GENDERBENDER

17.-Magos sin pan ni vino.

El martes a media tarde, una de las medidas más excéntricas del ministerio de magia había llegado a oídos de todos antes de entrar en vigor en punto de las 7 de la noche… todos los pubs, restaurantes y locales de comida habían sido clausurados hasta nuevo aviso, según el diario El Profeta, esta medida había sido adoptada no solo en Inglaterra, sino también en los demás países de Europa alegando la existencia de un nuevo virus mágico sumamente contagioso que se sospechaba, estaba incubando en algunos ingredientes y aún se buscaba una cura para estos, a menos de que se tuviera familiares en Asia, la parte Norte de África y América, nadie podía imaginar el alcance que había tomado esta medida en particular, aparentemente la mayor parte de las ciudades mágicas del mundo habían adoptado dichas medidas por alguna razón desconocida, pocos creían realmente que existiera un virus mágico involucrado en el asunto.

Para cuando Elsa y Jack llegaran a casa esa noche, varios magos y brujas habían decidido reunirse en las instalaciones del Ministerio de Magia protestando por el cierre de sus lugares de trabajo habitual y exigiendo, o bien la reapertura de estos, o una remuneración monetaria por los días que no podrían trabajar.

Ni bien los Frost habían terminado de tomar una taza de té, una lechuza parda había entrado a su casa, dejando caer una carta frente a la peliblanca antes de volver a salir por donde había llegado, los dos ojiazules se habían visto a los ojos con pesar, definitivamente no esperaban que las órdenes de Jack llegaran tan pronto a casa.

-¿Crees que me permitan resguardar el Ministerio de Magia?

-Quiero pensar que si, así al menos podré verte cada día el resto de la mañana… además… tú, Amelia y Aster hicieron un excelente trabajo atrapando a la intrusa de hace poco.

Jack sonrió de lado al recordar el incidente, rompió el sello de lacre esperanzada en recibir lo que, para ella, serían buenas noticias…

-¿Jack?... ¿qué dice la carta?... ¿Jack?

-No… no es… -La auror soltó un suspiro antes de cerrar el sobre y guardarlo en el bolsillo frontal de su sudadera preferida justo antes de terminar su té de un sorbo y levantarse – termina tu té Elsa, come algo, yo, iré a darme un baño.

-¿Jack?

El platino se quedó perplejo ante el comportamiento inusual de su compañera, obviamente no iban a dejar a Jack custodiando el ministerio pero, las órdenes recibidas no podían ser tan malas… ¿o si?

Unas horas antes la Ministra Rose y el jefe de aurores se habían reunido con los miembros presentes del Departamento de Aurores, el personal trabajando bajo las órdenes de Hiro en el Departamento de Misterios, algunos puristas y neomortífagos que se paseaban por el ministerio desde la alianza y algunos magos representantes de los demás departamentos, no solo se acababa de dar el aviso de clausura de todos los establecimientos mágicos donde hubiera alimentos o bebidas implicados, el rumor de que habría una enorme movilización de personal fuera del continente se había esparcido como fuego en medio de un bosque seco en un día de verano.

-Apreciables magos y brujas de esta noble institución – Eran las palabras con que la Ministra Rose había dado inicio a la pequeña conferencia que se había convocado en las cámaras del Wizengamoth – hemos recibido información sobre nuestros enemigos actuales, la organización detrás de la maldición transgénero y de los constantes saboteos al Departamento de Misterios son una organización de magos y brujas provenientes de familias muggles, se hacen llamar Prometheus y planean lanzar la maldición mañana sobre todos aquellos magos y brujas de Europa y algunos otros países, ¿qué podría poner más en evidencia lo que somos ante los muggles que un montón de personas perdiendo la cabeza y alegando ser algo que aparentemente no son?

-Ministra Rose, ¿alguien les ha dicho que es lo que quieren?

