Un raro despertar, y malas noticias
Edades de los personajes de la obra
Ash Ketchum: 17 años
Serena: 16 años
Gary: 17 años
May: 17 años
Lyra: 16 años
Iris: 14 años
Alain: 22 años
Brock y Cilan: 23 años
Dawn: 16 años
Ritchie: 12 años
Me desperté desorientado, trate de abrir los ojos, pero una cegadora claridad me obligó a cerrarlos, tuve, pues que resignarme a mantener los ojos cerrados un rato para no lastimarlos. No recordaba muy bien donde estaba, por qué estaba allí y sobre todo por qué estaba tan a gusto. Sentí un aroma peculiar, como a shampoo pero más…dulce, no sabía muy bien como describirlo, era como el aroma único de un ser humano. Extrañado, baje un poco mi cabeza, solo para sentir como topaba con una superficie suave y sedosa.
Abrí los ojos con curiosidad, solo para llevarme la sorpresa más grande que había tenido en mi vida. El aroma, pude comprobar provenía de Serena, quien no estaba exactamente en la misma posición en la que se había dormido. Se suponía que nos habíamos dormido dándonos mutuamente la espalda, entonces, ¿Cómo llegamos a esta situación?
No seguíamos dándonos la espalda, ni mucho menos, de hecho estábamos en la posición opuesta a como nos habíamos dormido. Si bien al principio el contacto físico había sido nulo, en este momento era casi total, e incluso; intimo. La cabeza de la ojiazul se encontraba sobre mi hombro y mi brazo la rodeaba por debajo del cuello y hasta su espalda. Uno de sus brazos rodeaba completamente mi pecho, mientras su otra mano se detenía justo encima del mismo. Pude comprobar que mi mano izquierda yacía en su cintura. Me entraron unos momentos de pánico al imaginar cómo se despertaba y me recriminaba por aprovecharme de ella, me tachaba de pervertido y se iba de la hacienda, tirando al carajo mi dignidad y no volviendo a verla nunca más.
Me obligue a mí mismo a calmarme, todo el asunto tenia solución, tan solo bastaba con quitar mi mano de su cintura y quitar las de ella de encima mía. Lo más difícil seria el quitarla a ella de encima de mi brazo derecho. Una tarea complicada, si contábamos el hecho de que no debía despertarse, más no imposible. Estaba a punto de moverme cuando sentí algo que termino de descolocarme. Si el simple hecho de sacar mi brazo de debajo de su cuello hacía difícil la tarea, lo siguiente la hacía imposible de realizar. Fue entonces que sentí con toda la claridad del mundo el peso encima de mis piernas, las moví ligeramente para estar seguro, no había duda la peli miel tenía una de sus piernas entre las mías.
Empecé a maldecir al maldito frio, a la maldita tormenta de nieve, al maldito Gary que no quiso hacer nada anoche, al maldito Arceus, al maldito Pancham que había elegido ese día de porquería para sanarse, a mi querido y al mismo tiempo maldito padre que no había mandado a arreglar la maldita calefacción y a todo lo que se me ocurriera en ese instante que tuviera la culpa por la vergonzosa situación. Lo peor de todo el asunto era que no me molestaba para nada ese contacto físico. Tanto su aroma como su calor me parecían muy agradables, y si hubiera sido por mí el momento hubiera durado bastante más tiempo.
No siendo ese el caso, mi tiempo acabo. Sentí como ella empezaba a despertarse poco a poco aunque no demasiado rápido, primero se movió ligeramente, acomodándose un poco más sobre mí, yo instantáneamente sentí las ganas de palmearme la frente, si el asunto seguía así, el título de "pervertido" se iba a quedar corto. Después empezó a agitarse un poco más. Sentí un escalofrió en el momento en que retiro su mano de encima de mi pecho, y en un acto reflejo, la paso de manera lenta y delicadamente por encima de mi brazo, hasta llegar a mi mano, la cual se encontraba en su cintura. En ese momento pareció darse cuenta que algo no andaba bien pues lentamente abrió sus hermosos ojos azules, los cuales se encontraban todavía un poco empañados, cosa típica de cuando uno acaba de despertar. Esperen, ¿hermosos ojos azules? ¿Cuándo empecé yo a catalogar sus ojos de esa manera? Y ¿Cuándo decidí que el contacto físico con ella no me importaba en lo absoluto? ¿Qué diablos me estaba pasando?
