A la mañana siguiente los viajeros terminaban de recoger sus cosas para embarcarse a una aventura que no tenía un comienzo claro.

Kagome y Rin estaban despidiéndose del señor Keyine y su hermana

-Gracias por su ayuda y atenciones- dijo la sacerdotisa –En verdad han sido muy amables-

-No tiene por qué agradecernos, nos gustaría poder hacer más por ustedes valientes guerreros- respondió el anciano con una reverencia

-Valiente guerrero- pensó Inuyasha, cuyas orejas de perro escucharon bien a pesar de ya estar esperando a las mujeres fuera de la aldea –Eso suena bien- una sonrisa triunfante se dibujó en su rostro

-Mis amigos claro que lo son, pero yo…- pensó Rin algo preocupada

-Sé que con sus habilidades combinadas devolverán la paz a este mundo- dijo la hermana de Keyine

-Lo intentaremos, se lo prometo- contestó Rin con una sonrisa

Estaban a punto de salir cuando la hermana de Keyine le extendió una pequeña bolsa de tela a Rin –Estos pétalos de rosas son muy especiales, pueden hacer que tu olor sea imperceptible para cualquier demonio- añadió la mujer

-Muchas gracias-dijo la joven sorprendida

-¡Kagome! ¡Rin! ¡¿Por qué tardan tanto?!- gritó Inuyasha

-Es mejor que nos vayamos, de nuevo gracias- dijo Kagome despidiéndose, acto que imitó Rin

*En un palacio muy lejos de ahí*

Aratani cepillaba su cabello rosado frente a un bellísimo tocador, en un cuarto completamente a oscuras, a través del espejo se veía una cueva llena de cadáveres –Ya tengo todos los que necesito, ya sólo me falta el collar de la tierra- se dijo para si misma

-¡Princesa la carta que estaba esperando ha llegado!- dijo una voz al otro lado de la puerta

De pronto la voz de la youkai cambió a una dulce y aguda –Gracias, déjala afuera por favor-

-No te preocupes Ren, ese collar será mío en muy poco tiempo- contestó Aratani con su macabra voz de siempre

*En un camino alejado*

Acababan de dejar la aldea cuando Sesshomaru dijo –Rin, debo ir a buscar a alguien-

La joven sintió que el estómago se le hacía pequeño, su amo se iría de nuevo

-¡¿A quién tienes que ir a buscar?!- preguntó Inuyasha enojado

-Eso no te incumbe- respondió el youkai tajantemente

-Sesshomaru, tú también viste a Inu No Taisho ¿No es cierto?- preguntó Kagome –Y sé… que al saber más de él, probablemente tienes una idea de donde comenzar a buscar información-

-¡Sacerdotisa boba! Es obvio que mi amo sí tiene idea de a dónde ir, pues él al ser un reconocido youkai descendiente del señor de las tierras del oeste sí tiene el rango necesario para ir al palacio del norte y… - gritó Jaken antes de caer de Ah-Un víctima de un fuerte puñetazo

-¿El Palacio del norte? ¿Por qué debe de ir allí amo?- las preguntas de Rin hicieron que el demonio fijara la mirada en ese cálido rostro

-Uno de los demonios que nos mostraron los sabios youkais en la visión sigue vivo- dijo Sesshomaru sin dejar de analizar cada facción de la joven

-¿Y por qué no podemos ir a verlo también?- dijo Kagome

-Es porque vive en un palacio, y por el comentario de ese odioso pequeño verde- dijo el hanyou algo molesto –Ha de ser el señor de las tierras del norte Kagome, los demonios puros suelen ser bastante creídos y no recibirán a humanos o a híbridos como yo- esas últimas palabras sonaron bastante pesadas

-Inuyasha- pensó la sacerdotisa con tristeza

-Pero no te preocupes Kagome, yo haré que me escuchen- dijo Inuyasha mientras apretaba su puño –Y sobre todo que me respondan- añadió decidido

