(Perdón sé que me tarde mucho, pero traigo un capítulo largo. Gracias por sus comentarios, la verdad me han dado varias ideas y espero con el tiempo poder decidir sobre el pequeñ de Inuyasha y Kagome. Sin más que decir, aquí vamos :)
-Shippo debemos hacer algo o ese ejército se encontrara con los demonios- dijo Kohaku antes de saltar sobre Kirara que ya se había transformado
-¡¿Pero qué vas a hacer?!- gritó asustado el zorro al mismo tiempo que se transformaba en globo para ir tras el exterminador
El chico voló hasta quedar de frente al general -¡Señor deben regresar, este desierto no es seguro, hay muchos demonios en el!- gritó con decisión Kohaku
El general lo miró unos segundos sorprendido y después soltó una burlona carcajada -¡Mocoso tonto, esas tierras son ricas en minerales, nada nos hará regresar!-
-Además de seguro está mintiendo general- dijo uno de los soldados
-¡Sí, solo quiere alejarnos!- gritó otro subordinado
-Kohaku…- dijo Shippo temeroso –Creo que se están enojando-
-¡Encima vienes acompañado de un demonio!- exclamó el general haciendo una seña para que se prepararan los arqueros
-¡Oye yo no soy cualquier demonio, además…!- contestó el zorro enojado, pero una lluvia de flechas que Kohaku desvió con su arma lo interrumpiría
-Kohaku mejor vámonos, no están escuchando- agregó su amigo retrocediendo un poco
-¡Sí, solo quieren los minerales para ellos!- gritó un soldado y lanzó un antorcha
El exterminador quería evitarle una pelea al ejército, sin embargo entendía que nada de lo que les dijera en ese momento los haría entender –No puede ser… sólo espero que no les pase nada- pensó Kohaku –Vámonos Shippo- dijo finalmente con tristeza alejándose del lugar.
-Tenemos que regresar a informarles, porque yo creo que Aratani y Ren guiaron a los demonios ahí a propósito- dijo Shippo mientras regresaba a su forma habitual y caía sobre Kirara
-Yo pienso igual, ese desierto se ha vuelto muy transitado por tener varias minas, yo creo que los quieren acorralar- agregó Kohaku molesto
-Tal vez piensan matarlos para usar sus cuerpos- dijo el zorro temblando –Ese Ren está hecho de cadáveres ¿No?-
-Estoy seguro de que ese es su plan- dijo Kohaku al mismo tiempo que una expresión triste se formaba en su rostro –Mizuki… sé que tú también estas ahí, pero…- el exterminador bajo la mirada e inconscientemente apretó los puños –Perdóname… en este momento no tengo el poder para salvarte-
A la mañana siguiente los amigos llegaron a la aldea
*En la aldea de Rin*
-¡Kohaku! ¡Shippo!- gritó Kagome emocionada
Aterrizaron frente a su cabaña
-¿Entonces qué saben?- preguntó Inuyasha de manera brusca
-Tenemos problemas…- contestó el exterminador rápidamente
Todos se reunieron en la cabaña de Inuyasha y Kagome, después de que los pusieron al corriente, una incómoda tensión recorría el ambiente
-¡Si sabemos dónde están debemos aprovechar para destruirlos!- gritó Inuyasha fúrico
-Inuyasha… si ellos están emboscando a los soldados quiere decir que tienen ventaja sobre el terreno, además…- dijo Miroku –Sin Sesshomaru no tienen muchas probabilidades de ganar-
Rin bajo la cabeza y dijo con angustia –Él amo es el único que puede usar todo el poder del collar del aire-
-Además faltan dos semanas para el festival de la pelea- agregó el exterminador con seriedad –Debemos enfocarnos en conseguir el collar del fuego- después pensó con inquietud –No quiero ver a Aratani pronto… porque no estoy seguro de poder matarla sabiendo que es Mizuki-
Sango se quedó viendo la lamentable expresión de su hermano.
Unas horas después, pasada la reunión de los amigos, Kagome entrenaba a Rin.
*A las afueras de la aldea*
La sacerdotisa había creado un campo alrededor de un árbol y Rin intentaba romperlo, pero le estaba costando más trabajo de lo que ella pensaba.
-Recuerda que es energía espiritual pura Rin, es por eso que debes tratar de concentrar la tuya antes de atacar- dijo la sacerdotisa que observaba a la chica
-Entendido- contestó la joven mientras se secaba la frente y se paraba frente al árbol con una mirada de tenacidad. Extendió su espada, cerró los ojos y comenzó a respirar lentamente; de pronto un aura dorada comenzó a formarse alrededor de ella
-Bien Rin, así- pensó Kagome al ver la reacción de su amiga
El brillo empezaba a extenderse hacia Colmillo de sol –Lo siento, creo que ya lo tengo- pensó la muchacha, la luz dorada ya cubría casi la punta de la espada –Ya casi…-
-¡Rin!- gritó Myoga que saltó al rostro de la chica para succionar su sangre
-¡Anciano Myoga!- gritaron Rin y Kagome enfadadas, la joven le soltó un manotazo para que cayera de su mejilla
-¿Ahora qué hice?- preguntó la inocente pulga al mismo tiempo que caía de la cara de la muchacha
La sacerdotisa suspiró –Estoy segura de que para la próxima lo conseguirás-
Rin asintió con ánimo
-¡Kagome!- gritó Inuyasha a lo lejos
-¡Aquí estamos amo!- gritó Myoga entusiasmado
El hanyou llegó saltando de una manera algo extraña pues mantenía sus manos escondidas detrás de su espalda
-Hasta que regresas Myoga- dijo Inuyasha con molestia
-Lamento la tardanza amo, pero…- el anciano triunfante sacó un pequeño plano del bolsillo –Traigo un plano detallado del palacio del norte, ni le cuento cómo fue obtenerlo, tuve que pegarme a un sirviente grulla que tenía una pésima higiene y…-
-No me interesa…- contestó molesto el hanyou
-¡Amo que malo es!- gritó la pulga con lágrimas en los ojos
-¿Inuyasha qué traes ahí?- preguntó Kagome curiosa
-¡Nada!- dijo molestó su esposo
-¡¿Cómo que nada?!- gritó enojada la sacerdotisa e intento quitárselo de las manos, para esquivarla Inuyasha se movió dejando expuesta su espalda, por lo que Rin pudo observar lo que llevaba
-Es un kimono- murmuró sin pensarlo la chica
-¡Rin!- gritó furioso el hanyou
-¡Lo siento, lo siento mucho!- dijo la chica apenada llevándose las manos a la boca
-¿Un kimono?- se preguntó Kagome
-Es… es para ti- dijo Inuyasha sonrojado mientras lo extendía –Sé que ya te aprietan los que tienes y…- el hanyou desvió la mirada –Quiero que estés cómoda-
Lentamente la sacerdotisa lo tomó, era un bello kimono ocre amarillo con detalles en caramelo y café –Inuyasha…- susurró la sacerdotisa al mismo tiempo que sus ojos se iluminaban
-¡Si no te gusta dilo!- gritó su esposo –Sabes que no soy bueno para estas cosas y…- agregó con un hilo de voz
-Lo amo- contestó Kagome con una bella sonrisa, esto hizo que Inuyasha subiera la mirada para admirar a su amada
-Que bello cuadro- dijo Myoga con lágrimas en los ojos –Me hace tan feliz ver al amo bendecido con una familia-
Las palabras del anciano hicieron que el hanyou recordara que no estaban solos, por lo que se ruborizó y enojado gritó -¡Ve a la cabaña de Miroku y Sango! En un momento los alcanzamos-
-S… sí amo- contestó el anciano asustado
Rin simplemente río y se fue junto con la pulga
Kagome abrazó a Inuyasha –Esta divino, gracias-
El apenado hanyou le devolvió el abrazo y recargo su cabeza en la de Kagome al mismo tiempo que una enorme sonrisa se le formaba en el rostro.
