-Rin ¿Realmente tienes que irte?- preguntó Akane con tristeza

-Akane, sabes bien que Kagome no puede regresar sola a la aldea- respondió la joven mientras seguí cargando unas cosas al lomo de Ah-Un y estornudaba fuertemente.

-Pero ¿Por qué?- preguntó en tono chillón la pequeña demonio –Aquí hay muy buenas parteras, además parece que pescarás un resfriado-

-Estoy bien Akane y mi abuela Kaede es de las mejores, además…- la bella muchacha revolvió el contenido rosado de una botella de vidrio en su mano derecha –Ahí está nuestra familia- Rin dijo esto último con una extraña combinación de alegría y nostalgia

-Lo entiendo…- consintió la youkai pelirroja –Pero… ¿Prometes que nos volveremos a ver?- sus ojos rojizos se posaron fijamente en el rostro de la joven, gesto sincero que la conmovió profundamente.

-Claro que sí- respondió Rin acariciando tiernamente su cabeza -¿Qué clase de amiga sería si no vengo a visitarte?- y una cálida sonrisa se dibujó en sus labios, estas palabras llenaron de felicidad a Akane.

-Akane…- la joven aclaro su garganta y se llevó una mano al pecho

-¡Ves estas enferma!- gritó la youkai

-Es sólo un dolor de garganta- dijo la joven un poco más seria -¿Podrías ir por los demás en lo que llevo a Ah-Un al frente del palacio? Por favor-

Akane suspiró –Está bien- y salió volando en dirección hacia la ventana más cercana

-Algún día serás una muy buena líder- pensó la muchacha al mismo tiempo que se encaminaba a la entrada, cuando estaba a unos metros de su destino se encontró con su amo, inmediatamente su corazón comenzó a latir más fuerte. Sólo podía recordar lo que había ocurrido la noche anterior, pero el momento que había parecido por unos segundos como la cosa más grandiosa que había experimentado, ahora sólo le generaba un profundo sentimiento de decepción.

-Amo… usted no tiene ningún motivo para corresponder este amor, así que no me queda más que seguir mi vida aceptando que yo…- pensó Rin y continuó caminando hacia Sesshomaru –Que yo nunca seré lo suficientemente buena para usted-

-Niña ¿Ya tienes todo listo?- preguntó Jaken ignorando los pensamientos que recorrían la mente de la joven

-Sí señor Jaken, además Ah-Un ya está comido, bebido y descansado- contestó la muchacha con una sonrisa fingida

-Esta vez no te acompañare, así que espero que demuestres que puedes cuidarte sola- prosiguió el pequeño demonio a modo de regaño, aunque la verdad sonaba con una pizca de preocupación

-Así lo hare señor Jaken- contestó Rin.

Ah-Un siguió caminando en dirección al youkai verde e inclinando la cabeza hacia él, Jaken ya sabía que este gesto era el modo que había encontrado el dragón para pedir caricias; así que procedió a rascar ambas cabezas.

La joven sonrió ante el lindo gesto del demonio

-Has mal acostumbrado a Ah-Un- dijo Sesshomaru con un tono pesado –Él antes no necesitaba de cosas tan vanas como muestras de afecto, y en cierta manera ha perdido parte de su esencia demoníaca- el rudo demonio miró a Rin con una frialdad tal que la joven sintió como si todo su cuerpo se convirtiera en hielo –Eso es lo que pasa cuando un youkai se acerca demasiado a un humano- agregó su amo dándole la espalda

La muchacha sintió una terrible sensación de vacío en su estómago y su mente no conseguía ordenar su torrente de sentimientos, Jaken por su parte, seguía sin creer la indiferencia con la que el demonio de cabello blanco le había hablado a Rin.

