Bueno! aquí está el siguiente capítulo, lo dejo rápido porque tengo que salir
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VII
Pensando en ti
Kuroko abrió lentamente los ojos al escuchar una serie de leves ruidos. Se volteó un poco tallándose los ojos y dirigió su mirada a la puerta, pudo ver a Nigou parándose en ella y rascando para que lo dejaran salir. Kuroko se enderezó acostumbrando su vista. Al hacerlo miró alrededor y posó su vista sobre el reloj. Eran las 11:45, aunque parecía que era de madrugada porque no había prácticamente nada de luz que entrara por entre las cortinas. Se quedó un momento callado tratando de oír ruidos fuera de la habitación, pero no escuchaba nada. Normalmente cuando despertaba (en esas semanas solía despertar más tarde de lo normal) escuchaba a Kagami en la sala o en la cocina. Se levantó lentamente y salió de la habitación, al hacerlo, de alguna manera sintió un ambiente extraño en el apartamento junto con una temperatura fría que lo hizo cubrirse los brazos instintivamente.
-¿Kagami-kun?
No hubo ninguna respuesta, Kuroko sintió su corazón latir con fuerza al escuchar ese eco de su voz. Caminó hacia la sala mirando alrededor, buscando a aquel chico. Al llegar al sofá notó que las cobijas estaban desarregladas, le pareció extraño. Kagami siempre las doblaba y guardaba cuando despertaba.
-… ―volteó y caminó hacia la cocina― ¿Kagami-kun?
Nada, buscó en los demás cuartos pero no estaba, se sentía un poco extraño pero trató de no alterarse, seguramente había salido por algunas cosas y regresaría pronto. Se sentó en el sofá y se cubrió con las cobijas, dispuesto a esperar a que llegara Kagami, Nigou se sentó junto a él y Kuroko lo acarició con suavidad. No sabía cómo era que Kagami había dejado que Nigou se quedara en su apartamento… más que la presencia de Nigou, era lo que eso representaba lo que lo hacía sentirse mejor. Kagami lo había visto tan deprimido que había tratado de superar su miedo sólo para alegrarlo… lo había hecho por él.
Un leve estremecimiento se apoderó de su pecho por unos segundos, dejó de acariciar a Nigou para después soltar unas risitas nerviosas y negar con la cabeza. Debía dejar de pensar cosas extrañas. Si debía pensar en algo eso era en cómo agradecerle todo a Kagami y qué decirle a Aomine cuando tuviera las fuerzas para hablar con él.
-… "Aomine-kun…" ― bajó la mirada― "¿Estará…con Kise-kun en este momento?"
Apenas unos segundos más tarde soltó una risa forzada. Claro que estaría con él, era sábado y seguramente habían salido. La sonrisa que había forzado comenzó a desvanecerse, agachó la mirada mordiéndose los labios y abrazando sus piernas. Con la conversación del día anterior se había propuesto no pedirle nada más que su amistad a Aomine… pero quería más y no podía evitarlo. Ahora que sabía que salía con Kise era inevitable para él pensar que quería ser él al que abrazara…al que besara y al que tomara en sus brazos… su mente no podía dejar de recordar esa escena que había presenciado en la habitación de Aomine. Durante todos esos años había negado que tuviera esos pensamientos… pero al verlo con Kise de esa manera no podía ocultarlo más. Quería que Aomine lo sujetara de esa forma, que lo tocara a él y sólo a él.
Negó bruscamente tratando de evitar esas imágenes, miró alrededor y buscó el control de la televisión con desesperación, al encontrarlo encendió el aparato y sin preocuparse de la programación subió el volumen tratando de distraerse, pero aquellos ruidos no se iban de su cabeza, no podía dejar de oír a Kise tratando de contener en sus labios el nombre del otro chico mientras éste lo sujetaba de los brazos y se empujaba dentro de él.
Un grito y el sonido de algo rompiéndose lo hicieron regresar a la realidad sobresaltándose. Respiraba con dificultad, acercó sus manos temblorosas a su boca con los ojos muy abiertos… ese grito había salido de su garganta, dirigió su vista hacia al lado de la televisión… hacia aquel objeto roto en el piso y vio en el mismo lugar el control remoto. Al verlo se sobresaltó y miró sus manos, no podía recordar haberlo arrojado pero era más que obvio que él lo había hecho. Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas, la visión de sus manos temblorosas comenzó a difuminarse. Se cubrió rápidamente la boca con ambas manos, con los ojos muy abiertos y los sollozos escalando su garganta. ¿Qué sucedía con él? ¿Qué estaba pasando con él para que actuara de esa manera sin poder controlarlo o siquiera recordarlo?
Estaba asustado. Creía que con la conversación del día anterior iba a poder calmarse pero ahora… Se levantó con las piernas temblando y trató de llegar lo más rápido que pudo a la habitación. Al entrar se acercó a la cama y buscó entre las cobijas su celular mientras el nudo en su garganta incrementaba y su vista empeoraba. Después de un momento sintió en sus manos el teléfono, se pasó un brazo por los ojos rápidamente y al recuperar un poco su vista marcó el número que sabía de memoria. Lo puso en su oído tratando de calmar su respiración, despreocupándose de una vez por las lágrimas que caían una tras otra sobre sus mejillas. Escuchó un leve ruido por el teléfono y sintió su corazón acelerarse.
