GENDERBENDER
15.- Desde China con amor.
Cinco ataques nuevos, diez magos y brujas habían cambiado de sexo en el lapso de 24 horas, esta vez se trataba de dos parejas de Dinamarca y tres en Alemania, los ataques habían sido casi simultáneos.
Elsa dejó el periódico sobre la mesa de almuerzo antes de dar un vistazo en rededor, sus becarias se encontraban comiendo a ambos lados de él, riendo y charlando amenamente mientras Jack seguía cubriendo su turno en el Departamento de Misterios
Elsa guardó sus trastes de comida soltando un ligero suspiro para luego disponerse a doblar meticulosamente su ejemplar de El Profeta antes de lanzar un vistazo al pasillo por el cual se llegaba a las puertas que Jack se encontraba custodiando en ese momento, apenas llevaba dos días sin tener a esa odiosa cerebro de nieve y la extrañaba como hacía años no lo hacía, hizo memoria por un par de segundos para recordar aquellos días en que Jack debía salir a trabajo de campo antes de pasar a ser su guardaespaldas, lo más difícil no era pasar el día sin su presencia, sino las noches, ojalá no tuviera que hacer guardias nocturnas, no estaba del todo seguro de poder tolerar estar en casa, con los puristas sueltos y sin la seguridad que la presencia de aquella auror le brindaba.
-Ministra Elsa, ¿lista para volver?
El platino observó con atención a la joven de cortos cabellos pelirrojos y enormes ojos llenos de júbilo y anticipación, Samantha era, en definitiva, una mujer llena de entusiasmo, seguramente habría funcionado bien como presentadora de noticias o algo así de haber sido muggle, su interés en la ciencia sin magia era una de esas cosas que la mantenía todo el tiempo con una sonrisa de oreja a oreja, aun recordaba el primer día que aquella joven había aparecido para trabajar, había hecho cientos de preguntas sobre aparatos y objetos muggles, era ella quien le llevaba los diarios muggles que debía revisar cada día y era quien la apoyaba a revisar la gran mayoría de estos, más por la curiosidad de aquella otra cultura con la cual apenas interactuaban que por buscar indicios de que algún mago o bruja estuvieran causando algún problema entre la población carente de magia, con o sin la intención de hacerlo.
-Gracias Sam, estoy lista.
Todo habría sido cosa de levantarse y avanzar de vuelta a la rutina, de no ser porque un rayo congelante pasó demasiado cerca de la becaria, rozando levemente la mano del ministro de relaciones muggles, este tomó a sus acompañantes para obligarlas a esconderse bajo la mesa mientras hacía lo propio sin apartar la mirada del pasillo de donde había salido aquel hechizo de escarcha, el mismo por el cual salía corriendo una persona menuda, tan delgada que pareciera que cualquier brisa podría alzarla y llevársela por los aires, el cabello negro y corto, estilo pixie con las puntas levantadas, aquella bruja cuya túnica se había roto por completo a medio muslo, dejando al descubierto unas piernas ágiles y bien torneadas ya se dirigía a la zona de chimeneas mientras un furioso Bunnymund corría con una especie de palo de madera doblado en forma de V el cual no tardó mucho en lanzar, tras el australiano salió corriendo un puma de gran tamaño y pelaje castaño rojizo, corriendo de forma ágil y mostrando los dientes luego de lanzar un rugido sonoro que puso sobre alerta a todas las personas dentro del área de descanso que aun no habían notado el alboroto.
El boomerang parecía haber fallado, la joven a la que perseguían los aurores se había agachado en el último minuto sin notar el ligero movimiento de varita que Aster había hecho, provocando que un polvo opaco cayera sobre su víctima, la cual comenzó a bostezar y bajar la velocidad de manera inconsciente, el puma aceleró al ver una oportunidad, sin embargo, Elsa alcanzó a notar que la joven estaba a punto de lanzarse de cabeza por una de las chimeneas, ya había sacado un puñado de algo que se apresuró a lanzar a la chimenea más cercana, su salto coincidió con el salto del puma que alcanzó a arañarle una de las piernas, la persecución terminó al cabo de un par de segundos, Bunnymund seguía corriendo con una media sonrisa de triunfo, el puma se había convertido en Amelia que había sujetado ya las piernas de la perpetradora a la cual jalaba para poder ponerle unas correas mágicas en los brazos mientras Jack descendía con todo y escoba de lo más alto del techo soltando un grito de victoria seguido por risas de diversión, un vistazo rápido le confirmó a Elsa lo que ya intuía, la entrada a la chimenea había sido cristalizada en hielo justo cuando los polvos flú estaban por caer dentro de esta.
