OK, ok, ok, ok. Un enorme LO SIENTO por todo este tiempo, y por todo el tiempo entre cada capítulo! T_T En realidad me da mucha pena tardar tanto ;_; No los entretengo con excusas ni nada, aquí está el capítulo, espero que lo disfruten ;w;


.

XIII

"Aunque sea una mentira"

-A-Aominecchi…

Kise no dejaba de ver la pantalla con el nombre de ese chico sin poder creer que lo estuviera llamando. Después de dos semanas, lo llamaba en este momento… ¿Por qué ahora que estaba pensando en seguir adelante con sus sentimientos y apoyarlo en su relación con Kuroko? No había sido fácil que llegara a esa decisión, el que hubiera entendido que podía seguir queriendo a Aomine no necesariamente implicaba que aceptara que ellos dos comenzaran una relación, sin embargo él lo había hecho. Conforme sus pensamientos fluían, digería la idea de que nada sería como antes pero que estaba "bien". No era nada fácil para él aceptar todo y ahora sucedía esto ¿Qué clase de prueba era?

-"¿Kise?"

El mencionado se sobresaltó y volvió a poner el teléfono en su oído con el corazón latiéndole con fuerza.

-¡A-Aominecchi! ¡S-sí! ¡Yo-

Kise trató de seguir hablando pero el sonido de la voz de ese chico llamando su nombre y sin dejar de resonar en su cabeza lo dejó en blanco. Su mano comenzaba a temblar, al igual que sus labios. Hacía tanto que no escuchaba su voz… Escucharlo llamando su nombre de esa manera, haciéndolo estremecerse… lo paralizaba

-"Mierda…"

Se sobresaltó comenzando a creer que el otro chico se arrepentía de llamarlo. Tenía que decir algo rápidamente, no podía dejar que esa llamada se terminara así, además quería seguir escuchando su voz, aunque fuera sólo un segundo más. Tenía que-

-"Maldición… estuviste llorando"

-¡!

Un golpe de realidad chocó contra su cuerpo. Toda la situación, las palabras y los sentimientos regresaron con fuerza provocándole una punzada en todo su cuerpo. Bajó rápidamente la cabeza apretando su puño contra el suelo. Todo su cuerpo temblaba y tenía mil sensaciones que no lo dejaban pensar claramente, que le dijera eso sólo lo ponía más ansioso. Al final cerró los ojos y se mordió los labios antes de contestar.

-N-no…

-"Por supuesto que sí, sólo escúchate maldición…"

Kise no dijo nada, ninguno lo hizo por un par de segundos. Era más incómodo y más difícil de lo que hubiera creído que sería… Además, ¿cómo es que Aomine se había dado cuenta de que había estado llorando? No es como si aún sollozara o algo parecido, ni siquiera había hablado tanto como para que lo notara… Agachó más la cabeza juntando todas sus fuerzas.

-¿P-por qué me llamas?...

No se escuchó nada por otro par de segundos. Kise apretó el teléfono mordiéndose los labios. Al final Aomine habló.

-"Kise, perdón por todo lo que sucedió"

Kise se sorprendió un poco, pero antes de que pudiera decir algo Aomine siguió hablando.

-"Te he lastimado tanto y seguramente tienes muchas preguntas sobre… todo, y yo también tengo cosas que decirte, es por eso que quiero… hablar contigo"

-¿Hablar-

-"No por teléfono… me refiero… en persona… ¿Está bien?"

El chico no dijo nada pensando en lo que acababa de decirle, ¿Aomine quería hablar con él? Por lo que sabía aún no había hablado con Kuroko, ¿Qué quería decirle si no-

Sintió una punzada en su pecho. Forzó una leve sonrisa y bajó la mirada. Kuroko… era eso.

Apretó los ojos y su puño comenzó a cerrarse con más fuerza.

-… "Kise… entiendo… si no quieres verme pero las cosas no están claras entre nosotros y yo te debo una explicación. Ha pasado mucho tiempo y no debí dejarte así, sin siquiera decirte qué sucedía."

Hubo un momento de silencio

-"¿Kise?... Oye, ¿estás ahí?... ¿Qué pasa? ¿Estás bien? ¡Kise!"

-Estoy aquí

-"¿Qué sucede?... ¿Estás-"

-No hablaré contigo

Al terminar esas palabras sintió como el ambiente se tensaba a través del teléfono y juraría haber escuchado a Aomine contener la respiración… pero quizás sólo lo hubiera imaginado. Alzó un poco la cabeza sintiendo como sus lágrimas comenzaban a querer acumularse en sus ojos.

-No lo haré si no has hablado con Kurokocchi primero…

-"Kise-"

-No puedo verte Aominecchi

En ese momento su voz se quebró sin que pudiera evitarlo. Volvió a bajar la cabeza tratando de recobrar la normalidad en sus palabras.

-Quiero verte… Aominecchi en serio quiero verte pero… ―comenzó a hablar más bajo para controlar su voz― pero aún no puedo hacerlo…

Ninguno dijo nada, Kise concentró todas sus fuerzas para suprimir el llanto. Podría llorar lo que quisiera pero no antes de colgar... no debía darle más problemas.

-"Esperaré"

Kise se sorprendió sin poder decir una palabra mientras Aomine seguía hablando.

-"No importa cuánto tiempo necesites, yo esperaré… No puedo continuar con esto sin antes dejarte claro todo"

El chico no hizo nada, se había sorprendido mucho al escuchar aquello… pero segundos después la última frase volvió a resonar en su cabeza, haciéndolo sonreír un poco.

