¡Wuuu! Diciembre 33 x'D

Esta vez sobrevaloré mi capacidad de encontrar internet en cualquier parte D: PERO heme aquí, retrasada para variar °A°

Sin quitarles más tiempo, ¡Feliz 2019! y ¡Feliz lectura!

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XX

"Si tan sólo fuera yo"

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Kagami apretó los ojos, saliendo de su sueño al escuchar un ruido incesante cada vez más cerca de él. Poco a poco fue despertando mientras identificaba el sonido que hace días no escuchaba, después de hacerlo prácticamente cada uno de ellos. Al inicio se giró pretendiendo ignorar la alarma que había puesto la noche anterior, pero pasados pocos segundos suspiró y estiró su brazo tomando su teléfono, apagando el sonido y volviendo a recostarse con su brazo cubriendo sus ojos, aún somnoliento pero decidido a no volver a dormirse.

-...

Movió su brazo hacia su frente y fijó su vista en el techo sin hacer nada más. Ahora que la alarma estaba apagada, todo se encontraba en un extraño silencio. Debido a los últimos acontecimientos, su apartamento había experimentado varios cambios de ambiente. Entre el inicio con Kuroko completamente deprimido, después la incertidumbre y ligera incomodidad que se sentía entre ellos, arranques imprevistos del peliceleste, comportamientos extraños de Tatsuya y el chico, y apenas Kise y su inesperado encuentro con Kuroko... En tan sólo esas semanas su apartamento había visto pasar más cosas que en todo el tiempo que él llevaba viviendo ahí... y quizás por eso el silencio de ahora le parecía extraño... en algunos momentos casi insoportable.

-... ―suspiró tratando de evitar pensar en la voz de Himuro regañándolo por ser tan dependiente de la presencia del peliceleste

Se enderezó quitando aquella voz de su cabeza y en su lugar pensando en lo que debía hacer mientras se dirigía al baño para tomar una ducha rápida. El día anterior, a pesar de que aún se encontraba en el tiempo en el que según Kise y Himuro debía "descansar", se había decidido a asistir a la escuela. Entre la ansiedad de no poder hacer nada y el ambiente que de a momentos le causaba querer irse, era mucho mejor plan estar en clases. En verdad no estaba gravemente lastimado, las molestias ya no estaban ahí la mayor parte del tiempo, y además, para estar más seguro, le había llamado al médico, y éste le había dicho que mientras no se esforzara de más todo debería estar bien, claro, sin olvidar tampoco los medicamentos y el ungüento. Otra de las razones para haber llamado al médico era para tener una justificación sólida por si "alguien" decidía portarse como un sabelotodo. Y ese alguien era nada más y nada menos que Himuro, Kise entendería a regañadientes pero el otro chico le había dicho que debía descansar el mayor tiempo posible y aunque muy seguramente le traía sin cuidado lo que el médico pensara al menos así él no se sentiría tan mal, y Himuro no podía refutarle tampoco que no podía seguir faltando a la escuela, porque, aunque no le creyeran, le preocupaba la cantidad de inasistencias que tenía.

Además no quería que Kuroko se preocupara por él, si lo hacía el peliceleste volvería a pasar los apuntes de ese día y no quería continuar quitándole su tiempo... Tenía que empezar a deshacerse poco a poco de las preocupaciones porque si no sólo irían incrementando... así que aprovecharía que ya estaba allá para resolver otra pequeña cosa que también lo tenía ligeramente ansioso y no lo dejaría descansar completamente de todas formas. Aunque, claro, no era la razón principal de que se empeñara tanto en ir a clases, sólo algo más que aprovecharía para hacer.

-No es urgente que lo sepa, sólo ya que voy a ir, preguntaré. No es por nada más y...

Suspiró con fuerza tomándose la cabeza.

¿A quién rayos engañaba? Simplemente ya no podía más, necesitaba saber qué era lo que había sucedido entre Aomine y Kuroko el día anterior. El peliceleste no lo había contactado por ningún medio y eso podía significar que algo malo había pasado y había vuelto a cerrarse, o que todo había salido tan bien que lo había olvidado completamente.

-… ―soltó un quejido

Mentiría si dijera que no le había sorprendido que la noche anterior no le llamara o le mandara un mensaje, después de todo el chico le había confiado muchas cosas, y por los últimos días creía que le contaría prácticamente todo lo que pasara, sobretodo su reencuentro con Aomine después de todo lo ocurrido. Pero no lo había hecho, y él no quería parecer un entrometido al llamarle para que le contara, aunque en verdad no creía poder aguantar más tiempo sin saber nada, así que trataría de lucir lo menos entrometido posible… aunque era lo que estaría haciendo.

Después de un rato de reflexiones en la ducha, y de idear conversaciones que no lo hicieran parecer tan desesperado, el chico salió y sin apresurarse comenzó a vestirse, pensando que sería mejor distraer sus pensamientos del peliceleste porque mientras más lo hacía más ansiedad se acumulaba en su cuerpo. Una vez estuvo listo tomó su mochila y salió del apartamento con tiempo de sobra, pensando en Himuro trataría de no hacer más de lo necesario y al tener tiempo podría caminar con tranquilidad y detenerse si hacía falta… además así tendría más tiempo de calmar esa ansiedad y nervios que recorrían su cuerpo.

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...

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Estaba soleado. No había nubes cubriendo el cielo y las personas en las calles, emocionadas, hacían planes para esa tarde, incluyendo a los estudiantes que se dirigían a sus respectivos colegios. Sin embargo, uno de ellos se encontraba pensando algo completamente diferente, mientras caminaba entre el resto de la gente sin que nadie lo notara.

