GENDERBENDER
12.- Lo que el enemigo esconde
-Gracias por todo Elsa, con esa información nos bast. Jack.
-Milo.
Ministro y auror estrecharon las manos de aquel hombre de cabellos rubio oscuro y lentes de fondo de botella justo antes de verlo salir a donde ya lo esperaba la experta alquimista de Brasil.
Ambos voltearon a verse luego de cerrar la puerta de la oficina que ocupaba Elsa, después de todo, había sido una verdadera sorpresa encontrarse con que el esposo e intérprete de la brasileña fuera un ex compañero de escuela de Jack y ex novio de Rapunzel.
-Jamás pensé que Milo se iría a Brasil, daba la impresión de que nunca iría a ningún lado que no fuera una biblioteca – Aseguró la peliblanca.
-Pues yo no pensaba casarme contigo, ¡y mira! – Respondió el platino en son de broma mientras reacomodaba los papeles que acababa de utilizar para darle copias a Kida y Milo.
-En eso tienes razón… claro que era imposible que no cayeras rendida ante mis encantos – Dijo Jack en tono coqueto mientras le lanzaba un guiño a su pareja.
-Lo que tú digas Jack… bueno, faltan unos minutos para el almuerzo, si no vas a ayudarme a reorganizar todos estos apuntes, te sugiero que vayas afuera a verificar como esta todo.
-Cómo ordene Majestad.
Las cosas habían venido a andar demasiado tranquilas en el Ministerio para el gusto de Jack, si bien se había enviado a una experta alquimista, la cual había andado de un lugar para el otro lanzando preguntas y frases en portugués a diestra y siniestra, también era cierto que no había habido demasiado movimiento por ninguna otra parte desde el sábado y ya era jueves, era extraño que ni El Quisquilloso, ni El Profeta hubieran tenido una sola nota sobre los puristas en lo que iba de la semana, vaya, ni siquiera habían notas rojas en Corazón de Bruja, todo esto no hacía más que dejar con un mal presentimiento a algunos de los aurores que trabajaban con gente del ministerio, Jack Frost no era la excepción, aun si nadie se daba cuenta, la peliblanca se mantenía alerta aun cuando bromeaba con su esposa o le soltaba alguna respuesta ingeniosa a las becarias o a sus compañeros aurores, era como si nada raro estuviera pasando.
La hora del almuerzo se fue en un parpadeo, se podía ver magos de las diferentes oficinas llegar al sitio de descanso o retirarse como estaban haciendo los Frost, nada inusual, nada del otro mundo, tal vez lo único que parecía fuera de lugar era ver a la alquimista Kida deambulando por ahí con ropa de invierno y sus tatuajes luminicentes en azul, tan brillantes…
-¡JACK!
Todo estaba sumido en una asfixiante y densa nube de humo, algunos rayos de colores habían empezado a verse casi de inmediato así como el ruido de pisadas rápidas y gritos se dejaban caer pesadamente, creando una atmósfera de miedo e incertidumbre.
-¡ELSA!
Jack había estado buscándolo con desesperación sin dar con él, lo había escuchado gritar cerca pero sabía por experiencia que aquella nube de humo mágica también tenía efectos sobre la audición, no podía estar segura de haberlo escuchado realmente a su lado, además, recordaba haber caminado detrás suyo.
-¡JACK! ¿DONDE ESTAS? ¡JAACK!
La auror supo lo que tenía que hacer cuando una maldición de un relampagueante tono morada pasó rozándole un brazo, simplemente se quitó los zapatos tan rápido como pudo antes de colocar también sus manos sobre el suelo, rastreando el frío que había comenzado a emanar del cuerpo del ministro de relaciones muggles, no pasó mucho antes de que pudiera encontrarlo, tomarlo en brazos y comenzar a correr mientras seguía un camino helado que había sembrado tiempo atrás, guiándola directo hacia la oficina donde se apresuró a entrar para resguardar a su pareja.
-¿Jack?, ¿qué está sucediendo?
-No lo sé Majestad, espera, hay alguien ahí.
Jack tomó su cayado, apuntando con él hacia uno de los estantes en la oficina, dos pares de manos asomaron de detrás de la silla que había al lado, fue entonces que Jack y Elsa pudieron volver a respirar mientras las dueñas de aquellas manos se levantaban con lentitud.