-… Continuar con esto…

Cerró los ojos y negó. Entonces sí quería hablar con él para poder… ir con Kuroko, ¿no?

Agachó la cabeza y apretó sus labios tomando el coraje para seguir hablando, pero sin subir mucho el volumen de voz que había usado.

-No Aominecchi

-"Kise-"

-Tienes que hablar con él… y decirle todo… Kurokocchi ha sufrido mucho… y no puede seguir esperando… hasta que yo pueda hablar contigo… Yo no sé cuánto tiempo necesite para poder… verte… Por eso tienes que ir con él primero… Después… puedes hablar de lo que sea conmigo… de lo que sea…

Aomine se quedó en silencio. Kise se mordió los labios sin alzar la cabeza. No podía, aún no podía enfrentar las cosas de esa manera.

-Lo siento…

-"… ¿Por qué te disculpas?... Yo soy el imbécil aquí… Haciéndote llorar por mis estupideces"

Kise negó aunque sabía que el otro chico no podía verlo. Estaba a punto de no poder decir ni una palabra más debido al llanto que comenzaba a escalar su garganta. Sus labios temblaban y su vista estaba muy borrosa.

-"Kise… ¿en verdad no puedo verte?"

El chico se sorprendió al escuchar a Aomine con ese ligero tono de súplica en su voz. Apretó los ojos haciendo que un par de lágrimas que se habían acumulado en ellos cayeran por sus mejillas. Trató de calmarse un poco antes de seguir hablando… pero el nudo en su garganta no se iba. Era mucho más difícil de lo que había creído… No iba a poder seguir conversando… y aunque quería seguir escuchando la voz de Aomine… cada una de sus palabras hacía que su pecho doliera. No podía continuar así.

-Te quiero Aominecchi

-"¿Qué? Kise, ¿Por qué-"

Kise bajó el teléfono y colgó mordiéndose los labios. Se quedó mirando la pantalla por unos segundos, no pasó mucho antes de que volviera a ver el nombre y la fotografía de él con Aomine en la llamada entrante. Sonrió un poco memorizando esa imagen, después de un momento cerró los ojos y apagó el teléfono.

Se quedó recargado en la pared sintiendo como las lágrimas seguían acumulándose en sus ojos. Respiró profundamente tratando de calmarse sin abrir los ojos. Su cuerpo se sentía pesado, y en el momento en el que había colgado la desesperanza había sobrepasado la tristeza que sentía, haciendo que ahora además de la pesadez su cuerpo se sintiera en extremo cansado. Sólo… ya no podía más. Todo lo que había pensado antes era verdad. No tenía por qué olvidar los sentimientos que tenía por Aomine, y no lo haría… pero esa llamada sólo le había mostrado que todo era mucho más complicado. Después de desahogarse había creído que podría afrontar las cosas un poco mejor pero escuchar la voz de Aomine… No estaba listo para eso. Abrió los ojos recordando lo que había dicho el otro chico.

-…Hablar conmigo… antes que con Kurokocchi…

Soltó una leve risa y se mordió los labios. Que Aomine quisiera hacer eso sólo podía significar una cosa. Sabía lo que sucedería, lo había sabido desde el inicio pero en su mente él se enteraba por otros medios que ambos chicos arreglaban las cosas y se juntaban… no le había pasado por la cabeza que Aomine fuera a decírselo en persona y antes siquiera de hacerlo. No estaba para nada listo para enfrentarlo directamente. No podría soportar el que Aomine le dijera frente a frente que… que no lo había escogido a él. Y si no lo estaba sólo les daría problemas a Aomine y a Kuroko. Para ellos sería difícil estar juntos si él estaba ahí… Necesitaba estar un tiempo alejado de todo.

Se mordió con más fuerza los labios y apretó los ojos tratando de evitar sin éxito ese pensamiento que no se iba de su mente desde que había sucedido todo esto. El hecho de no haber sido suficiente…

Quería apoyar a Aomine, por supuesto que quería apoyar a los dos chicos porque ambos eran sus amigos… pero eso no significaba que no iba a sentir nada. Pensar en que Aomine y Kuroko se juntarían no podía no afectarle, era un constante recordatorio de que él no había podido hacer que ese chico olvidara al peliceleste… No, no quería que lo olvidara, lo que había querido era ser él… Quería poder ocupar ese lugar especial en la vida de Aomine… había querido que lo mirara con los mismos ojos, con ese mismo cariño… pero eso no había pasado y al parecer no lo haría jamás… Claro que Aomine había sentido algo por él, el tiempo que pasaron juntos no había sido una mentira… pero ese chico nunca había sentido algo más grande que lo que sentía por Kuroko, ni siquiera algo similar. Todo esto sólo le reafirmaba esos pensamientos… nunca sería lo suficiente para Aomine.

