(Antes que nada, quisiera pedirles una disculpa por la tardanza. Los horarios que me tocaron están horribles y no he tenido mucho tiempo libre, intentare buscarme más espacios para escribir. Gracias a los que están siguiendo esta historia, espero sea de su agrado; y muchas gracias a aquellos que han dejado sus reviews. Sin más que decir, espero disfruten este capítulo :)

Una joven se hallaba acostada moviéndose de lado a lado, esa noche Rin no podía dormir, no por su herida, pues esta ya había dejado de sangrar, pero tenía muchos pensamientos en su cabeza

-¿Se quedaran a pasar la noche allá mis amigos?, debí de quedarme con ellos- Rin volteo a ver el listón azul que tenía colgado en la ventana –sé que es extraño, pero en verdad disfrute ese tiempo con mi amo- el corazón de la joven aumento su ritmo –De nuevo usted me salvó amo, yo quiero creer que no soy una carga para usted- Rin toco su herida – Sin embargo no puedo evitar meterme en problemas de los que usted me saca, Kagome dice que eso se hace por las personas que uno quiere –La joven alzo la mirada hacia su ventana para ver una hermosa luna creciente en el cielo, esta visión la hizo sonreír un instante –Tal vez, solo tal vez…, usted me…- La joven cerró sus ojos y cayó en un plácido sueño.

El ruido que hicieron las traviesas gemelas fue lo que despertó a Rin, se levantó de la cama y se cambió.

-Buenos días anciana Kaede, ¡Buenos días niños!- dos lindas niñas y un pequeño que estaban cerca de la olla donde Kaede había puesto a cocer unos huevos, corrieron para abrazar a Rin

-¡Mi niña! ¡Niños, con calma! podría abrirse la herida de Rin- dijo Kaede mientras le indicaba a Rin que se sentara

-No te preocupes abuela- dijo mientras preparaba los platos para el desayuno –en serio ya no me duele nada- la joven acarició la cabeza del pequeño niño y después abrazo a la anciana –todo gracias a tus cuidados

-Pequeña- dijo Kaede y sonrío a la par que Rin continuaba preparando la mesa ayudada por las gemelas- pero no deberías agradecerme solo a mí- la anciana volteo a ver a la joven con una pizca de picardía –Rin se sonrojó y casi tiró una taza ante el comentario –Amm, ah, sí lo sé abuela- la joven intento controlar su nerviosismo –Ya está todo, sentémonos- Rin comenzó a servir el té para dejar todo comentario olvidado, la anciana se limitó a sonreír ante tan divertida escena

-Anciana Kaede ¿Cuándo regresarán mis papás?- dijo el pequeño niño

-Probablemente al medio día- le respondió la anciana

-Anciana Kaede ¿Van a regresar con la hermana de Aiko?- preguntó una de las gemelas

Kaede no contestó

-¿Quién es Aiko?- preguntó Rin extrañada

-Es la chica que rescataron papá e Inuyasha- dijo una de las gemelas

-Ella fue la que le dijo que ustedes estaban en peligro, y papá fue a rescatar a su hermana, ella estaba en el mismo lugar que ustedes- siguió la segunda niña

-En verdad espero que haya sido una de las chicas que recuperó su alma- pensó Rin -¿Y ahora donde esta Aiko?- la joven preguntó

-Ella está esperando a los demás en el sendero- contestó la anciana

-Me siento culpable por haberlos dejado abuela- Rin bajo la mirada

-Mi niña, no hubiera sido nada recomendable que te quedarás con ellos, aunque es cierto que tu herida no es tan grave, sin las plantas hubiera seguido sangrando y hubiera podido infectarse- la joven sabía que esto era cierto, pero dejar a sus amigos así le generaba preocupación –No te pongas triste Rin- el pequeño niño dijo al ver el cambio de semblante en la joven –En la noche vimos como el hermano de Inuyasha te traía Rin- continuo el pequeño –De seguro él sabía que lo mejor era traerte rápido hacia la aldea, él sólo quería protegerte-

Rin alzo la cabeza y sus ojos llenos de luz miraron fijamente al pequeño -Fue lo mismo que dijo Kagome- pensó Rin

-Bueno, como son observadores estos niños- dijo la anciana con una sonrisa traviesa

-¡Rin vamos a apresurarnos para esperarlos también en el sendero!- gritó con entusiasmo una de las gemelas

-Buena idea- Rin sonrió y acarició la mejilla de la niña

Rápidamente terminaron de desayunar, recogieron los platos y los futones. Rin estaba lavando los platos afuera, mientras los niños le ayudaban a Kaede a barrer cuando un grito a lo lejos los puso en alerta a todos.