Todas estas preguntas pasaban por mi cabeza mientras ella despertaba. Vi como empezaba a comprender la comprometedora situación en la que nos encontrábamos. Su cara empezó a teñirse de carmesí en las mejillas. Trato entonces de apartarse rápidamente, acción que le fue imposible dado que nuestras piernas parecían en ese momento el nudo gordiano.
Si hubiera sido un espectador, seguramente me habría empezado a reír bastante, pues la escena en esos momentos era bastante cómica. Sin embargo no era la cuestión, yo era uno de los implicados y sinceramente no sabía cómo reaccionar. Mi primer impulso fue el de liberar nuestras piernas, a pesar de que no quería que se fuera sin haber aclarado el asunto. Afortunadamente ella no salió corriendo del lugar, sino que simplemente se me quedo viendo con vergüenza, aparentemente sin saber cómo reaccionar tampoco.
Afortunadamente para los dos, oímos en ese momento el característico sonido de un motor. Yo inmediatamente lo identifique como el motor del quitanieves, y automáticamente voltee hacia la puerta.
Segundos después la puerta se abrió, dejando entrar un chiflón de aire y a un joven de cabello castaño.
— ¡Ya llego por el que todos lloraban! ¡He venido a salvaros, amigos mi…! — Gary paro su súper entrada cuando vio la extraña escena de los dos sentados sobre un pequeño jergón de sabanas. Me vio inquisitivamente, y yo moví ligeramente la cabeza de lado a lado, indicándole que no hiciera ninguna pregunta. El pareció entender, pues solo nos indicó que subiéramos a la quitanieves.
—Con la tormenta de ayer se hizo una profundidad media de un metro de alto, así que eso me deja mucho trabajo por hacer, pues tengo que despejar entradas de la guardería, el establo y también todas las de la hacienda, así que tendré que pasar a la cabaña para que desayunemos y luego salir con Ash. — Termino sus explicaciones.
—Ok, con desayunar primero yo hago lo que me pongan —Exclame yo con hambre.
—Típico de ti — dijo Gary mientras me veía con burla.
—No me juzgues, nuestra cena consistió en café oscuro y barras de regaliz —Exclame.
—Bien, no lo hare, sin embargo hay algunas preguntas que tengo muchas ganas de hacerte — dijo mientras alternaba la mirada entre yo y la peli miel a la par mía, ella no se enteró pues tenía la mirada perdida mientras veía hacia la gran colina cubierta de nieve que quedaba a nuestra derecha.
—Hablaremos de eso en otro momento, por ahora te recomendaría que vieras el camino mientras manejas. — Le respondí.
POV May
Entre en la cocina con la intención de hacerme un café, un chocolate caliente o cualquier otra cosa que fuera capaz de quitarme el condenado frio que había en la cabaña. A pesar de la calefacción el frio seguía permanente, y a mí nunca me gustó mucho. Y pude ver una muy graciosa escena. Iris se encontraba con una taza de café en las manos y cubierta con no sé cuántas colchas, y aun así estaba tiritando del frio. Si a mí no me gustaba, ella venia odiándolo por completo, algo que compartía en común con sus queridos pokémon de tipo dragón.
— ¿Hey, Iris, que tal amaneciste? — le pregunte mientras me reía por su estado. La morocha solo me vio con cara asesina, sin responderme. Yo no le di mucha importancia y puse un poco de café en la cafetera. Mientras esperaba me puse a leer el periódico que estaba en la mesa, habían algunas noticias sin importancia; que tratados para la comercialización con Teselia, descubrimiento de algunos nuevos pokémon, etc. Deje el periódico durante un rato para terminar de hacer mi café. Luego saque a mi Torchic y le ordene que realizara ascuas en la chimenea de la sala, el obedeció y en unos segundos ya había un vivaz fuego que empezó a calentar la estancia. Yo agarre mi café y el periódico y le hice una seña a Iris para que me acompañara al salón. Ella asintió agradecida y se fue a sentar lo más cerca del fuego que pudo, mientras suspiraba de placer al sentir el caliente elemento. Yo procedí a terminar de hojear el periódico en busca de algo interesante, y vaya que la encontré. Para mi mala suerte yo estaba justamente tomando un trago de mi café cuando leí la noticia, y por la sorpresa que me provoco no pude menos que escupir el ardiente líquido mientras tosía para que no entrara en mis pulmones. Iris me volteo a ver sorprendida y mi única respuesta fue pasarle la hoja del periódico, pues con el ataque de tos que me agarro no podía hablar.
