Ichigo despertó y lo primero que hizo fue tomar su celular y enviarle un "buenos días Princesa" a Orihime por Snapchat, luego giró a su derecha y ahí estaba su pequeña novia pelinegra dormida. Se levantó sin despertarla y fue a darse una ducha, escuchó su teléfono y sacó su cabeza de la ducha para ver la pantalla de su teléfono y no era la notificación esperada. Frunció el ceño pues eran más de las 10 de la mañana y Orihime no dormía tanto.

Se vistió en el baño ya que en su espalda había una marcas que Orihime había dejado allí hacía dos noches. Salió con su teléfono en modo avión para que nada llegara y Rukia seguía dormida. Se lanzó sobre ella asustándola. Regó besos por toda su cara.

-. Despierta amor. - le dijo viendo cómo la chica trataba de cubrirse y volver a dormir.

-. Déjame dormir Ichi.

-. ¡Vamos! Mamá quiere que desayunemos todos en un restaurante y pasemos el día en la playa - le explicó. Rukia abrió sus ojos de hermoso color violeta con un poco de pesadez. Miró a su amado y le sonrió.

-. Buenos días - se sentó en la cama esperando unos minutos a que la pereza se fuera. Realizó el mismo procedimiento que ichigo y salió al encuentro con sus suegros.

Dio amablemente los buenos días a toda la familia y luego salieron a aquel lugar que Masaki quería visitar. Rukia había sido bien recibida en la familia en mayoría -aunque la mayor de las gemelas la llamaba oportunista-. En el restaurante, debajo de la mesa Ichigo activó la señal de su teléfono y espero paciente sus notificaciones.

Nada de Orihime.

Volvió a colocarlo en modo avión y prestó atención al desayuno.

-. Sabes que siempre seré tu pequeño - agrego Ichigo a la conversación de su madre, siempre le contaba a Rukia las travesuras que él hacía en su niñez.

-. Ichigo es muy reservado, casi nunca me hace esas pequeñas historias - la ojivioleta tomó su mano.

-. Quizás porque no confía en tu, perra - susurró Karin, no quería a esa chica y se lo dejaba saber cada vez que podía.

-. ¡Karin! - replicó su madre, la adolescente sólo giró los ojos y siguió comiendo de su plato.

El día transcurrió como solía serlo, tranquilo; de vez en cuando Ichigo revisaba las notificaciones de su teléfono esperando respuesta de Orihime ya que le había escrito más de seis veces, ¡pero nada! Esa chica era un maldito caos que se había tatuado en su mente.

Le encantaba ir y venir según su humor y claro, con su frase "¡No somos amantes!" Claro que eran amantes, aunque a veces la sentía como algo más que eso porque si compañía era agradable la mayoría del tiempo, pero la veces que no... simplemente era una criatura molesta, odiosa, ruidosa y le encantaba jugar con su mente. ¡Justo como ahora! Parecía un ángel pero era el mismo diablo, ¡era la princesa del mal! Lo tenía loco pensando en ella mientras estaba con Rukia.

¡Hasta le dijo "te quiero"! ¡No le dices eso a tu amante!

Ella nublaba sus sentidos, tenerla cerca lo volvía una bomba de tiempo. Decir te quiero... ¡el diciendo tal cosa! Y mejor aún, ella le restriega en la cara que no son nada ¿Cual es su problema? Cualquier chica querría tener algo con el y el solo sabía, ella también lo sabía pues de primera mano había visto todos los mensajes de mujeres insinuando cosas aún sabiendo que tiene novia. Claro, no Orihime. A ella le daba igual que el estuviera o no. Tenía a Grimmjow que era un imbecil que no merecía a una chica tan perfecta como el... con unos deliciosos labios que sabían a Chiken BBQ...

-. ¿Ichigo?

-. ¿Q-que sucede amor? - Ella se apego a su pecho, estaban acostados en la arena.

-. Llevo rato hablándote y no me haces caso... ademas haces caras raras, ¿que piensas?

-. Nada importante chiquita, cosas del viaje. Ya Sabes, no quiero alejarme de ti. - tiro su agro brazo encima de ella, el abrazo obvio fue correspondido y solo se escuchaba la brisa de la playa.

-. No quiero que te vayas ...

-. Pero tengo que... voy a volver.

-. Lo sé... pero igual no quiero estar lejos de ti. ¡No es Justo! Estamos de Luna de miel en el noviazgo. ¡La vida es injusta! - acarició su cabello hasta que logró calmarla, se quedaron ahí abrazados aprovechando todo el tiempo que les quedaba juntos.

Se había hecho de noche, las estrellas brillaban en la bella playa, el hermoso paisaje para aquellos dos amantes.

-. Ichigo... ¿a que universidad entrarás?

-. Aún no lo sé, planearé eso en el viaje... ya sabes. - el no le daba importancia a los estudios, no como debería.

-. Me gustaría que fuéramos a la misma universidad... pero no puedo pagarlo.

Silencio.

-. Yo pagaré la universidad que quieras.

Rukia sonrió de medio lado, se apegó más a su novio unos minutos más antes de regresar con la familia de este. El día fue movido y los únicos despiertos en el auto ey an Isshin e Ichigo. Iban en silencio pues padre e hijo no se llenaban como deberían en ciertas ocasiones.

Revisó su teléfono y nada. Orihime no le había escrito desde hacía más de 24 horas. ¡Listo! Iba a mandar a esa chica a la mierda; mejor así, el tenía novia y no quería que todo se volviera dramático.

El teléfono vibró.

Seis notificaciones de snapchat.

Tres FaceTime perdidos.

Todas las llamadas era de Orihime, una rara sensación se aprovechó de su pecho.

Entró a Snapchat. Todas eran fotos.

La primera foto ella hacía una mueca con un lápiz en la mano y se podía ver que estaba en clases "estoy harta de esta maestra". ¡Claro! Era viernes y los viernes ella iba a la universidad ¿como olvidarlo?

La segunda foto era de la nota de su examen: 10/10. Sonrió ante eso.

La tercera foto era de un perro. "Me recuerda a ti".

Los dos siguientes eran videos de ella haciendo caras raras a las cuales se veía adorable.

La siguiente frunciendo el ceño y con la palabras "¿Donde te metiste?" Y luego otra que decía "creo que moriste..."

Sonrió con todo eso. La Pelinaranja era muy graciosa, empezó a escribir y contarle su día cuando Rukia despertó.

-. Amor... ¿me puedo quedar en tu casa?

-. Claro que si pequeña. - sin darse cuenta había bloqueado su teléfono. Lo guardó en su bolsillo y se acurrucó un poco más con Rukia.

-. Te amo.

-. También te amo loca