Chicos una disculpa, no sé porque no se podía leer el capítulo, gracias por avisarme.

Rin estaba dormida sobre Ah-Un, tal y como solía hacerlo cuando era niña.

-Esa mocosa dijo que nos iba a acompañar toda la noche- dijo Jaken algo indignado

-Jaken, déjala dormir- contestó Sesshomaru con seriedad

La verdad es que al pequeño demonio le gustaba cuando la joven platicaba, de cierta manera prefería sus constantes preguntas y comentarios que el silencio espectral de su amo.

Mientras tanto el apuesto demonio estaba sumido en sus pensamientos –No entiendo porque, pero el ritmo del corazón de Rin y su respiración calmada me hacen sentir bastante tranquilo-

Cualquier otro youkai estaría lejos de ese estado, pues hace tiempo que habían entrado a las tierras del señor del norte; a pesar de que era un demonio con un carácter amable, ellos estaban entrando sin permiso alguno a su territorio, lo cual era una falta grave. Sin embargo, esto poco le importaba al fuerte youkai.

Él tenía otros problemas con los cuales luchar, se negaba profundamente a ceder ante su deseo de voltear a ver a la joven, pero el olor dulce de su cabello que viajaba suave con el viento lo hizo ceder.

Sin dejar de caminar, volteo levemente la cabeza, lo suficiente para poder ver aquella divina imagen, que error… Por primera vez en su vida Sesshomaru sintió una extraña sensación recorrer su cuerpo, esta se concentró en su estómago, era como una incomodidad… placentera.

-Rin ¿Por qué me gusta verte? Cuando eras niña, estaba seguro de que observarte era producto de mi curiosidad, de tratar de entender como una humana podía ser tan diferente del resto. Sin embargo…- el imponente demonio regresó la mirada al frente -Has crecido y hoy analizo tu rostro, admiro tu sonrisa y tus ojos negros- Los pensamientos del poderoso youkai se verían interrumpidos por un aroma conocido –Que fastidio- pensó finalmente

Ah-Un dejo de caminar y volteo hacia el bosque, ante este gesto Jaken también se detuvo para ver que estaba viendo la bestia. Rin se levantó súbitamente

-¡Amo! Un youkai viene para acá, no es un humano- dijo la joven algo asustada –Espera- dijo más tranquila

-Te dije que estaban por aquí Kagome- dijo Inuyasha mientras salía del bosque

-¡Kagome!- dijo Rin alegremente

-Rin, que bueno verte- dijo la mujer

-¡Inuyasha tonto e insolente! ¿Cómo te atreves a entrar a las tierras del señor del norte? Tú sola presencia humilla la herencia del padre de mi amo- dijo el demonio verde enojado

-¡Enano hocicón, poco me importa el honor de ese amargado, yo sólo vengo por respuestas!- gritó el medio demonio mientras le daba un golpe en la cabeza al pequeño youkai

Kagome se preocupó un poco, pues pensó que su cuñado empezaría una pelea, pero aparentemente el peligro en ese momento no era él.

De entre el bosque salieron siete demonios, una de ellos tenía forma humana, los otros eran como unos ogros. La youkai con forma humana tenía la piel morena clara, los ojos naranjas, el cabello crespo de color vino, tenía unas marcas de color rojo en forma de llamas en sus mejillas, usaba un hermoso kimono digno de una princesa y con una voz suave dijo –Sesshomaru, hace mucho que no te veía. Padre dice que tardaste mucho en visitarnos- la demonio sonrío con gracia y camino hacia el hanyou, el cual inmediatamente se puso a la defensiva -¡Si vienes a decirme que no puedo entrar por ser un medio demonio, sólo déjame decirte que!...- Inuyasha detuvo sus gritos al ver que la youkai le hacía un reverencia

-Inuyasha, no tenía el honor de conocerte, de parte del señor de las tierras del norte te ofrezco la bienvenida a nuestro reino-

-Naoko no pierdas mí tiempo y vamos de una vez- dijo seriamente Sesshomaru

Rin y Kagome miraban sorprendidas la escena

-Siempre tan desesperado- dijo Naoko –Ustedes deben ser las acompañantes de los hijos del señor Inu no Taisho, sean bienvenidas y síganme-

Caminaron escoltados por los otros demonios, con Naoko al frente, hasta llegar a un camino de piedra que tenía unas bellas antorchas a cada lado alumbrando el camino; a lo lejos se veía un hermoso e imponente palacio.

