(Gracias a todos por leer, seguir y comentar esta historia. Me alegra mucho que les este gustando. Bienvenidos los nuevos lectores. Espero con ansias sus comentarios. Sin más que decir, vamos con el nuevo capítulo :)

Kohaku iba caminando hacia la casa de Sango, habían pasado cuatro días desde que Rin había llegado a la aldea, gracias a los cuidados de Kaede la joven ya estaba prácticamente recuperada. El chico no podía borrar de su mente las palabras de su amiga

*Recordando*

-¿Crees que yo merezco estar contigo?- preguntó Rin con pesadez

-Se veía tan triste cuando preguntó eso ¿Por qué pensaría que no merece estar conmigo? Ella es una gran chica ¿Por qué no lo sabe?- se preguntaba a sí mismo el exterminador mientras entraba a la casa de su hermana, al pasar descubrió a su pequeño sobrino con la manta que envolvía su traje de exterminador

-Myoki ¿Qué estás haciendo?- preguntó el chico confundido

-Hola tío- respondió el niño al mismo tiempo que continuaba caminando hacia la salida –Rin me dijo que era lo único que faltaba para su viaje juntos- continuó

-¡¿Nuestro viaje?!-exclamó sonrrojado Kohaku

-Tío, dice Rin que te apresures- gritó Azura por la ventana

-¿Dónde está ella?- preguntó el exterminador aún más intrigado

-Está en el prado enfrente de la choza de la anciana Kaede- contestó Nanami desde la otra ventana (Nota: Es la otra gemela, je)

El joven comenzó a caminar rápidamente al lugar indicado por su sobrina -¿Qué estará pensando esa mujer? A penas esta recuperada- pensaba y a lo lejos vio a la susodicha, a su hermana, Miroku, Kagome y Kaede

Kagome preocupada le decía a Rin –Acabas de recuperarte Rin, no deberías de irte así nada más-

-No te preocupes Kagome, en serio ya me siento mucho mejor- contestó la joven mientras sonreía

-Aun así pienso como la señorita Kagome- dijo Miroku –Y tú Kohaku…- prosiguió el monje mientras veía al exterminador seriamente –No debiste haberle prometido a Rin algo así-

-¡¿De qué hablas?!- gritó el joven extrañado

-¿No lo recuerdas Kohaku?- dijo Rin con una mirada retadora –Dijiste que me ayudarías a llegar donde Inuyasha y mi amo- estas últimas palabras borraron la sonrisa de la joven

-¿Qué?- pensó el exterminador al mismo tiempo que comenzaba a recordar

*Antier por la mañana*

-Rin, tienes que terminarte la sopa- dijo Kohaku amablemente –Sino ¿Cómo te vas a recuperar?-

-Es sólo que no tengo mucha hambre- contestó la joven inclinando la cabeza hacia abajo y fijando la mirada en un listón que sostenía en su mano

-Ese listón se lo dio Sesshomaru- pensó el exterminador con seriedad -¿Qué no quieres regresar con él?- dijo el joven

-Kohaku…- pensó Rin con tristeza al ver que había incomodado a su amigo –No sé dónde pueden estar- finalmente contestó con tono cabizbajo, seguida de un leve ataque de tos

El exterminador suspiró –Creo que yo tengo una pista- dijo el joven haciendo que su amiga fijara sus lindos ojos en él –Cerca del palacio donde he estado trabajando hay muchas de esas fosas que me contaste, y de hecho escuché como unos sirvientes comentaban que parecía como si los cadáveres desaparecieran. Eso era lo que ellos están o estaban buscando, además que corresponde a la zona que dijo Myoga; así que si vamos para allá podríamos obtener información- terminó de agregar el joven

-¿Realmente podría volver a mi amo?- se preguntó Rin con dolor

-Te prometo que si tú pones todo de tu parte para recuperarte, yo te llevare- dijo Kohaku

Su amiga asintió con la cabeza y después le sonrió como desde hace tiempo no lo hacía

*Final del recuerdo*

-Ahora lo recuerdo- dijo Kohaku con pesar –Lo siento… no pensé que se recuperaría tan rápido- agregó el exterminador y vio la sonrisa triunfante en el rostro de su amiga

-Bueno… ahora no queda más que cumplir tu palabra, sino ¿Qué clase de hombre serías?- dijo Sango mientras acariciaba la cabeza de su hermano

-¡Hermana! Ya estoy grande para eso- dijo el chico sacudiendo su cabello, gesto que provocó una risa en el exterminadora

-Tengan mucho cuidado- dijo la anciana Kaede, se acercó hacia Rin, la abrazó y le murmuró al oído –Tú tienes el poder para cambiar su corazón- Las palabras de su abuela hicieron que la mente de la joven se congelara por un momento y solo pudo responder torpemente el abrazo antes de que la anciana la soltara.