-Podría llamarle... o enviarle un mensaje... ―negó― No. Tengo que decírselo directamente, no quiero que lo malinterprete, sólo-…

Se detuvo un segundo.

-...

Se sonrojó ligeramente y siguió caminando negando varias veces.

Ok, más que malinterpretar, quería no ser demasiado obvio en sus intenciones al decirle a Kagami que no debía hablar con la persona que le gustaba. Sin que pudiera evitarlo, la ansiedad continuaba llenando su cuerpo después de no cumplir su cometido el día anterior y también por todo lo sucedido en el apartamento del pelirrojo. La aparición de Kise definitivamente no había ayudado.

-… ―apretó con fuerza la correa de su mochila― ¿Por qué tenía que estar ahí en ese momento? Sólo quería hablar con Kagami-kun, y ahora-

Sacudió la cabeza con fuerza. Tenía que concentrarse, hacer una cosa a la vez. Debía lidiar primero con su situación con el pelirrojo, después… después pensaría en Kise (ni siquiera había leído la carta). Temía que si tardaba más, la determinación del día anterior se desvaneciera y si no hablaba con Kagami, se arrepentiría toda su vida. Así que tenía que concentrarse. La situación ahora, era que el día anterior había dado la impresión de que le estaba recordando al pelirrojo que cumpliera su promesa. Al haberse puesto tan nervioso no había logrado encontrar las palabras correctas y, al balbucear tanto tiempo, Kagami lo había interrumpido antes de que llegara a decirle que no tenía que cumplir con la dichosa promesa. Aunque en el momento se desanimó, después de pensarlo, creía que la interrupción del pelirrojo se debía a un intento de que no volviera a decirle que tenía que DECLARÁRSELE a Himuro (¿En qué rayos estaba pensando?). A pesar de haberlo prometido, recordaba claramente al pelirrojo diciéndole que el otro ya lo había rechazado (que lo hubiera hecho aunque no se había declarado era un detalle mínimo), estaba muy seguro de que a Himuro le gustaba alguien más y que no había manera de que se fijara en él. Aunque en su mente la persona que le gustaba al pelinegro era Kagami, en realidad tenía pocas pruebas de eso. La actitud que Himuro tenía con él podía ser simplemente porque no le caía bien, no necesariamente significaba que lo hiciera porque le gustaba Kagami. No sabía exactamente qué era lo que había sucedido para que su compañero diera por hecho que ya lo habían rechazado, pero no era su lugar tratar de convencerlo de lo contrario. Él no conocía en realidad la situación alrededor de esos dos, así que hablar por hablar sería grosero de su parte.

-Así que iré a su departamento y- ¿?

En ese momento alcanzó a notar un destello rojo entre la gente cruzando la calle, hacia la acera donde él se encontraba. Cuando algunos chicos frente a él cubrieron su vista, se hizo a un lado rápidamente, sintiéndose algo confundido pero también sintiendo su corazón acelerarse con fuerza al reconocer a-

-¡Kagami-kun!

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-¡!

El pelirrojo salió de sus pensamientos bruscamente. Se detuvo sobresaltado y se giró buscando al propietario de esa voz que tanto reconocía. No tardó mucho en ver al peliceleste apresurándose a llegar junto a él con una sonrisa en su rostro, la cual lo hizo congelarse por un momento mientras su estómago se retorcía. Kuroko se veía muy feliz.

Cuando el chico llegó a su lado notó que también lo miraba con un tinte de preocupación, aunque de ninguna forma era mayor a su alegría.

-¿Qué haces aquí? Deberías estar descansando

-… ¡! Ah…. ―salió de su aturdimiento parpadeando varias veces― Yo… ya descansé mucho. No puedo seguir faltando ―soltó una risita― No me puedo dar ese lujo por mis notas…

-Pero es porque estás lastimado Kagami-kun. Los profesores entenderán, además es viernes, podrías haber descansado estos tres días y regresar el lunes

-¿¡Viernes?! Ah…

Rayos, al parecer un día de su existencia se había borrado. Juraba que era jueves.

-Eh... sí... Sólo... Bueno, necesitaba despejar mi mente y...

La preocupación en el rostro de Kuroko aumentó ligeramente.

-¿Por qué? ¿Qué sucedió?

-¡Ah! No-... ―pasó su mano por su nuca nerviosamente― Sólo... Debí decir que creí que era jueves…

Ambos se quedaron callados. Kuroko lo miraba fijamente y no sabía qué decirle. No había querido preocuparlo más.

-Es... ¡! ¡Cuidado!

El pelirrojo lo sujetó de los brazos y lo pegó hacia él abrazándolo ligeramente, quitándolo del camino de unos chicos en bicicleta que hacían bromas entre ellos. Kuroko abrió sorprendido los ojos sintiendo de pronto el calor invadir su rostro mientras contenía su respiración.

Un par de segundos después escuchó al más alto suspirar y separarlo un poco.

-¿Estás bien?

Kuroko alzó la mirada, dejándolos haciendo contacto visual por unos segundos. Sentía su corazón latir con fuerza y el lugar donde el pelirrojo lo sujetaba ardía.

-… ¿Kuroko?...

El peliceleste se sobresaltó y se separó, evitando la mirada del otro mientras acomodaba la correa de su mochila en su hombro.

-Sí, gracias Kagami-kun

Kagami no dijo nada más pero sentía su mirada sobre él, haciéndolo rogar en su mente que dejara de mirarlo para no sentirse tan nervioso.