La hoja que Iris leyó decía así:
Presunta alianza entre el mayor grupo de la mafia de Kanto, El equipo Rocket y el equipo Plasma de Teselia se hizo publica hoy por la mañana. Los dos son conocidos por el tráfico ilegal de pokémon exóticos para la venta en otras regiones. El gobierno, preocupado ha decidido tomar medidas contra estas organizaciones, aunque todavía no ha informado nada. Por el momento se les pide que estén alerta ante el tráfico ilegal, y de llegar a avistarlo avisar al gobierno o a la ONG de rescate más cercana.
Iris termino de leer y me volteo a ver con preocupación. —Si esto sigue así, pronto todos nuestros esfuerzos van a ser inútiles, pues por cada furtivo que logremos parar, pasaran nueve más enfrente de nuestras narices. —
—Tendremos que llevar el caso a reunión pronto para encontrar alguna solución —Exclame yo con la misma preocupación. —Por el momento lo único que podemos hacer es seguir nuestro trabajo.
En ese momento oímos como la puerta de detrás del comedor se abría, dejando ver a Gary, junto a Ash y Serena, casi se me había olvidado que los dos últimos habían tenido que pasar la noche en el hospital debido a la tormenta de nieve.
Me levante y me dirigí al comedor para recibirlos, los dos venían con hambre pero aparte de eso parecían estar bien
—Y ¿Qué tal durmieron? — Le pregunte a Serena, la cual se ofreció a ayudarme a hacer el desayuno. Ante la pregunta Serena se sonrojo furiosamente mientras me dirigía un escueto "bien" que fue casi susurrado. — ¿En serio? ¿Nada más que contar? —Le pregunte con sospecha.
—No, nada más que contar —Contesto de manera nerviosa.
—Y ¿no sintieron frio? — Ante mi pregunta la peli miel se sonrojo más si eso era posible y volteo la mirada, dándome una clara pista de lo que había pasado. —Espera… ¿Ustedes dos durmieron…? —No pude terminar la pregunta ya que oímos un sonido proveniente del comedor, y luego la voz de Gary llamándonos.
Las dos salimos, cuidando de apagar el fuego mientras tanto, y nos encontramos con que a Gary y a Ash se les había unido Alain, el cual parecía un poco preocupado.
—Algunos de ustedes tal vez ya lo sabían, pero se hizo pública una noticia en la cual se unían los dos equipos más peligrosos en el tema del contrabando pokémon. Los tres maestros pokémon del país se unirán junto a los campeones de las regiones para planear alguna solución. Sin embargo se cree que el próximo movimiento de esta mafia será el desintegrar las ONG de rescate.
— ¿De qué manera lo harán? — Pregunte, dubitativa —Las ONG de rescate como nosotros funcionan de manera autónoma, es imposible atacarnos por medios políticos.
—Ese es el problema, si quieren desintegrarnos — Exclamo el encargado de la Hacienda, mientras nos miraba con preocupación —Tendrán que recurrir a la fuerza.
¿Querían una escena tierna? ¡Ahí tienen su escena tierna! Me gusto escribir este capítulo, y a pesar de que no pude subirlo ayer por ciertos problemas, se los tengo hoy, espero lo disfruten.
Muchas gracias a todos los que han dejado un review y le han dado a follow y a favorite, en serio muchas gracias.
AndrickDa2: A ti que al parecer te gustan las escenas románticas, allí te dejo una (bueno, más o menos) espero te guste y que sigas leyendo la historia.
K: Gracias por preocuparte, aquí te dejo el sexto cap, espero te guste.