-¡Rin!- gritó Kagome al mismo tiempo que bajaba por las escaleras –Disculpa la espera, estoy lista- la mujer se asustó al ver a su amiga con una mano en su pecho y con su mirada caída –Rin ¿Estás bien?- preguntó

La joven cayó en cuenta de la imagen que le estaba dando a la sacerdotisa e inmediatamente cambió su expresión –Sí, sí, solo me duele un poco la garganta- contestó con una falsa risa

-Bueno, es mejor que se apresuren para que pasen la noche en la aldea humana- dijo Naoko tranquilamente –Fue todo un placer conocerlas- agregó amablemente

-Les deseo un buen viaje hermosas señoritas- dijo Hiro estrechando la mano de cada una

-Señor Inuyasha ¿Es seguro que se vaya la señorita Kagome así?- preguntó Hajime

-Parece que alguien está preocupado por la señorita Kagome- dijo Akane en tono de burla

-¡No es eso Akane!- gritó su hermano sonrojado –Sólo estoy procurando el bienestar de nuestros invitados –

-No te preocupes niño, Rin tiene un truco bajo la manga- contestó el hanyou confiado mientras metía unas cosas en una bolsa atada al lomo del demonio de dos cabezas.

-¿Y qué es eso Rin?- preguntó Naoko con curiosidad

La joven salió un poco de la lluvia de ideas que pasaban por su mente y contestó –Es esta infusión que preparé con las flores que me dieron los exterminadores del sur- explicó mientras sacaba de su bolso la botella con el contenido rosado.

-Flores fantasmas- dijo Hiro asombrado –Pensé que habían desaparecido hace muchos lustros-

-¿Qué hacen esas flores papá?- preguntó Hajime confundido

-Esas flores tienen el poder de esconder el olor y la esencia de los humanos- contestó Akane orgullosa –Lo cual los hace indetectables para los demonios- continuó

-¡Wow! Que flores tan extraordinarias- pronunció Naoko

-Así que si esta escuincla logra permanecer oculta en el bosque durante el trayecto, nada le pasara a ella o a la sacerdotisa- dijo Jaken con confianza

-Cuídate mucho Kagome ¿Está bien?- dijo Inuyasha y abrazó con fuerza a la mujer –Recuerda que te amo, nunca lo olvides- el hanyou

-No podría hacerlo- la sacerdotisa besó a Inuyasha con dulzura

Rin se quedó observando a la bella pareja y pensó –Amo… creo que mi corazón nunca conocerá esa alegría porque… yo sé que no soy digna de usted-

Kagome notó la seriedad extraña en su amiga y se apresuró a montar en Ah-Un

-Regresen pronto- dijo con una sonrisa Hajime al mismo tiempo que miraba como Rin montaba también al dragón

-Así lo haremos- respondió la sacerdotisa con una sincera sonrisa que provocó que el joven youkai pelirrojo se sonrojara de nuevo.

-Kagome, Rin- pensaba Akane mientras veía el rostro de su hermano –Ustedes regresaron la alegría a mi familia- la demonio morena se colocó justo debajo de donde el monstruo de dos cabezas acababa de comenzar su vuelo y con alegría gritó -¡Las estaremos esperando!-

Rin observó a Sesshomaru mientras se alejaban, el demonio de cabello blanco ni siquiera volteo la mirada, y con profunda tristeza la joven se fue.

-Amo ¿Por qué trató así a la mocosa?- pensó Jaken sorprendido

-Bueno… y ahora nosotros debemos apresurarnos- dijo Myoga mientras saltaba a la mejilla de Inuyasha y comenzaba a succionar su sangre, acto seguido el hanyou lo aplastó –Hay que resolver el misterio de esa fosa…- dijo la pulga mientras caía en la palma del medio demonio.

-Pueden irse en cuanto les entregue el collar- dijo Hiro con autoridad para sorpresa de todos

-Pero padre…- dijo Naoko muy confundida

-He pensado que en el pasado no pudimos combatir fuego con fuego debido a que no entendimos bien cómo usar el poder de los collares, pero creo que…- el demonio pelirrojo se quedó viendo fijamente al youkai de ojos amarillos que volteo repentinamente a verlo –Creo que ustedes podrán lograrlo-

-Hjm, haz lo que quieras- dijo el demonio perro con aparente indiferencia

-Señor Hiro, es mejor que el amo Inuyasha lleve el collar- dijo la pulga saltando hacia el hombro del youkai de ojos anaranjados –Será más fácil esconder su esencia- agregó pensativamente

-¿Por qué dices eso Myoga?- preguntó el hanyou con suma curiosidad

-Los collares responden al poder de quien los porta, y usted no solo es mitad demonio, sino que es más débil que Sesshomaru, así que…- la pulga se asustaría al sentir la mirada asesina de su amo

-¡Myoga!- gritó enojado Inuyasha antes de aplastarlo.

