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-Empiezo a pensar que esto no fue una buena idea- pensaba Kagome mientras caminaban en un incómodo silencio
A pesar de que les habían dicho que ya estaban muy cerca de la aldea de exterminadores el grupo había caminado casi todo el día, y no tardaría mucho en anochecer.
-De seguro mi amo está molesto conmigo, por haberle pedido que viajáramos junto con Inuyasha y Kagome- pensaba Rin con tristeza –Muero de ganas por hablarle, pero siento que lo haría enojar más- los pensamientos de la chica hacían que no hablará tanto como de costumbre.
-Y… ¿Creen que aún estemos muy lejos?- preguntó la sacerdotisa tratando de alivianar el pesado ambiente
-Hmmm- fue el único sonido que salió de Inuyasha, el cual estaba bastante enojado por tener que convivir con Sesshomaru
-Yo espero que no Kagome- contestó la joven con algo de miedo
-Niña te vamos siguiendo y ni siquiera sabes cómo llegar- dijo Jaken enojado
Un fuerte golpe cayó sobre la cabeza del demonio verde que quedó noqueado sobre Ah-Un, pero esta vez no vino de la mano de su amo
–Pequeño monstruo, claro que sabemos el camino, es sólo que no sabemos cuánto falta aún- dijo Inuyasha
De pronto el estómago de la sacerdotisa sonó lo suficiente como para que todos escucharan, cosa que provoco en Kagome un notorio rubor, tras del cual sólo pudo decir –Lo siento-
Rin se apresuró a sacar unas manzanas de su mochila –Ten Kagome- se las ofreció a la sacerdotisa –Yo aún no tengo hambre-
-Pues no tiene mucho de que comimos- dijo Inuyasha
-No Rin, no te preocupes en cuanto lleguemos a la aldea de los exterminadores comeremos todos- dijo la mujer apenada
-En serio Kagome, tomalas- ofreció de nuevo con una linda sonrisa
-Está bien, gracias Rin- la sacerdotisa tomo las manzanas y las comió con mucha alegría
-No puedo entender esos sentimientos de extrema empatía que siempre has tenido- pensaba Sesshomaru mientras veía la bella sonrisa de la joven, la cual se veía muy feliz al ver que su amiga estaba disfrutando las manzanas –Esa misma empatía que te inspiró a ayudar a un youkai que no conocías, a alguien que como humana te debieron enseñar a temer, a odiar- seguía pensando el demonio
-Ahí está- dijo el hanyou con asombro al ver una aldea rodeada por una muralla de piedra, estaba dentro de un enorme cráter en el valle que se veía a lo lejos
-Que extraño lugar- dijo Rin con asombro
De repente el hanyou cargó a la sacerdotisa al estilo nupcial
-¿Qué pasa?- preguntó la sacerdotisa confundida
-Llegaremos más rápido- contestó Inuyasha –Rin tú sube a mi espalda- agregó
-Mocoso insolente ¡¿Qué estoy pintado?!- gritó Jaken enojado –Rin súbete conmigo a Ah-Un- le ordenó el sirviente
Por primera vez en muchísimos años el poderoso youkai se sentía completamente de acuerdo con las palabras del pequeño demonio
-No te preocupes Inuyasha- dijo Rin para calmar los ánimos –Iremos detrás de ustedes-
La joven subió a Ah-Un, el cual se veía dichoso por estar más cerca de Rin
Cuando estaban a unos metros de la aldea fueron recibidos por una lluvia de lanzas, Kagome protegió a Inuyasha y a ella con un campo de fuerza y Sesshomaru destruyó todas las lanzas que iban en dirección a sus acompañantes.
