Cuidando Al Herido

Empujé la puerta de madera con el costado y entré a la habitación. Alguien ya había corrido las cortinas, dejando que el sol entrara a raudales por el cristal. Dejé la bandeja en la mesita de noche y me senté a un costado de la cama, viendo al tranquilo bulto que dormía en la cama. Bueno, más bien los bultos, pues un roedor se encontraba tranquilamente dormido a la par de su amo. Sonreí, mientras decidía si despertarlo o no. Ni siquiera la luz de la ventana lo lograba despertar, no sabía cómo lo haría yo. Justo cuando empezaba a idear un plan y a tratar de averiguar dónde vendían buldóceres, el moreno se movió, pronto a despertar.

Un déjà vu inundó mi mente al mismo tiempo que un calambrazo recorría mi espina dorsal, al verme en la misma situación días atrás, en aquel bochornoso momento en que nuestras caras se habían acercado demasiado. Entonces, como siguiendo con el déjà vu, Ash abrió los ojos, topando su ámbar mirada en la mía, visiblemente confundido.

— ¿Serena? ¡Hola! Buenos días. —Exclamó con naturalidad mientras se tallaba los ojos y se desperezaba, suprimiendo un gemido de dolor al mover el brazo que tenía herido. Una venda cubría también su cabeza y otra se entrevía en el cuello de su camisa, cubriendo su torso y parte de la clavícula. Había sido Brock quien se había ocupado de su amigo, para dejarle descansar unos días, debido al traumatismo que había sufrido. La regla terminó por desesperar al pobre morocho, quien apenas llevaba el día de ayer en cama y ya no aguantaba la inactividad. Para tratar de animarlo, todos sus amigos nos habíamos pasado por allí, haciéndole compañía aprovechando la seguridad que nos había ofrecido la policía durante unos días en los que la situación se destensaba.

Yo me había quedado casi todo el día en su habitación, en parte porque él me lo había pedido, en parte por gusto propio, debía admitir. De no haber sido porque Brock me había venido a sacar, me hubiera quedado bastante tarde bromeando con él. Al día siguiente después de haber desayunado, Delia me había encargado el llevarle el desayuno a su hijo, tarea que tomé de buena gana.

—Buenos días Ash, tu desayuno está en la mesita. —Le comenté de manera alegre mientras señalaba al mueble.

—Ya decía yo que un delicioso olor me había despertado. —Comentó con timidez mientras tomaba la bandeja y empezaba a comer.

Negué con la cabeza, divertida. — ¿Acaso sólo piensas en comer? —Le pregunté en broma.

Pude sentir su profunda mirada viéndome fijamente.

—No me refería a la comida. —Proclamó con voz ronca. Tardé unos momentos en analizar a que se refería.

Unos instantes después, sentí mi cara calentarse a niveles inimaginables ante la supuesta indirecta que me dirigió. Cuando lo volteé a ver de nuevo a los ojos, él ya los había desviado hacia la comida. Pikachu quien ya había despertado, jugaba amistosamente con el pelo de su entrenador, con el cuidado de no tocar ninguna de las áreas afectadas en su cabeza. Sonreí ante la tierna escena, olvidándome del intenso momento anterior.

Cuando Ash terminó de desayunar, las tripas del pequeño roedor rugieron, mientras soltaba un avergonzado "pika" como excusándose. Ash sonrió comprensivo.

— ¿Por qué no vas con May y el resto de los pokémon a comer? —Ante la mirada vacilante de su pokémon, prosiguió. —No te preocupes, Serena me hará compañía.

El pokémon finalmente se decidió a ir a comer, y bajándose de un salto, salió de la habitación, dejándonos en un incómodo silencio.

—Serena, ¿me pasarías las muletas? —Rompió el silencio, con cierta pena.

Yo asentí y presurosa me dirigí a donde se encontraban los aparatos de madera. Ash se arrastró como pudo al borde de la cama y con una sonrisa me las recibió. A pesar que no se había roto nada, su pierna izquierda también había sufrido varios golpes graves que no lo dejaban apoyarla en el suelo.

— ¿A dónde vas? —Le pregunté al ver que se paraba.

—Bueno, ya me hace falta un baño. —Exclamó con bochorno mientras se dirigía al baño.

— ¿No necesitas ayuda? —Pregunté, sin medir realmente mis palabras.

Él me vio ligeramente sorprendido antes de contestar.