-Por favor, no tarden en regresar- dijeron las gemelas a coro

-Suerte- dijo Myoki y corrió a abrazar las piernas de Kohaku

-Gracias Myoki- dijo el exterminador tomando a su sobrino por los hombros

-Rin cuida que Inuyasha no haga ninguna tontería y dile que…- dijo Kagome llevándose las manos a su apenas hinchado vientre –Lo estaremos esperando- añadió

-Claro que sí Kagome- contestó Rin con una sonrisa –Yo te lo traeré de vuelta- añadió con seguridad

-Kirara cuida mucho de ellos- dijo Sango abrazando a la gata

-Tú tambien Ah-Un- dijo Miroku haciendo que el dragón inclinara sus cabezas

-Hermana quiero que Kirara se quede con ustedes- dijo el joven

-Pero no hay problema, nosotros no estaremos viajando- contestó la exterminadora sobándose su pequeña panza

-Creo que Kohaku lo dice por todo lo que ha estado pasando Sango- dijo Kagome con una mirada triste

-Así es- dijo Kohaku –Quiero que se quede en caso de que necesiten su ayuda-

-No me parece una mala idea- dijo Miroku -Debemos ser muy cuidadosos, el hecho de que Aratani esté en busca de los collares no nos exenta de que vaya a atacarnos- añadió el monje apretando sus puños

-Nosotros…- susurró Rin –Yo…- dijo molesta y su cuerpo comenzó a temblar de rabia –Yo no dejare que les haga ningún daño- finalmente exclamó la joven con decisión

La anciana Kaede no puedo evitar sorprenderse ante la fuerza de su pequeña

-¡Vamos Kohaku!- gritó la joven tomando a su amigo de la mano y saltando hacia el lomo de Ah-Un

-Rin…- pensó el exterminador sonrojado al mismo tiempo que también subía al dragón

-¡Cuídense mucho!- gritó la sacerdotisa mientras se elevaban por los aires

-¡Suerte!- gritó la anciana Kaede y miró con ternura a Rin

-¡Los estaremos esperando!- gritó Sango

Así, los jóvenes se perdieron en el cielo y sólo quedo la figura de sus amigos y familiares a lo lejos

-Amo… aunque yo no pueda ser su pareja, quiero estar a su lado- pensó Rin mientras volaban –Y pase lo que pase…- la joven apretó la silla de montar de Ah-un –Debo detener a Aratani-

*En unas tierras lejanas*

-Ya llevamos días buscando la fosa de la que nos hablaste Myoga, pero solo hemos encontrado fosas vacías- dijo Inuyasha con hartazgo

-Amo, debe admitir que es extraño el hecho de que estén vacías ¿Quién cavaría un hoyo tan grande solo para dejarlo así?- se defendió la pulga

-Lo sé, pero en todos ellos solo está la asquerosa esencia de ese maldito demonio llamado Ren- dijo el hanyou molesto

-¡Es cierto pulga!- gritó Jaken enojado –Solo nos estás haciendo perder el tiempo-

-Que tontos son…- pensó Sesshomaru –Ni siquiera te has dado cuenta de cómo el collar del aire ha respondido a las fosas- dijo el youkai y su dura mirada se clavó en Inuyasha

-¿Cómo ha respondido?- dijo el hanyou confundido

-El collar canaliza tu energía demoniaca hacia el cada que pasamos por una fosa con la esencia de ese pobre diablo- añadió el youkai –Es casi como si quisiera mostrar su poder ante el-

Con los últimos rayos de luz los amigos vieron a lo lejos un gran palacio sumamente custodiado

-¡Es muy bonito! No puedo creer que trabajes ahí Kohaku- dijo Rin sorprendida

-Este palacio se encuentra en una tierra que recientemente se ha llenado de muchos monstruos, y aunque he podido terminar con todos- dijo el joven pensativo –Aún no encuentro la causa de su venida, es casi como si se sintieran atraídos hacia aquí, pero simplemente no entiendo porque-

