Chicos muchas gracias por su paciencia, sus follows y en especial los reviews. Esta vez sí intentare subir capítulos más seguidos. Gracias por todo :) Que lo disfuten

Rin despertó para encontrar a su amo a lado de ella viendo hacia el exterior, lo cual la sorprendió bastante y hasta cierta manera la preocupó

-¿Pasa algo malo amo?- preguntó la joven

-No, nada- contestó Sesshomaru mientras se ponía de pie –Rin debo ir a hacer algo, tú y Jaken caminen hacia el norte, los encontraré en la noche- fue lo que agregó antes de caminar hacia el exterior de la puerta

Rin se levantó lo más rápido que pudo y camino a lado de su amo, con voz triste le dijo: Esta bien amo, tenga mucho cuidado- el youkai presa de sus impulsos volteo a ver a la joven justo a tiempo para ver como su bello rostro le dedicaba una cálida sonrisa –Lo estaré esperando- la voz suave de Rin le generó un extraño pensamiento, el cual se apresuró a ignorar antes de salir volando

-Yo quiero quedarme- pensamiento reprimido que acompañó al demonio durante su vuelo

*En la aldea*

-¡Sango! Ya llegue- gritó Miroku emocionado, pero en su cabaña no había nadie. No le preocupó mucho puesto que era común que Sango y los niños estuvieran realizando otras actividades. Caminó hacia la cabaña de la anciana Kaede y encontró a las gemelas y a Myoki jugando con una pelota

-¡Papá!- corrieron todos emocionados para saludarlo

-Niños…- fue lo que alcanzó a decir Miroku antes de que sus hijos se lanzaran con la suficiente fuerza para hacer que retrocediera –que gusto verlos ¿Dónde está su madre?- preguntó el monje

-Mamá se veía algo preocupada en la mañana, así que en cuanto terminamos la comida nos dijo que vendría a consultar a la abuela Kaede- contestó Azura

Las palabras de su hija sólo consiguieron preocuparlo, además de que era raro que los niños estuvieran afuera –Espérenme aquí-

El monje entró para ver a Kaede tocando la panza de Sango, la cual ya era notoria, y vio a su esposa con una expresión muy seria –Sango ¿Qué pasa?- dijo muy consternado

-Lamento decírtelo Sango, pero es un hecho- dijo Kaede negando la cabeza

-¡¿Qué es un hecho?!- gritó Miroku mientras se sentaba a lado de su esposa

-No puede ser- agregó la exterminadora preocupada tapándose la boca

-¡Sango ¿Qué no puede ser?!- el monje estaba desesperado y tomo la mano de su esposa con fuerza

-¡Es otro niño!- contestó su esposa con aflicción

-¿Qué?- Miroku comenzó a calmarse, mientras no entendía la preocupación de su esposa -Pero Sango…- río nerviosamente -¿Por qué eso es malo?- preguntó

-¡Porque usted es un mujeriego excelencia! Y ahora que tendremos dos varones, no estoy segura de poder evitar su mala influencia sobre ellos- dijo con gran pesar su esposa

La anciana Kaede se limitó a reírse mientras el monje se quedaba relativamente ofendido

*En un bosque lejano*

-Señor Jaken ¿No cree que está mal que nos llevemos estas ollas?- dijo Rin mientras terminaba de hacer el nudo que el demonio verde le había pedido que apretara

-¡Claro que no mocosa!- respondió enojado –¿No ves lo útiles que son para que cocines tu comida humana?-

-Eso ya lo sé señor Jaken, pero yo sólo las pensaba usar para el desayuno, y si las lave fue sólo para dejarlas como las encontré- dijo la joven

-Tonterías niña- dijo Jaken –Además esos huevos revueltos que hace la mocosa saben bastante bien- pensó para sí mismo

Caminaron varias horas hasta que llegaron a un lago pequeño

-Señor Jaken iré a llenar mi vasija y veré si puedo pescar algo- dijo Rin mientras se remangaba el pantalón

-Sólo no te metas en problemas niña- contestó el pequeño demonio mientras se recostaba junto con Ah-Un debajo de la sombra de un gran árbol, mientras veía a Rin pensaba –No puedo creer a pesar de que la mocosa ya haya crecido el amo aún me deje su cuidado. Yo he sido muy feliz sirviéndole a mi amo Sesshomaru, pero desde que llegó esa niña no soy más una niñera, a veces me preguntó si hubiera sido mejor quedarme en mi aldea- suspiró

-Señor Jaken, ya le he dicho que la vida se va en suspiros- dijo Rin mientras le lanzaba un pescado al demonio, el cual le pegó en la cara