-¿Entonces iremos?- preguntó Rin feliz

-Por supuesto que sí- afirmó al hanyou

Una risa despectiva salió de la boca del youkai –Que infantil eres Inuyasha- la tensión aumento en el aire -¿Crees que es el señor de las tierras del norte el que no te recibirá?- añadió burlonamente –Ese tonto dragón es igual de ingenuo que mi padre y no siente repulsión por los hanyous como tú- mostrando sus garras atacó al hanyou, este logró esquivarlo, pero el ataque rasgo superficialmente su pecho –Yo soy el que no va a dejar que alguien como tú se involucre en los asuntos de mi padre-

-¡Te guste o no, él es mi padre también! Esa asquerosa de Aratani le tendió una trampa a Kagome, atacó nuestra aldea, ¡nuestra!, porque te recuerdo que Rin también vive ahí, así que no te preocupes que yo no hago esto por él-

Ante el atrevido comentario de Inuyasha, la sacerdotisa y Jaken esperaban preocupados lo peor

-Amo Sesshomaru- la voz de Rin casi como un murmuro –Queremos proteger nuestra aldea, sólo eso- a pesar de la sutileza con la que lo había dicho, el youkai no notó ni una pizca de miedo o inseguridad en sus palabras. La expresión tan segura de la joven contrastaba con su travieso cabello negro mecido por el viento

-Creciste tan rápido- pensó con nostalgia Sesshomaru, se alejó de Inuyasha, volteo en otra dirección y comenzó a caminar seguido por Ah-Un

-Gracias amo- pensó Rin antes de recoger a Jaken del suelo y caminar con él en sus brazos a lado del youkai

-Kagome… ¿Qué pasó?- preguntó Inuyasha sumamente confundido

-¡Ay Inuyasha! A veces eres tan lento, apresúrate o nos dejarán- dijo la sacerdotisa harta

-¡¿Lento para qué?!- gritó el hanyou –Explícate Kagome-

*A lo alto de una montaña a varios kilómetros de distancia*

-Más vale que no mientas demonio topo- dijo Aratani mientras se dirigía a un pequeño youkai topo con unos feos ojos rojos

-No señora, yo mismo me encargué de organizar los papeles de la señora Ayaka cuando ella murió, me ordenaron quemar todo y ahí es donde vi lo del collar – dijo el raro topo mientras recordaba el pergamino que husmeo con el dibujo de un collar prácticamente igual al de Aratani –En el pergamino decía que estaba escondido en el lugar donde las montañas se mueven-

Aratani sonrió macabramente –Eras lista Ayaka- pensó Aratani –Pero los sabios youkais de la vida conocemos todo tipo de secretos- la chillona voz del topo la sacaría de sus pensamientos

-¿Sí trae el oro que me prometió?- preguntó miedoso el topo

-Claro que sí, dije que pagaría bien tus servicios- respondió la malvada demonio sacando una bolsa llena de artefactos de oro –Gracias señora- dijo el topo emocionado

-Demonio ¿Qué harás ahora que traicionaste tu palacio? Las tierras que te dieron asilo- dijo Aratani de una manera fría e inexpresiva

-Ammm, pues yo…- balbuceó el topo asustado al ver que una expresión retorcida aparecía en el rostro de la youkai

-Porque yo pienso que los topos traidores, sólo merecen estar bajo tierra- apenas había terminado de decir esas palabras la demonio cuando transformo su brazo en un filoso pico de hielo que atravesó el cuerpo del topo

*En un camino empinado*

-Piedra, papel o tijera- cantaron Rin y Jaken, ganando por tercera vez seguida Rin

-¡Niña estás haciendo trampa!- gritó el pequeño demonio verde enojado

-¿Cómo podría?- preguntó la joven burlonamente, así que deme una –dijo extendiendo la mano

Jaken con lágrimas en los ojos le daba una baya del amanecer, acto seguido Rin se la comió con gusto

De pronto escucharon unos gritos de auxilio, Inuyasha corrió a toda velocidad en dirección a los gritos, Rin saltó de Ah-Un y fue detrás del hanyou; seguidos de Kagome. Al llegar al lugar vieron una fosa muy profunda en donde un pequeño de unos 5 años se encontraba atorado.

