GENDERBENDER
13.- El enemigo de mi enemigo
-Mi nombre es Atticus Blake – Respondió el acusado, un hombre de rasgos toscos, gruesas extremidades y un vientre un poco prominente, la cara de un tono rosado se le notaba sucia y con la barba llena de un vello parecido a espinas obscuras, sus ojos grices se notaban tranquilos, daba la impresión de que había un destello de deleite en su interior, su cabello negro y corto se veía ligeramente alborotado y su nariz se notaba quebrada y chueca.
-¿De dónde es usted originario señor Blake? – Cuestionó la Ministra Rose Weasley mientras su asistente Jr se encargaba de tomar notas de todo lo que sucedía.
-Provengo de las Tierras Altas, en Escocia.
-¿Es cierto que usted y otros magos atacaron el Ministerio de Magia el Jueves pasado a eso del medio día?
-Sí, así es, éramos un total de trece personas en mi grupo, ustedes dejaron fuera de combate a otros cuatro, los demás lograron escapar, no sé en qué condiciones estén.
-¿Sabía usted que su ataque provocó la muerte de varios magos y brujas?
-Daño colateral – Contestó Blake con una ligera sonrisa asomada a la comisura de sus labios.
-Señor Blake, usted y los otros puristas cometieron un delito grave al invadir el Ministerio de Magia, su sentencia será aun peor a causa de las vidas que tomaron, ¿lo comprende?
-Neo Mortífagos.
-¿Cómo dice? – Preguntó otro mago del Wizengamot ligeramente confundido por la respuesta del acusado.
-Somos Neo Mortífagos, la mayoría provenimos de familias puristas, no todos, pero si la mayoría, aunque también puedo afirmar que existen magos en el Reino Unido que creen en la pureza de la sangre pero no son Neo Mortífagos.
-Dígame señor Blake, -Continuó Rose restándole importancia a la explicación del acusado -ustedes los puristas…
-Neo Mortífagos, somos Neo Mortífagos ministra Rose, ya se lo expliqué.
-Muy bien, en ese caso, ¿son los Neo Mortífagos los responsables de las transfiguraciones de género?
-¿CÓMO SE ATREVE A PREGUNTAR SEMEJANTE ESTUPIDEZ?, NOSOTROS SOMOS UNA ORGANIZACIÓN SERIA, ¿CÓMO PODRÍAMOS SER LOS RESPONSABLES DE ESE REMEDO DE MALDICIÓN? ¿ACASO ESCUCHA LAS IDIOTECES QUE SALEN DE SU BOCA?
-¡Soy yo quien hace las preguntas aquí, usted solo debe contestarlas! –Sentenció Rose luego de recomponerse del susto inicial, no era la única que había sido tomada por sorpresa ante el cambio de actitud del acusado, tanto los asistentes del Wizengamot como los demás magos que observaban el juicio se habían sobresaltado ante aquel arrebato de furia, después de todo, el acusado se había mostrado cooperativo y sereno durante todo el interrogatorio.
-No, los neo mortífagos no somos quienes han inventado semejante maldición, nosotros solo intentamos mantener el mundo mágico lo más limpio posible, lo más alejado de esos sucios muggles que merodean por ahí, nosotros solo estamos esperando a que otro Señor Oscuro se levante para llevarnos de nuevo a la gloria de la sangre pura.
-¿Con qué intención atacaron entonces el Ministerio de Magia?
El silencio reinó en la sala por unos segundos, Jack no era la única ahí apretando los puños fuertemente, como tratando de contenerse de lanzarle un cruciatus al acusado, había otros aurores que también parecían estarse deteniendo a sí mismos para no interferir.
-Porque nuestros informes nos trajeron aquí, para cazar a esos inmundos traidores infelices.
-¿Inmundos traidores?
Los susurros no se hicieron esperar, tanto el Wizengamoth como el resto del público cuchicheaban ahora, sin alcanzar a comprender a que se refería aquel hombre de ojos grices, piel sonrosada y cabello negro vestido de aquel mismo color desde el cuello hasta los dedos de los pies.
-Sí, esos remedos de magos que están haciendo esta estúpida revolución con su asquerosa maldición transgénero – Ladró Blake antes de escupir, como si la sola mención de aquella maldición fuera una maldición por sí misma.
-¿Podría darnos los nombres de los magos a que se está refiriendo?