Bajó la mirada aún con lágrimas en los ojos, vió la pantalla apagada del teléfono, y por primera vez en esa situación no podía evitar querer llamar a Kasamatsu y decirle que quería hablar con él. Quería contarle lo que había pasado, quería descargar ese sentimiento en su pecho. No sabía si lo que había hecho era correcto, quizás estaba siendo egoísta, quizás estaba huyendo de todo y había más alternativas que no podía ver. Hablar con el otro chico lo había calmado de cierta forma y justo ahora lo que más necesitaba era tranquilizarse… Pero sentía que si encendía el teléfono Aomine lo llamaría antes de que pudiera marcar él y la fuerza que había tenido para colgarle se iría. Aún sentía dentro de su cuerpo ese impulso de pedirle a Aomine que no lo dejara así, que él podría hacerlo cambiar de opinión, y si escuchaba una vez más su voz eso sería lo que haría, aunque trataba de pensar en que debía apoyarlo, esa sensación se había anidado en su pecho desde que había escuchado su voz… Con sólo escucharlo su fuerza se quebraba y por esa razón en verdad quería hablar con Kasamatsu. Ese chico lo ayudaba a repensar las cosas y darse cuenta de lo que debía hacer… En este momento era prácticamente oficial que lo suyo con Aomine había terminado, ya no tenía ninguna oportunidad de estar con él. Era diferente el saber que Aomine aún no había hecho nada a ahora saber que había tomado una decisión… que no lo incluía a él. No importaba si él ya sabía que sucedería, verlo hecho una realidad… dolía más. Ahora tenía esa sensación de ansiedad acumulándose en su pecho al pensar que probablemente ahora Aomine iría con Kuroko y le diría todo, ambos arreglarían las cosas y resolverían todas sus dudas… entonces simplemente Aomine haría esa pregunta… conocía la respuesta de Kuroko… y sabía que Aomine no podría contener su felicidad, lo abrazaría y lo besaría con una sonrisa que probablemente él nunca había visto.

Se cubrió el rostro negando con fuerza. ¿Por qué tenía que imaginarse aquello? Simplemente se estaba torturando más. ¿Cómo era posible que la voz de Aomine lo quebrara de esa manera? No es como si el otro chico lo llamara para hacerlo sentir peor pero ahora su pecho dolía ante esa contradicción de saber que ya no tenía oportunidad pero que aún así quería decirle a ese chico que le diera una. Quería estar con él, en verdad lo amaba. ¡¿Por qué no podía estar con él?!

-¿Kise?

El chico se sobresaltó saliendo bruscamente de sus pensamientos, alzó la mirada para ver a su capitán frente a él respirando un poco entrecortadamente. Se sorprendió mucho y lo miró confundido.

-¿S-senpai? ―miró un poco a los lados― Pero… ―volvió a verlo― ¿No te habías-

-Iba para allá pero de alguna forma… poco después de que mandaras el mensaje algo me decía que debía regresar, no sabía si en verdad te habías ido así que vine lo más rápido que pude… te llamé hace poco y no contestaste, entonces-

-Apagué… el teléfono…

-… ¿Qué sucedió?...

Kise agachó la mirada poniendo en orden sus pensamientos. Ver a Kasamatsu tan de repente lo había sorprendido mucho. Ese chico había aparecido en el momento en el que quería verlo y hablar con él… Aún no llegaba a su cabeza el que el chico estuviera ahí, incluso se sentía desorientado, no sabía si estaba imaginando cosas, si ya se había vuelto completamente loco. Apretó los ojos y sacudió la cabeza, segundos después volvió a alzar la mirada y sí, ahí estaba. Kasamatsu lo miraba confundido, esperando a que él dijera algo. Era verdad, no lo estaba imaginando. Kasamatsu se agachó frente a él sin soltar su mochila.

-Kise… ¿está todo bien?

Kise se quedó mirándolo un buen rato. Kasamatsu no le quitó la vista de encima. Algo andaba mal, Kise tenía los ojos llorosos y esa expresión de dolor había regresado a su rostro. ¿Qué había pasado en ese-

Se sorprendió cuando Kise se enderezó rápidamente y lo abrazó con fuerza enterrando su rostro en su cuello y tomando fuertemente la parte de atrás de su chamarra. Kasamatsu lo abrazó sin salir de su sorpresa, ladeó un poco su rostro tratando de ver al otro chico.

-¿Kise?...

Kise negó sujetándolo con más fuerza. Kasamatsu no lo soltó, después de unos segundos se dio cuenta de que las personas los veían, así que se dedicó a enviar miradas asesinas a quienes susurraban al pasar junto a ellos, haciendo que caminaran más rápido. Claro que sería raro ver a ese alto y rubio chico abrazando a alguien como él, pero quería evitar que se esparcieran rumores que pudieran lastimar a Kise, ya tenía suficientes asuntos que ocupaban su mente para que ahora sucediera algo más.

Suspiró y subió una de sus manos a la nuca del chico y acarició suavemente su cabello. Olvidando por un segundo las miradas asesinas y enfocándose en confortar al más alto, sus hombros temblaban un poco y sentía unas cuantas lágrimas humedeciendo su playera. No sabía que había sucedido pero esperaría a que Kise se calmara antes de preguntar cualquier cosa. En ese momento sólo necesitaba a alguien junto a él, con o sin palabras.

.

...

.

Una chica de cabello rosado se encontraba frente a su escritorio acomodando varias hojas que acababa de escribir. Después de terminar con sus deberes se había puesto a ordenar la información que tenía sobre algunos de los equipos con los que la Academia Tōō jugaría. Había estado tan enfocada en la situación por la que pasaba su amigo de infancia que había dejado pasar muchas cosas que debía hacer así que tenía que ponerse al corriente. Nadie parecía saber lo que sucedía ya que era normal que Aomine no apareciera en las prácticas, pero si ella comenzaba a actuar diferente entonces sí lo notarían, y no podía causarle más problemas a su amigo.

-¿?

Volteó a un lado y vio su celular vibrando en su cama, dejó las hojas en el escritorio y fue a tomar el teléfono. Al ver el contacto que la llamaba se sorprendió y contestó rápidamente.