*En un lago lejano bañado por la luz del atardecer*

-¡Sirena, sirena Chinami!- gritó Aratani desde la orilla del lago

De pronto el lago comenzó a generar unas ondas leves que fueron aumentando de intensidad hasta que se formó un gran vórtice en el centro, de donde salió una bellísima sirena de cabello gris y ojos plateados.

-¿Quién ha descubierto mi escondite?- preguntó la divina sirena con una voz dulce

-Eso es lo que menos importa ¡Vengo a ofrecerte un trato!- gritó la demonio de cabello castaño -¿Qué te parece ayudarme a asesinar a un demonio y a un hanyou?- prosiguió con una mirada malévola –Y a cambio… te quedarás con un collar de la vida-

Las facciones suaves de la sirena se hicieron más filosas y macabras y con una carcajada terrible gritó entre risas –No me hagas reír niña, todos saben que esos collares son solo una leyenda, ningún demonio los ha visto jamás-

-Entonces…- la youkai de ojos rosados caminó hacia el lago metiendo solo sus pies, viendo retadoramente a la sirena comenzó a generar un torbellino por debajo del agua, con una fuerza tal que hasta Chinami se preocupó por ser absorbida -¿Qué es lo que traigo aquí?- preguntó finalmente Aratani quitándose la capa que traía y dejando ver el collar del agua

La sirena asombrada miró el collar unos segundos, después una sonrisa triunfante se dibujó en su rostro -¿Un demonio y un hanyou dices?- preguntó asomando sus peligrosas garras.

*En un sendero*

-Kagome iré por un poco más de agua ¿Necesitas otra cosa?- preguntó Rin apáticamente antes de que comenzar a toser

-¿Estás bien Rin? Creo que la nieve de Aratani te ha enfermado- dijo Kagome preocupada

-No es nada- contestó la joven tratando de contener la tos

-¿Segura? Has estado tosiendo todo el camino, y creo que está empeorando- insistió

-Segura Kagome… entonces ¿No quieres algo más?- preguntó con frialdad

-Amm no Rin, gracias- la sacerdotisa dijo sin quitar la vista del melancólico rostro

-No puedo creerlo, soy una humana débil…- pensaba la muchacha con pesar –Sin importar lo que haga, siempre seré así… y es por eso que… nunca podré hacer realmente feliz al amo Sesshomaru- Rin apresuró su paso para evitar que Kagome viera la lágrima que rodaba por su mejilla

La mujer quería examinar a su amiga, pero la joven salió caminando a toda velocidad en dirección opuesta –Creo que no es sólo la enfermedad lo que te tiene así- pensó la mujer –¿Algún día serás capaz de superar tu orgullo?- preguntó Kagome al aire

*En un viejo sendero*

-Amo ¿No ha sentido nada mientras ha llevado el collar?- preguntó Myoga con curiosidad

-Amm no ¿A qué te refieres Myoga?- preguntó Inuyasha confundido

-Sí ya sabe, un flujo de energía o algo parecido- contestó la pulga

-No realmente, de hecho no siento nada en especial- dijo el hanyou mientras observaba el collar atado en su cinturón

-Es extraño, no estoy muy seguro de como lograremos descifrar el secreto de estos collares- dijo el viejo

-Tal vez es porque lo está usando el torpe de Inuyasha, si lo usara mi amo podríamos usarlo, estoy seguro- dijo Jaken

-¿Qué dices demonio de pacotilla?- gritó Myoga –Mi amo no es torpe, así que cuida tu bocota-

-Muy valiente pulga ¡Ven y dímelo en la cara!- contestó Jaken

-Silencio- exclamó Inuyasha y fijo su mirada en el bosque –Esta presencia…-

-Aratani- pensó Sesshomaru

De entre los árboles comenzó a salir un viento gélido impregnado de la esencia de la youkai, su origen parecía estar en la profundidad del bosque.