-Desestabilizarnos, Prometheus considera que hemos sido egoístas, que nuestra civilización no merece crecer por separado de los muggles como hemos venido haciendo hace ya mucho tiempo, ellos desean ponernos en evidencia para cambiar el mundo a lo que ellos creen que sería mejor, es cierto, magos y muggles una vez logramos convivir en armonía sin ocultar nuestra verdadera naturaleza, pero también es cierto que muchos muggles estuvieron en peligro mortal al poder estar en contacto con las criaturas mágicas que nosotros mantenemos lejos de ellos, es cierto también que hubo magos que abusaron de la magia para hacerse de seguidores a lo largo del mundo, abusando de esta manera del don con el cual habían nacido, no solo eso, hubo muggles que intentaron asesinarnos, intentaron ahogarnos, quemarnos vivos e incluso torturarnos de formas terribles, lastimando a muchos de los suyos en el proceso, actualmente los muggles han tenido muchos avances, son más civilizados y tolerantes, es cierto, sin embargo, su ciencia puede ser peligrosa para nosotros, si nos mostráramos al mundo abiertamente, seguramente contaríamos con el apoyo, la tolerancia y el respeto de muchos de ellos, pero, ¿Cuánto tiempo pasaría antes de que sus científicos intentaran abrirnos y experimentar con nosotros para saciar su curiosidad?, ¿Cuánto tiempo pasaría antes de que nuestros niños fueran secuestrados para realizar tareas poco provechosas?, y ¿qué harían aquellos muggles incapaces de tolerar la idea de nuestra existencia?, si en el pasado las cacerías de brujas se volvieron en eventos sangrientos, ¿qué tipo de cacerías de brujas padeceríamos en la actualidad?...

El silencio en la sala se había vuelto tenso y pesado, las palabras de la Ministra habían hecho eco en los presentes, invitándolos a la reflexión, el tiempo para esto, sin embargo, había sido muy corto, pues el jefe de los aurores había pedido por señas a Scorpio Malfoy que subiera al estrado, al parecer, el jefe de aurores había pescado una rara infección mágica que le tenía el cuello amoratado y ligeramente inflamado, impidiéndole hablar con propiedad, el hombre rubio y de porte regio no tardó mucho en hacerse con la atención del público, Jack se había cuadrado apenas ver a su jefe directo en el lugar.

-Sabemos de buena fuente que Michael Yagoobian y Killian Jones son parte de los cabecillas en este ridículo plan de mejorar al mundo, también nos hemos enterado de que nuestros hermanos de China han sido aterrorizados desde hace meses por parte de estos magos, muchos han sido secuestrados, usados como sujetos de pruebas de la maldición, lamentablemente algunos no lograron sobrevivir a las primeras pruebas de tan complicado maleficio, de los pocos sobrevivientes, estos han perdido su libertad, el principal responsable de estos casos ha sido el mismo Michael Yagoobian, algunos de ustedes lo conocieron porque trabajaba con nosotros, sin embargo, sus continuas faltas por enfermedad, sus emergencias familiares constantes y su interés por todo aquello que no fuera parte del departamento al cual pertenecía han servido única, y exclusivamente a sus propios intereses por acabar con nuestro modo de vida actual, en este momento se encuentra en China, asegurándose de tener suficiente poción para voltear de cabeza a más de la mitad del mundo mágico… en cuanto al señor Jones, se nos ha informado que ya se encuentra en el Caribe preparando a su gente no solo para atacar las islas de América y posteriormente al continente entero, sino que además, está planeando como asaltar las distintas cedes de Cooperación Mágica Internacional para derrocar nuestro sistema de leyes, es por esto que se ha decidido que es de suma importancia clausurar todo negocio que implemente el servicio de alimentos y bebidas, además de esto, el personal del Departamento de Misterios que ha estado trabajando en un contra maleficio para la maldición transgénero serán trasladados a un lugar secreto junto con sus familias esta misma noche.

-¿Qué pasará con Jones y Yagoobian?

-¿Los dejarán correr libres por todo el mundo?

Scorpio dedicó una mirada fulminante a los dos magos que habían interrumpido su discurso, justo antes de tomar aire y continuar bastante enfadado.

