(Muchachos perdonen la espera, pero por lo menos es un capítulo largo jeje. En verdad agradezco profundamente a todos los que siguen esta historia, y un especial agradecimiento a los que me han dejado sus reviews. Sin más que decir, espero que lo disfruten :)

-A pesar de que el señor Hiro le dijo a mi amo que él ya había revisado bien el pergamino que los sabios youkais de la vida le habían entregado, este insiste en revisarlo- pensó Jaken -¿Amo que espera al revisar el pergamino que habla sobre el círculo de la vida?- Finalmente preguntó el sirviente

-Jaken, sabes bien que siempre he preferido ver las cosas por mí mismo- contestó autoritariamente el demonio –Además… no puedo evitar esta sensación de que hay algo más sobre ese círculo- pensó

-Ohh y cómo es algo delicado por eso decidió dejar a Rin fuera de esto ¿No es así amo? Ella siempre es un problema- al hacerse consciente de lo último que se le había escapado de su boca, el pequeño youkai cerró los ojos en espera de un golpe, pero entonces una voz dijo

-Más bien, ella es una distracción ¿No?- dijo el señor Hiro mientras salía de una puerta detrás de ellos

Sesshomaru se limitó a verlo con molestia

-Se me olvido darte la llave de mi estudio- dijo el demonio pelirrojo mientras le extendía una fina llave dorada

El youkai de ojos amarillos tomó la llave y se fue caminando sin decir nada.

*Afuera del palacio*

-Hermana ¿Entonces sí podemos ir?- dijo Akane haciendo ojos de perrito –Te prometo que no nos alejaremos mucho y que regresaremos pronto- agregó la bonita demonio

-Sí seño…, Naoko- dijo Rin –Es sólo que Akane quiere que le enseñe a hacer unas coronas de flores, y aunque tienen en su jardín unas muy hermosas, necesitamos más hojas y distintos pétalos para hacerlas- la joven agachó la cabeza en señal de respeto

-Rin hace coronas muy hermosas Naoko, es rápida para buscar los materiales- dijo Kagome tratando de ayudar a la pequeña youkai

-Rin eres muy buena con Akane, que no te engañe esa carita- dijo Naoko en tono burlón, haciendo que su hermana volteara a verla con enojo. La youkai mayor suspiró –Está bien, pero tendrán que ir acompañadas ¡Hajime!- gritó la demonio morena

El muchacho estaba en la copa de un árbol balanceándose sobre un pie

-¡Hajime! No te hagas el sordo y baja- dijo la youkai de ojos anaranjados con voz intensa

Molesto debido a que su hermana lo desconcentró el chico bajó de mala gana -¿Qué quieres? Estoy entrenando- contestó molesto

-Akane y Rin saldrán del palacio, acompáñalas por favor- dijo Naoko

-¿Por qué tendría que hacer eso?- dijo seriamente

-Sólo pensaba que el hijo del señor del norte sería lo suficientemente fuerte para proteger a su hermana, pero si es mucho problema para ti le diré a un guardia- dijo la demonio retadoramente

-Mmm… está bien, iré- dijo el youkai pelirrojo

-En ese caso, vámonos- dijo Akane alegremente

Akane y Rin salieron corriendo muy emocionadas, seguidas de Hajime él cual iba con una notoria pesadez

Kagome río –Eres muy buena para hacer obedecer a tu hermano Naoko- dijo la sacerdotisa

-Mi mamá me enseñó- dijo la demonio con frialdad

-Se nota que ella fue una muy buena madre ¿Verdad?- dijo la sacerdotisa tomando con una mano su vientre

-Sí lo fue…- dijo la youkai –Pero tú también serás una gran madre Kagome-

El comentario de Naoko tomó completamente por sorpresa a la mujer e hizo que se sonrojará y gritara –Pero, pero… ¡¿Cómo lo sabes?!- volteó en todas direcciones para asegurarse de que Inuyasha no estuviera cerca

-Kagome discúlpame, no sabía que era un secreto- dijo la demonio llevándose las manos a la boca –Es sólo que tu esencia y la manera como te tocaste el vientre…-

-¿Mi esencia?- preguntó la sacerdotisa

-Amm sí, al principio pensé que era simplemente por la marca que te había hecho el señor Inuyasha; pero al estar más cerca de ti, pude percibir que había una tercera esencia- explicó la youkai con tranquilidad

-¡No puede ser!- pensó la mujer con preocupación -¿Crees que Inuyasha lo haya notado?- preguntó nerviosa

-No lo creo, aún es muy sutil, al principio es normal que sólo las demonios podamos percibir este tipo de olores- contestó Naoko

-¡Naoko!- gritó Inuyasha desde una ventana en el segundo piso -¡¿Dónde está tu padre?!-

-¡Dijo que estaría esperándote en el jardín trasero!- contestó la demonio

-¡Entendido! ¡Kagome no me tardare!- agregó el hanyou

-Qué alivio- dijo la sacerdotisa suspirando

-Kagome ¿Por qué no le has dicho al señor Inuyasha?- preguntó la youkai

-No he encontrado el momento Naoko, tú sabes que Inuyasha no conoció a su padre y…- Kagome bajo la mirada y con preocupación dijo –Realmente no sé cómo vaya a tomar esto-

-Entiendo… además supongo que una vida como hanyou no es fácil, y la posibilidad de que su hijo sea parte demonio ha de preocuparte ¿No?- dijo Naoko

Kagome simplemente asintió

-Vaya situación…- dijo la demonio pensativa

*En un prado de flores cercano al palacio*

-¡Mira Rin! ¿Estás servirán?- preguntó Akane

-Sí, son perfectas- contestó Rin con una bella sonrisa

-¿Tu madre te enseñó a hacerlas?- preguntó Hajime sin desviar la vista del bosque

