Después del terrible susto que se llevaron, Kagome, Inuyasha y Rin se dispusieron a reacomodar su campamento.

-Bueno, parece ser que eso era lo último- dijo la sacerdotisa más calmada. Volteo para ver a su amiga con una mirada triste -¿Qué pasa Rin? ¿Te duele algo?- preguntó preocupada

-Ay no, si a esa mocosa le pasa algo tendré problemas con el idiota de Sesshomaru- pensó Inuyasha asustado –Rin ¿Qué te pasa?- preguntó el hanyou en un tono más autoritario

-Estoy bien Kagome, es sólo que por mi culpa perdimos el collar- respondió la joven cabizbaja

-No te preocupes Rin, en todo caso fue a mí a quien me lo quitaron- dijo Kagome con un tono dulce

-Sí Rin, todo fue culpa de Kagome, no te sientas mal- dijo Inuyasha para después recibir una mirada asesina de la sacerdotisa

-Lo vamos a encontrar de nuevo Rin, recuerda que aún tenemos una pista- dijo Kagome para animar a su amiga

-Así es, por eso ya mejor váyanse a dormir, aún quedan unas horas de noche- añadió el hanyou

-Inuyasha, tú ya hiciste guardia ¿Por qué no duermes ahora?- dijo Rin –Además con el susto no creo poder dormir-

-Está bien Rin, no necesito dormir lo mismo que un humano- dijo el hanyou

-Inuyasha- la voz de Kagome fue más suave de lo normal –Rin ya sabe detectar presencias, deja que ella cuide un par de horas, sé que si le da sueño te despertara ¿No es así Rin?- la sacerdotisa ocultaba un deseo en su oración

-Sí Inuyasha, lo prometo- afirmó la joven rápidamente

El hanyou iba a negarse de nuevo, pero su amada le haría una petición que simplemente no podría negar –Es sólo que quiero descansar a tu lado Inuyasha- finalmente dijo Kagome con sus mejillas ruborizadas.

El rostro del hanyou se sonrojó y dijo –Está bien- Se acercó a Kagome y permitió que ella se acostara a lado de él

-Kagome… no sabes cuánto te amo- pensó Inuyasha

Rin se quedó a lado de la fogata observando las estrellas y la bella luna menguante –Amo Sesshomaru, no sabe lo feliz que me haría el que usted estuviera aquí- la joven llevo sus manos a su pecho -no puedo negar que sentí mucho temor cuando pensé que esa araña me atacaría, aunque supere el miedo, fue como si mi alma hubiera gritado su nombre- pensó la joven

*En un bosque lejano*

-Ese árbol mágico sólo nos dijo que buscáramos a los sabios youkais de la vida, pero ni siquiera nos dijo por dónde empezar- dijo Jaken fastidiado -así que… ¿A dónde iremos amo Sesshomaru?- agregó con curiosidad

El pensamiento de su amo estaba alejado por una sensación extraña que sentía desde hace un par de horas –Me siento muy incómodo, como si estuviera en el lugar equivocado- pensaba el fuerte demonio –Tal vez es por ti...- El youkai acelero su paso en dirección contraria -¡Jaken, andando!- ordenó

-Pero… ¿A dónde amo?- preguntó el confundido demonio verde. Sin embargo, este no consiguió alguna respuesta y simplemente jaló las cuerdas de Ah-Un para que siguiera la dirección de su amo

*En la aldea de Rin*

Sango y Miroku regresaban de la cabaña de Kaede, entraron a su hogar para ver a sus hijos sentados sobre sus futones

-¡Mamá! ¡Papá!- Gritaron a coro los niños

-Papá ¿Ya estás bien?- preguntó el pequeño niño

-Sí pequeño, ya estoy bien- contestó el monje con una sonrisa nerviosa

-Entonces ¿De qué estabas enfermo?- dijo una de sus gemelas

-Pues…- Sango comenzó a hablar con una sonrisa en su rostro –Verán, ustedes van a tener un nuevo hermanito- dijo finalmente la exterminadora

-¡¿Qué?!- preguntaron los tres emocionados

-Pero ¿No los bebés vienen de las mamis?- preguntó Azura confundida -¿Por qué entonces es papá el que se siente mal?-

-La anciana Kaede nos explicó que hay ocasiones en las que los papás son los que se sienten mal al principio, pero no me durara mucho tiempo hijos- dijo Miroku aún algo impresionado de la noticia –O por lo menos eso espero…- pensó el monje al sentir que el estómago se le revolvía otra vez

*En un bosque muy alejado*

Kagome, Inuyasha y Rin ya llevaban varios días caminando, había resultado difícil encontrar el camino que llevaba a la aldea de los exterminadores ya que casi nadie había escuchado hablar de ella

