Uno un poco más alegre :DDD...mas o menos x'DD ajajaja TwT Igual espero que este les guste QwQ
Ahora respecto a comentarios que no puedo responder directamente D:
Sole: Lo voy a seguir subiendo a Amor Yaoi, y acá también, sólo que justo ahora en el capítulo en donde estaba me estanqué un poquitín y por eso aproveché para subirlo acá mientras me fluye la inspiración (~TwT)~ Y por cierto! Que bueno verte por acá! TTwTT ❤❤❤❤
mika: salieron los dos xD está bien ❤ Probablemente sí salga el Aokise en algún capítulo ewe no soy muy fan pero creo que hace falta xDDD jajaja Gracias por los comentarios ❤
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Aclaraciones:
"Mensajes de texto"
Pensamientos
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III
"Estoy aquí"
El sonido de las manecillas del reloj resonaba por la habitación, de vez en cuando se escuchaba algún auto pasando por la avenida frente al conjunto de apartamentos, pero nada más. La habitación estaba teñida de un ligero tono azulado, mientras la luz de la luna se asomaba por las cortinas cerradas. Kagami estaba agachado junto a la cama recargando un poco su cabeza en su brazo, cerró por un momento los ojos suspirando levemente y apretando con suavidad la mano del chico que se encontraba recostado en la cama. Kuroko no había terminado de llorar antes de quedarse dormido, el cansancio había sido mayor y aún dormido algunos sollozos quedaron durante bastante tiempo. Kagami lo había acomodado en la cama pero esta vez no se había ido. No volvería a dejarlo sólo. Después de limpiar un poco el piso se había sentado junto a la cama y no había soltado la mano del otro chico desde ese momento.
El reloj en la habitación marcaba las 4:15, pero no tenía sueño, se encontraba un poco cansado pero no con ganas de dormir. Abrió los ojos y miró a ese chico durmiendo, se encontraba un poco volteado hacia él, así que podía ver claramente los recorridos de las lágrimas en sus mejillas. Sintió un fuerte dolor en el pecho al recordar el llanto de hacía unas horas. Jamás había visto a Kuroko así, le dolía mucho haberlo visto en ese estado de desesperación, pero le dolía más que fuera aquél chico de Tōō el que lo hiciera sentir así, porque lo que había visto no era sólo la tristeza de Kuroko, era la intensidad de los sentimientos que tenía hacia Aomine. Aunque sabía acerca de esto, nunca se había imaginado que fueran tan fuertes…Si tan sólo tuviera esos sentimientos hacia él y no hacia Aomine…
Soltó una risita cerrando los ojos. En realidad él sería feliz si Kuroko sintiera por él una décima parte de lo que sentía por Aomine, pero al ver aquel llanto supo que pedía demasiado.
-Está bien…―miró al chico en la cama― Estoy con él…eso es lo que importa…aunque él no lo sepa, siempre estaré con él.
En ese momento Kuroko se movió en la cama quitando su mano de debajo de la de Kagami y girando su cuerpo para darle a espalda al chico, que sintió como si estrujaran su corazón. Kagami no era supersticioso ni nada por el estilo…pero que Kuroko se hubiera alejado cuando él se encontraba pensando que siempre estaría con él…
Se cubrió el rostro con una mano tratando de calmarse, no podía caerse a pedazos por cosas así si quería ayudar a Kuroko….Aun así no quería alzar la mirada y ver a ese chico dándole la espalda, no quería seguir pensando en esas cosas pero su mente estaba llena de esos pensamientos, solía pensar que no le importaba si Kuroko no lo amaba a él, que estaba bien con estar a su lado como amigo, pero era mentira. Siempre se mentía. Quería que Kuroko lo viera como algo mucho más que un amigo, quería que deseara estar en sus brazos nada más, quería ser él único para él. Y todo esto se veía destrozado cada vez que Kuroko le hablaba de Aomine o cada vez que los veía juntos, dolía tanto que tenía que mentirse a sí mismo diciendo que no le importaba. Cuando en realidad era lo que más le importaba.
Negó levemente con la cabeza. Tenía que dejar de pensar en eso, si no dejaba de hacerlo sólo heriría a Kuroko. Se volteó sin mirar al chico y se recargó en la cama aún sentado en el piso, sintiendo un nudo en la garganta. Cerró los ojos alzando la cabeza y respirando hondo. No podía perder la compostura. No ahora.
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Kagami tocó la puerta de la habitación y entró segundos después sosteniendo una bandeja con un plato de comida y un vaso de jugo.
-¿Kuroko?
La habitación estaba bastante obscura, aunque fueran las 11 de la mañana. El chico le daba la espalda sin moverse. Había pasado casi una semana desde aquel día en el que Kuroko se había quebrado completamente. Y desde ese día no le había dirigido ni una palabra a Kagami, por más que éste trataba de animarlo al contarle cosas tontas, llevándole malteada de vainilla cada vez que podía…pero Kuroko simplemente no respondía a eso, había días en los que no salía de la habitación, y al verlo así Kagami faltaba a la escuela sin decírselo, sólo se quedaba en la sala atento a cada ruido que pudiera percibir de la habitación.