-¡K-Kagami-k-
-El número que usted marcó no está disponible o está fuera del área
Kuroko sintió una punzada en su pecho al escuchar esa grabación. Negó y colgó. Volvió a marcar el número con su respiración haciéndose más pesada, esta vez, antes de escuchar la grabación pudo oír los ladridos de Nigou. Los ignoró pero después de volver a intentar marcar y escucharlos de nuevo sintió un cosquilleo extraño por su cuerpo. Se levantó sin colgar el teléfono y caminó lentamente hacia la sala, sujetando el celular con fuerza y apretándolo a su oído. Llegó frente al sofá, Nigou ladraba hacia éste y Kuroko podía escuchar una vibración. Se mordió los labios y acercó su mano temblorosa a la cobija y la quitó... Ahí estaba, el celular vibraba y mostraba en la pantalla el nombre de Kuroko.
-Kagami…kun…
De pronto la preocupación comenzó a llenar su mente. Apenas y recordaba lo que había sucedido hacía unos momentos y al recordarlo sacudió la cabeza. Eso no era lo importante en ese momento, seguía asustado pero le importaba más el hecho de que no sabía dónde estaba Kagami. Él siempre llevaba su celular consigo, haberlo dejado así le parecía muy extraño. Se agachó de rodillas frente al sofá tratando de recordar con todas sus fuerzas algo que le dijera donde estaba Kagami. No sabía por qué tenía esa sensación pero quería ver a Kagami y saber que estaba bien. ¿Por qué no estaba ahí? ¿Por qué había dejado su celular? Kagami siempre le avisaba cuando salía, ya sea directamente o con alguna nota, pero no había visto ninguna. No sabía qué hacer, de pronto se sentía perdido y estaba muy preocupado. Después de unos minutos se sobresaltó, tomó su celular y comenzó a buscar en sus contactos, le llamaría a todos sus compañeros y preguntaría por Kagami. Podría parecer exagerado pero la sensación que tenía en el pecho no disminuía, al contrario, era más fuerte conforme el tiempo pasaba. Además no podía dejar de recordar que la noche anterior Kagami se había sentido mal de repente. No importaba cómo, tenía que saber que Kagami estaba bien.
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Las canchas poco a poco quedaban vacías mientras la luz comenzaba a desvanecerse para dar paso a la noche, las personas lo pasaban y lo miraban. Las chicas susurraban, alcanzaba a escuchar que mencionaban algo de ciertas revistas, preguntándose si era él el que aparecía en ellas. Rara vez una de ellas se acercaba, y él tenía que forzar una sonrisa, aunque por dentro se caía a pedazos. Conforme pasaba el tiempo las personas a su alrededor desaparecían, ya llevaba un buen rato viendo a cierto chico que seguía sentado en el piso recargado en una de las rejas de la cancha, con un balón al lado de él. Bajó la mirada, sabía que tenía que ir y decir todo lo que se estaba guardando, porque estaba lastimando a ese otro chico… estaba decidido, lo había pensado bien y no importaba cual fuera la reacción de éste. Se lo diría.
Aomine movió un poco el balón con su mano, tratando de ordenar todos sus pensamientos. Llevaba varias horas ahí sentado, algunos grupos de chicos habían entrado a jugar pero ya todos se habían ido. Había buscado mil lugares en donde pudiera pensar, pero ninguno había funcionado. Tenía muchas cosas en la cabeza pero al final siempre tenía una escena muy presente… no podía dejar de recordar la mirada de Kuroko al decirle que él no quería que estuviera con una persona como él…
-… ―suspiró― "maldición"
Recargó su cabeza en la reja cerrando los ojos. Aparte de esa escena repitiéndose en su cabeza una y otra vez a lo largo del día, las últimas dos semanas habían sido un completo desastre. Había hecho cosas estúpidas de las que ahora se arrepentía y no sabía cómo arreglar. Suspiró cubriéndose el rostro, mientras más tiempo pasaba menos sabía qué hacer.
-Aominecchi
El chico se sobresaltó y abrió los ojos, vio a ese otro chico frente a él sonriéndole levemente. AL verlo sintió una pequeña punzada en su pecho.
-Kise…
-¿Puedo…sentarme?
-…―evitó su mirada― No sé por qué querrías
Kise soltó una pequeña risa y se sentó junto a Aomine doblando sus piernas hacia su pecho. Se quedaron en silencio un rato, ninguno volteaba a ver al otro. Kise miraba sus propias manos. No habían estado solos de esa manera hacía ya varios días. Era difícil, ambos trataban de encontrar la manera de comenzar esa conversación que sabían que debían tener. Las cosas que habían pasado toda la semana pasada los involucraba a los dos, aún más de lo que uno de ellos pensaba.
