GENDERBENDER

19.-Una cura en ausencia.

El termostato en casa de los Frost anunciaba un invierno inminente, con la temperatura cada vez más baja y los diseños demasiado geométricos y angulares de escarcha que se podían ver en diferentes lugares de las habitaciones y en algunos muebles, cualquiera pensaría que la casa se encontraba con las puertas abiertas de par en par a finales de diciembre en medio de una terrible tormenta invernal, encima de todo, el único ocupante de la casa se encontraba sentado despreocupadamente en la mesa de la cocina, usando ropa interior de hombre, con una bata nocturna de mujer y un ejemplar de "El Quisquilloso" entre las manos.

Elsa estaba hecho un verdadero desastre, con el cabello sucio y revuelto, una especie de pelucilla castaña crecièndole alrededor de la barba y sobre los labios y grandes ojeras alrededor de sus ojos, el té a su lado estaba frío, apenas si le había dado un sorbo mientras a un lado reposaba un bote de helado de chocolate a medio comer así como algunas galletas con chispas de chocolate cuyas migajas tapizaban buena parte de la mesa y de la playera de tirantes que el platino portaba ese día, el mundo podría acabarse de un momento a otro y Elsa seguramente no le prestaría nada de atención, justo como estaba sucediendo en aquel momento cuando un par de personas se abrieron paso desde la chimenea en la sala.

Luego de enterarse que las regulaciones del departamento de aurores indicaban que de haber un herido o fallecido en campo, se reportaría a sus familiares vía lechuza y el auror en cuestión sería llevado directamente a St. Mungo, Elsa dejó de albergar la idea de que quien quiera que entrara a su casa desde la chimenea sería Jack, era obvio, si algo le pasaba lo sabría por carta, de modo que su atención la tenían las ventanas abiertas de su casa.

-¿ELSA?, ¿ESTAR AQUÍ? – Se escuchó una voz profunda con un acento característico desde la sala.

-Señorita Elsa, su hermana nos dijo que la encontraríamos aquí… ¿está en casa?

No hizo ni un solo sonido, no se movió, incluso decidió mantener la respiración un momento para que su presencia no fuera notada, quería estar completamente a solas en aquel momento, ya había llorado suficiente la noche del jueves, se había devanado los sesos el viernes y había dormido tanto como había podido el fin de semana, claro, cuando las interrupciones de las visitas recientes se lo habían permitido.

El ruido de pasos se escuchó en la sala, seguida de una leve discusión en gaélico entre el hombre y la mujer que habían entrado a su casa sin invitación, soltó el aire que había estado manteniendo lo más despacio que le fue posible, seguro de que no tardarían en irse cuando escuchó unos pasos fuertes y rápidos que seguramente conducirían al enorme escocés de la sala al pasillo de la escalera, justo enfrente de la puerta de la cocina.

-¡TE DIJE QUE SI ESTAR! La casa no enfriarse sola en esta época del año.

-Aun así… ¡Oh!

Elsa no dijo nada, ni siquiera se dignó a voltear mientras tomaba otra cucharada de helado para llevárselo a la boca.

-¿Elsa?, ¿estar bien?

-Hola Finley.

-¿Poder sentarme?

-Como quieras.

Estaba siendo descortés, lo sabía, pero no le importaba en ese momento, solo quería que aquella visita terminara rápido para poder dejarse engullir por la miseria que sentía al menos por un día más.

Finley tomó asiento mientras otra persona se sentaba a su lado, era una mujer, sin embargo no había rastro de los desordenados y ensortijados cabellos rojos de Mérida, así que debía ser…

-Buenos días Gwyneth.

-Hem, debería decir "tardes" en realidad. –Soltó la tímida hermana menor de los McGuffin

-Ah, no tenía idea.

Los hermanos observaron un poco nerviosos al platino quien, en todo ese tiempo, no había bajado ni un poco la revista que parecía leer despreocupadamente, el mayor de ambos soltó un suspiro antes de alcanzar la revista para quitarla cuidadosamente de las pálidas manos de su interlocutor.

