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*Recordando la noche anterior*
Se quedaron unos minutos abrazados, sin decir nada, sólo disfrutando de la compañía y calor que se brindaban. Dos entes tan diferentes y a la vez tan unidos, que cuadro tan extraño y mágico admiraban las estrellas esa noche.
-Amo… Rin- dijo la joven –Rin ¿Podría pasar la noche con usted?- pensó en preguntarle, pero sabía que él ya le había dado una orden –Rin debe regresar adentro- dijo finalmente
Sesshomaru la soltó y comenzó a caminar en la otra dirección, la joven se sintió muy triste ante la indiferencia del demonio, por lo que simplemente bajo la cabeza y camino lentamente hacia el sendero.
-Rin, nos vemos en la mañana- fue lo único que dijo Sesshomaru, sin voltearla a ver y siguió caminando
La joven se llenó de una energía inexplicable, dio un salto y gritó -¡Sí amo! Linda noche- con una linda sonrisa y corrió de regreso a la aldea.
-Gracias a ti- pensó el youkai
*A la mañana siguiente*
Inuyasha había ido a buscar a Sesshomaru pues nadie más se atrevía a hacerlo, Rin se había ofrecido, pero el hanyou era tan desesperado que salió corriendo
-¡Ya tenemos que ir a ver a esos sabios youkais y el inepto de Sesshomaru no aparece! Iré a buscarlo- recordó la joven como había dicho Inuyasha
Kagome terminaba de guardar las cosas en su mochila y cuando se levantó para acomodarla junto a su arco, salió corriendo inexplicablemente a la puerta trasera de la cabaña. Rin se asustó y corrió tras de ella, sólo para encontrar a la sacerdotisa vomitando
-¡Kagome ¿Qué te pasa?! ¡Inu…!- Rin gritó, antes de que Kagome le dijera
-No Rin, no llames a Inuyasha-
-Pero ¿Por qué? ¿Qué está pasando?- preguntó Rin asustada
-Rin… si te cuento un secreto ¿Prometes no decírselo a Inuyasha?- dijo la sacerdotisa
-Amm- La joven estaba muy confundida, Kagome no solía ocultarle nada al hanyou –Lo prometo- dijo finalmente presa de la curiosidad y el deseo de ayudar a su amiga
-Rin… estoy embarazada- dijo Kagome con una sonrisa nerviosa
-¡¿Qué?!- gritó la joven, pero la sacerdotisa logró taparle la boca antes de que el gritó fuera más intenso
-Shhhh- pronunció Kagome con fuerza
-Lo siento- murmuró Rin –Pero ¿Cómo esta tan segura?- preguntó aún incrédula
-Conocimiento de mujer e intuición de sacerdotisa- dijo Kagome guiñando el ojo
-Y ¿Por qué no quieres decírselo a Inuyasha?-
-Quiero encontrar un buen momento para hacerlo Rin, esta no será una noticia fácil para él- dijo Kagome con una expresión triste –Él nunca tuvo una figura paterna y él no conoció por mucho tiempo lo que era una familia, por lo que sé que todo esto le resultará nuevo y extraño- agregó la sacerdotisa
-Entiendo- dijo Rin –Yo aunque perdí a mi familia, pude por unos años saber cómo era una, pero Inuyasha…- los pensamientos de la joven se verían interrumpidos por los gritos de un hanyou -¡Kagome, Rin! ¡Salgan ya!-
-Vamos- dijo Kagome reincorporándose –Y recuerda tu promesa Rin-
-No te preocupes Kagome, que yo soy una tumba- dijo Rin con una sonrisa picara
La sacerdotisa hizo unas gárgaras y se lavó la cara, Rin aprovecho para atarse un mechon de cabello con el listón que le había regalado hace tiempo su amo.