Claro que había decidido hablar con él sobre sus sentimientos, pero tenía un plan a mediano… quizás largo, plazo, no a corto. La idea era acercarse poco a poco a Kagami, para que así pudiera comenzar a verlo de una manera distinta. No creía que fuera adecuado confesarse cuando Kagami estaba en conflicto con sus sentimientos por alguien más… (Además confesarse siempre era algo aterrador).

-Uh… ―trató de comenzar la conversación al sentir las mariposas en su estómago al pensar en confesarse― Kagami-kun, ¿qué… decías que había sucedido?

-¿?... ¡Ah! Uh…

Mientras Kagami balbuceaba, Kuroko trató de calmar su corazón. Debía estar perdiendo la cabeza, Kagami sólo lo había sostenido para ayudarle, no había hecho nada más y su corazón simplemente se había descontrolado. Y después, al imaginar en decirle a Kagami lo que sentía, apenas podía pensar con claridad. Rayos. Lo sabía. Quizás no eran las mejores condiciones para empezar un nuevo amorío (Ignora las mariposas. Ignóralas), pero cuando se sentía de esta manera… en verdad no podía rendirse así como así. Como le había dicho a Akashi, había sido justamente porque Kagami había estado a su lado que había comenzado a verlo de forma diferente. Lo había ayudado a poco a poco superar a Aomine... Claro que aún ahora no lo había olvidado completamente, pero había sentido lo que era que alguien se preocupara y cuidara de ti sin esperar nada a cambio. Lo que había querido sentir con Aomine... Kagami se lo había dado.

De pronto sintió su rostro arder aún más. Estaba demasiado cursi esa mañana. Si no tenía cuidado…

-…

Trató de evitar la sonrisa que desde hace unos segundos quería surgir en sus labios. Su estómago revoloteaba y parecía tener una energía que reconocía ligeramente… Hacía mucho tiempo que no se sentía de esa forma.

-Tatsuya

El peliceleste se sobresaltó, sintiendo que su expresión cambiaba en un segundo, al mismo tiempo que alzaba con rapidez la cabeza para mirar al pelirrojo.

-No me ha… contestado mis llamadas y mensajes-... ¡N-no creo que sea nada grave! Sólo quería hablar un poco con él-... ―miró nervioso a Kuroko― ¡de nada en realidad importante! Sólo cosas sin sentido, así que trataré de hablarle otro día… Sólo se me hizo extraño, usualmente no tarda en contestarme

Kagami continuó resaltando que no era nada importante pero Kuroko apenas podía escucharlo. Vaya golpe de realidad que acababan de darle. Por supuesto que sabía que ambos chicos hablaban regularmente… pero como lo decía el pelirrojo… parecía que lo había estado buscando más de lo normal… Y si era así… ¿Acaso Kagami… le había estado llamando a Himuro para decirle lo que sentía? ¿Estaba tratando de cumplir su promesa?

-... ―apretó los puños― Kagami-kun-

-¡Kagami! ¡Kuroko!

Ambos chicos voltearon sobresaltados, para ver a sus tres compañeros de clase acercarse.

-¡Cuánto tiempo! ¡Siento que llevamos meses sin vernos!

-¿Se encuentran mejor?

En ese instante Kuroko separó sus labios ante la urgente necesidad que tenía de decirles que quería hablar un momento en privado con Kagami, pero antes de poder hacer cualquier cosa, el chico hablaba, bromeaba y reía con el resto.

-...

Vio al pelirrojo sonriendo mientras golpeaba en broma a Fukuda, para después pasar su brazo por su cuello haciendo como si lo ahorcara. Fukuda reía sujetando el brazo de Kagami y el pelirrojo lo apretaba un poco más hacia él.

-... ―apretó ligeramente los puños― ¿Por qué están-... ¡! ―miró a un lado ligeramente avergonzado, evitando ver a sus compañeros

Rayos... Quizás... Quizás era por el tiempo que había pasado a solas con Kagami, pero ahora se sentía un poco extraño que el chico actuara tan cercano con otras personas. No quería decir que antes no lo hiciera, al contrario, aunque en un inicio no lo pareciera, Kagami era muy considerado con los demás y al regresar de Estados Unidos, el contacto físico que hacía era abundante… y muy común… y ahora viéndolo así, en realidad le hacía ver que…

-... No me trata de forma diferente...

Sin dejar de hablar los chicos retomaron su camino. Kuroko los siguió sin decir nada, tratando de no pensar en las pocas diferencias que había entre la actitud del pelirrojo con los demás y con él... o que más bien no había un "los demás", separado de él, sino que él era parte de ellos.

Apenas pudo contener el quejido en sus labios. La mayor parte de su resolución se había ido a la basura con sólo esos últimos minutos.

Aún si a Himuro en verdad no le gustaba Kagami, a éste sí le gustaba el pelinegro… al parecer mucho. Si Kagami se confesaba, era sólo cuestión de tiempo para que Himuro se diera cuenta de que no había nadie mejor que Kagami. Y si el pelirrojo en serio estaba tratando de contactarlo para cumplir la estúpida promesa… No. No podía dejar que su determinación se fuera así como así. Sabía que Kagami tenía alguien que le gustaba y aún así se había decidido. Tenía que asegurarse de que Kagami no le dijera sus sentimientos a Himuro. Lo estaba intentando sólo porque se lo había prometido, pero si le decía que ya no tenía que hacerlo, definitivamente no lo haría. Después de todo él mismo había dicho que si se confesaba, Himuro dejaría de ser su amigo, y si eso era lo que creía que pasaría, entonces agradecería que le dijera que se olvidara de decirle sus sentimientos. Debía hablar con él. Debía decírselo lo más pronto posible. Si Kagami terminaba hablando con Himuro definitivamente no tendría una oportunidad. Si hablaban, seguramente ellos-

-¡!