La chica a la cual intentaban inmovilizar alzó una mano desesperada por ingresar, hasta ese momento se dio cuenta contra qué había chocado, ya que algunos pedazos de hielo le habían resbalado por las manos.
-¡KAPETAN, FROST, NO LA DEJEN IR!
-¡CALLATE BUNNYMUND! YA SABEMOS QUE HACER.
-¡SI CANGURO, NO TE PREOCUPES! DE AQUÍ IRÁ DIRECTO A LA SALA DE INTERROGATORIOS.
Aquel mago alto cuyo rostro y cuerpo estaban llenos de tatuajes no tardó más en alcanzar a sus compañeros, Amelia ya había inmovilizado por completo a la bruja mientras Jack recargaba una de sus manos descuidadamente en la pared, originando que varias chimeneas comenzaran a gotear mientras las puertas invisibles de hielo mágico que había formado se derretían, dejando charcos que comenzaban a escurrir hacia afuera, tornándose verdes a causa de los polvos flú que ya habían sido usados aquel día.
-¡Arriba preciosa! – Soltó Aster mientras tomaba su presa por un codo para levantarla de un movimiento rápido y fluido – estas en problemas, si deseas salir de aquí pronto, será mejor que cooperes con mis compañeros.
La bruja en cuestión solo atinó a escupirle a Bunnymund en la cara mientras Amelia la sujetaba del otro codo y Jack soltaba una carcajada detrás de ellos, ganándose una mirada de desaprobación por parte del australiano.
-¡Frost!
-Ya sé, ya sé, la compostura… deberías decirle a Tooth que sea más cariñosa contigo canguro, andas de un humor pésimo estos días.
Otra mirada de advertencia, esta vez acompañada de un leve sonrojo en las mejillas de Aster y una sonrisa en el rostro de Amelia intentando ser contenida.
Los tres aurores pasaron demasiado cerca de la mesa donde Elsa y sus becarias se habían refugiado, ya estaban poniéndose de pie cuando Jack volteó brevemente, dedicándole una mirada de alivio a su esposa antes de seguir a sus compañeros con su inseparable báculo en mano… ¿era idea de Elsa o Jack había usado aquel bastón como si fuera una escoba?
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-¡JACK! – Se escuchó la voz grave y profunda del platino mientras se acercaba corriendo en pijama hasta la recién llegada, envolviéndola en un abrazo demasiado brusco, provocando que la aludida casi cayera de espaldas por el recibimiento.
-Hola… veo que me extrañaste.
-Es media noche, me tenías preocupada.
-¿Es tan tarde?... discúlpame, no me di cuenta, tuvimos algunos problemas con nuestra asaltante.
-¿Asaltante? ¿te refieres a la chica que atraparon cerca del área de descanso.
-Esa misma, vaya que fue un hueso duro de roer pero, al menos devolvió las cosas que robó, no pudimos sacarle mucha información a decir verdad.
-¿La interrogaron?
-Solo en un principio, dado que se negaba a cooperar de manera rotunda, tuvimos que llamar a un especialista para que entrara en su mente…Seth se encargó en persona, nunca había sentido tanto miedo con ese tipo cerca.
Elsa tomó de la mano a Jack para conducirla hasta el segundo piso de la casa mientras recordaba a la persona que Jack había nombrado, aquel joven inglés de ascendencia egipcia solía ser uno de los prefectos en Slytherine y siempre, sin importar nada, había producido una extraña sensación de temor en los demás sin necesidad de pronunciar palabra alguna, si se había perfeccionado en el arte de la legilimancia, entonces era seguro que se había vuelto un auror terriblemente solicitado en El Cairo.
-Entonces – Continuo Elsa mientras terminaban de subir las escaleras - ¿qué descubrieron?
-A una fanática en completa oposición a la ley del secreto, algunos discursos estrafalarios sobre la necesidad de volver a mezclarnos con los muggles y amenazas sobre que el ministerio no podrá derrocar a un segundo Señor Oscuro sin ayuda muggle en caso de que esto sucediera.