-Tip, Sam, ¿están bien? – Preguntó Elsa acercándose rápidamente a sus becarias, las cuales no dejaban de temblar mientras bajaban las manos.
-¿Qué demonios está pasando ahí afuera? – Preguntó Tip luego de bajar sus manos morenas hasta sus caderas mostrándose completamente molesta y un poco desesperada.
-¡Estábamos asustadas Ministra Elsa! Lamentamos mucho haber irrumpido en su oficina – Respondió Samantha mientras alisaba nerviosamente sus cabellos rojizos y observaba hacia todos lados con sus enormes ojos azules.
-¡Elsa, espera! – Ordenó Jack – estamos bajo ataque y ellas no estaban con nosotros hace cinco minutos, conoces el protocolo.
-No recuerdo que me hayas hecho la pregunta de rutina hace un rato.
-Se que eres tú, si fueras otra persona o estuvieras bajo la maldición imperio no habrías congelado el suelo o mi chaqueta nueva.
Jack tenía razón, y Elsa no podía dudar de su guardaespaldas, nadie más sabía de la tira de hielo en el suelo. El platino se apresuró a hacer las preguntas de seguridad bajo la atenta mirada de la peliblanca que custodiaba la puerta, estaba nerviosa, aun escuchaba los gritos fuera de la oficina y podía jurar que un par de maldiciones habían dado contra el muro por accidente.
-Son ellas Jack.
-Bien, tengo que salir a apoyar a mis compañeros, ustedes dos, hagan todo lo que diga la ministro, y tú, ya conoces el protocolo.
-Pondré las protecciones de inmediato, ve con cuidado.
-Lo haré.
Apenas Jack salió de la oficina, Elsa dio instrucciones a sus dos compañeras sobre los hechizos de protección que debían conjurar y en que rincón de la oficina hacerlo, no podían utilizar las chimeneas para escapar, podrían estar intervenidas, tampoco podían fiarse de estar a salvo en aquel cubículo, Jack ya había sido gravemente lesionado una vez por pretender que encerrarse en la oficina mantendría a Elsa segura, lo único que podían hacer era colocar varios hechizos en una de las esquinas de la oficina y mantenerse juntos y callados esperando que la puerta no fuera a abrirse por alguien diferente a la auror que debía protegerlos.
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Fuera de la oficina de Elsa reinaba el caos, no había visibilidad, se oían gritos y llantos por doquier, y por los destellos de luz golpeando a diestra y siniestra, Jack supo que un combate de maldiciones se había desatado en los pasillos.
-¡ALTAIR, LA JUGADA! – Gritó la recién llegada luego de cubrirse tras la maceta que sabía, estaría más cerca de la puerta.
-¡AMAGO DE MUND!
-¡Oh, por Merlín! – Soltó Jack en un suspiro mientras lanzaba una secuencia de hechizos congelantes hacía el techo – ese estúpido canguro no va a dejar de fanfarronear por un mes.
Apenas terminó de quejarse colocó su cayado en el suelo, comenzando a congelar aquella superficie mientras esperaba que su compañero lanzara un pequeño tubo de polvo para luego hacerlo estallar con un hechizo, al momento, la nube comenzó a deshacerse mientras los intrusos seguían lanzando ataques en descampado, hasta ese preciso momento fue que los aurores pudieron contra atacar en realidad, correr a los puntos estratégicos de la oficina y desatar algunas de las trampas que habían sembrado meses atrás, todo tipo de hechizos de defensa y maldiciones salieron volando de un lugar al otro, el combate comenzó a moverse de lugar, era parte del plan sacar a los intrusos del área de oficinas, los aurores ya habían acorralado a varios intrusos cuando de improviso, una nueva bomba de humo intervino en medio de aquel intercambio de pesadilla, el sonido de algunos pitidos y las chispas que se arremolinaban aquí y allá le dio a Jack la información necesaria para saber que aquella nueva nube había salido de Sortilegios Weasley, nada menos que la nube de fiestas.