-¿Por qué tardaron tanto?- dijo Inuyasha molesto
-Cosas de mujeres- dijo Kagome
Rin rápidamente caminó a lado de su amo
-Buenos días amo Sesshomaru- dijo la feliz joven
Se veía increíble esa mañana, con ese rostro que sólo puede verse cuando hay una extrema dicha
-Buenos días señor Jaken- dijo Rin -¿Dónde está Ah-Un?-
-¡Niña metiche! ¿Eso a ti qué te importa?- dijo el pequeño youkai, un golpe de su amo siguió a este comentario –Esta afuera- dijo llorando y sobándose el chichon que estaba creciendo en su cabeza
-Es por aquí- dijo Keyani guiándolos a un extremo de la muralla, al llegar dibujo con su dedo una extraña trayectoria en la pared, la cual revelo un pasadizo subterráneo que se veía muy largo. Una por una se encendieron las antorchas que iban acomodadas en pares
-Es lo más lejos que puedo llegar yo- dijo el anciano apartándose de la entrada del pasadizo –Mucha suerte-
-Jaken, espera aquí afuera- ordenó Sesshomaru
-Sí amo- dijo rápidamente Jaken –Ese lugar se ve bastante feo- pensó el demonio verde
-Se ve bastante tétrico ¿No creen?- dijo Kagome con voz temblorosa
-Y oscuro- dijo Rin, acercándose inconscientemente a su amo, acto que de alguna manera le generó gusto al demonio, le recordó a la tierna niña que se refugiaba tras de él ante el peligro
-Ja, no te asustes Kagome, lo que sea que haya ahí, lo destruiré- dijo Inuyasha confiado, Sesshomaru aprovechó la distracción del hanyou para ingresar primero al pasadizo. Rin se apresuró a seguirlo
-¡¿A dónde vas?! Espera- dijo el hanyou enojado apresurándose a entrar seguido de Kagome
Caminaron un par de minutos y el pasadizo parecía no tener fin, era lo suficientemente ancho como para que caminarán dos personas lado a lado
-Espero que no haya arañas aquí- dijo Kagome asustada
-No seas tonta Kagome, no puedo creer que te asuste algo así- dijo Inuyasha burlón
-¡Ay Inuyasha! No seas insensible, todos tenemos miedos ¿Sabes?- Dijo la sacerdotsa enojada
-Y así empezó otra pelea- pensó Rin con algo de gracia
-Patético- pensó Sesshomaru
-Amo ¿Cómo creen que sean los sabios youkais de la vida? ¿Cree que sean muy grandes? Yo me los imaginó de color dorado ¿Cree que sean malvados? ¿No les molestará vivir bajo tierra?- Una lluvia de preguntas e hipótesis comenzó a salir de la boca de Rin
-Creo que Jaken no exageraba- pensó el youkai ante la plática de Rin
Finalmente hizo una pausa
-No me interesa como son, mientras me den la información que necesito- contestó fríamente el demonio
-Así es mi amo- pensó Rin con una sonrisa
Por fin a lo lejos vieron una luz, al llegar se encontraron frente a un enorme salón de piedra con una gran estructura rectangular al centro, también hecha en piedra. En la fachada principal tenía cuatro puertas con un círculo grabado en cada una de ellas.