-Tal vez tenga algo que ver con las fosas que dijo Myoga- dijo Rin –El olor de tantos cadáveres ha de atraerlos y al no encontrarlos buscan atacar el palacio-

-Sí, después de que me comentaste lo que está pasando llegue a la misma conclusión- dijo el exterminador –Lo extraño es que cerca de aquí hay otras dos aldeas y los monstruos no las han atacado-

Los guardias del palacio gritaron alarmando a todos los soldados al ver a Ah-Un, de no ser porque Kohaku se identificó rápidamente, los hubieran atacado; finalmente pudieron descender

-Joven exterminador ¿Por qué esta aquí?- preguntó uno de los guardias –Hace semanas que no hemos sido atacados-

-Vine a ver a la princesa, necesito preguntarle algunas cosas sobre las fosas cercanas al palacio-

-Pase joven- contestó el guardia

Al entrar Rin pensó que el palacio era maravilloso, tal vez no tan único como el de señor Hiro, pero no dejaba de estar asombrosamente adornado. No habían terminado de cruzar la puerta cuando una bella princesa de cabello negro lacio y ojos negros se lanzó al cuello del exterminador

-¡Kohaku! No sabes que alegría me da verte- gritó la joven mientras abrazaba al joven con júbilo, este hecho provocó que las mejillas del exterminador se pusieran sumamente rosadas y nervioso correspondió el abrazo

-Princesa Mizuki…- dijo Kohaku con voz temblorosa –También me da gusto verla-

-¿Qué piensas de mi nuevo kimono?- preguntó Mizuki viendo al exterminador con ansias

-Amm se le ve bien princesa- contestó Kohaku rascándose la cabeza y sonrió

Ante la actitud de su amigo Rin no pudo evitar soltar una pequeña carcajada, fue hasta ese momento que la princesa notó la presencia de la joven.

-¿Quién eres?- preguntó la princesa

-Lo siento princesa- dijo Rin bajando la cabeza en señal de respeto y sin levantarla contestó –Me llamo Rin alteza, es un placer conocerla-

-Igualmente- contestó con seriedad –Kohaku me ha contado mucho sobre ti-

Rin alzó la mirada y con amabilidad dijo –Kohaku también me ha hablado sobre usted en el camino, pero no me dijo lo bella que era- sonrió la joven

Mizuki conservando su elegancia se limitó a agradecer a Rin con la cabeza y tomando a Kohaku del brazo se lo llevo caminando por el pasillo; Rin se apresuró a seguirlos.

-¿Y a qué debo tu visita?- preguntó la princesa con intriga –Me es muy grata, pero en verdad me ha tomado por sorpresa-

-Verá princesa, un amigo nuestro nos comentó sobre un extraño fenómeno que observó en las fosas cercanas al palacio, pienso que está relacionado directamente con los monstruos que han venido a atacar; así que quería pedirle permiso para examinarlas- dijo el exterminador

La divina Mizuki soltó el brazo del joven, siguió caminando hasta darle la espalda y con una fría voz contestó –Claro Kohaku-

-Gracias princesa, es muy amable- dijo el joven y extendió su mano como queriendo detener el caminado de Mizuki

-¡Princesa!- gritó Rin haciendo que la apuesta joven la volteara a ver -¿Usted no sabe algo sobre la desaparición de los cadáveres?- dijo Rin con decisión, pues sabía que su amigo quería preguntarle eso a la princesa

Mizuki contestó con seriedad –No, me temo que no sé nada sobre esos asuntos- y se retiró sin decir nada más

-¡Rin! No puedes hablarle a la princesa de esa manera- susurró Kohaku después de que Mizuki se había retirado

-No es mi culpa que tú no quisieras preguntarle- dijo la joven mientras caminaba hacia la salida –Además creo que estabas distraído por su lindo kimono- agregó con una sonrisa traviesa y burlona

-¡No es cierto!- contestó el exterminador apenado al mismo tiempo que seguía a su amiga para montar a Ah-Un

Después de que Kohaku hablara con uno de los guardias y se pusiera su traje, emprendieron el vuelo, su destino era una fosa en específico, debido a la oscuridad de la noche no vieron con claridad unas figuras lejanas. Fue hasta que estaban casi en el suelo cuando Rin sintió como su corazón se aceleraba