-Elsa, ¿saber qué día ser hoy?

-¿Sábado?

-Lunes… el viernes no te vimos en junta y hoy pasar por tu oficina y no estar, tus becarias no saber nada, y tú no estar bien.

-Estoy bien Finley… solo necesito… no sé… ¿convertirme en un carámbano, tal vez?

-Quizás esto la alegre un poco – Soltó Gwyneth casi en un murmullo llamando la atención de su anfitrión – todo parece indicar que hemos logrado conseguir una cura para su maldición, ahora que el departamento ha podido trabajar sin interrupciones, no solo logramos conseguir el movimiento de varita sino también la poción que posiblemente reviertan los efectos de la maldición, lo único que nos falta es probarla para ver si sirve, y bueno, Hiro y yo les habíamos prometido a Jack y a usted avisarles de la cura en cuanto estuviera lista.

Por un momento la expresión ausente del platino había cambiado, Finley estaba seguro de que por un segundo o dos había visto una sonrisa en el rostro de su amiga de escuela, sin embargo, esta se desvaneció tan pronto como había aparecido, dejando un semblante triste en su lugar.

-Te agradezco mucho Gwyneth… lamentablemente Jack…

-¿Dónde estar Jack? Supuse que lo habrían movilizado igual que los otros aurores.

-Si, lo mandaron de cacería… si todo va bien, volverá al finalizar esta semana pero… puede que él no… que él…

No pudo decir nada más, ni una sola palabra, los ojos le quemaban mientras intentaban crear alguna lágrima pero era imposible, ya había llorado demasiado, el robusto escocés no tardó en levantarse a abrazarlo en un intento de consuelo mientras la menor de los McGuffin le tomaba una mano en señal de apoyo.

-En verdad lo lamento mucho Elsa – Soltó Gwyneth en un suspiro

-¿Necesitar algo? ¿hablar con alguien? ¿comida? ¿té caliente? ¿más de esa cosa fría y chocolatada?

Lo último había logrado sacar una pequeña risita a Elsa, quien comenzó a despegarse de su amigo con cuidado para no ser más descortés de lo que había estado siendo momentos atrás, observándolos a ambos finalmente.

-No, gracias Finley, yo, ya había pedido a la Ministra Rose que me concedieran unos días libres, espero poder volver a trabajar mañana.

- Si necesita algo, no dude en pedirlo, mi hermano puede contactar conmigo en caso necesario, así que no dude en llamarnos.

-Gracias Gwyneth, eres muy amable.

La conversación no duró mucho más, Gwyneth fue la primera en retirarse para volver a casa, Finley por su parte tenía menos prisa, así que se quedó a comentar algunas cosas triviales que habían sucedido en el ministerio y el fin de semana en su propia casa, Mérida se encontraba en casa cuidando de Annie a causa de una ligera fiebre verrugosa desde el jueves.

Finalmente el escocés regresó a su casa sin más, Elsa se sentía de mejor humor, subió entonces a su recámara, se rasuró y se dio un baño mientras pensaba en lo último que le había dicho Finley, si Jack estuviera en problemas, ya se habría enterado de una forma u otra, debía confiar en que volvería a casa.

La cena estuvo lista en poco tiempo, algo distinto a las galletas de chispas de chocolate, el ponche de huevo, el helado de chocolate y el té que había estado consumiendo durante su largo fin de semana, en contraparte, algo más saludable se veía en la mesa, ensalada, pasta, frutas flambeadas, pan y algunas cuantas albóndigas horneadas adornaban la mesa de la cocina, apenas Elsa se terminó de servir y tomó asiento, notó que había preparado todo para dos personas… la melancolía no tardó en aparecer, haciendo que su hambre se escondiera momentáneamente, obligándolo a dejar el plato frente a sí y observarlo minuciosamente como si las respuestas a todas sus interrogantes se encontraran ahí, soltó un suspiro y tomó de nuevo el tenedor mientras le parecía escuchar la voz de Jack en su cabeza, aguda y demandante mientras le llamaba la atención por haberse descuidado de esa manera… ¡cómo la extrañaba!