De pronto sintió un tirón en su estómago, haciéndolo detenerse de golpe. Ninguno de los chicos se dio cuenta de que se había detenido. Sus ojos siguieron al pelirrojo, quien continuaba sonriendo y charlando con sus amigos.

-…

"La única persona que quiero sólo tiene ojos para alguien más… así es y así será"

-... ―se cubrió una parte de su rostro con su mano mientras apretaba los labios

Maldición.

Otra vez este conflicto de sentimientos… ¿Qué rayos estaba haciendo?

Él sabía lo que era esperar que alguien regresara tus sentimientos. Sabía lo que era tener esa esperanza... Y aunque no hubieran regresado los suyos... sabía que Kagami tenía esa oportunidad... Querer decirle que no debía seguir la promesa para aprovecharse y estar con él... ¿Qué demonios le pasaba? Además, hacerlo después de que estuvo llorando y sufriendo por alguien más... ¿Qué iba a pensar Kagami de él? Después de todos los problemas que le había causado, ¿llegaría y le diría "Ahora me gustas tú, sal conmigo"? Parecería una muy mala broma. No quería que Kagami pensara que lo estaba usando o algo parecido, o que se estaba burlando de él. Podría comenzar a alejarse de él al pensar que no le importaban los sentimientos de los demás.

-... ―apretó los puños

Pero tampoco podía quedarse sin hacer nada, ¿cierto?

Lo había pensado mucho. En verdad que sí. Desde que había aclarado consigo mismo que había desarrollado sentimientos por Kagami, y después enterarse que le gustaba alguien, había pensado mucho en qué hacer y lo había decidido. No volvería a repetir la historia con Aomine. No se quedaría callado. Únicamente lo haría si en verdad Himuro y Kagami pensaban juntarse, si ninguno pensaba en decir algo, entonces él-

De pronto abrió mucho los ojos, con una extraña sensación en el estómago.

-¿Kuroko?

El peliceleste alzó ligeramente la vista. Kagami se había detenido un par de metros más adelante. El resto continuaba caminando mientras charlaban.

Ninguna palabra salió de sus labios. Únicamente pudo quedarse observando al pelirrojo, mientras en su estómago continuaba incrementando esa sensación que no era la primera vez que aparecía en su cuerpo, pero que ahora parecía identificar con mayor claridad.

Para estar con el pelirrojo… entonces… ¿haría lo mismo que Kise?

-No

-… ¿Estás bien?

- Himuro-san no es mi amigo, no es lo mismo… ―sus puños comenzaron a perder fuerza―… No lo es…

No… no lo era.

Pero no tenía que ver con que Himuro no fuera amigo suyo.

No era lo mismo porque, efectivamente, Aomine y él nunca habían intentado confesarse. Lo que él quería hacer era impedir que Kagami lo hiciera. Kise nunca le había dicho que no se confesara, de hecho, en algunas ocasiones en la secundaria, lo había animado… Kise no había buscado separarlos…

-… ―forzó una ligera sonrisa

Él sí.

-Mhm…

-...

Después de unos segundos de debatirse entre seguir preguntando, Kagami le devolvió la sonrisa y regresó su vista al frente, acelerando un poco el paso para alcanzar a los otros y seguir conversando con ellos. Kuroko lo miró sólo por un momento antes de agachar la cabeza mordiéndose los labios.

¿Por qué todo tenía que ser así?

¿Por qué no simplemente se había quedado callado? Nunca debió haberle confesado nada a Aomine. Había arruinado todo para todos. Y si haberle confesado sus sentimientos a Aomine cuando ya salía con Kise había sido malo… ¿por qué se empeñaba en arruinar también la relación que Kagami podía tener con la persona que le gustaba?

Él no era la víctima. Era él quien no dejaba de entrometerse en las relaciones de los demás.

-¡!

Sacudió con fuerza la cabeza y también se apresuró a alcanzar a sus amigos, sujetando con fuerza la correa de su mochila.

Basta.

No podía colapsarse otra vez. Se había decidido. Trataría una vez. UNA. No es como si fuera a estar constantemente evitando que Kagami y Himuro se juntaran. Sólo quería crear una oportunidad para él. Quería esto. En verdad que sí, pero tampoco lo forzaría. Si Kagami continuaba sin verlo como algo más que un amigo, entonces… entonces se detendría… No trataría más y… y los apoyaría... A los dos…

Eran dos caminos muy diferentes. Y todo, TODO, dependía de lo que hiciera Kagami cuando le dijera que no tenía la obligación de confesarse. Si antes Kagami pensaba no confesarse, ahora claramente lo estaba considerando. Así que en realidad… aunque antes hubiera querido convencerse de que Kagami agradecería que no debía cumplir la promesa y que no le diría nada a Himuro… en verdad no sabía. Y mientras más tiempo pasaba más ansiedad tenía al no saber qué sucedería.

Tenía que hablar con Kagami. Lo más pronto posible.

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-...

Bien. Esto no lo había planeado.

-¡¿Qué?! ¡Claro que no!

Todos se rieron mientras Furihata se ruborizaba y ponía excusas a algo que había dicho Fukuda. Algo que en realidad no recordaba porque se encontraba muy ocupado observando a cierto pelirrojo que había arruinado sus planes del almuerzo.