-Amo Sesshomaru- pensó Rin y sintió como su estómago se revolvía

Los amigos aterrizaron y fueron recibidos por un Inuyasha con forma humana

-¡Rin maldita sea! ¿Por qué tardaste tanto?- exclamó el hanyou –Me tenían preocupado- dijo molesto cruzando los brazos

-Discúlpame Inuyasha, pero llegamos sin ningún problema; Kagome está sana y salva esperándote- dijo Rin –Bueno… me pidió que te dijera que en realidad hay otra pequeña persona esperándote- agregó la joven con una sonrisa, esto hizo que la mirada del hanyou se llenara de una felicidad que no pudo disimular.

-Por más que pasa el tiempo, no me acostumbro a verte en tu forma humana Inuyasha- dijo Kohaku haciendo que el hanyou volviera a su expresión de enojo

-¡Niño! Hace tiempo que no te veía- dijo Jaken al ver a Kohaku

-Hola señor Jaken- contestó el joven

-¡Rin!- gritó la pulga saltando hacia la joven, listo para chupar su sangre, pero la muchacha lo esquivó

-Que gusto me da verlo anciano Myoga- dijo Rin mientras veía como la pulga caía al suelo

-¿Qué hacen aquí?- preguntó Sesshomaru con autoridad

Rin sintió como las piernas le temblaban ante la mirada de su amo –Verá…- dijo con un hilo de voz

-Yo trabajo en un palacio cerca de aquí- se apresuró Kohaku a responder –Uno de los guardias me ha explicado que ayer llenaron una fosa que no está lejos de aquí, ha notado que estas se vacían en noches de luna nueva-

-Que oportuno- dijo Inuyasha con sarcasmo

-Amo, lo mejor será que usted y yo esperemos en el palacio que dice Kohaku- dijo Myoga saltando al hombro del hanyou

-¡Nosotros también iremos cobarde!- gritó Inuyasha furioso

-Está bien, solo lo decía por su seguridad amo, ya sabe que en noches como esta es mucho más vulnerable…- prosiguió la pulga

-Ya cállate- dijo molesto Inuyasha atrapando a Myoga en su puño

El grupo comenzó a caminar guiados por Kohaku, Rin quería con todo su corazón acercarse a su amo, hablar con él, pero algo se lo impedía. Sentía su cuerpo muy pesado y solo podía caminar a su lado sin decir palabra alguna.

-Por cierto Jaken, aún no le has agradecido a Rin por la cuerda y los pergaminos- dijo Myoga -Sin ellos no hubiéramos podido rescatar a mi amo

-¡Yo no necesito agradecerle nada a nadie!- gritó el demonio verde apenado –El que debería dar las gracias aquí es el bobo de Inuyasha, él fue el que se dejó engañar por un truco tan barato- añadió Jaken

-¡¿Qué dijiste rana tonta?!- exclamó el hanyou enojado

Rin ni siquiera escuchó la pelea de los tres, ella estaba inmersa en sus pensamientos.

-Debiste quedarte en la aldea- dijo Sesshomaru con frialdad

Ante estas palabras Rin sintió como una inmensa tristeza la invadía

-Los humanos deben quedarse en las aldeas humanas- agregó con su voz grave

La joven sintió como sus ojos comenzaban a humedecerse

-Han pasado solo un par de días desde que estabas enfermera- pensaba el demonio mientras el olor de las lágrimas de Rin llenaban su mente de ideas turbias –Entiende que a mi lado no estas segura- continuó reflexionando el youkai -¿Por qué me importa tanto mantener a Rin a salvo? ¿Por qué no puedo evitar preocuparme por ella?- Sesshomaru no pudo controlar el sentir que le provocaba el olor salado que venía de los ojos de la joven y volteo a verla

Rin no había soltado ni una lágrima, pero no le faltaban ganas. La fuerte mirada de su amo hizo que sus mejillas se sonrojaran

-Rin… yo te…- pensó el youkai al mismo tiempo que admiraba la linda figura de la joven

-¡Miren!- gritó Kohaku sacando al demonio de sus pensamientos

Todos guiaron su mirada hacia una de las fosas, la cual comenzaba a desprender un brillo café

-¡Los cadaveres!- exclamó Inuyasha al ver como estos empezaban a ser succionados por la tierra

-Esta esencia- dijo Sesshomaru y blandió su espada

En un segundos todos los cadáveres habían sido tragados por la tierra, la luz aumentó considerablemente su brillo y de las profundidades surgió una figura bien conocida

-¡Ren!- gritó Inuyasha molesto

-¡Vaya, vaya! Que honor estar ante sus deliciosas presencias- dijo asquerosamente el malvado demonio y paseo su lengua por sus labios –Pero no está esa exquisita sacerdotisa- agregó el youkai mientras paseaba sus ojos verdes por todo el lugar.