-Amm sí, a ella le gustaban mucho las flores; aunque sólo las hacíamos en festivales- dijo la joven algo extrañada, pues eran las primeras palabras que decía el demonio durante todo el viaje

-A nuestra madre también le gustaban mucho las flores, mi padre siempre dijo que eso era extraño en una youkai- dijo Akane

-Supongo que al final, los humanos y los demonios no somos tan diferentes- dijo Rin, llevando una mano a su pecho y llenándose sus ojos de luz prosiguió –Recuerdo que cuando era niña mis padres siempre me advirtieron de lo peligrosos y despiadados que eran los youkais, pero… después de que ellos murieron… fueron los humanos los que fueron así conmigo y… sólo mi amo Sesshomaru fue amable conmigo, él fue el único que me protegió-

Ese comentario extrañamente no molestó a Hajime, sino que lo hizo entrar en una profunda reflexión

-Rin si los youkais no te dan miedo ¿Crees que… podrías venir a visitarme después?- preguntó Akane algo temerosa

-Claro, pienso que con el tiempo podríamos ser grandes amigas ¿No lo crees Akane?- dijo Rin con una amable sonrisa

-¡Sí!- afirmó la demonio cálidamente

*En una cueva alejada de ahí*

-Ren despierta- dijo Aratani mientras observaba detenidamente al fondo de la cueva

De pronto un resplandor comenzó al fondo de la cueva –Aratani- se escuchó de las profundidades

-¿Tienes hambre?- preguntó la malvada demonio

Una risa horripilante comenzó a crecer mientras de la cueva salía un demonio alto y delgado, de cabello negro corto y ojos morados. Este portaba en su cuello el collar de la tierra.

El terrible demonio paseo su lengua de manera asquerosa por sus labios –Sabes bien que yo siempre estoy hambriento-

*En el jardín trasero del palacio del norte*

-¡Por aquí Inuyasha!- gritó Hiro que estaba sentado a lado de una fuente

-Hasta que te encuentro Hiro- dijo Inuyasha

-¿De qué querías hablar conmigo muchacho?- preguntó el demonio con curiosidad

-Pues… verás, yo quería preguntarte algo sobre mi padre- seriamente añadió el hanyou -y quiero que me contestes con la verdad ¿De acuerdo?-

-Amm está bien ¿Qué quieres saber?- preguntó el demonio con curiosidad

-Ayer tuve un recuerdo sobre mi madre; en este, ella me quería contar algo sobre mi padre, pero yo no la dejaba…Antes le tenía mucho rencor a mi padre, sentía que él nos había abandonado, fue hasta mucho tiempo después que entendí el sacrificio que había hecho por nosotros. Nadie puede regresar al pasado y ciertamente yo no podré escuchar de la boca de mi madre las historias que ella quería contarme, pero quisiera saber… ¿Qué pensaba mi padre sobre mí?-

El youkai escuchó con atención cada palabra, en esas pocas oraciones se sentía el dolor de toda una vida

-Él tuvo sentimientos encontrados, por un lado recuerdo la inmensa felicidad que sintió al saber que el fruto de su amor con Izayoi le daría un hijo- estas palabras hicieron que los ojos de Inuyasha se iluminarán –Por otro lado… él entendía que la relación con tu madre nunca sería aprobada, esto le generó una gran preocupación y compromiso, lo que Inu No Taisho más deseaba en este mundo es que ustedes fueran felices- esto último Hiro lo dijo con una notable tristeza

El hanyou se sintió extrañamente nostálgico y después un poco enojado dijo –Si ustedes eran tan amigos ¿Por qué nunca me buscó?-

-Antes de la batalla que provocaría su muerte él me fue a ver- dijo el demonio

Recuerdo de Hiro

-Hiro, por primera vez en mucho tiempo siento que no lo voy a lograr- dijo Inu no Taisho

-¡Espera a que termine la batalla, luego iremos juntos con Izayoi! ¡No tienes porque morir! ¡Entiende..!-gritó el youkai pelirrojo

-¡No hay tiempo! Si ellos mueren… eso significa que mi poder no sirve para nada- contestó el demonio de ojos amarillos

-¿Y si mueres?- preguntó Hiro seriamente

-Ellos pueden seguir viviendo, eso es lo más importante- contestó Inu no Taisho

-No será lo mismo sin ti… Yo puedo cuidar del hanyou amigo, sabes que los demás demonios no lo aceptarán y francamente no sé cómo lo tomaran los humanos- dijo el youkai moreno

-Yo sé que estará mejor con los humanos, ellos son criaturas más comprensivas, no quiero que se involucre con los youkais; sabes que tenemos más enemigos que amigos- dijo el demonio bajando la mirada –Si no logró verlo crecer…-

Final del recuerdo

-Es la única vez que he visto casi llorar a tu padre- dijo Hiro haciendo que todos los pensamiento de Inuyasha se congelarán

-Padre… tú no sabías como serían los aldeanos conmigo. Sé que hiciste lo que creías mejor…- Inuyasha apretó su puño y siguió inmerso en sus ideas -Lo que daría por haber podido convivir contigo- pensó el hanyou

*En el bosque que rodea al palacio*

-Con estas serán suficientes- dijo Rin –Hora de irnos-

-Que bello espectáculo- dijo una voz lúgubre de entre los arbustos –Demonios y humanos conviviendo juntos- el youkai dirigió sus malvados ojos morados hacia la muchacha –Y que apetitosa humana-