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Alxa Youqi había sido la primera parada para el equipo de "cosechadores" del campamento de dragones en China, tanto Hiccup como algunos otros habían acompañado a los aurores designados por toda la ciudad haciendo compras y algunos cuantos intercambios por aqui y por allá mientras intentaban conseguir algo de información y ropa con la cual los aurores pudieran pasar desapercibidos. A eso de las seis de la tarde el grupo había montado un campamento improvisado a las afueras de la ciudad, reabastecer a un campamento de dragones era una tarea árdua y larga dada la gran cantidad de alimentos, telas y artículos de primera necesidad que debían conseguirse, el tiempo era poco, solo una semana, por lo que debían ir plantando trasladores para asegurarse de un rápido regreso como Jack y sus compañeros pudieron constatar.

Los aurores ingleses estaban exhaustos aquel día, casi no habían descansado y poder tumbarse a dormir en el suelo unas cuantas horas había sido una idea bien recibida entre todos los que formaban parte de aquel grupo en particular.

Lamentablemente el descanso no duraría demasiado apenas diera la media noche, el campamento fue levantado con apuro para que todo el grupo pudiera continuar viajando en escoba hasta el siguiente asentamiento, Jinchang, aquella ciudad era mucho más grande y para cuando el sol había salido, el nuevo campamento ya había sido levantado a las afueras junto con el traslador del día anterior, ese día nuevamente se concentraron en conseguir víveres y otras cosas ordinarias, o eso pensaban los aurores, algunos de los dragonólogos del grupo habían aprovechado para conseguir información dado su fluido manejo del idioma, lo cal terminaría con un par de dragonólogos acompañando a los aurores hasta la ciudad de Xi'an un poco después de la comida mientras utilizaban una chimenea local, Jack se había preocupado ante la noción de que súbitamente el enorme grupo se había reducido a la mitad, sus preocupaciones sin embargo fueron menguadas luego que uno de sus nuevos acompañantes les explicara que era usual que los grupos se dividieran conforme avanzaba la semana, dado que tendrían que ir a diferentes ciudades a conseguir diferentes tipos de insumos, China era, después de todo, un país enorme con una gran variedad de plantas y alimentos.

El grupo siguió adelante aquella tarde, obteniendo recursos e información, por suerte la ayuda de Fa Zhou, dragonólogo experimentado y con un buen uso del inglés les había conseguido todo tipo de información, había varios lugares a los que podían ir a investigar, sin embargo, la mayor parte de las pistas que habían conseguido los llevaba a una zona muy cercana a Hong Kong, Luohu, el Jardín botánico del área había sido saqueado constantemente por al menos seis meses finalizando cuatro meses atrás, y muchas cosas extrañas habían podido verse en esa ciudad, camionetas sospechosas que viajaban de Hong Kong a la montaña Huagou y magos enloqueciendo u ocultándose en rincones oscuros de la zona muggle.

-Es imposible que lleguemos sin que se nos hagan preguntas - Había mencionado aquel hombre de tal vez 65 años mientras se delineaba la finísima barba y el delgado bigote que enmarcaban su boca con el índice y el pulgar pensando profundamente.

-¿Cual es el problema señor Fa? - Había cuestionado uno de los compañeros de Jack aquella noche en el campamento improvisado.

-Es demasiada distancia, no importa si utilizamos escobas o chimeneas, en la primera opción tardaríamos demasiado en llegar, tomar la segunda implica brincar de una chimenea a otra y eso siempre levanta demasiadas preguntas... no... necesitaremos un traslador pero... podría ser...