Les tomo todo un día planear como entrarían y saldrían del palacio, además de tener bien identificados los pasillos secretos; el plan comenzaba a tomar forma. Aunque Rin estaba poniendo toda su atención durante las reuniones, su mente no podía dejar de pensar en Sesshomaru, aún recordaba la forma tan cálida con la que le había pedido que sonriera para él.
En la noche la chica regresaba con unas cubetas de agua cuando vio la hermosa luna creciente en el cielo, la observaba con tremenda nostalgia pues le recordaba a su amo. Dejo las cubetas y se sentó sobre un tronco a admirarla –Amo…todos los hechos me dicen que no lo ame, la verdad es que no tengo nada que lo beneficie, pero…- la joven sintió un temblor recorrer su cuerpo –Mi corazón no lo entiende-
-Rin…- dijo Kohaku extrañado al ver a su amiga así en medio del camino
La joven se levantó rápidamente -¡Kohaku!- dijo y recogió las cubetas, cambiando su cabizbaja expresión –Sólo estaba tomando un descanso- sonrío tratando de demostrar calma
El exterminador se le quedó viendo con pesar –Rin no podemos estar con quienes nuestros corazones desean…- pensó Kohaku
-¿Tú qué haces aquí?- preguntó la muchacha un poco más animada
-Las gemelas mañana irán con Miroku a forjar sus báculos, me pidieron que fuera por un poco más de leña- dijo el exterminador levantando un poco los leños que llevaba
-Los poderes espirituales de las niñas son asombrosos- dijo su amiga sonriendo –No cabe duda de que son hijas de Miroku-
-Sí, aunque como exterminadoras aún les falta mucho por aprender- pensó el chico divertido al recordar como su sobrino pequeño superaba fácilmente a sus hermanas
-Él que algún día será un fantástico exterminador es Myoki- dijo la joven entusiasmada
-¡Justo pensaba en eso!- exclamó Kohaku con asombro
Los amigos se vieron un par de segundos y después empezaron a reír a carcajadas, hasta que Rin derramó una lágrima –Hace mucho que no me reía así- dijo la muchacha mientras se limpiaba y controlaba su respiración
-Y yo- dijo el exterminador al mismo que tiempo que se estiraba para contrarrestar el dolor de su estómago por tanto reír
-Tú tienes razón- dijo Rin bajando la cabeza y cambiando su expresión a una de inmensa tristeza –Podemos hacernos felices ¿No?-
El rostro del exterminador se oscureció de un momento a otro y recordó las palabras de su hermana -Yo creo que los dos están cometiendo el mismo error- el chico camino hacia Rin y con un hilo de voz dijo –Rin sabes que es lo mejor porque…-
-¡Mocosa!- se escuchó el grito de Jaken a lo lejos, el cual iba sobre la estola de Sesshomaru, ante la imagen las piernas de la joven comenzaron a temblar
-Amo… Sesshomaru- murmuró la muchacha, su estómago se llenaba de mariposas
-¿Qué hacen aquí?- preguntó Kohaku sorprendido
-¡¿Qué crees escuincle?!- contestó el pequeño demonio -¡Es obvio que traemos información vital del palacio del norte!-
-¡Sesshomaru!- gritó Inuyasha mientras llegaba corriendo a toda velocidad –Llegas tarde, Myoga ya tiene los planos del palacio- agregó triunfante
-¡Inuyasha tonto! Eso no bastara ¿Cómo irán vestidos para no sobresalir? ¿A qué hora se abrirá la bóveda? ¿Cómo rolan turnos los guardias?- gritó Jaken molesto de la soberbia del hanyou
Las palabras del youkai verde hicieron que Inuyasha se quedará mudo, a los pocos segundos llego Miroku corriendo
-¡Inuyasha!- gritó el monje -¿Qué pasó?- preguntó extrañado ante la expresión del hanyou
-Tan bobo como siempre…- dijo Sesshomaru con una sonrisa malvada –A partir de ahora, harán lo que yo les diga- agregó el demonio con decisión.
Rin no podía evitar que su corazón se acelerara ante la imagen de su amo, sumado a que no sabía qué tipo de plan tenía en mente
-¡¿Y qué te hace pensar que seguiremos tus ordenes?!- gritó Inuyasha enojado
-¡Por que nosotros sí tenemos un plan hanyou inútil!- contestó Jaken furioso por el tono que había usado el híbrido con su amo
-¡Nosotros también enano!- exclamó Inuyasha molesto
-¡Inuyasha!- gritó Miroku con decisión –Pienso que lo mejor será resolver esto por la mañana- agregó más tranquilo
-Miroku ¿De qué estás hablando? No ves que el fanfarrón de Sesshomaru solo quiere…- las palabras del hanyou se verían interrumpidas por las del monje
-Es sólo que nuestras esposas EMBARAZADAS nos están esperando muy preocupadas por la manera tan repentina como salimos- contestó el hombre con fuerza –Así que lo mejor será regresar con ellas y arreglar esto con calma por la mañana-
La mirada tan impetuosa de Miroku desarmo al hibrido que después de soltar un gruñido lleno de cólera dijo –Hjm está bien…-
Sesshomaru sonrío de manera burlona y dijo –Que patético-
-¡Ay eres un miserable!- gritó el hanyou, pero la mirada acusadora de su amigo lo haría entrar en razón y alejarse lentamente de ahí
-Vámonos Kohaku- dijo Miroku tratando de acelerar la retirada
-Miroku, toma- contestó el exterminador mientras le extendía los leños –Acompañare a Rin hasta su cabaña- agregó con seguridad
-Mejor vete niño, nosotros nos encargaremos de eso- dijo Jaken con indignación
-No se preocupen, entiendo que entrar a las aldeas humanas les genera incomodidad- dijo el chico creando de pronto un ambiente pesado
Rin se quedó viendo la figura de su amo, no podía evitar que su mirada se iluminara a pesar de que sabía que las palabras de su amigo eran ciertas.