-No… Jones, Yagoobian y algunos otros magos menos peligrosos pero de la misma organización han sido catalogados como objetivos primordiales, la prioridad del departamento de aurores en este preciso momento es atrapar a esos dos, inhabilitar a todos los aurores renegados y por supuesto, evitar que nuestra informante sea rescatada de su celda, les pedimos a todos los presentes la máxima discreción con respecto a este asunto, si algún conocido les pregunta que está sucediendo, deberán dar la declaración oficial, estamos evitando que un virus mágico nuevo se propague por toda Europa, les agradecemos su atención y su tiempo, en cuanto a los aurores aquí reunidos, pueden esperar sus órdenes en un par de horas, se les informará como habrán de desempeñarse para llevar a cabo nuestra pequeña purga.

Elsa dejó su taza de té a la mitad antes de ir en busca de su esposo a paso lento y apesadumbrado, aun podía recordar la angustia con que Finley había salido urgentemente del ministerio, seguramente para despedirse de su hermana Gwyneth y del pequeño Elvin, Tooth había dado un par de vueltas también por todo el ministerio una hora antes de que los Frost volvieran a casa, parecía completamente desubicada, seguramente las órdenes para Aster habían llegado más temprano, además, Elsa recordaba bien el rumor que habían estado comentando sus becarias sobre que el líder de la organización podría estar en cualquier parte entre Asia y América y que seguramente mandarían algunos grupos como apoyo a los países vecinos para buscarlo, para cuando Elsa se dio cuenta, sus pasos lo habían guiado hasta el baño de sus hijos, no se había atrevido a entrar, estaba ahí, observando la puerta entreabierta, escuchando el chorro del agua mientras el vapor escapaba sin más, la idea de tomar la carta le había pasado por la cabeza, sin embargo, él tendía a molestarse cuando Jack husmeaba en la correspondencia…

-¿Jack?

No hubo respuesta, solo las gotas de agua cayendo, Elsa decidió asomar el rostro al baño, la cortina estaba cerrada, la ropa de Jack había sido lanzada por todas partes, uno de sus calcetines colgaba de una de las lámparas al lado del espejo.

-Jack, sé que no quieres hablar ahora, pero… estaré abajo en la sala para cuando estés listo.

Sin más, el platino salió del lugar sintiendo un repentino nudo en el estómago.

Jack se había contenido tanto como había podido en la cocina, apenas llegar al baño azotó la puerta tras de sí mientras sacó su varita del bastón que siempre la acompañaba para obligar a las llaves del agua a accionarse justo antes de guardarla y dejarla sobre el lavamanos, la ropa no tardó mucho en salir volando, estampándose con furia contra los muebles a su alrededor, estaba lanzando todo tipo de maldiciones en ruso cuando abrió salvajemente la cortina del baño, la cual se habría estampado contra el suelo de no ser por los arreglos que le habían hecho luego de la primera vez que había tenido la regla.

El agua caliente no estaba ayudándola en nada a calmarse, se sentía angustiada, colérica y completamente frustrada, había golpeado la pared un par de veces antes de escuchar la voz de Elsa al otro lado de la puerta, se quedó quieta, tragándose el odio repentino que le había surgido contra su suerte y los desquiciados magos revolucionarios que debería enfrentar, de todos los lugares a los que podrían haberla mandado habían escogido el más peligroso, el mejor resguardado… aun estaba procesando como decirle a su esposa, aun si él no sabía de las implicaciones de sus órdenes.

Elsa tocaba el piano, sus dedos parecían volar a la par que la melodía iba cada vez más y más rápido en una secuencia angustiante de teclas negras y alguna que otra blanca de manera ocasional, estaba tan completamente concentrado que no se dio cuenta de la mujer que acababa de entrar descalza y con agua aun escurriéndole por el cabello húmedo, Jack por su parte decidió detenerse a unos pasos del piano, observando al hombre de cabellos rubios cuyo rostro no podía ver en ese momento pero que se sabía de memoria, luego de un mes y medio con sus cuerpos cambiados, era increíble que ambos pudieran reconocer cada arruga, cada rasgo del otro y encontrar cada vez menos diferencias entre una apariencia y otra, Elsa como mujer, Elsa como hombre, para la auror se había llegado al punto en que el género ya no importaba, aquella persona sentada en el piano, tocando como si la vida se le fuera en eso era la persona más importante en todo el mundo, ciertamente amaba a sus hijos, pero estos habrían de ser seres cada vez más lejanos que ya habían comenzado a hacerse de una vida propia lejos de casa mientras que el platino era con quien deseaba pasar el resto de su existencia.