-¡A LAS CHIMENEAS! ¡CIERREN TODO! ¡VAN A ESCAPAR! – Comenzó a gritar la peliblanca apenas reconoció aquella nube de broma - ¡ESTÁN ESCAPANDO!
Los multiples destellos verdes lo confirmaban, los atacantes habían comenzado a huir, pronto acabaría todo, o eso pensaba Frost justo antes de chocar con el cuerpo de un atacante vestido en su totalidad de negro, quien fuera que había caído junto con Jack no tuvo tiempo de defenderse de la ráfaga de hielo que ésta le mandó, la peliblanca podía sentir la adrenalina invadiéndola por todos lados, su respiración quemaba en los pulmones, sus ojos habrían tenido un mayor alcance sin esa molesta nube de fiesta, sus oídos sin embargo habían alcanzado a escuchar una puerta al abrirse, algunos cuantos golpes sordos, libros cayendo, unos cuantos gritos y luego una conmoción que la hicieron girar la cabeza hacia atrás.
-¡ELSA!
Como pudo, se levantó luego de trastabillar un poco por la prisa, cuando estuvo de pie lanzó sobre sí misma el hechizo que le permitía manipular la densidad del aire a su alrededor para correr mucho más rápido y al mismo tiempo, despejar el humo que llenaba el lugar, pronto llegó a su destino, chocando con la puerta de la oficina abierta de par en par.
-¡ELSA, ELSA! ¿ESTÁS BIEN?
El platino ni siquiera tuvo que contestarle, estaba expuesto en una esquina distinta a la que usaba para ocultarse, con la cara llena de lágrimas y un enorme moretón en la mejilla izquierda, en el suelo se encontraban desmayados Altair y un sujeto desconocido con el traje negro y el brazo tatuado de los mortífagos.
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Todo era un verdadero desastre en el ministerio, tenían al menos a cuatro atacantes encerrados en las mazmorras del sótano esperando ser interrogados y enjuiciados, el personal de aseo se encontraba desperdigado por toda el área de relaciones muggles y a la entrada del departamento de misterios reparando los daños materiales, también había sanadores de St Mungo atendiendo heridos por todos lados, Elsa solo había necesitado un pequeño toque de varita para librarse de la marca del puñetazo que su atacante le había asestado en el rostro, Jack sin embargo había requerido de más cuidados, la maldición que le había rozado en su brazo había comenzado a extenderse poco a poco hasta dejarle el brazo, el hombro y parte de su espalda y pecho de un desagradable color gris con escamas, de haberle dado de lleno, ahora se encontraría en el suelo junto a otro compañero, dos secretarias y una de las personas que se encargaban de atender el área de comidas, cubierta con una manta blanca de pies a cabeza sin ninguna manera de remediarlo.
Jack no era la única a la que los sanadores estaban atendiendo en aquella zona, Altair y Kidagakash también habían requerido asistencia médica, ambos se habían defendido lo mejor que habían podido y ambos habían recibido algunos golpes y habían sido rozados por alguna maldición, apenas hubieron sido atendidos y dados de alta, fueron enviados a casa para poder descansar, las redes flú de todas formas ya habían sido revisadas y eran seguras de nuevo.
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-¿Segura que estás bien? – Preguntaba Jack por enésima vez mientras le administraba al platino una taza de té.
-Te digo que sí, no te preocupes, no iba por mí.
-¿Y entonces qué hacía ese ahí?
-No lo sé Jack, solo entró y cuando no vio a nadie, comenzó a lanzar objetos y maldiciones por todas partes, si yo no hubiera salido, nos habría lanzado el escritorio, ya lo tenía en alto con la varita.
-Aun así… ven, déjame ver.
-Jack… ya me revisaron… no necesitas… - Decidió ceder un momento y dejarse examinar, no importaba si Jack estaba vendada con un ungüento mágico cubriéndole toda la piel, no importaba si la auror se veía casi tan pálida como su cabello, sabía que Jack no dejaría de preocuparse hasta haber hecho su propia revisión, Elsa soltó un suspiro mientras las manos de Jack abandonaban su rostro delicadamente, mientras le dedicaba una leve sonrisa de alivio.
-Lamento mucho no haberme mantenido cerca, esto no debió de haber sucedido.