-¡Amo de seguro es una trampa!- gritó Myoga

A penas había dicho esas palabras cuando el demonio de cabello blanco salió disparado en esa dirección

-¡Sesshomaru!- gritó el hanyou y corrió detrás de él

-¡Amo bonito, espéreme!- el youkai verde también se apresuró a entrar en el bosque

El rastro los llevo hasta un gran río en donde la esencia parecía desaparecer, el demonio de ojos amarillo llegó primero

-Sesshomaru ¿Confundido?- dijo Aratani mientras se peinaba con sus garras –Nunca entenderás como usar el poder de los collares- prosiguió mientras comenzaba a volar

El decidido demonio desenvaino su espada y a toda velocidad atacó a la youkai de ojos rosados, esta logró cubrir su ataque creando una barrera de hielo, pero el impacto la hizo retroceder.

-Eso no impedirá que te aniquile- dijo calmadamente el youkai al mismo tiempo que continuó con sus mortales ataques

Ambos se fueron elevando y perdiendo en la espesura de la noche, para cuando llego el hanyou solo alcanzaba a ver los destellos de la espada de Sesshomaru en el cielo

-¡Aratani!- gritó con fuerza Inuyasha antes de disponerse a unirse a la batalla, pero de pronto una voz conocida haría que todo su cuerpo se paralizara de terror

-Inu…ya…sha- dijo Kagome que parecía muy malherida, esta se encontraba aferrada a una roca en la orilla del río

-¡Ka… Kagome!- el preocupado demonio se dirigió hacia el río, pero en cuanto tomo la mano de la sacerdotisa este sintió como si su mente se fuera

-Inuyasha, no te preocupes, lo único que quiero es que estemos juntos- prosiguió la mujer e ingresó más su cuerpo en el río –Ven conmigo Inuyasha, para que así podamos amarnos eternamente-

El medio demonio obedeció y siguió a Kagome hasta que entraron completamente en el río, así Inuyasha comenzó a perder la conciencia.

-Abrázame Inuyasha, no me sueltes, ven conmigo y entrégame tu vida…- dijo la sacerdotisa y su cuerpo comenzó a rodearse de un aura oscura que pronto revelo su verdadera identidad –Entrégame tú alma- la malvada sirena rodeo la garganta del hibrido con una de sus manos.

-Esta mano, esta mano no se siente como la de Kagome- pensó Inuyasha mientras el collar del aire comenzaba a brillar –Tú…- de pronto el hanyou abrió sus ojos -¡Tú no eres Kagome!- el medio demonio atacó a Chinami con sus garras y lastimó su mejilla, pero ella lo empujo atravesando su estómago con sus garras. La sangre comenzó a fluir y a llenar toda el agua que rodeaba al hanyou.

-¡Mi cara, mi cara!- se lamentó enojada la sirena- ¡Hanyou insolente!- gritó furiosa -¡Hare que te arrepientas por esto!- Entonces moviendo la mano que tenía libre comenzó a crear un vertiginoso torbellino que jalo a Inuyasha

-La corriente es muy fuerte- pensó el medio demonio –Y estoy perdiendo mucha sangre-

Las uñas de Chinami comenzaron a crecer más hasta convertirse en unas filosas, muy largas y peligrosas garras –Si intentas cortarme yo te atravesare con mis garras primero, sé cuidadoso Inuyasha ¡que esta corriente puede atraerte hacia mí más rápido de lo que puedes usar tu espada!-

De pronto la intensidad del flujo aumento considerablemente y el híbrido tuvo que enterrar sus garras en el lecho del río -¡Maldita sea! No puedo respirar y esa miserable tiene la ventaja- pensó preocupado

-¡Se me ahoga mi amo!- gritó Myoga preocupado desde la superficie

-¡Y ese tonto de Inuyasha tiene el collar del aire!- dijo asustado Jaken –Si dejo que esa sirena se quede con él, el amo bonito me va a matar- pensó el demonio verde muerto de miedo