-Kohaku…- dijo la joven en voz baja –Está bien, ellos pueden acompañarme, además las gemelas no se irán a dormir sin darte las buenas noches y ya pasa su hora de dormir- agregó la muchacha con una sonrisa forzada
El exterminador se quedó unos segundos observando a Sesshomaru con frialdad y finalmente dijo –Está bien, si son los deseos de mi prometida, los respetaré-
Rin abrió sus ojos llenos de horror; Miroku, Inuyasha y Jaken voltearon a ver rápidamente al fuerte demonio, pero él no mostró ninguna reacción. El grupo se alejó dejando a Rin con el par de youkais.
Un silencio incomodo los rodeaba, la chica sentía como si el suelo la estuviera devorando lentamente, cuando por fin su amo habló –Jaken escolta a Rin hasta su cabaña, te veré después en el claro-
El frío youkai comenzó a caminar en dirección contraria, las piernas de la joven querían correr hacia él, pero el temblor no se lo permitía, así que desesperada gritó -¡Amo!-
Sesshomaru se detuvo
-¡Amo! Yo en verdad no amo a Kohaku, pero acepte su propuesta porque sé que yo no le puedo dar ningún beneficio, sin importar que me convierta en la esposa de él ¡Mi corazón será por siempre suyo!- Esas palabras resonaban en la mente de Rin, sin embargo el vacío que sentía en su estómago no la dejaba hablar.
-Rin…, no me gusta perder el tiempo, ve a casa- dijo el insensible demonio antes de seguir caminando
La chica se quedó petrificada, su corazón le comenzó a doler de un modo que no creía posible, no fue hasta que el youkai se perdió de su vista cuando el cuerpo le respondió, se dejó caer de rodillas.
-Mocosa… tienes que ir a tu cabaña- dijo Jaken con suavidad pues entendía el profundo dolor que estaba sintiendo la joven –Rin…- tocó con suavidad su hombro, esto hizo que la muchacha volteara.
Los ojos de Rin se veían llenos de una amargura indescriptible y las lágrimas comenzaban a brotar cual ríos de sus ojos.
*En un claro cerca de la aldea de Rin*
Sesshomaru caminaba lentamente cuando de pronto alzó la mirada, las estrellas iluminaban la tranquila noche.
-¿Por qué aceptaste?- pensaba el demonio al mismo tiempo que apretaba sus puños
*A la mañana siguiente*
Todos se reunieron en la pradera al exterior de la aldea.
-Rin ¿Te sientes bien?- preguntó Shippo al ver los ojos inflamados de la chica
-Claro Shippo- contestó la joven con una sonrisa fingida
-Se la pasó llorando toda la noche- pensó Miroku al ver a la muchacha
Sango desvió la mirada hacia su hermano, el cual también había pasado una mala noche, la exterminadora recordó cómo veía al techo con nostalgia mientras agarraba una peineta muy fina.
Sesshomaru fue el último en llegar, Kagome se le quedo viendo con lastima -¿Por qué huyes del amor?- pensó la sacerdotisa al ver como Rin hacia todo lo posible por no ver al demonio
-¿Y bien? ¿Ya nos dirás tu brillante plan? Con base a eso veremos si hacerte caso o no- dijo Inuyasha con tono retador
-Mañana llegara un cargamento con uniformes y máscaras, habrá de soldados y sirvientas- dijo el demonio viendo al hanyou con una mirada asesina –El exterminador y tú se disfrazarán de soldados, mientras que el zorro y Rin lo harán de sirvientes-
-Eso nos permitirá tener control en varios lados- exclamó Shippo asombrado
-Pero Rin y yo no somos demonios- exclamó Kohaku, las palabras del joven hicieron que la mente de Rin se llenara de pensamientos deprimentes, hecho que Kagome notó -Aunque usemos la infusión de las rosas fantasmas, unas mascarás no engañaran a los youkais del norte-
-Creo que Sesshomaru planea usar una ilusión ¿O me equivocó?- dijo Miroku con astucia
-Pienso que el monje y la sacerdotisa podrán encargarse de eso- contestó el poderoso demonio
-Disculpe… señor Sesshomaru- dijo Shippo con voz temblorosa -¿P.. Po… Por qué tengo que entrar con Rin?- expresó finalmente a pesar de que se moría de miedo por dirigirse al temible youkai
-¡Creo que sé por qué Shippo! Cuando estaba haciendo mi investigación noté que para el acceso de las alas privadas de la señora, los guardias contaban la cantidad de sirvientes que entraban y salían; debido a que tú puedes adoptar rápidamente cualquier forma tú puedes reemplazar a Rin mientras ella se queda en la bóveda-
-Así ella puede tomarse el tiempo necesario para romper el sello, ya que nadie sospechará que hay alguien dentro- dedujo Sango
-¡¿Y qué haremos Kohaku y yo?!- gritó Inuyasha ansioso
-Asegurarse de que Rin entre y salga…- los desafiantes e imponentes ojos de Sesshomaru se clavaron en el par –sin ningún rasguño-
La chica volteo a ver a su amo y sintió que el pesar que la invadía se mejoraba un poco.
-No dude que lo lograremos- contestó el exterminador
-Pero amo, cuando la bóveda se abra por segunda vez, será para que usted entré con la señora del norte, entonces ¿Cómo saldré?- preguntó la joven
-Yo la distraeré- contestó el decidido demonio
-Entonces parece que ya todo está definido- dijo Miroku con fuerza
-Ahora solo falta entrenar para afinar cada detalle- dijo Kagome con ímpetu y vio a Rin para hacerle entender que ahora tenía que estar concentrada, ante este gesto la chica se espabilo y asintió con la cabeza.
-Tenemos menos de dos semanas para hacerlos el ejército perfecto- agregó Sango con valentía
-¡Vamos a salvar nuestra aldea!- gritó Shippo con animo
-No Shippo, vamos a salvar a todos- agregó Rin con una mirada llena de decisión, la cual Sesshomaru no pudo evitar admirar.
*A la mañana siguiente*
Tal y como dijo Sesshomaru, llegó una demonio monita en una gran carreta, la cual estaba llena de diferentes telas, con una habilidad extraordinaria comenzó a pasar a uno por uno a la carreta y a tomarles sus medidas.
-¡Que fastidio!- exclamó Inuyasha al subir a la carreta
-¡Me hace cosquillas!- río Shippo mientras la monita le tomaba las medidas
Al terminar con Kohaku, este se despidió amablemente al bajar de la carreta.
-Pase señorita- dijo la monita desde el interior
Rin y el exterminador cruzaron sus miradas y se sonrieron de manera automática.