-¡Niña insolente! Verás lo que te voy a hacer, yo el gran Jaken-dijo enojado

Ambos ignoraban que un pequeño demonio hurón los escuchaba a lo lejos –Sí es él- pensó antes de correr

Rin ya había salido del lago y se apresuraba a preparar una fogata para cocinarlos, Jaken no le hablaba pues seguía enojado

-Señor Jaken, por favor perdóneme- dijo Rin mientras lo veía con ojos de cachorro

-No puedo, te has burlado del gran Jaken-

-Discúlpeme señor Jaken, le daré los pescados más grandes, por favor- la voz de Rin se notó preocupada –Usted ha sido siempre muy amable conmigo y no quiero que me guarde rencor- bajo la mirada

El demonio verde no puedo evitar sentirse mal por ver a Rin triste y le dijo –Esta bien Rin- dijo resignado

-Gracias señor Jaken-dijo la joven alegre al mismo tiempo que lo abrazaba con fuerza

*En un acantilado cercano*

Un hurón corría a toda velocidad hacia una demonio de cabello blanco y ojos verdes -Señora lo ví, lo ví- dijo el hurón recuperando el aliento

-¿Dónde está?- preguntó con firmeza la youkai que tenía un cristal de color dorado en la frente

-En el lago que está cerca del sendero- respondió con premura

-Muy bien- dijo mientras el cristal brillaba –Es hora de que pagues-

*En el lago*

Como prometió, Rin le había dado a Jaken los pescados más gordos y justo se los acaba de terminar

-¿Le gustaron señor Jaken?- preguntó Rin feliz

-Sí Rin- contestó el demonio de la manera más neutral que pudo, a pesar de que le habían encantado

La joven apagó la fogata, recogió todo y reanudaron su caminata; no habían pasado más que un par de minutos cuando dijo: -Amm… Señor Jaken-

-¿Qué quieres Rin?- el youkai verde conocía muy bien ese tono

-¿Podría hacerle una pregunta?-

-Sé bien que no será una- pensó el demonio con pesar -¿Qué pasó Rin?-

-Señor Jaken ¿Alguna vez se ha enamorado?- los lindos ojos negros de la joven se clavaron en el pequeño demonio

-¿Qué clase de pregunta tan tonta es esa Rin?- dijo el youkai verde –Los demonios poderosos como yo, no perdemos el tiempo en esa clase de inútiles sentimientos- agregó tajantemente

Jaken no podía ni imaginar el origen de esa pregunta, así que menos sabía la desilusión que le había traído su respuesta a la joven, la cual intento disimular lo más posible.

-Sí, claro… entiendo- dijo Rin

De pronto una enorme raíz salió por debajo del suelo aventando al pequeño youkai por los aires, una rama de un árbol cercano también se extendió para atacar a Rin, pero ella saltó sobre esta y la uso de impulso para atrapar a Jaken en el aire y caer ilesos

-¡¿Qué fue eso?!- preguntó Rin asustada

-¡Jaken!- se escuchó con fuerza desde el interior del bosque

El demonio verde no entendía lo que pasaba y fingiendo valentía contestó ante su nombre -¿Quién busca al grandioso Jaken y su báculo de dos cabezas?-

De entre las ramas salió una hermosa youkai con un increíble kimono de una fina seda -¿Qué acaso ya te olvidaste de mí?- preguntó seductoramente la demonio

-A… Ake… ¡Akemi!- gritó el demonio boquiabierto

-La misma, que detalle el tuyo por recordar mi nombre- dijo con una sonrisa macabra –¡Ojala hubieras sido así de considerado antes de dejarme!- gritó la demonio enojada antes de hacer que las ramas bajo los pies del youkai verde salieran peligrosamente con intención de aplastarlo. Jaken logró quemar una con el báculo, pero la otra fue detenida por un pergamino explosivo de Rin

-¡Humana asquerosa! No te metas- dijo furiosa Akemi mandando unas ramas que atraparon los pies de Rin y la elevaron

-¡Rin!- gritó el pequeño youkai

-Ahora veo que te juntas con humanos- se burló la youkai –Que bajo has caído-

-¡Mujer loca! ¿Qué es lo que quieres?- preguntó el demonio verde

-Qué bueno que lo preguntas ¡Quiero que pagues por haber roto mi corazón!-

-¿Su corazón?- pensó Rin confundida

-¡Yo nunca hice algo para que te enamoraras de mí!- gritó Jaken

-¡Eso no me importa!- gritó Akemi furiosa haciendo que un árbol cayera en dirección hacia Jaken, el cual apenas logró esquivarlo