-… Perdón Kise
-… ―volteó a verlo, Aomine seguía mirando hacia abajo― ¿Por qué?
-… Debí decírtelo… que no lo haya hecho sólo lo hace más sospechoso…
Kise regresó su mirada a sus manos. Se había enterado de la confesión de Kuroko por Momoi al día siguiente que había pasado. El día que había sucedido él estaba ahí… él había estado en el cuarto de Aomine mientras Kuroko le confesaba sus sentimientos a Aomine… pero no sabía que estaba sucediendo en ese momento.
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~FLASHBACK~
Aomine abrió la puerta de su habitación, se sobresaltó al ver dentro.
-¡Aominecchi!
Aomine pareció confundirse un poco, pero segundos después entró y cerró la puerta rápidamente.
-Kise… ¿Qué…qué haces aquí?
Kise se levantó de la cama mientras Aomine se acercaba.
-Mi sesión de hoy se canceló, así que pensé en venir a verte Aominecchi
Aomine no dijo nada, Kise sólo lo miró, por un momento le pareció verlo ansioso e inquieto. Se acercó un poco más y tomó la mano de Aomine mirándolo un poco preocupado.
-Aominecchi, ¿estás bien?
Aomine salió de su trance y sacudió un poco su cabeza.
-Estoy bien…sólo…espera aquí― lo soltó y fue hacia la puerta― Olvidé algo abajo
-Uh…. ―lo siguió― ¿necesitas ayuda?
Aomine volteó rápidamente y un poco alarmado.
-¡No!
Kise se sobresaltó. Los dos se quedaron callados. Aomine chasqueó la lengua mientras evitaba la mirada del otro chico. Mientras cada segundo pasaba, el ambiente entre ellos era cada vez más pesado, Kise forzó una pequeña risa, tratando de animar un poco el ambiente.
-¿Qué? ¿Hay alguien que no deba ver?
Aomine no dijo nada por unos momentos, Kise se sorprendió sintiendo una leve opresión en el pecho. Después de un rato Aomine negó y se acercó a Kise, tomándolo de la barbilla y depositando un beso sobre sus labios.
-No es nada, sólo espera aquí
Kise asintió un poco dudoso. Aomine lo soltó y salió del cuarto. Kise se quedó parado sin saber qué hacer. Mil cosas pasaban por su cabeza, después de un rato negó bruscamente, sentándose en la cama otra vez. Probablemente Aomine sólo estaba cansado y él estaba exagerando las cosas. Tenía que dejar de pensar en eso. Se acercó a su mochila y sacó su reproductor de música junto con sus audífonos. Aunque Aomine no fuera a tardarse, escuchar un poco de música ayudaría a que se calmara en ese momento. Se dejó caer boca abajo en la cama con los audífonos puestos y suspirando un poco. Después de un rato comenzó a cerrar los ojos, la música en sus oídos lo tranquilizaba poco a poco, mientras las canciones pasaban no se dio cuenta que minutos después Aomine abría bruscamente la puerta. Se sobresaltó al sentir un peso sobre la cama, abrió los ojos rápidamente sorprendiéndose.
-Aomin-¡!
Aomine lo sujetaba de las muñecas y lo besaba impacientemente mientras lo colocaba contra la cama, Kise apretó los ojos y trató de separarlo por la sorpresa. Cuando al fin sus labios se separaron Kise se sorprendió al ver la expresión del rostro de Aomine, parecía desesperado y juraría que sus ojos estaban levemente cristalizados.
-A-Aominecchi… ¿Estás- ¡! ¡E-espera-
De un momento a otro Aomine desabrochaba impacientemente su pantalón, Kise sujetó su muñeca tratando de detenerlo. Sentía que algo no andaba bien.
-¡Aominecchi!
-¡Maldición! ¡Sólo déjame hacerlo!
Kise se sobresaltó, Aomine lo miraba con tal desesperación que no pudo moverse. No entendía qué estaba pasando, pero Aomine se veía mal. Trataba de ordenar su mente cuando volvió a sentir a Aomine acercándose a él, dudó un poco al sentir que Aomine comenzaba a quitarle la ropa, pero segundos después apretó los ojos y rodeó el cuello del otro chico con fuerza. Si era lo que Aomine necesitaba en ese momento… entonces estaba bien.
~FIN FLASHBACK~
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Kise agachó un poco la mirada. Al recordar lo que había pasado ese día no podía evitar sentir como si lo hubieran usado, sabía que esa no era la intención de Aomine, pero lo que había hecho al regresar al cuarto…lo había hecho después de rechazar a Kuroko, y por su expresión era claro que lo había herido mucho hacerlo, pero no entendía… había muchas cosas que no entendía. Alzó un poco su mano y la puso sobre el balón que estaba entre los dos, moviéndolo un poco. Aunque no entendiera… ya había decidido qué hacer.
-No es sospechoso Aominecchi… todos lo sabíamos. Yo lo sabía antes de que aceptaras…salir conmigo.