Rin sintió mucho temor y este sentimiento sólo aumentó en cuanto vio una figura conocida surgir a lado del demonio de cabello negro

-Ren a ella puedes comértela, pero a ella- Aratani señaló a Akane –A ella sólo la quiero muerta-

-¡Eres muy insolente!- gritó Hajime –En especial si crees que…- el demonio pelirrojo asomó sus garras –Alguien como tú puede desafiarme- El youkai corrió con fuerza hacia Ren y cortó fácilmente su brazo izquierdo; el demonio de ojos naranjas sonrío en señal de su victoria

-Que niño tan tonto- dijo el youkai de cabello negro, de pronto de la zona amputada comenzaron a salir pedazos amorfos de carne que formaron un nuevo brazo; uno más grande y musculoso que regreso el golpe con fuerza hacia el demonio moreno. El golpe lo aventó hacia un árbol

-¡Hajime!- gritó su hermana preocupada -¡No te lo perdonare!- agregó Akane mientras expulsaba una enorme bola de fuego que se impactó directamente sobre Ren. Pero de nuevo la piel quemada fue reemplazada por piel nueva y el demonio de cabello negro dijo –Suficientes juegos, tenemos trabajo que hacer- La mano del youkai de ojos morados comenzó a crecer por la unión de los pedazos de carne y con ella intentó atrapar a la joven demonio pelirroja, pero Rin sacó rápidamente su espada y cortó a tiempo la mano del youkai de ojos morados.

-Todo mundo estorba aquí- dijo Aratani enojada mientras atacaba a la linda joven con sus filosas garras, su espada bloqueó el daño, más sí la empujo un par de metros.

-Demonios asquerosos- dijo Hajime mientras sus ojos se tornaban completamente de color rojo -¡Fuera de aquí!- gritó arañando la espalda de la demonio de cabello castaño

-Mocoso insolente- dijo enojada la youkai de ojos rosados -¡Ren, atrapa a la niña!-

Aprovechando la distracción de Akane el demonio de cabello negro creció de nuevo su mano y la tomó con fuerza.

-¡Akane!- gritaron Rin y Hajime

El grotesco youkai comenzó a absorber su propio brazo y a peligrosamente acercar el cuerpo de la demonio pelirroja

-¡Hermano!- gritó la youkai de ojos rojos llena de horror

El rostro de Hajime comenzó a cambiar y a transformarse en el de un dragón

-¡No servirá!- gritó Rin haciendo que el rostro del demonio moreno regresará a la normalidad –Estos youkais no son como los que conoces- la joven volteó a ver con decisión a Hajime –Tú sabes bien que necesitamos ayuda, y tú eres mucho más rápido- Tomando su espada con fuerza dijo –Te juro que no dejare que le pase algo a Akane-

El demonio pelirrojo se quedó viendo unos segundos a su hermana, la cual seguía acercándose más al cuerpo de Ren; después desvió su mirada a la joven y vio en ella, la figura de su madre.

-¡Corre Hajime!- gritó Rin. El demonio de ojos anaranjados asintió con la cabeza y salió volando a toda velocidad convertido en una bola de fuego.

-Que risa me das- dijo Aratani –Realmente crees que una humana vulgar como tú va a poder detenernos ¡Ren ahora!-

Usando la mano que tenía libre el demonio de cabello negro logró atrapar la pierna de Rin

-Yo tengo total control sobre los cuerpos humanos mocosa- dijo el demonio de ojos morados

-Mi cuerpo…- pensó la joven asustada –No puedo moverlo-

-Rin ¿Estás bien?- preguntó Akane intranquila

-Cállate- le gritó Ren metiendo completamente sus piernas en su cuerpo

-¡Akane!- pensó Rin horrorizada

-Ahora que estas inmóvil, devoraré por fin tu alma- dijo Aratani con una sonrisa malvada

-¿Qué haré? ¿Qué haré?- se preguntaba la joven mientras intentaba no entrar en pánico

*En la entrada del palacio*

-¡Padre! ¡Hermana! ¡Auxilio!- gritó entrando a toda velocidad el demonio pelirrojo

-¡Hajime ¿Qué pasó?!- gritó Naoko asustada

-¡Es Akane, está en peligro!- contestó su hermano

-¡¿Y Rin?!- preguntó Kagome

-¡Está luchando en contra de una demonio que se llama Aratani!- contestó el demonio pelirrojo

-¡Naoko!- dijo un demonio de ojos anaranjados mientras pasaba volando y aventaba una espada a su hija

-Kagome espera aquí- dijo la youkai morena antes de salir volando detrás de su padre –Hajime cuídala-

-¡Niño cuídala por tu honor!- gritó Inuyasha mientras saltaba en dirección hacia el bosque

-¡Inuyasha!- la voz de Kagome reflejaba una profunda preocupación, su atención se dirigiría unos segundos a una bola de luz blanca que salió disparada detrás de Hiro y su hija

-Rin, ya voy- pensó Sesshomaru

*En el bosque*

-Bueno, es hora de hacerte pagar- dijo Aratani poniendo su mano sobre el pecho de Rin

-¿Pagar?- pensó Rin

-¡Rin!- gritó desesperada Akane

-Ya te dije que te calles niña- dijo Ren enojado absorbiendo más a la demonio pelirroja haciendo que sólo su cabeza quedará fuera de su cuerpo

-No puede ser-pensó la joven asustada

El collar de la youkai de cabello castaño comenzó a brillar, envolviéndola toda en un aura maligna; Rin cerró sus ojos -No puede ser…- pensaba la joven con tristeza –Yo no puedo perder mi alma- desvió su mirada hacia Akane que con horror continuaba siendo absorbida –Yo jure que la protegería- inconscientemente apretó con fuerza su espada –Yo protegeré a Akane y…-