-¿Por qué creen que esta tan escondida esa aldea?- preguntó Rin a sus amigos

-No lo sé Rin, supongo que al ser exterminadores tener el elemento sorpresa es muy importante- respondió Kagome

-Eso ha de ser- dijo la joven

La cotidianidad de la caminata se vería interrumpida por quien menos pensaban

-Ay no, lo que faltaba- dijo Inuyasha mientras gruñía

De pronto una bola blanca de energía que estaba en el aire bajo rápidamente acompañada de un dragón de dos cabezas y un pequeño demonio verde montado sobre él

-¡Amo Sesshomaru!- gritó Rin con su corazón al mil por hora al ver como la bola de luz aterrizaba en forma de su amo –Amo Sesshomaru, que felicidad me da verlo ¿Qué hace aquí?- exclamó la joven en cuanto quedo de frente al demonio

-Niña boba ¿Qué crees que hacemos? Obviamente que venimos a ver como estabas- dijo Jaken –¡Señor Jaken!- gritó Rin con alegría y abrazó al pequeño demonio, después le sonrío a su amo; esa bella sonrisa que recibió al inmutable youkai fue admirada sólo por unos segundos, pues casi inmediatamente el demonio dijo –Inuyasha ¿Me puedes decir qué diablos haces con Rin hasta acá?- El tono de molestia del poderoso youkai fue captado por todos

-¡Ella nos quiso acompañar odioso!- respondió Inuyasha.

-¡¿Qué te pasa igualado? ¡¿Cómo te atreves a hablarle así a mi amo bonito?!- gritó Jaken molesto ante la falta de respeto para su amo

Al parecer la respuesta no fue lo suficientemente satisfactoria para el demonio que inmediatamente mostro más sus garras

-Es cierto cuña…- Kagome se detuvo pues sabía que Sesshomaru estaba enojado –Amm es cierto-

El youkai creo ese látigo verde mortal y parecía que no iba a calmarse hasta que Rin dijo –Amo Sesshomaru, por favor no les haga nada a Inuyasha y a Kagome, en serio yo les insistí para que me trajeran- La intervención de la joven hizo que el demonio volviera su estado normal de frialdad absoluta y se limitó a decir –Rin, ven conmigo- Después comenzó a caminar en dirección hacia el bosque

Inuyasha gritó indignado -¡Rin no tienes por qué hacerle caso! Kagome y yo te protegeremos así que si no…- pero dejo de hablar al ver que la joven siguió sin dudar a su amo

-¡Rin ¿Qué estás haciendo?!- dijo indignado el hanyou

-Inuyasha, vamos a adelantarnos- dijo la sacerdotisa al entender que lo que su cuñado quería era hablar a solas con Rin

-¡Kagome ¿De qué estás hablando?! No podemos dejarlos solos y…- La mujer tomo con fuerza la oreja de Inuyasha y comenzó a jalarlo -¡Ay me duele! Suéltame- gritó adolorido

-Esto me lo enseño Sango y tú vienes conmigo- fue lo último que dijo Kagome antes de retirarse con el hanyou

-Torpes, estos asuntos no son para chusma como ustedes- dijo el pequeño sirviente dispuesto a seguir a la pareja

-Jaken, esperame con ellos- dijo su amo sin siquiera voltear a verlo

-Amo… yo- las palabras del demonio verde pasaron desapercibidas -¿Por qué siempre es tan malo conmigo?- pensó el demonio verde con lágrimas en los ojos

*Un poco alejados del sendero*

-Amo yo…- dijo Rin con hilo de voz

-¿Por qué quisiste salir de la aldea?- preguntó su amo con autoridad, aun dándole la espalda

La joven no pudo evitar sentir un terrible nerviosismo, el cual empeoro cuando su amo volteo a verla, bajo la cabeza y comenzó a apretar su kimono –Pues verá yo…- Rin tragó saliva –Yo sólo quería proteger a mis amigos y a la aldea- dijo finalmente la joven -¿Por qué no puedo alzar la mirada?- pensaba Rin mientras sus piernas comenzaban a temblar –Sé que mi amo me ordenará que regresé, pero yo no quiero hacerlo, yo necesito hacer esto para demostrarle a todos, y a mí misma, que ya no soy una niña débil- siguió sumida en sus pensamientos y estos se perturbaron más en cuanto el youkai comenzó a caminar hacia ella.