-Traje el desayuno―se acercó y se sentó en la cama―debes comer algo…si quieres algo en especial dímelo.
Como siempre no recibió ninguna respuesta, y el cuerpo de su compañero no se movió. Kagami suspiró levemente. Sabía que no era como si Kuroko lo odiara y que por eso no le dirigía la palabra. Seguramente no tenía las fuerzas o la voluntad suficientes para hacerlo. Kagami se había encargado de hablar con sus padres diciéndole que se quedaría en su apartamento, y de avisar en la escuela que Kuroko estaba enfermo y que no podría ir por algunos días.
Al no ver respuesta alguna de su compañero se levantó y puso la bandeja en la mesa de noche, como había hecho todos los días anteriores. Cada día que pasaba, las palabras que le dedicaba a su compañero disminuían. No sabía qué decirle. Kuroko no había vuelto a llorar frente a él en todo ese tiempo, simplemente se quedaba callado, sin hacer ningún ruido. Pero Kagami sabía que cuando él no estaba Kuroko lloraba, lo notaba en sus ojos y en sus mejillas. Había días en los que Kagami fingía salir para que Kuroko pudiera llorar, no soportaba la idea de que él fuera el que lo contenía, por eso se quedaba sentado fuera del apartamento, escuchando desde la puerta de entrada el llanto del otro chico.
Salió de la habitación mirando el piso y recargándose en la puerta después de cerrarla, tenía que hacer algo. Si esto seguía así Kuroko sólo se hundiría cada vez más y le sería más difícil regresar a como era antes. Al verlo así Kagami comenzaba a sentirse sin fuerzas y le era complicado continuar con la imagen de aquel amigo valiente que lo ayudaría a superarlo, porque él mismo se estaba quebrando al ver que era completamente inútil al tratar de animar al chico. Apretó los puños y alzó la mirada decidido. No dejaría que Kuroko siguiera en ese estado.
Kuroko escuchó la puerta del apartamento abrirse y cerrarse para dar paso al silencio. Casi inmediatamente sus ojos se llenaron de lágrimas, por alguna razón, cuando sabía que Kagami estaba cerca no podía llorar, pero una vez que se iba era casi incontrolable que sus lágrimas acudieran a sus ojos. Había tratado de detener sus lágrimas, quería dejar de sufrir de esa manera, pero no podía detenerlo. Estaba cansado, física y mentalmente. Odiaba encontrarse en ese estado, y por más que quería dejar de pensar en aquel chico de Tōō no podía, y eso lo desgastaba aún más. No veía una manera de ponerle fin a todo esto. Su teléfono no había recibido ni un mensaje ni una llamada de ese chico, y por más que otros mensajes y llamadas llegaban a su teléfono no respondía ninguno de ellos, por eso lo había apagado, el tono de llamada o de mensaje era sólo ruido en su cabeza y en su corazón.
No era sólo eso lo que lo desgastaba, también se odiaba a sí mismo por poner a Kagami en aquella situación, por aprovecharse de él. Quería pedirle disculpas cada vez que entraba a la habitación, pero tenía miedo. No sabía por qué.
Apretó los ojos sujetando con fuerza la sábana debajo de él. Se mordió los labios y comenzó a sollozar, sintiendo su cabeza punzar debido a todo el llanto que se había hecho presente los últimos días. Minutos después se sobresaltó cuando escuchó su celular. Volteó confundido, estaba seguro de haberlo apagado para no escuchar todos esos mensajes y llamadas que sabía de antemano no eran de Aomine. Vio la luz del celular parpadear, iba a ignorarlo pero una ligera fuerza lo empujó a tomarlo en sus manos y abrirlo después de secarse las lágrimas. Se sorprendió cuando vio el remitente, era un mensaje de Kagami.
Estaba confundido, hacía no más de 10 minutos que Kagami había estado en la habitación. Presionó un botón abriendo el mensaje.
"Oi, Kuroko, parece que está lloviendo mucho"
Kuroko leyó el mensaje varias veces completamente confundido, volteó a ver la ventana que se encontraba junto a la cama. Volvió a ver el mensaje, no había leído mal. ¿Estaba lloviendo? No escuchaba nada y la luz entraba por las cortinas cerradas… ¿Entonces a qué se refería Kagami? La confusión hizo que dejara el celular a un lado de la cama y se levantara un poco acercándose a la ventana. Descorrió las cortinas, apretando los ojos inmediatamente por la intensa luz del sol. Una vez que pudo abrir los ojos vio que no caía ni una gota de lluvia. El cielo era de un azul muy claro y apenas había nubes cubriéndolo. Se quedó mirando hacia afuera un momento para después abrir lentamente la ventana sin pensarlo. Cuando el viento chocó ligeramente en su rostro entrecerró los ojos, de alguna manera, se sentía más tranquilo.
Escuchó su celular y volteó a un lado, la luz volvía a parpadear. Tomó el teléfono y lo abrió, era otro mensaje de Kagami.