Después de unos segundos la risa malvada de Aratani comenzó a desaparecer

-¿Qué está pasando?- dijo enojada la demonio de ojos rosados

-¿Qué pasa Aratani?- preguntó Ren extrañado

La youkai que portaba el collar del agua aumentó el aura alrededor de ella y se quedó viendo a la joven con odio -¡No puedo quitarle su alma!-

-¿Cómo que no puedes quitarle su alma? Esta inmovilizada, la vez pasada me dijiste que con sólo estar sedada estuviste a punto de quitársela- dijo Ren sólo aumentando la furia de la demonio

-¿Por qué no puedo?- dijo molesta mientras clavaba sus garras en el pecho de Rin haciendo que este comenzara a sangrar

-¡Dejala!- gritó Akane mientras su cuerpo se comenzaba a tornar en fuego

Ren soltó una carcajada y dijo –Niña, si tu padre no pudo ganarme ¿Qué esperanzas tienes tú?- Después la absorbió por completo

-Ya déjala- susurró Rin

-¡¿Qué?! ¿Cómo puede hablar?- pensó el demonio de cabello oscuro –Ningún humano había podido siquiera mover un músculo bajo mi poder-

-Yo no entiendo qué es lo que te hice Aratani- murmuró la joven con dificultad

-¡¿No lo entiendes?! Tú eres la que me robo a mi amado- gritó la youkai de ojos rosados con una voz más aguda y completamente diferente a la suya

La respuesta impacto completamente a Rin

-¡Aratani!- dijo Ren sacándola de su trance momentáneo –Yo me encargare de estas dos- agregó seriamente

Enojada la demonio retrocedió

-Bien…- parece que yo me tendré que deshacer de las dos- dijo el demonio que portaba el collar de la tierra absorbiendo totalmente a Akane y apretando la pierna de Rin con la suficiente fuerza como para provocarle dolor. La joven preocupada vio el lugar donde había estado por última vez la cabeza de la youkai de ojos rojos y recordó la plática que tuvieron la noche anterior.

-Akane…- dijo Rin volteando su cuerpo hacia el demonio de cabello negro –Tú debes buscar tu felicidad- la espada de la joven comenzó a brillar y lentamente la levantó

-¡Que diablos!- gritó el youkai de ojos morados sorprendido

-¡Y yo no dejaré que mueras aquí!- gritó Rin con fuerza mientras cortó con una haz de luz el brazo y la pierna de Ren

De entre los pedazos de carne que cayeron salió Akane disparada, la demonio morena se reincorporo lentamente y mientras lo hacía la joven corrió para quedar delante de ella.

-Ren ve por el collar- dijo Aratani acercándose amenazadoramente

Con una sonrisa torcida el demonio de cabello negro volvió a materializar la parte perdida de su cuerpo, pero esta vez ambos tenían una apariencia y tamaño proporcional -Está bien, no tardes- después de decir esto el youkai de ojos morados fue tragado por la tierra y desapareció

-Y ahora… ¡Me divertiré con ustedes!- Aratani corrió en dirección hacia ellas apuntándole con sus filosas garras, pero unos metros antes de que se acercara un látigo verde brillante la tomo por la muñeca y la alzó del suelo

-¡Amo Sesshomaru!- gritó Rin con alivio

Una vez en el aire Hiro con un poderoso golpe hizo que la demonio de cabello castaño se estrellara fuertemente contra el suelo, el impacto fue tal que la youkai se hundió un par de metros en la tierra.

-¡Akane ¿Estás bien?!- dijo Naoko preocupada mientras corría a abrazar a su hermana

-¡Hermana! Tuve miedo, pero estoy bien- dijo la demonio pelirroja hundiéndose en los brazos de su hermana

-¡Esta vez terminare con ella de una vez por todas!- gritó Inuyasha mientras clavaba con fuerza a Colmillo de Acero en el cuerpo de la youkai de ojos rosados, pero en el instante en el que la espada atravesó a Aratani; su cuerpo desapareció en una explosión que lleno de nieve todo el bosque.

Rin cerró los ojos y se protegió con sus brazos al sentir el viento gélido, pero esta sensación sólo duro un par de segundos, pues inmediatamente se sintió protegida por un cálido abrazo.

-Amo…- pensó Rin mientras sentía como su cuerpo comenzaba a temblar, en parte por el frío invernal que ahora se sentía, y por otro lado la mirada profunda de su amo sobre ella

-¿Estás bien?- preguntó el demonio de cabello blanco

-Sí amo- contestó la joven sonriendo –Usted está aquí- pensó felizmente

-Con cuidado- dijo Hiro acercándose a sus hijas –Conozco este asqueroso truco-

-Su olor está en todas partes- pensó Inuyasha con impotencia

-El imbécil que me encerró y la descendencia de aquellos que me condenaron al olvido, encerrados en mi trampa ¿No les parece una hermosa coincidencia?- se escuchó la voz de Aratani por todo el lugar, como si fuera etérea

Una figura humanoide de hielo salió por detrás de Inuyasha, este apenas si logró esquivarla

-¡Inuyasha esas figuras no emiten ningún tipo de presencia, debes de estar alerta!- gritó el demonio pelirrojo

Otra figura salió a toda velocidad por la derecha de Akane, su hermana logró destruirla unos centímetros antes de que la tocara

-Tampoco expiden ningún tipo de olor- dijo la youkai de ojos anaranjados

-Ni huelen a algo- agregó temerosa su hermana menor

-¿Cómo luchar contra algo así?- pensó el hanyou con impotencia

Dos figuras salieron para emboscar a Sesshomaru y a Rin, ambas fueron destruidas casi inmediatamente por las garras del demonio; pero de la nada una luz brillante con forma de cuchilla apareció detrás de la joven y le corto el pecho. El youkai con enojo miró la escena viendo que la luz no había causado aparentemente ningún daño físico, pero la cara de dolor de Rin decía lo contrario, la joven se abrazó con pesadez.