El grupo aún se encontraba inspeccionando el lugar, cuando se escuchó una voz fuerte que decía –Viajeros, han llegado a la morada de los sabios youkais, pero para demostrar que son dignos de nuestra sabiduría deberán pasar una prueba-
-¿Una prueba?- dijo Inuyasha con una sonrisa decidida -¡Claro, dinos ¿Cuál es?! Voz misteriosa-
-Inuyasha- dijo Kagome en voz baja
-Deberán atravesar el laberinto que esta frente ustedes- después de que la voz dijo esto el círculo tallado en las puertas comenzó a brillar –Pero les advierto, muchos han muerto queriendo entrar- estas últimas palabras hicieron que a Rin se le erizaran todos los bellos de la piel
-Dejenme esto a mí- dijo Inuyasha acercándose a la puerta –Así acabaremos pronto esto-
-¡Hanyou! Sólo les revelaremos nuestros secretos si los cuatro lo atraviesan al mismo tiempo- dijo la voz con potencia
-¡¿Los cuatro?!- pensó Rin con preocupación
-¡No lo aceptare…!- gritó Inuyasha, el cual guardó silencio ante el comentario de su amada
-Vamos Rin, lo lograremos- dijo Kagome con una sonrisa
-Sí- afirmo la joven con la cabeza no muy convencida
-Kagome, no…- dijo el hanyou preocupado
-Hemos pasado por cosas más difíciles, además creo que una sacerdotisa que elimina peligrosos demonios podrá con un laberinto- dijo la sacerdotisa con una calma increíble para las circunstancias
-Kagome- pensó Inuyasha aún muy inseguro por la situación
En la puerta exterior izquierda se acomodó Sesshomaru, en la interior izquierda Rin, en la interior derecha Kagome y en la última Inuyasha
-Kagome, algo me dice que si son puertas diferentes es porque no estaremos juntos- dijo el hanyou
Rin comenzó a temblar
-Entonces nos vemos del otro lado- dijo Kagome con una sonrisa
-Aún no sé si eres muy valiente o muy terca Kagome- dijo el hanyou más tranquilo
-Una mezcla de las dos- contestó la sacerdotisa
-Necesito ser fuerte, estaré sola- pensaba Rin sin poder controlar el temblor en sus piernas
-Rin- le dijo su amo seriamente sin desviar su mirada de la puerta
-Yo voy a estar aquí- sus maravillosos ojos dorados vieron fijamente a la joven -Y te estaré esperando- dijo su amo, con…
-¿Es una sonrisa?- pensó Rin, sin embargo esa fracción de segundo quedaría rápidamente olvidada pues casi inmediatamente después las puertas se abrieron y todos corrieron al interior de ellas.
(Todo lo que describa de las habitaciones dentro del laberinto, va a ser igual para los cuatro, es decir para Inuyasha, Kagome, Rin y Sesshomaru; sin embargo, tengan en cuenta que se encuentran separados. Ahora sí, sigamos:9)
Se encontraron con muchos pasillos de piedra que parecían no tener salida
-Vaya que es un gran laberinto- pensó Rin –Pues vamos a ver cómo salir de aquí- la joven comenzó a caminar por los pasillos
-Esto será pan comido- pensó Inuyasha comenzando a correr
-Sólo es cuestión de ir recordando por dónde has pasado- pensó Kagome tomando una gran bocanada de aire, al exhalar comenzó a trotar tomando con fuerza su arco
Sesshomaru sólo había dado un par de pasos cuando observó que en algunos pasillos sin salida había paredes con círculos muy similares a los de la puerta por donde había entrado, pero con puntos, algunas tenían dos, cuatros, tres y un punto dentro de ellas.
-Que prueba tan más absurda- dijo el youkai presionando el círculo con un punto en su interior, acto seguido la pared se comenzó a abrir para dejar ver otra habitación
-Estos círculos son iguales a los de la entrada, y tienen puntos- pensaba Rin mientras iba caminando -El de la entrada no tenía nada y si estos…- dijo para si misma la joven -¡Ya sé!- gritó Rin entusiasmada al mismo tiempo que presionaba el círculo con un punto.
-Ay ya me cansé- pensó Kagome –Sólo hay pasillos sin salida con esos círculos extraños- De pronto la sacerdotisa recordó el círculo de la entrada -¡Claro! Es una cuenta- concluyó emocionada –El primer círculo no tenía nada, es como el cero, pero estos otros tienen puntos, dos, cuatro, tres; necesito encontrar uno que tenga…- de pronto Kagome encontró una pared con un círculo que sólo tenía un punto -¡Uno! Es ese- gritó la sacerdotisa oprimiendo el círculo
En el interior de las habitaciones no había nada, sólo un círculo tallado con un punto de un lado de la pared y en la pared contraria un círculo con dos puntos; Rin se apresuró a presionar el círculo con los dos puntos, pero no pasó nada
-Que mal- pensó Rin –Creí que ya lo había resuelto-
-Parece que no podemos avanzar hasta que vayamos a la par- dijo para sí mismo Sesshomaru –Y creo saber bien quién es el inútil que nos está retrasando-
-¡Ay estúpido laberinto!- gritó el hanyou desesperado –Todo lleva a tontos pasillos sin salida y ni el comillo rojo puede romper las paredes ¡¿Qué clase de lugar es este?!- enojado Inuyasha golpeo con fuerza la pared, para su suerte en el círculo que sólo tenía un punto.