-¡Ayúdenme, por favor!- gritó el niño con lágrimas en los ojos

-Pequeño torpe ¿Cómo terminaste ahí?- dijo Inuyasha saltando hacia el fondo de la fosa

-Inuyasha ¿Están bien?- preguntó Rin desde arriba

-¡Sí, ya subimos!- contestó el hanyou antes de que acomodar al pequeño en su espalda y salir saltando del lugar, al llegar arriba bajo al pequeño que estaba muy sucio y asustado.

-No te preocupes, ya pasó- dijo Kagome con una voz dulce mientras le limpiaba las lágrimas del rostro -¿Cómo llegaste aquí pequeño?- continuó y acarició su cabeza

-Yo… yo sólo… - trató de decir aun sollozando

-Niño, tranquilo, habla bien o no te entenderemos- dijo Inuyasha

-¡Inuyasha, no seas insensible!- gritó la sacerdotisa enojada –Continua, no le hagas caso a ese torpe de ahí- añadió molesta

El hanyou estaba por contestarle, pero el niño continuó hablando –Pues iba camino a casa cuando ví pasar volando a una mujer de cabello rosa y…-

-¡Aratani!- pensó Rin

-Supe por su apariencia que era un demonio, me asusté y al correr me caí en esa fosa-

-¿Hacia dónde se fue la demonio?- preguntó Inuyasha precipitadamente

-Iba hacia el este señor- contestó asustado el niño

-¿Y dónde está tu familia?- preguntó Rin

-Vivimos en el valle que está un poco más adelante- contestó tímidamente el niño

-No te preocupes ¿Cómo te llamas?- dijo la sacerdotisa

-Zahe- dijo con un hilo de voz el niño

-Te prometo que te llevaremos con tu familia Zahe- sonrió Kagome contagiando al pequeño

-¡Kagome ese niño acaba de describir a Aratani, no podemos perder el tiempo…!- gritó Inuyasha antes de estamparse en el suelo por un "Abajo" de Kagome

-Si está cerca no perderemos mucho tiempo Inuyasha- dijo Rin a la figura aplastada

Al llegar al sendero, el niño se escondió rápidamente tras Kagome

-¿Qué pasa?- preguntó la sacerdotisa confundida, al alzar la vista ella y Rin comprendieron que el pequeño se había asustado al ver a Sesshomaru

-No tienes por qué preocuparte Zahe, el señor Sesshomaru es el demonio más bondadoso del mundo- dijo la joven segura

Comentario ante el cual Kagome e Inuyasha se quedaron bastante contrariados

El youkai observó unos segundos al niño –Humano ¿Estás seguro de que viste a la demonio irse hacia el este?- El tono tan serio y frío del youkai no concordaba con las palabras que acababa de decir Rin

El pequeño volteó a ver a Rin –Está bien, mi amo tiene muy buen oído, es por eso que te escuchó- dijo la joven delicadamente

-S… Sí señor, mis papas me enseñaron bien los puntos cardinales- contestó tiernamente el pequeño

-Jaken quédate con Rin- fue lo último que dijo el imponente youkai antes de salir volando a toda velocidad

-Pero amo…- dijo el pequeño demonio

-¡Sesshomaru!- gritó Inuyasha –Rin cuida de Kagome, no puedo perder el tiempo con este niño- añadió el hanyou antes de correr en la misma dirección

-¡Inuyasha! ¡Inuyasha!- gritó la sacerdotisa enojada al aire-¡Eres un tonto!- con un volumen y coraje tan fuerte que Rin y Zahe saltaron asustados para quedar detrás de Ah-Un

