Sesshomaru recordó las palabras de su padre, abrió un cajón de su escritorio y de ahí sacó una bella figura de madera tallada a mano; tenía las figuras de él e Inu No Taisho aullando.

-Y yo que pensé en tirar está obsoleta caja- pensó el demonio, mientras la examinaba no hallaba alguna pista en ella; pasaron los minutos y comenzó a oscurecer, al colocar la caja de nuevo sobre la mesa, los últimos rayos del atardecer dejaron ver que uno de los ojos de los lobos tenía un agujero. Al apretar el pequeño orificio con su garra, las figuras se separaron dejando ver que en su interior había un pequeño pergamino.

El youkai lo comenzó a leer y mientras avanzaba sobre las líneas, sus ojos se abrieron en señal de asombro-Las sorpresas nunca terminan contigo- dijo en voz alta mirando la figura de madera antes de salir volando a toda velocidad.

*En una cueva subterránea*

-¡Hasta que por fin llegaron!- dijo una demonio de cabello plateado, al igual que sus ojos

-Así que ellas son las nueras del general perro- agregó un youkai pelirrojo –Pero que capullo tan divino tienes ahí- dijo burlonamente acercándose a Kagome

La sacerdotisa se alejó de él

-¡Que grosera! ¿Vieron cómo me rechazo? - dijo el mismo demonio pelirrojo con voz afeminada

-Takeshi déjate de tonterías- dijo Aratani con fuerza

-¿En serio quieres ese cuerpo Aratani?- preguntó la youkai de cabello plateado al ver a Rin asustada

-Al dejar de existir esa niña tenemos una gran ventaja Sora- contestó Aratani

-¡Bueno, mucha palabrería!- gritó Ren enojado -¡Hay que apresurarnos!-

-¿Por qué siempre has sido tan desesperado tontito?- dijo Takeshi acariciando a Ren

-¡No me toques así!- exclamó Ren molesto

-¡Deben ser los otros demonios que estaban sellados!- pensaba Rin sumamente asustada, podía ver que Kagome estaba en el mismo estado -¡Amo, Inuyasha, apresúrense!- pensó Rin

*En la aldea de Rin*

-No hay tiempo que perder, entró en labor de parto- dijo Kaede ansiosa

-¡Hermana tenemos que llevarte a la cabaña!- gritó Kohaku angustiado

-¿No dijeron algo antes de llevarse a Kagome y a Rin?- preguntó Miroku mientras cargaba a su esposa

-Sólo… recuerdo que querían…- la respiración de la exterminadora era agitada -…chantajear a Rin para hacer algo- de pronto la mujer gritó

-¡¿Qué?!- gritaba Jaken mientras un sudor frío le recorría la frente -El amo me matara por perder a la mocosa-

-Kohaku, tienes que ir a buscarlas, yo me quedó con ellos- dijo Shippo con decisión –Te prometo que nada les pasara-

-Hermana…- dijo el chico acariciando la mejilla de Sango

-Ve Kohaku… Kagome y Rin te necesitan- dijo la adolorida mujer

Llamó a Kirara, la montó y le dio la orden de seguir el rastro de Rin

En el camino se topó con Inuyasha

-¡¿Dónde esta Kagome?!- gritó el hanyou histérico, el exterminador detuvo su vuelo en el aire -¡Sango vio como Aratani y Ren se la llevaron!-

-¡Maldita sea!- exclamó el hanyou furioso -¡Huelo un poco su rastro, pero en estas montañas será difícil encontrarlas!-

-Temo por lo que puedan hacerle a Rin, mi hermana comentó que querían chantajearla-

El corazón de Sesshomaru se contrajo al mismo tiempo que bajó para encontrarse con el par.

-¡Sesshomaru!- exclamaron asombrados. Jaken moría de los nervios.