Aomine negó y volteó a ver al otro chico.
-Eso no lo justifica
-No necesitas justificarlo si así te sientes.
-Kise, no digas eso. Me he portado como un idiota contigo… Kise, nada justifica cómo me porté, no estoy contigo sólo por entretenimiento…
-Yo no dije eso Aominecchi… Sólo… creo que deberías pensar las cosas
-¿Pensar qué?... Hice una tontería y si trato de hacer algo lo empeoraré… sé que él podrá-
-¿Y tú?
Aomine volteó a verlo, Kise lo miraba con seriedad.
-¿Vas a poder dejarlo pasar así?... No hagas como si no fuera así. Tú quieres a Kurokocchi y lo sabes… todos lo sabemos… ―bajó la mirada― si… lo rechazaste sólo porque sales conmigo, entonces-
-¡No fue por eso!
Kise volteó a verlo, Aomine sujetaba su cabeza y se veía desesperado.
-¡Mierda! No fue por eso…
-…Entonces ¿por qué?... Tú lo quisiste desde la secundaria…y él…responde a tus sentimientos, por qué no-
-¡Porque no sólo lo quiero a él!
Kise sintió una punzada en su pecho… más que confortarlo, lo que había dicho Aomine sólo le recordaba que él no era el único para Aomine… nunca lo había sido.
-Pero lo quieres… ―volteó un poco― ¿No, Aominecchi?
Aomine no dijo nada, se quedaron mirando unos segundos. Kise notó una extraña expresión en el rostro de Aomine… como si se tranquilizara un poco.
-Sí
Kise sintió cómo su respiración se cortaba. Agachó rápidamente la cabeza un poco sorprendido… el hecho de que Aomine pudiera decirle a la cara que sí quería a Kuroko…
-Kise, escúchame. Lo que hice…no es sólo cuestión de "porque salía contigo"… No estaría contigo si no me gustaras
Kise no alzó la cabeza y negó un poco. Sabía que ninguna palabra que dijera Aomine en ese momento lo confortaría… no después de afirmarle de esa manera que no era a él a quien quería.
-pero yo lo sabía…
Lo sabía a la perfección… había sabido desde el principio que Aomine tenía sentimientos por Kuroko… era verdad lo que había dicho, todos sabían que no era simple amistad lo que sentía por él, aunque nunca lo hubiera dicho a nadie todos lo sabían… aún así había decidido hablarle de sus propios sentimientos y pedirle una oportunidad. Aomine le había dicho que lo de Kuroko y él jamás podría pasar, fuera porque no supiera de los sentimientos de Kuroko o por otra cosa, pero en ese momento Aomine estaba convencido de que algo entre ellos dos jamás sucedería….pero ahora Kuroko se había confesado y había dado un giro completo a las cosas. Kise lo sabía, una vez que se había enterado de lo que había pasado sabía que no iba a ser lo mismo. Justamente por saber de los sentimientos de ambos había sentido que él simplemente estaba en medio, causándoles problemas cuando era tan obvio que debían estar juntos. Sentía que era su deber quitarse de en medio…no, sabía que tenía que hacerlo.
-… ¿Entonces si no salieras conmigo estarías en esta misma situación?...
Aomine volteó a verlo, Kise no lo miraba, sólo agachaba la vista.
-Si no saliéramos y ese día no hubiera estado en tu casa, ¿Le habrías dicho lo mismo?
Aomine se quedó callado, no apartó la vista del otro chico, después de un momento negó.
-No, de haber sido así no le habría dicho todo eso…
Kise soltó una risa forzada sin voltear a verlo. Sintiendo como con cada palabra del otro chico todo su cuerpo pesaba cada vez más y la opresión en su pecho lo dejaba sin respiración por un par de segundos.
-Entonces ahí está la respuesta Aominecchi, no-
-Pero no fue así Kise. Estamos saliendo y por eso pude pasar más tiempo contigo y conocerte mucho mejor. Fue por ese tiempo que pasamos junto que lo que sentí por ti se hizo más fuerte, por eso no puedes hablar de un "si no salieras conmigo" porque ese no es el caso, y no es lo que está pasando ahora… ¡Maldición! ¿Cómo quieres que te lo diga?
Kise trató de hacer caso omiso a lo que decía Aomine, no se suponía que él dijera todas esas cosas. Estaba decidido a decirle todo a Aomine y que él le dijera esas cosas sólo lo hacía más difícil.
-No tienes que decirme nada. Yo lo sé, tú y Kurokocchi-
-¡Mierda!
-¡!
Aomine lo sujeto de una muñeca y lo acercó a él haciendo que sus rostros quedaran cerca.
-¡Ya basta! ¡Kise, deja de actuar como si no tuviera sentimientos por ti! ¡¿Por qué crees que sólo debería dejarte de lado?! ¡¿Estás de acuerdo con eso?! ¡Si fuera tan fácil ya lo habría hecho! ¡Pero no puedo! ¡No puedo hacer eso! ¡¿Pero tú crees que es lo que debo hacer?! ¡¿En verdad piensas que sólo debería dejarte así como así?!