Más calmados todos caminaron unos minutos antes de ver una aldea a lo lejos

-¿Es esa Zahe?- preguntó Kagome

-¡Sí es esa es mi aldea!- contestó emocionado el niño

La sacerdotisa suspiró y una mirada triste se apoderó de ella, acto que Rin notó

-¿Qué pasa Kagome?- dijo la joven extrañada

-Inuyasha no es muy considerado con los niños, es decir…- la sacerdotisa llevó sus manos a su vientre –Él es empático y un buen hombre, pero estoy segura de que nunca se ha imaginado como padre-

-¡¿Padre?!- gritó Jaken completamente sorpendido

Al entrar en cuenta del error que acaba de cometer Kagome se lanzó hacia Jaken apretándolo con fuerza -¡No puedes decirle a nadie Jaken!- la sacerdotisa lo sacudió con fuerza

-¡Kagome! Sé que el señor Jaken no le dirá a nadie- dijo Rin tratando de calmar a su amiga –Puede confiar ciegamente en él- añadió la joven

La sacerdotisa lo soltó y después de unos segundos el demonio recobró el equilibrio –Mujer loca, de por si es una vergüenza para mi amo tener como hermano a un hanyou ¿Por qué andaría divulgando que la valiosa sangre del padre del señor Sesshomaru está siendo aún más ensuciada?- dijo el youkai verde

-Más te vale- dijo Kagome amenzantemente –Pequeño odioso- pensó la sacerdotisa ante el cruel comentario

Continuaron caminando y Rin estaba inmersa en sus pensamientos –Es cierto, la sangre de mi amo es la de un demonio muy poderoso, combinarse con humanos sólo la mancharía y la haría más débil- reflexionaba con tristeza –Amo Sesshomaru… yo nunca seré digna de usted-

Llegaron a la aldea, Jaken y Ah-Un las esperaron afuera; había caminado un par de metros cuando Zahe salió disparado en dirección hacia un chico de trece años aproximadamente -¡Hermano!-

-¡Zahe! ¿Dónde estabas? Comenzaba a preocuparme- dijo el chico aun cargando al niño -¿Y por qué estás tan sucio? Madre se enojará si te ve así-

-Vi un demonio como los que había dicho el monje, me asusté y al correr me caí en una fosa; pero un señor con orejas de perro me rescató- dijo alegre Zahe

-¡¿Qué?! No entiendo nada Zahe- dijo el chico confundido

La sacerdotisa soltó una pequeña risa –En resumen lo rescatamos y trajimos de vuelta- dijo Kagome

El chico bajó a Zahe y haciendo una reverencia dijo -Muchas gracias señoritas, mi familia y yo les estaremos eternamente agradecidos-

-No hay de que agradecer, nosotros sólo lo acompañamos- dijo Rin con una cálida sonrisa que hizo que el chico se sonrojara

-¿Cómo puedo pagarselos?- preguntó cortésmente el chico -¿Gustan quedarse a comer? Estoy seguro de que mis padres estarán encantados de conocerlas-

-No, muchas gracias, tenemos que ir lo más pronto posible hacia el este- dijo Kagome –De hecho ya nos vamos-

-Entiendo- dijo decepcionado el chico –Pues si siguen el río llegarán más rápido, el bosque es menos tupido, pero en cuanto vean las montañas empiecen a rodearlas- añadió

-Muchas gracias- dijo Rin cautivando aún más al chico, acto seguido la joven chifló con fuerza y unos segundos después llegó Ah-Un montado por un desconcertado Jaken

-¡¿Desde cuándo le enseñaste eso?!- preguntó el demonio verde enojado

-A veces no dejaban solos mucho tiempo señor Jaken- contestó Rin con una risa traviesa

Ágilmente montó al dragón y ayudó a Kagome a subir

-¡Nos vemos Zahe!- gritó Kagome mientras movía su mano

-¡Cuídense mucho!- añadió Rin antes de jalar las riendas de Ah-Un

A lo lejos se fue perdiendo la figura de los jóvenes –Disfruten mucho de su familia- pensó con nostalgia la joven