-Solo estabas cumpliendo con tu trabajo Jack, no te preocupes… yo iré a dormir, tú deberías hacer lo mismo.
-Eso haré, que descanses Majestad.
Cada uno se dirigió a una habitación, Elsa a la principal y Jack a la habitación de sus gemelos, ambos dispuestos a descansar luego de los caóticos eventos del día, lamentablemente ninguno tuvo éxito.
La mente de Elsa se había llenado de pesadillas, una tras otra, su mente no hacía más que repetirle una y otra vez el momento en que la puerta se había abierto despacio, el intruso con su capa negra manteniendo la identidad de aquel hombre en las sombras, los objetos volando por todas partes, las becarias llorando y gritando cuando el escritorio se elevó del suelo, el momento en que decidió salir de la zona de seguridad para enfrentar al intruso, como había logrado deshacer el hechizo que mantenía el escritorio en el aire, la amenaza que le había hecho mientras comenzaba a lanzarle hechizos congelantes haciendo lo posible por alejar al encapuchado de donde estaban las becarias, el mago evadiendo con gran velocidad sus encantamientos hasta quedar lo suficientemente cerca para asestarle un golpe en el rostro, la forma salvaje en que lo había levantado del cuello de su camisa para comenzar a preguntarle donde estaba pero, ¿Quién?
Lamentablemente para Elsa, en sus pesadillas Altair no escuchaba nada, la paliza continuaba sin descanso mientras la pregunta "¿Dónde está?" seguía saliendo de forma ronca y cavernosa de aquel rostro en tinieblas, finalmente logró despertar cuando en su pesadilla no solo volvía a asumir la forma de una mujer, sino que además, su captor dejaba de golpearla salvajemente para burlarse y comenzar a sacarle la ropa a tirones.
-¡JACK! ¡JACK!
La peliblanca no tardó más de cinco segundos en atravesar la puerta de la habitación para tomarlo en brazos, Elsa se sentía sumamente impotente, asustado y nervioso mientras no lograba dejar de temblar y llorar, le costó trabajo escuchar la voz aguda y dulce de su guardaespaldas tratando de arrullarlo, asegurándole que todo había sido una pesadilla, que estaba a salvo en casa, no fue sino hasta bien entrada la noche que logró dejar de temblar y sollozar.
-Jack, ¿te quedarías conmigo? ¿por favor?
-Por supuesto Majestad.
Jack se bajó de la cama, dirigiéndose al sillón que descansaba al fondo de la recámara, estaba por encantarlo para poder moverlo junto a la cama cuando Elsa la alcanzó.
-No, no en el sillón… no voy a poder dormirme de nuevo así… necesito… yo… ¿podrías abrazarme?... sé que es mucho pedir pero estoy demasiado asustada para cerrar los ojos… por favor.
-De acuerdo – soltó Jack en un suspiro – Si con eso te sientes más tranquila, está bien, te abrazaré y haré guardia, ¿te parece bien?
-Gracias, Jack, gracias.
-Solo asegúrate de no tener sueños húmedos… es… incómodo.
Sabía que era una broma, que solo era un intento por tranquilizarlo, aun así no pudo evitar sentirse un poco mal mientras asentía antes de meterse a la cama, conociendo a Jack, supuso que esa era en realidad la causa de que ahora su cama le pareciera tan grande y vacía cada noche.
El viernes se enviaron algunas lechuzas a los magos que se habían visto lastimados de alguna u otra forma durante el ataque, no era necesario que se presentaran ese día, pues había más destrozos de lo que se esperaba en un primer momento, aun cuando el día había sido aparentemente tranquilo, con ambos vagando por la casa, atendiendo cosas sin demasiada importancia como el polvo almacenado en algunas esquinas, la ropa que había que lavar, las quejas de Jack cuando fue necesario cambiarle los vendajes y ponerle una nueva dosis de ungüento en el hombro y el brazo… aun así, Elsa no pudo volver a dormir sola ni ese día ni los siguientes.