-En verdad es enorme- pensó Rin en voz alta, al darse cuenta se llevó las manos a la boca y se sonrojó

Naoko soltó una risilla

Era un palacio de unos cuatro pisos de color rojo con altos muros de piedra negra y con muchos adornos en dorado, resaltaba la escalera a la entrada pues los pasamanos eran dos largos dragones de oro. Había muchos sirvientes y guardias, Rin se extrañó al ver que algunos de los sirvientes eran humanos. Se agachó y le susurró al pequeño demonio -¿Señor Jaken, el palacio del amo Sesshomaru es así?-

-Rin, no es momento de preguntas tontas- le contestó entre dientes

-Ah-Un se puede quedar pastando en el jardín- dijo Naoko mientras le hacía una señal a un sirviente para que viniera por él, la bestia se puso tensa, pero Rin lo acarició y le dijo –No te preocupes, regresaremos por ti- La sonrisa de la joven tranquilizó al dragón que se fue más calmado

-Veo que Ah-Un confía mucho en ti- dijo Naoko

Rin estaba algo nerviosa de hablar con la demonio, ella entendía que era como la princesa de ese lugar, tenía mucho miedo de hacer algo que hiciera quedar mal a su amo; este nerviosismo se reflejó en su temblorosa voz –Amm, sí, sí, es sólo que hemos estado juntos ya un tiempo señorita Naoko-

-Dime sólo Naoko, por favor- dijo la youkai calmada

-Sí, señori…, Naoko- dijo Rin sonrrojada

-Inuyasha ¿No te parece que Naoko es muy dulce?- preguntó Kagome en voz baja

-Sí, pero no bajes la guardia, puede que sea una trampa- susurró el hanyou

:-\ -Eres muy desconfiado- dijo Kagome

El salón principal era grandioso, con una decoración barroca exuberante

-Pasen, mi padre bajara en seguida- dijo Naoko haciendo un ademan

-Gracias, en verdad agradecemos sus atenciones- dijo Kagome haciendo una reverencia

-Pónganse cómodos por favor- dijo la demonio pelirroja antes de retirarse

-Este palacio es en verdad asombroso- dijo Kagome

-Feh, no te dejes impresionar tan fácil- dijo Inuyasha

-Además la señorita Naoko es muy linda ¿No les parece?- agregó Rin –No hay duda de porque es su amiga amo Sesshomaru-

-Mocosa ingenua, esa Naoko no es amiga de mi amo- contestó Jaken

-Lo siento amo, es sólo que como conocía su nombre y el de Ah-Un, y por los comentarios respecto a su padre, pensé que eran amigos- dijo Rin apenada

-Naoko sólo conoce a mi amo, porque su padre era un amigo muy cercano del señor Inu no Taisho- explicó el youkai verde

-Jaken, suficiente- dijo el rudo demonio sin quitar la vista de las escaleras

-¿Un amigo muy cercano de mi padre?- pensaba para sí mismo el hanyou

-Me preguntó cómo será- se preguntaba Kagome

Su pregunta se respondería a los pocos segundos, bajando las escaleras estaba un youkai alto, fuerte, moreno; con los ojos, el cabello y las marcas faciales como las de Naoko (excepto que él también tenía una en la frente) el cual aparentaba unos 37-40 años. Portaba un kimono muy elegante y una armadura negra muy vistosa. Tenía una expresión bastante intimidante, pero esta se perdió completamente en cuanto rio -Entre tantas habitaciones, casi siempre me pierdo- mientras caminaba dijo -¡Vaya, vaya! Pero si es el señor Sesshomaru en persona, como has crecido muchacho, cada día te pareces más a tu padre- dio una rápida vista a sus invitados, cuando sus ojos pararon en el medio demonio -¡Inuyasha! Muchacho- el demonio se abalanzó sobre el hanyou y lo cargó –Que gusto me da conocerte, sólo había escuchado de ti-