-¿Dai-chan?

-"¡Satsuki!"

-¿Qué pasa? ¿Está todo bien?

-"¡¿Kise está quedándose en su casa?!"

-¿Eh?

-"¡Que si Kise está en su casa! ¡¿Está quedándose con alguien?!"

-N-no que yo sepa, ¿Por qué Dai-chan? ¿Qué sucede?

-"¡Llamé a su casa y dijeron que debería haber llegado hace horas! ¡Pero me dijeron que en los últimos días había ocasiones en las que no llegaba hasta el día siguiente!"

-¡Dai-chan! ¡Explícame bien qué sucede! ¡Así no puedo ayudarte!

-"¡Maldición! ¡Llamé a Kise para decirle que quiero hablar con él! ¡Me dijo que no lo haría hasta que yo hablara con Tetsu y después colgó! ¡Traté de llamar otra vez pero apagó su teléfono! ¡Entonces llamé a su casa y- ¡Mierda! ¡Necesito hablar con él!"

Momoi se sorprendió al escuchar aquello, por la voz de Aomine el chico se encontraba corriendo, además escuchaba los ruidos de los autos.

-Dai-chan, ¿qué estás haciendo? ¿A dónde-

-"A su escuela, si no ha llegado a casa y no se está quedando con nadie es probable que siga ahí"

Momoi apretó el teléfono, seguramente Aomine estaba preocupado. No sabía exactamente cómo había ido la conversación entre ellos dos pero si había hecho que Aomine se portara así entonces necesitaba hacer algo.

-Entiendo, te llamaré en un par de minutos

-"¡Bien!... ¡Gracias Satsuki""

Momoi colgó y se sentó frente a su escritorio, encendiendo su computadora portátil sin poder evitar una leve sonrisa en sus labios. Desde que Aomine había empezado a salir con Kise esos pequeños "Gracias" no eran algo inusual. El rubio siempre lo regañaba porque no agradecía apropiadamente y aunque en un inicio lo hacía de forma desganada había terminado por hacerlo automáticamente…

Miró su teléfono a un lado pensando en su amigo, No sabía qué era lo que pasaba todavía, ni lo que Aomine quería hablar con Kise, pero los ayudaría. Haría lo que fuera por ayudarlos.

.

...

.

Kasamatsu se sorprendió

-¿Qué?

Kise bajó la mirada sujetando sus rodillas. Ambos estaban sentados en el piso, recargados en la pared del edificio en donde Kasamatsu lo había encontrado. Se habían quedado un buen rato abrazados hasta que finalmente Kise se había separado.

-Él… me llamó…

Kise acercó sus piernas flexionadas a su pecho, después de decirle que Aomine lo había llamado había sentido una ligera punzada.

-Me dijo… que quiere hablar conmigo en persona… pero no estoy… listo para verlo… Creí… creí que ya no sería tan difícil pero el sólo hablar con él me… no… no puedo verlo aún

Se quedaron callados un momento, Kasamatsu miró al frente pensando en lo que Kise acababa de decirle. No podía creer que justo cuando se había ido aquello hubiera pasado. No debía haberse ido, una tonta reunión no era lo suficientemente importante como para dejar a Kise cuando se encontraba así. Antes de salir le había parecido que el chico quería estar solo, pero debió haber sido eso lo que debió detenerlo. Aún no era el momento de dejarlo solo, Kise sentía que todo era su culpa y que nada podría salirle bien. Era el momento menos indicado para dejarlo tener esos pensamientos, y no ayudaba en nada que hubiera recibido esa llamada. Al fin había podido abrirse y desahogarse, pero ni siquiera había tenido tiempo de tranquilizarse antes de volver a recibir esa cantidad de emociones.

-…

Suspiró, entendiendo lo que Kise seguramente había pensado cuando el otro chico le había dicho que quería verlo. Volteó un poco.

-Esa llamada… ¿Crees que quiere verte para decirte que va a estar con él?

Kise se sobresaltó y alzó la mirada. Se quedó mirando a Kasamatsu, ninguno dijo nada por un buen rato. Kasamatsu suspiró y miró el teléfono de Kise en su mano.

-¿Por qué querría hablar contigo primero si no es para decirte que ya decidió ir con él?... Estás pensado eso, ¿cierto?

Kise asintió lentamente, Kasamatsu no hizo nada por un par de segundos. Kise vio como volteaba hacia él y alzaba lentamente su mano acercándola a su rostro.

-¿Sen- ¡Au!

Se tomó la frente después de que Kasamatsu lo golpeara con el dedo, lo miró confundido y adolorido.

-¡¿P-por qué-

-¿No te cansas de estar hundiéndote tú sólo?

Kise se sorprendió un poco, sin poder evitar sentir un dolor tenue en su pecho. Kasamatsu pareció notarlo y relajó su rostro negando un poco mientras le devolvía su teléfono.

-Me refiero a que te haces ideas negativas y después dejas que te depriman, ¿Por qué no piensas que te quiere ver para darte una serenata y disculparse o que quizás te va a llevar a Hawaii?

Kise lo miró confundido. ¿Serenata? ¿Hawaii? ¿De qué estaba hablando? Obviamente Aomine no haría eso. Kasamatsu vio la confusión del rubio y suspiró.

-Te estoy diciendo que no tienes que pensar sólo en cosas malas. Claro que te pueden ayudar a mentalizarte o algo pero creo que estaría bien que usaras tu imaginación para contrarrestar todo lo malo que piensas, ¿sabes?