-Es un placer conocerla señorita- dijo la monita con una bella reverencia
-Gracias, el placer es mío- contestó la chica imitando el gesto y dándole una cálida sonrisa
La monita comenzó a tomar las medidas de la joven
-¡Las telas que trae son divinas!- exclamó la muchacha con entusiasmo
-Las cambie por algunos pares de zapatos que hice- contestó la monita sonrojada
-Debe de ser muy talentosa, por eso mi amo le pidió ayuda- dijo Rin y una mirada fría se dibujó en su rostro
-Había escuchado de ti, pero eres mucho más linda de lo que pensaba- dijo la monita al mismo tiempo que levantaba los brazos de la chica
-Gracias, que amable- contestó la joven ruborizada –Pero ¿Quién le contó de mí?- preguntó confundida
-Todos en la tierra del oeste saben que el amo tiene una protegida humana, debido a que el odia a los humanos, asumimos que debías ser muy bella y que eras como un trofeo para él- dijo la monita haciendo que la joven bajara su rostro, la modista notó la reacción de Rin y rápidamente agregó –Pero después de conocerlo un poco mejor y ver el modo como te mira, sé que no es eso-
-¿Qué?- preguntó la chica asombrada
-¡Rin ¿Estás ahí?!- se escuchó la voz de Kagome desde afuera –Tenemos que seguir practicando-
-¡Voy Kagome!- respondió la joven –Le agradezco profundamente por sus servicios, confío en usted- añadió antes de salir de la carreta
-Una humana fue la que sacó el bien dentro del corazón del señor de nuestras tierras- pensaba la monita con una sonrisa -¿Quién lo diría?-
El resto de los días se pasaron volando, Shippo estuvo atento a todas las lecciones de la anciana Kaede, aprendió a guardar la calma en todo momento y ahora podía imitar la imagen de Rin a la perfección.
Kohaku entrenó a diario con Inuyasha para mejorar sus técnicas de combate, no había duda de que ya era un extraordinario exterminador y guerrero.
Miroku y la anciana Kaede habían estudiado los conjuros de imitación de Shippo y habían logrado que las máscaras de faisán y ciervo, de Rin y Kohaku respectivamente, se volvieran tan reales que los amigos en verdad parecían un par de demonios del palacio.
Por las tardes todos se pasaban estudiando los planos y cambios de guardia de los soldados, debían memorizar perfectamente cada movimiento que realizarían. Era el único momento del día en que Sesshomaru estaba presente, se limitaba a escuchar desde la entrada de la cabaña de Kagome e Inuyasha. Rin no podía evitar mirarlo, pero en cuanto la fría mirada del demonio la alcanzaba, ella no podía más que desviar la suya.
Por su parte la muchacha estuvo siendo constantemente probada por Kagome y Sango, a pesar de eso aún no había podido romper el sello más fuerte de la sacerdotisa.
Así, llegó la fecha establecida para emprender el viaje a las tierras del norte.
-Tío, Rin, por favor regresen con bien- dijo Myoki mientras se abrazaba a las piernas de Kohaku y veía a Rin con calidez
-No te angusties Myoki, nos cuidaremos mucho- respondió Rin algo dudosa, pues bien sabía que iban a realizar una jugada muy peligrosa
-¡Estoy segura que lo lograrás tío Inuyasha!- gritaron las gemelas decididas
El hanyou sonrío ante la confianza de las pequeñas -¡Claro que sí, saben que su tío es muy fuerte!-
-Recuerden que todo el entrenamiento que han realizado no fue en vano, los estaremos esperando- dijo Kaede abrazando a Shippo
-Muchas gracias anciana Kaede- contestó el zorro al mismo tiempo que también abrazaba a la anciana
-¿Estás seguro que no quieres llevar a Kirara contigo?- insistió Sango a su hermano
-No hermana, los dragones son más comunes en esas tierras, Kirara llamaría mucho la atención- contestó el exterminador al mismo tiempo que la gatita saltaba a su hombro para demostrarle su cariño.
-Sesshomaru… te deseo suerte- exclamó Miroku para sorpresa de todos –A final de cuentas el éxito de este plan reside en que él derrote a la señora del Sur, la cual parece ser una enemiga letal- pensaba el monje
El imponente demonio se limitó a ver unos segundos al monje, solo para después voltear la mirada y con una sonrisa malvada dijo –Yo no necesito de la suerte, ya que yo forjo mi propio destino, y en mi futuro… no existe la derrota- contestó con una seguridad increíble
-Hjmp presumi…- dijo Inuyasha, pero fue interrumpido por un abrazo extremadamente fuerte de Kagome -¡Kagome, me vas a tirar! Además estas embarazada, no puedes…- el hanyou dejaría de hablar al ver el rostro de la sacerdotisa el cual lo miraba con una mezcla de amor y tristeza.
-Inuyasha, prométeme que vas a volver- dijo la mujer suplicante –Por qué… nosotros te necesitamos aquí- prosiguió Kagome tomando la mano de su esposo y colocándola sobre su vientre
El hanyou admiro la frágil y bella mujer que tenía delante de él, la abrazo con ternura y dijo –Si no vuelvo, sé que tú irías a buscarme, y no puedo permitirlo- colocó su mano en la mejilla de la sacerdotisa y la besó.
Llegaba el final de la sentimental despedida, Rin chifló para llamar a Ah-Un, él cual llego rápidamente. Shippo subió, Kohaku le hizo una señal a la chica como para indicarle que ella subiera primero.
-No me gustaría que Ah-Un nos lleve a los tres, creo que es mucho peso para él- dijo la chica algo angustiada por el dragón, sobre todo porque también llevaba las mochilas, los trajes y armas que usarían.
-Sube a mi espalda Rin- dijo Inuyasha
Jaken volteo a ver a su amo, el cual no respondió ante el ofrecimiento de su medio hermano -¡No,no,no! No puedo dejar que el menso de Inuyasha arruine esta oportunidad- pensó el pequeño youkai desesperado -¡Piensa Jaken, piensa! ¡Ya sé!- concluyó triunfante y luego dijo -¡Inuyasha tú llevas el collar del aire, al ser más débil que mi amo tú debes de poder moverte más fácilmente! De lo contario tu torpeza pondrá en riesgo al collar-
-¡¿Qué dices enano de pacotilla?!- contestó enojado el hanyou
-¡Lo que oíste!- contesto Jaken asustado por lo que podría hacerle el híbrido
-En ese caso, sube tú a Ah-Un, Rin- dijo Kohaku –Yo iré a pie- agregó el exterminador
-¡Ya sé que planea Jaken!- pensó Kagome emocionada -¡Pero tú no corres tan rápido como Inuyasha! Amm… Los puedes retrasar Kohaku- gritó nerviosamente la sacerdotisa
-¿Entonces qué hacemos?- preguntó el inocente Shippo
-Rin, Rin… pu… pu… puede venir con el amo y conmigo- agregó Jaken aterrado por lo que su amo podría hacerle
Sesshomaru continúo dándoles la espalda y finalmente dijo -Bien-
-¡Lo logramos!- pensaron Kagome y Jaken triunfantes, Kaede se limitó a verlos con diversión.