La música se detuvo de manera inesperada, el hombre de ojos azules no pudo soportar más la bola de sentimientos que lo tenían tan tenso y preocupado, no pasó mucho antes de que sintiera una mano sobre su hombro, obligándolo a voltear , ahí estaba Jack, el cabello suelto y húmedo, la holgada playera azul en degradados, vieja de tanto uso se le había resbalado ligeramente hacia un lado, dejando ver un hombro desnudo, debajo solo un par de bóxers grises cubrían a la auror, no había más ropa.

-Vas a resfriarte si no te cubres – Soltó Elsa un poco con desgano.

-Me da igual – Respondió Jack sinceramente, agachándose hasta posar su frente contra la de su compañero.

-¿Estás bien Jack?

-No… Elsa…

El aludido no tardó mucho en ponerse de pie, abrazando a su interlocutora antes de guiarla hacia uno de los sillones, por alguna razón Jack no había querido soltarse por completo de aquel abrazo, lo que fuera a decir se le había atorado en la garganta, Elsa espero con paciencia, hasta que la peliblanca se soltó un poco sin atreverse a verlo a los ojos.

-Las ordenes dicen que me iré a China, al parecer todos los aurores designados a la misión saldremos hacia allá a la una de la madrugada… Elsa…

No la dejó continuar, había callado a la auror con un beso para no escuchar ni una sola palabra más, era inevitable, el ver a Jack tan preocupada y reticente a decirle lo que iba a suceder lo habían hecho decidir que no quería escuchar nada más, Elsa había decidido dejar de pensar, olvidarse de todo el asunto de la maldición transgénero y simplemente seguir sus instintos.

Aunque al principio se había sentido desconcertada, Jack no tardó mucho en aferrarse del cuello de Elsa, intensificando el beso, si aquel hombre al que adoraba no quería saber nada más, entonces no tenía derecho a decir nada, lo único que podía hacer ahora era expresar todo aquello que no había podido en semanas.

A ese primer beso siguieron algunos más, cada uno más intenso y pasional que el anterior, las manos antes tranquilas de ambos magos habían dejado de estarse quietas para comenzar a recorrer la espalda y el cuello del otro, al principio de manera tímida, poco a poco de forma más demandante, pronto la ropa comenzó a estar de más, Jack había sido quien tomara la iniciativa, sintiendo la urgencia de probar aquella piel ajena una vez más, se acomodó sobre las piernas de su pareja antes de comenzar a desabotonarle la camisa tan rápido como le era posible, besando el rostro de Elsa para recorrerle los labios, los ojos, las mejillas y finalmente el cuello, apenas le hubo desnudado el torso apresuró a sus manos hacia el pecho de su compañera, encontrándolo plano y carente de aquellas suaves curvas que tanto había disfrutado, eso no la detuvo, de todas maneras intentó masajear aquella área de su compañero mientras seguía derrochando besos y pequeñas mordidas a lo largo de uno de los hombros pálidos del ministro, jugueteando repentinamente con los pezones bajo sus palmas esperando obtener alguna reacción mientras sentía claramente un bulto creciendo bajo sí misma.

Elsa por su parte había accedido de buen grado a ser despojado de su ropa de trabajo, el calor que repentinamente lo había hecho su víctima lo sofocaba de alguna manera, necesitaba liberarse de aquella sensación de encierro que las ropas le estaban provocando, el hecho de sentir a la platina jugueteando como si él aún fuera una mujer lo había excitado demasiado, no era sorpresa que sus manos bajaran entonces por la esbelta espalda de la auror para aferrarla de las caderas y comenzar a acariciarla en círculos, deleitándose en la sensación de aquellos cabellos blancos y húmedos contra su perfil, sintiendo como la necesidad de desnudar a su pareja se hacía cada vez más y más apremiante, decidiendo que no podía esperar más antes de liberar a Jack de sus propias ataduras, revelando que la mujer en su regazo había decidido no ponerse ningún sostén debajo de la playera, observándolo un momento Elsa se dio cuenta de que nunca había tocado los senos de otras mujeres, solo los propios, se congeló en aquel momento, realmente amaba como un loco a aquella auror de ojos azules cuyo cuerpo seguía lleno de cicatrices por todas partes, pero estaba dudando.