Los aurores notaron a sus acompañantes deliberando animadamente en chino entre ellos, era imposible saber de que estaban hablando, especialmente mientras hacían todo tipo de señalamientos hacia dos direcciones completamente opuestas, finalmente, luego de algunos cuantos gritos por parte del señor Fa y uno de los acompañantes más jóvenes del grupo, el señor Fa salió de la tienda con dirección desconocida.

-¿Qué acaba de pasar? - Preguntó Jack confundida y preocupada.

-El señor Fa Zhou enviar mensaje de fuego a hija en Pekin - Contestó el joven que había estado discutiendo casi hasta el último minuto.

-¿Hay alguna razón para ello? - Dijo una de las aurores de ojos ambarinos y cabellos del mismo color.

-Nosotros lamentamos discusión - Respondió Chi Fu, el otro dragonólogo que los acompañaba - Ping no se lleva bien con hija de Fa Zhou.

-Pero, ¿tiene algo que ver con nosotros la hija del señor Fa? - Insistió Jack

-Si, Mulan y su esposo Shang son los aurores que acompañarlos según Ministerio - Respondió Chi Fu justo antes de que Ping saliera de la tienda - deben disculpar a Ping, él y su prima competir por Li Shang un tiempo durante la escuela... y Shang elegir a Mulan.

-¡Oh! - Soltaron los aurores ingleses ante la información extra, la noción de que el señor Chi disfrutaba de ventilar chismes no les había pasado inadvertida, algunos estaban considerando que decir o hacer ante el incómodo silencio formándose en la carpa cuando el señor Fa volvió con ellos.

-Buenas noticias, tendremos refuerzos en Luohu al amanecer, además de que podremos descansar por hoy, un guía especializado del cuerpo de aurores viene en camino con un traslador.

-¡Son buenas noticias! - Soltó la chica de ojos ambar mientras se dejaba caer al suelo.

-¿Si son tan buenas noticias, porqué luce preocupado señor Fa? - Comentó Jack lo suficientemente bajo como para que solo lo escuchara el recién llegado a la tienda.

-Porque siempre que viene mi yerno, tenemos problemas con mi sobrino Ping... suerte que mi hija nos estará esperando al otro lado del traslador.

Jack observó un momento la controversia que atravesaba el viejo rostro de su interlocutor momentos antes de que este alzara la voz para dirigirse a los demás aurores.

-¡Mi recomendación es que vayan a dormir por ahora, sin embargo, manténganse alertas! Es posible que deban salir con apuro en la madrugada, y el lugar al cual van es engañoso y turbio en este momento, ¡no confíen en nadie!

-¿No vendrá con nosotros señor Fa? - Soltó repentinamente otro de los compañeros de Jack

-No señor, Ping, Chi Fu y yo aun tenemos asuntos que atender aqui, ha sido un honor acompañarlos hasta el momento, tengan cuidado y que el dragón de la suerte esté de su lado.

No hubo más palabras aquella noche, todos se habían retirado a las tiendas que les correspondía utilizar, Jack fue de los primeros en quedar completamente dormida mientras sujetaba un fragmento del espejo que tenía en la habitación de su casa, era imposible que alguien supiera de donde venían las imágenes borrosas en aquel pedazo de vidrio, solo Jack estaba consciente de que ese pequeño pedazo de vidrio le avisaría si algún intruso se acercaba a su casa o si algo le pasaba a Elsa, no importaba que estuviera al otro lado del mundo en ese momento, era la única forma que tenía de seguir con su misión de búsqueda y rastreo en calma.

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Lunes en la noche, Elsa estaba sentado en el sofá de su habitación leyendo un libro sobre tratados históricos cuando un sonido en la ventana atrajo su atención, era la lechuza de Allen, Snowflake, el platino se apresuró a dejar entrar a la pequeña lechuza antes de tomar el mensaje y darle algunas semillas, dejándole paso libre para que se acomodara en una percha en el primer piso de la casa, la ventana estaba a punto de ser cerrada cuando una segunda lechuza, esta vez desconocida, alcanzó a colarse en su habitación. El mensaje de Allen había quedado en el olvido mientras Elsa se acercaba a la recién llegada conteniendo el aliento, su mano temblaba mientras recibía la carta y la comenzaba a desenrrollar, hasta ese momento pudo dejar salir el aire aprisionado en su pecho, no era una misiva del departamento de aurores como había temido, esta era, sin lugar a dudas, la letra de Luna.