-... ―suspiró mirando su comida

El día había transcurrido con normalidad (si dejaba de lado la ansiedad acumulada con cada minuto que pasaba), durante las primeras clases había pensado en cómo hablar con Kagami, y aunque no había encontrado una respuesta concreta, al sonar la campana, se había levantado decidido para decirle a Kagami que comieran juntos, pensando que las palabras simplemente llegarían a su mente. Pero antes de darse cuenta el pelirrojo se había girado hacia uno de sus compañeros y le decía que comieran todos juntos.

Así que ahí se encontraba, sentado junto con los otros cuatro chicos hablando de quien sabe qué tema.

-¿?

Escuchó su teléfono sonar brevemente. Dejó su comida a un lado mientras sacaba el aparato del bolsillo de su chamarra.

-¡!

Al ver el nombre en la pantalla un nerviosismo recorrió su cuerpo con velocidad, anidándose en su estómago en pocos segundos.

Aomine.

Era un mensaje de Aomine.

Sin poder controlar del todo las emociones que sentía, aprovechó que el resto estaba muy ocupado conversando para levantarse y alejarse un poco apretando con fuerza el teléfono.

Una vez que estuvo a una distancia considerable separó el teléfono de su pecho volviendo a mirar la pantalla con sus latidos acelerados.

Un mensaje de Aomine... Después de creer que no volvería a recibir uno...

-... ―presionó ligeramente la imagen del sobre abriendo el mensaje

"Hey Tetsu. Te veré en la entrada de Seirin a las 4:30"

No había nada más… pero fue justamente eso lo que hizo que su pecho se contrayera. Era igual que antes. Antes de que todo esto sucediera, recibía esas mismas palabras... con algo de incomodidad en ellas, pero más que otra cosa, lo hicieron sonreír ligeramente.

Antes de poder siquiera pensar en contestar su teléfono volvió a sonar sobresaltándolo. Confundido abrió el segundo mensaje.

"En punto!... Esta vez... Es en serio. Lo prometo"

-...

Soltó varias risitas sin poder evitarlo. Después de todo, ese segundo mensaje también era casi igual a los que recibía antes. Sin quitar la sonrisa de su rostro comenzó a contestar, sin darse cuenta que un par de ojos rojizos lo habían seguido todo ese tiempo.

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...

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El sonido del microondas al terminar de calentar resonó en la cocina, haciendo que el chico recostado en el sofá de la sala suspirara mientras quitaba su brazo de sus ojos y miraba el techo. Después de que el microondas se detuviera, todo había vuelto a quedar en silencio. Ni siquiera se escuchaban autos o personas hablando fuera de la casa, aunque quizás no era extraño, ya que a esa hora mucha gente continuaba en la escuela y en el trabajo.

-…

El rubio volteó a ver el reloj en la pared. En verdad había dormido hasta tarde (tal vez no dormido tanto en sí, ya que habían llegado bastante de madrugada, ganándose una ligera reprimenda del padre de Kasamatsu). Aunque había despertado cuando el pelinegro estaba preparándose para salir, Kasamatsu le había dicho que lo perdonaba esa vez y que descansara. Al parecer no habría nadie hasta la noche, a excepción del pelinegro, quien podría regresar en cuanto las clases terminaran. Su regreso ya no era tan lejano pero sí lo suficiente para tener un buen rato sin nada que hacer, lo cual lo preocupaba un poco porque eso significaba que irremediablemente terminaría pensando en lo que había ocurrido. Debía haberle dado una muy mala impresión a Kasamatsu la noche anterior si ahora lo había dejado faltar a clases… Aunque quizás no fuera sólo una "impresión", incluso a él sus cambios de humor tan drásticos lo hacían sentir que todo había pasado en días diferentes en lugar de sólo unas horas…

Volviendo a suspirar se levantó y se dirigió a la cocina. Después de sacar el plato de comida que Kasamatsu le había dejado, y llenar un vaso de agua, se acercó a la mesa y se quedó parado a su lado.

-…

Miró su plato y después la mesa. Segundos después salió de la cocina y se dirigió escaleras arriba hacia la habitación de Kasamatsu. Aunque no fuera a llegar nadie, se sentía extraño estando solo en las áreas comunes de la casa. No era un lugar tan grande pero al estar únicamente él las dimensiones parecían incrementar, y el silencio no ayudaba.

Al llegar a la habitación, cerró detrás de él soltando un suspiro de alivio. Ese sí era un lugar cuya familiaridad disipaba cualquier sensación de ansiedad que le generara el estar solo.

Se sentó en el piso junto a la cama recargándose en ella y colocando el vaso frente a él. Una vez acomodado miró alrededor mientras comía tranquilamente, posando su vista en cada detalle de la habitación. A pesar de no ser la primera vez que estaba ahí, nunca había observado verdaderamente alrededor. Había algunos posters en las paredes y alguna que otra figura, pero lo que le había sorprendido era apenas darse cuenta de la gran cantidad de discos de música organizados cuidadosamente en una estantería bastante grande, y colocada a su lado, detrás de unas cajas, una guitarra que se veía bastante usada. Nunca se había imaginado que Kasamatsu fuera un fanático de la música, claro que a veces le había hablado de alguna canción o un grupo pero en ninguna ocasión le había parecido que el chico demostrara mucho interés… quizás porque no era el tipo de música que le interesaba. Había echado un leve vistazo y no había encontrado discos de los grupos del momento, en realidad nada de idols, electrónica, hip hop… pero sí bastantes artistas de baladas, blues, rock, (y una pequeña colección de artistas de los ochentas, lo cual lo inundó de amor). También había algunas fotos con su familia y algunos amigos de su infancia, y junto al escritorio un pequeño librero que parecía nuevo, muchos materiales de estudio y de referencias, todos con marcas y viéndose bastante usados... parecía que el chico en verdad había estado ocupado preparándose para los exámenes de entrada a la universidad.

