Kagome se limitó a sonreírle y dijo –Debemos salvar a Rin- Sango volteo su mirada hacia la joven y se asustó al ver como una cuarta parte de una bola de luz estaba fuera del cuerpo de Rin.
Kagome rápidamente volvió a colocar sus manos trazando el extraño símbolo y creo de nuevo un campo alrededor de Sango y ella, acto que puso furiosa a la demonio; la cual comenzó a atacarlas aún con más fuerza.
Kagome: Sango a ti logre despertarte al gritarte, debemos llamar a Rin
-Entiendo- dijo la exterminadora mientras afirmaba con la cabeza
Kagome y Sango: ¡Rin!
Kagome: Rin ¡Nada de lo que estás viviendo es real!
Sango: ¡Recuérdanos Rin! ¡Debes de despertar para volver a ver a la anciana Kaede!
Kagome: ¡Vuelve con nosotros Rin!
Para su mala suerte, no consiguieron ningún efecto en la joven, pero aun así la cruel youkai empezaba a impacientarse pues esta vez el campo de la sacerdotisa no se estaba debilitando.
-Si no pueden entrar energías malignas- pensó la demonio –Mandare a las humanas- dijo mientras su piedra emitía una onda de energía demoníaca. En ese instante las señoritas del palacio que se habían mantenido al margen de la escena corrieron hacia los samuráis decorativos que había en todo el palacio y quitándoles sus espadas corrieron para atacar a Sango y a Kagome
La exterminadora corrió para tomar rápidamente unas espadas
-¡Sango no les hagas daño!- gritó la sacerdotisa mientras disolvía el campo -¡Sólo son humanas que están siendo controladas!-
La exterminadora tomó a Kagome de la mano y corrieron en dirección hacia las escaleras –Pues la mala noticia es que ellas sí quieren hacernos daño- dijo mientras subían para escapar, la sacerdotisa volteo hacia Rin angustiada –Tengo que despertarte antes de que venzamos a esa demonio- pensó Kagome mientras corría jalada por la exterminadora.
-Debo apresurarme- pensó la furiosa demonio mientras aumentaba aún más el aura maligna que rodeaba a Rin
Rin: ¿Por qué estoy corriendo? No sé porque, pero sé que no debo parar
De pronto escuchó a sus espaldas unos gruñidos y aullidos que desgraciadamente recordaba bastante bien. Rin sabía que aquellos lobos la matarían, sabía cómo sentiría esas terribles garras lastimando su piel y esos filosos dientes desgarrando su carne
-No quiero morir- la joven lloraba desconsoladamente –No más dolor, no más sangre- de pronto una rama la hizo caer al suelo -¡No!- un grito desgarrador escapó de la garganta de Rin mientras la bola de luz que estaba en su pecho se asomaba para estar casi a la mitad, los malvados ojos rosados de la demonio se posaron en esa luz –Serás mía-
Sango y Kagome corrieron hasta que llegaron a un pasillo sin salida
-¿Y ahora qué hacemos?- dijo la exterminadora mientras se asomaba por una pequeña ventana –Esta muy alto no podemos saltar- se colocó en posición defensiva
-No podemos lastimarlas- dijo Kagome mientras observaba a las señoritas que se preparaban para atacarlas –No sé donde están sus almas, sino podría regresarlas a su cuerpo-
Sango había comenzado a esquivar los ataques de las señoritas cuando de la ventana detrás de ellas entraron unas bolas de luz que ingresaron por el pecho de las señoritas haciendo que cayeran al suelo
-Debe de ser Miroku- dijo la sacerdotisa mientras se asomaba por la ventana
-Su excelencia- pensó Sango mientras sonreía
Los ojos de Kagome se llenaron de alegría al ver a su amado hanyou saltando alrededor del campo
-¡Inuyasha!- gritó Kagome llena de felicidad
-¡Kagome!- Inuyasha bajó rápidamente y quedó agarrado del campo justo frente a la sacerdotisa
-Kagome ¿Estás bien?- dijo el hanyou preocupado al oler algo de sangre en su amada
-Sí Inuyasha, Sango y yo estamos bien, pero Rin…- Kagome alzó su mirada para ver a Sesshomaru volando -¡Sesshomaru!- gritó con fuerza la sacerdotisa -¡Sesshomaru, Rin te necesita!-
El poderoso demonio detuvo su vuelo y volteo a ver a Kagome con atención
-Kagome ¿Qué está pasando?- preguntó Inuyasha sorprendido ante las palabras de la sacerdotisa
-¡Sesshomaru una demonio está tratando de robar el alma de Rin!- gritó Kagome