Ambos llegaron hasta la cama, Elsa de pronto sentía sus párpados sumamente pesados, se habría dejado caer sin más sobre la cama si Jack no lo hubiera hecho ya con una cara de completo hastío, parecía a punto de comenzar a hacer un berrinche, robándole de paso una sonrisa a Elsa cuando de pronto, unos golpecitos en la ventana los pusieron a ambos en guardia, ahí, en medio de la oscuridad, se encontraba una lechuza de las más grandes que ambos hubieran visto, el ministro se acercó a abrir la ventana mientras Jack se acercaba con unas cuantas semillas que tenían reservadas en una de las mesitas de la cama para ocasiones como esta, la lechuza, de un plumaje en colores pardos y arenosos entregó la carta que sostenía, luego aceptó las semillas y buscó un lugar dentro de la habitación para descansar mientras esperaba, Jack aun se preguntaba si quien fuera que había enviado correo tan tarde había indicado a aquel animal que esperara una respuesta cuando su esposa cayó sentado sobre la cama con los ojos demasiado abiertos y una mano cubriéndole los labios, Jack se apresuró entonces a tomar la nota.
-¿Quién la envía? – Preguntó mientras alisaba la hoja con calma.
-Es de Rapy, la envió desde China con urgencia.
-¿Rapy?
Jack no perdió más el tiempo y comenzó a leer a toda prisa mientras Elsa no lograba salir del estado de shock en que se encontraba, la peliblanca aun no había terminado de leer cuando el platino se levantó y utilizó su varita parándose frente a la ventana abierta, una loba plateada no tardó mucho en salir de la punta del artefacto y salir disparada en el aire, para cuando Jack había terminado de leer todo, su rostro mostraba incredulidad y miedo, luego una furia contenida esperando por salir a la más mínima provocación, tratando de controlarse, con pasos firmes, se acercó al pequeño escritorio donde tomó un pergamino y se apresuró a escribir, luego secó la tinta y metió el mensaje en un sobre que no tardó mucho en lacrar y hechizar, entregó la carta a la enorme lechuza que ya esperaba en el alfeizar de la ventana, poniéndole una moneda en la pata antes de dejarla ir justo a la par que el patronus de Elsa regresaba a la punta de su varita.
-¿Crees que estarán bien? – Soltó aquel hombre alto de ojos azules en un murmullo segundos después de que el ave mensajera desapareciera de la vista.
-Espero que sí, le dejé instrucciones de volver en cuanto recibieran el mensaje.
-Por Merlín, ¿cómo sucedió esto sin que nadie más se enterara?
-No lo sé, pero no me agrada… por lo pronto, será mejor dormir, mañana podemos buscar algunas respuestas en el Ministerio.
…
El Sábado siempre había poco personal en el Ministerio, usualmente algunos aurores, personal en rotativo del Departamento de Excusas a los Muggles, algun becario de la Ministra Rose y un poco de personal del Departamento de Misterios, era raro que hubiera mucha gente que no perteneciera al ministerio también, después de todo, el sábado era parte de los días de descanso semanal si no se trabajaba en alguna tienda concurrida como Sortilogios Weasley o Las Tres Escobas en Hogsmeade; este, sin embargo, no era un sábado normal, había más movimiento de lo habitual, había mucho movimiento en el departamento de aurores y la Ministra Rose había sido requerida, ya se encontraba en la sala de chimeneas, dirigiéndose a su despacho cuando Jack fue requerido en las mazmorras.
-Espero que esto sea realmente importante Elsa – Dijo una molesta Rose Weasley mientras abria la puerta de su despacho y entraba en él con algo de prisa sabiendo de sobra que el alto platino de ojos glaciales iba detrás suyo con sus becarias – Mi padre se encontraba en casa hoy para festejar el cumpleaños de mi pequeña Mary, es la primera vez en siete años que la pobre está en casa para su cumpleaños.
-Y se lo importante que era para usted festejar con su hija ahora que se graduó de Howgarts, pero creo que debería leer esto Ministra, es importante.
Rose tomó la hoja de papel que se le había ofrecido mientras se colocaba unas gafas para leer que llevaba siempre consigo en la solapa del abrigo, su rostro no tardó en comenzar a palidecer conforme avanzaba la lectura de aquellas líneas, apenas terminó, dobló el papel por la mitad, devolviéndolo a su dueño sosteniendo su cabeza con una de sus manos.