"¿Mejor?"
Kuroko abrió los ojos con sorpresa. Puso sus manos en el marco de la ventana y se asomó ligeramente. Se sorprendió al ver en la acera a aquel chico mirando hacia arriba, que al verlo alzó su brazo saludándolo. Kuroko estaba confundido. Vio como Kagami dejaba de saludarlo y miraba hacia abajo. Segundos después su celular volvió sonar, Kuroko alzó el teléfono y miró el mensaje. Su mirada se quedó en la pantalla por algunos momentos. Sus ojos se cristalizaron levemente y se mordió un poco los labios, pero después sonrió cerrando los ojos y acercando el celular a su pecho.
-Gracias…Kagami-kun
Kagami sonrió después de enviar el mensaje y poder notar que Kuroko lo leía. Se reprochó mentalmente por no haberlo hecho antes, pero se alegró de que hubiera funcionado. Aunque Kuroko no se lo hubiera dicho sabía que el tema de los mensajes de Aomine lo tenían muy afectado, así que había pensado que quizás un mensaje era lo que necesitaba. Kuroko se había negado a leer los mensajes que le enviaban, así que había pensado en algo que lo hiciera abrirlo. Había sido algo tonto, pero había funcionado.
Al pensar en todas las palabras que le había dicho a Kuroko desde lo que había pasado, lo primero que le vino a la mente fue que quizás no quería consuelos tan desarrollados. Quizás en ese momento no quería palabras que expresaran preocupación o empatía, porque esas palabras lo harían recordar toda la situación y todos esos sentimientos que quería olvidar. Tal vez sabía que probablemente todos esos mensajes no leídos le traerían otra vez esos sentimientos y por eso se negaba a leerlos. Siendo esa la situación Kagami pensó que tal vez quería lo contrario, algo simple. Algo que no hubiera pensado por horas antes de decirlo.
"¿Quieres una malteada? Yo invito"
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Kuroko abrió levemente los ojos al escuchar la puerta abrirse, seguido de unos pasos acercándose y segundos después el silencio volvió a caer. Ese día, después del mensaje de Kagami ambos prepararon un poco de malteada con los ingredientes que el pelirrojo había comprado algunos días antes, pensando que quizás podía animar a Kuroko con eso. Aunque le había confesado que no había encontrado un buen momento para decírselo.
No podía ver el reloj claramente, pero en ese momento seguramente no eran más de las 4 de la mañana. Se movió un poco, para después voltear su cuerpo. Pudo ver a Kagami sentado en el piso, dándole la espalda mientras se recargaba en la cama. Una leve sonrisa se formó en sus labios.
-Kagami-kun…
El chico se sobresaltó y volteó alarmado
-¡K-Kuroko! ¡Lo siento! ¡Creí que-
Se interrumpió cuando vio que Kuroko movía su brazo y sacaba un poco su mano de debajo de las cobijas. Kagami lo miró confundido, segundos después alzó dudosamente su brazo. Acercó su mano a la del chico, para sentir su calidez al tocar su piel. Apretó levemente los dedos del chico, que cerró los ojos sonriendo mientras respondía apretando su mano también, pero con más fuerza.
Kagami se sorprendió, separó sus labios para hablar pero ningún sonido salió de su garganta. Escuchó un leve suspiro de Kuroko, y nada más. La fuerza que hacía apretando su mano no disminuyó, aunque el chico parecía haberse dormido…y lo agradeció. Pasados algunos minutos sintió una lágrima resbalando por su mejilla. Miraba al peliceleste aún con sorpresa, la fuerza con la que el chico apretaba su mano hacía que su corazón doliera, no de la manera en la que dolía cuando lo veía triste. Era…cálido, tan cálido que dolía. La última vez que había sujetado su mano el otro chico se había alejado, y ahora era él quien lo había buscado. Sin dejar de ver al peliceleste se mordió los labios y segundos después agachó la cabeza apretando con fuerza la mano del chico.
-Kuroko...te quiero…
Sabía que no lo escuchaba, pero aun así no podía decirlo en voz alta, la respiración de Kuroko se había calmado y sabía que dormía pacíficamente, puso sus dos manos sobre la del otro chico, y acercó su rostro a éstas sintiendo como ese mundo que días antes se caía a pedazos comenzaba a reconstruirse. Con ese simple acto de Kuroko, todo su mundo comenzaba a girar una vez más. No podía creerlo, que eso fuera todo lo que necesitara para que regresara su energía, pero pasaba y no podía evitarlo. No pudo callar los leves sollozos que salían de su garganta, los cuales comenzaban a llenar levemente la habitación, pero que por alguna razón, no despertaron al otro chico, así como no lo hicieron las lágrimas que resbalaban de las mejillas de su compañero y caían por el dorso de su mano.
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Eiii! no sé...si calificar esto como un poco alegre o aún medio triste xD jajaja Espero que les haya gustado! Creo que este sábado subiré el siguiente ❤ Síganme comentando que les parece 8DDD Y muchas gracias a los que siguen la historia y la han puesto como favorita QwQ ❤❤❤❤