-¿Eh?- dijo el hanyou confundido al ver que el círculo se hundía y hacía que la pared se moviera dejando ver una nueva habitación
En el momento en el que Inuyasha entró por la puerta el piso de las habitaciones donde estaban todos se partió por la mitad y comenzó a desaparecer lentamente mientras cada una de las mitades se comenzaba a meter por debajo de las paredes que tenían los círculos
Kagome se apresuró a presionar el círculo con los dos puntos, pero no pasó nada, el piso continuaba desapareciendo y al fondo se veían unas estalagmitas muy afiladas -¡Ay no ¿Qué hare ahora?!- pensó la sacerdotisa
-Está bien Rin, piensa, piensa- los pensamientos de la joven viajaban lo más rápido que podían mientras miraba los dos círculos en cada pared –Bueno, es obvio que hace unos instantes no funcionó porque no había empezado la verdadera prueba, pero ¿Por qué no funciona ahora?- continuó viendo los círculos –Tal vez debo presionar primero el círculo con un punto y luego el que tiene dos puntos- concluyó finalmente
Saltó a la otra mitad del piso y presiono el círculo con un punto, salto de regreso a la otra mitad del piso y apretó el círculo con los dos puntos, pero nada pasó –Amigos… ¿Cómo haré esto?- pensó la joven llena de duda
-¡¿Ay ahora no basta con presionarlo o qué!?- gritó Inuyasha frustrado –Rayos ¿Cómo detengo esto?- pensó el hanyou viendo que el piso se reducía cada vez más –¿Y si…?-
-Los dos tienen que estar presionados- pensaron Kagome, Rin e Inuyasha
-Muy bien, hagamos esto- dijo el hanyou mientras ponía un pie en un círculo, estiraba completamente ambos brazos y con colmillo de acero tocaba el otro círculo –No se presiona- dijo para sí mismo molesto, tuvo que subir el otro pie y quedar unos segundos completamente vertical para que el piso se detuviera, cayó al suelo y se levantó alegre –Ja, funcionó-
Kagome por su parte recargo el contendedor de sus flechas contra un círculo y con fuerza lanzó una flecha hacía el otro círculo, logrando así lo mismo que Inuyasha –Que alivio- dijo con un suspiro
-La espada de mi amo- pensó Rin, sacó la espada y la clavó con fuerza en el relieve del círculo para mantenerlo presionado, apoyándose en los pocos centímetros que le quedaban saltó hacia el otro lado y presionó el otro círculo –Lo logré- dijo aliviada para sí misma
Sesshomaru flotando sobre el piso con el látigo verde de su mano golpeo ambos círculos (Lo sé, pero es Sesshomaru y él es bien pro y así :-l )
La pared del fondo se abrió dejando ver la siguiente habitación, esta vez sólo había en la pared más alejada un círculo con tres puntos tallados en el.