*En las montañas*

Sesshomaru se frenó en seco al sentir el aroma de Aratani hacia dentro de un valle con muchas montañas, Inuyasha lo alcanzó

-¿Dónde está esa infeliz?- dijo el hanyou –Todo el lugar apesta a ella-

A penas había terminado de decir estas palabras cuando un demonio montaña enorme se abalanzó hacia ellos, ambos esquivaron hábilmente su pisotón

-¡¿Qué te pasa?!- gritó Inuyasha

-Demonios estas tierras son propiedad de la señora Ayaka ¡Váyanse de aquí!- dijeron otros dos demonio rocas que aparecieron detrás del primero, y estos eran aún más grandes

-¿Ayaka?- pensó Sesshomaru –Ella lleva muerta siglos-

*En un río muy cercano*

Bueno, ahí están las montañas- dijo Kagome

-Hay que rodearlas Ah-Un- la joven jaló las riendas del dragón, pero este no obedeció -¿Qué pasa preguntó Rin extrañada?-

El monstruo apuntaba con sus dos cabezas hacia las montañas, súbitamente se escuchó un fuerte golpe y vieron una nube de polvo levantarse

-¡De seguro mi amo bonito esta ahí!- gritó Jaken -¡Vamos Ah-Un!-

Los hermanos habían destruido a los tres demonios, pero seguían apareciendo más y más de las inmensas criaturas

-No tengo tiempo para esto- dijo el youkai atravesando a uno por la mitad con su látigo y abriéndose paso al interior del valle montañoso, Inuyasha seguía a Sesshomaru por el bosque, sin saber que unos metros atrás las chicas y Jaken los seguían.

De la nada una inmensa mano de roca salió de entre la neblina queriendo atacar a Ah-Un, pero la joven logró que el animal la esquivara, el gritó de Kagome y Rin hizo que Inuyasha y Sesshomaru detuvieran su carrera y corrieran hacia ellas.

Frente a los cuatro se alzaba un enorme gigante de piedra

-Un demonio montaña- pensó Kagome –Pero es enorme-

El gigante alzó sus manos en el aire y se abalanzó hacia ellos, por suerte todos escaparon del ataque

-¿Dónde estás Aratani?- preguntó Inuyasha

De pronto comenzaron a llegar más y más demonios montaña, uno cada vez más grande que el otro, todos listos para hacerlos pedazos, tratando de esquivar los peligrosos golpes Rin dio una vuelta muy rápida haciendo que Kagome saliera volando; afortunadamente Inuyasha llegó justó a tiempo para atraparla y cargarla en su espalda.

-¡Inuyasha!- dijo con alegría aferrándose del cuello del hanyou -¿Por qué nos atacan?!- preguntó Kagome

-Han de ser esclavos de Aratani- respondió el hanyou

-No sé mucho de los demonios montaña, pero hasta donde sabía ellos suelen ser muy pacíficos- dijo Jaken agarrándose fuerte de Ah-Un, de pronto uno de los demonios lanzó una enorme roca hacia ellos; el dragón voló tan rápido para esquivar el golpe que hizo que el demonio verde cayera

-¡Pero creo que estos no son así!- gritó el pequeño demonio mientras caía

-¡Señor Jaken!- gritó Rin desesperada

Sesshomaru pasó volando por ahí y el demonio verde se aferró de su estola, con un movimiento de Bakusaiga, el poderoso youkai destruyo a varios demonios

-¡Gracias amo bonito!- dijo el pequeño con lágrimas en los ojos –Le ha salvado la vida su fiel sirviente-

Un youkai piedra intentó patear a Sesshomaru y al evitar el golpe soltó a Jaken, por suerte para él, Rin saltó de Ah-Un y lo atrapó en el aire

-¿Está bien señor Jaken?- preguntó Rin preocupada y alzó la mirada para ver por dónde estaba el dragón

-¡Sueltame niña! Estoy bien-

De pronto Inuyasha sacó a Colmillo de Acero y con un ataque destruyó a dos de los demonios roca, fue entonces cuando Jaken notó mientras montaba a Ah-Un que los demonios se acumulaban en un punto específico y debajo de sus pies había una roca con un extraño símbolo