El hanyou molestó se soltó -¡Óigame señor, yo ni siquiera sé quién es usted y..!- las quejas de Inuyasha se detuvieron en cuanto el youkai de ojos anaranjados tomo su rostro con ambas manos –Tienes mucho de Inu no Taisho, pero la expresión de tu rostro es justo como la de Izayoi-

-¿Qué?- preguntó con un hilo de voz el hanyou, que se sintió muy confundido ante las palabras del youkai moreno

-Y que bellezas que los acompañan- dijo el demonio viendo a Kagome y a Rin -Vaya que heredaron el buen gusto de su padre, sí señor- La joven se sonrojó y Kagome respondió –Gracias señor, es usted muy amable-

-¿Cómo se llaman estas bellas doncellas?- dijo sonriendo

-Kagome Higurashi señor- contestó la sacerdotisa inclinando la cabeza aún extrañada de la personalidad del demonio –No se parece nada a lo que esperaba- pensó

-Rin señor- añadió la joven aún sonrojada en voz baja

-Jovencita, por favor no se apene- sonrío el youkai –Eres una dulzura-

-Y tú Jaken no has cambiado en nada, que gusto verte- dijo el demonio dirigiéndose al pequeño demonio que sólo asintió con la cabeza -Bueno…¿A qué se debe su visita?-

-Hiro, no te hagas el inocente ¿Dónde está el collar que te tocó esconder?- preguntó bruscamente Sesshomaru

La feliz expresión del demonio se tornó seria, en general el ambiente se volvió muy tenso, y preguntó -¿Quién de ellos despertó?-

-Aratani- contestó Inuyasha con rabia

-Quería creer que sólo eran rumores- dijo con pesadez Hiro -¿Sólo tiene el collar del agua?-

-No- contestó Kagome con tristeza –Tiene otro-

-¿Cuál?- preguntó preocupado el demonio de ojos naranjas

-La piedra que tenía era de color café- dijo Sesshomaru

-El collar de la tierra- dijo Hiro con resignación -¿Quién les contó de todo esto?-

-Los sabios youkais de la vida señor- dijo Rin

Los ojos del demonio pelirrojo se abrieron en señal de sorpresa -¿Ustedes son los elegidos?- su expresión cambio a una reflexión

-No has contestado mi pregunta Hiro- dijo el demonio de ojos amarillos

El youkai moreno dijo -Síganme-

Comenzaron a caminar por los amplios pasillos del palacio cuando de una habitación salieron unos adolescentes de aproximadamente unos 14 años de edad, se parecían mucho entre sí a pesar de ser de sexo diferente. El chico era prácticamente igual a Hiro y la chica también se parecía bastante, pero ella tenía los ojos rojos y las marcas en sus mejillas eran más delgadas y de color ocre.

-¡Niños con cuidado!- dijo Hiro mientras la chica corría detrás de él

-Papá, Hajime me quiso quemar otra vez- dijo la chica ocultándose detrás de su padre

-¡Hajime! ¿Es eso cierto?- preguntó con autoridad Hiro

-Estábamos entrenando, no es mi culpa que sea tan débil- contestó con frialdad el chico

-Un entrenamiento no es para ver quién es el más fuerte, es para desarrollar habilidades y ayudar a los demás a aprender en el proceso- contestó con fuerza el demonio pelirrojo -Esta noche ayudarás a hacer guardia-

La expresión de Hajime fue de sorpresa y molestó se alejó de su padre –Además de que me pones de guardia, debo proteger a humanos- dijo con despreció al pasar a lado de Kagome y Rin.

Hiro suspiró –Perdónenlo, desde que mi bella esposa murió, Hajime no se ha comportado igual-

Este último comentario llamo la atención de Sesshomaru

La chica seguía abrazada a su padre, quien le acariciaba la cabeza –Y tú jovencita, debes tener más carácter, eres la hija del señor de las tierras del norte y tu deber es protegerlas ¿Entendido?- dijo el youkai de ojos anaranjados a su hija

-Sí padre- contestó en voz baja

-Bien, ahora ve con tu hermana- agregó su padre –Pero antes, haz una reverencia para el señor de las tierras del oeste y su hermano-