-¡No te atrevas a hablar así de Kagome imbécil!- gritó el hanyou enojado

-Pero que patético te ves esta noche híbrido- dijo Ren –Estoy ansioso por comerte y saber si sabrás a humano o a demonio- río maniacamente

A penas había dicho estas palabras cuando unas garras rasgaron su pecho, el youkai sorprendido retrocedió

-Su velocidad es increíble- pensó Ren –Que ataque tan formidable Sesshomaru, lástima que hoy tengo una armadura más gruesa que nunca- dijo el demonio y el collar de la tierra brilló regenerando su cuerpo. Acto seguido el cuerpo de Ren se expandió hasta triplicar su tamaño, se veía realmente repulsivo, pues pedazos amorfos de carne eran los que formaban su cuerpo.

-¡Esta vez no escaparan!- gritó el demonio mientras lanzaba un puñetazo hacia donde estaba Inuyasha, a pesar de que sus movimientos era más lentos este logró esquivar el ataque y salvar a Jaken.

-¡Inuyasha!- gritó Kohaku preocupado

-Pero ¿Tú a dónde vas?- preguntó Aratani mientras se materializaba detrás del exterminador

-Tú debes ser…- dijo el joven mientras volteaba

La terrible demonio tomó a Kohaku por el cuello y lo levantó del suelo

-¡Kohaku!- gritó Rin asustada y comenzó a correr hacia donde estaba el joven

-¿A dónde vas niña?- gritó Ren mientras lanzaba todo su cuerpo hacia donde estaba la joven, aunque ella saltó hacia atrás para evitar el golpe el aire que provocó el impacto la sacó volando

-Rin- dijo el exterminador con dificultad

Los ojos de Aratani se llenaron de furia y con una sonrisa malvada gritó -¡Ren! ¿Qué te parece si jugamos con este niño?-

-Me parece una buena idea- contestó el demonio con una risa perversa

De pronto sus collares brillaron, Aratani soltó a Kohaku, pero este continuó suspendido sobre el suelo; una luz morada lo envolvió e hizo que su mirada se nublara, para cuando regresó al piso volteo a ver a Rin con una mirada vacía. Sacó su arma y corrió a toda velocidad con la intensión de atacar a su amiga, Sesshomaru voló en dirección hacia la joven para protegerla, pero un gran muro de piedra salió justo debajo de él, al esquivarlo Aratani aprovecho para atacarlo con sus garras, pero de nuevo esquivo el ataque.

-No te distraigas Sesshomaru- dijo Ren de manera burlona

-De lo contrario, podrías lastimarte- agregó Aratani mientras dirigía un peligroso bloque de hielo hacia el youkai

Rin logró esquivar algunos ataques de Kohaku, pero uno de ellos logró lastimar su hombro

-¡Kohaku despierta!- gritó Inuyasha al mismo tiempo que corría para auxiliar a Rin

-Con cuidado híbrido- dijo Ren desde al aire –Parece que la tierra quiere tragarte a ti también- dijo el demonio y su collar brillo haciendo que el suelo debajo del hanyou comenzará a succionar a él y a Jaken

Sesshomaru aprovecho que la atención de Ren estaba sobre Inuyasha y con su espada cortó uno de sus brazos, Aratani llego por el lado contrario a atacar a Sesshomaru, apenas si el demonio de ojos amarillos logró bloquear el ataque.

-¡Mamasita santa! ¿Qué es esto?- gritó el youkai verde lleno de pánico

-¡Rin asegúrate que no se apoderen del collar!- gritó Inuyasha mientras lanzaba el collar hacia la joven. Rin aprovecho que el exterminador volteó, con dolor lo golpeo en la cabeza logrando retrasarlo y atrapó el collar primero. Su amigo se repuso rápidamente del golpe y pateo a la joven.