Una risa maquiavélica se escuchó en el aire seguida de una voz conocida –Es increíble ¿No te parece Rin? Las mismas almas que he robado pueden lastimar la tuya-

El demonio de ojos amarillos acercó a la joven y la puso enfrente de su pecho –No te preocupes- dijo mientras la acercaba más a él con un brazo. Rin seguía adolorida, pero sentía que a lado de su amo este dolor iba desapareciendo.

-Su alma herida se sana a lado de él- pensó Akane mientras veía el brillo en los ojos de la joven.

-¡Maldita cobarde, muestrate!- gritó Inuyasha molestó al ver el daño que le había hecho a Rin

-Si es lo que quieres…- la voz de Aratani precedió a la formación de miles de siluetas de hielo con bordes sumamente afilados las cuales en un abrir y cerrar de ojos atacaron en todas direcciones a una velocidad sorprendente

Naoko y Hiro protegían a Akane haciendo uso de sus espadas y expulsando enormes bolas de fuego por sus bocas; Sesshomaru por su parte usaba sus garras y látigo destruyendo a todas las siluetas que se acercaban. Sin embargo, eran demasiadas, una de las siluetas lastimó a Naoko gravemente por la espalda; tres de ellas salieron tan rápido que el demonio de cabello blanco sólo logró destruir a dos a tiempo, para evitar que la tercera lastimará a Rin este colocó su brazo enfrente de ella y aunque logro destruirla esta logró cortar superficialmente su brazo.

-¡Hay que pensar en algo o esto se pondrá mal!- gritó Inuyasha

-Amo Sesshomaru- pensó Rin con preocupación al ver las gotas de sangre brotar del brazo de su amo, sin embargo ese pensamiento no le duro mucho tiempo pues comenzó a sentir como las piernas se le dormían, viéndose el vapor por el intenso frío la joven dijo –Perdoneme amo- después se recargó un poco más sobre Sesshomaru para no caerse.

-¡Hace demasiado frío aquí para Rin!- gritó Naoko

Sin pensarlo Akane salió disparada en dirección hacia la joven, muchas de las figuras avanzaron para atacarla, pero Hiro lanzó una gran bola de fuego que voló por encima de su hija, protegiéndola hasta que llegó con Rin. La demonio pelirroja abrazó a la joven por la cintura.

-Akane… eso fue muy peligroso… no debiste haberlo hecho- dijo Rin temblando

-Tú me protegiste del otro youkai aunque fue muy peligroso- contestó Akane con una sonrisa

-¡¿Qué otro youkai?!- preguntó Inuyasha mientras destruía unas figuras con sus garras

-Creo que habla de Ren ¿Lo recuerdas Hiro?- se escuchó burlonamente la voz de Aratani

El demonio impactado pensó -¿Cómo logro despertarlo tan rápido?- después guardó su espada -¡Sesshomaru, Inuyasha, Ren es otro de los malvados demonios, debe traer el collar de la tierra y va en busca del que está en el palacio!- haciéndole una señal a Naoko está también guardó su espada -¡Nosotros nos encargaremos de ella, ustedes vayan y no permitan que se apoderen del collar!- gritó con fuerza el demonio de ojos naranjas mientras sus ojos se tornaban completamente de este color.

Sesshomaru cargó a Rin al estilo nupcial

-Señor Sesshomaru, déjeme ir con ustedes, usaré mi fuego para calentar a Rin- dijo Akane decidida

El youkai de fría mirada solo asintió con la cabeza y comenzó a correr a toda velocidad en dirección al palacio.

-¡Niña a mi espalda!- gritó el hanyou jalando de un brazo a la youkai morena y aventándola hacia su espalda

Sesshomaru entonces comenzó a volar e Inuyasha iba detrás de él dando grandes saltos.

-¿Piensan que los voy a dejar a escapar tan fácil?- dijo Aratani

-¡Tú pelea es conmigo!- dijo Hiro cuyas garras ya se habían pronunciado y sus colmillos se habían asomado mientras lanzaba una enorme bola de fuego. Acto seguido comenzó a transformarse en un gigantesco dragón.

-No pudiste deshacer mi hechizo en nuestra última batalla ¿Qué te hace pensar que esta vez sí podrás?- esta vez la voz se materializó en una enorme figura de hielo, la cual fue inmediatamente atacada por unas hirvientes garras negras. La figura de hielo rápidamente golpeo a Hiro con uno de sus brazos, alejándolo.

-¡Porque esta vez, no está sólo!- gritó Naoko desde el suelo mientras ella tomaba también su forma de dragón.

*En el palacio del norte*

Una enorme y repulsiva creatura con forma humanoide rompía las puertas exteriores del palacio, sin que ninguno de los guerreros pudiera detenerla.

-¡Santa Cacucha!- gritó Jaken mientras se asomaba por la ventana

-¡¿Qué es eso?!- preguntó Kagome asustada al ver a Ren irrumpir en el jardín

-¡Esta vez no lo harás tan fácil!- gritó Hajime con coraje mientras le daba un fuerte golpe en la cara al demonio de cabello negro, lo cual lo lanzó por el aire.