Jaken suspiró aliviado, Rin por su parte trago saliva para aminorar los nervios que sentía.
-El amo Sesshomaru no quiere estar conmigo, pero aun así no puedo evitar sentirme muy feliz por saber que estaré con él- pensaba la chica mientras caminaba hacia el demonio. Jaken también caminó hacia su amo, pero cuando estaba a lado, Sesshomaru dijo –Jaken…- el tono del demonio hizo que el pequeño youkai se congelara -ya que has notado el peligro que conlleva dejar a Inuyasha vulnerable… tú irás con él-
-¡¿Qué?!- gritó el pequeño demonio incrédulo
-Tú eres mucho más pequeño que Rin y tienes el báculo de dos cabezas, así que no generaras ningún problema- agregó Sesshomaru con decisión
-Sí Jaken- dijo Inuyasha con una mirada vengadora –Ven, tendremos un muy buen viaje- agregó el hanyou con una sonrisa malvada
-¡Este se va a cobrar todas las que le debo!- pensaba el youkai verde preocupado -¡Amo! Lo hice enojar- continuaba pensando Jaken con lágrimas en los ojos
Rin camino hasta quedar detrás de su amo, quería mover sus brazos, pero estaban petrificados.
-Rin ¿Qué haces?- preguntó Sesshomaru con frialdad mientras volteaba a verla
-Amm… yo…- intento contestar la chica mientras sus mejillas se sonrojaban
-No soy como el imbécil de Inuyasha- dijo el demonio mientras volteaba hacia ella y la alzaba al estilo nupcial
Los bellos ojos negros de Rin se perdieron en la figura del youkai, el cual en un abrir y cerrar de ojos ya estaba en el cielo.
-¡Vamos Ah-Un!- gritó Shippo al mismo tiempo que jalaba las riendas del dragón
-¡Esperen!- gritó Inuyasha y salió saltando tras de ellos, con Jaken que ya tenía un enorme chichón en la cabeza
-¡Cuídense mucho!- gritó Kagome sin perder de vista al hanyou
Miroku y la anciana Kaede juntaron sus manos para elevar una oración.
-Vuelvan pronto- dijo Sango con algo de nostalgia
*A las afueras de las tierras del Sur *
Sesshomaru descendió en un pequeño claro del bosque
-¿Acamparemos aquí?- preguntó Shippo mientras Ah-Un imitaba el movimiento de su amo
-Supongo, estamos a una distancia prudente del palacio Shippo- agregó Kohaku
Jaken cayó desde el cielo -¡Fíjate hibrido torpe!- gritó el demonio verde sobándose las nalgas
-Ups, se me resbaló- dijo el malvado de Inuyasha al mismo tiempo que caía a lado de sus amigos
Rin seguía ansiosa por el contacto tan cercano que había tenido con Sesshomaru, aún recordaba cómo había surcado los cielos con el demonio que tanto amaba, estaba sumida en sus pensamientos, pero el hanyou diría –Kohaku, Rin, vayan a buscar leña, hace mucho frío y lo que menos necesitamos es que se resfríen-
-Sí, vamos- contestó el exterminador
La chica lo siguió no sin antes ver a su amo que se alejaba.
-¿A dónde va amo bonito?- preguntó Jaken
-A cazar- contestó el youkai
El demonio verde se apresuró a seguir a su amo, mientras emocionado pensaba –Veré a mi amo en su forma de perro ¡No puedo con tanta alegría!-
-Niño, nosotros también deberíamos de ir a cazar algo- dijo Inuyasha dirigiéndose a Shippo
-No tendríamos que hacerlo sino te hubieras acabado la comida a medio día- contestó el zorro enojado
-¡Cállate y respeta a tus mayores!- dijo el hanyou pegándole a Shippo en la cabeza –No porque hayas crecido quiere decir que mandes ¿Eh?- agregó Inuyasha
-Y tú seguirás siendo un abusivo- dijo Shippo sobándose
-Vamos- dijo Inuyasha y el zorro se fue detrás de él.
*A unos metros de ahí*
Rin y Kohaku regresaban hacia el claro, ya habían conseguido leña suficiente para pasar la noche.
-Entonces ¿Qué tipo de zapatos crees que haga la monita que nos hizo los trajes?- preguntó Rin animada, pero Kohaku no respondía -¿Y cómo será la comida en las tierras del sur? ¿Crees que haya música en el festival?- la chica insistió, más la expresión fría del exterminador no cambiaba.
-Desde que nos conocimos me di cuenta que hablabas mucho Rin- contestó el chico sonriendo con nostalgia
La joven recordó la noche que despertó a lado del muchacho tras haber sido secuestrada por Kagura –Y yo me di cuenta de que guardabas mucho dolor en tu corazón- contestó Rin
-En este momento no quiero pensar en cómo será el festival, lo siento- dijo Kohaku con pesadez
Mientras caminaban la joven vio algo brillante en el bolsillo del muchacho, finalmente pudo ver que era la parte superior de una bella peineta –Debe ser de Myoki…- pensó con angustia, el rostro de su amigo se veía cabizbajo –Kohaku…- dijo en voz baja
-¿Qué pasa?- preguntó el chico extrañado por la mirada tan triste de su amiga
-Creo que el destino puede cambiarse- dijo la joven para sorpresa de su amigo –Tú y yo deberíamos de estar muertos, pero a pesar de todo, aquí estamos…- agregó la muchacha con una sonrisa irónica que el exterminador admiró con gusto –Es por eso que…- Rin se detuvo y miro a Kohaku fijamente –No pierdas las esperanzas de salvar a Myoki, tal vez… ¡Aún hay una manera de recuperarla!- la decisión de su amiga conmovió al chico hasta lo más profundo, con una cálida sonrisa el joven contestó –Gracias Rin-
*En el claro*
-¡Que suerte tuvimos de encontrar este pequeño jabalí!- exclamó Inuyasha
-Lo que se me hace raro es la manera en cómo iba corriendo, parecía que huía de algo- dijo Shippo
-¡Amo aún no puedo creer lo rápido que se comió a todos esos jabalís, usted es asombroso!- dijo Jaken al mismo tiempo que llegaba con Sesshomaru
-¡Inuyasha, Sesshomaru nos ayudó!- dijo el zorrito feliz
-No seas ingenuo- contestó Sesshomaru –Mis sobras dieron con ustedes por coincidencia-
-¡Hjmp ese canalla!- pensó Inuyasha fúrico
-¡Un jabalí!- gritó Rin entusiasmada
-Prenderé la fogata para que lo comencemos a cocinar- dijo Kohaku
*A media noche*
El banquete que habían tenido, había dejado sumamente satisfechos a todos, Rin dormía sobre Ah-Un abrazando a Jaken como si fuera un peluche; Kohaku estaba acostado a unos metros de ellos. Inuyasha dormía a lado del exterminador y Sesshomaru dormitaba sentado recargado en un árbol.