La joven notaba que la situación empeoraba y rápidamente sacó su espada cortando las ramas que ataban sus pies, al caer tuvo que usar de nuevo su espada para defenderse de un tronco que salió volando por su derecha

-¡Mujer repugnante no interfieras!-gritó molesta Akemi

-Será muy difícil acercarse a ella- pensaba Rin mientras continuaba esquivando los ataques y cortando las raíces que se avecinaban peligrosamente hacia ella

Jaken por su parte hacía lo mejor que podía por intentar evitar los ataques de la demonio, pero los recuerdos en su mente se seguían acumulando

*En una montaña hace cientos de años*

-Jaken ¿Por qué tienes que irte?- preguntaba una triste demonio de cabello blanco

-Akemi, los muchachos necesitan un general, es mi oportunidad de demostrar lo grandioso que puedo ser- dijo un youkai verde decidido

-Pero no puedes irte…- dijo la youkai de ojos verdes mientras se agachaba al nivel de Jaken –Hemos sido amigos desde la infancia y ahora te pido que te quedes porque… te amo-

*Fin del recuerdo*

Un árbol a las espaldas del pequeño youkai se movió golpeándolo fuertemente

-¡Señor Jaken!- gritó la joven con miedo mientras corría hacia su auxilio, pero las ramas en el suelo se comenzaron a mover de tal manera que apenas si podía mantener el equilibrio

-¡Tú me dejaste demonio insensible!- gritó Akemi con despecho e hizo que cuatro ramas sostuvieran al youkai verde de las extremidades, lo cual provoco que soltará el báculo -Tú no sabes el dolor que trae un amor no correspondido, así que decidí convertir todo rastro en odio puro hacia ti- dijo la guapa youkai –Me prepare para reencontrate y hace 70 años que mate a la diosa de este bosque para quedarme con su cristal mágico y usar su poder para acabarte, pero no sabía que al unir mi cuerpo con la esencia del cristal estaba encerrándome en este bosque. Así que muchos años me quedé aquí, pudriéndome con esta terrible soledad-la mirada de la demonio había cambiado

-Akemi debió sufrir mucho por la ausencia del señor Jaken- pensó Rin con lástima

-Pero ahora el destino nos ha vuelto a reunir viejo amigo, y no voy a desperdiciar mi oportunidad de hacerte pagar-la youkai alzo su mano arrancando un gran árbol que lentamente se comenzó a mover hacia el demonio verde

Jaken no podía hacer nada y sintió miedo al saber que se acercaba su hora

-¡No!- gritó Rin con lágrimas en los ojos, mientras usaba su espada para tomar vuelo y salir de la zona de ramas que no la dejaba caminar –Si es cierto que usted amo al señor Jaken como dice, no debería matarlo- la joven continuó corriendo en dirección hacia el pequeño demonio –Estoy segura de que el señor Jaken no quería hacerle daño, usted no puede odiarlo por no corresponder su amor- la encolerizada Akemi comenzó a dirigir ramas hacia Rin que ella cortaba hábilmente con su espada, la joven continuó acercándose –El amor es un sentimiento sincero que se ofrece a alguien sin esperar nada a cambio- la joven logró llegar justo enfrente del youkai verde

-¡Cállate! ¡Tú no sabes nada!-El enorme árbol venía hacia ellos, Jaken se asustó mucho pues era imposible que un humano cortara un árbol así por la mitad

-¡Niña quítate!- gritó el demonio

-El amor es aquello que nos hace querer ser mejores, que nos hace ser más fuertes- dijo la joven decidida, de pronto el filo de la espada de Rin comenzó a brillar –Además…- el brillo se intensifico mientras Rin levantaba su espada –¡Yo sé que en el fondo aún amas al señor Jaken!- la espada cortó el árbol fácilmente por la mitad y liberó una onda de energía que atacó directamente a la youkai, esto la aventó e hizo que el collar en su frente se rompiera.

Las ramas desaparecieron y el pequeño demonio cayó al suelo. Rin estaba delante de él con la respiración muy agitada y sin perder de vista a Akemi.

-Rin…- dijo el señor Jaken

-Creo… creo que lo mejor… es que vaya a hablar con ella…- dijo la joven tratando de recuperar el aliento

Rin se encontraba sentada junto con Ah-Un en un prado de flores, viendo el maravilloso atardecer

-Me preguntó de qué tanto hablaran- dijo la joven a Ah-Un, acariciando su cabeza y volteando a ver al demonio verde y a la youkai que estaban sentados a un par de metros.