-¿?

El sonido de su celular lo distrajo y lo hizo voltear a su lado. Después de dejar el plato en el piso y limpiar sus manos tomó el teléfono mientras terminaba de comer una de las gyozas que Kasamatsu le había dejado.

"Regresaré después de esta clase. Aprovecha esta oportunidad porque no volverá a suceder, ¿quieres que lleve algo?"

K.Y.

-...

Soltó una risita, cuando creía que Kasamatsu no podía mimarlo más, hacía algo como esto. Después de contestar continuó comiendo, pensando que debía esforzarse más en las clases, como forma de agradecerle a Kasamatsu. Sabía a la perfección, por más que el otro lo negara, que el chico no tenía tiempo de sobra. Aunque se hubiera ofrecido, Kasamatsu tenía razón, no podía ayudarlo mucho con sus estudios, así que lo mejor que podía hacer era asegurarse que el tiempo que le había dado no fuera en vano.

Suspiró después de terminar la comida y se recargó en la cama alzando el rostro. Después de todo lo que había hecho Kasamatsu, eso era lo mejor que podía hacer, y aún así sabía que no era suficiente. Obviamente el chico le diría que no tenía que hacer nada, quizás en broma le diría que se lo haría pagar pero sabía que eso no era para nada el estilo de Kasamatsu. Quería hacer más, el chico en serio lo estaba ayudando mucho.

-...

Sonrió ligeramente y se enderezó comenzando a levantarse. No tenía que presionarse, después de todo Kasamatsu le había dejado claro que aunque comenzaran a tomar sus propios caminos eso no significaba que su amistad fuera a terminar. Y en verdad creía en esas palabras.

-¿?

Miró a un lado al escuchar que algo pequeño se había caído. Al posar su vista en el objeto su corazón se encogió. Inmediatamente giró su rostro y se levantó rápidamente con el plato y el vaso. Salió casi corriendo de la habitación y una vez afuera se recargó en la puerta apenas recuperando la respiración.

Maldición. Todo iba bien… pero ahora…

Apretó los labios y recargó su cabeza en la puerta cerrando los ojos.

Sí. Ahí estaba. Irremediablemente pensando y recreando la escena con Aomine la noche anterior, a pesar de tratar con todas sus fuerzas de no hacerlo. Y estar pensándolo incluía también lo que había sentido después. Esa clara sensación diciéndole que lo ocurrido no había sido sólo el término de una relación de pareja…

Suspiró con fuerza bajando la cabeza y mirando el piso tratando de impedir que su vista se hiciera cada vez. Aunque anteriormente hubiera pensado que podrían hacerlo… no estaba seguro. No sabía si podría volver a ser amigo de Aomine después de todo lo sucedido.

-… ―negó separándose de la puerta y dirigiéndose a la cocina en un esfuerzo por detener el ardor que sentía en sus ojos― Ni siquiera amigos… No sé si pueda volver a tener cualquier tipo de relación con Aominecchi… D-después de todo este tiempo... con lo que dijo... ¿cómo voy a poder actuar como si nada?

Y si no iba a poder relacionarse con Aomine, tampoco podría hacerlo con Kuroko. Verlo sería demasiado incómodo para ambos... para los tres.

-Y si es así… ―colocó cuidadosamente los platos en el fregadero― Yo…

Se mordió los labios.

Maldición.

Esto era lo que más había temido desde que todo había sucedido. En verdad… las cosas habían resultado de esta forma. Aomine había terminado con él, y le diría a Kuroko que estuvieran juntos. Ya no estaban saliendo, ya no había nada que lo detuviera. Y cuando los dos comenzaran a salir todo cambiaría… No, ya había cambiado. Su relación con ellos había cambiado. Kagami le había dicho que Aomine y Kuroko dejarían de ser sus amigos sólo si él lo quería así. Pero no quería que se compadecieran de él. No lo quería así. En verdad no quería perder a sus amigos… pero no había manera de que estuvieran juntos sin sentir incomodidad. Quería que su relación fuera como antes pero eso claramente no podía pasar. No quería dejar de ser su amigo… pero ya no los veía de la misma manera… a ninguno de los dos.

.

...

.

Kuroko miró con ansiedad el reloj al frente de la clase, movía impaciente la pluma en sus manos sin prestar mucha atención a lo que decía la profesora, simplemente intercambiaba su atención entre el reloj y su compañero sentado frente a él. Después del almuerzo no había encontrado un momento para hablar con Kagami… en realidad desde en la mañana no había tenido un momento a solas con él. Entre clases el chico, o desaparecía, o hablaba con alguien más de la clase, simplemente no podía creerlo. Ahora faltaban pocos minutos para que acabaran la jornada escolar y su determinación había incrementado. Dejando de lado sus conflictos internos, estaba algo molesto por haber fallado tantas veces.

-No volverá a suceder ―volvió a mirar a su compañero con decisión― Lo haré ahora ―sujetó con fuerza su pluma― Definitivamente hablaré con él

.

.

-…

El pelirrojo trató de concentrarse, miraba fijamente al pizarrón leyendo y releyendo lo que escribía la profesora pero no lograba entender lo que estaba escrito.

-… ―suspiró rendido cerrando los ojos con algo de ansiedad

Lo sentía. Sentía claramente la mirada de su compañero sobre él. Desde que lo había visto en la mañana, su cuerpo estaba completamente alerta y el nerviosismo recorría cada centímetro de su piel. Era claro que Kuroko quería hablar a solas con él.