-Mocoso insolente- dijo el youkai de ojos morados mientras se reincorporaba -¡Esta vez te mataré!- gritó enojado mientras con su enorme puño hecho de carne intentaba aplastar al youkai pelirrojo, pero este lo esquivó.

-Ese youkai está rodeado de cadáveres- pensó la sacerdotisa con miedo –Tenemos que intentar purificarlos- tomando su arco y una flecha, apuntó un poco arriba donde se encontraba colgando el collar de la tierra.

Ren percibió la flecha unos segundos antes de que esta alcanzara su pecho y se cubrió con su brazo, este se ilumino de un color rosado y cayó al piso; enojado corrió hacia Kagome mientras salía un nuevo brazo de su cuerpo. La valiente sacerdotisa tomo con ambas manos su arco y creo un campo de fuerza que contuvo el golpe del demonio.

Hajime aprovecho esta distracción para cortar la espalda del youkai de cabello negro con sus garras, pero al hacer esto uno de los pedazos de carne que salió volando se pegó a su mano y lo jaló hacia él. La sacerdotisa uso una de sus flechas para destruir el pedazo de carne, sin embargo esto provocó que ella misma no esquivara la mano del demonio de ojos morados.

La mujer se vio atrapada en la enorme mano de Ren, el cual la vio con una mirada repulsiva

-¡Que delicioso! Una sacerdotisa, te comeré por intentar ayudar a ese mocoso- dijo el youkai portador del collar de la tierra, después vio a Kagome soprendido –Y además me comeré a dos por el precio de uno- agregó con una risa perturbadora

-¿Qué?- pensó Inuyasha mientras alzaba a Comillo de Acero por los aires -¡No toques a Kagome con tu asquerosa mano!- gritó decidido mientras cortaba el puño de Ren, el hanyou agarró a su amada en el aire

-¡Kagome ¿Estás bien?!- preguntó Inuyasha temeroso

-Sí- afirmó Kagome su mirada se dirigió rápidamente hacia Rin que se encontraba de cuclillas a lado de un árbol, su cabello y pestañas estaban cubiertos de nieve; Akane la abrazaba -¡Rin!- gritó asustada y corrió hacia su amiga

-¡Pero si son los hijos de ese ese bobo demonio!- exclamó el demonio de cabello negro –Esto será muy divertido- soltó una risa maníaca, la cual no le duraría mucho tiempo pues Inuyasha lo atacó con su viento cortante. Su cuerpo se destruyó casi totalmente, pero así como desapareció volvió a regenerarse.

-¡Señor Inuyasha, el cuerpo de ese youkai está formado de cadaveres!- gritó Hajime

-Que observador eres niño- dijo Ren –Y les advierto que por la cantidad de cadáveres que me han formado, ningún ataque suyo será capaz de destruirme- rio confiadamente

-Amo bonito…- pensó Jaken mientras corría en dirección hacia donde estaba Rin -¿Acaso podrá usted terminar con él?-

*En el bosque*

La enorme figura de hielo había caído al suelo y Aratani pensaba –Maldita sea, creo que subestime al imbécil de Hiro-

Los dos inmensos dragones compartieron miradas y volando un poco más alto comenzaron a caer hacia donde se encontraba la figura de la demonio de cabello castaño; mientras lo hacían estos iban convirtiéndose en dos enormes bolas de fuego

-Hasta aquí llego este truco- se escuchó la voz de youkai de ojos rosados antes de que la figura fuera destruida en su totalidad por el impacto de ambos dragones.

*En el palacio*

Ren volteó sorprendido en dirección hacia donde se había escuchado una gran explosión

-Aratani…- pensó enojado –Me dejaste sólo cobarde-

-¡Oye! Demonio repulsivo- dijo Sesshomaru tranquilamente -Tú no tienes un cuerpo propio, estas formado de cadáveres humanos y por lo tanto…- el poderoso demonio desenvaino Bakusaiga –Estás unido a ellos ¿No es así?-

-¡Creo que eso es más que obvio tonto!- contestó burlonamente el youkai de ojos morados

El youkai de cabello blanco sonrió un poco antes de lanzar su mortal ataque envuelto en unos peligroso rayos verdes, su velocidad fue tal que Ren ni siquiera pudo esquivar el filo de su espada.

En un principio la cabeza del demonio quedo volando junto con el collar, este comenzó a reír pero en cuánto vio que todas las partes de su cuerpo aniquilado estaban destruyéndose la expresión de su rostro cambio hacia una de terror.

-Claro, Bakusaiga tiene el poder de extender el daño hacia todo el cuerpo de oponente- pensó Inuyasha

-¡Infeliz ¿Qué me hiciste?!- gritó Ren molestó

Sesshomaru se abalanzó a toda velocidad con sus garras para destruir la cabeza de Ren, pero un gran muro de piedra se interpusó entre ellos; el demonio de cabello negro aprovecho para hundir su cabeza en el suelo y desaparecer junto con el collar de la tierra.

-Miserable- dijo furioso el poderoso youkai mientras sus ojos amarillos se clavaron en el punto en donde recién había desaparecido Ren.

-¡Rin, espera aún no te levantes!- dijo Akane preocupada

-¡Quédate quieta mocosa!- gritó Jaken

-¿Segura que ya te sientes bien Rin?- preguntó Kagome

-Sí, disculpen que las haya molestado, ya me siento mejor- La joven sonrió y acarició la cabeza de la demonio pelirroja -Gracias a ti Akane-

La youkai sonrió y con los ojos llorosos abrazó a Rin

La joven se soltó del abrazo y caminó hacia Sesshomaru –Amo ¿Cómo se encuentra su brazo? En verdad lamento los problemas que le cause- dijo sonriendo, el youkai se quedó admirando ese divino rostro –Gracias por salvarme de nuevo- El demonio de cabello blanco se limitó a observar a la joven, después de todo su brazo estaría sanado para el anochecer.