-Por supuesto, Ministra Rose –Escupió Blake el nombre y título mientras una macabra sonrisa se dibujaba en su rostro – nuestros sospechosos, los responsables de tan deplorable uso de la magia son Hiro Hamada del Departamento de Misterios…
Los cuchicheos subieron estrepitosamente de intensidad mientras Jack y Elsa se miraban a los ojos incrédulos.
-La consejera Lucille Krunklehorn… si consejera… usted es una de nuestras sospechosas, no ponga cara de sorpresa, ni siquiera es mestiza, usted no es más que una vil…
-¡NO VOY A TOLERAR MÁS INSULTOS EN ESTA SALA! ¿Me ha entendido señor Blake?
-Por completo Ministra…
La sonrisa del acusado no pasó desapercibida para Jack, quien miraba atónita como dos de sus compañeros irrumpían en las bancas del Wizengamot para escoltar a una muy confundida consejera Lucille cuyo cabello pasaba de ser blanco a decolorarse ligeramente a rosa mientras se erizaba tras su nuca, en ese momento se preguntó si le habrían hecho lo mismo a Hiro.
-… en ese caso, continuaré… la becaria de relaciones muggles Gratuity Tip Tucci y el asistente principal del departamento de excusas a los muggles, Michael Yagoobian, una de esas sucias… digo… uno de estos "magos" ha estado reportando todo a su propia organización y por eso ustedes, EN SU INCOMPETENCIA, ¡NO HAN LOGRADO DETENER LA OLA DE CAMBIOS DE GÉNERO QUE HEMOS ESTADO PADECIENDO EN TODA EUROPA!
-Tomaremos cartas en el asunto señor Blake, sin embargo, y ya que parece que ustedes están tan preocupados como la gente del ministerio, explíquenos, ¿qué es lo que ustedes han descubierto sobre esta maldición?
-Creemos que esos adoradores de muggles desean una cosa y solo una… acabar con el estilo de vida de los magos… aboliendo la Ley del Secreto.
La sala se llenó de suspiros de sorpresa e incredulidad, los cuchicheos habían alcanzado repentinamente un volumen tan alto que la Ministra Rose no tuvo más remedio que aplicarse un hechizo de altavoz para solicitar a todos los asistentes que guardaran compostura y silencio, Elsa estaba completamente tenso cuando sintió una mano firme sujetándolo del brazo.
-No sé tú Majestad, pero este circo ha dejado de gustarme.
-Opino lo mismo, no pueden estarle creyendo a ese lunático.
-¿Te parece si salimos de aquí? No creo poder contener mis ganas de devolverle el golpe que te dio si sigo escuchándolo.
-Te sigo.
Ambos aprovecharon el cúmulo de discusiones, y los gritos que no paraban en la sala para escapar del lugar, el piso 10 nunca les había parecido tan atestado como en ese preciso momento, estaban saliendo de la sala por una de las puertas laterales cuando se toparon con la consejera Lucille, cuyo rostro se notaba decrépito ante la confusión, y con la becaria preferida de Elsa, la joven de piel oscura tenía sus ojos azules anegados de lágrimas que se negaba a dejar escapar, su rostro se veía molesto pero Elsa la conocía lo suficientemente bien como para saber que la chica no solo estaba frustrada y asustada, tenía el orgullo herido, Elsa se las arregló para acercarse a la joven de cabellos chinos escoltada por aurores, los cuales le habrían dicho o hecho algo ante su intromisión de no ser por Jack, que se encontraba ya en posición defensiva a su lado, lista para atacar de ser necesario.
-Tip, tranquila, sé que tú no tuviste nada que ver, no te preocupes.
-Le agradezco su confianza ministra, ¡pero ese desgraciado…!
-Lo sé, lo sé, y veremos que pague por haber irrumpido en el edificio y por intentar lastimarte, pero no es el momento, concéntrate, mantente relajada y tranquila tanto como puedas, vas a necesitar tener la mente clara para el interrogatorio, ¿de acuerdo?
-De acuerdo.
El platino se volteó entonces a ver a la anciana de cortos cabellos rosados y gafas circulares, Lucille había sido despojada de su túnica del Wizengamot y ahora lucía un sencillo traje sastre amarillo con florecillas azules, sus medias color crema, y sus zapatos a juego con las largas mangas rosas que utilizaba con frecuencia para ir a trabajar en el departamento de excusas.
-¿Está bien consejera?
-¡Yo no hice nada Elsa!
-Lo sé consejera.
-¿Y entonces por qué?, no es culpa mía que mis padres fueran muggles, mis padres ya ni siquiera están vivos, todos mis parientes muggles han muerto, ¿cómo pueden acusarme de nada?