La joven tomo una espada de dentro de la cabaña y salió corriendo a toda velocidad en dirección a un segundo grito igual de fuerte.

-¡Rin espera!- gritó la anciana sin respuesta alguna -¡Niños, mi arco y mis flechas rápido!- Las gemelas se apresuraron a pasarle las cosas a la anciana y tomando a su hermano de la mano corrieron junto con la anciana.

A lo lejos Rin vio la fuente de los gritos y comenzó a caminar al ver que eran dos jóvenes que abrazadas gritaban de la emoción

-¡Aiko hermanita! Pensé que nunca te volvería a ver- dijo una de las chicas mientras se apartaba de la otra

-¡Hermana! Yo también lo creí, tenía mucho miedo- dijo Aiko

-¡Ya sé que están felices, pero ¿Por qué tenían que romper mis tímpanos?!- dijo Inuyasha enojado

-¡Inuyasha! No seas grosero- dijo Kagome mientras lo jalaba de una oreja

-¡Mami! ¡Papi!- Unos niños a lo lejos corrían lo más veloz que podían

-¡Niños!- gritaron llenos de alegría Miroku y Sango mientras corrían a abrazar a sus pequeños.

La anciana Kaede iba ya caminando detrás de ellos –Vaya… susto… que… nos… propinaron- dijo entre jadeos. Kagome y Rin corrieron hacia la anciana

-¡Abuela tú ya no deberías correr!- dijo Rin preocupada

-Anciana Kaede ¿Está bien?- preguntó Kagome mientras le tomaba el pulso

-Por favor, ya les dije que esa anciana es como la mala hierba- dijo Inuyasha con una risita –Nunca muere- dijo mientras la volteaba a ver con picardía

-Kagome- dijo la anciana ya más tranquila. Kagome asintió con la cabeza y gritó -¡Abajo!-

Inuyasha cayó el suelo y se levantó rápidamente para comenzar a pelear con Kagome

-Todos están bien- pensó Rin con alegría mientras disfrutaba la entretenida escena.

El resto del día transcurrió con relativa tranquilidad, Inuyasha le ayudó a Rin a llevar las cosas que había dejado en el palacio, y el único incidente se presentó cuando Aiko y su hermana se dispusieron a regresar a su aldea y el monje Miroku se ofreció a acompañarlas, tras una mirada asesina de Sango las muchachas se fueron con una mochila llena de agua y comida, un poco de dinero y un mapa. Resultó que su aldea sólo estaba a un par de horas de la aldea de Rin y sus amigos.

*Mientras tanto, afuera del palacio de Aratani*

-El señor Sesshomaru y yo revisamos bien ese palacio, pero exceptuando los cuerpos de esas jovencitas que enterraron el torpe de Inuyasha y sus amigos, no encontramos nada- pensaba Jaken mientras se preparaba para montar de nuevo a Ah-Un, estaban por irse cuando paso un joven acompañado de una jovencita y una mujer.

-Hermano parece ser que está vacío- dijo la jovencita al mirar el palacio

-Que lastima, vinimos de tan lejos- suspiro la mujer

-Parece ser que la fama del palacio de Aratani desapareció tan rápido como comenzó- dijo el joven

El demonio que había escuchado atentamente la conversación se acercó a ellos provocando que la mujer gritara despavorida -¡Hijo, es un youkai!- la mujer jalo a la jovencita detrás de ella y el joven tomando un palo de madera que llevaba en la mochila se puso temeroso en frente de Sesshomaru –¡Aléjate demonio! No…- el joven estaba temblando- no les harás daño- dijo tratando de conservar su tono firme.

-Este muchacho sólo lograra que los maten a todos- pensó Jaken mientras daba unos pasos para atrás.