-Inuyasha escúchame con atención porque no tenemos mucho tiempo…- dijo el demonio con autoridad

*En la cueva*

-Rin necesito pedirte un enorme favor- dijo Aratani burlonamente

-¡¿Y qué te hace pensar que yo te ayudaría?!- gritó Rin furiosa

-Porque de lo contrario…- mientras Aratani hablaba, Sora acercaba su mano al vientre de Kagome haciendo que la sacerdotisa comenzara a retorcerse de dolor

-¡No!- gritó Rin corriendo hacia Sora, pero Ren se interpuso en su camino -¿A dónde vas?-

Con los ojos llorosos Rin preguntó -¿Para qué quieres mi cuerpo maldito parásito?- preguntó Rin llena de ira

-La dulce y tierna niña te dijo maldito parásito- dijo Sora con una sonrisa

-Cuida tus palabras mocosa- dijo Aratani ahorcando a Rin y levantándola del suelo –De no ser porque necesito tu cuerpo en buen estado… ten por seguro que ya estarías muerta- la malvada demonio soltó a la chica, la cual tocio en el suelo

-Además… eso liberaría a la amada princesa Mizuki de tu amiguito- dijo Takeshi acariciando el cabello de Rin –Y tú siempre eres una buena niña ¿No es así?-

-¡Rin no los escuches!- gritó Kagome, pero en ese instante Ren la paralizó

-¡Kagome!- gritó Rin asustada

-Vamos Rin… sabes que ya todo esta perdido, volvemos a estar unidos, los cuatro collares de la vida están listos para gobernar al mundo- dijo Aratani acercándose a la joven –Créeme que a él no le afectara tu partida…- agregó la demonio hiriendo el corazón Rin

-Es cierto… mi amo no siente nada por mí, si le doy mi cuerpo a Aratani ella por fin liberaría a la princesa Mizuki y yo podría ganar algo de tiempo- Rin se incorporo y con una mirada triste dijo –Acepto, pero…- la expresión melancólica de la joven se volvió un poco más fuerte –Quiero ver como dejas a Mizuki en su palacio-

-Jajajaja esta niña me agrada Aratani- dijo Sora divertida –Tiene carácter-

-Me parece muy bien, Takeshi…- dijo Aratani, inmediatamente se quitó el collar del agua, en cuanto se lo quitó junto sus manos en una extraña posición y una bola de luz azul salió del cuerpo de la princesa Mizuki hacia el collar. La princesa hubiera caído al suelo, de no ser porque Sora la detuvo. -¿Qué esperas niña?- le preguntó la demonio de cabello plateado. Rin tomo el brazo de Sora y se desvanecieron frente a una paralizada y espantada Kagome.

*En el palacio de Mizuki*

Al llegar Sora aventó a la princesa bruscamente, Rin intentó sostenerla, pero el mareo por pasar a través de la dimensión de los collares la hizo tener que sostenerse de la pared.

-Listo niña, tu princesita esta sana y salva- dijo Sora y tomo a Rin con fuerza por el brazo

-Espera- dijo Rin sacudiéndose -Sólo déjame avisar a un sirviente- La chica salió al pasillo donde encontró a una dama del palacio

-¡La princesa ya esta en su habitación!- le gritó agitada -Ve a revisarla y dile a un guardia que mande una paloma con este pergamino- agregó Rin -Es vital que llegue lo más pronto posible el exterminador Kohaku-

La dama casi se muere del susto al ver como Sora aparecía detrás de Rin y jalando su cabello ambas desaparecieron frente a sus ojos.

*En un bosque lejano*

Mientras iban a toda velocidad Sesshomaru le explicaba desde el cielo a Inuyasha -Eso que sostienes en tus manos, es el círculo de la vida- dijo el demonio mientras el hanyou observaba la esfera dorada en su palma -Sólo se activara cuando este enfrente de los collares de la vida y…-

Jaken y Kohaku se quedaron viendo a Sesshomaru

-Y solo puede activarlo un híbrido- agregó para sorpresa de todos

-Pero ¿Por qué?- preguntó Inuyasha pasmado

-Porque un híbrido contiene las cuatro esencias- respondió Sesshomaru

-La mitad de tu alma y de tu cuerpo son humanos- dijo Kohaku

-Y la otra mitad son de demonio- agregó Inuyasha mientras la imagen de su padre se le venía a la mente

-Y cuando lo active ¿Qué pasará? – preguntó Inuyasha al mismo tiempo que Sesshomaru fijaba su mirada en él

*En una cueva subterránea*

Al llegar Rin cayó al suelo de rodillas

Sora burlona decía -¿No te gustó el viaje?-

Al levantar la vista, Rin vio que ahora estaban enfrente del palacio de los sabios youkais de la vida, notó que Kagome no estaba por ningún lado -¡¿Dónde esta Kagome?!- le gritó a Sora y se reincorporó como pudo

-Ella es nuestro seguro niñita- dijo Takeshi abriendo de par en par las puertas del palacio, en un poste atada se encontraba Kagome atemorizada

-¡¿Qué le hicieron?!- gritó Rin mientras caminaba con dificultad hacia la sacerdotisa. Ren apareció frente a Kagome y paralizó el cuerpo de Rin.