Kise lo miraba sorprendido, podía ver que Aomine trataba de controlar todo el enojo, la frustración y la confusión que sentía. Se mordió los labios sintiendo como sus ojos se llenaban de lágrimas, bajó la cabeza conteniendo los sollozos en su garganta.
-Sí…sí, Aominecchi…es lo que deberías hacer…no es justo para nadie…que sigamos juntos mientras pasa todo esto… no es justo para ustedes…
Aomine bajó la mirada y soltó a Kise. Estaba consciente de que el hecho de que no hubiera terminado con él cuando estaba tan confundido respecto a qué sentir y qué hacer… estaba lastimando a todos…
-Perdóname... ―lo rodeó con un brazo atrayéndolo a él― todo esto es mi culpa…
Sintió como Kise negaba mientras trataba de secarse las lágrimas. Sabía lo que eso significaba… desde antes de hablar con Aomine sabía que una vez que hablaran esto pasaría… por eso también había decidido contarle todo en este momento, separó sus labios para hablar pero las palabras solo salieron algunos segundos después.
-… Aominecchi… yo…t-tengo algo que decirte…
Aomine volteó a verlo, Kise lo notó y agachó la mirada volviendo a sentir aquél peso aplastándolo e inmovilizándolo sin dejarlo respirar. Tenía miedo, pero debía decírselo a Aomine. No podía ocultarlo después de todo lo que él había dicho…
-Es…yo… ¿Recuerdas… que me llevé tu celular… por error?
-… Sí
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~FLASHBACK~
-¡Muy bien! ¡Cambio de atuendo!
Kise suspiró mientras caminaba hacia el cuarto donde lo habían instalado. Al llegar cerró la puerta y se recargó en ella en silencio.
-… ―bajó la mirada
No podía dejar de pensar en lo que había pasado el día anterior. Aomine se había portado de una manera muy extraña, su expresión de desesperación cuando le había pedido hacerlo… ¿Qué es lo que había pasado? Le había preguntado muchas veces pero sólo había terminado molestándolo. Se había ido de su casa dejándolo en el mismo modo… más tarde había tratado de llamarle.
-…
Se enderezó y camino hacia su maleta. Se sentó al lado y la abrió, dentro pudo ver su celular y junto a él el de Aomine. De alguna manera su celular había terminado dentro de su mochila, al darse cuenta lo llamó a casa y le dijo que se lo llevaría al día siguiente… por el tono de voz de Aomine se dio cuenta de que seguía igual. La llamada había durado apenas 30 segundos, Aomine había colgado cuando Kise trató de preguntar sobre su estado.
Tomó en sus manos el celular de Aomine y lo miró, quería saber qué pasaba, quería que Aomine pudiera contarle cualquier cosa que estuviera pasando por su mente… no sabía qué era lo que había sucedido pero no podía concentrarse al pensar que Aomine estaba sufriendo de alguna manera.
Salió sobresaltado de sus pensamientos cuando escuchó su celular sonando. Lo tomó sin soltar el celular de Aomine, vio en la pantalla el número de la casa de Aomine. Contestó rápidamente.
-¿Aominecchi?
-"¡Kise! ¡¿Tienes mi teléfono ahora?!"
-¿Eh? Sí, ¿Por qué?
-"Escúchame bien, necesito que envíes un mensaje"
-¿?
Kise se confundió un poco, Aomine sonaba muy apresurado e impaciente.
-Claro que sí, Aominecchi
-"Tienes que enviarlo en este momento"
-¡S-sí!
Abrió el celular y entró a los mensajes para escribir uno nuevo
-¿Qué escribo?
-"Tengo que hablar contigo. Te veo en la cancha mañana a las 4"
-Mhm… Está listo, ¿Para quién es?
-"Tetsu"
Al escuchar ese nombre Kise sintió una sensación extraña en todo su cuerpo, parecido a una punzada. Por unos segundos no pudo hablar y contenía la respiración. El ambiente en todo el cuarto parecía haberse hecho más frío.
-"Kise… ¡Kise! ¡Necesito que lo envíes ahora!"
Kise se sobresaltó
-¡A-ah! ¡Sí! ¡lo siento, ahora mismo-
Tocaron la puerta del cuarto, sobresaltando a Kise. Segundos después se abrió y una chica se asomó
-Kise-san, lo necesitamos ahora afuera. El fotógrafo sólo tiene 15 minutos-¡Kise-san! ¡¿Aún no se ha cambiado?!
-¡Y-ya voy! ¡Saldré en un minuto! ―al teléfono― ¡P-perdón Aominecchi, te llamaré después!
-"¡Kise! ¡El mensaje-"
Kise colgó y se levantó rápidamente, aliviado un poco por esa interrupción. Al comenzar a cambiarse vio el celular y se planteó mandar dicho mensaje una vez terminada la sesión… por supuesto que lo mandaría…
-¡Buen trabajo!
-¡Buen trabajo! ¡Muchas gracias!