De pronto, Rin comenzó a tener una pesadilla, recordaba el día en que unos monjes habían tratado de llevarla a una aldea humana, pero de pronto la imagen comenzaba a cambiar
*En el sueño de Rin*
-¿Amo?- decía la chica asustada
-Ahora que Kohaku se volvió tu esposo y vivirán en esta aldea, yo nunca regresare Rin- decía Sesshomaru
-Pero amo… usted siempre me había dejado seguirlo y…- contestaba Rin con angustia
-Lo único que a ti me unía era la responsabilidad de haberte revivido, y ahora que alguien más cuidara de ti, yo…-
La chica comenzaba a quejarse y sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas
-¿Por qué llora?- pensaba Inuyasha incomodo, los sollozos de Rin lo habían despertado, pasaban los segundos y la joven seguía igual –No entiendo porque no puedo soportar que las mujeres lloren- continuaba pensando el hanyou molesto –Ash, voy a tener que despertarla- El hanyou estaba por abrir sus ojos cuando sintió como Sesshomaru se ponía de pie
El demonio camino sigilosamente hacia la joven y acarició su cabeza con ternura, como si la mano del youkai fuera mágica, la muchacha se tranquilizó inmediatamente.
-¿Por qué hizo eso?- se preguntaba Inuyasha confundido –Tú siempre has sido sumamente cruel… pero me da la impresión de que sientes algo de afecto por Rin-
(Inuyasha es muy lento para estas cosas =_= sino pregúntenle a Kagome)
*A la mañana siguiente*
Inuyasha estaba revisando las armas cuando sintió como un demonio se acercaba hacia ellos, rápidamente brincó para ponerse a la defensiva; su movimiento brusco hizo que Rin y Kohaku se alertaran.
-¿Qué, qué pasa?- preguntó Jaken extrañado
-¡Se acerca un demonio!- dijo Rin asustada
Kohaku sacó su hacha e Inuyasha comenzó a gruñir, pero Sesshomaru ni siquiera movió un musculo y pensó -¿Qué quiere?-
-Un momento…- dijo el hanyou mucho más tranquilo, unos segundos antes de que Gifuto saliera corriendo del bosque -¡Inuyasha!- gritó el pequeño híbrido muy alegre
-¡¿Gifuto qué haces aquí?!- preguntó Inuyasha sumamente confundido
-¿Dónde está Ekbi?- preguntó Rin preocupada
-¡Aquí estoy!- contestó el demonio serpiente al mismo tiempo que salía de entre la espesura del bosque
-¿Qué hacen aquí?- preguntó Kohaku
-¡Sabíamos que estarían por aquí antes del festival!- exclamó Gifuto emocionado
-Gifuto quería verte Inuyasha y…- Ekbi volteo a ver a Rin –como el deseo de mi amada esposa era que él bajara, le dije que podíamos venir a buscarlos-
El hanyou vio los ojos brillantes del pequeño Gifuto –Parece ser que tú podrás ver el mundo de otra manera- pensó con nostalgia
-¿Ya desayunaron?- preguntó Rin buscando la carne que había guardado
-¡Sí, mi papá se convirtió en una serpiente gigante y cazó un ciervo!- exclamó Gifuto
-Que extraño… Inuyasha además cazó un jabalí- dijo Kohaku –No es normal que convivan en un área tan reducida-
-Tal vez los han rodeado los linces- contestó Ekbi
-Me parece que se arriesgaron mucho sólo para ver al patético de Inuyasha…- dijo Sesshomaru con frialdad
-¡Oye…!- exclamó el hanyou molesto antes de ser interrumpido por Gifuto -¡Inuyasha no es patético!- exclamó el pequeño híbrido
Sesshomaru se puso de pie y su mirada intimidante se clavó en Gifuto, el hanyou tembló y se agarró de las piernas de Inuyasha.
-En realidad yo quería hablar contigo- se apresuró a decir Ekbi para desviar la atención del demonio, el cual rápidamente se volteó y comenzó a adentrarse en el bosque, Ekbi fue tras de él.
-¡Mientras mi papá habla con tu hermano podemos jugar a las atrapadas!- gritó Gifuto con una linda sonrisa
-No es hora de jugar niño- dijo Inuyasha molesto, esto hizo que el rostro del pequeño hanyou se volviera melancólico
-Podemos jugar un poco- dijo Rin alegremente
-¡¿Pero qué dices Rin?! Yo….- los reclamos del hanyou se detuvieron por las palabras de la chica
–Después de todo Inuyasha también tenía muchas ganas de verte, él pronto va a ser papá de un pequeño igual que tú…- la joven miró a Inuyasha -y sería genial que les enseñaras algunos juegos- agregó la bondadosa joven
-Cuando mi papá me atrapa me hace cosquillas, podrías hacer lo mismo con tu hijo- dijo Gifuto sacando un poco a Inuyasha de la lluvia de pensamientos que lo inundaban, el hanyou con una sonrisa contestó –Me parece una gran idea-
El par de híbridos se alejó saltando
-Tienes un gran corazón Rin- dijo Kohaku con calidez
-Creo que los dos tienen mucho que enseñarse- contestó la muchacha con una expresión divina
-¿Qué quera decirle Ekbi a mi amo?- se preguntaba Jaken mientras veía como el par de demonios se perdía a lo lejos
*Alejados del claro*
-Rin es una chica muy especial, la bondad que hay en ella me recuerda a Keiji- dijo Ekbi con calidez
-¿Bajaste solo para decirme eso?- preguntó el orgulloso Sesshomaru
-Tan frío como siempre- pensó el demonio serpiente –Dai es una youkai sumamente fuerte, a pesar de eso sé que tú eres más poderoso, pero…- el tono de Ekbi se volvió más serio, cosa que Sesshomaru notó –Es eso lo que me preocupa, si la señora del sur siente que va a perder, no dudara en hacer trampa, es por eso que me puse a investigar un poco y tengo algo importante que decirte…-
Por primera vez desde que se habían alejado los ojos amarillos del imponente youkai miraron a Ekbi con atención.
*En el claro*
Ah-Un veía con atención como Jaken corría hacia él, pero antes de llegar Rin lo tocó y gritó -¡Congelado!- a lo que el pequeño youkai suspiró y con apatía siguió el juego, quedándose completamente quieto.
Rin sintió una presencia detrás de ella escondida tras un árbol, saltó para caer en la copa y se lanzó con la esperanza de atrapar a Gifuto, pero el chico se anticipó a sus movimientos y la esquivó -¡Ven acá!- exclamó la joven alegre.