-Aún nada, pero será mi bocadillo sino cumples con nuestro trato- contestó el demonio lamiendo la mejilla de Kagome; la sacerdotisa volteó su rostro con repulsión.

Rin lo miró con rabia y Sora dijo -Será un placer ver como va perdiendo tu rostro esa expresión-

Ren azotó el cuerpo de Rin hacia una mesa donde se encontraban los cuates que los habían recibido después de pasar la prueba del laberinto, pero su mirada estaba completamente perdida.

-Es fácil tener a estos pequeños a nuestras ordenes- dijo Takeshi mientras acariciaba el cabello del niño -Sora usa el collar del aire para controlar sus cuerpos y yo el del fuego para controlar sus almas-

-Y ahora yo usare el de la tierra para someter tu cuerpo- dijo Ren con una sonrisa malvada

-Como Aratani esta dentro del collar del agua…- dijo Sora colocándole el collar a Rin -Necesitamos que de manera voluntaria tu alma abandone tu cuerpo-

La paralizada Rin abrió sus ojos en señal de temor

-No hay mucho que puedas hacer niñita- dijo Takeshi fingiendo lástima

-Sé realista mocosa… es la única forma de salvar a la sacerdotisa- agregó Sora

-Escucha tu voz interior Rin, a ese demonio solo le estorbas…- las palabras de Ren llegaron al corazón de la chica.

-Él nunca… no puedo hacer que me ame…- pensó Rin y cerró sus ojos

-¿Qué tengo que hacer?- preguntó la joven

-¡Que buena niña eres!- dijo Takeshi de manera afeminada

-Sólo deja que tu alma vuele mientras Aratani empieza a dominar tu cuerpo- contestó Sora

-Yo me encargare de tu cuerpo- agregó Ren con una risa histérica

La imagen de Sesshomaru alejándose llegó a la mente de Rin -Sé que usted llegara amo y acabara con ellos, yo puedo ganarle tiempo- comenzó a pensar Rin -Perdón corazón, pero… ya no puedo con esta batalla- el collar del agua empezó a brillar y la voz de Aratani sonó en la mente de Rin -No puedes hacer que te ame…- La luz azul que nació del collar lentamente se expandía por el cuerpo de la chica

*A las orillas de la aldea de los exterminadores del sur*

-Cuando el círculo se active, las esencias de los cuatro demonios se unirán dentro de ti…- contestó finalmente Sesshomaru

-¡Pero entonces para destruirlos…!- gritó Kohaku enloquecido

-Tendrán que matarme- susurró Inuyasha

-¡Es una tontería!- exclamó Kohaku -Para empezar ¿Cómo estas seguro que funcionara?- le cuestionó el exterminador

-Porque fue la investigación de la vida de nuestro padre- contestó el demonio con una mirada fría

Inuyasha sentía que el mundo se le venía encima -Pero… yo no quiero morir- pensaba el hanyou

De pronto un halcón bajo en picada hacia ellos

-¡Es del palacio de Mizuki!- pensó Kohaku asombrado, el animal se posó en su brazo y el exterminador notó que traía una nota y un pergamino

-Es un pergamino de Miroku… él se los dio a Rin por si nos separábamos- explicó el exterminador

Basto con que el joven pronunciara el nombre de Rin para que Sesshomaru pusiera toda su atención en él.

-¿!Dice algo de la mocosa¡?- preguntó el asustado Jaken

-Dicen que la chica que me acompañaba…- los ojos de Kohaku se llenaron de brillo -… regresó a la princesa Mizuki, pero que no logran despertarla- el exterminador continuó leyendo -Piensan que soy el único que puede ayudarla; y que…- el chico exaltado pronunció -¡Creen que Rin está en peligro porque una demonio de cabello plateado se la llevó!-

-¡¿De cabello plateado?!- gritó Inuyasha confundido

-¡Amo bonito debe de ser la otra demonio de la que nos hablaron!- Jaken agregó

La cabeza de Kohaku se atascaba de pensamientos -Necesito ver que Mizuki este bien, pero… no puedo abandonar a Rin- pensaba el exterminador con desesperación

-Kohaku me asegurare de que regrese a casa- dijo Inuyasha con un tono extrañamente bondadoso para él

-¡La traeremos!- agregó Jaken indignado

Sin saber bien porque Kohaku miró a Sesshomaru, el cual asintió con la cabeza.