-Sé que tal vez nunca puedas perdonarme Akemi, pero… quiero que sepas que no te miento al decir que…- el pequeño youkai pasó saliva –Que sí te extrañe-

La bonita demonio se quedó viéndolo con unos ojos llenos de luz

-En este momento estoy en una misión muy importante, pero si salgo con vida de ella, me gustaría que volviéramos a hablar como antes- dijo Jaken

-¿No quieres alejarte después de lo que hice?- preguntó la youkai desviando la mirada

-Mi amo bonito trata de matarme de vez en cuando y lo perdono ¿Por qué no habría de hacer eso con una vieja amiga?-

Akemi se río y abrazó al youkai verde

Pasaron unos minutos y tras despedirse, Rin y el pequeño demonio se dispusieron a continuar su viaje

-¡Nos vemos Jaken! Y ¡Gracias Rin!- gritó la linda youkai –¡Regresa Jaken!-

-¡Lo haré!- respondió el pequeño youkai

-¡Nos vemos señorita Akemi!- gritó Rin -Lo bueno es que ahora ella puede salir de aquí- agregó con una sonrisa

-Sí, así es- dijo Jaken con un suspiro

-Y volvemos a lo mismo señor Jaken- dijo la joven burlonamente

-Dejame mocosa, ya tuve un día bastante alocado-

Rin río –El señor Sesshomaru nunca nos va a creer-

-Creo que lo mejor será no contarle Rin- dijo el demonio verde preocupado por el castigo que podría darle su amo al saber del peligro que expuso a la joven –Por cierto niña ¿Cómo lograste cortar el árbol?-

-¿Cuál árbol?- preguntó la joven extrañada

-¡¿Cómo que cuál árbol?! ¡El que estuvo a punto de aplastarnos!- dijo el youkai verde

-No lo recuerdo señor Jaken- contestó Rin quitada de la pena –Yo sólo recuerdo que estaba pensando en defenderlo y en romper el hechizo que estaba sobre la señorita Akemi-

-¿Qué hechizo?-

La joven comenzó a ponerse nerviosa –Pues verá…- se agarró la ropa

-¡¿Qué mocosa?!-

-Yo pensé que la diosa del bosque en venganza había poseído su cuerpo, asumí que la señorita Akemi en realidad tenía otra forma física, pero cuando se rompió el cristal siguió igual, así que descarte esa posibilidad-

-¿Y por qué pensaste eso?- preguntó Jaken extrañado

-Pues…- se rascó la cabeza y finalmente pensó que era mejor decir la verdad -ella me pareció muy bonita para estar enamorada de usted-

-¡Humana insolente! ¡Deberías saber que yo era el más cotizado general! Y además…- el pequeño demonio se callaría inmediatamente al ver una bola blanca en el cielo que se aproximaba a ellos rápidamente.

-¡Amo Sesshomaru!- gritaron Rin y Jaken a coro

-Lo extrañamos mucho amo- dijo la joven con una linda sonrisa

-¿No tuvieron ningún problema?- preguntó el imponte demonio

-No, no, ninguno amo- dijo Jaken

-No hicimos nada fuera de lo normal- agregó Rin

El poderoso youkai sabía bien que algo ocultaban, sin embargo su actitud y expresiones en general le hicieron saber que no era nada relevante, por lo que se limitó a decirles –Bien, vámonos-

Rin se quedó viendo la silueta de su amo y sintió de nuevo esa ligereza en todo su cuerpo –Amo, hoy aprendí que incluso para los youkais es muy difícil lidiar con los amores no correspondidos; pero… aun así prefiero ocultar mi amor por usted y así poder permanecer a su lado- la joven acelero su paso para poder quedar a lado de su amo y dedicarle una hermosa sonrisa

-Rin ¿Qué es lo que tienes de diferente hoy?- se preguntaba el serio youkai al mismo tiempo que admiraba la magnífica visión que tenía frente a sus ojos –Cada día que pasa hace que busque más tu delicado rostro- el pensamiento de Sesshomaru lo tomó por sorpresa. Ante la mirada de su amo, la joven sintió cientos de mariposas en su estómago y volteo la mirada hacia enfrente.

Jaken que la había estado viendo pensó –Rin… ¿Será que la pregunta que me hiciste hace rato fue porque tú…?- el pequeño verde agitó rápido su cabeza en señal de negación -¡Claro que no! Que tonterías pienso-

Así este original grupo caminaba con los últimos rayos naranjas de un atardecer cálido continuando su rumbo hacia esta nueva y peligrosa prueba que el destino les había puesto.

-Rin, Jaken ¿Por qué huelen tanto a pino?-