Más relajado ahora, Elsa tomó algunas semillas para ofrecerle a la lechuza recién llegada, la cual no tardó en partir de vuelta a Howgarts apenas terminar de comer, el platino cerró la ventana, tomó ambas cartas y las llevó al sofá donde había estado leyendo momentos antes... y entonces se dió cuenta de la disparidad del asunto, dos lechuzas, dos cartas, cada una de parte de uno de sus hijos... esto solo podía significar una cosa...

-¡Por favor, no! ¿cual es el problema esta vez?

La lectura comenzó, el conflicto era realmente estúpido, había comenzado con un partido de quidditch entre las respectivas casas de ambos hermanos, Slytherin había ganado por apenas un par de puntos, al principio Allen había felicitado a su gemela al finalizar el partido, detalle que al parecer no había pasado desapercibido para sus compañeros de casa, mismo que habían comenzado a hostigarlo poco a poco, a lo largo de la semana pasada; bajo la presión del grupo Allen había comenzado a ser cortante con su hermana en las asignaturas que compartían y en las horas de comida, había comenzado a defender a sus compañeros de casa cuando estos le jugaban alguna jugarreta a Luna y por supuesto, aquello había terminado en desastre luego de apenas cinco días, la cereza del pastel había ocurrido aquel fin de semana, Luna había estado alardeando de ser mejor que todos en Ravenclaw mientras sus primos reían un poco ante los comentarios que, obviamente, no habían tomado en serio, algunas chicas de la casa Ravenclaw habían pasado por ahí y escuchado como la arrogancia Frost hacía de las suyas, por supuesto, las niñas no habían tardado nada en comenzar a discutir con Luna, quien había sido apollada por Aaron de manera casi inmediata mientras Evangeline salía corriendo por Allen para detener aquella catástrofe sin estar al tanto del problema entre los gemelos...

Para cuando ambos llegaron al lugar, Luna ya había congelado los pies de algunas de las compañeras del platino mientras Aaron perseguía a otra por el patio, varita en mano y listo para soltar un encantamiento, Allen se había dejado llevar principalmente por todo el problema de la semana pasada, desencadenando una ventisca de nieve con la cual logró congelar a Aaron, pero no a Luna, esta se había defendido de inmediato, un duelo de nieve contra hielo había terminado por congelar una buena parte del jardín y del invernadero más cercano, matando todas las plantas que habían estado creciendo plácidamente ahí desde hacía más de un siglo, por supuesto, Evangeline había intentado intervenir, sin embargo cuando una fina aguja de hielo le había hecho un corte en el brazo había cambiado de opinión, descongelando a su hermano y a las niñas de Ravenclaw atrapadas en la tormenta, ayudándolos a huir y buscando al prefecto más cercano para que llamara a uno de los profesores... el profesor Selvi había llegado un poco después, repeliendo los hechizos y atrapando a los gemelos, los cuales habían debido descongelar todo el jardín, quedado castigados en el invernadero por el resto de sus descansos hasta que hubieran podido reponer todas las plantas que habían eliminado con aquella helada y sin permiso para presentarse a los juegos de quidditch de todo el mes.

Elsa podía sentir como un fuerte dolor de cabeza se le venía encima conforme leía la carta de Luna, Allen le había escrito para solicitarle consejo, quería hacer las pases con su hermana ahora que sus compañeros de habitación habían comenzado a burlarse de él por estar castigado tanto tiempo en lugar de fijarse en que había intentado ayudar a sus compañeras, Luna por otro lado había escrito su carta a su padre y ahora, para infortunio del ministro, estaba pidiendo consejo a su padre sobre como disculparse con su hermano, si bien sus primos habían sido buenos con ambos, (Collie incluso le había llamado la atención, luego le había gritado en gaélico, y por último había estado a su lado todo el tiempo, esperándola aquel lunes a la salida de los invernaderos para acompañarla a clases), debía admitir que extrañaba la complicidad existente desde siempre entre ella y su hermano mayor.