-Amm señora Kagome- dijo Hajime bajando la mirada

-¡¿Señora?!- pensó impactada Kagome

-Gracias por salvarme ¿Se encuentra bien?- prosiguió el youkai de ojos anaranjados completamente ruborizado

-Hajime- exclamó Naoko sorprendida ante la actitud de su hermano por la sacerdotisa.

Ante las sinceras palabras del joven, la sacerdotisa pasó por alto el hecho de que le hubieran llamado señora y amablemente contestó –Sí Hajime, estoy bien. No tienes nada que agradecer-

Inuyasha cargó rápidamente a Kagome al estilo nupcial y salió saltando hacia el jardín que se encontraba en la parte de atrás

-De seguro Inuyasha sí escuchó las palabras de Ren- pensó Rin preocupada, pero una picadura en su mejilla la haría salir de sus pensamientos

-Ay que sangre tan fría- dijo Myoga mientras bebía –Hará que se me congele el cerebro- fue lo último que dijo la pulga antes de caer ante un manotazo de la joven

-Myoga, tan oportuno como siempre- dijo Hiro burlonamente

-¡Señor Hiro!- gritó el viejo desde la palma de Rin -¡Yo venía a avisarle que Aratani había regresado, pero en cuánto me acerqué al palacio vi…!-

-Viste que había una pelea y decidiste esconderte hasta que acabara ¿No es así?- dijo Naoko con una risa traviesa

-¡No es eso! Sólo quería evaluar la situación- contestó ofendido Myoga

-Pues si sólo venías a decir eso, no tienes nada más que hacer aquí- dijo Sesshomaru molestó

-¡No, no! También creo tener una pista sobre los ayudantes de Aratani- contestó la pulga –Mientras buscaba pistas para confirmar si ella en verdad había despertado, encontré una gran fosa llena de cadáveres, yo vi como los sirvientes de un señor feudal del sur los tiraban ahí. Pero en cuanto se retiraban estos eran inmediatamente absorbidos por la tierra- continuó describiendo el viejo

-Justo como lo hace Ren- dijo Hiro pensativo

-Creo que lo mejor será seguirlos- prosiguió Myoga

-Sesshomaru, pienso que lo mejor es que Inuyasha y tú se lleven el collar del aire- exclamó el youkai pelirrojo

-El collar del aire- pensó Naoko –Debe ser igual que los que llevaban esos demonios, así que eso era lo que escondías-

-Bien, si piensas que es lo mejor, lo haré- contestó el youkai de ojos amarillos en su usual tono frío.

*Mientras, en el jardín trasero*

-Inuyasha se ve bastante molesto- pensó Kagome mientras él la bajaba y se sentaba en la fuente

-Kagome creo saber a qué se refería Ren cuando dijo que si te absorbía, en realidad se haría de dos cuerpos, pero…- el hanyou que hasta ahora había permanecido con la mirada hacia abajo, alzo la vista –Quiero escucharlo de ti-

La sacerdotisa se sintió muy culpable y no pudo sostenerle la mirada, en voz baja dijo –Estoy esperando un hijo tuyo-

Inuyasha gruñó y le dio la espalda

-Realmente… él no quiere esto- pensó Kagome mientras sentía como los ojos se le comenzaban a llenar de lágrimas

-¿Cuándo pensabas decírmelo?- preguntó seriamente el hanyou

-Quería encontrar un buen momento porque…- la voz de la sacerdotisa se quebró –Yo sabía que no estarías feliz, discúlpame Inuyasha yo…- la mujer comenzó a llorar, pero un abrazo repentino del hanyou haría que su mente se congelara

-No seas tonta- dijo Inuyasha acercándola más a él –Estoy muy feliz por saber que tendré un hijo contigo- el hanyou separo a Kagome y tomándola por los hombros prosiguió –Yo te amo…-

-Inu… yasha- murmuró la sacerdotisa mientras se limpiaba las lágrimas y le dedicaba una cálida sonrisa

-¡La razón por la que estoy tan enojado es por lo imprudente que fuiste!- gritó interrumpiendo el romántico momento -¡¿Cómo se te ocurre acompañarme en una misión tan peligrosa?!- continuó fúrico

La sacerdotisa acercó su cabeza al pecho del hanyou y lo abrazó con cariño –En verdad lo siento Inuyasha, yo sé que no fue lo correcto, pero… no quería dejarte sólo en algo así-

-Ya no hay nada que hacerle, pero quiero que mañana mismo emprendas el viaje de regreso a la aldea ¿Entendido?- dijo autoritariamente Inuyasha

-Pero Inuyasha…- dijo Kagome

-¡Entiéndelo Kagome! Yo jure protegerte con mi vida, y hare lo mismo con nuestro hijo, pero necesito que tú me ayudes manteniéndote a salvo- exclamó el hanyou con fuerza mientras se ponía de pie

-Está bien- dijo finalmente la mujer –Pero necesito antes que me prometas algo- esta se levanto y quedando enfrente de Inuyasha, le tomo ambas manos y siguió –Prométeme, que regresarás para que los tres seamos una familia-

-Kagome…- dijo Inuyasha con los ojos llenos de luz –Te lo prometo- contestó antes de sellar su juramento con un dulce beso.

