Orihime caminaba de un lado a otro gracias al mensaje que Ichigo le había puesto la noche anterior. Lo que fuera que el tuviese que decirle la ponía ansiosa y le daba una extraña sensación en su pecho ¿por qué demonios le importaba?
Quizás le diría que iba a casarse con Rukia.
Ante ese pensamiento Orihime golpeó la mesa con su puño, eso no debía importarle en lo absoluto pero le molestaba la simple idea.
El teléfono en su mano vibró indicando que Ichigo estaba esperándola. Tomó un monedero y bajo las escaleras como alma que se la lleva el diablo. Se subió al auto y como si su cuerpo se mandara solo se abalanzó a él dándole un fuerte abrazo que obviamente fue correspondido. Al separarse del abrazo Ichigo tomó el rostro de la chica y aprisionó sus labios con los suyos.
El beso empezó lento, los labios danzaban saboreandose el uno al otro como si se necesitaran, las manos que antes estaban en el rostro de Orihime ahora se habían enredado en su cabello haciendo que el beso fuese más profundo, Ichigo mordió el labio de Orihime dando un leve tirón.
-. No muerdas... - susurró Orihime para volver a besarlo, este beso era aún más posesivo que el anterior, sus lenguas rozaban eso les encantaba, la falta del Preciado oxígeno los obligó a separarse. Ichigo besó la frente de Orihime y la acunó en su pecho.
¿Por qué había hecho eso? Ahora lo que le dijera no tendría alguna validez, luego de corresponder un beso de esa forma no iba a poder decirle "hey, ya no quiero seguir con el sexo" si le decía eso luego de haberlo casi devorado definitivamente que Ichigo se reiría en su cara y no la dejaría que lo olvidara jamás.
-. Dijiste que tenías algo que decirme - rompió él el hielo mientras se ponía en marcha quien sabe a donde dejando a la chica confundida viendo al frente, no se suponía que el la secuestrara.
Buscó las palabras en su cabeza, sabía lo que iba a decir pero al besarlo todo se había borrado de su mente.
-. Tú primero, lo mío no es tan importante. - se excusó algo nerviosa y seguramente sonrojada, estaba mordiendo el interior de su mejilla. Ichigo no dijo nada y le pasó su celular para que pusiera música a su gusto indicándole que aún no era el momento para hablar.
Compraron helado y no hablaron más que para indicarle a la vendedora el sabor que querían. Luego de eso fueron a casa del chico. Orihime estaba ansiosa por saber que era eso tan importante. Cuando entró al cuarto de Ichigo había maletas al lado de la cama. Lo encaró con una ceja levantada.
-. Tengo que irme.
-. ¿Irte? Explícame eso.
-. Me iré a China hasta enero... - soltó y Orihime se quedó estática, frunció los labios y luego mordió el inferior, su expresión era una de confusión total mientras que en su interior quería explotar.
-. ¡No te vayas! - dijo y lo abrazó, el puchero amenazaba con salir al igual que las lágrimas - no te vayas... por favor Ichigo. No me dejes sola.
Ante eso ambos se sorprendieron, Ichigo nunca pensó que a ella le importaba su presencia más que para complacerla sexualmente, pero ahí estaba ella llorando y aferrándose a él para que no se fuera, no quería que se fuera.
Orihime temblaba como si dentro de ella hubiese un terremoto, las lágrimas resbalaban sin permiso por sus mejillas y más fuerte se aferraba al cuello de Ichigo mientras el hacía lo mismo a la cintura de ella.
Al cabo de unos minutos y muchos "no te vayas" se abrazaron en la cama. Orihime se abofeteaba mentalmente con su rápido cambio de actitud, su plan era verlo para que la dejara en paz de una buena vez, para salir de ese macabro juego y continuar su vida normal junto a Grimmjow como si nada hubiera pasado.
Se puso a horcajadas encima de Ichigo y lo besó, lo besó lentamente como si quisiera guardar su sabor en lo más profundo de su memoria, le daba cortos besos mientras las lágrimas querían salir nuevamente.