-¡Amo bonito los demonios esconden algo!- gritó el demonio verde

-Ahí debe de estar Aratani- gritó Inuyasha decidido -¡Sal de tus escondite bruja maldita!- el poderoso viento cortante destruyó al par de demonios roca que ahí se encontraban, pero se detuvo ante un resistente campo de fuerza que cubría la roca

El hanyou se sorprendió e inmediatamente cambio a Colmillo de Acero a su forma de Colmillo Rojo, Sesshomaru corrió a toda prisa hacia él, pero estaba demasiado lejos -¡Toma esto cobarde!- gritó con fuerza Inuyasha antes de lanzar el ataque

-Imbécil- pensó el youkai

La explosión fue tan fuerte que el hanyou clavó su espada para no salir volando, Kagome se protegió con un campo de fuerza, sin embargo Rin no corrió con tanta suerte. Al no estar montada en el dragón de dos cabezas salió disparada a toda velocidad hacia una pared de roca, el veloz demonio de ojos amarillos que también retrocedió por la explosión dirigió su cuerpo hacia Rin y la abrazó con fuerza hacia él, de tal manera que fue su espalda la que se impactó contra la pared.

Aún se encontraban perturbados por el fuerte golpe cuando del suelo húmedo se comenzó a formar un cúmulo de agua que bajó por la roca ahora rota, salió de ahí con un collar igual al de Aratani, pero con una roca color café; finalmente tomó una forma humanoide para materializarse la demonio de cabello rosado.

-Inuyasha, parece ser que al regar mi esencia por todo el lugar logré confundirte- dijo burlonamente la demonio

-¡Aratani!- gritó con rabia el hanyou aún algo desubicado por el golpe

-Sesshomaru, tú sí notaste mi engaño, pero no pudiste evitar que tu asqueroso hermano rompiera el sello por mi- Aratani se dirigió al youkai que se había hundido en parte en la pared de roca, este salió caminando como si nada y colocó a la inconsciente Rin en el suelo

De pronto asomó sus filosas garras y en un parpadeo le cortó el pecho a Aratani, la demonio retrocedió a penas

-Un poco más y me hubiera rasgado el corazón- pensó la demonio -Insolente- dijo volando mientras trataba de contener la sangre de la profunda herida

El youkai la atacó de nuevo con su látigo, pero esta se desvaneció junto con los collares en el aire. Inmediatamente después se dirigió hacia Inuyasha y comenzó a ahorcarlo asomando sus colmillos –Eres un imbécil- dijo furioso

-¡Sesshomaru!- gritó Kagome en el suelo, aún sin poderse levantar por el mareo del golpe -¡No Sesshomaru! Por favor- dijo desesperada

-Amo…- salió casi imperceptible de la boca de Rin

En un instante el youkai lo soltó y comenzó a caminar hacia la joven. El hanyou tocio un poco y camino para encontrarse con Kagome

-Inuyasha- la sacerdotisa se lanzó hacia sus brazos con lágrimas

-Perdoname Kagome- dijo el hanyou sin soltarla –Sesshomaru tiene razón soy un imbécil- dijo enojado

-No es tu culpa Inuyasha, yo también sentía la presencia de ella en todas partes- la sacerdotisa tranquilizaba a su amado y hundía su rostro en su pecho

-¡Amo Sesshomaru!- gritó Jaken mientras descendía junto con Ah-Un, vio a su amo cargando a Rin al estilo nupcial -¡La mocosa!- pensó muy asustado y se asustó más al ver que su amo estaba cubierto de polvo y sus ropas estaban rasgadas de la espalda

-Vámonos- fue lo único que dijo el imponente youkai antes de salir volando con Rin en sus brazos

El pequeño lo demonio verde lo siguió sin hacer ningún ruido, sabía que su amo estaba furioso