-Pero… nada de eso pasaría

-¿Y por eso no puedes imaginarlas? Además no sabes si te llamaba para eso

-¿P-por qué otra razón sería? El tono de su voz… ―bajó la mirada― No… no era para decir que decidió estar conmigo…-

-Tal vez decidió no estar con nadie

Kise se sorprendió y volteó a ver a Kasamatsu

-¿Qué?

-Tal vez se dio cuenta de que es un imbécil engreído rompecorazones que va por ahí lastimando a-

-¡S-senpai!

Kasamatsu flexionó sus piernas y apoyó su codo en ellas, recargando su mejilla en sus nudillos mientras miraba hacia otro lado.

-Lo siento pero no me agrada ese sujeto, desde antes de que salieras con él algo no me gustaba… cuando se hicieron pareja tuve el impulso de decírtelo pero en verdad te veías muy feliz y por eso no dije nada

Kise lo miró un poco sorprendido. Dejando de lado el que Kasamatsu hubiera sabido desde el principio que salía con Aomine… él nunca había escuchado de él que no le agradara. Ni siquiera había escuchado que lo mencionara en algún momento.

-… ¿Por qué?...

-¿Cómo podía decírtelo si todos los días tenías esa sonrisa en la cara?

-¡N-no! Me refiero a… ¿por qué… no te agrada?

Kasamatsu volteó a verlo con cara de incredulidad, pocos segundos después de ambos quedarse mirando Kise entendió. Era claro que él conocía más de Aomine por su pasado en Teiko, los que llegaban a conocerlo después… obviamente sólo conocían la fase engreída y hostil del chico.

-¡Él- él no es sólo así senpai!

-Pero es, ¿no?

Kise abrió la boca para reclamar, pero no tenía como contradecir eso. Aomine era ese tipo de chico que por fuera muestra que odia al mundo, además de que no ayudaba su actitud de superioridad hacia todos, junto con su frase "El único que puede vencerme soy yo"… pero eso no era todo él. Aomine era mucho más que eso.

Kasamatsu se quedó mirando a Kise, que parecía querer decir algo pero no encontraba qué decir. Suspiró y miró al frente.

-Ya sé, ya sé… pero yo no conozco nada más que eso, por supuesto que no me va a agradar. Al verte tan feliz por salir con él fue claro que había más que lo que yo veía pero eso no evita que no me agrade esa parte de él, no podía dejar de pensar en que en cualquier momento esa parte en particular te podría lastimar

-Senpai…

-Y mírate ahora, ¿Cómo quieres que no lo odie?

Kise no dijo nada y bajó la mirada lentamente. Entendía a Kasamatsu pero también quería que supiera que Aomine no era el malo de la historia. El tiempo que había estado con él lo había hecho la persona más feliz del mundo… no importaba si no lo había querido como a Kuroko… durante ese tiempo Kise había sentido como si fuera lo único para Aomine. Él siempre le prestaba atención, concedía sus caprichos y en realidad nunca habían peleado de una manera fuerte. Nunca habían pasado más de dos días antes de que Aomine hiciera que se reconciliaran, y si él en verdad estaba enfadado Aomine no se iba de su lado hasta estar seguro de que no lo estuviera. De vez en cuando le daba pequeños regalos sin ningún motivo en especial, lo llevaba a citas e incluso compraba todas las ediciones de revista en las que él salía antes que las que a él le gustaban. Recordaba también que cuando uno de sus familiares había fallecido no había querido salir de su habitación, y Aomine se había quedado afuera por más de tres horas hasta que finalmente él abrió la puerta… y estuvo con él hasta que se había sentido mejor, se habían quedado abrazados por mucho tiempo y Aomine incluso había cocinado algo para que se animara… fue la primera vez que Aomine cocinaba y después de eso lo hacía cuando Kise se sentía mal. Había hablado con Momoi y al parecer el chico miraba programas de cocina sólo para prepararle algo a él.

-Kise…

El chico se sobresaltó un poco, volteó a ver a su compañero y notó su vista muy borrosa. Se confundió un poco y pasó su mano por su mejilla, sorprendiéndose al darse cuenta de que las lágrimas caían de sus ojos.

Kasamatsu torció ligeramente la boca, acercó su mano a Kise y le limpió las lágrimas. No habían dicho nada por unos segundos, al mirarlo notó cómo se formaba esa pequeña sonrisa en su rostro mientras sus ojos se cristalizaban. Era claro que estaba pensando en el otro chico y esa otra parte que él no conocía.

-Lo siento... sólo…

-Pensabas en él… Entiendo, perdón por lo que dije

-N-no, sé por qué lo ves así… pero quería que supieras que él también es diferente… y sólo me quedé pensando en… todo… en nosotros y lo que hacía por mí…

Kasamatsu separó su mano del rostro de Kise mientras él seguía secándose las lágrimas. En ese momento había podido ver el cariño tan sincero y profundo que le tenía a Aomine, no sólo como el chico que le gustaba… sino como persona.

-Él quería decirle a los demás

-¿?

Kise dejó de secarse las mejillas pero no alzó la mirada.

-Aominecchi quería decirle a los demás que estábamos saliendo… después de estar casi seis meses juntos él me preguntaba muy seguido si en serio no quería decirle a nadie… yo siempre me negaba y él nunca preguntó por qué… yo en verdad… no quería que nadie lo supiera…

-… ¿Por ese otro chico?

Kise no hizo nada, segundos después asintió lentamente.