-¿Mi amo es el señor de las tierras del Oeste?- pensó Rin impactada

La chica comenzó a caminar por el pasillo-Disculpen mi comportamiento, bienvenidos a nuestro palacio- dijo al mismo tiempo que hacía la reverencia –Mi nombre es Akane y es un placer conocerlos-

-Igualmente- dijeron Kagome y Rin

-Con permiso- dijo Akane antes de irse

-Vaya que sus hijos son diferentes- dijo Inuyasha

-Sí, su madre decía que éramos afortunados pues nunca nos aburriríamos- dijo Hiro con nostalgia

-¿Cómo murió Akiko?- preguntó Sesshomaru

-En verdad que puede ser insensible mi cuñado, mira que preguntar algo así tan directamente- pensó Kagome

-Una flecha sagrada- contestó Hiro sin desviar la vista de la habitación al final del pasillo -Hace 30 años nos atacó una orden de sacerdotisas malvadas, las cuales se hacían llamar "Las sombras"-

Rin y la sacerdotisa se sorprendieron, pues recordaron los relatos que les había contado la anciana Kaede sobre esa orden. Las malvadas habían vendido sus almas a los demonios y absorbieron el poder de muchos otros, eran sumamente despiadadas y peligrosas; pero un día desaparecieron como si nada.

-Se me hace difícil creer que una simple sacerdotisa haya matado a Akiko- dijo el demonio de ojos amarillos

-No fue una, fueron cientos- agregó el youkai pelirrojo abriendo las puertas de una extraña habitación oscura que solo tenía una puerta roja con un dragón dorado grabado en ella. Con una señal les indicó que pasaran, inmediatamente después de que cruzaran la puerta detrás de ellos se cerró.

Rin se asustó un poco y se acercó hacia su amo

-¿Aquí es dónde tiene el collar señor?- preguntó Inuyasha impaciente

-Así es, detrás de esta puerta, la cual sólo yo puedo abrir, está el collar del aire- contestó el demonio moreno –Sesshomaru puedo asegurarte que el collar está seguro aquí, tú propio padre comprobó la seguridad de esta puerta-

El frío youkai se quedó observando cada uno de los detalles de la puerta y sus calculadores ojos se detuvieron en la boca del dragón de oro grabado sobre esta -Bien- fue lo único que dijo

-¡¿Cómo que bien? ¿Es lo único que vas a decir? Mire señor vinimos hasta aquí porque necesitamos ese collar!-

Rin, Kagome y Jaken se paralizaron ante sus palabras, por su parte Hiro y Sesshomaru ni siquiera se inmutaron

-¿Por qué?- preguntó el señor de las tierras del norte

-Los sabios youkais de la vida nos dijeron que para destruir los collares es necesario lograr que estos se fusionen, así que necesitaremos los cuatro- contestó el hanyou

Hiro sonrío –Nosotros no pudimos descifrar como hacer eso, además… necesitas el círculo de la vida para lograrlo-

-¿El círculo de la vida?- pensó Rin

-Y ese valioso artefacto fue escondido por tu padre- dijo el demonio de ojos naranjas –Confío plenamente en sus habilidades; en especial en ti Sesshomaru, desde que pisaste mis tierras noté el cambio en ti, no sé qué te ha pasado, pero eres mucho más fuerte… Aun así, pienso que es más seguro que el collar se quede aquí hasta que logren encontrar el círculo de la vida y el collar del fuego-

-Oiga señor…- dijo indignado el medio demonio

-Explícame qué es y cómo pretendían usar el círculo de la vida- contestó con firmeza Sesshomaru –Este collar se queda aquí-

Inuyasha sabía que las palabras del demonio eran una amenaza

–Pero veo que tu carácter no ha cambiado en nada- dijo con una sonrisa el señor de las tierras del norte

Del otro lado de la puerta de entrada se escuchó la voz de Naoko –Padre, la cena esta lista-

-¡Perfecto!- exclamó el demonio pelirrojo –Bueno, yo siempre he disfrutado hablar más con una rica comida- caminó hacia la puerta –Vamos, ahí continuaremos-

A la salida estaba Naoko, todos caminaron hacia el bello comedor del palacio

-Hiro, más vale que no me estés haciendo perder el tiempo- dijo el youkai de ojos amarillos mientras entraban al comedor

-Nosotros nunca nos atreveríamos a desperdiciar el tiempo del señor de las tierras del Oeste- dijo Naoko con un tono algo burlón.