Poco a poco todos comenzaron a salir. Kise suspiró, no habían sido 15 minutos, sino una hora completa. Solía ser así, por lo que estaba acostumbrado a eso. Al salir del edificio comenzó a caminar hacia su casa con pasos lentos, trataba de no pensar en lo que debía hacer. Pensaba en otras cosas pero al final se detuvo y se quedó unos minutos en silencio y sin moverse. Comenzó a buscar en su mochila sin poder evitarlo más. Tenía que enviar el mensaje que Aomine le había dicho, aún debería estar guardado así que sólo debería enviárselo a Kuroko.
-…
Miró la pantalla con el mensaje escrito, comenzó a buscar el contacto de Kuroko lentamente. ¿Para qué era el mensaje? ¿Por qué Aomine sonaba tan ansioso? ¿Por qué ese mensaje no podía esperar?
Encontró el contacto de Kuroko, todo lo que debía hacer era presionar enviar, pero una sensación extraña llenaba su pecho, dolía y sentía que le faltaba la respiración. Sacudió la cabeza, no importaba qué, tenía que enviarlo. Aomine contaba con que lo hiciera.
-Debo hacerlo-
-¡Ki-chan!
Kise se sobresaltó y volteó, viendo como Momoi se acercaba. Bajó su mano con el celular de Aomine, sonriendo un poco mientras Momoi llegaba frente a él con un rostro preocupado.
~FIN FLASHBACK~
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El sol seguía ocultándose cada vez más, ambos chicos seguían sentados en el piso de la cancha recargándose en la reja. Aomine suspiró, aunque Kise no se lo había dicho sabía que era por Momoi que se había enterado de lo que había sucedido. No estaba molesto, sólo se sentía culpable por no habérselo dicho él a Kise…
-Satsuki me dijo que había hablado contigo… pero no me dijo de qué
- Momocchi… estaba preocupada por mí…
Aomine recargó su cabeza en la reja, poco a poco se sintió confundido. ¿Por qué Kise le contaba aquello? Después de que contara que estaba en su sesión y que se había encontrado a Momoi, ¿Qué podría haber-
-¡!
De pronto volteó rápidamente a verlo, Kise notó su mirada y se encogió. Sabía que ya no había vuelta atrás.
-Kise… ¿qué pasó con el mensaje?
Kise apretó sus piernas a su pecho con sus manos sujetando con fuerza sus rodillas sin alzar la mirada. Aomine no dejó de verlo, sentía una sensación extraña en el pecho. Kise no había dicho que hubiera enviado el mensaje antes de encontrarse con Momoi… y ella le había contado que Kuroko se le había declarado… el mismo día en el que él estaba en su casa…Pero no podía ser, cuando Kise le había devuelto el celular le había dicho que había enviado el mensaje… ¿Qué era todo esto?...
-Kise…Sí lo enviaste, ¿cierto?
-Aominecchi… ―escuchó su propia voz temblando― yo… me sentía muy mal… no quería creer que ese día-
-Kise ―hizo que lo mirara― Contéstame… ¿Enviaste el mensaje?
El otro chico se mordió los labios con los ojos llenos de lágrimas y se soltó de la mano de Aomine negando casi imperceptiblemente. Pero Aomine lo vio claramente y sintió que su respiración se detenía mientras una leve molestia comenzaba a incrementar en su pecho.
-P-perdón… ―alzó la mirada al borde del llanto― ¡perdón Aominecchi! Sólo…estaba asustado, yo sabía que si lo enviaba Kurokocchi iría y ustedes hablarían y-
- ¿Por qué?... ¿Por qué me dijiste que lo habías enviado?
-P-porque no quería que te enfadaras conmigo… ―agachó la mirada con lágrimas desbordando de sus ojos― ¡Creí que sería más fácil! ¡P-pensé que si ya lo habías rechazado… yo-
-¡¿Y eso qué?!
Kise se sobresaltó sin alzar la mirada.
- ¡¿Por qué harías algo así?! ¡No iría a pedirle a Kuroko que saliera conmigo! ¡No sin-
Kise forzó una leve sonrisa y miró a Aomine sin importarle las lágrimas que se acumulaban cada vez más en sus ojos.
-¿No sin terminar conmigo primero?
Aomine no dijo nada, Kise sujetó con fuerza sus rodillas.
-Ne… Aominecchi… Al preguntarme qué habría pasado si hubiera enviado el mensaje… no tardé en saberlo… y tú también lo sabes… si ese día tu hubieras hablado con Kurokocchi… ustedes se habrían convertido en pareja.
Apenas dijo eso el ambiente entre ellos cambió y Kise lo notó… fue lo único que necesitó para saber que Aomine también pensaba eso.
-¿Estás tan seguro?
Kise se sorprendió un poco y alzó la mirada. Aomine lo miraba con seriedad.
-No puedo mentirte Kise… yo… sí lo pensé… pero, ¿qué hay de lo que piensa Tetsu?
-¿Q-qué?