-Rin no es necesario que te involucres en esto- dijo Sesshomaru al quedar de frente a la joven

–Sabía que el amo me lo ordenaría- pensó la joven con tristeza

–Yo ya me he puesto como propósito el destruir a Aratani, por faltarme al respeto y al nombre de mi padre- dijo el demonio –Además… ella pagará caro el haberte hecho sufrir- agregó el youkai

Las palabras de su amo sorprendieron a Rin e hicieron que alzara la mirada, los ojos de Sesshomaru la veían fijamente, el corazón de la joven comenzó a latir más rápido

-No puedo decirle a mi amo que esto sí me concierne porque esa demonio Aratani me ha amenazado con matarme, pero yo en serio quiero…- pensó Rin y apretó su espada -… y necesito hacer este viaje- pensaba Rin, así que finalmente se animó a decirle –Amo Sesshomaru yo quiero ir- las palabras de la joven se quedaron suspendidas, pero esos divinos ojos negros no pudieron aguantar la fuerte mirada del demonio y se desviaron de la vista del youkai

-¿Por qué querrá eso?- pensaba Sesshomaru mientras admiraba el rubor que estaba llegando a las mejillas de Rin -¿En qué momento creciste y comenzaste a decidir sobre tu vida?- fue el pensamiento que llegó primero a la mente del demonio

-Está bien Rin- dijo el youkai, la respuesta de su señor paralizó la mente de la joven -pero vendrás conmigo- añadió Sesshomaru

-Amo…- pensó Rin

*En el sendero*

-Ya se están tardando Kagome, mejor iré a buscarlos- dijo Inuyasha

-Mocoso insolente, si alguien va a buscar al amo bonito ese seré yo- dijo Jaken que hasta ahora había permanecido montado sobre Ah-Un

-No estorbes monstruo verde- dijo el hanyou levantándose

-¿Cómo me dijiste?- preguntó el pequeño sirviente

-Como escuchaste- dijo Inuyasha enseñando la lengua –Monstruo veeeeerdeeeee-

-¡Pelea!- dijo Jaken tomando su báculo de dos cabezas

-Perfecto, por mí está bien- dijo el hanyou arremangándose

-Jaken- se escuchó una voz fría y conocida para el demonio verde –No pierdas el tiempo- dijo Sesshomaru –Ya nos vamos-

-Sí ya váyanse- dijo Inuyasha –Vámonos Rin-

-Amm Inuyasha yo…- comenzó la joven y les explicó todo a sus amigos.

-¡¿Qué?! Rin tú venías con nosotros- dijo el hanyou enojado –Además si mal no recuerdo tú la dejaste con nosotros- dirigiéndose a Sesshomaru

El demonio tomo el mango su espada, pero antes de que alguien moviera siquiera un músculo Kagome preguntó –Sesshomaru ¿Hacia dónde se dirigen?-

-Mujer metiche nosotros no tenemos por qué contestarte- dijo Jaken

Inuyasha estaba a punto de golpear a Jaken cuando la sacerdotisa lo tomo del brazo y dijo –Nosotros tenemos una pista y vamos hacia una aldea de exterminadores al sur que conocen de las rosas que usaba Aratani, si ustedes no tienen otra podríamos ir juntos hacia allá-

-¿Cómo es que el torpe de Inuyasha y Kagome consiguieron una pista así?- pensaba el demonio verde –Nosotros sólo sabemos lo de los sabios youkais de la vida, más no tenemos un rumbo fijo- continuó pensando

-Amo…- dijo y su lindo rostro volteo a ver a Sesshomaru –Si vamos en la misma dirección ¿Le molestaría que fuéramos juntos?- preguntó la joven

Con todo el alboroto el youkai no se había dado tiempo para admirar lo maravillosa que se veía Rin, usaba un kimono corto de color rosa, la orilla y el obi eran azul oscuro, con unos pantalones azul claro por debajo. (Nota: Como los que usaba Sango) Las hombreras y el cinturón donde llevaba la espada que él le había regalado le daban un toque de fiereza que contrastaban con su amable y delicada sonrisa –Tu sonrisa es mi luz- pensaba Sesshomaru.

Sin embargo su contemplación no duro mucho ya que fue interrumpida por una risa burlona de Inuyasha, que después dijo -¿Yo y ese arrogante viajando juntos? Estas loca Rin-

-Mientras no me estorben, me da igual- dijo el demonio mientras comenzó a caminar por el sendero

-¡¿Qué?! Mi cuñado en serio quiere a Rin- pensó Kagome sorprendida

-¡Amo bonito, espérenos!- gritó Jaken mientras montaba a Ah-Un y lo echaba a andar

Rin corrió al lado del youkai –Muchísimas gracias amo- la joven sonrío y bajo la mirada con el rostro completamenre ruborizado. El demonio apenas si desvió la mirada para regocijarse con esa bella sonrisa.

-¡Kagome ¿Cómo vamos a ir con ellos?! Es Sesshomaru- el incrédulo hanyou se estampo contra el suelo ante el conjuro de la sacerdotisa

-Vamos al mismo lugar, así que tomaremos el mismo camino Inuyasha- dijo Kagome mientras siguió caminando –Madura por favor- agregó algo fastidiada

-¡Kagome!- fue lo último que gritó el hanyou