*De noche en una cueva*

-¿Segura que no tienes frío?- preguntó Inuyasha preocupado mientras le ponía su bata a Kagome y avivaba el fuego

-Segura- le contestó la sacerdotisa con una sonrisa

-¿Quieres que vaya por más agua?-

-Inuyasha ¿Desde cuándo eres tan cariñoso?- pregunto Kagome burlonamente tomándolo de la mano

El hanyou apretó su mano y desvió la mirada, un semblante de temor y tristeza se reflejaba en su rostro

-¿Qué pasa?- preguntó la sacerdotisa

-Es sólo que…- el hanyou abrazo a Kagome –Yo en verdad creía que ya todo había acabado, estoy furioso porque yo pensaba que por fin podría vivir contigo en paz Kagome, y…- Inuyasha se quedó mirando fijamente a su amada –Y que si algún otro peligro se presentaba, yo iba a poder protegerte- en estas últimas palabras Kagome percibió el miedo en la voz del hanyou

-Tú siempre has estado ahí para protegerme Inuyasha, y sé que eso seguirá igual- la sacerdotisa lo besó –Juntos, podemos superar lo que sea-

*En un templo abandonado*

Rin se encontraba sobre la estola de su amo y despertaba lentamente -¿Dónde estoy?- se preguntaba, volteo la cabeza y vio a su amo sentado a lado de ella, una improvisada fogata estaba a unos metros de ellos.

-Amo…- dijo Rin fijando sus bellos ojos negros en el rostro del youkai

-¿Cómo te sientes?- el demonio preguntó tomando con una mano la cabeza de la joven y apoyándola para que se reincorporara

-Me duele un poco la cabeza, pero estoy bien- contestó la joven con una sonrisa –Después de todo…estoy con usted- pensó mientras su corazón comenzaba a palpitar rápido, una duda la asaltó de repente -¿Y el señor Jaken? ¿Está bien Ah-Un?- preguntó asustada

Sesshomaru le señaló con la mirada el otro extremo del cuarto y vio al pequeño demonio dormido profundamente sobre Ah-Un, el dragón también descansaba

-Que bueno- suspiró con alivió Rin -¿Y Kagome e Inuyasha?-

Sesshomaru sintió un terrible enojo al volver a escuchar el nombre del hanyou, pero sabía que la joven no estaría tranquila hasta que le contestará

-Los dos están bien- dijo seriamente

-Me alegra saberlo amo-

El divino rostro de la joven hizo que el demonio sintiera una tranquilidad que raras veces había experimentado -No logro entenderlo Rin, sin importar cuanto tiempo pase, no logro descifrar que es lo que te hace tan diferente- pensaba el youkai mientras se perdía en las suaves facciones de la joven y acercaba su mano para acariciar el rostro de la joven

-Amo Sesshomaru- dijo Rin sorprendida ante el gesto, sintió como sus mejillas se ruborizaban –Amo Sesshomaru, muchas gracias por salvarme, yo… yo recuerdo sentir como me abrazó- la joven dijo esto último desviando la mirada de los profundos ojos amarillos de su amo

-Rin…- el demonio poso su mano sobre la de la joven haciendo que sus brillantes ojos negros lo volvieran a ver -Yo siempre, vendré hacia ti-

La joven sintió un escalofrío recorrer su cuerpo y se sentía absolutamente dichosa.

Era una noche estrellada y cálida, Rin estaba a punto de quedarse dormida, seguía viendo la silueta de su amo en la ventana, iluminada por los restos de luz que quedaban de las brasas. Se acomodó en la estola, cerró los ojos y sintió una ligera pesadez en el pecho y como se le revolvía el estómago –Amo… ahora lo sé- se llevó las manos al pecho –Yo quisiera evitarlo, pero… no puedo- el rostro de preocupación de la joven dio pie a que apareciera una pequeña sonrisa –Yo sé que este sentimiento nunca será correspondido, sin embargo… yo aun así….. lo amo- fue el último pensamiento de Rin antes de quedarse dormida