-En realidad… no eran los demás… No quería que Kurokocchi… supiera, pero si alguien más se enteraba era sólo cuestión de tiempo antes de que él lo escuchara… yo… al pensar que lo sabría siempre sentía que había traicionado a Kurokocchi, por eso no quería que él se enterara… ―soltó una risita y se cubrió un poco la boca― eso… fue muy egoísta de mi parte… ¿no? Preferí ocultarle todo a tener que enfrentarlo…

-…

Kasamatsu lo miró por un par de segundos, aunque entendía el que Kise hubiera actuado de esa forma no podía justificarlo… Quizás parecieran actos inofensivos, pero eso los había llevado a como estaban ahora y era lo que los estaba haciendo sufrir de esa forma… y Kise lo sabía.

-¿Qué le dijiste?

-¿Eh?

-Cuando te dijo que quería verte

-Y-yo…

Kise sintió una especie de ansiedad cuando le preguntó eso. Bajó la mirada apretando sus manos, sentía que lo que había hecho estaba mal, y si ese era el caso era muy probable que Kasamatsu también lo pensara así, pero se había decidido a hablar con él. Así que lo diría todo.

-L-lo que te dije, que no puedo verlo aún, no si no ha hablado con Kurokocchi antes… porque él ha sufrido mucho y yo no sé hasta qué momento pueda verlo… Es que en serio no… no creo que pueda hacerlo… ver a Aominecchi… o a Kurokocchi, n-no es egoísmo, es sólo-

-Bien, no tienes que hacerlo

-¿Qué?

-¿Qué?

Kise se quedó mirando un poco sorprendido al otro chico, negó levemente.

-N-no, sólo… creí que me dirías que… no era lo correcto

-… ―suspiró― Si no estás listo para verlos no tienes que forzarte. Quizás necesites estar un tiempo alejado, si actúas sin estar completamente convencido de lo que quieres hacer entonces sí tomarás decisiones que te afectarán a ti y a los demás. Haz lo que sientas que debes hacer.

Kise volvió a bajar la mirada. Era un poco extraño oír eso cuando había pensado que le diría lo contrario… en verdad se sentía muy aliviado.

-Además así lo harías sentir un poco mal y no le caería nada mal en mi opinión

-¡S-senpai!

-Dije en mi opinión… ―lo miró― pero… alejarte ahora también significa no saber su lado de la historia… ¿Estás dispuesto a eso? Te lo has estado preguntando, ¿no?

Kise bajó un poco la mirada

-Sí… pero ya no sé… si quiero saberlo…

Se quedaron callados un par de segundos, Kise pensaba en lo que le había dicho su compañero. Si hablaban de lejanía ya llevaba 2 semanas, pero sentía que eso había sido de parte de Aomine… si se alejaba él entonces sería diferente porque pensaba otras cosas, pero también sentía que por una parte era huir…

-Si le dices cómo te sientes y que necesitas alejarte no es huir

Kise se sobresaltó y miró a Kasamatsu muy sorprendido, quien lo miró un poco confuso al verlo reaccionar de esa forma.

-… ¿Qué?

-¿D-dije algo? ¿Cómo-…

-… No entiendo

Kise negó levemente.

-No…no es nada

Kasamatsu lo miró un par de segundos, parecía estar pensando algo detenidamente.

-¿Senpai?

-…Extraño

-¿?

-Has actuado un poco extraño… no sé si soy yo o en serio algo sucede

-N-no, sólo… sólo no creí que hablaría tan confiadamente con alguien que no fuera… él… ―soltó una risita― y a veces creo que es un poco raro… quizás es eso…

-…Hmm… quizás…

Se quedaron callados, Kise miraba sus manos mientras Kasamatsu no le quitaba la vista de encima. Kise seguía perdido en sus pensamientos, si bien era raro que pudiera hablar así con Kasamatsu, también era un alivio poder hacerlo. Además le había sorprendido lo bien que manejaba Kasamatsu todo el asunto, dejando de lado su odio hacia Aomine en verdad le estaba ayudando a pensar las cosas… Hacía un rato se sentía devastado, y aún ahora dolía pero… tener a ese chico a su lado le daba la fuerza para soportar ese dolor.

-Oye, ¿Por qué no te quedas en mi casa?

Kise se sorprendió y volteó a ver al otro chico confundido, Kasamatsu se recargó en la pared sin dejar de mirarlo.

-Así podré vigilarte más de cerca, y me aseguraré de que vayas al entrenamiento… además puede que tanto ruido te ayude a distraerte un poco.

- ¿Eh? ¡Ah! ―agitó levemente su mano frente a él― No, no es necesario… Gracias senpai… pero-

-Sólo hoy, mañana puedes volver si quieres

Kise no dijo nada, Kasamatsu lo miraba sinceramente. No quería molestar a su compañero… este día ya había hecho muchas cosas por él pero… en verdad no quería estar sólo todavía… El que en su casa hubiera personas esperando no significaba que lo hiciera sentir mejor, ninguno sabía lo que sucedía y en este momento le sería demasiado difícil explicar la situación… Quizás ir con Kasamatsu… no era mala idea…

Después de unos segundos sonrió un poco y asintió levemente.

-Mhm… Gracias

-Entonces vamos

-¡Ah! Pero, ¿qué pasa con lo que tenías que hacer senpai?

-Pueden hacer una tonta reunión sin mí, vamos

Kasamatsu se enderezó y comenzó a caminar, Kise lo miró unos segundos y sonrió un poco. Tomó su mochila y después de levantarse se adelantó un poco para alcanzar al chico, sintiéndose más liviano que cuando había contestado la llamada.