-¡Pero ¿Qué esta pasando?!- gritó Inuyasha
-¡Demonios aléjense de esta aldea si no quieren morir!- se escuchó una voz al otro lado de la muralla de piedra
-¡Por favor esperen!- gritó Kagome –No venimos a hacerles daño, sólo queremos preguntarles sobre un collar- agregó la sacerdotisa
-¡El collar del agua!- gritó Rin al recordar las palabras del demonio que había tratado de robarlo en su aldea
De pronto las lanzas cesaron y una voz dijo –Muy bien, pero sólo puede entrar la sacerdotisa-
-Ja, están locos- dijo Inuyasha mientras sacaba a colmillo de acero- Derribare esta muralla y vamos a ver si aún no quieren colaborar-
-No Inuyasha, si haces eso no van a confiar en nosotros- dijo Kagome enojada
-Además Sango nos dijo que los exterminadores son capaces de llevarse sus secretos hasta la tumba Inuyasha- dijo Rin –Aunque los amenazaras, no nos dirían nada-
-Rin- pensó la sacerdotisa –Tengo una idea- fue el pensamiento que precedió a su petición –¡Por favor dejen que vaya acompañada de mi amiga!- gritó Kagome –Es sólo que no puedo dejarla aquí sola con estos demonios- agregó la sacerdotisa con un tono dudoso que sus acompañantes notaron
-¡¿De qué estas…?!- gritó Jaken antes de que Rin le tapará la boca
-¡Está bien!- se escuchó desde el otro lado -¡Pueden pasar!-
-Amo, es una aldea de exterminadores, no creo que sea peligroso- murmuró Rin hacia el demonio -¿Podría acompañar a Kagome?- preguntó la joven
El youkai se quedó admirando la figura de la joven, había crecido mucho y definitivamente ya no era una niña –Te esperaremos aquí afuera- fue lo único que dijo Sesshomaru
-Muchas gracias amo- susurró Rin mientras le hacia una seña a Ah-Un para que la bajara
El hanyou bajo a Kagome y le dijo –Ten mucho cuidado, sabes que si pasa algo bastará con que grites ¿Está bien?- el tono amable de Inuyasha sorprendió a Rin
-Sí, no te preocupes- la sacerdotisa le sonrió al hanyou, para después besarlo repentinamente, gesto que acepto con gusto y devolvió cariñosamente. Rin se quedó observando a la pareja con un extraño deseo en sus ojos, Sesshomaru se limitó a ver la reacción de la joven
Las puertas se abrieron y las mujeres entraron, Rin volteo para ver el rostro de su amo antes de que las puertas se cerrarán de nuevo
El demonio prosiguió a sentarse con la espalda recargada en un árbol (Con la posición típica con la que se ve en el anime) Jaken acercó a Ah-Un al mismo lugar, este se acostó sobre el suelo. Inuyasha camino en dirección contraria y se sentó sobre una roca alejada de donde estaba el youkai.
-Sacerdotisa loca, mira en la tensa situación en la que me ha dejado- pensó el demonio verde
*Al interior de la muralla*
Había en el interior pocas chozas, una más grande con chimenea que parecía el taller, unas jardineras pequeñas al fondo y un pozo. En general el lugar se veía bastante simple para ser una aldea de exterminadores
-Dijeron que querían preguntarnos algo sobre el collar del agua ¿No es así?- Hablo un hombre alto y delgado, de piel morena y con varias cicatrices, su bigote y cabello canosos eran lo que más delataban su edad -¿A caso lo traen consigo?-
-No- dijo Kagome –Pero por culpa de ese collar atacaron nuestra aldea y ahora nosotros nos vimos afectados por una demonio llamada Aratani que nos lo quitó-
No había terminado de hablar la sacerdotisa cuando el asombrado hombre le preguntó -¡¿Aratani?! Sacerdotisa ¿Estás segura de lo que dices?-
-Sí, Kagome no miente- interrumpió Rin -yo también he visto a la demonio que se hace llamar Aratani y ella nos robó el collar-
-No puede ser…- murmuró el hombre con temor
-Keyine será mejor que les contemos todo- dijo una mujer mayor de rasgos finos que hasta ahora había permanecido callada
-Disculpe señora…- Rin dijo con algo de miedo –Los demonios que están allá afuera no son malos, de hecho ellos nos ayudaron a luchar en contra de Aratani, sino es mucha molestia… ¿Podría dejarlos pasar?- preguntó finalmente la joven
El rostro tan sincero de Rin lleno de confianza a la mujer –Keyine, está bien, abre las puertas-
*Al exterior de la muralla*
Las puertas se abrieron para dejar ver a Kagome y a Rin que les hacían señas para que vinieran, finalmente todos entraron a la aldea.
Sesshomaru notó que a pesar de ser una aldea de exterminadores, la mayoría lo veía bastante tranquilo, no infundía temor, sino más bien alerta.
Caminaron hasta llegar a una choza un poco más grande que las demás, pero del pequeño grupo de exterminadores que los seguían solo pasaron la pareja de mayores
-Jaken quédate aquí afuera con Ah-Un- ordenó Sessomaru
-Sí amo- dijo Jaken algo triste
-No tardamos señor Jaken- dijo Rin como para tratar de animarlo
En el interior de la choza el señor Keyine les hizo una señal para que se sentaran alrededor de un pequeño anafre.
