Orihime marcaba el número de Ichigo furiosa, eran las 4 de la tarde y el nada de aparecer. Antes de presionar el botón de llamada respiro profundo o iba a hacerlo un hoyo a la pantalla de su teléfono. Marcó.
Tres tonos.
Cuatro tonos.
Colgó y marcó nuevamente, si volvía a irse al buzón iba a ir a despertarlo con un bate de béisbol.
Dos tonos.
Tres tonos.
-. ¿Que sucede Orihime? - preguntó exaltado con voz de sueño.
-. Controla a la loca de tu novia o voy a matarla - escupió furiosa, le dolía la frente de tanto fruncir el ceño.
-. ¿Que Paso?
-. Revisa las imágenes que te envié. - hubo silencio, ella supo que el estaba leyendo lo que había enviado. La novia de Kurosaki había conseguido su número y le decía que se alejara de su hombre mientras ella sostenía firmemente en todo momento que no era más que amiga del muchacho.
-. Princesa... yo... realmente lamento hacerte pasar por esto, no se que le pasa a esa loca ¡maldicion!
-. Me da igual, no la quiero en mi camino o la mataré.
Colgó con ira y suspiró. Claro que no iba a hacer nada, la de ojos grises era una chica totalmente pacífica, incluso se podían contar las veces que alzaba la voz o se mostraba molesta; solo dijo eso para que Ichigo mantuviese a su novia a raya. Rukia Kuchiki le había dicho que era su nombre. En verdad a ella no le importaba eso, pero no quería drama innecesario, ya bastante tenía con el tema de su novio.
Se masajeo las sienes y la pantalla de su teléfono se iluminó, era un mensaje de Ichigo pidiendo perdón otra vez. Ella lo ignoro. Debía calmarse. Era alérgica al drama.
Debía parar eso, no quería meterse en una relación que acababa de empezar como esa y menos por una tonteria, ella era feliz con Grimmjow, sus dos años y medio de relación eran casi perfectos y no iba a cambiar eso por un chico que conoció ebria en un bar.
No iba a dejar a su gatito por alguien así a la ligera. Y menos por su patético amante. No, no; ellos no eran eso. Porque amantes son los que se aman y ella no sentía ni siquiera respeto por aquel chico.
Debía terminar con el.
Su celular la saco de sus pensamientos, Vio el mensaje y bajo de su apartamento para montarse en el auto de Ulquiorra.
-. Estas muy callada - le dijo mirándola por el rabillo del ojo. Orihime suspiró y el tomó sus mano como si le dijera "cuenta conmigo"
-. Lo hice con Ichigo - confesó ella - y se puso más intenso, no se como terminarle.
-. No debiste hacerlo con el. Pobre Grimmjow - dijo tratando de no sonar que se burlaba, Orihime se rio ante eso.
-. ¡Ulquiorra! No me ayudas - dijo tomándose el puente de la nariz y negando con la cabeza.
-. ¿Que quieres que diga?
-. ¡Yo que se, algo coherente! Tu eres bueno en eso.
-. Me gusta verte meter la pata, pasa pocas veces pero tus metidas de pata son colosales - la pelinaranja entrecerró los ojos y quiso tener el poder de lanzar cuchillos por ellos mientras que su amigo de ojos verdes sonreía.
-. Debo re-evaluar las elecciones que hago en la vida, empezando por mis mejores amigos.
Ulquiorra negó con la cabeza, Orihime seguía tomando su mano, ese chico era su mejor amigo y había estado en cada momento de su vida; el hecho de sostener su mano la tranquilizaba.
-. Creo que le diré a Grimmjow que le fui infiel...
-. De paso le dices que yo fui tú primero. Ya sabes para que no le preste atención a qué tienes un amante - dijo ganándose una mala mirada de Orihime.
-. ¡El no es mi amante! - gritó exasperada poniendo su voz más aguda de lo que era normalmente - solo es el palo de despecho - terminó de decir haciendo reír al chico de cabello negro.
El resto del camino fue en silencio, Orihime no quería terminar una relación que acababa de empezar como era la de Ichigo y Rukia, pero ¡Maldita sea! Todo se había vuelto muy raro entre ella y Grimmjow y solo quería normalidad.
Iba tan sumida en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando Ulquiorra regresó, le pasó una dona que ella agradeció y luego la llevó a su casa, esa noche saldrían todos juntos como hacía tiempo no pasaba.
La música era estruendosa como siempre, Las lucen cambiaban a distintos tonos y hacían que Grimmjow se viese más apuesto de lo que ya era, tomó un trago de su vaso con alcohol y después beso a Orihime apasionadamente recibiendo un golpe en la cabeza por Nnoitra.
-. ¿Y ahora que hice? - dijo por encima de la música mientras la ojigris reia.
-. Dejen de estar así de pegados - respondió el más alto de todos.
-. Consíguete una princesa - respondió y la besó otra vez.
Nnoitra, Ulquiorra, Ikkaku, Yumichika, Nell, Grimmjow y ella eran el grupo de siempre, por el momento la única pareja eran ellos dos ya que los demás estaban peleados. Orihime abrazaba a su gatito como ella solía llamarlo y tomaba moderadamente.
Estaban saliendo otra vez como en los viejos tiempos y eso la hacía muy feliz. Grimmjow amaba darle besos desprevenidos y así hacerla sonrojar.
-. Ya quiero poder quitarte este vestido. - le dijo al oído haciendo que se pusiese roja como un tomate.
Orihime sabía lo que tocaba luego de salir de ahí y estaba más que bien con eso. Fue al baño y al salir de ahí alguien la tomó de la muñeca. Sabía que debía estar siempre alerta pues Grimmjow tenía sus fans.
Iba a golpear al dueño de la mano que la aprisionaba cuando vio unos ojos marrón furiosos. Ichigo Kurosaki.
-. ¿Cual es tu problema? - le dijo el chico.
-. ¡Eso debo preguntarlo yo! - gritó e incluso por encima de la música se escuchó.
-. Deja de besarte con Grimmjow, ese idiota se cree tu dueño. - le exigió haciendo que ella diera una sonrisa irónica y se acercara a sus labios, pero no lo besó y fue directo a su oído.
-. Tu novia te espera Kurosaki, y a mi me espera mi novio - respondió dejándolo petrificado. Aprovecho para irse.
Ese chico estaba loco.