-Que infantil, los humanos nunca miden sus palabras y se dejan llevar por sus emociones- pensó Sesshomaru mientras se acercaba un poco más

-¡Yo las protegeré a toda costa!- esta vez el muchacho lo dijo con mucho más seguridad

-¿Proteger?- pensó Sesshomaru –No entiendo como una acción tan vana puede hacer a alguien más fuerte- el youkai recordó entonces las ocasiones en que vio a Inuyasha proteger a Kagome

-No pretendo hacerles ningún tipo de daño- exclamo Sesshomaru –Sus inútiles vidas no significan nada para mí- añadió con desprecio

-Entonces ¿Qué quieres?- preguntó la temerosa mujer

-Lo único que quiero saber es como se enteraron de este palacio, y en especial del nombre de su dueña- el imponente demonio fijo su mirada en la joven

-Amm… pues vera…- empezó a hablar con torpeza la joven –Yo le explico hermana- interrumpió el joven –Mi hermana y yo estábamos vendiendo pan en el camino que lleva a nuestra aldea, cuando una mujer muy bonita de cabello castaño y ojos rosas paso por el camino, traía unas flores…-Sesshomaru interrumpió al joven -¿Traía un collar grande con una piedra azul?- preguntó intrigado ante la descripción que correspondía perfectamente con la de la demonio –Emm sí, y unas flores muy bonitas, le regaló una a mi hermana y nos explicó que venía de su palacio, se presentó como Aratani, nos dijo que ella era una mujer muy rica, con una fortuna tan grande que deseaba compartirla, así que había abierto uno de sus palacios para regalarle a todas las mujeres lujosos tratamientos y masajes. En un principio no creímos su historia, pero al siguiente día pasaron unas jovencitas de la aldea vecina que nos preguntaron si iban en el camino correcto hacia el palacio, ellas eran siete y se veían muy entusiasmadas, un día después pasaron más; por lo que mi hermana quiso venir con mi madre- El demonio terminó de escuchar la narración del joven y finalmente le preguntó -¿Recuerdas haber visto regresar a algunas de las jóvenes que se fueron?-

La jovencita asustada recordó –Hermano, a pesar de que nos fuimos al tercer día de encontrar a esa señora, no vimos a ninguna de las chicas pasar de nuevo por el camino- dijo la joven

El poderoso youkai no termino de escuchar la frase completa de la joven antes de que se dio vuelta y emprendió el vuelo, seguido torpemente por su pequeño asistente y Ah-Un.

*De vuelta en la aldea de Rin*

Ya entrada la noche Inuyasha fue a la cabaña de Kaede y Rin, les informó que Kagome y él necesitaban contarles algo. Miroku y Sango se tardaron un poco en llegar.

-Lo siento, las niñas no se dormían- dijo Sango mientras pasaba a sentarse

Rin sabía que algo estaba mal, Kagome tenía una expresión muy seria, rara de ver en ella.

-Miroku, estoy segura que sospechas que es lo que tengo que decirles- dijo Kagome en un tono frío

-Lo asumo señorita Kagome, es sobre el collar ¿No es así?- respondió Miroku pensativo

La sacerdotisa asintió y tomo una caja que estaba detrás de ella, la abrió dejando ver el collar que llevaba la malvada demonio. Rin miró fijamente el collar, pero no pudo percibir ni una pizca de energía maligna en este.

-¿Tú también piensas que se parece a la perla de Shikon Miroku?- dijo Inuyasha con una enorme pesadez

Rin era una niña cuando todo eso había pasado, pero con el paso de los años había logrado entender la magnitud del poder de esa perla, y todo el dolor que había traído su existencia

-¿Por qué dicen eso?- preguntó Sango con un hilo de voz

-Verás Sango…- dijo Kagome –este collar estaba siendo usado por la demonio de nombre Aratani para robar las almas de las jóvenes, para empezar un poder así no es nada común y además…- la sacerdotisa bajo la mirada hacia el collar

-En este momento no se percibe ningún tipo de energía maligna proveniente de este collar- dijo Miroku –Si estaba siendo usado por una demonio con propósitos tan viles uno esperaría que este artefacto estuviera infestado de ese tipo de energía- terminó de hablar mientras fruncía el ceño

-La perla podía ser buena o mala, dependiendo de la persona que la usara- dijo la anciana Kaede

-Así es- dijo Kagome –Desde que lo recogí en el palacio este collar no ha proyectado ningún tipo de energía maligna, pero…- la sacerdotisa tomo el collar –tampoco ningún tipo de energía-

Rin se sorprendió por este último comentario, el monje Miroku le había enseñado que no existía objeto mágico que pudiera esconder por completo su energía, ya fuera esta buena o mala.

