada xD, jejejeje, como que el cerebro tarda en conectar una cosa con la otra en momentos así, y tienes razón, tuviste suerte, la menarquía puede ser una verdadera pesadilla o pasar como si nada, lo de tu hermanita definitivamente es gracioso... y si, Jack es un pervert y un bromista despiadado, aunque creo que está más que consciente de ello.

vivitoon.- Me alegra que te guste tanto la historia y no te preocupes, estás disculpada, de hecho, la que debe pedir disculpas ahora soy yo, tardé demasiado en actualizar, haré lo posible por evitarlo, en cuanto al karma de Jack... dicen que todo se paga en esta vida xD obviamente él no podía ser la excepción.

yoaska2013 (yoi).- Gracias por los PM's y por tanta paciencia de tu parte, en serio, me siento super apenada por no haber subido antes pero apenas ahorita voy terminando de escribir, pero bueno, ahí vamos poco a poquito, espero tener el próximo de este y de Generation en tiempo para no tenerlos esperando tanto, gracias de nuevo por el apoyo y nos estamos leyendo ;)

Bueno, pues eso es to, eso es to, eso es todo amigos, jejejeje, al menos por esta semana, a los que tienen esta historia en Fav o en Follow, muchas gracias por el apoyo, a los que además dejan mensajes, mil gracias más por el apoyo y los comentarios, saber que cosas les agradan y que les parecen extrañas o fuera de lugar me ayuda a mejorar estas historias, y pues, aunque este no fue tan gracioso como los anteriores, espero que lo hayan disfrutado, así pues, espero, hasta la próxima quincena.

SARABA