-¡No me atraparas!- dijo el niño divertido al mismo tiempo que corría entre los árboles
-Es muy rápido- pensó la joven -¡Ya sé!- concluyó mentalmente con astucia al ver unas hojas lodosas a los costados, agarrándose de un rama se impulsó hacia Gifuto obligándolo a correr hacia la orilla del camino, pero en cuanto lo hizo se resbalo con las hojas y cayó estrepitosamente. Acostado en el suelo, la muchacha con tranquilidad lo toco con un dedo en la frente y dijo -Congelado- con una sonrisa triunfante
Inuyasha soltó una carcajada –Jajajajajaja, no puedo creer que caíste en un truco tan barato-
Gifuto se sentó viéndolo con molestia
-Rin es más astuta de lo que crees- agregó Shippo con una sonrisa
La chica le sonrió y le extendió una mano a Gifuto para ayudarlo a ponerse en pie –Tú eres mucho más veloz que yo, por eso tuve que recurrir a otras tácticas- agregó la joven
-Está bien, estoy feliz porque pensé que nunca podría jugar con humanos- contestó Gifuto –Mi mami se sabía muchos juegos, pero jugar con tres personas no era tan divertido- el hanyou se sacudió el polvo y curioso le preguntó a Inuyasha -¿Tú a qué jugabas con tu mamá?-
La pregunta sacudió al híbrido, hace tiempo que no pensaba en eso –Yo…- de pronto un olor alertaría a Inuyasha
-¡Viene un demonio!- gritó Kohaku sacando su arma
-Huele a veneno…- susurró Rin poniéndose a la defensiva, Gifuto se escondió rápidamente detrás de Inuyasha.
De entre los árboles salió un demonio de piel gris, su largo cabello negro no dejaba ver sus ojos, pero en cuanto el viento lo movió pudieron verlos, eran completamente negros e infundían mucho temor. Llevaba una armadura que parecía el exoesqueleto de algún insecto –No tiene garras ni colmillos- pensaba Shippo extrañado
-¡¿Quién eres?!- gritó Inuyasha
-Hanyou no tengo ningún asunto contigo- dijo el demonio con una voz chillona –Si me entregas al híbrido de serpiente que esta tras de ti, me iré en el instante- agregó chasqueando sus dedos
-Creo que es quien ha estado cazando a los animales de este bosque- dijo Kohaku –Es por eso que Ekbi y tú los cazaron tan fácilmente-
-¿Qué quieres con Gifuto?- preguntó Shippo asustado
-¿Gifuto?- dijo el youkai y comenzó a reírse –No sabía que a los hanyous se les pusiera nombre- las palabras del demonio aterraron a Gifuto
-¡No le hables de esa manera tan grosera!- gritó Rin
La valentía de la chica hizo que el demonio se callará -¿Desde cuándo los humanos se volvieron tan altaneros?- se preguntó a si mismo con una sonrisa –Sólo pensaba matar al niño, pero veo que es hora de recordarles a las escorias su lugar- acabando de decir eso el demonio se lanzó hacia Inuyasha, él bloqueo su ataque con su brazo, pero de la espalda del youkai salió una inmensa cola de escorpión
-¡Cuidado!- gritó Shippo lanzando su trompo hacia el aguijón que estuvo a punto de picar a Gifuto
-¡¿Por qué haces esto?!- gritó Rin enojada
-Este niño apesta como un youkai que conocí hace años… y ahora que el exterminador mencionó su nombre, estoy seguro que es hijo de Ekbi, él frustro mi plan de conquista en estas tierras y ahora…- el peligroso demonio retrocedió y sacudió su cola hacia Inuyasha -¡Yo me vengare con su hijo!- esta vez el ataque del youkai lanzó al hanyou hacia un árbol, dejando desprotegido a Gifuto.
Rin se movió a una velocidad increíble y con su espada detuvo la cola del malvado youkai –Él es sólo un niño inocente…- dijo la chica con dificultad y sus brazos temblaban por la fuerza que estaba realizando para detener al demonio -… y yo no dejare…- Colmillo de Sol comenzaba a brillar -¡Que lo lastimes!- la muchacha logró alejar al demonio, Kohaku aprovecho esto para lanzar su hacha, el youkai fue más rápido y el filo del arma solo consiguió cortarle un mechón.
De pronto comenzó a reír histéricamente –Veo que la basura se ha fortalecido en los últimos años, pero…- su cuerpo se comenzó a mover de manera grotesca mientras los brazos y pies del demonio eran cubiertos por su armadura para convertirse en ocho patas enormes de un escorpión -¡Eso no me va a impedir matar a ese niño!-
-¡Gifuto, Rin, por acá!- gritó Shippo mientras se convertía en un globo
La chica tomo la mano de Gifuto y se apresuró a huir.
-¡No se irán!- gritó el youkai furioso al mismo tiempo que corría hacia ellos
-¡Quieto!- exclamó Inuyasha y con fuerza clavo la cola del demonio al piso usando a Colmillo de Acero
El youkai gritó adolorido -¡Maldito!- con dificultad arrancó su cola del suelo, la espada de Inuyasha salió volando, el demonio se apresuró a inyectar su veneno en el brazo del hanyou
-¡Inuyasha!- gritó Gifuto preocupado y se soltó de Rin, corriendo para quedar entre el adolorido hanyou y el malvado demonio.
El youkai río con malicia –Creo que la sangre sucia que tienes te impide pensar con claridad ¿Qué vas a hacer tú contra mí?-
-Gifuto… vete- dijo Inuyasha con dificultad pues el veneno comenzaba a inmovilizarlo al expandirse por su brazo
-¡Inuyasha!- gritó Rin e intento acercarse hacia el hanyou, pero el youkai apuntó su aguijón hacia ella
-Aunque mis ojos no te vean, mi cola sí te siente humana- exclamó el demonio –Sera mejor que no muevan ni un musculo, pues mi aguijón es más rápido- agregó con voz chillona
-Es cierto Rin, la cola de esos youkais a veces se sigue moviendo después de que ellos mueren, tiene un sentido de propiocepción increíble-dijo Kohaku en voz baja
-¿Qué haremos?- pensaba Shippo con impotencia
-Es hora de que pagues los pecados de tu padre…- dijo el youkai acercándose aún más a Gifuto
-Gifuto… esca… pa- dijo Inuyasha cuyo brazo se comenzaba a volverse morado y su visión comenzaba a nublarse
El pequeño hanyou temblaba, pero con valor pronunció -Mi papá es un valiente guerrero y sé que él nunca dejaría a sus amigos- sacando un tanto (pequeña daga japonesa) el decidido Gifuto se plantó enfrente del youkai
Una sonrisa malvada se formó en el rostro del demonio –Por mí mejor, me desharé de dos asquerosos hanyous y me vengare del hijo de Ekbi- el demonio se abalanzo hacia el par de híbridos, pero en un abrir y cerrar de ojos una enorme serpiente plateada salió de entre los árboles; abriendo su gran boca despedazo con sus colmillos al demonio escorpión.