-¡Senpai! ¡Comamos los dulces que compraste!

-¿Hah? ¿Por qué no te los comiste?

-Eso no importa, además tenemos mucho dinero para comprar otra cosa si no los quieres

-¡Ese dinero es mío!

-Puede ser tu regalo de consolación para mi senpai

-¡¿Hah?!

Los dos se alejaron "discutiendo" mientras Kise no dejaba de pensar que no tenía manera de agradecerle a Kasamatsu por todo lo que hacía por él, no entendía como no había dejado que ese chico se acercara a él… se había cegado tanto al pensar que Aomine era el único que lo entendía que no había visto a ese chico apoyándolo desde el inicio… y a partir de ahora él mismo haría lo que fuera necesario para mostrarle que estaría ahí para él sin importar nada.

.

...

.

(9:00 p.m)

Kagami suspiró y alzó la cabeza después de poder poner en orden sus pensamientos con más facilidad. Estaba sentado a mitad de las escaleras que llevaban al piso donde vivía, recargaba sus codos en el escalón de arriba de donde estaba sentado. Había salido del apartamento después de que Kuroko le azotara así la puerta, sabía que si no se iba, el chico no saldría jamás y si todo salía como pensaba cuando regresara al apartamento encontraría a Kuroko durmiendo en el cuarto, le había dejado comida en la mesa así que no le preocupaba eso. Aunque ya era más tarde sentía que aún no debía regresar, había subido y bajado las escaleras varias veces, e incluso había salido un rato del edificio, encontrándose con un grupo de jóvenes fumando y riendo.

Giró un poco su cabeza y vio la cajetilla y el encendedor a su lado, después de verla un poco hizo su cabeza hacia atrás suspirando otra vez.

-…

Volvió a ver a un lado, tomó la cajetilla y la abrió, viendo dos cigarrillos dentro mientras se mordía los labios. Antes de siquiera poder darse cuenta se había acercado a los chicos y les había pedido un cigarrillo. No era algo de lo que se enorgulleciera, pero en América había fumado por un corto periodo de tiempo, hasta que Tatsuya lo había regañado y hecho prometer que no lo haría jamás. No le había sido difícil dejarlo pero ese día al ver a esos chicos simplemente había querido fumar uno. Estaba seguro que era toda la maldita ansiedad, sus nervios estaban hechos un desastre y sabía que uno de esos cigarrillos le traería calma, pero al final estaba su promesa con Tatsuya.

-Ugh…

Se recargó un poco más en los escalones, por si fuera poco esos chicos no le habían regalado uno sino dos y eso le estaba matando aún más los nervios. ¿Por qué? No lo sabía, quizás fuera la doble tentación.

-¡Gah! ¡Suficiente!

Se volteó y tomó la cajetilla, sacando uno de los cigarrillos y poniéndolo entre sus labios mientras tomaba el encendedor.

-¿Kagami-san?

El pelirrojo se sobresaltó y volteó rápidamente hacia lo alto de las escaleras después de quitarse el cigarrillo de los labios. Vio a una mujer con un par de bolsas de supermercado en las manos.

-¡Yamamoto-san!... ¡! ¡AH!

Kagami se levantó rápidamente guardando las cosas en los bolsillos de su chamarra y caminó hacia la mujer.

-Lo siento, no quería asustarte. Me pareció ver a alguien y sólo me acerqué

-No, no se preocupe. Déjeme ayudarle…

-¿Eh?... ¡Ah! ¡Muchas gracias!

Kagami tomó las bolsas y ambos se acercaron hacia la puerta del apartamento de la mujer, mientras ella buscaba sus llaves.

-¿Está todo bien? Últimamente has pasado mucho tiempo afuera de tu apartamento

-Todo está bien, no se preocupe

-Y, ¿Cómo está tu amigo?

El chico se sorprendió, la mujer alzó un poco su mano agitándola levemente

-¡No quiero entrometerme ni nada! Sólo lo he visto un par de veces y se veía un poco decaído

-¿Lo ha… visto?

-¿? Sí, cuando era hora de que regresaras de la escuela el salía cuando escuchaba el elevador, al ver que era yo sólo me saludaba y entraba otra vez al apartamento. No ha pasado en los últimos días así que creí que había vuelto a casa

-N-no… sigue conmigo

-¿Es así?... Ya veo… ―abrió la puerta― gracias por la ayuda Kagami-san, espero que todo se arregle

-M-mhm… gracias

La mujer entró con las bolsas a su apartamento. Kagami se quedó parado un rato y después volteó hacia su puerta. Nunca había visto a Kuroko esperándolo, pero esa mujer sí… Sabía que la gente notaba un poco más a Kuroko ahora que estaba decaído pero le extrañaba que él no hubiera notado que lo esperaba.

Suspirando regresó a las escaleras y se sentó con las manos en sus bolsillos. Perfecto, se había hecho a la idea de que debía olvidar todas las "señales" recientes de que Kuroko pudiera sentir algo por él y ahora esa mujer le decía aquello. ¿Qué el mundo no quería componer las cosas que había arruinado? ¿Qué tanto mal había hecho en su vida pasada para merecer esto?