Rin y Jaken se quedaron boquiabiertos y expectantes en espera de un inminente ataque de su amo, pero este caminó hacia el cojín como si nada.

Todos caminaron hacia sus asientos, los hijos menores ya estaban sentados. Hiro se sentó en la cabecera, a su derecha Naoko y a su izquierda ya estaba Hajime, a lado de él Akane. Sesshomaru se sentó en la otra cabecera a su derecha Rin, a lado de ella Jaken; a su izquierda Inuyasha y después Kagome.

-Señor Jaken, tengo miedo- murmuró Rin

-¿Y ahora qué mocosa?- preguntó el pequeño demonio en voz baja

-Nunca he comido en un palacio, tengo miedo de hacer algo indebido- dijo entre dientes la joven

-Sólo imita todo lo que haga Naoko niña- mumuró el youkai verde

-¡No puedo creerlo! Cenare en una palacio, con señores y princesas y todo- pensaba Kagome emocionada

-Señor parece tener clase, espero que la comida este buena- dijo Inuyasha

-Inuyasha, compórtate por favor- dijo la sacerdotisa con una mirada asesina

Hiro rió –Que bueno que conseguiste una esposa para que te controle muchacho-

Todo mundo rio a excepción de Inuyasha, Sesshomaru y Hajime

A los pocos segundos un par de sirvientes comenzaron a servir la cena, la cual se veía exquisita, Rin y Kagome pudieron ver que uno de los meseros era un hanyou.

-Señor Hiro en sus tierras no sólo habitan demonios ¿Verdad?- preguntó Kagome

-No señorita Kagome, en nuestras tierras hay también humanos y hanyous- contestó sonriendo el demonio de ojos naranjas

-¿No les molestan?- preguntó Rin algo temerosa

-No Rin, los humanos saben en qué partes deben establecer sus aldeas- contestó Naoko

-A mí sí me molestan- dijo Hajime rompiendo el ambiente ameno que estaba teniendo la cena

-¡Hajime! Discúlpate inmediatamente- dijo el señor de las tierras del norte

-¿Por qué debería de hacerlo? ¿Qué ya se te olvidó que los humanos fueron los que mataron a mamá?- contestó el muchacho enojado abandonando el comedor

-¡Hajime!- gritó Naoko mientras se levantaba, pero su padre la detuvo y le dijo –Déjalo hija-

-Debe ser muy duro para ustedes- dijo Rin con tristeza –Perder a tu familia es algo terrible-

Sesshomaru volteo a ver el rostro cabizbajo de la hermosa joven, sin embargo la expresión sincera de Rin llamó más la atención de Akane

-El día del ataque nos tomó de sorpresa, esas sacerdotisas eran más problemáticas de lo que parecían, aun así las estábamos venciendo- dijo Hiro –Pero si no podían ganar buscarían la venganza. Muchas de ellas pasaron sus almas a una flecha de su líder, las otras nos distrajeron a mi esposa, a Naoko y a mí, su verdadero objetivo eran los niños. Llamalo instinto materno, pero Akiko sabía que algo iba mal, la líder de la orden usó un conjuro para materializarse rápidamente dentro del palacio y lanzó la mortal flecha hacia Hajime- el youkai de ojos naranjas bajo la mirada –Iba demasiado rápido, lo único que pudo hacer mi esposa fue ponerse en el camino-

-Desde entonces Hajime comenzó a despreciar a los humanos y en cierta manera se siente culpable- agregó Naoko

-Que horrible- dijo Rin con los ojos brillosos

-Rin… - pensó Kagome con pesadez

-Hay cosas que uno no puede cambiar- dijo el demonio moreno –Pero no hay día que no piense en lo que pude haber hecho-

Su hija mayor le tomo la mano y con una sonrisa amarga dijo –Padre…-

El resto de la comida siguió sin ningún tipo de problema, cuando terminaron el señor de las tierras del norte mandó a traer a sus sirvientes para que recogieran la mesa y dijo –Hijas, por favor lleven a las doncellas y a Jaken a sus habitaciones-