El veloz youkai desenvaino su espada y se preparó para eliminar el campo que lo separaba de la joven
-¡No Sesshomaru!- gritó Sango –Puede ser que algunas almas de este campo aún tengan un cuerpo a donde ir-
-¡Inuyasha quitate!- dijo autoritariamente Sesshomaru mientras se disponía a atacar
-¡¿Qué no escuchaste terco?! No podemos destruirlo aún- contestó el hanyou
-Sesshomaru aunque entres y destruyas a la youkai, eso no ayudara a Rin- dijo Kagome –Parte del alma de Rin ya está fuera de su cuerpo y a no ser que la hagamos volver antes de destruir a la demonio ¡Esta no volverá a su cuerpo y la perderemos para siempre!- las palabras de Kagome hicieron que Sesshomaru se sintiera muy pesado, casi como si no pudiera de un momento a otro seguir en el aire -¡Ella está en la parte de abajo en el patio central del palacio! Inuyasha me despertó a mí con su voz, y yo desperté de la misma manera a Sango- la sacerdotisa recordó con preocupación –Pero nosotros no hemos podido lograrlo, tal vez tú sí- el apuesto demonio voló en dirección hacia donde estaba Rin.
-Inuyasha no dejes que Sesshomaru destruya el campo, Sango y yo bajaremos para ayudar a Rin- dijo Kagome decidida, decisión que el hanyou observó –Está bien Kagome- dijo Inuyasha –Tú siempre has sido muy valiente- pensó para sí mismo –Con cuidado- dijo el hanyou, Kagome afirmo con la cabeza, ella y Sango se disponían a correr cuando Inuyasha le preguntó sonrojado –Pero Kagome… ¿Por qué estas vestida así?- En ese instante la sacerdotisa recordó que sólo llevaba la pequeña bata negra cubriéndola -¡Ay Inuyasha, eres un mirón!- gritó Kagome completamente colorada -¡Ve con Sesshomaru!- le ordeno antes de salir corriendo seguida por Sango -¡¿Yo un mirón?! Sólo fue una pregunta- gritó el hanyou molesto antes de salir en búsqueda del enojado demonio.
El campo se estaba disolviendo y esta vez Sesshomaru pudo ver una pequeña ventana en uno de los extremos de la planta inferior del castillo, para su sorpresa observo a lo lejos a Rin sumergida en el agua, con un pétalo negro en la cabeza y envuelta por una gran aura demoníaca, de no ser por la impactante imagen del alma de la joven fuera de su cuerpo, el molesto youkai hubiera matado sin piedad a la mujer demonio que estaba provocando todo esto.
-Rin, tus ojos están llenos de lágrimas- Sesshomaru pensó mientras sentía como la ira invadía su cuerpo –Esa luz, tu alma es tan brillante, a tu lado todo se ve diferente; y sé que no soy el único en sentirlo, Jaken y Ah-Un se ven tan distintos cuando están contigo - el poderoso demonio saltó hasta quedar lo más cerca que pudo de esa ventana –Yo me siento tan diferente cuando estas a mi lado, tú llenas mi vida de una luz y calidez que nunca había sentido. Cada gesto, movimiento y palabra que dices me intriga, en cierta manera…- pensó Sesshomaru mientras sentía como un sentimiento recorría todo su cuerpo, para llegar a su mente en forma de un pensamiento –Tú eres mi sol, y no te voy a perder- Sesshomaru fijo su mirada en la bella joven y gritó -¡Rin despierta!-
La joven pareció no reaccionar ante el grito, pero el aura maligna alrededor de ella disminuyó considerablemente, la cruel youkai volteo con odio a ver a Sesshomaru y concentró su energía en el collar, pero el aura maligna continuaba disminuyendo. A pesar de eso el alma de Rin continuaba saliendo lentamente de su cuerpo
-¡No funcionara!- río la demonio –Su alma ya es mía ¡Eres un tonto hijo del general perro!- las palabras de la demonio sorprendieron al youkai puesto que él estaba seguro que era la primera vez que veía a esa mujer, pero había algo más importante que atender -¡Rin despierta!- gritó esta vez más fuerte Sesshomaru
-Estoy muerta- Rin lloraba en la oscuridad –Me perderé por siempre en esta noche eterna- pensaba la joven con tristeza –Yo ya no quiero sufrir, tal vez es mejor si todo se acaba- El alma de la joven estaba prácticamente fuera de su cuerpo, una voz es la que sacaría a Rin de estos tristes pensamientos "Rin, despierta" escuchó la joven con claridad –¡Yo no estoy muerta!- pensó la joven haciendo que su alma dejara de intentar salir de su cuerpo –Yo, yo corrí ese día hacia usted- el aura maligna desapareció completamente, hecho que hizo que la encolerizada demonio se soprendiera -¡Rin vuelve a mi!- gritó con decisión el demonio