Jack se había sonrojado hasta las orejas al sentir la mirada tan profunda con que Elsa la miraba, conociendo a aquel hombre como lo hacía, sabía que estaba dudando seriamente sobre que hacer ahora, tragándose la vergüenza que había comenzado a sentir por los cambios que su cuerpo había sufrido, Jack decidió tomar las manos de Elsa y llevarlos al objeto de estudio de aquellos ojos de hielo, obligándolo a apretarlos y sentirlos, desesperada por sentir un poco de afecto y aceptación.

Elsa se había excitado aun más, se sentía culpable por sentir como aquel miembro al que le había costado tanto trabajo acostumbrarse se ponía cada vez más duro y sensible a causa de estrujar aquel par de senos suaves y firmes, le estaba gustando la sensación, y era aterrador.

-Te amo Elsa – Soltó Jack al notar todo lo que estaba pasando por la cabeza de su pareja – no me importa si eres un hombre o una mujer, no me importa si nunca más podemos recuperar nuestros cuerpos, te amo a ti, a tu forma tan calmada de proceder siempre, la dulzura que derrochas con nuestros hijos, la paciencia que me tienes, te amo cuando estás molesta y también cuando estás feliz, amo tu perseverancia y lo frágil que pareces cuando algo te agobia, sobre todo amo que me conviertas en una mejor persona, que me hagas seguir adelante, que me hagas esforzarme en todo… no me gustan los hombres, nunca me han gustado pero… te amo con todo mi ser… así que… puedes hacer conmigo todo cuanto quieras sin sentirte culpable, por favor, no vamos a tener sexo…

-Pero, Jack…

-Sin peros… somos dos personas adultas haciendo el amor, nada más importa, ¿no lo crees?

-¿Y si cuando tengamos una cura dejas de gustarme como hombre?

-Entonces haré que Hiro vuelva a transfigurarnos para que tú seas feliz, no te juzgaré por esto.

-¿Estás seguro?

-Completamente.

-Jack, no quiero lastimarte con esta… esta cosa…

Fue más que obvio que un escalofrío de miedo recorrió la espalda de Jack al pensar en lo que vendría después, su determinación había flaqueado por un momento hasta que recordó a donde iría y lo que tendría que hacer, a lo que estaría expuesta allá, tan lejos de casa, sin perder más tiempo tomó la mano de Elsa introduciéndola bajo la prenda de ropa que aun tenía puesta, guiándola hasta sentir como uno de aquellos dedos suaves entraba en su cuerpo, la sensación no había sido tan mala, tal vez solo un poco molesta y extraña pero nada más.

-Elsa… si esta es la única forma en la que podemos estar juntos… estoy dispuesto… así que por favor…

No pudo decir más, el dedo que estaba dentro de su intimidad había comenzado a entrar y salir despacio, la sorpresa le había robado el aliento mientras Elsa seguía con aquel movimiento antes de besarla para luego comenzar a recostarla en el sillón, finalmente la otra mano de Elsa había comenzado a masajearle uno de los senos mientras la lengua del platino entraba en su boca con cautela, la peliblanca decidió disfrutar las sensaciones, tocando aquel cuerpo masculino que ahora poseía su esposa, acariciándolo en los lugares que recordaba le gustaban más, deleitándose en la sensación húmeda de la boca de Elsa sobre su cuello, incitándola a introducir su mano en los pantalones del platino para comenzar a acariciar despacio la zona que sabía, sería la más sensible de todas en aquel momento.

Aquel juego previo se había alargado más de lo usual, Elsa besaba, estrujaba y acariciaba con deleite el cuerpo de Jack, acercándose de cuando en cuando a su oído para susurrarle cuanto le amaba, su mano derecha no había dejado en ningún momento de estimular a la peliblanca en la entrepierna, haciendo círculos y masajeando justo de la forma que sabía sería más placentero, Jack por su parte había comenzado un movimiento ascendente y descendente en el miembro de Elsa, por extraño que pareciera, no podía parar de hacerlo, deseaba complacer a su esposa como aquella primera vez, tan lejana, en la alcoba que Elsa habitara durante su último año.

