(En verdad disculpen que me haya tardado en subir el capitulo, quería tenerlo completo, pero llegue a al conclusión que era mejor subir aunque sea un adelanto.

En verdad muchas gracias a todas las personas que se han tomado el tiempo de leerlo y un agradecimiento especial a aquellas que han dejado reviews.

Sin más que decir, en serio gracias y espero que les guste :)

Miroku e Inuyasha se quedaron pasmados ante el semblante del gran demonio.

Sesshomaru mostró sus garras en señal de enojo creciente, se abalanzó rápidamente hacia Inuyasha y a pesar de su agilidad, el youkai le dejó una herida en la mejilla.

-En serio esta enojado- pensó Inuyasha –¡No creo que seas tan torpe como para no poder seguir su rastro!- gritó Inuyasha

Sesshomaru frunció el ceño y blandiendo a Bakusaiga atacó a Inuyasha, el hanyou sacó a colmillo de acero, quedaron espada contra espada

-No seas imbécil Inuyasha, sin un asqueroso hanyou como tú pudo oler un rastro ¿Crees que yo no podría?- Sesshomaru separó a Inuyasha de él con un buen golpe –Además ese rastro desaparecerá en menos de una hora, así que dime- el demonio levantó su espada para preparar su ataque -¡¿Dónde está Rin?!- gritó el demonio mientras se comenzaban a formar rayos verdes alrededor de su poderosa espada, Inuyasha se preparaba para recibir el golpe listo para regresarlo cuando Miroku interrumpió -¡¿Están locos o qué les pasa?! Las chicas están en peligro y ustedes perdiendo el tiempo- En otra ocasión Sesshomaru hubiera matado a Miroku por hablarle así, pero en ese momento sólo quedaron en su mente las palabras: en peligro -Sesshomaru, Rin esta con Kagome y Sango en un palacio al norte de aquí, sólo sigue en esa dirección hasta encontrar un sendero, el palacio no queda lejos de ese punto- Miroku sabía que Sesshomaru llegaría antes que ellos

El furioso youkai guardo su espada y salió volando en forma de una esfera de luz

Inuyasha: ¡Sesshomaru, más vale que no estorbes!

-¿Cuándo madurarás Inuyasha?- dijo Miroku mientras corría en la misma dirección que el demonio

-¡¿Yo?! Miroku , tú viste que él empezó- gritó Inuyasha enojado antes de seguir al monje

-Rin ¿Cómo es que estos inútiles humanos se atrevieron a ponerte en peligro?-pensaba Sesshomaru mientras viajaba a toda velocidad –Juró que si algo te sucede, matare a esa anciana, después de todo ella dijo que en la aldea estarías más segura- por primera vez en mucho tiempo el youkai sintió una terrible tensión recorrer su cuerpo -¿Qué no saben que eres mi niña?- la mente del gran demonio se sorprendió ante este pensamiento fugaz -¿Mi niña?... Que tontería- Sesshomaru pensó en la última vez que vio a Rin, lo bella que se veía en ese kimono que tiempo atrás le quedaba nadando –Tú ya no eres una niña-

*En el palacio*

-Bueno, pues es hora de que pasen a nuestras aguas termales- dijo una de las señoritas mientras señalaba los pequeños cuerpos de agua al centro

-Hace mucho que no nos metíamos a unas ¿Verdad Sango?- dijo Kagome mientras dejaba su bata en una orilla y se metía al agua

-Es verdad, ya nos habíamos ganado un merecido descanso- Sango hizo lo mismo que la sacerdotisa

Rin en cambio dejo su bata en una orilla y entro haciendo un pequeño saltó -¡Que gran día!- gritó emocionada la joven mientras caía hacia el agua, salpicando a sus amigas

Las tres rieron fuertemente, procedieron a recargar su cabeza y disponerse a relajarse. Pasados unos minutos las jóvenes cerraron los ojos y se quedaron dormidas.

Una demoníaca figura bajó por las escaleras –Veo que el sedante en el agua por fin las ha dormido- continuó caminando hasta quedar de frente a las chicas –Coloquenles los pétalos –dijo la demonio de ojos rosas mientras tres señoritas ponían un pétalo de color negro en la frente de cada una de las mujeres. Tras colocarlo la piedra que llevaba colgada en el cuello la atroz youkai comenzó a brillar con una luz azul oscura, haciendo que en los pétalos comenzará el mismo efecto –Es hora de atormentar sus almas - dijo la demonio mientras mostraba sus garras –No hay nada mejor que las almas de mujeres jóvenes para conservar mi juventud, pero si estas almas llegan a mi llenas de arrepentimiento, dolor y miedo ¡Que mejor!- una risa chillona salió de la boca de esa diabólica mujer

Kagome comenzó a tener visiones del futuro que le hubiera esperado a Inuyasha si ella no hubiera vuelto, de como estaría ella sin el hanyou que tanto ama, lo cual llenó su estómago con una terrible sensación de vacío.