-Jóvenes no saben el peligro que han desatado- dijo Keyine con seriedad –La mujer de la que hablan ustedes alguna vez fue un youkai de la vida, es una despiadada y poderosa demonio-
-¡¿De qué hablas anciano?! Nosotros no desatamos nada- gritó Inuyasha enojado
-Ella y los otros tres youkais permanecían cerrados con un sello- contesto Keyine –Y si ustedes no fueron los que lo rompieron ¿Entonces quién?-
-No lo sabemos, pero le aseguro que nosotros no hicimos algo como eso- dijo Kagome algo enojada
-Nosotros nos topamos con ella por una trampa, pero no rompimos ningún sello señor, se lo aseguro- dijo Rin con autoridad
-Esto no es bueno- dijo la mujer mayor –Quien haya liberado a Aratani, es seguro que sus intenciones no son buenas-
-¡Esa mujer es una vulgar que ofendió el nombre de mi amo! Así que sólo díganos como destruirla- se escuchó el grito de Jaken desde afuera. La mirada asesina de su amo atravesó las paredes.
-Lamento decirles que no tenemos una respuesta para esa pregunta- dijo el hombre para decepción de todos –El origen de los cuatro collares de la vida es desconocido para nosotros, así como el método para destruirlos- el hombre se levantó y camino hacia la ventana de la choza, observó unos segundos a los exterminadores –Nuestra aldea ha existido desde hace miles de años y esta historia ha pasado a nosotros de generación en generación… Hace mucho tiempo unos sabios youkais buscaron a nuestros ancestros para ofrecerles una extraña proposición, ellos les permitirían vivir en una tierra mágica donde los animales y el agua abundarán, donde sus hijos y los hijos de sus hijos pudieran vivir sin que les faltara nada por el resto de sus días; pero a cambio de ello, los exterminadores del sur dedicarían su vida a cuidar el camino hacia el templo de los sabios youkais. Es obvio que nuestros ancestros dudaron, no era normal que los youkais necesitaran de la protección de los humanos ¿Qué había en ese templo que era tan importante y que ellos mismos no podía proteger?-
-Los collares- pensó Rin en voz alta
-Así es jovencita- dijo Keyine –Los youkais les explicaron que en ese templo estaban practicando con unos collares mágicos para poder conservar la vida en el mundo, por cientos de años nuestros antepasados cumplieron con valor la tarea, pero… nunca imaginaron que el peligro más grande estaba dentro del mismo templo. Unos youkais que estaban entrenando para usar los collares se rebelaron en contra de sus maestros y se propusieron a usar su poder para controlar al mundo, los exterminadores resistieron durante horas el ataque de los youkais, pero finalmente los aplastaron-
-Entonces el cráter inmenso en el que estamos…- pensó Kagome
-Bestias, humanos, youkais, nadie podía detenerlos, un grupo de demonios muy poderosos se aliaron con los señores feudales más importantes, ese grupo fue el único que les pudo hacer frente. Después de cuatro días y tres noches peleando, finalmente los derrotaron, los sabios youkais de la vida nos dijeron que los youkais ganadores no habían podido realizar el conjuro para la destrucción de los collares, ellos lograron su victoria al sellar a los malvados rebeldes en los collares y escondiéndolos de la faz de la tierra; los valientes guerreros juraron hacer un voto de silencio, al igual que los señores feudales, para que todo rastro de esos collares fuera olvidado por siempre-
-¿Y cómo es que ustedes poseen esta valiosa información?- por fin habló Sesshomaru y con una presencia que dejo helados a todos en la habitación
-Pues… después de esa terrible guerra los youkais nos dieron una nueva misión, si algún día se rompían los sellos, nosotros deberíamos esperar hasta que llegarán los nuevos guerreros que fueran capaces de luchar en contra del poder de los collares- contestó el viejo hombre
-Y aquí están ustedes- dijo la mujer mayor
-¡¿Qué?!- dijeron alterados Kagome, Rin e Inuyasha
-Anciana ustedes ni siquiera sabían que uno de los collares ya estaba en poder de esa Aratani ¡¿Y ahora asegura que nosotros somos los que debemos vencerla?!- dijo Inuyasha enojado
-En este mundo no existen las coincidencias joven híbrido- dijo la mujer mayor, comentario que tomo por sorpresa a Inuyasha –Una sacerdotisa, un hanyou, una exterminadora y un demonio, todos viajando juntos para preguntar como destruir un collar del cual ni ellos mismos conocían su poder ¿No te suena bastante extraño?- añadió la mujer
-Ahora que lo pone así, sí suena bastante extraño- dijo Kagome analizando aún la situación en la que estaban
-Mi hermana es la vidente de la aldea, y si ella asegura que ustedes son los guerreros que estábamos esperando, no me queda más que mostrarles el camino al templo de los sabios youkais de la vida-
Sesshomaru recordó las palabras del árbol mágico.