-Consejera debe calmarse, le harán algunas preguntas, usted lo sabe, solo mantenga la compostura y estará bien, la verdad saldrá a la luz.
-Por favor, avísenle a Bud lo que está pasando, ¡él debe estar aquí!
-Acabo de informarle a su esposo consejera, no se preocupe, vendrá en un momento – Respondió la auror de ojos azules mientras una luz plateada regresaba a su cayado antes de desaparecer por completo.
-Muchas gracias Jack, espero que llegue pronto, no creo poder mantener la compostura si él no está aquí.
-Descuide, todo saldrá bien consejera – Se despidió el platino antes de salir.
Los Frost estaban estupefactos, los puristas nunca habían sido amigos del Ministerio en realidad, la última vez que habían tomado el poder había resultado en una guerra, solo muerte y destrucción podían salir de las palabras de aquel tipo, y aun así…
-¡JACK, ELSA! … menos mal, pensé que no había nadie en el ministerio.
-¿Hiro? – Respondieron los aludidos al notar al hombre de facciones asiáticas acercarse a ellos desde la entrada del piso 10.
-¿Qué está sucediendo? Tuve que salir del laboratorio para solicitar ayuda de emergencia pero no hay ni un solo auror disponible, tampoco hay nadie en los pisos 9 y 11.
-Es por el juicio de un tal Blake – Se apresuró a responder Elsa – es uno de los responsables del ataque del jueves.
-Espera, alto – Soltó Jack de repente - ¿Cómo que no has visto a ningún auror? ¡acaban de acusarte de traición ahí dentro! Deberías tener al menos dos aurores custodiándote desde hace unos minutos.
-¿En serio? ¿traición?... no importa, esto es grave, muy muy grave, alguien se ha robado algunas muestras de poción que teníamos guardadas bajo llave y varios encantamientos en el departamento de misterios, también encontré algunas alteraciones a las notas que tenemos y además, uno de mis colegas perdió la memoria, lo encontramos tirado hace media hora aquí en el pasillo, estaba completamente desorientado y no recordaba cómo había llegado ahí desde que entró en el Ministerio, también faltan algunas notas sobre los movimientos de varita para deshacer la maldición transgénero, es como si alguien intentara sabotearnos.
-¿Estás hablando en serio? –Preguntó la peliblanca completamente horrorizada.
-Muy muy en serio, y sé exactamente qué cosas fueron alteradas porque los archivos digitales de Baymax no coinciden con los libros de anotaciones.
-Hiro, esto es grave, realmente grave, y creo que tendrás oportunidad de explicar lo que sucede ante la ministra Rose antes de lo que piensas – Murmuró el ministro de cabellos rubios como si temiera que alguien los escuchara.
-Es cierto, aun estás acusado de traición – Acotó Jack.
-¿Traición en qué sentido?
Elsa se dispuso a comentarle rápidamente al pelinegro lo que había sucedido durante el juicio de Blake, y no paró hasta comentarle que él había sido uno de los supuestos sospechosos de los Neo Mortífagos de espiar y sabotear todo lo que tuviera que ver con revertir o detener los desperfectos que aquella extraña maldición habían causado.
-Les agradezco pero, no estoy en riesgo de nada.
-¿Estás seguro? Acaban de tomar bajo custodia a una de las consejeras del Wizengamot – Replicó la peliblanca.
-Y les agradezco que se preocupen por mí, pero no es necesario, la Ministra Rose fue quien me solicitó ayuda con todo esto en persona, es a ella a quien entrego todos los informes de avance, ella incluso tiene una copia de los archivos de Baymax, por suerte la madre de la Ministra Rose también proviene de una familia muggle, así que le ha estado enseñando a utilizar tecnología muggle, yo no podría engañarla o sabotear el proyecto y sabe que aunque la Ley del Secreto me parece más problemática que nada, también está al tanto de que no planeo meterme en asuntos de política, no tendría sentido, ahora, ¿qué les parece si me acompañan? Uno de mis compañeros necesita ayuda y yo no pienso abandonar este edificio hasta no dar con lo que está pasando y darle una declaración a la Ministra.
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NOTAS DE LA AUTORA:
Y parece que volveremos a las actualizaciones semanales, tal y como prometí, tengo algo más de tiempo, orden e inspiración para continuar, a todos aquellos que continúan leyendo esta historia, les agradezco mucho por su paciencia, esta vez definitivamente no planeo detener las actualizaciones.
SARABA
