EL PECADO DE AMARTE

CAPITULO 8

Aunque un enorme sentimiento de culpa la invadió, cerró los ojos y decidió dejarse llevar, dentro de sí se repetía.- Sólo un poco más.

Mientras Albert le acariciaba el rostro con ternura, la luz de la luna le permitió ver cómo Candy al igual que él estaba disfrutando de aquellos momentos, sentir su piel cálida mientras le acariciaba delicadamente los hombros, lo estaba provocando de tal manera, que nuevamente comenzó a besarla al mismo tiempo que le pasaba el brazo por debajo del talle para ajustarla mejor a él.

Aunque la deseaba cómo un loco, decidió ser paciente pues no quería asustarla ya que era su primer acercamiento físico, así que por un buen rato continuo con los apasionados besos hasta que sintió que Candy lo envolvió entre sus muslos, aquello le dio la pauta para comenzar a acariciarla más íntimamente, así que con delicadeza comenzó a desabotonarle la blusa para luego rozar sus pechos, su ombligo y terminar entre sus muslos, Candy se sorprendió un poco al sentir a Albert tocarla de aquella manera, su respiración se volvió más acelerada, Albert podía sentir su agitación.

Aquel juego de caricias se estaba tornando bastante peligroso, ambos querían satisfacer el deseo ardiente que ya comenzaba a quemarles, pero uno de los dos tenía que reaccionar, no podían sólo dejarse llevar por la pasión, así que Albert contra su voluntad se tumbo a su lado y se quedo por algunos segundos mirando al techo tratando de recuperar la compostura, podía escuchar su acelerado corazón, y la agitada respiración de Candy a su lado, ¿Qué decir en aquellos momentos? no quería que ella se sintiera rechazada, pero tenía que detenerse porqué de haber seguido así la hubiera hecho suya sin importarle nada, así que después de un leve carraspeo dijo.-

- Candy… te amo, no pienses que me detuve porqué no me gustas, pero quiero hacer las cosas bien.

La escucho suspirar profundamente, realmente era un momento incomodo, por algunos segundos se pregunto si había hecho mal en detenerse, Albert era un hombre muy experimentado, había tenido muchas "amigas" pero ninguna relación formal, y ahora se sentía cómo el hombre más tonto del mundo frente a la mujer de la cual estaba enamorado, era su primera vez amando realmente a alguien, más que entregarle su cuerpo deseaba entregarle el corazón, anhelaba ser el mejor hombre del mundo para ella, sin mirarlo Candy se levanto y sin decir nada se comenzó a abotonar rápidamente la blusa, estaba muy avergonzada para decir algo, si Albert no se hubiera detenido quien sabe lo que habría ocurrido.

- Albert, vete por favor

- No Candy, no me voy a ir hasta aclarar lo que acaba de suceder

- ¿Y qué hay que aclarar cuando nos estamos comportando de una manera tan deleznable? ¿Qué es horrible y sucio lo que acabamos de hacer?

- ¿Así es como lo vez?

- Dios, estoy tan confundida…

- Candy, estoy enamorado de ti, no sé cómo sucedió, no sé y no pretendo averiguarlo, simplemente no quiero seguir callando mis sentimientos, pero quiero saber qué es lo que tú sientes

- Está bien, ¿quieres escucharlo?

- Desde luego

- Siento culpa, me aborrezco por amarte de esta manera, quisiera que este sentimiento desapareciera para siempre, pero no puedo, mi mente no te deja de pensar, no sé cómo borrarte de mi memoria

- Entonces deja de luchar contra lo que sientes y salgamos a gritarle al mundo que nos amamos.

Luego de unos minutos de profundo silencio Candy finalmente respondió –

- ¿Acaso has perdido la razón? Por algún momento has pensando en la reacción de nuestros padres? ¿crees que van a aceptar lo que sentimos sin oponerse?

- No lo creo, pero si los dos estamos de acuerdo en aceptar nuestra relación todo fluirá mejor

- Albert te juro que siento que mi cabeza va estallar, no sé qué es lo que vamos a hacer

- Candy no quiero presionarte, pero no deseo seguir callando mi amor por ti

- Albert dame un poco más de tiempo por favor, sólo te pido que por el momento no digamos nada sobre lo nuestro

- ¿Eso quiere decir que me aceptas?

- Sí, pero por el momento mantengámoslo en secreto

- ¿Qué quieres decir exactamente?