-Mañana por la mañana partiremos hacia allá- agregó el hombre
-Los guiare a su cabaña- dijo su hermana
-No puedo creer lo que está pasando, todo esto suena tan irreal- pensaba Rin mientras seguía a la señora. Ya habían llegado a la entrada de una pequeña cabaña cuando la joven notó que su amo estaba caminando junto con Jaken y Ah-Un al exterior de la aldea
-¡Amo!- gritó la joven antes de correr a encontrarse con el youkai -¿A dónde va?- preguntó asustada
-No ves que para mí amo sería una vergüenza tener que pasar la noche en una aldea humana, niña…- dijo Jaken antes de que el demonio dijera con fuerza
-¡Jaken! Si no quieres morir, callate-
El pequeño sirviente trago saliva y se escondió detrás del dragón de dos cabezas
-Yo pasaré la noche afuera Rin, tú quédate aquí, te veré en la mañana- dijo cortante Sesshomaru
-Amo…- Rin dijo en voz baja tomando con una suavidad apenas perceptible la manga del youkai -¿Me promete que no se irá?-
Hubo un silencio que duró un par de segundos, finalmente su amo dijo –No me iré-
La joven lo soltó y el demonio salió de aldea, ningún humano se atrevería a contradecirlo así que las puertas se abrieron cuando él apenas iba camino a la salida.
Ya entrada la noche Kagome dormía a lado de Inuyasha
-Je, ella fue la primera en decir que debíamos estar alertas y mírala- dijo Inuyasha en voz baja mientras veía dormir a su amada
-Estaba cansada, caminamos mucho- dijo Rin con una sonrisa, inmediatamente después volteo su mirada hacia la ventana y contemplo ese hermoso cielo estrellado –Amo… no sabe cómo me gustaría poder disfrutar de este cielo con usted- pensó la joven con un fuerte deseo
-Rin…- dijo el hanyou -¿Te pasa algo?-
-Nada Inuyasha, no es nada- dijo Rin con un tono que Inuyasha no se creyó
-Estas preocupada por el bobo de Sesshomaru ¿No?-
La joven sólo bajo la mirada y se formó una expresión triste en su cara
Inuyasha suspiró -Si quieres ve a ver como esta-
-Inuyasha…- dijo Rin sorprendida –Gracias, eres muy amable- sonrió
-No digas tonterías, es sólo que me molesta verte con esa mirada triste- dijo el hanyou sin mirarla
-Muchas gracias- fue lo último que dijo la joven antes de agarrar una capa y salir de la habitación
-¿Desde cuándo te volviste tan buena persona?- dijo Kagome incorporándose
-¡¿Qué no estabas dormida?!- preguntó Inuyasha sonrojado
-No hablas tan bajo Inuyasha- contestó la sacerdotisa con una sonrisa mientras colocaba su cabeza en la de su amado
-Además… no me molesta estar a solas contigo Kagome – dijo el hanyou mientras tomaba con su mano el rostro de la sacerdotisa y lo volteaba para poder besarla
Los guardias dejaron salir a Rin sin mucho problema, no sabía exactamente donde estaba su amo, ahora pensaba que era tonto salir sólo así para buscarlo; camino hacia el interior del bosque y no había caminado mucho antes de que sintió detrás de ella una presencia, volteo rápidamente y vio a su amo mirándola fijamente
-Rin ¿Qué haces aquí?- preguntó el youkai
La joven admiró el atractivo rostro de su amo bajo la poca luz de luna que dejaban entrar las copas de los árboles, él en verdad se veía apuesto, no puedo evitar sentir como el cuerpo le temblaba, no sabía bien si era por el frío o por este sentimiento nuevo que surgía por el youkai –Yo… yo sólo quería verlo amo- contestó
El demonio camino hacia Rin sin dejar de mirarla -¿Por qué?-
-Pues… - la joven llevó sus manos hacia su kimono y comenzó a apretarlo nerviosamente –me gusta estar con usted amo-
El demonio sintió una extraña sensación de calidez en su pecho, ver esa figura tan divina enfrente de él -¿Qué es lo que te hace tan especial Rin?- se preguntaba mientras tomaba con su mano el fino rostro de la joven y disfrutaba de sus grandes ojos negros.
-Amo…- dijo Rin al mismo tiempo que el demonio notaba como aumentaba su pulso, este cambio se hizo más notorio en cuanto el youkai se acercó para abrazarla. La joven devolvió el abrazo y sintió como una inmensa felicidad la invadía.
-Amo, gracias por recordarle a Rin como ser feliz- dijo mientras hundía su rostro en el pecho de Sesshomaru
-¿Felicidad?- pensó el youkai y la sensación cálida en su pecho aumento; y por unos breves segundos hubo una sonrisa casi imperceptible en los labios del dem