Sango por su parte comenzó a revivir el horrible día en que Naraku engaño a ella y a su familia, y volvió a sentir ese innombrable dolor en su pecho ante la imagen de Kohaku matando a los exterminadores.

-Parece que me he sacado la lotería- dijo la youkai –pero tú definitivamente eres el premio mayor- los ojos rosas de la despreciable mujer voltearon hacia Rin

-¿Dónde estoy?- Rin sintió un frío terrible recorrer todo su cuerpo –Esta cabaña…- la joven sintió deseos de correr, pero estaba completamente paralizada. En el suelo una mujer estaba sentada trenzando el cabello de una pequeña niña –Eramos tan felices- pensó Rin mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. De pronto la mujer se levantó y se asomó por la ventana, tenía una expresión de pánico, se apresuró a esconder a la niña y darle la indicación de que no hiciera ni un ruido –Después de eso, me daba miedo hablar- las lágrimas comenzaron a brotar. Dos bandidos entraron y comenzaron a golpear brutalmente a la mujer, inmediatamente después llego un hombre seguido de un joven de unos 13 años; intentaron pelear contra los bandidos, pero uno de ellos sacó una daga. La joven quería gritar, ríos de llanto caían sobre sus mejillas –Sangre, sangre por todos lados…-

Mujer demonio: A este paso, tu alma atormentada quera salir de tu cuerpo y entonces… me la devorare

*En un sendero no muy alejado del palacio*

-Inuyasha, sé que no corro tan rápido como tú, pero esto es vergonzoso- dijo Miroku mientras se agarraba del cuello del hanyou, el cual lo llevaba cargando como solía cargar a Kagome

Inuyasha: No te quejes, estamos muy cerca de ese tonto de Sesshomaru, lo cual quiere decir que también estamos cerca de las chicas

Un kilómetro adelante un imponente demonio visualizaba a lo lejos un gran palacio –Rin- fue el primer pensamiento que se le vino a la mente

*En el interior del palacio*

-Mi señora- dijo una de las mujeres del palacio mientras se acercaba a la malvada youkai -¡¿Qué quieres?! Sabes que me molesta que me interrumpan durante mi comida- contestó molesta –Disculpe señora, pero un demonio, un hanyou y un monje se acercan al palacio -¿Qué?- La demonio se asomó por la ventana

-¿Es..? No, pero se parece demasiado- la terrible youkai se quedó pensando y dijo –Debes de ser su hijo- la expresión en el rostro de la mujer cambió mostrando un evidente temor -¡Abran las ventanas rápido!- gritó con temor la demonio. De la piedra en su cuello comenzaron a salir decenas de luces que formaron un campo protector alrededor del palacio –No es fuerte, pero si heredaste los mismos defectos que él, no la romperás- una malvada sonrisa se dibujó en el rostro de la youkai

No paso mucho tiempo para que Sesshomaru estuviera a las afueras del palacio, el cual estaba envuelto en una enorme barrera de color rosado. A lo lejos Inuyasha y Miroku corrían a toda velocidad y a la distancia lograron visualizar la misma escena que presenciaba el poderoso youkai.

El monje abrió los ojos en señal de alerta –Inuyasha, ese campo que cubre al palacio no esta hecho de energía maligna- dijo mientras se soltaba del hanyou. Inuyasha fijo su mirada y olfateo, comprobando que efectivamente no había remolinos de energía demoníaca -¿Qué significa eso?- preguntó mientras continuaban corriendo –Ese campo está hecho de almas humanas, probablemente hay un demonio allá dentro que lo está generando- contestó mientras se acercaban cada vez más al palacio

Inuyasha: ¿Y qué pasará si lo rompo con el colmillo rojo?

Miroku: Colmillo de acero no puedo dañar las almas, pero al estar alejadas de sus cuerpos están se desprenderán y buscarán su camino

Inuyasha: ¡¿Y cuál es el problema con eso?! Kagome y las chicas están allá dentro, además si es un demonio el que está ahí dentro esos cuerpos de seguro ya no existen

Miroku: ¡Inuyasha escucha! Si las almas de las chicas ya no están en sus cuerpos y están siendo ocupadas en ese campo, al destruirlo ¡las perderemos para siempre!

Inuyasha sintió que su corazón se paralizaba y comenzó a correr aún más rápido en dirección hacia el palacio, el hanyou se quedó viendo al demonio pues sabía que este había escuchado bien loque había dicho Miroku -¿Para siempre?- pensó Sesshomaru mientras sentía como las ideas en su cabeza comenzaban a alborotarse, pero al ser tan orgulloso no mostró ni una pizca de preocupación

-¡Kagome!- gritó Inuyasha con todas su fuerzas cuando estaba a unos metros del palacio

En el interior la sacerdotisa estaba bien inmersa en las terribles visiones de la youkai, pero ante el gritó de Inuyasha ella pensó –Esa voz…-

-¡Kagome ¿Estás bien?!- el hanyou golpeo con fuerza el campo en señal de desesperación

-Yo conozco esa voz- la ilusión en la que estaba Kagome comenzaba a hacerse lejana

