El youkai y el hanyou caminaron cargando a Rin y a Kagome respectivamente. Afuera del laberinto había un gran palacio dorado muy brillante

-Lo sabía- dijo Rin en voz baja al ver el laberinto –Deben ser dorados-

-Sólo Rin podría decir algo así en este tipo de situación- pensó Sesshomaru divertido

-Viajeros- dijo con fuerza la voz que se había escuchado anteriormente –Han demostrado ser dignos de conocer la verdadera identidad de los collares de la vida, ahora les mostraremos lo que necesitan-

Las puertas del palacio se abrieron y de ellas salieron dos demonios de piel blanca, cabello plateado y ojos azul pálido, con unas vestiduras doradas, parecían cuates. Extendieron sus manos y de ellas salieron unos extraños hilos dorado que se comenzaron a acercar a Kagome, Rin, Inuyasha y Sesshomaru.

Rin se asustó y pegó su cuerpo al de su amo.

-¡¿Qué quieren?!- dijo el hanyou alterado

-No te asustes Inuyasha- dijo la sacerdotisa –Esos hilos no expiden ningún tipo de energía maligna-

-Pero…- murmuró el hanyou

-Esta bién- dijo Kagome tranquilizando también a la joven

Los hilos continuaron su camino hasta tocar sus frentes, en ese instante los ojos de todos se hicieron del mismo color que los de los demonios que habían salido del palacio.

Ante sus ojos comenzaron una serie de visiones narradas por la voz que los había recibido.

-Como ustedes saben toda la vida que conocemos comenzó gracias a una gran explosión, esa onda principal de energía existe aún hasta nuestros días, este no desaparece sólo va pasando de ente a ente. Hace muchos siglos youkais y humanos peleaban constantemente, a tal grado que parecía que la vida iba a desaparecer, en especial la de los humanos; por lo que un grupo de youkais comenzaron a buscar una forma de terminar con esta terrible guerra que amenzaba todo y a todos. Después de mucho investigar consiguieron un meteoro muy antiguo, con ayuda de este canalizaron la onda primaria y crearon las piedras de los collares. Estas piedras tenían el poder de controlar la vida, pues con ellas se pueden manipular las almas y los cuerpos-

-Es por eso que Aratani la quiso usar para robar nuestras almas- pensó Rin –Pero eso no explica porque… porque quiere matarme-

Sesshomaru sintió el repentino temblor en el cuerpo de la joven

-El collar del agua que rige las almas humanas, el collar del fuego las almas de los youkais, el collar de la tierra los cuerpos humanos y el collar del aire los cuerpos youkais. En conjunto pueden controlar la vida. Como ya les comentaron los exterminadores unos youkais que aprendían con nosotros como controlar los collares, se rebelaron y comenzaron a usar el poder para su conveniencia, su propósito era el de controlar el mundo; el nombre de esos youkais era Aratani, Sora, Ren y Takeshi. Un grupo de valientes demonios se juntaron con los señores feudales más poderosos y lucharon en contra de estos cuatro malvados –

En las visiones que ante sus ojos se presentaban pudieron ver a los valientes demonios y uno de ellos fue el que mas llamo la atención de todos.

-Ese demonio se parece mucho a mi amo- pensó Rin, tiene el mismo cabello, los mismos ojos y él también tiene marcas en su rostro

-Yo ya lo había visto, él es…- pensó Kagome

-Mi padre- pensaron Inuyasha y Sesshomaru

-Pero ¿Hace cuánto tiempo pasó esto?- pensó el hanyou, si aparenta la edad que ahora tiene Rin

Al igual que ustedes ellos vinieron preguntándonos el método para destruir los collares, pero no lograron conseguirlo, así que sellaron las almas de los youkais y escondieron los collares

-¿Qué tan difícil era ese método?- dijo Kagome en voz alta –Que ni Inu no Taisho pudo realizarla- pensó la sacerdotisa

-Para destruir los collares es necesario lograr que estos se fusionen, sólo así pueden desaparecer de esta tierra-

-¡¿Y cómo lograremos que se unan?!- gritó Inuyasha enojado –Además si ustedes crearon esos collares, ustedes deberían poder destruirlos-

-Para lograr la unión de los collares es necesario lograr la fusión de las esencias frente a ellos, nosotros al ser youkais no podemos aportar la esencia humana para este ritual- contestó la voz –Ahora que saben esto viajeros, deben estar conscientes que solo ustedes cuatro tienen el poder para destruir los collares. Unan sus fuerzas –

Después de que dijo esto la voz, los viajeros se vieron envueltos en una extraña luz dorada que comenzó a transportarlos

-¿Qué?- dijeron Inuyasha, Kagome y Rin a coro

-Y recuerden que la fusión sólo será posible si el deseo es el mismo-

En un abrir y cerrar de ojos terminaron de nuevo en la entrada al pasadizo, hecho que sorprendió mucho a los exterminadores

Lo que ellos habían sentido como unos instantes en realidad habían sido horas, estaba atardeciendo para cuando regresaron.

Kagome terminaba de curar las heridas de Rin

-Muchas gracias Kagome- sonrìo la joven -Auch- exclamó en cuanto la sacerdotisa terminaba de apretar la venda de su brazo

-Disculpame Rin- dijo Kagome

-No te preocupes, en verdad te lo agradezco Kagome- contestó la joven

-Aunque no te veías tan mal cuando te estaba cargando mi cuñado- dijo Kagome con una sonrisa picarona

-¡Kagome! Que cosas dices- dijo Rin sonrojada –Mejor vamos con el señor Keyine para que nos diga que averiguó de la rosa que nos dio- La joven se levanto rápidamente y se tuvo que sujetar de la pared por unos segundos

-¡Rin! ¿Estás bien?- preguntó Kagome preocupada

-Sí, lo siento, creo que me levante muy rápido y me maree- respondió la joven mientras recuperaba el equilibrio –Ya estoy bien-

-Aun así llévatelo con calma Rin- dijo la sacerdotisa –No quiero que mi cuñado se enfade conmigo por no cuidarte- agregó traviesa mientras salía de la cabaña

-¡Kagome!- dijo Rin tapándose la cara con las manos

Las jóvenes salieron y se quedaron un rato con Keyine que les mostró las flores que cultivaban ellos

-Las rosas que Aratani tenía también las tenemos nosotros, las usamos para expulsar las almas de demonios que poseen personas u objetos- dijo el anciano mientras les mostraba un rosal

-¡Wow! Pero además de esta tienen muchas ¡Mira Kagome!- Rin empezó a caminar por todo el campo

-Rin… no sabes cuanto te admiro, sin importar todas las terribles cosas que te han pasado o lo difícil que sea la situación, tú siempre te muestras tan alegre- pensó Kagome mientras admiraba la cálida sonrisa de Rin

*Al exterior de la aldea*

-Sesshomaru… en esa visión ¿Tú también viste a nuestro padre no es así?- preguntó en hanyou seriamente

-Inuyasha, se me olvidaba que por el origen de tu patética existencia, no eres capaz de recordar el rostro de nuestro padre con claridad- dijo fríamente el youkai

-¡No juegues conmigo!- dijo Inuyasha enojado

-Sí era nuestro padre, pero yo también ignoraba ese capítulo de su vida, pues como viste él aparentemente era muy joven cuando eso pasó- dijo el demonio seriamente

-Padre… como me hubiera gustado conocerte más- pensó triste Inuyasha

-Padre ¿Qué tantos secretos más oculatabas? ¿Y por qué Rin se tiene que involucrar en esto?- pensaba el youkai –Rin… parece ser que no puedo alejar el sufrimiento de ti-