-Kise… Tetsu no me contactó después de eso así que… creo que quiere dejar las cosas así… y él no habría aceptado salir conmigo si aún… estuviera contigo.
Kise no dijo nada, Aomine también se quedó callado por un momento. Se sentía muy por hacerle todo eso a Kise…
-Es mi culpa Aominecchi
Aomine volteó confundido, vio que los hombros de Kise temblaban, ninguno dijo nada por uno segundos, pero no pasó mucho ante de que viera que Kise sacaba lentamente del bolsillo de su chamarra un pequeño sobre y se lo dio a Aomine, que lo tomó en silencio.
-¿Qué es esto?
Apenas pudo escuchar la voz de Kise momentos después. Temblaba y parecía que estaba a nada de romper en llanto.
-Después… de despedirme de Momocchi… yo no sabía qué hacer, no sabía si estaba enojado o triste… p-pero antes de darme cuenta… estaba frente a un centro de servicio…
-… ¿Qué?
Kise no dijo nada más… pero fue justamente eso lo que hizo que una inquietud comenzara a llenar todo su cuerpo… Ese silencio lo decía todo, no enviar el mensaje no era toda la historia… pero no podía reaccionar de alguna forma sin saber qué es lo que había sucedido. Tenía que aclarar las cosas primero.
-Kise… ¿Qué hiciste?
Después de unos segundos pudo escuchar el susurro de Kise… lo dijo muy bajo, casi inaudiblemente… pero lo entendió. Abrió mucho lo ojos al escucharlo, se sobresaltó y miró el sobre que le había dado, lo abrió y al voltearlo un chip de celular cayó en su palma. Sintió un estremecimiento en su pecho. Al ver que no diría nada Kise agachó más la cabeza y apretó con fuerza sus rodillas.
"Hice que cambiaran tu número"
Aomine no hizo nada, no podía dejar de ver ese chip en su mano, con aquella frase de Kise en su cabeza repitiéndose una y otra vez. No podía creerlo. Parecía una broma. Simplemente lo que había dicho Kise parecía una mentira. ¿Ir a tal extremo de cambiar su número? Segundos después soltó una leve risa, sintiendo una especie de alivio.
-Imposible, he recibido llamadas y mensajes en mi teléfono, si lo hubieras cambiado no recibiría nada…
-Aominecchi… perdón…
Aomine volvió a ver a Kise, que no se movía en lo absoluto.
¿Era verdad? Kise habría tenido que enviar un mensaje a todos los contactos diciéndoles que había cambiado de número… ¿Había hecho todo eso… para que no hablara con Kuroko?
Después de unos momentos se cubrió la cara. Ninguno dijo nada, Kise no alzaba la cabeza y sujetaba con fuerza sus rodillas conteniendo la respiración. Sabía que había hecho mal, pero no había sido sino hasta días después, al ver el estado de Aomine, que se había dado cuenta de la gravedad de lo que había hecho. Se había planteado no decírselo nunca, pero verlo tan deprimido y resignado lo hizo ver que había arruinado las cosas. Amaba al chico de Tōō y no quería que estuviera con él si no era lo que en verdad quería.
El golpe de Aomine a la reja detrás de él lo sobresaltó, pero se contuvo de alzar la mirada y sólo se encogió más. Estaba preparado para cualquier cosa que hiciera Aomine. De todas formas sabía que ese era el final.
-¿Quieres decir que Tetsu cree que no he tratado de contactarlo… y que cambié mi número de teléfono?
Kise asintió forzosamente, por más que quería disculparse y pedirle a Aomine que no lo dejara se contuvo. Lo importante en ese momento era que Aomine tuviera una oportunidad de reconciliarse con Kuroko… porque ambos querían esa oportunidad.
Aomine no quitó su mano de su rostro, comenzaba a sentirse cada vez más enfadado por el hecho de que Kise no dijera otra palabra acerca de lo que había hecho. Como si decírselo mejorara las cosas. Se había sentido muy mal por haber puesto a Kise en esa situación, pero ahora no podía creer que hubiera hecho tal cosa.
-Tienes que hablar con Kurokocchi…
Aomine no pudo controlarse al escuchar eso. ¿Así de fácil veía las cosas Kise? ¿Con sólo decírselo creía que era suficiente? Volteó bruscamente la mirada mientras se levantaba.
-¡Es claro que lo haré! ¡Gracias a lo que hiciste las cosas están así! ¡¿Por qué rayos creíste que era buena idea?! ¡¿Por qué si sabías lo importante que era hiciste eso?! Cómo…¡¿Cómo quieres que vuelva a confiar en ti después de esto?!
El chico no dijo nada, Aomine sólo se enfadó más, sujetó a Kise de la chamarra y lo alzó. Kise se sobresaltó y lo miró con los ojos muy abiertos.
-¡Respóndeme! ¡Sé que también te lastimé pero esto es ir demasiado lejos! ¡No es sólo por mí! ¡Lastimaste a Tetsu! ¡Si ibas a vengarte de alguna manera debiste hacerlo contra mí! ¡No contra Tetsu!
