Muchísimas gracias por tomarse el tiempo de leer esta historia.

Muchas gracias por tu review Kikyou1312, disculpame :( la verdad en este capítulo no hay reencuentro, pero en el próximo claro que sí

Gracias pos tus palabras Nadia, me alegra saber que te esta gustando :)

No puedo entenderlo amo-pensó Rin mientras se cambiaba la ropa-no puedo dejar de pensar en usted y siento… frío, frío en mi alma cada vez que deseo verlo y no puedo ¿Me estaré volviendo loca? Bueno… más loca de lo que dice el señor Jaken que ya estoy- Perdida en sus pensamientos Rin terminó de desayunar

Pequeña ¿Todo está bien?- preguntó la anciana Kaede un poco preocupada al notar que Rin casi no había hablado durante el desayuno.

-Sí abuela, sólo estaba pensando si no olvidaba nada- contesto Rin mientras sonreía. Algo en esa sonrisa no termino de convencer del todo a la sabia anciana, pero decidió no ahondar más en el asunto.

-Iré a buscar a Sango y a Kagome, abuela Kaede- dijo Rin mientras se ponía la mochila en los hombros -¿Estas segura de que no quieres venir? Me haría muy feliz poder compartir esto contigo- dijo la joven mientras miraba tiernamente a la anciana.

Kaede: Mi niña, yo ya estoy muy vieja para ese tipo de viajes

-Pero si hace poco fuimos a visitar al tutor del monje Miroku ¿Recuerda? El día que dijo que me iba a dar una lección muy importante y sólo me enseñó como servir sake- recordó Rin con una expresión de fastidio -dijo que los hombres aprecian ese detalle, pero… si a él no le gusta la comida de los humanos- pensó Rin antes de ponerse completamente roja y empezar a mover rápidamente la cabeza en señal de negación-

Kaede: Sí lo recuerdo mi pequeña, pero esa vez Hachi nos llevó el último tramo, además puede que el bebé de la señora Ami nazca hoy, debe haber alguien para ayudarla

Rin: Tú siempre has sido una mujer muy amable abuela

Rin salió rumbo a la casa de Sango, pero no camino más que un par de metros antes de ver a lo lejos a la exterminadora con toda su familia y escuchar a la distancia.

Miroku: Sango, Sanguito, mi dulce esposa, dime ¿Cómo voy a poder sobrevivir sin ti?

Excelencia… me está diciendo todo esto porque no quiere cuidar a nuestros hijos ¿Verdad?- dijo Sango mientras volteo un poco enojada, su mirada se topó con un pobre monje que estaba siendo jalado de cada mano por las gemelas que gritaban con alegría divertidas rimas y en los hombros llevaba cargando a un pequeño que no dejaba de jugar con su cabello.

-No, para nada mi amada- dijo el monje mientras se soltaba de sus hijas y colocaba en los brazos de una de ellas al pequeño- es sólo que este corazón ya no puede imaginarse lejos de ti- el monje se acercó lentamente a Sango y la tomó por la cintura –Excelencia- pronuncio Sango mientras abrazaba por el cuello a Miroku, finalmente este se acercó para besarla

-Sí, definitivamente no creo poder- dijo Miroku mientras acariciaba las nalgas de su esposa

Esto sólo le gano una buena cachetada y a una Sango muy enojada que grito: ¡No enfrente de los niños!- sólo para después respirar e intentar tranquilizarse –Además, si pudo sobrevivir a la kazana y a pelear contra Naraku, estoy muy segura que podrá "sobrevivir" sin mi dos días- dijo Sango mientras se adelantaba enojada

Sango: ¡Oh! Rin, hola… nosotros… yo, ya sabes como es Miroku

Rin soltó una pequeña risa y saludo a la exterminadora y a su familia, juntos caminaron hacia la cabaña de Kagome e Inuyasha, sólo para encontrarse con la pareja en la entrada peleándose.

Inuyasha: ¡No entiendo porque no puedo ir yo!

Kagome: Ya te dije que es un viaje de chicas, porque vamos a ir a un lugar de chicas ¡A hacer cosas de chicas!

Inuyasha: ¡Eso es tonto! No hay nada que yo no pueda hacer, ¡incluyendo cosas de chicas!