*Entrada la noche en el palacio*

-¡Rin!- gritó Inuyasha al final del pasillo

-¿Qué pasó Inuyasha?- contestó la joven extrañada

-¿Puedes venir conmigo unos minutos al jardín? Por favor- dijo el hanyou

-Amm sí claro, pero no hay que tardarnos, Akane quiere que duerma en su habitación hoy- contestó Rin con una sonrisa

*Ya en el jardín*

Rin estornudó

-Salud- dijo Inuyasha

-Gracias- contestó Rin mientras se abrazaba

-Rin tengo que pedirte un favor- dijo el hanyou

-¿Qué necesitas Inuyasha?- contestó la joven amablemente

-Te lo diré sin rodeos ¿Está bien?- exclamó Inuyasha

-Amm está bien- contestó Rin cada vez más curiosa de lo que iba a decirle el hanyou

-Kagome está embarzada- dijo finalmente

-Ajá- dijo Rin

-¡¿Ya lo sabías?!- gritó enojado Inuyasha

La joven entendiendo el error que había cometido se excusó –Amm, amm ¡Claro! Son cosas de mujeres, Kagome lo tenía bien guardado, pero yo ya lo sospechaba- rio nerviosamente

-Bueno… como sea- siguió el hanyou –Acordamos que ella regresará a la aldea, pero es un viaje largo y no quisiera que fuera a pie o sola, así que…- tragó saliva -¿Crees que podrías pedirle a Sesshomaru que te presté a Ah-Un y lleves a Kagome?- dijo juntando sus manos e inclinando su cabeza

Rin abrió sus ojos

-Por favor, di que sí- insistió el hanyou tiernamente

-Está bien, le preguntaré al señor Sesshomaru- contestó Rin un poco insegura

-¡Gracias Rin!- gritó emocionado Inuyasha –Te recompensare asustando a los muchachos de la aldea que están tras de ti-

Rin rio con pena –Ja, eso no es necesario (+_+)-

La joven iba subiendo con su yukata y una almohada, su cabello estaba completamente suelto y cepillado.

-Espero Akane ya este en su cuarto- dijo para si misma mientras salía de su cuarto, en cuanto pasó por la puerta donde dormía su amo se paró en seco –No sé como pedirle este favor al amo, no quiero que se enojé conmigo- pensó la joven, de repente se le escapó un estornudo

-Rin ¿Quieres decirme algo?- la voz del demonio se escuchó por dentro de la habitación

La apenada joven abrió rápidamente la puerta y dejo su almohada sobre el tocador

-Amm sí amo… yo quería pedirle un favor, verá…- Rin caminó un par de pasos y nerviosa comenzó a jugar con su yukata –La señorita Kagome esta esperando un bebé, por lo que Inuyasha me pidió que la acompañará de vuelta a la aldea, sé que nos tardaremos en llegar, pero es que ella no puede ir sola, además ya estamos muy lejos de casa- el youkai que hasta ahora le había dado la espalda se volteó y vio a Rin fijamente, la joven no pudo aguantar la mirada de su amo y bajo la suya sonrojada –Y… y… como ella no debe esforzarse tanto quería pedirle si podía llevarme a Ah-Un, prometo regresar con él pronto, disculpe que lo moleste con esto amo, yo sé que este no es su problema y…- las rápidas y nerviosas palabras de la joven se detuvieron en cuanto sintió la mano de su amo en su mejilla

-Rin…- el youkai dijo en su voz fuerte de siempre mientras tomaba la cintura de la joven con su otra mano –Haz lo que quieras- prosiguió al mismo tiempo que se perdía en esos brillantes y hermosos ojos negros

-Amo yo…- murmuró Rin y sintió como si su cuerpo flotara ante la mirada de Sesshomaru

-Rin solo tú me generas esta extraña sensación de incomodidad y extrema felicidad al mismo tiempo- pensó el demonio mientras acariciaba la mejilla de la joven, ante este gesto el estomago de Rin se llenó de nuevo de mariposas –Hace tiempo te dije que esperaría a que analizaras tu corazón, pero…- el demonio finalmente comenzó a acercar su rostro hacia Rin

-Amo… ¿Qué..?- dijo la joven con un hilo de voz y su corazón comenzó a latir rápidamente

-Pero… la verdad es que no sé qué haré cuando decidas. Si te quedas en la aldea o vienes conmigo, sinceramente no sé qué haré en cualquiera de los dos escenarios- el youkai comenzó a inclinar la cabeza para comenzar ahora a acercar sus labios.

Rin sentía como si estuviera soñando, sus labios comenzaron a temblar e instintivamente comenzó a cerrar sus ojos.

-¿Será que estos sentimientos que tengo por ti son…?- se preguntó a sí mismo el youkai cuando estaba a punto de besar a Rin, de la nada la imagen de su padre con Izayoi le vino a la mente.

Rápidamente se separó de la joven y le dio la espalda. Fríamente dijo –Puedes llevarte a Ah-Un-

Rin no entendía que estaba pasando, pero de pronto se sintió muy triste y decepcionada, por lo que se limitó a decir con voz cabizbaja –Gracias amo… perdóneme por molestarlo… amm que pase buena noche- la joven se retiró y siguió su camino soltando un suspiro –Amo… yo sé que nunca seré lo suficientemente buena para usted, pero... no sé cuándo mi corazón comprenderá esto- pensó con pena Rin mientras se encaminaba a la habitación de Akane.

Sesshomaru por su parte se quedó observando las flores que había visto con Rin la otra noche –Yo soy el señor de las tierras del Este, y… no cometeré los mismo errores que tú… padre- el demonio se quedó inmerso en sus pensamientos mientras alzaba la vista a la luna, ahora menguante.