Ambos estaban realmente ocupados, habrían terminado de desnudarse el uno al otro para seguir adelante con lo que habían iniciado de no ser por la nube de polvo que había salido de la chimenea junto con una sonora tos que los congeló ahí donde estaban.

-Chicos, en serio, esto es tan vergonzoso y… desagradable… ¿QUÉ NO SE SUPONE TIENEN UNA ALCOBA PARA HACERSE TODAS ESAS COSAS?

Jack fue el primero en atreverse a asomarse para encontrarse con Hiccup, completamente sonrojado y tratando de voltear hacia la chimenea pero sin salir por donde había entrado a la casa.

-¿Tú qué haces aquí? - Soltó Jack con más rudeza de la que pretendía.

-¿No te llegó la carta con tus órdenes?

-Decía una de la mañana… ¡ADEMÁS ESTA ES MI CASA, PUEDO COGER CON ELSA DONDE SE ME DE LA GANA!

-¡JACK! – Gritó el platino completamente ofendido antes de soltarse por completo, empujar a la peliblanca y lanzarle su playera mientras se subía el pantalón con apuro para luego salir corriendo de la habitación.

-En fin, ¿qué quieres? Apenas es media noche.

-¿QUÉ?... ¡Dioses, dioses!, no puede ser que seas tan bruto… ¡Y PONTE ALGO, POR THOR SANTÍSIMO! Voy a tener pesadillas si sigues exhibiéndote así.

-¿Qué?, ¿no te gustan mis senos?

-No me… ¡JACK DEJA DE DECIR ESTUPIDECES!... ¡Odín, ¿cómo me metí en este lío?!

La peliblanca no pudo evitar soltar una sonora carcajada mientras se levantaba del sillón aun en toppless para dirigirse a su habitación, aun si se ponía la playera, necesitaba más cosas para irse.

Apenas Jack salió de la sala, Elsa volvió a entrar, esta vez completamente vestido, sonrojado y con una bandeja con una taza de té y algunas galletas que dejó sobre la mesa de la sala intentando ofrecer algunas a Hiccup.

-Vamos Elsa, está bien, no te preocupes, a ti casi no te vi nada, el otro desvergonzado es el que debería sentir algo más de pudor… dioses, ¿es que tenían que tener sexo en la sala?

-Lo siento Hiccup… me disculpo por ambos… es solo que… Jack se puso demasiado raro cuando llegó el mensaje y… bueno… una cosa llegó a la otra…

-Si… supongo que no debería exaltarme tanto… de hecho debería habérmelo esperado…

-¿A qué te refieres?

-¿No te dijo?

-¿Decirme qué?

-Bueno… no debería ser yo pero… el equipo de Jack… tal vez algunos no regresen.

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NOTAS DE LA AUTORA:

¡AL FIN UN POCO DE LEMON!... ok, me disculpo, pero bueno, no lo pude evitar, jejejeje, esta historia la verdad es que ya le faltaba ese toquecito picante… y algo más de mi tiempo, lo sé, me disculpo por la tardanza pero bueno, al fin lo tenemos aquí, espero pasando Semana Santa pueda subir con más regularidad hasta llegar al final de la historia, digo, si todo sale acorde a mis planes, podré adelantar algo de trabajo y tener tiempo para la historia.

A todos aquellos que aun siguen leyendo esta loca historia, muchísimas gracias, espero el capítulo haya sido de su agrado y también muchas gracias a Dana por su comentario, espero te guste este cap.

A aquellos que leen Generation, lamento mucho no haber publicado nada hasta el momento, necesito revisar de nuevo mi línea de tiempo y las ideas pendientes para verificar como se acomodarán las situaciones y de qué manera abordarlas… tal vez tenga que darle una repasada al Kama Sutra para poner un par de cosas que no haya puesto ya en capítulos anteriores, jejeje, ya saben, un poco de investigación para mejorar la historia xD.

SARABA