-¿Habitaciones?- preguntó Rin extrañada

-Por supuesto, no podemos permitir que nuestros invitados se vayan así en medio de la noche- dijo Naoko gentilmente

-Síganme por favor- dijo Hajime con una sonrisa

-Kagome…- dijo Inuyasha tomando la mano de la mujer

-No te preocupes Inuyasha- dijo Hiro –En un momento las alcanzaremos- y con una sonrisa pícara añadió –Además su habitación tiene un futón muy cómodo y está alejada de las demás-

-¡Viejo entrometido! Eso no era lo que me preocupaba- gritó Inuyasha completamente sonrojado, al igual que Kagome

Rin no temía irse con las demonios, pero no estaba segura de que su amo quisiera quedarse en el palacio, por lo cual volteo a verlo esperando su aprobación

-Rin, Jaken, vayan- dijo Sesshomaru

La joven se fue algo triste, pues pensaba que seguramente ya no vería a su amo hasta mañana, pero no se fue sin decir con una cálida sonrisa -Sí amo, buenas noches-

En otras ocasiones el demonio de cabello blanco no la hubiera mirado, pero últimamente le gustaba más y más verla sonreír.

Las mujeres y Jaken abandonaron el cuarto dejando a Hiro, Sesshomaru e Inuyasha. Se hizo un silencio incómodo.

*En un pasillo fuera del comedor*

-Al final del pasillo esta tu habitación Jaken, espero que descanses- dijo Naoko amablemente

-Gracias princesa- contestó el pequeño demonio

-Buenas noches señor Jaken- dijo Rin con un bella sonrisa

-Pórtate bien mocosa- dijo el youkai verde con una mirada amenazante, esto le dio risa a Kagome

Subieron al primer piso y la princesa mayor de las tierras del norte le ordenó a su hermana que le indicará a la joven donde estaba su habitación, mientras ella siguió caminando con la sacerdotisa por el pasillo.

-Aquí está tu habitación- dijo la demonio

-Gracias Naoko, han sido muy buenos con nosotros- dijo la mujer

-Kagome…- dijo la youkai con una expresión muy seria -¿Podría preguntarte algo?-

-Amm… claro ¿Qué pasa?- contestó algo asustada por la expresión de Naoko

-Mi padre nunca ha hablado de lo que hay detrás de esa puerta, pero sé que no es bueno, también sé que el hecho de ustedes vinieran indica que algo terrible esta por suceder, dime… ¿Las tierras del norte están en peligro?- la cara de la princesa reflejaba la incertidumbre que estaba sintiendo

-Naoko… creo que todas las tierras están en riesgo…- dijo la mujer y vio como la demonio bajaba sus ojos naranjas –Pero… te prometo que haremos todo lo posible por detener el peligro- la decisión con la que se expresó sorprendió mucho a la youkai

-Y yo te prometo que protegeré lo que haya en esa habitación… por mi honor- agregó Naoko

*En el siguiente piso del palacio*

-Esta es su habitación señorita Rin- dijo Akane

-Gracias, pero dime solo Rin, te llamas Akane ¿Verdad? Es un nombre muy hermoso- dijo Rin con una sonrisa

-Está bien… Rin- dijo la youkai asombrada de lo linda que era la joven

-Rin… ¿Tú también perdiste a tu mamá?- preguntó la demonio

La pregunta tomó por sorpresa a Rin –Sí… hace ya mucho tiempo, en realidad perdí a toda mi familia- la joven bajo la mirada unos segundos –Pero tuve mucha suerte porque el señor Sesshomaru me rescató y desde entonces él me ha cuidado- prosiguió mientras su rostro se iluminaba

De pronto de los ojos de la princesa empezaron a caer lágrimas y con un hilo de voz dijo –Es que yo no entiendo…- La joven se preocupó y se agacho un poco para quedar de frente a la demonio –No entiendo, como uno puede volver a ser feliz Rin- de pronto la youkai se sintió envuelta por un cálido abrazo

-Una vez que pierdes a un ser amado, nada vuelve a ser igual Akane- dijo Rin abrazándola más fuerte –Pero… esas personas siguen viviendo en tus recuerdos, en tu corazón ¿Cómo te hacía sentir tu madre cuando estaba viva?- la joven comenzó a acariciar el cabello de la youkai