-Rin- pensó Sesshomaru enojado al escuchar el gritó de su protegida

-¡Mejor preocúpate por ti mismo!- gritó Ren lanzando una patada hacia el demonio que sí logró empujarlo por el aire

-Mi amo bonito está peleando solo contra esos dos- dijo Jaken con temor

-Deja de pensar en ese tonto y ayúdame a pensar cómo vamos a salir de esto- dijo Inuyasha al ver que sus rodillas comenzaban a ser succionadas

-¡Kohaku!- gritó Rin desesperada –Por favor despierta- le rogaba a su amigo al mismo tiempo que esquivaba sus ataques

-¡Rin tienes que usar tu espada!- gritó Myoga que estaba en el hombro de la joven

-Pero no puedo lastimar a Kohaku anciano Myoga- dijo la joven e inmediatamente después el filo de su amigo cortó superficialmente su abdomen

-¡Si no lo haces morirás!- exclamó desesperada la pulga

Esas palabras llegaron a oídos de Sesshomaru haciendo que sus ojos se abrieran y se dirigieran hacia la joven, esta acción le costaría caro pues Ren conseguiría atrapar su pierna derecha. El youkai uso su espada para cortar la mano del demonio, pero este había alcanzado a lastimarlo un poco.

Rin se negaba profundamente a lastimar al exterminador, pero Myoga tenía razón y con gran pesar desenvaino su espada. La lucha entre los amigos comenzó, la joven bloqueaba hábilmente los ataques de su amigo, entre el calor de la batalla Rin lanzó un ataque que apenas consiguió contener, y para fortuna del exterminador este solo corto un mechón de su frente.

Kohaku había retrocedido, frente a él una Rin jadeante y con una mirada de temor en sus ojos.

-Pude haberlo matado…- susurró Rin y bajo la mirada, sintió como su pecho se llenaba de tristeza -Kohaku- la joven alzó la mirada y se quedó viendo a su amigo con nostalgia –Yo no podría hacerte daño- dijo con una sonrisa melancólica

Rin desvió la mirada a donde estaban Inuyasha y Jaken, ya estaban hundidos hasta la cintura

-Perdónenme amigos- dijo la joven viendo al hanyou y al youkai verde –Pero no puedo…- añadió mientras bajaba un poco su espada

-¡¿Qué rayos estás haciendo Rin?!- gritó Inuyasha atónito

-¡Rin, si dejas de luchar ahora él te matara, después le entregara el collar a ese par y con ese poder extra Sesshomaru no podrá contra ellos- dijo Myoga

-¡Así es humana!- gritó Ren de manera burlona mientras coordinaba sus ataques con Aratani, para lastimar al demonio de cabello blanco

-¡Mátala Kohaku! Quiero que tú mismo seas quien destruya a esa ladrona- dijo Aratani con locura

-Lo siento mucho amo…- dijo Rin al mismo tiempo que comenzaba a llorar y bajaba por completo su espada.

Sesshomaru escuchó las palabras de la joven, sus ojos se abrieron con horror al ver como el exterminador se quedó viendo a su amiga con esa mirada perdida y corrió hacia ella listo para matarla

-¡Mocosa!- gritó Jaken sumamente preocupado

-¡Rin!- gritó Inuyasha con impotencia

Kohaku levantó su arma en el aire, el youkai de ojos amarillos sintió como si el corazón se le detuviera; ya no era cuestión de exponer su seguridad, aunque volara con toda su velocidad, no llegaría a tiempo para detener el mortal ataque.

-Kohaku perdóname- dijo Rin y vio cómo su amigo se acercaba peligrosamente hacia ella, cerró los ojos –Yo prometí protegerte- murmuró la joven, ante estas palabras el collar del aire y su espada brillaron haciendo que el cuerpo del exterminador se detuviera a escasos milímetros de la joven. Acto seguido el brillo en el collar y la espada aumentaron, haciendo que la esencia malvada alrededor del exterminador se extinguiera por completo.

Kohaku salió de su transe y mientras el brillo en ambos objetos aumentaba más, los collares de Ren y Aratani lanzaron unos extraños rayos que aparentemente les provocaron dolor.

-¡Pero ¿Qué es esto?!- preguntó Ren intrigado

-Esa mocosa- pensó Aratani llena de furia -¡Te juro que algún día te matare Rin! ¡Vamonos!- exclamó la demonio mientras ella y Ren se desvanecían en el aire.