-¡Vieja pulga hay que apresurarnos!- exclamó el pequeño youkai mientras sacaba de una pequeña bolsa una cuerda y unos pergaminos que le había dado Rin, la amarró a un árbol grueso y luego lanzó el resto de la cuerda hacia la copa de uno más grande, en este pegó ágilmente los pergaminos -¡Átala rápido viejo!- Jaken corrió hacia la orilla del lago y trato de ubicar al hanyou

-¡Esta listo!- dijo la pulga

-¡Torpe! ¡Voltea!- gritó el pequeño demonio desde la orilla

El hibrido escuchó los gritos y alzo la mirada –Es Jaken… ¿Pero qué está diciendo?- pensó, entre el sonido apenas perceptible creyó escuchar…

-¡Agárrate!-

Después de esto una cuerda ingreso al río, Inuyasha saltó y con una mano se agarró con fuerza

-¡Báculo de dos cabezas!- gritó Jaken y encendió los pergaminos, estos explotaron inmediatamente e hicieron que el árbol comenzara a caer, por contrapeso Inuyasha salió disparado fuera del río.

-¡Imbécil!- gritó la sirena enojada tratando de alcanzar a Inuyasha, pero este salió disparado más rápidamente.

-¡Amo! ¿Está bien?- dijo Myoga al mismo tiempo que saltaba sobre el hombro de su amo

-Estoy bien Myoga- dijo jadeando el hanyou y a la par puso una de sus manos en su sangrante estómago –Pero esta desgraciada jugó con la imagen de Kagome, y…- el híbrido cogió su espada con decisión y la transformo en el poderoso colmillo de acero -¡No se lo perdonare!- gritó molesto y lanzó el fuerte viento cortante

-¡No!- gritó por última vez la malvada sirena mientras desaparecía

Aratani volteó a ver el destello que se veía a lo lejos y soltó una risilla molesta –Parece ser que sobrevalore a Chinami- dijo al aire –Hasta aquí termina nuestro juego Sesshomaru- agregó antes de desaparecer en el aire.

El enojado demonio miró con desprecio a la youkai que se desvanecía –Que asco me da- dijo fríamente

-¡Amo!- gritó preocupado Myoga al ver que Inuyasha uso su espada para mantenerse en pie

-No puedo creer que cayeras en una trampa de Aratani, Inuyasha- dijo el youkai al mismo tiempo que descendía del cielo –Eso solo prueba lo inepto que puedes ser-

-Sesshomaru- gruñó el hanyou

-Será mejor que me entregues ese collar- dijo Sesshomaru –No está a salvo con alguien como tú-

-Pero señor Sesshomaru, mi amo fue capaz de usar el poder del collar- dijo la pulga con firmeza

-¿Qué el incompetente de Inuyasha pudo usar el collar?- pensó el demonio sorprendido –No me hagas reír pulga- prosiguió incrédulo

-¡Es cierto, yo vi como el collar brilló liberándolo del hechizo de la sirena!- contestó Myoga

-Así que eso era el brillo que vi- se escapó de la boca de Jaken, preocupándolo sobre manera, ya que estaba favoreciendo al hanyou

-¿Yo use el poder del collar?- pensó el híbrido asombrado

-Bien Inuyasha… parece ser que ya justificaste tu patética participación, así que ahora explícame ¿Qué pasó?- dijo el youkai con seriedad.

*En las orillas de la aldea*

-Veo la cabaña de Sango a lo lejos- pensó Kagome mientras veía a su amiga que ahora se veía realmente enferma –Que alivio, Rin necesita descansar lo más pronto posible-

La joven tosió y sintió como su cuerpo temblaba –No importa cuánto lo intente, nunca podré tener la fuerza necesaria para estar con mi amo… -

-¡Sango! ¡Miroku!- gritó la sacerdotisa

-¡Kagome!- gritó su amiga con alegría, su barriga ya era algo prominente y se veía asombrosa

Ah-Un bajo en el jardín y la mujer bajo rápidamente –Rin, si quieres quédate aquí, iré a buscar las hierbas a casa de la anciana Kaede-

-No te preocupes Kagome, Ah-Un me llevara-

-¡Rin, Kagome!- exclamó Miroku con entusiasmo –Que bueno que ya están aquí, estoy seguro que los niños hubieran estado encantados de recibirlas, pero están durmiendo desde hace un par de horas-