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Lunes, los Frost nunca habían odiado tanto volver al trabajo como ese preciso lunes, la primera vez que habían asistido con sus cuerpos cambiados Elsa se había sentido completamente avergonzado, cuando Jack se había reincorporado a trabajar luego de recibir una terrible maldición en la espalda, había sentido culpa y algo de una siniestra curiosidad al acercarse al cubículo de Elsa donde había sido herido, esta vez era algo completamente distinto, Elsa parecía estar bien hasta que comenzó a temblar frente a la puerta de su oficina, Jack había sentido vergüenza y algunos cuantos escalofríos al abrir la puerta para revisar que estuviera todo en orden, retrasando a ambos para realizar sus respectivos trabajos, lamentablemente, y a diferencia de las veces anteriores, esta vez no hubo tiempo para que se aclimataran, la voz del secretario particular de Rose Weasley se escuchó por toda el área de relaciones muggles solo cinco minutos después de que el matrimonio se instalara en sus puestos.
-A todo el personal, se les informa que el departamento de aurores ha logrado capturar a varios de los neo mortífagos responsables del ataque del jueves, agradecemos infinitamente a los aurores Amelia Ogden, Jack Frost, Altair Scamander, Aster Bunnymund y Jim Hawkins por su buen desempeño…
Se escucharon algunos aplausos que tomaron por sorpresa a la peliblanca mientras el platino se asomaba apenas por la puerta en un intento por felicitarla.
-… también se les informa que hemos aprehendido a cinco de los intrusos que nos atacaron el viernes, cuatro de ellos se encuentran en St. Mungo incapacitados momentáneamente para atestiguar, uno de los cinco detenidos sin embargo se encuentra en los calabozos del ministerio, motivo por el cual se invita al personal que desee asistir a atestiguar el juicio que será celebrado en media hora a partir de este momento, gracias por su atención.
-¿Es mi imaginación o están invitando al departamento como si fuéramos a ir al circo? – Cuestionó Jack dándose cuenta de la persona semi oculta detrás de la puerta.
-Es inusual, nunca antes se había avisado de un juicio de forma tan… informal.
-Supongo que la Ministra Rose trama algo, quizás quiera utilizar a este tipo como chivo expiatorio, después de todo…
-No necesitas ocultarme nada Jack, se que murieron buenos magos y brujas el jueves.
-Tú pudiste ser una de ellas por mi culpa.
-Jack, estabas haciendo tu trabajo, no puedes culparte por lo que pasó.
-Mi trabajo es protegerte a TI… no perseguir atacantes hasta Merlín sabe donde.
-Jack, solo cálmate… además, parece ser que atrapaste a uno, ¿crees que sea el que van a enjuiciar hoy?
-No, estaba tan angustiado que seguro lo mandé a St. Mungo completamente congelado…
-En todo caso, quiero asistir, si estás de acuerdo… quiero saber que está pasando.
-Si es tu deseo, entonces será mejor que guardes tus cosas y bajemos a la sala del Wizengamot, seguro no seremos los únicos en bajar.
El platino asintió con la cabeza antes de entrar a poner todo en orden, estaba saliendo cuando otro auror ya los esperaba para escoltarlos, el ministro de relaciones muggles miró a su guardaespaldas con la pregunta inscrita en sus ojos, esta solo le alcanzó a tomar la mano un momento para depositar un beso en su dorso mientras Elsa sentía un pinchazo en la palma, cuando observó el mensaje que Jack había ocultado ahí entendió todo, ellos carecían de elección para asistir a juicio, se les estaba solicitando que atestiguaran contra el atacante en cuestión, lo cual solo podía significar una cosa…
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-Lamento mucho por lo que ha tenido que pasar ministra Elsa – Decía la ministra Rose con voz alta y clara mientras el resto del Wizengamot lo observaba de pie al frente del área de los testigos - ¿tiene usted idea de qué buscaba su atacante?
-No señora, no tengo idea alguna.
-Le agradecemos mucho su testimonio ministra Elsa – Decía ahora una mujer con el cabello blanco, la cara larga y ligeramente arrugada, ojos oscuros y sagaces ocultos detrás de unos lentes de armazón negro portando una túnica ciruela con una W bordada en plata sobre el corazón como los otros 49 magos a su alrededor – puede retirarse ahora.
-Le agradezco mucho Consejera Lucille.
-¿Estás bien? – Preguntó la auror de ojos de hielo apenas se hubo sentado de nuevo en su sitio – tus manos han estado temblando desde que te pidieron atestiguar.