-Ese día el amo Sesshomaru me devolvió la vida- pensó Rin mientras comenzaba a mover un poco su cuerpo –Y yo decidí seguirlo hasta el final- la bola de luz ingresó rápidamente en el cuerpo de la joven –Porque…- el pétalo en la frente de Rin se rompió en mil pedazos provocando que abriera sus ojos y despertara súbitamente mientras gritaba –¡Mi alma es del señor Sesshomaru!-
Una gran emoción lleno al demonio ante esas palabras, en ese instante quiso destruir el campo para entrar y estar con Rin, pero el viento cortante de Inuyasha lo hizo apartarse de este.
La furiosa mujer demonio dirigió su brazo de hielo para atacar a Rin, pero con un hábil salto ella lo esquivo y cayó hacia donde estaba su bata negra, se vistió mientras corría hacia el cuarto donde estaban sus armas; para su sorpresa sus amigas ya estaban ahí
Sango lanzó su hiraikotsu hacia el brazo de la mujer demonio cortándolo y haciendo que este cayera al suelo -¡Rin!- gritó la exterminadora mientras lanzaba la espada de la joven hacia ella, Rin atrapó la espada justo a tiempo pues la demonio extendió su otro brazo listo para atacarla, con un certero golpe la joven cortó parte del brazo de la mujer
-¡Las destruire!- pronunció la youkai mientras corría amenazantemente hacia ellas, las chicas esquivaron su golpe haciendo que la mujer se estrellara fuertemente contra el muro, Kagome aprovecho esos segundos que tardo en recuperarse -Sango, Rin el campo aún está allá afuera, el collar que tiene en el cuello es lo que permite el paso de las almas, así que debemos quitárselo antes de que la purifique; de lo contario las almas que están allá afuera se perderán- La demonio se levantó rápidamente y convirtiendo todo su cuerpo en hielo se dispuso a atacar a las muchachas una vez más
-¡Señorita Sango ahora!- ante la señal de Rin, Sango lanzó su Hiraikotsu hacia el estómago de la demonio haciendo que esta bajara su brazo para bloquear el golpe y dejara al descubierto su pecho, Rin que había corrido tras la dirección del Hiraikotsu saltó y con su espada cortó el collar del cuello de la mujer demonio. Mientras caía estiró su mano para atrapar el collar, pero esto dejo expuesto su costado y la youkai aprovecho para lanzarle un filoso pedazo de hielo. Sin embrago este sería el último daño que causaría, pues segundos después una flecha de Kagome la alcanzaría, haciendo que la demonio desapareciera en una gran luz mientras gritaba -¡Todos ustedes caerán! Esto es solo el principio-
Miroku terminaba de exorcizar la última alma haciendo que el campo desapareciera, el monje corrió rápidamente hacia el interior, Sesshomaru e Inuyasha terminaron su pelea para hacer lo mismo.
Los esposos corrieron para encontrarse en un cálido abrazo, seguido de un beso. Inuyasha por su parte corrió preocupado hacia a Kagome al ver la herida de su pierna –Te dije que tuvieras cuidado- le dijo el hanyou mientras la abrazaba –En mi defensa, esto me lo hice antes de que me lo dijeras- la sacerdotisa sonrió y plantó un dulce beso en los labios de su amado. Rin observaba con ternura esa escena cuando una voz la hizo voltear -Rin- dijo Sesshomaru con su seriedad habitual, los ojos de la joven se llenaron de luz y una enorme sonrisa ilumino su rostro a la par mientras corría hacia su amo. Para sorpresa del imponente demonio, la joven se lanzó hacia él y lo apretó con un fuerte abrazo, en otras ocasiones Rin lo había abrazado, pero siempre con cautela y separándose rápidamente; sin embargo en este momento la joven estaba completamente aferrada al cuello del demonio y había pegado su rostro en el pecho del youkai. Sin separarse de su señor, Rin alzo la mirada –Amo Sesshomaru, usted es mi héroe- Las palabras de la joven provocaron que toda la pesadez que había sentido el demonio se esfumara –Como el sol-pensó el youkai mientras contemplaba el lindo rostro de Rin.