-Rin- murmuró Kohaku preocupado al ver la expresión en el rostro de su amiga -¡Rin!- dijo el joven con angustia antes de correr hacia su amiga -¡¿Qué te pasa Rin?!-

-Sólo agarre un resfriado Kohaku, no te asustes, en este momento iré con la anciana Kaede para que…- las palabras de la muchacha se verían interrumpidas por su molesta tos y de pronto sentiría como sus fuerzas le fallaban y comenzaba a caer por un costado del dragón

-¡Rin!- gritó el exterminador asustado mientras alcanzaba a agarrar a la joven entre sus brazos

-Creo que sí no estoy tan bien- susurró Rin con una sonrisa melancólica

El preocupado muchacho puso su mano en la frente de la joven -¡Hermana está ardiendo en fiebre!- dijo lleno de miedo

-¡Llévala rápido con la anciana Kaede! Nosotros te alcanzamos en un momento- respondió Sango

El exterminador se apresuró a ayudar a la joven a subir al monstruo de dos cabezas y con un hábil salto montó a la bestia quedando detrás de Rin

-Sostente bien Rin, llegaremos en un momento- dijo Kohaku tomando a la muchacha por lo hombros

-Sin importar lo que haga siempre seré una inútil- dijo la joven con un hilo de voz

-¿De qué estás hablando Rin?- preguntó el exterminador confundido

-Yo siempre estoy causando problemas- agregó en un murmuro y con voz triste

-¡No digas eso Rin! Tú eres una chica maravillosa, todos somos humanos y tenemos nuestras limitaciones- dijo el muchacho

-Ese es el problema…- pensó la joven con el pecho lleno de dolor –Humana… ¿Desde cuándo me molesta tanto esa palabra? Amo… yo sé bien que la única razón por la que usted me revivió fue para probar el poder de colmillo sagrado, el señor Jaken me lo había explicado desde hace mucho tiempo, pero a pesar de eso… yo me sentía sumamente agradecida, ya que pude conocerlo y mi vida volvió a ser linda, más… ahora que lo amo, siento como si este sentimiento fuera una maldición, como si el destino me hubiera jugado una cruel broma, me dejo conocer el cielo para después… dejarme caer- sumida en sus pensamientos y con el malestar físico que sentía, la muchacha se percató de su existencia hasta que sintió el abrazo de Kaede

-¡Mi niña! ¿Qué te ha pasado?- preguntó llena de terror la anciana

-Necesito de tus milagrosos cuidados abuela, eso es todo- Rin trató de fingir una sonrisa, pero el temblor de su cuerpo revelaba que no se hallaba bien

-¡Acuéstate! ¡Kohaku ver por agua!- ordenó Kaede

El exterminador salió corriendo a toda velocidad con una cubeta

-Te preparare un té y te pondré unos fomentos, tú procura descansar- agregó con dulzura la anciana

-Sí abuela- contestó la joven, pero inmediatamente después fue atacada por la intensa tos -Amo… ¿Realmente sería mejor, nunca haberlo conocido?- pensó antes de caer presa del fuerte ardor en su garganta

*En un bosque lejano*

-Fascinante amo, parece ser que la energía demoníaca que lo rodea se activó al no reconocer a la señorita Kagome y esto fue lo que provoco la respuesta en el collar del aire- dijo Myoga asombrado

-Pues no le encuentro otra explicación- dijo Inuyasha que aún no terminaba de sanar.

-Tiene sentido, a fin de cuentas ese collar controla los cuerpos de los demonios- pensó Jaken –Lo que no entiendo es como respondió a uno impuro como el de Inuyasha-

-Inuyasha conoce tanto a esa sacerdotisa que hasta su energía demoníaca responde a los estímulos de ella… - pensaba Sesshomaru –Que vergonzoso… ceder a sensaciones tan ordinarias- De pronto el demonio sentiría una extraña puñalada en su pecho, más que dolorosa, incomoda, la cual traería casi inmediatamente a una persona a su mente. El youkai apretó sus puños en señal de enojo y sin ninguna razón aparente comenzaría a gruñir