-¡Kagome respondeme!- gritó de nuevo Inuyasha con fuerza

-Esto… esto no es real, yo crucé el pozo para volver con…, con él que me ama, nosotros seremos una familia- el pétalo que estaba en la frente de la sacerdotisa se rompió y agitadamente levantó su torso mientras abría los ojos -¡Inuyasha!- gritó Kagome con fuerza

La sacerdotisa salió del agua y corrió en dirección a su cuarto mientras se iba colocando de nuevo la bata

-¡No escaparas tan fácil!- Gritó la abominable demonio mientras su brazo se convertía en un gran torrente de agua que bloquería la entrada a la habitación tras hacerse hielo, de esta extraña extensión de hielo comenzaron a salir volando filosos pedazos. Kagome corrío y tiró una de las mesas en donde las señoritas del palacio habían puesto los aceites, pero los peligrosos trozos de hielo estaban destrozando su refugio.

*Fuera del palacio*

Miroku lanzó tres pergaminos acomodados formando un triángulo y clavo su báculo enfrente de ellos –Inuyasha voy a exorcizar las almas de este campo, si los cuerpos a los que pertenecen aún existen volverán a ellos- dijo el monje mientras ponía ambas manos cerca de su báculo

En ese instante Sesshomaru salió volando, en busca alrededor del palacio

-¡Sesshomaru ¿A dónde crees que vas?!- gritó enojado Inuyasha mientras corría por el campo siguiendo al veloz demonio

-¡No estorbes Inuyasha!- contestó el youkai sin siquiera verlo

El hanyou saltó para quedar frente a Sesshomaru -¡¿Qué pretendes?!- le preguntó con una mirada desafiante

-Si por alguna de esas ventanas veo que el alma de Rin no corre peligro, romperé inmediatamente este campo- dijo el decidido demonio mientras lo rodeaba volando

-¡Tú maldito egoísta!- gritó enojado Inuyasha mientras lo seguía

*Dentro del palacio*

-Esta mesa no resistirá mucho- pensó Kagome mientras se encogía de hombros, de pronto uno de los pedazos de hielo atravesó la mesa cortando la pierna de la sacerdotisa –Ni yo tampoco- Kagome pensó con preocupación –Necesito despertar a las chicas- la sacerdotisa se asomó un poco y vio que sus amigas estaban envueltas con una extraña y sombría luz azul oscura, pero del pecho de Rin se asomaba un punto muy brillante de color blanco -¡No puede ser! El alma de Rin está abandonando su cuerpo, debo de actuar rápido- la sacerdotisa regreso su mirada hacia la exterminadora –Será más fácil despertar a Sango, pero ¿Cómo lo hago?- Kagome sabía que el pétalo en las cabezas de sus amigas era lo que provocaba la expulsión de sus almas, pero con los ataques de la demonio no podría acercarse a purifcarlos -¡La voz de Inuyasha! Eso fue lo que me despertó- Kagome junto sus manos en una extraña posición como trazando un símbolo y creo un campo de fuerza alrededor de ella –No durará mucho, así que debó despertarla rápido- dijo para sí misma la sacerdotisa.

Kagome: ¡Sango, soy yo Kagome, tu amiga! Por favor recuerda donde estas, nada de lo que estás viendo es real

La furiosa demonio gritó -¡No interrumpirás mi juego!- y apretó el collar haciendo que al uara alrededor de Sango aumentara. La exterminadora movió su cabeza en señal de negación.

Kagome: ¡Sango esa no es tu realidad!

*Fuera del palacio*

El monje había escuchado las palabras amenazantes de Sesshomaru y temió por el alma de su esposa –Tengo que terminar con este campo cuanto antes- pensó el angustiado Miroku -¡Sango, no te preocupes!- este gritó atravesaría las paredes y llegaría a los oídos indicados -¡Sango, yo te rescatare!-

*Dentro del palacio*

-Ese era el monje Miroku- pensó Kagome, la cual volteo a ver a la exterminadora que ante esas palabras había apretado sus puños y ojos en señal de resistencia

Kagome: ¡Así es Sango! Allá afuera está el hombre del que estas enomarada, y él esta luchando por salvarte ¡Pelea Sango! ¡Pelea contra ella! Recuerda a Kohaku, al monje Miroku, a tus hijos

El campo de protección de la sacerdotisa comenzaba a debilitarse

-¡Sango tú eres feliz y estas rodeada de la gente que amas! ¡Debes de despetar o nunca más los volverás a ver!- Kagome gritó esto último con todas su fuerzas -¡Te dije que no molestaras!- gritó la mujer demonio mientras destruía el campo haciendo que la sacerdotisa fuera empujada un par de metros, pero para sorpresa de la malvada mujer, al regresar la vista hacia sus presas vio que no estaba una de ellas

-¡Kagome!- gritó Sango mientras se ponía la bata y corría en dirección a la sacerdotisa

La ayudo a levantarse y le dijo –Muchas gracias Kagome- con una sonrisa en el rostro