-Maldición… ugh

Se cubrió el rostro con las manos recargando sus codos en sus rodillas. Tenía que dejar de hacerse ideas tontas y enfrentar las cosas tal como eran, pero el hecho de que hubieran pasado tantas situaciones ese mismo día sólo lo estresaban y no sabía qué abordar primero o qué olvidar por el momento. Sentía que todo era imposible de evitar pero aún así no podía tratar todo lo que había pasado al mismo tiempo…

-…

Aunque sabía que todo era imposible de evitar en realidad no podía dejar de pensar en que quería que sólo uno de ellos quedara en el olvido, que no se mencionara nunca más y que fuera cosa del pasado. Sacó su teléfono y sin encenderlo lo sostuvo frente a él a la altura de su cuello por algunos segundos, para después suspirar y cubrirse el rostro confirmando que aquellas marcas seguían ahí. ESE asunto era el que quería olvidar, pero al parecer no sería así de sencillo. Si bien no TENÍA que decírselo a Kuroko, esas cosas siempre terminan por ser conocidas por la persona que menos quieres que se entere, y a juzgar por el comportamiento de la chica esa tarde bien podía ir y decirle a Kuroko todo por haberla hecho enfadar, y prefería que Kuroko lo escuchara de él, con su debida explicación y contexto, a que lo escuchara de esa chica.

-… ―se tomó la cabeza― pero, ¡¿cómo voy a decírselo?!

¡Estaba perdido! ¡¿Cómo rayos iba a decirle a Kuroko que se había acostado con una chica porque lo habían herido las cosas que le había dicho y porque la chica se parecía a él?! ¡¿Cómo-iba-a hacer- eso?! No era el hecho de haberse ido a un hotel con una chica, había sido que lo había hecho porque en su delirio esa pálida piel y esos ojos azules lo hicieron recordar al chico. ¡No podía decirle eso! No podía llegar y simplemente decir: "Ah, por cierto Kuroko, la noche que me contaste lo que pasó me rompiste el corazón y entonces me acosté con esa chica porque se parecía a ti. Ah, y me la pasé diciendo tu nombre mientras lo hacíamos, bueno, eso era todo. ¿Vamos a comer?"

NO-PODÍA

Y mucho menos ahora que por alguna extraña razón el chico lo había besado. No quería causarle más problemas y confusiones a Kuroko. Después de tratar de arreglar todo esto del beso las cosas seguirían su curso y era inevitable que Aomine y Kuroko hablaran, y a raíz de eso él sabía qué pasaría, entonces ese beso quedaría como una anécdota divertida que claro, a él le partiría el corazón, pero que tendría que fingir que había sido lo más irrelevante que le había sucedido… pero todo podía resultar de una manera muy diferente y muy complicada si esa chica hacía algo, si le decía a Kuroko lo de esa noche… ¡Rayos! ¡Lo que más le frustraba era que le había contado prácticamente todo a esa chica! Ella no lo había obligado, en cierto momento le había preguntado por qué estaba tan triste y entonces él, como si fuera lo más normal del mundo, le empezó a decir todo a esa chica desconocida que se había encontrado a las 3 de la mañana afuera de una cabina telefónica, y ahora que la había enfadado podía desquitarse con toda esa información que él tan voluntariamente le había dado.

-Maldición ―se cubrió el rostro― ¡¿Qué no puedo tener ni un respiro?!

Sabía que al final Aomine y Kuroko se harían pareja, que todo esto estuviera sucediendo sólo retrasaba su tortura total con tortura intermedia… y lo peor era que por sus mismas acciones ahora estaba sufriendo, así que ni siquiera podía echarle la culpa a alguien. Tenía que empezar a actuar pero para acelerar las cosas… si bien tenía que decirle de alguna forma lo de esa noche, eso no era lo primero que debía hacer… él sabía cuál era el primer paso.

-… ―Volteó a ver hacia arriba de las escaleras

Kuroko debía regresar a casa… debía regresar a la realidad y olvidar lo que había sucedido en el apartamento… pero ahora no sabía cómo decirle que volviera a casa sin que creyera que se lo pedía porque estaba incómodo por ese beso.

Regresó su vista al frente y rozó levemente sus labios con las yemas de sus dedos. Segundos después soltó una risita y volvió a recargarse en los escalones con una leve sonrisa en su rostro y cerrando los ojos. No sabía cómo era que podía cambiar tan drásticamente de humor, hacia unos segundos estaba torturándose con el asunto de la chica y ahora… sólo quería recordar la sensación de los labios del menor sobre los suyos. En verdad… ese chico lo controlaba sin saberlo… y era justamente por eso que no le caía tan bien a Tatsuya, él había visto qué tan dependiente se había hecho del menor… pero eso no era culpa de Kuroko.

-Soy yo… ―soltó una risita― yo soy el enfermo que se enamoró de quien no debía

De todas las personas en el mundo su corazón había elegido a Kuroko, a sabiendas de que le gustaba alguien más. Estaba sufriendo mucho por querer a ese chico y aún así…

-… ―sonrió levemente― no lo cambiaría por nadie más

Jamás lo haría… porque sí, era un enfermo masoquista…pero la felicidad que llenaba su cuerpo cuando estaba con el otro chico, nadie podría sustituirla jamás… Nadie.

.

.::.


Helo ahí, en este mismo instante me pongo a continuar el siguiente capítulo, díganme que les pareció este, si siguen aquí, si les gustó, adelante ;w; y también si se me pasó algún errorcito de ortografía con toda confianza díganme ;w; Los veo en el siguiente capítulo! Que creo que va a ser un poco más corto pero así podré actualizar antes ;w; Muchas gracias a los que siguen por aquí aunque me he tardado muchísimo T.T

Nos leemos! ;w;