-Tal vez necesite esto- dijo el exterminador extendiéndole a Colmillo de Sol a Inuyasha

-Ve y salva a la princesa- contestó el hanyou

Kohaku y Kirara se alejaron volando rápidamente, y el exterminador dijo para sí mismo -Aguanta por favor Mizuki-

Una enorme luna llena recibía al grupo cuando llegaron a la aldea de los exterminadores del sur, Keyine gritó que abrieran las puertas en cuanto los vio acercarse a toda velocidad

-¡Necesitamos que nos abras el pasadizo!- gritó Inuyasha al quedar cerca del anciano

-¡Hermana!- exclamó Keyine con fuerza

La mujer trazó un símbolo en la pared e inmediatamente se abrió el extraño pasillo que habían recorrido en aquella ocasión -¡Valientes guerreros escúchenme!- las palabras de la vidente hicieron que se frenaran en seco -Siento como la muerte esta cerca de ti Inuyasha- el hanyou apretó sus puños - El futuro no es estático, pero lo que sí está escrito es que alguien morirá para destruir a los malvados demonios, junto con los collares- agregó finalmente la mujer.

-¿Recuerdas a mi esposa?- le preguntó Inuyasha junto con una sonrisa nostálgica, la mujer asintió -Ella es muy fuerte, pero por cualquier cosa… por favor ayúdala- el valiente hanyou entro al pasillo. La vidente le gritó -Cuidare a Kagome con mi vida- con una mirada decisiva y una sonrisa, Inuyasha se perdió en la oscuridad

Sesshomaru vio como entraba su hermano y en cuanto estaba por seguirlo por el pasadizo, la mujer le dijo- La muerte también quiere reclamar a esa niña, la tiene en su mira desde hace mucho tiempo…-

El demonio le dijo seriamente a la vidente -Mi camino es el de la supremacía y…- antes de salir volando dijo con autoridad -… y es por eso que siempre forjó mi propio destino- Jaken se apresuró a seguir a su amo

A pesar de la seguridad que mostró Sesshomaru la anciana dijo -Eso es porque antes no habías necesitado de nadie en tu vida- su mirada se perdió en la figura que se alejaba -Ojalá no sea tarde para que aprendas la lección-

-¿Por qué no puedo evitar sentir esta incomodidad en el pecho?- la imagen de Rin invadía la mente de Sesshomaru -¿A caso deje que ella se metiera dentro de el?- el enojado demonio apretó sus puños -Sin importar lo que haga… ella ya es parte de mí, aún si Rin muriese, ella seguiría causándome esta incomodidad que al mismo tiempo es paz, solo ella tiene el poder de lastimarme y a la vez sanarme- mientras atravesaban el pasillo Jaken observaba a su amo, en sus ojos había una expresión de intriga que nunca había visto -No puedo creer lo ingenuo que he sido…- pensaba Sesshomaru frunciendo el ceño

*En el altar del palacio de los sabios youkais de la vida*

Kagome que estaba paralizada comenzó a sentir una presencia conocida acercándose -Es… es Inuyasha- pensó aliviada -Pero debo avisarle a Rin antes de que sea demasiado tarde…-

La luz azul del collar comenzaba a llegar a la cadera de Rin -Usted simplemente no puede amarme- pensaba Rin y se entregaba a Aratani -Si estos son los últimos segundos… corazón siéntete libre de sentir este amor por mi amo; ya que él nunca…-

*En el laberinto de piedra*

Sesshomaru mostró una expresión de temor -¡Rin!- pensó y comenzó a volar más rápido y rebasó a Inuyasha que lo miró con suma sorpresa -¿Por qué esta tan furioso?– se preguntó a sí mismo el hanyou

-¡Maldigo este sentimiento humano! ¡Condeno este deseo de admirar su luz!- empezó a gruñir encolerizado -Rin aún lejos de mí… te siento aquí-