-Creo que es una fácil y una difícil- dijo Inuyasha mientras caminaba al interior de la habitación, pero una flecha que salió velozmente de la pared lateral lo hizo parar en seco –Ay…- fue el único sonido que salió de la boca del hanyou antes de decir –esas son fechas sagradas- al ver que las flechas salían de unos hoyos en la pared envueltas por un fuego rosado sagrado –Bien, esto no sería divertido si no fuera así- dijo con entusiasmo Inuyasha
-Por fin algo tranquilo- pensó Kagome mientras hacía un campo de fuerza alrededor de ella y caminaba tranquilamente al otro lado de la habitación
-Flechas sagradas- pensó Sesshomaru -¿Qué clase de youkais son estos?- Salió corriendo a toda velocidad mientras esquivaba hábilmente las flechas hasta que quedó enfrente del círculo
-Bien, tal vez si uso a colmillo de acero- dijo Inuyasha mientras sacaba su espada, pero una de las flechas la tocó haciendo que regresará a su forma original -¡¿Qué?!- gritó el hanyou –Bien, ¡aun estando así puede desviar estas flechas!- Inuyasha corrió decidido a través de la habitación esquivando o desviando las flechas, una de ellas rozó la oreja derecha de Inuyasha justo antes de que llegara al otro extremo de la habitación –Bueno, casi intactos- pensó el hanyou
-Estas flechas van demasiado rápido- pensaba una temerosa Rin –No voy a poder esquivarlas, tampoco podré volver, nunca voy a salir- los ojos de la joven comenzaron a llenarse de lágrimas –y nunca volveré a ver a mi amo- por fin una lágrima cayó de los ojos de la joven, fue cuando una imagen llegó a la cabeza de Rin; la de los relucientes ojos dorados de su amo viéndola y esa sonrisa amable que le dijo: Y te estaré esperando
-¡NO! Yo volveré con mi amo- pensó la joven llenándose de valor –Sólo a su lado es que he vuelto a sentir que este mundo es un lugar bello, usted ha hecho que mi corazón se llene de dicha y que crea que existe la felicidad, además… - dijo sacando la espada que le había regalado Sesshomaru y tomándola con fuerza con ambas manos gritó -¡Mi amo odia que lo haga esperar!- la joven corrió hacia el interior de la habitación, con un esfuerzo sobrehumano comenzó a esquivar las flechas que iban hacia sus piernas y con una velocidad y fuerza que no parecían posibles en una chica de su tamaño desviaba las flechas que hacia ella se dirigían. A pesar de eso, las flechas salían demasiado rápido y la cantidad era enorme, por lo que no pudo evitar que algunas rozaran sus pantorillas, otra se clavara de manera muy superficial en su pierna; esta último alentó su correr haciendo que cuando estaba a unos centímetros de cruzar la habitación una hiriera gravemente su brazo izquierdo.
-Estoy viva- pensó Rin, agarró valor y procedió a sacar las flechas de su muslo y brazo, el dolor hizo que le entraran unas terribles ganas de volver el estómago, pero respiro lentamente para controlarlo –Amo Sesshomaru, ya voy- dijo mientras apretaba el círculo.
-Los círculos que tenían más puntos, eran los que tenían cuatro- pensó el youkai –Así que esta debe de ser la última prueba del laberinto-
-Que raro esta vez no veo ningún círculo- pensaba la sacerdotisa mientras inspeccionaba las paredes
-¡En el techo!- pensó Inuyasha al alzar la mirada
De pronto la pared por la que habían cruzado se cerró y la habitación comenzó a llenarse rápidamente de agua
Rin corrió hacia la pared y saltó con fuerza hacia ella para después impulsarse y con ayuda de la espada presionar el círculo, sin embrago el nivel del agua continuó subiendo
-No lo entiendo, aquí no hay más círculos, no hay nada- pensaba Kagome asustada tras ver que la flecha que había lanzado no había detenido el agua
-¡Ya presione este tonto círculo! ¿Por qué no pasa nada?- gritó Inuyasha enojado –Esta habitación es demasiado pequeña como para usar el viento cortante, además está hecha de la misma roca que los pasillos del exterior; por lo tanto no servirá ¡Rayos ¿Qué hare?!- pensaba desesperado el hanyou
-Este olor- pensó enojado Sesshomaru –Es la sangre de Rin- la huelo a través del agua –Estas habitaciones están conectadas- dijo para sí mismo –Siento como esta habitación purifica las energías demoníacas, usar mi espada sería inútil- las garras del poderoso youkai se asomaron más -¿Qué hay que hacer para salir de este tonta habitación?- gruño el demonio furioso mientras mostraba sus colmillos
-Esta agua- pensaba la sacerdotisa –Siento una presencia conocida fluir a través de ella, esta presencia es la de…- Kagome cerró sus ojos y los abrió cuando dijo -¡Inuyasha!- el agua ya casi llegaba a la cadera de la sacerdotisa -¡Y Rin!-