-Pues… ella siempre sabía hacerme sentir protegida y feliz- contestó sollozando

-¿Y cómo crees que ella se sentiría si supiera que ahora cada vez que piensas en ella te sientes triste?- la pregunta de Rin hizo que Akane abriera sus ojos rojizos –A ella no le gustaría que todo el amor que te dio en vida desapareciera- la joven se separó de la demonio y limpió sus lágrimas con la manga de su kimono –Está bien llorar, todos necesitamos sacar nuestros sentimientos, pero lo que es cierto es que una princesa tan linda y amable como tú, no merece un corazón lleno de tristeza- Rin le sonrío a la youkai y el brillo de sus ojos negros lleno a la demonio de una ligereza que hace años no sentía –Aún quedan muchas cosas por las cuales estar feliz, por tu padre, tu hermana, tu hermano, poder dar paseos por la playa; aún te quedan muchas aventuras. Así que busca tu felicidad Akane-

La youkai sonrió y se lanzó de nuevo para abrazar a la joven –Gracias Rin, para mi es difícil hablar de esto con mi padre o mis hermanos, porque ellos siempre son muy fuertes-

La joven se sintió muy feliz de poder ayudar a la youkai, ella ignoraba que al final del pasillo Hajime había escuchado todo lo que habían dicho

-¿Buscar mi felicidad?- pensó para sí mismo el demonio mientras se alejaba de ahí

*En el comedor*

-¿Y bien? ¿Ya nos dirás qué es el círculo de la vida?- dijo el hanyou

El demonio pelirrojo suspiró –Cada uno de los collares tiene una parte de la vida. El collar del agua las almas humanas, el del fuego las almas de los youkais, el de la tierra los cuerpos humanos y el del aire, los cuerpos youkais. Para destruirlos es necesario que se fusionen y el único instrumento que puede lograrlo es el círculo de la vida. Este extraño y poderoso objeto tiene la forma de una esfera dorada, lo que logramos descubrir es que este tenía que ser activado por un individuo y con su poder este podía hacer que los collares se unieran dentro de él…-

-Ustedes no lograron destruirlo ¿Nadie lo pudo activar?- preguntó el medio demonio

-Todos intentamos activarlo, pero la esfera no reaccionó ante ninguno de nosotros- contestó el youkai moreno

-¿Entonces cómo los vencieron?- preguntó Sesshomaru

-Los separamos y los vencimos uno por uno- dijo Hiro –Después de eso, nos dividimos los collares y los escondimos; Inu no Taisho se encargó de esconder el círculo-

-Sólo son cuatro señores y si mi padre escondió el círculo ¿Quién escondió dos collares, eh?- preguntó Inuyasha

-Uno de los señores feudales se quedó con el collar del agua, pensamos que lo mejor era tenerlos lo más separado posibles- dijo el demonio de ojos naranjas

-Cometieron un gran error al confiar en los humanos, vaya que mi padre y tú eran ingenuos. El collar del agua aparentemente fue el primero en aparecer- dijo el apuesto demonio

-Ni yo mismo sé cómo fue que el collar del agua, y sobre todo Aratani volvieron. Cuando comenzaron las guerras fui a buscar a los descendientes de aquel hombre, pero todos habían muerto, busque el collar por todas sus tierras, pero no lo encontré- añadió el youkai

-Vaya que es extraño todo esto- dijo Inuyasha –Pero esa demonio vino a destrozar la paz en la que vivíamos Kagome y yo, y amenazó nuestra aldea. Debemos averiguar rápido que está pasando y detenerla-

-Ninguno de nosotros hablamos de estos con nuestros hijos, dos collares los tiene Aratani y uno yo, el otro lo tiene la señora de las tierras del este- dijo Hiro –Pienso que la prioridad sería advertir a la señora de las tierras del Este y que encuentren lo más rápido posible el círculo de la vida- agregó

-Padre ¿Qué tantas cosas más ocultabas?- pensó Sesshomaru

En el camino hacia las habitaciones Inuyasha le preguntó algo indeciso a Hiro –Señor ¿Cuánto tiempo fueron amigos mi padre y usted?-