- Que no le digamos nada a nadie y que nos sigamos tratando como hermanos

- ¿Estás sugiriendo que nos escondamos?

- Sólo por un tiempo

- Candy por favor, eso es demasiado infantil, además el amarnos no es ningún pecado, y mucho menos es sucio, ¿porqué hacerlo parecer así?

- No es eso Albert, es sólo que creo que creo necesitamos tiempo para hablar con nuestros padres, con tu abuela, y tenemos que ir despacio, hace unos momentos ambos estuvimos a nada de perder la cabeza y dejarnos llevar, ¿te das cuenta de que estamos en casa de nuestra familia? ¿Qué hubiera pasado si tu padre o mi madre hubieran entrado? ¿Qué les hubiéramos dicho?

Por algunos momentos Albert no supo que decir, le molestaba lo que Candy acababa de decir, pero tenía que aceptar que tenía algo de razón, no quería ni imaginar lo que hubiese pasado si los hubieran descubierto en aquella situación tan comprometedora, la observo detenidamente y sintió nuevamente el deseo de abrazarla y besarla hasta perderse, sin embargo se contuvo y levantándose de la cama dijo.-

- Está bien Candy, pero no quiero que esto se demore mucho

- Es solo en lo que pasa la fiesta de aniversario

- No quiero que Terrece se te acerque, creo que podría perder la cabeza.

- Candy se le acerco y acariciándole el rostro le dijo -

- No te preocupes, le diré a mi madre que no quiero tener pareja esa noche, ¿pero qué me dices de ti? Todo mundo sabe que le gustas a Eliza

- Eso es una tontería, ella es solo mi amiga, y siempre se lo he dejado en claro

- Eso no es verdad, a mi me parece que muchas veces has coqueteado con ella

- ¿Estás celosa? .- interrogo el tomándola del talle

- Si, no tengo por qué negarlo, siempre has sido muy coqueto

- Está bien, lo acepto, pero ahora que lo pienso todo ha sido tu culpa

- ¿Mi culpa?

- Claro, quería llamar tu atención, y al parecer me funciono.

Mientras que el par de rubios conversaba, en la habitación principal Hanna le preguntaba bastante preocupada a William Andrew .- ¿Estás seguro que es lo único que puede salvar a la empresa?

- Desgraciadamente si Hanna, te juro que ya pedí prestado en distintos bancos y ni así se alcanza a cubrir la mitad de la deuda, además de que los intereses son altísimos, tendría que dejar como garantía todo nuestro patrimonio, no sé en qué momento me descuide para que sucediera esto, todo es mi culpa, jamás imagine que Richard Grandchester me hiciera esto, no debí confiar tanto en él, y mira que George me advirtió en bastantes ocasiones que Richard quería quedarse con todo, debí haberlo escuchado ¡Maldición!

- Ya no te culpes más mi amor, ya verás que todo se solucionara

- Hanna, me siento tan miserable en estos momentos… no tengo derecho a pedirles esto a los muchachos

- Bueno primero habla con ellos y si no están de acuerdo pues ya veremos cómo salir de esta situación

- Tienes razón, lo mejor será hablar con ellos cuanto antes

- Entonces les avisare en lo que tú te adelantas a la sala

- Gracias mi amor.

Mientras tanto en la habitación de Candy, esta le sonreía coqueta a Albert mientras él le daba un tierno beso en los labios al mismo tiempo que la apretaba más a su cuerpo, hasta que unos ligeros golpes en la puerta los separaron, ambos se quedaron inmóviles luego de escuchar la voz de Hanna.

- Candy ¿puedo pasar?

La rubia miro aterrada a Albert como buscando una respuesta en él, ¿acaso tenía que esconderlo nuevamente dentro del closet? Pero Albert pareció adivinar sus pensamientos y sonriendo tranquilamente le susurro.- Ni lo pienses, no me voy a esconder

- Candy, ¿hija estás despierta?

Albert rápidamente de puntillas corrió hacia el pequeño escritorio que había en la habitación y encendió la lámpara que estaba al lado, mientras al mismo tiempo se sentaba y tomaba algunos bocetos, y le hacía la seña a Candy para que dejara pasar a Hanna., la rubia aunque un poco aturdida comprendió y abrió la puerta dejando entrar a su madre.

- ¿Qué sucede mamá?

- Oh Albert ¿Qué haces aquí a estas horas?