-E…Ekbi- fueron las últimas palabras del demonio antes de caer muerto, sólo su asquerosa cola se quedó retorciéndose un par de segundos.
Rin, Inuyasha, Shippo y Kohaku se quedaron congelados viendo a la imponente serpiente que estaba delante de ellos, el exterminador iba a salir disparado hacia donde estaba Gifuto, cuando su amiga le extendió su brazo impidiendo su camino –Espera…- dijo Rin mientras veía los ojos rosados de la serpiente
-¡Papá!- grito Gifuto alegre con lágrimas en los ojos mientras se lanzaba a abrazar a la enorme serpiente, el bello momento se rompería en cuanto Inuyasha cayera de rodillas, el pequeño hanyou corrió hacia él y Ekbi retomo de nuevo su forma humanoide.
-¡Inuyasha!- gritaron Rin y Shippo a coro
De pronto llego Jaken corriendo -¡¿Mocosa estás bien?!- estupefacto vio a Inuyasha -¿Qué le pasó al bobo?-
-¡Cállate enano!- gritó Inuyasha y se retorció de dolor, el sudor corría por su frente mientras su brazo comenzaba a ponerse negro
-Que inútil eres…- dijo Sesshomaru saliendo del bosque
-Sesshoma…- el hanyou gruñó por el dolor
-Inuyasha esto fue mi culpa- dijo Gifuto llorando -Perdóname-
-No hijo, fue mi culpa- dijo Ekbi viendo de reojo el cadáver del demonio
-¡Debemos hacer algo rápido antes de que el veneno se extienda!- dijo Kohaku preocupado
-¿Papá puedo intentarlo?- dijo Gifuto al mismo tiempo que sus ojos llorosos veían a su padre
-Sólo lo has hecho una vez hijo y no sé si…- Ekbi contestó inseguro
-¡Por favor déjame intentarlo!- exclamó suplicante el pequeño
El rostro de Ekbi denotaba temor, pero al ver la decisión de su hijo dijo –Está bien…-
-¿Qué va a hacer?- preguntó Shippo al aire
El pequeño se arrodilló frente al convaleciente Inuyasha, tomo su brazo y asomando sus colmillos lo mordió justo donde lo había picado el youkai
Inuyasha gritó en señal de dolor y se quedó viendo perplejo al niño.
-¡Ay niño, pero si le vas a poner más veneno!- gritó Jaken
-Gifuto no produce veneno- dijo Ekbi viendo a su hijo –Lo supe desde que era pequeño, pero sus colmillos pueden absorber cualquier veneno y neutralizarlo, una vez salvó así a un arrendajo- una sonrisa melancólica se formó en los labios del demonio –Él lo hizo porque Keiji se puso triste al verlo-
Los ojos amarillos de Sesshomaru miraban con atención cada reacción de Gifuto, conforme el veneno era succionado el brazo de Inuyasha volvía a su color normal.
-Una serpiente sin veneno, pero… que es inmune a todo veneno- dijo asombrada Rin
De pronto el pequeño Gifuto se separó y su pequeño cuerpo comenzó a caer hacia atrás.
-Gifuto…- dijo Inuyasha débil extendiendo su brazo con dificultad para sostener al pequeño, pero fue su papá el que lo detuvo
-¿Estás bien?- preguntó Ekbi algo inquieto
-Sí, solo me maree un poco papá- contestó Gifuto que se veía un poco pálido, pero con una gran sonrisa
-¿Cómo te sientes Inuyasha?- preguntó el hanyou reincorporándose
-Bien…- contestó molesto y le dio la espalda
-¿Segu…?- preguntó preocupado Gifuto acercándose al híbrido, pero Inuyasha lo interrumpió tomándolo por el cuello y con su puño le sobó la cabeza -¡Pero quiero que para la próxima pienses mejor las cosas!- dijo con cariño y lo soltó
-¡Sí!- contestó Gifuto con una gran sonrisa
Comenzaba a atardecer, Inuyasha y Gifuto ya estaban completamente recuperados.
-Debemos cambiarnos- dijo Shippo al mismo tiempo que bajaba el cargamento de Ah-Un
A lo lejos se veía un camino que estaba lleno de demonios –Todos ellos van al festival…- pensaba Jaken -¡Pero ninguno es rival para mi amo bonito!-
-Aquí está tu mascara Rin- dijo Kohaku extendiéndole a la chica una bella mascara de faisán
-Tenemos que bañarnos con la infusión de rosas fantasmas- dijo la joven sacando la botella de su mochila –Tú también Inuyasha-
El hanyou asintió con la cabeza y dijo en un tono apagado -Debo de irme Gifuto…-
-Está bien… comprendo que tiene que hacer algo muy importante- dijo el pequeño hanyou cabizbajo
-Les deseo mucha suerte, en especial a ti Sesshomaru…- dijo Ekbi con decisión
El demonio lo vio con frialdad
-Inuyasha, quiero que sepas que yo no pienso que seamos basuras…- dijo Gifuto tomando la mano del hanyou –Creo que ese demonio dijo eso porque somos diferentes, pero tú me demostraste que los híbridos podemos ser muy fuertes y valientes- continuó diciendo el niño y cada palabra generaba en Inuyasha una inmensa alegría.
-¿Sabes? Ya recordé algo que jugaba con mi madre…- dijo Inuyasha con una mirada lejana –… a atrapar la pelota- dijo con melancolía –Algún día jugaremos con una ¿Te parece?- Gifuto le sonrío y finalmente Inuyasha le devolvió el gesto diciendo –Sé fuerte y listo, el mundo te aceptara si sigues así- acarició la cabeza de Gifuto y se alejó hacia el cargamento que estaba a lado de Ah-Un.
Pasados unos minutos, todos estaban cambiados, ni Rin, Kohaku o Inuyasha expedían algún tipo de esencia y con los pergaminos de Miroku y la anciana Kaede las máscaras de los chicos cobraron vida haciéndolos pasar por verdaderos demonios.
El casco de Inuyasha cubría sus orejas
-¡En verdad son idénticos a los que usaban mis soldados!- exclamó Ekbi asombrado al ver los trajes de Inuyasha y Kohaku
-Creo que están listos- dijo Jaken
-Vamos- dijo Sesshomaru con fuerza y sus pasos se dirigieron con decisión hacia el palacio del norte.
Ekbi y Gifuto vieron como el valiente grupo se alejaba
-Papá…¿Van a estar bien?- preguntó el niño algo asustado
Ekbi guardo silencio unos segundos –No lo sé hijo, pero no nos queda más que mandarles toda nuestra energía y poner nuestros corazones con ellos-
El inquieto pequeño asintió con la cabeza y pensó -¡Somos fuertes Inuyasha! Por eso… te estaré esperando-
Así el grupo se acercaba cada vez más al palacio del Sur, en donde realizarían la peligrosa misión: Robar el collar del fuego de la temible señora Dai.