Agotado, se cubrió el rostro con una mano. Había asistido para saber lo que había pasado, para hablar con Kuroko y ahora no estaba haciendo nada más que evitarlo… En verdad quería saber lo que había pasado, pero con la actitud del peliceleste, estaba casi seguro de lo sucedido y no se había imaginado… que le sería tan difícil escucharlo.

-Maldición… No debí venir, ¿por qué sigo torturándome así? ¡!

La campana sonó indicando el final de las clases, Kagami suspiró pensando que debía apresurarse y decirles a Furihata y los demás que-

-Kagami-kun

El chico se sobresaltó y volteó. Kuroko estaba parado a su lado con todas sus cosas guardadas y su mochila al hombro. Rayos.

-Ah ―regresó su vista a sus cosas terminando de guardarlas― Aún no puedo ir al entrenamiento, así que iré a casa y-

-Ah, no… no quería… es decir… ―se hizo ligeramente hacia atrás cuando el otro se levantó de su asiento― Hoy no hay entrenamiento Kagami-kun

-¿? ―lo miró― ¿En serio?

-Mhm, yo… desde la mañana quería hablar contigo

Kagami se detuvo mientras acomodaba la correa de su mochila en su hombro, pero apenas un segundo después continuó, evitando la mirada del peliceleste.

-¿Sí?

-Sí. Kagami-kun, ayer- ¿?

-¿?

Ambos voltearon al escuchar murmullos de algunas chicas. Había unas cuantas compañeras de su clase mirando por la ventana mientras susurraban y reían entre ellas.

-… ―siguió sus miradas a través de la ventana― ¿Qué están- ¡!

El corazón de Kagami se encogió e inconscientemente contuvo la respiración. Volteó a ver al peliceleste, quien miraba sorprendido hacia la entrada de la escuela.

-Aomine-kun

El chico estaba recargado en la entrada, y por supuesto que llamaba la atención con su uniforme de la Academia Tōō. La gente que pasaba por la salida lo miraba y notaba que algunas chicas a lo lejos le enviaban miradas, algunas sonrisas, y se decían algo entre ellas. Aunque eso no era lo que lo confundía, o más bien sorprendía. Era la primera vez que Aomine llegaba con tiempo de sobra. La hora que Kuroko le había dicho sería en otro buen rato… pero el chico ya estaba esperándolo…

-¡!

Sintió un choque de electricidad recorrer todo su cuerpo en un segundo cuando vio que Aomine volteaba hacia su salón. No sabía si podía verlo pero… eso no evitaba que de pronto todo fuera demasiado real.

Iba a ver a Aomine.

Lo vería y hablaría con él después de que le confesara que le gustaba. Le había dicho a Aomine que le gustaba, desde la secundaria.

Después de dos semanas sin verse o hablarse. ¿Qué iba a decirle? ¿Qué… qué querría decirle Aomine?

Salió bruscamente de sus pensamientos al escuchar una leve risa de Kagami. Volteó con rapidez recordando que aún debía hablar con él. Trató con todas sus fuerzas de concentrarse en el chico frente a él y no en el nerviosismo que incrementaba cada segundo en su pecho, y en el sudor frío en sus manos.

-Kagami-kun, yo-…―miró de reojo al chico en la entrada nerviosamente― quería decirte-

-No tienes que decir nada

-Pero es que yo-

-Kuroko

El peliceleste lo miró confundido, Kagami le dirigía una ligera y muy forzada sonrisa.

-¿Kagami… kun?

-No hace falta ―señaló ligeramente con su cabeza hacia la entrada― Te lo dije

Kuroko lo miró aún más confundido. Kagami tenía esa sonrisa en su rostro y la expresión en sus ojos…

Kagami soltó otra risa y alzó ligeramente su puño, para golpear con suavidad el mentón del peliceleste.

-Bien hecho

Después de un par de segundos la mente de Kuroko entendió lo que había querido decir su compañero, pero para ese momento Kagami ya se encontraba saliendo del salón. El peliceleste se giró con rapidez separando sus labios para llamar al pelirrojo pero ningún sonido salió de ellos, y sus piernas no volvieron a moverse, así que únicamente vio cómo Kagami salía del salón sin dirigirle otra palabra.

.

.

.

Maldición. Maldición. Maldición. Maldición. Maldición. Maldición.

Al cambiar de pasillo por segunda vez sus labios finalmente dejaron escapar el aire que sus pulmones habían contenido desde que había salido del salón. Aceleró aún más sus pasos, dirigiéndose hacia la parte trasera del edificio, esquivando a la gente que iba en dirección contraria... Por más que también quisiera dirigirse hacia donde iban no podía ir, no cuando Aomine estaba parado en la maldita entrada esperando a Kuroko. Pero tampoco podía estar entre tanta gente cuando el nudo en su garganta incrementaba y el dolor en su pecho se agudizaba.

Necesitaba aire.

-¡Kagami-kun!

El pelirrojo se sobresaltó y se detuvo, volteando mientras sentía que las fuerzas seguían escapando de su cuerpo.

-Entrenadora...

La chica llegó a su lado y usando las fuerzas que le quedaban el pelirrojo forzó una sonrisa y separó sus labios para hablar pero la chica lo hizo antes que él.

-¿Estás bien?

Kagami se sorprendió quedándose sin habla y congelando su sonrisa. Ambos se quedaron callados, Kagami no pudo mantener su semblante al ver la preocupación con la que lo miraba la chica.