La pareja detuvo un momento su discusión al ver que sus amigos los estaban observando en silencio

Sango: Vamos Inuyasha, la señora que nos platicó sobre este lugar dijo que era exclusivo para mujeres, es un palacio en donde hacen tratamientos y tiene aguas termales

-Todo para relajar y hacer que se vean más bonitas las mujeres que a él vayan- dijo Kagome mientras recordaba las palabras de la mujer de la aldea vecina que habían ayudado hace casi una semana.

Miroku: Pero si tú ya eres hermosa mi Sango

-Gracias excelencia- dijo Sango mientras le sonreía a su esposo –Pero aun así iré- pronuncio seriamente

Inuyasha: ¡Ah, aun así me parece muy tonto!

Rin que sólo había estado escuchando habló antes de que Kagome pudiera regañar a Inuyasha

Rin: Inuyasha, Miroku… disculpen las molestias que les trae el que las chicas y yo hagamos este viaje, pero desde que la señorita Kagome me platicó de los spas y las pijamadas de su mundo, la idea me emociono mucho y en serio me gustaría poder compartir esta nueva experiencia con ellas- la cara de alegría de Rin se opacó por un momento -ellas son como mis nuevas hermanas- todos recordaron la terrible perdida de Rin -y poder estar con ellas sería el mejor regalo de cumpleaños-

Faltaban tres días para el cumpleaños de Rin, el plan original era llegar al lujoso palacio ese día, pero Rin insistió en que quería estar en la aldea para su cumpleaños. Kaede y Shippo sabían que en realidad ese deseo involucraba la ilusión de que Sesshomaru por fin viniera a verla, había pasado casi un año y la joven se notaba triste por su ausencia; ese hecho fue lo que convenció a Inuyasha, pues él también había notado que la bella sonrisa de la joven se había hecho menos presente.

Inuyasha: Olvídalo Rin, ya váyanse

Rin: Muchas gracias señor Inuyasha

Mientras las chicas revisaban por última vez sus mochilas llegó la anciana Kaede

Kaede: ¿Todo listo?

Kagome: Parece ser que sí

Sango: En ese caso, vámonos

La exterminadora abrazo a sus tres hijos y les dio un dulce beso a cada uno en la frente, sólo para después abrazar con fuerza a Miroku y fundirse en un cálido beso.

Rin por su parte abrazo a la anciana y le dio un beso en la mejilla mientras le decía lo mucho que la iba a extrañar.

Inuyasha: Sabes que la verdadera razón por la que quería ir es porque me preocupas

Kagome lo miro soprendida y completamente ruborizada

-¿I..Inuyasha?-fue lo único que pudo decir después de que el hanyou se lanzó a abrazarla

Inuyasha: Es sólo que… no puedo volver a perderte

Kagome se paralizó por un momento, se separó lentamente de Inuyasha y lo besó, pero esta vez siendo un beso bastante largo

Kagome: Nunca me vas a perder

Todos quedaron bastante asombrados, pues sabían que su amigo no era el ser más expresivo de este mundo

-Sango y Miroku, Inuyasha y Kagome, ellos se aman ¿Cómo será amar a alguien?- pensó Rin. De pronto sus mejillas se pusieron completamente rojas ante la idea de poder abrazara su amo, pensamiento que fue rápidamente olvidado por que las chicas estaban terminando de despedirse.

Finalmente emprendían su camino

Anciana Kaede: ¡Buen viaje muchachas!

Miroku: Anciana Kaede ¿Por qué no fue con ellas?

Inuyasha: Ja! ¿Estas bromeando? Una anciana como ella no puede hacerse más bella o joven

Kaede: ¡Kagome!

Kagome: ¡Sí anciana Kaede! ¡Inuyasha, abajo!

El hanyou cayó fuertemente al suelo

-Para tu información me quedó para cuidar de esas pobres criaturas- dijo mirando a los hijos de Miroku –para vigilar a este monje coqueto- Miroku sólo se encogió de hombros –y ver que tú no cometas alguna imprudencia- fue lo último que dijo mientras camino dignamente hacia su cabaña, dejando a Inuyasha quejándose en el suelo.