- Hola Hanna, bueno Candy me dijo en la tarde que le gustaría saber mi opinión acerca de sus nuevos diseños y como ninguno de los dos tenemos sueño, decidimos revisarlos

- Está bien, pero por ahora dejen lo que están haciendo y acompáñenme a la sala, su padre y yo tenemos algo muy importante que decirles

- Había algo raro en la actitud de Hanna que hizo preocupar a los rubios quienes en silencio la siguieron hasta llegar a la sala donde vieron a William Andrew pasearse de un lado a otro con una copa de whisky en la mano, aunque el patriarca se esforzó en sonreír, Albert conocía perfectamente bien a su padre y de inmediato supo que algo malo estaba ocurriendo.

- Buenas noche papá, ¿sucede algo?

- Perdón por llamarlos a estas horas, pero Hanna y yo tenemos algo muy importante de que hablar con ustedes

- ¿Qué pasa mamá? – interrogo la rubia angustiada

- Por favor siéntense y escuchen lo que William tiene que decir

- Primeramente quiero pedirles disculpas por como resultaron las cosas y decirles que me avergüenza tener que pedirles esto

- Papá habla claro por favor, nos estas asustando

- Albert, Candy, estamos a punto de perder Carissi y todas nuestras propiedades

- ¿QUEEE? Debes estar bromeando papá

- Desgraciadamente no hijo, cometí el error de invertir una cantidad muy fuerte en un negocio que me propuso Richard Grandchester

- ¿El negocio no funciono?

- El negocio nunca existió mejor dicho, invertí todo nuestro patrimonio en una empresa fantasma

- ¡PERO ESO ES FRAUDE PAPÁ!

- Yo no lo sabía hijo, en verdad confiaba en Richard

- ¿Cómo es posible que no te hayas dado cuenta? creí que eras más listo, ¿Cómo pudiste dejarte engañar por ese maldito?

- ¡BASTA ALBERT! Deja de hablarle así a tu padre, te aseguro que el ya se siente lo suficientemente mal como para que tu vengas a recriminarle más

- Lo siento Hanna, pero es que no puedo creer lo que estoy escuchando

- Albert, William piensa que todo esto tiene una solución

- ¡Pero claro! cómo no se me ocurrió antes que el banco nos prestará el dinero suficiente para cubrir el adeudo

- Ya consulte eso hijo, y eso no cubre ni siquiera la mitad del adeudo, además los intereses son muy altos

- ¿Cómo dices? Eso es imposible, no puede ser que debas tanto, es imposible, Grupo Carissi es un emporio de modas, no se puede caer tan fácilmente, además tenemos muchas propiedades que son prácticamente invaluables

- Pues cometí un grave error hijo, y hay que solucionarlo antes de que tu abuela se entere de todo esto

- Entiendo, pero si con lo que el banco te presta no se cubre la mitad del adeudo ¿qué sugieres?

William y Hanna observaron detenidamente a sus hijos, haciendo que tanto a Albert cómo a Candy les dieran escalofríos, así que el rubio no dudo en decir -

- No me digan que piensan pedirnos a Candy o a mí que nos casemos con los herederos de algún millonario.

Al ver qué ninguno de los dos contestaba, pero en sus rostros figuraba una mirada suplicante, Albert comprendió todo, era cierto, estaban planeando comprometerlos con los hijos de algún millonario, así que dando un fuerte golpe en la mesa dijo-

- Esto debe de ser una broma, díganme que no están pensando en comprometernos a Candy y a mí para salvar la empresa y todo nuestro patrimonio

- Hijo, te juro que ya busque mil manera de resolver esto pero no hay forma, la única solución es esa, la familia de Eliza tiene mucho dinero, además tu le gustas mucho a ella y bueno, creo que a ti tampoco te desagrada ella, en cuanto a Candy…

- Deja de decir esas cosas papá, ¿acaso se han vuelto locos? ¿no se dan cuenta de que nos están vendiendo?

- Hijo eso no es verdad

- ¿Ah no? ¿Entonces qué es?

- Es sólo mientras todo vuelve a la normalidad

- No puedo creer lo que estoy escuchando, te juro que prefiero vivir humildemente que venderme, no voy a permitirles que nos utilicen, vamos Candy.

CONTINUARA…

Chicas mil perdones por el retraso, pero estoy trabajando haciendo bonsái artificiales y aunque lo hago desde casa el tiempo no me alcanza tanto como yo quisiera, en ratos es cuando actualizo, así que por favor tenganme paciencia, espero les haya gustado el capitulo.

Feliz inicio de año =)