-¿Qué fue eso?- pensó Rin –Sentí una presencia, la sentí fluir por mi cuerpo, era…- la joven guardó su espada –Era la de Kagome, la siento a través del agua-
-Ahora entiendo, el agua está transmitiendo nuestras presencias- los ojos de Kagome se abrieron –Incluso puedo sentir la de Sesshomaru, pero ¿Por qué?-
-Amo…- pensó Rin mientras se llevaba las manos al pecho –Amo, puedo sentirlo- una onda de energía salió del cuerpo de Rin -¿Usted me siente a mí?-
En la habitación de a lado el youkai se estaba impacientando al sentir como el olor de la sangre de Rin aumentaba y sus ojos comenzaban a tornarse rojos, pero entonces sintió como si la joven estuviera a lado de él, volteo bruscamente y no vio nada, más la sensación aumentaba
-Rin- dijo el demonio, al cual el agua ya llegaba a su pecho –Siento que estas aquí, pero ¿En dónde?- pensó –El agua ¿Qué tiene esta agua? Tú, tú estás a lado- después sintió una gran calma, pues algo le decía que la joven seguía viva
-Todo este tiempo sólo hemos tenido que alcanzar el círculo, sin embargo ahora nos ponen en habitaciones contiguas con esta agua que nos permite sentirnos mutuamente ¿Por qué? ¿Por qué?- pensaba Kagome ahora que comenzaba a flotar –Piensa Kagome, piensa- alzó la mirada para que el agua no le llegara a la boca y se quedó viendo el círculo en el techo -¡Debemos presionarlo al mismo tiempo!-
-¿Al mismo tiempo?- pensó Rin –No sé cómo, pero la presencia de Kagome y mi amo están aumentando y supongo que es porque debemos coordinarnos- el nivel del agua había subido tanto que prácticamente la joven ya estaba en el techo –Necesito concentrarme y esperar el impulso- Rin respiro para aclarar su mente y tranquilizarse –Amo yo deseo con todo mi corazón volver a verlo, por favor espéreme, vamos a lograr hacer esto y… ¡Voy a volver a ver su sonrisa!-
-Rin, no hay duda de que eres tú- pensó el youkai –Continuo sintiendo estas ondas con tu presencia, lo más lógico es pensar que tú me harás sentir cuando apretar el último círculo- súbitamente se le vino el recuerdo de Rin esa mañana, su grácil figura que ya no era la de una niña, su divina sonrisa, el intenso color negro de sus ojos y el suave aroma de su cabello. Sentir como el agua había inundado toda la habitación hizo que el demonio se preocupara y pensara –Rin, rápido-
Kagome aprovecho los últimos segundos y tomó una gran bocanada de aire –Siento como Rin y Sesshomaru están conectados conmigo, pero Inuyasha-
-¡Demonios! ¡Demonios! Esta agua huele a Kagome, pero no la veo, no puedo romper estas paredes y de seguro ella también ya está bajo el agua- el hanyou pensaba mientras continuaba presionando con fuerza el círculo
- Sólo les revelaremos nuestros secretos si los cuatro lo atraviesan al mismo tiempo – recordó Sesshomaru las palabras de la voz que escucharon antes de entrar al laberinto –Los cuatro debemos presionar este círculo al mismo tiempo- la cara del youkai comenzó a transformarse en su forma de perro demonio –Siento a Rin, y esa sacerdotisa ha de estar más consciente de esta conexión, pero… ¡pero ese imbécil de Inuyasha no se ha dado cuenta!- Sesshomaru trató de calmarse, porque sintió como el coraje lo hacía perder la conexión con Rin -¡Idiota apresúrate a darte cuenta!- pensó el youkai
Kagome sentía como comenzaba a marearse –Inuyasha, Inuyasha por favor, sienteme Inuyasha, sienteme- pensaba la sacerdotisa al mismo tiempo que colocaba su mano sobre el círculo –Inuyasha, yo quiero verte… quiero que conozcas a nuestro bebé… porque… ¡Te amo!-
-¡Kagome! te siento a través del agua, siento como me dices algo, pero… ¿Qué? ¿Qué es?- pensaba el hanyou
-No aguantare mucho tiempo más, Kagome apresurate a dar la señal- pensaba Rin mientras sentía unas incontrolables ganas por respirar
-¡Inuyasha!- pensaba Sesshomaru fúrico
-Inuyasha, presiona el círculo- pensaba la sacerdotisa -Inuyasha, presiona el círculo- Kagome sentía como todo se nublaba -¡Presiónalo ya!- Kagome apretó el círculo con los últimos segundos de consciencia que le quedaban
-¡Ahora!- pensaron Rin y Sesshomaru mientras presionaban el círculo
-Esta bien Kagome- pensó el hanyou al mismo tiempo que apretaba el círculo a la par de sus otros tres compañeros
El agua comenzó a bajar rápidamente, Rin comenzó a toser y a sentir aliviada como sus pulmones se llenaban de aire; cuando toda el agua había prácticamente desaparecido la pared del fondo se abrió.