-Pero ¿Cómo es esto posible?- dijo Miroku

-Yo pienso que este collar solo revela su energía cuando es usado bajo ciertas condiciones- Kagome comenzó a recordar –Cuando llegamos yo sentí una leve presencia maligna, pero casi no era perceptible, era como un fantasma- dijo la sacerdotisa

-Tal vez era porque en ese momento Aratani sólo lo estaba portando, más no lo estaba utilizando- dijo Sango

-Eso suena bastante lógico- dijo Miroku

-Aun resolviendo ese misterio, hay muchas otras dudas- dijo Sango -Cuando llegamos al palacio Rin y yo detectamos un olor raro- continuo hablando la exterminadora mientras sacaba una rosa de su bolsa –De esta rosa provienen los pétalos que esa malvada demonio estaba utilizando para extraer nuestras almas. Inuyasha ¿No te recuerdan algo?- preguntó Sango

-Claro que sí- respondió Inuyasha mientras se volteaba para dar la espalda, son como esas rosas que uso ese príncipe para obtener nuestra sangre- dijo seriamente

-Tiempo después de que muriera Kikyo- dijo Kagome con tristeza

Sango sintió la tensión en las palabras de Kagome y se apresuró a hablar-Estas rosas son muy raras, solo las encuentras en las regiones del sur, recuerdo que mi padre y yo nos encontramos con unos exterminadores que sabían usarlas para exorcizar-

-Sango- dijo Rin asustada tras escuchar todo lo que habían dicho -¿Encontraron cuerpos sin alma en el palacio?-

La pregunta de Rin quedó como suspendida en el pesado ambiente

-Sí- respondió Sango tras unos segundos –tres- añadió

Rin sintió un extraño dolor en el estómago – Nos dijeron que iba mucha gente, y por el número de chicas que había en el palacio, yo creo que eso es cierto; pero si solo quería las almas ¿Qué hizo con los demás cuerpos?- preguntó

-No lo sé Rin- contestó Kagome –Pero no creo que Aratani haya consumido los cuerpos, ya que al purificarla no sentí ningún tipo de esencia humana- Kagome bajo la mirada y su rostro se llenó de una extrema preocupación y tristeza –Casi no sabemos nada de este collar, pero su parecido con la perla de Shikon y esos cuerpos perdidos- la sacerdotisa apretó con fuerza sus ropas y le entraron ganas de llorar -Todo esto es horrible- estaba a punto de derramar una lágrima cuando Inuyasha interrumpió tomando el collar y corrió hacia el exterior de la cabaña –¡Lo mejor será destruir este maldito collar!- gritó mientras lo aventaba al aire y lanzaba un poderoso ataque de su Bakusaiga.

Para sorpresa de todos, el collar no tenía ni un rasguño, ni siquiera había salido volando por el ataque.

-Es como si se hubiera hecho un fantasma- dijo Rin –el ataque de la espada pasó a través de el – terminó de decir la sorprendida joven

Inuyasha corrió hacia el collar y lo apretó con fuerza –Pero ¿Qué esta cosa?- dijo furioso para sí mismo.

Poco sabían que a lo lejos una malvada mujer de ojos rosados y pelo castaños los vigilaba a través del collar.

-Tú también eres hijo del general perro, pero eres un hanyou- Aratani río burlonamente –La máxima prueba de la idiotez de ese asqueroso perro- pensó para si la demonio.

-¿Qué harán los hijos del general ahora que he regresado?- dijo mientras un aura demoniaca rodeaba su cuerpo, dirigió su visión hacia Rin –Pero sobre todo…- afilo sus terribles garras contra la pared de la cueva en la que se hallaba -¿Qué harás tú para evitar que te mate lenta y dolorosamente?-