De pronto la joven sintió que las piernas le fallaban, Sesshomaru percibió de inmediato esta acción y preocupado sostuvo con fuerza a Rin, la bata negra no había dejado ver la gravedad de la herida de Rin. El youkai cargó a la joven al estilo nupcial y salieron volando rápidamente del palacio.
-¡Sesshomaru! ¿A dónde crees que vas con Rin?- gritó Inuyasha
-Dejalo Inuyasha, estoy segura de que sólo quiere asegurarse que Rin este bien- dijo Kagome con tranquilidad –Además…- la sacerdotisa recogió el collar de la demonio –Creo que tenemos otras cosas de que preocuparnos-
*A unos kilómetros de la aldea de Rin*
-Amo Sesshomaru, no se preocupe, no quiero que desperdicie su tiempo en mi- dijo Rin separando un poco su cabeza del pecho de su amo –Aunque la verdad es que estoy extremadamente feliz de volver a verlo- pensó la joven al mismo tiempo que su estómago se llenaba de mariposas al recordar que estaba tan cerca de su señor –Su voz fue la que me despertó amo, sin usted no hubiera regresado- dijo la joven y sus preciosos ojos cafés miraron con un cariño inigualable al demonio.
Sesshomaru recordó las palabras de Rin "Mi alma es del señor Sesshomaru" –Yo sólo buscó el poder, nunca he querido poseer nada que no fuera eso, y ahora tú llegas y me ofreces algo tan insignificante como tu alma humana- pensó el orgullo youkai mientras veía a lo lejos la aldea de Rin.
-Amo, muchas gracias por salvarme y cuidarme- Rin recostó la cabeza de nuevo en el pecho de su amo –Aunque sea en estas circunstancias…- el corazón de la joven se aceleró –me hizo extremadamente feliz verlo amo- las mejillas de Rin se tornaron rosadas y una sonrisa pequeña se mantuvo en su rostro hasta que llegaron a la aldea.
Esta vez Sesshomaru se metió en la cabaña de la anciana Kaede sin permiso alguno, la sorpresa de la anciana fue tal que no pronunció palabra. Al ver la mancha en la bata de Rin, esta se percató de que era sangre -¡Mi pequeña!- dijo Kaede con preocupación y se apresuró a indicarle al demonio donde acostarla –Estoy bien abuela Kaede- sonrió Rin. La anciana se apresuró a preparar un ungüento con unas plantas de un verde muy oscuro y a desdoblar unas vendas.
El youkai se dirigió hacia la puerta dispuesto a retirarse cuando una vocecita dijo -Amo Sesshomaru ¿Cuándo regresara?- Sesshomaru volteo para toparse con unos grandes y atentos ojos que lo miraban con anhelo, ver a esa divina joven le hizo recordar al demonio la calidez que ella le provocaba –Pronto Rin- fue lo que contestó el demonio antes de continuar su trayectoria hacia la puerta
Una inexplicable paz y alegría lleno el corazón de Rin ante las palabras de su amo y con una sonrisa en el rostro se acostó en el futon.
Unas horas después el sigiloso demonio entraba a su palacio sólo para encontrar a Jaken esperándolo -¡Amo bonito! ¿Cómo le fue con esa chiquilla? Esta vez se tardó un poco más y…- Sesshomaru pasó de largo a Jaken sin siquiera mirarlo y antes de dirigirse a su habitación le dijo –Mañana temprano saldremos- el pequeño demonio pasó de la tristeza a la emoción al escuchar que su amo quería que salieran juntos mañana -¡Sí amo!- dijo el youkai verde mientras se apresuraba a preparar todo.
Sesshomaru entro a su habitación, la cual ya sólo estaba alumbrada por la luna y su mirada se fue inmediatamente a un bello pergamino que estaba colgado en una pared, el cual tenía un hermoso dibujo de él en su forma de demonio perro, se quedó contemplando el lindo regalo y pensó –Tú eres mi Rin-