-¡PHILIP!
-¿Sí Ministra Rose?
-Necesito que vayas a casa de mis padres y me disculpes con ellos y con mi hija, pídele Annet y Fergus que convoquen a una sesión urgente con las personas más próximas al caso de transfiguración de género y traeme al jefe del Departamento de Aurores.
-¡Si Ministra!
El asistente Jr no tardó más tiempo en salir tan rápido como le era permitido para cumplir con los encargos, las becarias de Elsa comenzaron entonces a cuchichear preguntándose por la información contenida en la carta, Rose levantó el rostro entonces, su mirada era sombría mientras se levantaba sin dejar de observar a Elsa.
-Si lo que dice ahí es verdad, estamos metidos hasta el cuello en un lío aun más gordo de lo que pensábamos, más les vale a ti y a Jack que esta no sea una jugarreta por parte de una corista aburrida y con demasiada información.
-Puedo asegurarle que Rapunzel Crown jamás nos mentiría con algo como esto.
-¿Y que hay de Flynn Ryder? Era un excelente periodista, sin embargo sus novelas son cada vez más exageradas, aprovecharse de este incidente para ponernos a todos a correr como gallinas degolladas podría ser solo un truco para hacerse con una buena trama.
-Flynn tampoco jugaría con algo como esto, él nos ayudó a que no se esparciera la noticia de lo que realmente ha estado sucediendo por parte de la prensa cuando solo Jack y yo éramos los afectados.
-¿Y se puede saber que hacen en China?
-Están de vacaciones según creo… parece que Flynn quería conocer algunos lugares exóticos para su próxima historia.
-… por eso uno nunca debe fiarse de los periodistas, nunca sabes cuando uno puede ser un Skeeter.
-Flynn Ryder NO es un Skeeter, puedo asegurárselo Ministra.
Tanto Elsa como Rose se veían molestos el uno a la otra, Tip palideció un momento ante aquel comportamiento, Sam se lo tomó con más calma, después de todo, esta no era la primera vez que veía a Elsa levantándole la voz brevemente a la Ministra de Magia de Inglaterra, y estaba segura, no sería la última mientras ambas brujas estuvieran en sus correspondientes cargos.
-Bien, confiaré un poco en sus amistades Ministro "Frost".
-En ese caso – Respondió Elsa con una réplica llena de molestia escondida en su mirada – me retiraré a trabajar, entre más pronto acabemos con esto, más pronto volveré a ser LA Ministra Arendalle.
Las becarias no tardaron en salir detrás de su jefe mientras la Ministra Rose comenzaba a lanzar memorándums en forma de avión con demasiada prisa, ya fuera por la culpa de faltar al primer cumpleaños de su hija mayor fuera de Howgarts o por el enfado con que se había quedado en el interior de la oficina, en realidad no estaban seguras, aun así, Tip no tardó mucho en alcanzar al ministro de relaciones muggles para preguntarle que decía la carta, no tuvo que preguntar dos veces, su jefe le entregó la carta sin siquiera mirarla antes de entrar a su propia oficina para tomar algunos polvos flu y acercarse a la pequeña chimenea del lugar, demasiado pequeña para que entrara una persona pero lo suficientemente grande para hacer "llamadas" a otros magos.
-¿Qué dice Tip?
-No lo sé… ¿la ministra está hablando en francés?
-Sí, domina cinco idiomas por el momento… oye, si vas a contemprar a la ministra mientras trabaja, dame la carta, quiero saber porqué tanto alboroto.
-Ya voy, ya voy, no me estés jaloneando Sam.
Ambas becarias no tardaron mucho en acomodarse juntas en una esquina cercana a la puerta de la oficina principal antes de desdoblar aquella hoja de pergamino y comenzar a leer… Sam había estado emocionada al reconocer la firma de Rapunzel Crown, no podía creer que aquella bruja morena de voz encantadora que había compartido el escenario con sus grupos favoritos de la adolescencia realmente hubiera escrito aquellas líneas, sin embargo, ante el silencio de Tip, no pudo evitar olvidarse de su emoción para comenzar a leer, con apuro.