-¡Rin!- gritó Sesshomaru mientras corrió para entrar a la habitación donde estaba Rin
-¡Amo!- la joven gritó e intento parase, pero cayó de rodillas al suelo. El youkai la levantó y la cargó–Lamento haberlo hecho esperar amo- dijo Rin con una gran sonrisa
-Está herida, pero esta viva- pensó el youkai mientras admiraba ese increíble rostro
Un gritó fue el que turbo la calma que estaban sintiendo
-¡No Kagome! Por favor despierta- era la voz de Inuyasha
Rin se soltó de su amo y caminó con dificultad a la habitación donde estaban Kagome e Inuyasha, sólo para encontrarse con un horrible cuadro
-Kagome… ¿Kagome está…?- pensó la joven con lágrimas en los ojos y desplomándose de nuevo hacia el piso, por suerte el youkai llego justo a tiempo para tomarla por la cintura y evitar que cayera.
-¡No Kagome!- gritó Inuyasha antes de empezar a darle respiración de boca a boca y presionar con ambas manos fuertemente el pecho de su amada -¡Kagome por favor! ¡Por favor despierta!- Los ojos del hanyou comenzaban a llenarse de…
-¿Inuyasha está… llorando?- pensó Sesshomaru
-Kagome y su bebé, no por favor- Rin lloraba con amargura y con cada lágrima sentía como si las fuerzas se le escaparán de su cuerpo
-Kagome, por favor…- pensó el hanyou mientras continuaba la respiración boca a boca –Te amo-
De pronto la sacerdotisa comenzó a toser, Inuyasha la puso de lado y escupió algo de agua
-¡Kagome!- gritaron Inuyasha y Rin
La sacerdotisa dejo de toser y poco a poco se volteó para quedar acostada, el hanyou la tomo en brazos y la cargo al estilo nupcial –Inuyasha… tardaste en esucharme- dijo con voz débil
-Disculpame Kagome, en verdad lo siento- el hanyou abrazó a su amada con fuerza y derramo una lágrima sobre su mejilla –Perdoname Kagome, por mi culpa casi mueres-
-Inuyasha… ¿No te dije que nos veríamos del otro lado?- dijo la sacerdotisa con una sonrisa –No llores- dijo limpiando las lágrimas del hanyou –Aquí estoy-
-Kagome…- fue lo último que dijo Inuyasha antes de abrazar con fuerza a Kagome y pegarla a su pecho
Rin se sentía mucho más tranquila, pero sentía como no podía mantenerse en pie –Perdí mucha sangre- pensó la joven
Casi como si hubiera escuchado sus pensamientos, Sesshomaru cargó a Rin y comenzó a caminar hacia afuera de la habitación
-Lo logramos amo, los cuatro salimos- dijo Rin con una sonrisa recargando su cabeza en el pecho de su amo
-Pensé en matar a Inuyasha por haberte puesto en riesgo, pero creo que recibió suficiente castigo por su ineptitud- pensó el youkai para voltear la mirada y ver como lo seguían su hermano cargando a Kagome también -Además lo único que importa es que estás conmigo aquí Rin- pensó Sesshomaru al sentir una sensación de plenitud infinita.