-… Estoy bien

-Kagami-kun

-En serio, yo-

-No puedes fingir. No tengo idea de lo que está pasando... pero es claro que es mucho si el idiota del basquetbol no ha aparecido en las prácticas por dos semanas, y justo ahora… ―lo miró y bajó la voz― ¿Algo pasó entre Kuroko-kun y tú?

El pelirrojo se sobresaltó ligeramente.

-¿P-por qué habría pasado algo?

-Kagami-kun, no estamos ciegos...

-...

El chico soltó una risita sorprendiéndose por el hecho de que no le causaba mayor preocupación lo que decía la chica... Quizás porque ya no importaba.

-Lo siento

-¿?

-Creo que no podré ir a los entrenamientos pronto

La chica se quedó callada. Momentos después le sonrió ligeramente.

-Entiendo ―sacó una hoja de uno de sus bolsillos― El trabajo en equipo no puede practicarse individualmente, pero al menos puedes enfocarte en tus habilidades sin venir al entrenamiento ―le extendió la hoja― si sigues estos ejercicios tu cuerpo no resentirá la falta de movimiento la siguiente vez que juegues. Aunque lo pensé considerando que estás lastimado, no trates de hacerlos más que lo que señalo, ¿está bien?

-…

Kagami tomó la hoja lentamente y se quedó mirándola. Segundos después sintió la mano de la chica en su brazo, haciéndolo voltear sin importarle qué expresión tenía.

-Si necesitas algo puedes decírnoslo… aunque sea sólo hablar

-… ―asintió― Gracias

Riko sonrió y negó. Después de darle unas palmaditas al chico se despidió agitando su mano y alejándose. Kagami la miró un momento y después se giró caminando por el pasillo, apenas con las suficientes fuerzas para salir del edificio.

.

.

.

Respirar.

¿Desde cuándo se le olvidaba respirar?

El chico exhaló con fuerza mientras limpiaba sus manos llenas de sudor en su ropa. Todo estaba bien, no debía alterarse, había llegado temprano y Kuroko no le había dicho que no lo vería. Sólo tenía escalofríos y sus piernas apenas podían detenerlo. Nada fuera de lo normal, obviamente. Era algo que no le pasaba hacía AÑOS, pero estaba bien. Podía soportarlo. Esto no era nada.

Seguía olvidando respirar. Mierda. MIERDA.

Después de echar un muy nervioso vistazo a la gente que salía de la escuela, se giró y pasó descuidadamente sus manos por su cabello. Aunque había salido con tiempo, había corrido hasta ahí, lo mínimo que podía hacer era verse presentable…. Y no arruinarlo.

Rayos.

¿Qué debería decir?

¿Debería saludarlo como si nada?

¿Debería decirle algo en especial?

¿Debería disculparse primero?

¿Debería-

-¿Aomine… kun?

El chico sintió como si su corazón saliera de su pecho, haciéndolo voltear con un salto. Su respiración volvió a detenerse al ver al peliceleste a tan corta distancia de él. Al verse ambos, sobresaltados, evadieron sus miradas rápidamente.

-…

-…

-…

-…

-…

-…

-…

-…

Mierda. Era más incómodo de lo que había pensado.

Aún sin verlo, Aomine separó sus labios para hablar pero ningún sonido salió de ellos. Sus ojos deambulaban por todo el piso y sus manos se impregnaban aún más de un sudor frío que quisiera no volver a sentir nunca.

Debía decir algo.

Maldición, no podía echarlo todo a perder, si no hacía algo Kuroko no volvería a hablar con él.

-¿Y-ya comiste?

-¿Eh?

IDIOTA. Acababa de salir de clases, estaban enfrente de la maldita entrada, OBVIAMENTE Kuroko no había comido. Claro que debía de decir algo, pero no algo estúpido. No cuando tenía más de dos semanas sin hablar con el chico enfrente de él. ¿Ni siquiera un maldito "Hola, ¿cómo estás?"?

-Uh... no, yo… no

-…

El más alto contuvo un suspiro frustrado apretando sus labios.

Maldición, ¿por qué tenía que ser tan estúpido?

Nerviosamente y cada vez más frustrado pasó su mano por su nuca. Estaba completamente en blanco.

-Es temprano...

Aomine se sobresaltó y volteó a ver al peliceleste, quien sujetaba con fuerza su mochila y miraba el piso.

-... ―alzó la vista con una ligera sonrisa― Llegaste temprano

-... ―se sorprendió― ¡Ah! Uh... sí ―volvió a evadir su mirada― yo... es... esta vez en verdad quería... que fuera diferente... a antes... Yo... lo-lo siento, ¿debías hacer otra-

-¡! ¡Ah-…―miró ligeramente hacia atrás, buscando entre la gente que salía― No… ―regresó su vista al piso― No… sólo me sorprendió, pero… está bien

Otra vez un denso silencio los rodeó, y esta vez fue Aomine quien lo rompió.

-¿Quieres… quieres ir a comer… algo? Yo… uh… Hay… hay un Maji cerca de aquí, ¿no?

-…

Kuroko volvió a mirar al otro. Aomine evitaba verlo mientras pasaba su mano por su nuca nerviosamente… No recordaba haberlo visto así de nervioso nunca.

-… ―dirigió otra mirada hacia atrás― Mhm… ―regresó su vista al piso― Vamos…

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.::.


¡Uno menos! :'DD

Muchas gracias por llegar hasta aquí TwT y por sus comentarios TwT Espero que este año sea de muchos fics (y actualizaciones) :D

Seguiré avanzando en esta historia. Propósito 2019: Cambiar el estado a "Completado"

¡De nuevo gracias a quienes anden por aquí! :DDD

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