"… realmente lamento mucho molestarlos sabiendo que la lechuza llegará a ustedes a horas poco agradables, aun así, necesito pedirles ayuda, hace un rato he bajado con los niños a la recepción del hotel esperando por nuestro interprete, el señor Wu-Tong, sin embargo, no solo me he alarmado al ver a una mujer demasiado similar llegar corriendo a las puertas de nuestro hotel con el terror reflejado en sus facciones, sino que además, me he sentido completamente preocupada al notar cuando un par de magos la metían dentro de un saco antes de salir corriendo con ella, cuando le comenté a Flynn de lo ocurrido se preocupó demasiado y fue a hablar con el recepcionista y luego fuimos a la oficina de intérpretes, tardamos mucho tiempo ahí y tuvimos que regresarnos directamente al hotel mientras Flynn se negaba a respondernos a los niños y a mi… es horrible Jack, completamente alarmante, todo indica que el señor Wu-Tong fue transfigurado en una mujer y luego secuestrado cuando iba a pedirnos ayuda, Flynn se enteró que no es la primera vez que esto sucede en la ciudad, de alguna manera, Flynn averiguo que al menos a otros diecisiete magos han desaparecido bajo misteriosas circunstancias en el lapso de cuatro meses, solo dos han logrado eludir a sus secuestradores, una es la esposa del señor Wu-Tong… o eso creemos, parece más un hombre disfrazado de mujer que una mujer en si… el otro mago está internado en el hospital local, tardamos mucho en lograr que nos dejaran hablar con ella, ahora mismo vamos saliendo de la visita, según nuestro nuevo interprete, la mujer a la que acabamos de ver lleva más de tres meses alegando que es un hombre y que alguien hizo desaparecer a su esposa.
Elsa, Jack, por favor ayúdenos, Flynn insiste en quedarse a investigar dado que no hay ni una nota en los diarios locales pero yo estoy aterrada, por favor…"
-¡ELSA!
Las dos becarias debieron interrumpir su lectura a causa al escuchar al esposo del ministro tocando la puerta con demasiada prisa y brusquedad, ambas volvieron a ocupar sus lugares habituales luego de que la peliblanca les dedicara una mirada reprobatoria, recordándoles que habían ido a trabajar.
La puerta no tardó mucho en abrirse, el ministro salió en ese momento mientras se acomodaba un poco el cabello, peleando con un cadejo rebelde en su frente que insistía en metérsele en uno de los ojos.
-Jack, ¿Qué sucede? ¿conseguiste noticias?
-Si pero no de las que esperamos.
-¿Cómo?
-Nos acaban de informar que Roxanne Ritchi ha sido atrapada en Alemania, la están transportando en escoba ahora mismo, temen que hayan interferido las chimeneas en la zona de Alemania para poder rescatarla.
-Entonces hay un avance, son buenas noticias, ¿cierto?
-Debes volver a casa ahora mismo… estamos evacuando el edificio en caso de que los amigos de Roxanne se enteren de que la tenemos aquí y vengan por ella, no pienso tenerte en medio del fuego cruzado.
-¿Pero y tú? ¿vas a quedarte?
-No tengo opción, somos pocos elementos los que estamos en Inglaterra en este momento, de hecho, preferiría que fueras a casa de tus padres al menos en lo que termina el fin de semana.
-¿Con mis padres? ¿porqué?... ¡Jack!
-No podré volver a casa hasta nuevo aviso, por favor, ve a casa de Anna o a casa de tus padres, te quiero a salvo.
Elsa estaba a punto de negarse rotundamente cuando la mujer frente a él la tomó fuertemente de los hombros, jalándolo con brusquedad para silenciarlo con un beso demasiado ansioso y pasional, no había manera de decir que no luego de aquello, después de todo, los besos de despedida de Jack siempre lograban que obedeciera sin decir nada más, Elsa sintió sus rodillas doblarse un poco cuando perdió su soporte, no pudo evitar el recostarse contra el marco de su puerta sin desviar la mirada de la espalda de su marido al alejarse de ahí.
-Sam… Tip… hora de volver a casa.
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NOTAS DE LA AUTORA:
Y luego de un rato sin poder escribir nada, al fin encontré un par de espacios de tiempo para concluir con este cap de una buena vez, espero que les haya gustado y bueno, ¿ustedes que piensan? ¿se nos vendrá otra guerra encima? ¿Veremos a Flynn y Rapy afectados por la maldición? ¿será que al fin tendremos un poco de lemmon en esta historia?... eso lo veremos en próximos capítulos, cuídense mucho y sigan disfrutando lo que queda de la semana.
SARABA