-¡Por Merlín!, ¿es que no podían encontrar otro momento para armar semejante alboroto?

A la mañana siguiente, Elsa había ido a casa de Rapy, si alguien podía ayudarla a responderle a Luna de forma adecuada era la hermana postiza de Jack, si bien Elsa conocía bien a su esposo, el nivel de complicidad que la auror tenía con su hija solo era comparable a la que compartiera con la castaña cuando ambos eran niños.

-Alguien tendría que hablar con los chicos sobre lo que es una rivalidad sana entre casa - Soltó la ex corista mientras terminaba daba unos toques de varita para comenzar a servir el desayuno y con otro hacía que sus hijos llegaran de un modo u otro a sentarse propiamente al comedor - ¡en nuestros tiempos no había nadie acosando de esa forma a los de sus propias casas!

-Si había Rapy, solo que no le dábamos tanta importancia, nuestro grupo de amigos siempre fue extraño.

-Bueno, en eso tienes razón, McGonagall me dijo una vez que era raro que se juntaran tantos jóvenes de las cuatro casas solo por diversión.

-La cuestión aqui no es educar o no a los compañeros de Allen, de hecho ya le escribí una buena reprimenda por su comportamiento con su hermana, la pregunta es... ¿qué exactamente le escribiría Jack a Luna?

-Hmm... creo que entre ambas podemos escribir algo lo suficientemente parecido pero... bueno... ¿no crees que Luna se dará cuenta?

-No si ambas trabajamos juntas en la redacción... incluso traje algunos escritos de Jack para copiar las faltas de ortografía que tiene, hay dos o tres demasiado propias de él y...

-No me refiero a eso Elsa... mi letra y la de Jack no se parecen en nada y la tuya...

-¡Es cierto!... ¡POR MERLÍN, LUNA SE VA A DAR CUENTA DE QUE SU PADRE NO LE ESTÁ CONTESTANDO NADA!

-Si, no lo dudaría ni por un segundo, especialmente sabiendo que Jack jugaba con ellos a buscar tesoros.

-¿Tesoros?

-Si, ya sabes, ocasionalmente ocultaba cosas divertidas para los gemelos y les anotaba pistas que colocaba por toda tu casa... o la mía... yo apenas he comenzado a hacer lo mismo con mis hijos, es un excelente método para interesarlos por la lectura.

-¡No tenía idea!

-Si, el tío Nicolai nos ponía tesoros de vez en cuando a nosotros... era frustrante cuando las escribía en ruso, aunque ahora puedo leer algunas cuantas frases gracias a eso.

Elsa lo pensó con detenimiento entonces, conociendo a Jack, posiblemente le escribiría a su hija en ambos idiomas, las partes más importantes o vergonzosas en ruso para evitar que la niña se deshiciera de la carta por temor a que alguien más la leyera...

-Bien, si le pedimos a Nicolai que nos ayude a traducir ciertas frases y la escribimos entre tú y yo...

-Aun necesitamos ayuda de alguien más, alguien va a tener que copiar toda la carta, con las frases en ruso incluidas.

-¿Pero quien podría tener la letra lo suficientemente parecida a la letra de Jack?

-Chicas, lamento interrumpirlas - Soltó Flynn mientras entraba a la cocina en bata, sosteniendo un libro en una mano, un periódico chino en la otra y una cara de fastidio demasiado característica de él - pero si buscan a alguien para falsificar documentos, deberían ir con Nod.

-¿Nod? - Preguntaron ambas mujeres al mismo tiempo.