-Estoy bien Jack, no te preocupes.
-¿Segura? Sólo pídemelo y te saco de aquí en un momento, no tienes por qué estar en la misma habitación que ese plüela si no quieres.
-En serio Jack, estoy bie…
-¿CÓMO SE LES OCURRE SEMEJANTE IDIOTEZ?
Todos guardaron silencio súbitamente mientras el ocupante de la silla del acusado se volvía por completo el centro de atención.
Era un hombre de rasgos toscos, gruesas extremidades y un vientre un poco prominente, la cara se le notaba sucia a causa de los días que había estado encarcelado sin posibilidad de afeitarse aquellas espinas obscuras que sobresalían de su barba, sus ojos grices ahora destilaban cólera mientras se mantenían fijos en su interrogadora en turno, su cabello negro y corto se veía ligeramente alborotado y su nariz se notaba quebrada y chueca, usaba una túnica negra y desgastada pero sin señales de la capucha que hubiera portado la semana pasada al irrumpir en la oficina de Elsa.
-¡Soy yo quien hace las preguntas aquí, usted solo debe contestarlas! –Sentenció Amelia luego de recomponerse del susto inicial, - así que se lo preguntaré de nuevo, ¿usted y su organización son quienes están detrás de los ataques por toda Europa con el hechizo transgénero?
-No, los neo mortífagos no somos quienes han inventado semejante maldición, nosotros solo intentamos mantener el mundo mágico lo más limpio posible, lo más alejado de esos sucios muggles que merodean por ahí, nosotros solo estamos esperando a que otro Señor Oscuro se levante para llevarnos de a la gloria de la sangre pura.
-¿Con qué intención atacaron entonces el ministerio de magia?
-Porque nuestros informes nos trajeron aquí, para cazar a esos inmundos traidores infelices.
-¿Inmundos traidores?
-Sí, esos remedos de magos que están haciendo esta estúpida revolución con su asquerosa maldición transgénero.
-¿Podría darnos los nombres de los magos a que se está refiriendo?
-Por supuesto, Ministra Rose –Escupió el nombre y título el acusado mientras una macabra sonrisa se dibujaba en su rostro – nuestros sospechosos, los responsables de tan deplorable uso de la magia son…
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NOTAS DE LA AUTORA:
Plüela: Basofia, desperdicio, basura.
Sé que tiene meses que no logro subir nada a la red y pido una sincera disculpa, realmente he estado cansada, atascada con el capítulo anterior y con falta de tiempo y de inspiración, por suerte, la musa decidió volver de sus vacaciones en Taití o donde quiera que se haya metido y bueno, la buena noticia es que ya tengo bosquejo de los próximos capítulos hasta el 19, la mala noticia es que con esto he decidido terminar la historia en el capítulo 20, así que ya tenemos línea de meta, finalmente.
Espero que este cap les haya gustado, fue difícil comenzarlo, más aun porque el primer bosquejo lo había escrito en la computadora… y se murió… juro que esta vez no la agarré a karatazos, parece que fue un problema con la clavija de alimentación eléctrica y los cablecitos internos, no sé, el caso es que no se pudo arreglar, por mientras estuve trabajando en los bosquejos nuevamente pero esta vez, a la antigua, en el cuaderno donde he estado haciendo anotaciones desde Colegio… si, el cuaderno andaba perdido, tuvimos una mudanza hace dos meses y antes de eso, el cuaderno se había perdido entre materiales, libros y cuadernos guardados en el estudio de mi casa anterior… PERO YA APARECIÓ, así que, ahora que tengo algo más de tiempo y todo este montón de inspiración, estaré haciendo lo posible por volver a las actualizaciones semanales, sin embargo, no prometo mucho, no con una bebé de casi 8 meses intentando comerse todo lo que hay en casa.
REVIEWS
Yoaska2013.- Mil gracias por el apoyo, a mi también me gusta bastante escribir los lemons pero, de momento la historia no nos está dando para, en todo caso, trataré de actualizar también Generation para tener una buena dosis, después de todo, aun faltan cosas por abordar en esa otra historia, de nuevo, gracias por el apoyo.