-Poco más de 1700 años muchacho, fuimos amigos desde que éramos unos niños- contestó el demonio pelirrojo

-Y… ¿Qué cosas le gustaban?- preguntó con curiosidad el hanyou

-¿A Inu no Taisho? Pues es difícil describir con pocas palabras a un youkai como él, pero déjame pensar… Mmm nos gustaba mucho hacer carreras, aunque casi siempre ganaba yo- dijo en tono altivo –Tenía muy buen apetito y comía todo tipo de comida, en ese aspecto siempre ganaba él- dijo un poco serio -¡Le gustaban los festivales humanos! Recuerdo que en una ocasión Izayoi nos invitó a uno de disfraces en su palacio, como todos los humanos iban con trajes y pinturas muy extrañas, nadie se asustó por nuestra presencia- Hiro suspiró –No sabes como lo extraño muchacho, era un buen demonio-

Inuyasha sintió una nostalgia muy extraña, él nunca quiso pensar mucho en su padre, pero parecía que esta aventura lo acercaba más y más a su pasado. Sesshomaru simplemente escuchaba en silencio la plática.

-La segunda habitación a la izquierda muchacho- dijo el youkai de ojos naranjas –Procura no despertar a nadie- dijo guiñando el ojo

-Viejo mal pensado- dijo enojado entre dientes y caminó hasta su habitación, al abrirla se encontró con Kagome dormida profundamente sobre el futón, se veía sensacional. Se acostó a lado de ella y le dio un beso a penas perceptible en los labios -Descansa- susurró mientras la abrazaba

Continuaron subiendo las escaleras y el youkai de piel blanca giró en el pasillo a la izquierda –Tu cuarto está a lado del de la joven- dijo el demonio moreno –A no ser que quieras estar en la misma habitación- agregó con una sonrisa mientras siguió subiendo –Buenas noches-

-Que molesto- pensó el poderoso youkai mientras continuó caminando por el pasillo, cuando estaba afuera del cuarto donde estaba Rin abrió suavemente la puerta y se encontró con la figura de un verdadero sueño. En el pequeño balcón de la habitación, bañada por la luz de luna estaba Rin con una bonita yukata de color rosado con un estampado de flores de cerezo que dejaba ver su fina silueta, su largo cabello esta suelto y húmedo por el baño que había tomado, en su rostro se reflejaba una cálida sonrisa y sus divinos ojos estaban perdidos en el patio del palacio.

-Rin ¿Por qué sigues despierta?- la voz de Sesshomaru sorprendió a la joven, la cual volteo rápidamente su mirada

-Amo Sesshomaru- dijo la joven llena de alegría –Lo siento… es que hay muchas cosas nuevas en este lugar ¡Mire esas flores!- apuntó con su dedo hacia un lugar en el jardín

El demonio camino hacia el balcón y vio unas flores rojas, con el centro amarillo anaranjado

-Son unas orquídeas de fuego- dijo fríamente

-Me parece que son muy hermosas, nunca había visto algo así- los ojos de la joven se iluminaron como dos soles, el youkai no pudo evitar admirar el lindo rostro de la joven

-Sí, lo son- dijo sin dejar de ver a Rin

-¡Y mire las estrellas! Son muy diferentes a las que veo en la aldea-dijo la joven alzando la vista

-A mi padre también le gustaba ver las estrellas- dijo Sesshomaru seriamente

Este comentario sacó a Rin de su contemplación –Es la primera vez que mi amo dice algo sobre su padre- pensó la joven –De seguro era un demonio muy noble, él era amigo del señor Hiro y él es muy lindo. Estoy segura de que su padre era igual de amable que usted amo- dijo Rin sonriendo

-Es hora de que duermas- dijo el demonio caminando hacia el pasillo

-Sí amo- dijo la joven sin dejar de ver al youkai –Buenas noches, que descanse, hasta mañana-

El demonio volteo a ver a Rin, la cual se veía extrañamente feliz y cerró la puerta del cuarto. Volteó al sentir una presencia y vio a Naoko en las escaleras

-Tiene razón mi padre, cada día te pareces más a Inu no Taisho- dijo la youkai y continuó subiendo las escaleras

El demonio solo refunfuño y se metió a su habitación pensando –Que tontería-