-. Princesa... - la llamó cuando ella se aferraba a su pecho tratando de no llorar, acarició ese cabello que tanto le gustaba. - no me iré para siempre...
-. ¡Lo se! Pero no quiero que te vayas... no me dejes sola tu también.
-. Oye oye - se incorporó un poco para que de esa forma ella tuviera que moverse y quedaran frente a frente, aquellos ojos que tanto amaba estaban llenos de lágrimas. Lágrimas por culpa de el - aunque no esté a tu lado, prometo que no dejaré que te sientas sola. Hablaremos cada día a cada hora, te haré mucho FaceTime en nuestro tiempo libre - la besó - tendremos mucho sexo telefónico - Orihime rodó los ojos - no te vas a deshacer de mi tan fácil.
-. ¿Lo prometes? - se mordió la lengua, ¡no debía decir eso! Se golpeó mentalmente, estaba más idiota de la cuenta.
-. Lo prometo - se besaron.
Aquel beso se fue profundizando de a poco, Ichigo tenía su mano en la nuca de Orihime para que ni se le ocurriera apartar sus deliciosos labios. Orihime dominaba el beso, lo hacía feroz y posesivo, Ichigo en un ágil movimiento le quitó la blusa y pasó lentamente su mano por la espalda de la chica haciendo que temblara. Orihime cortó el beso.
-. Ichigo... - el chico la besó nuevamente- quiero que sepas que no tengo sexo contigo para que te quedes... - sus labios volvieron a fundirse en un beso, sus respiraciones eran agitadas.
-. Lo sé... - cambiaron papeles, ahora Orihime estaba debajo de Ichigo y el era quien tenía el total control sobre ella, los dulces besos la hacían delirar y combinado eso con las suaves caricias en su vientre.
Ambos sin camisa, sus pieles rozaban calentando todo el cuarto, en un ágil movimiento saco de su prisión a aquellos montes que tanto le gustaban. No esperó más y probó uno, lamia y chupaba mientras acariciaba el otro arrancándole varios suspiros a la dama.
Procedió a hacer lo mismo con el otro mientras que bajaba lentamente su mano hasta meterla en su pantalón, acariciaba su parte más sensible por encima de la tela. Orihime tomó la cabeza de Ichigo para besarlo.
Se aburrió de los preámbulos y se quitó ella misma la ropa que sobraba mientras que su acompañante hacía lo mismo. Sus piernas se enrollaron en las caderas de Ichigo, sus intimidades rosaban mientras se besaban. Ichigo mordió el labio de Orihime y lo estiró un poco. Metió dos dedos en ella mientras jugaba con su clitoris haciéndola gemir.
-. Por favor... te necesito dentro - susurró contra sus labios, media sonrisa surcó los labios del chico mientras se adentraba lentamente en ella.
El lento va y ven la volvía loca, las caderas de Ichigo se movían lentamente mientras de la misma manera besaba los labios de la chica, no quería irse y dejarla y si la dejaba necesitaba quedarse grabado en su memoria y en toda su piel.
-. Te quiero demasiado Orihime - susurró mientras que se aguantaba para no llegar.
-. Ichigo... - susurró mientras las embestidas se volvían más lentas haciéndola enloquecer - no hago esto para que te quedes. Aaah ~ - gimió cuando el tocó un punto sensible.
-. Lo sé - volvía a tocar aquel punto, le encantaba verla debajo de él retorciéndose de placer, un par de estocadas más en el lugar correcto y el orgasmo de Orihime se hizo presente, su interior se contrajo y sus músculos se tensaron; para intensificarlo Ichigo se derramó dentro de ella y se fundieron en un beso.
El chico aún dentro continuaba dándole dulces besos por todo el rostro, no quería irse, de hecho en ese momento podría morir y lo haría feliz.
-. Tienes que saber - ichigo la besó- que cuando estes allá en el fin del mundo y tengas ganas de todo esto... no estaré ahí para dártelo.
Ambos rieron.
-. No es el fin del mundo, es china y está más cerca de lo que crees.
-. Me da igual, solo tengo que saber que no es aquí... y me molesta.