-¡N-no quería vengarme! ¡Yo-
-¡Claro que sí! ¡Por haberte ocultado lo que pasó ese día! ¡Por más que no lo veas así es obvio que lo hiciste por eso!
Pareció que Kise iba a decir algo, pero inmediatamente apretó los labios y agachó la mirada bruscamente. Aomine no pudo soportarlo más, soltó a Kise y le dio la espalda.
-¡Maldición! Sólo… sólo mantente alejado de esto.
Estaba muy enfadado y quería gritarle mil cosas al otro chico… pero ahora sólo quería ir con Kuroko, necesitaba aclarar las cosas de una vez por todas… Kise escuchó los pasos apresurados de Aomine alejándose. Alzó la mirada rápidamente.
-¡A-Aominecchi!
Aomine volteó bruscamente y Kise vio esa expresión que había tratado de evitar. Bajó levemente la mirada sintiendo las lágrimas desbordándose de sus ojos. Aomine jamás lo perdonaría…
-Kurokocchi… se está quedando con Kagamicchi
Ninguno dijo nada. Kise sabía que Aomine no sabía nada de la situación de Kuroko, pero él, gracias a Momoi conocía un poco… jamás iba a poder enmendar lo que había hecho… Desde el inicio sabía que no había otra opción si decidía contarle a Aomine lo que había hecho… Pero era lo correcto, se arrepentía completamente de sus acciones, y no sabía cómo era que lo había hecho… sólo sabía que quería a Aomine y que la idea de perderlo había sido insoportable… pero también sabía que eso no justificaba lo que había hecho… por eso estaba dispuesto a ayudarlos…
No pasó mucho antes de que volviera a oír los pasos de Aomine alejándose, sin decir una palabra. Escondió su rostro entre sus manos encogiéndose más, dejando que los sollozos comenzaran a salir de su garganta. Sabía que iba doler… pero no sabía si iba a poder soportarlo. Había sido muy feliz cuando Aomine había aceptado salir con él. Los días junto a él lo hacían sentir completo y había terminado más enamorado de ese chico al poder pasar los días a su lado… Ahora todo eso desaparecería, no es como si sintiera que no se lo merecía, las cosas que había hecho eran imperdonables… pero una pequeña parte de él había tenido la esperanza de que Aomine le sonriera y lo abrazara diciéndole que no importaba porque lo quería a él… Esa misma parte que ahora no lo dejaba irse… porque quería creer que Aomine regresaría.
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-G-gracias
Kuroko colgó y bajó la mirada, vio la hora en su celular. 7:55 y no había tenido noticias de Kagami. No pudo evitar sollozar limpiándose una vez más las lágrimas. No podía quedarse ahí. Se levantó decidido, tomó el celular de Kagami y fue hacia el lugar donde Kagami le había dicho que tenía unas llaves extra. Buscó un pedazo de papel y una pluma, dejaría una nota por si Kagami regresaba antes que él. Escribió rápidamente y salió corriendo del apartamento, dejando que Nigou saliera con él. Bajó las escaleras corriendo, preguntaría en las tiendas de alrededor, iría al Maji Burger y a las canchas. Al salir no tardó en notar las miradas de la gente a su alrededor, seguramente lo veían muy desesperado y las lágrimas en sus ojos no ayudaban, pero era lo que menos le importaba.
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Aomine corrió hacia el apartamento de Kagami, por lo que había dicho Kise debería estar ahí. Tenía que aclarar las cosas, no podía creer que Kise hubiera hecho eso, seguramente Kuroko se sentía muy mal. No quería que esto se quedara así. De todas las personas Kuroko era a la que menos quería lastimar y seguramente ahora era el más herido de los dos. Jamás hubiera creído que Kuroko le confesaría que tenía sentimientos por él. Se había hecho a la idea de que jamás sucedería y ahora había pasado… era verdad lo que le había dicho a Kise, por supuesto que también tenía sentimientos por él, pero también lo enfadaba mucho que se hubiera interpuesto entre ellos de tal manera. Ya hablaría con él pero no podía dejar que Kuroko siguiera creyendo que había actuado de tal forma… Debía decirle la verdad, TODA la verdad.
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No corrió por mucho tiempo antes de escuchar a Nigou ladrando, se detuvo bruscamente y volteó. Vio que ladraba al otro lado de la acera, fue alzando la mirada reconociendo ese lugar…era el parque en donde había esperado a Kagami el día que le había confesado a Aomine lo que sentía…
-¡!
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-¡!
Aomine se detuvo, reconociendo a ese chico que corría por la calle. Aún a lo lejos podía ver que estaba llorando, estuvo a punto de correr hacia él cuando notó que él también se detenía. Se fue acercando sintiendo su corazón latir de manera desesperada.
-¡TETS-
-¡KAGAMI-KUN!
- ¡!
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Bueno ahí está! :DDD Espero que les haya gustado xDD siento dejarlo así pero ...así es la vida XDDDD Díganme que les pareció :O