-Amo…- dijo Jaken con precaución

Pero este no recibiría ninguna respuesta, el youkai saldría volando convertido en una esfera de luz a una velocidad impresionante

-¡Sesshomaru! ¿A dónde vas?- gritó molesto el hanyou, sin embargo al momento de intentar correr el dolor en su herida aumento considerablemente y tuvo que parar en seco

-¡Amo!- gritó la pulga preocupada –Será mejor que se lo tome con calma, debe descansar-

-Es cierto bobo, en ese estado no podrás seguir a mi amo, y ten por seguro que el volverá- dijo el demonio verde con seriedad –Él no dejaría a tu cargo el collar del aire-

El medio demonio se quedó viendo al cielo, a aquella bola de luz que ya casi se perdía en el horizonte –Sesshomaru ¿Qué estás pensando?- se preguntó a si mismo

-Ya había tenido antes esta sensación, fue la vez que Aratani raptó a Rin- pensaba el demonio mientras volaba -¿Por qué no puedo dejarla pasar?- continuaba con molestia -¿Por qué quiero saber si ella está bien? ¿Por qué necesito ver su sonrisa? ¿Por qué la…?- de pronto los ojos del youkai se tornaron rojos

*Entrada la noche en la aldea*

-Ella ya está bien dormida, ahora tienes que descansar tú- dijo Kohaku al ver como Rin observaba a la anciana Kaede

-Me siento tan mal por haberla preocupado- dijo la joven mientras se quitaba el trapo húmedo que tenía en la cabeza

-La fiebre aún no ha bajado- dijo el exterminador mientras mojaba de nuevo el trapo en agua fresca, lo exprimió y procedió a colocarlo de nuevo en la frente de la muchacha

-Gracias Kohaku…- dijo Rin con una expresión melancólica –Tú siempre eres muy amable conmigo- la joven volteo la mirada hacia su baúl, ahí guardaba todos los regalos que le había dado su amo –¿Crees que yo merezco estar contigo?- preguntó de repente la joven con una terrible pesadez en el pecho.

Las palabras de la muchacha tomaron de sorpresa al joven y este se sonrojo automáticamente -¡Claro que sí Rin! Tú eres verdaderamente bella, divertida y fuerte; en todo caso soy yo el que no…-

Rin colocó su mano en los labios de su amigo y se le quedó viendo sin poder exclamar palabra alguna –Kohaku… yo no te amo, pero… sé que por lo menos a ti sí podría hacerte bien- pensó –No sigas, por favor- dijo la joven al mismo tiempo que sus ojos se ponían vidriosos

-Rin ¿Por qué estas triste?- preguntó el exterminador confundido

-Es sólo que le prometí al amo Sesshomaru regresar lo más pronto posible, pero no creo poder hacerlo- dijo la muchacha soltando una lágrima

El joven de pronto sintió como si su cuerpo fuera de piedra y con una sonrisa fingida dijo –Estoy seguro que él entenderá, no te preocupes por eso e intenta dormir ¿Está bien?-

Rin simplemente se quedó viendo el rostro del muchacho y continuó llorando

-¿Por qué? ¿Por qué estás tan triste?- pensaba su amigo a la par que su estómago se revolvía -Rin- dijo Kohaku antes de abrazar con fuerza a la joven –Por favor… por favor deja de llorar- exclamó en voz baja

-Kohaku…- pensó la muchacha mientras correspondía con lentitud al abrazo de su amigo

-Rin… yo sí soy capaz de quererte tal y como eres- agregó el joven sin soltar a su amiga, estas palabras provocaron que el corazón de la joven se llenara de una profunda tristeza, se separó un poco y besó la mejilla del exterminador.

-No puedo darte mi corazón Kohaku, pero sí puedo cuidar el tuyo- pensó con pena mientras se volvía a acurrucar entre los brazos del muchacho.

Así los amigos comenzaron a quedarse dormidos, exhaustos por la carga de sus sentimientos, poco sabían que un poderoso demonio de ojos amarillos los observaba desde la distancia.

-Los humanos…- el youkai volteo su mirada y comenzó a caminar en dirección opuesta –y sus inútiles sentimientos- dijo para sí mismo antes de salir volando bajo la luz de las estrellas.