De pronto el brillo en el collar del aire desapareció, Rin cayo inconsciente. Kohaku cayó de rodillas frente a ella, lleno de pánico dijo con un hilo de voz –Rin…-

El hechizo que atrapaba a Inuyasha y a Jaken desapareció -Ese mocoso estuvo a punto de matar a Rin…- dijo Jaken aun temblando por lo que acababa de pasar.

Inuyasha lleno de rabia gritó al aire -¡Desgraciados infelices! ¡Muéstrense!-

-Rin prefirió no lastimar a Kohaku antes que evitar que se quedaran con el collar del aire o siquiera conservar su vida- dijo Myoga con tristeza

Sesshomaru voló rápidamente hacia donde estaba Rin, se colocó de cuclillas a lado de ella y recargo el cuerpo de la joven sobre su pecho. Ella abrió los ojos y se quedó viendo a Kohaku –No te hice daño- pensó con alivio.

El exterminador estaba en un completo estado de shock y estaba con las manos en el piso, la cabeza colgada y llorando desesperadamente.

-¿Realmente vale más que tu propia vida?- Pensaba Sesshomaru molesto mientras veía las heridas de la joven, de pronto la ira se apodero de él, dejando a la joven en el suelo se abalanzó sobre Kohaku y sus ojos rojos miraban con odio al muchacho.

-Amo… por favor… no lastime a Kohaku- murmuró Rin

El rostro del demonio no regresaba a su estado normal

-¡Sesshomaru!- gritó Inuyasha -¡Suéltalo!-

-Yo… se lo ruego amo- añadió Rin con un hilo de voz y con sus ojos llenos de lágrimas

Finalmente el youkai se tranquilizó, soltó a Kohaku y en cuanto el joven cayó al suelo finalmente reaccionó; corrió hacia donde estaba su amiga, la abrazó con fuerza y sin dejar de llorar repetía con pesar una y otra vez –Lo siento Rin, lo siento-

-No Rin, espera- dijo Kohaku al ver que la joven se ponía en cuclillas

-¡¿Estás loca niña?! No intentes levantarte- gritó Jaken

-Perdoname Kohaku, por mi culpa estas triste- dijo Rin

-¡No Rin! Tú eres la que debe disculparme, estuve a punto de…- el llanto de Kohaku sería interrumpido por Inuyasha

-No es culpa de nadie- dijo el hanyou con frialdad –Si quieres culpar a alguien, que sea a esos miserables-

-Pero yo estuve a punto de permitir que se llevaran el collar del aire, pudieron haber lastimado al amo Sesshomaru- Rin desvió su mirada a la pierna lastimada de su amo; con un profundo dolor y arrepentimiento agregó –Lo siento tanto amo…-

-Sólo querías proteger a Kohaku, no hiciste nada malo Rin- dijo Myoga

-Hay que regresar al palacio para que te curen Rin- dijo Kohaku muy preocupado

-Lo lamento- pensó la joven al mismo tiempo que veía a su amo

-Rin, ya no hables, todo va a estar bien- dijo Kohaku acercándose a ella para acariciar su rostro, después la joven se desmayó.

*En una habitación del palacio*

Los rayos del sol despertaron a Rin, se encontraba vendada sobre un futón, a su lado derecho estaba Inuyasha y a su izquierda Jaken que la miraba con felicidad

-Hasta que por fin despertaste- dijo el hanyou que ya había regresado a su forma normal

-Tus heridas no son graves, así que ahora sí ya puedes pararte, mocosa terca- dijo el demonio verde volviendo a su actitud de indiferencia fingida

-¿Dónde está el amo Sesshomaru?- preguntó la joven

-Ese engreído no quiso entrar al palacio- contestó Inuyasha con indignación –En cuanto te trajo aquí salió volando por la ventana-

-Mis acciones pusieron en riesgo al amo Sesshomaru… a ustedes, y aun así… están aquí conmigo- dijo Rin y se lanzó a abrazar a Jaken –Gracias y lo siento señor Jaken- la joven exclamó mientras lloraba amargamente en el pecho del pequeño demonio.

-Rin… hoy por fin entiendo lo que sientes por el amo bonito, pero no estoy seguro de que alguna vez puedas cambiar su frío corazón- pensó el youkai verde –Yo nunca te abandonare mocosa- dijo Jaken con amabilidad al mismo tiempo que le permitió a la joven llorar todo lo que necesitara.