-Si, Nod, ese gusano miserable tiene una habilidad irritante para la falsificación de cartas y documentos incriminatorios... y su letra ya de por si se parece a la del cerebro de nieve.

-MK comentó que Nod estaría cuidando de Ginevra esta semana, así que, seguramente estará en el departamento.

-¡NO! no, gracias, pero debe haber otra manera de...

-Elsa, Elsa, por favor, Luna tiene diciendo que será una auror desde que aprendió lo que es uno y Jack, puedo asegurarte que se ha dedicado a entrenarla a fondo a tus espaldas, quizás los motivos de Jack para ser un auror fueran unos completamente diferentes a Luna, pero ese idiota se siente tan orgulloso de que su nenita quiera seguir sus pasos, que seguro ya la ha enseñado a diferenciar entre la letra de una persona y otra, ve con Nod y pídele ayuda o preparate para que esa pequeña rufián comience a investigar donde está su padre, ¿cuanto crees que tarden esos dos en deducir que es lo que ha estado pasando una vez que se unan para descubrir porque Jack no le escribió?

-¡Pero Flynn, yo no ...

-¡SIN PEROS ELSA! Es más, que Rapy vaya contigo.

-¿Estás seguro Flynn?

-¡Completamente!, anda, acompáñala nena, yo me encargo de los niños.

Ambos castaños se sonreían ahora, los ojos verdes de Rapy no dejaban de ver al escritor con una enorme sonrisa mientras se acercaba a su lugar en un gesto palpable de afecto que hizo sonrojar a Elsa, quien decidió voltear hacia otro lado para que los celos no lo devoraran desde el interior.

-¡YIUGH! papá y mamá van a intercambiar babas.

-¡QUÉ ASCO! ¡MARGOT, ahora no podré terminar mi desayuno!

-¡PERO LO IBAN A HACER, LO IBAN A HACER Y ES HORRIBLE!

-¡YA SÉ QUE ES HORRIBLE Y ASQUEROSO, PERO NO TENÍAS PORQUE DECIRLO! ¡INCLUSO EL SEÑOR QUE SE PARECE A LA TÍA ELSA HABÍA VOLTEADO A OTRO LADO! ¿NO PODÍAS SOLO VOLTEAR Y CALLARTE?

Elsa volvió a observar a la pareja sintiéndose apenado ante la acusación de los niños, tanto Rapunzel como Flynn se veían sonrojados y un poco en shock, Flynn con una mueca de pocos amigos y Rapy con una sonrisa nerviosa.

-Creo que nos iremos de una vez, jejeje, niños, cuídense mucho y no hagan enojar más a su papá.

-Estoy comenzando a cambiar de parecer con respecto a cuidar de este par de monstruos.

-Jejejejeje, lo siento mucho Flynn, tú te ofreciste, así que, si nos disculpas...

Tanto Elsa como Rapunzel no tardaron en desaparecer por la chimenea de la casa, dejando tras de si a un muy molesto Flynn Ryder, polvos oscuros volando desde la chimenea y un par de niños que habían decidido salir corriendo a esconderse antes de que su padre les hiciera algunas cosquillas como venganza por cortar su momento romántico minutos atrás.

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NOTAS DE LA AUTORA:

AL fin pude terminar este capítulo, debo admitir que cuando lo empecé se veía sumamente abrumador, el bosquejo era deprimente y poco entretenido, finalmente ayer se me ocurrió hacer algunos cambios, espero que les haya gustado aunque sea un poco y bueno, estamos llegando al final, el próximo es el último capítulo de este fanfic T_T mil disculpas, estamos por comenzar el 2018 y no he terminado todavía este fanfic ni tampoco Generation, en todo caso, les deseo a todos un muy feliz, divertido, fabuloso y próspero Año Nuevo, no se excedan con la comida o la bebida y no dejen de disfrutar de la celebración en compañía de algún ser querido, saludos a todos y espero estarlos leyendo pronto, o al menos, escribiéndoles el último capítulo de esta historia lo antes posible.

SARABA