-¿Te das cuenta de lo que dices? —Respondió con actitud bromista. —Es decir, sé que ya dormimos juntos pero no es para tanto…

¡No, no, no! ¡No quise decir eso, yo…! —Para ése momento mi rostro se asemejaría a un tomate maduro, mientras empezaba a decir incoherencias.

Su risa sonó fresca, cómo restándole importancia.

—Tranquila, sólo era una broma. No te preocupes, ya me encargo yo. —Exclamó mientras entraba al baño. —Cualquier cosa te aviso. —Añadió desde dentro.

Tratando de ignorar los últimos momentos para que la sangre traidora se alejara de mis mejillas, me permití darle un vistazo más detallado a toda la habitación. En general olía a detergente y desinfectante, y un olor más íntimo, más sutil, el olor propio de él. Pese a que no quería admitirlo, estaba muy consciente de su olor desde aquél día en la enfermería. Y cuando estuvo en peligro, fue cuando estuve más consciente de él que nunca. Cuando me quedé con él mientras Brock lo curaba, incluso el rato en el cual en que velé su sueño durante parte de la noche, antes que Brock me mandara a dormir a mi propia habitación. Claro, el morocho nunca se enteró, ni se enteraría de eso. Lo cierto era, que me preocupaba en sobremanera por él, a pesar de llevar poco más de una semana y media conociéndolo.

Comprendía muy bien el porqué era. Su calidez cuando tuvimos que dormir juntos en el hospital me había dado las sospechas necesarias para comprenderlo. A mi me gustaba el chico. Honestamente no fue un golpe muy violento cuando me di cuenta, pues era algo que, de alguna forma venía formándose dentro de mí. Pero su simpatía, su calidez natural, y aquella manera con la que se comportaba conmigo… simplemente no había podido evitarlo. Y ahora, que se encontraba en ése estado, sentía que era mí deber el cuidarlo y ayudarlo en todo lo que necesitara. No es que me molestara estar junto a él todo el día de todas maneras.

Oí un leve toque en la puerta de la habitación, seguido de Gary abriéndola y entrando.

—Perdón, ¿interrumpo algo? —Preguntó de manera fresca, luego le echó un vistazo a la habitación — ¿Y Ash? ¿Qué le hiciste ahora Serena?

Me reí ante su falsa acusación.

—Anda bañándose.

— ¿En serio? Vine en mal momento entonces… —Se recostó a sus anchas sobre la cama del pelinegro.

— ¿No tienes nada que hacer? —Le pregunté al ver que no estaba dispuesto a moverse de allí.

—Nah, Alain no tiene tareas para mí por ahora, pero quieren que vuelva a viajar a la ciudad dentro de pronto. —Terminó con un mohín de fastidio.

— ¿Ah sí? ¿Qué tienes que ir a hacer?

—Unos asuntos de finanzas. Los socios planean reunirse pronto para determinar medidas de seguridad para la hacienda y Alain me manda a disponer de capital para la reunión. Ésta será en la hacienda y cómo podrás deducir, será un evento bastante grande. Se reúnen varios de los hombres más poderosos de todas las regiones después de todo.

—No sabía que la situación era tan grande.

—Bueno, la verdad es que se busca proteger a todas las ONG, no solo ésta, aunque sí, ésta es de las más grandes y mejor organizadas. —Dijo, sin poder ocultar su orgullo.

—Agradécele eso a mi padre y a Alain genio, tu no tuviste nada que ver allí —Se oyó la voz de Ash desde el otro lado de la puerta.

— ¡Ashy! Ya creía que Serena te había secuestrado y fingía para despistar, me alegro que te encuentres bien. —Respondió Gary en venganza mientras me dirigía una mirada lasciva.

—Sí, sí, muy gracioso. Gary, aprovechando que te encuentras por allí ¿me ayudas con las vendas del pecho? Mi brazo anda un poco… indispuesto en éstos momentos. —Dijo el pelinegro con cierto toque de ironía.

—Lo lamento Ashy, pero Alain me dejó mucho trabajo que hacer y solo te venía a avisar que no podré venir a saludarte hasta la tarde. ¡Au revoir! —Gary hizo ademán de irse.

— ¡Espera! —Le dije, confundida. — ¿No me habías dicho que no tenías nada que ha…?

—Shh, shh, shhhhh. —Me cayó Gary mientras ponía un dedo en mi boca. —Anda, ve a ayudar a tu damisela en apuros, me cuentas luego que tal te va. —Sin darme tiempo a responder, salió por la puerta, cerrándola al pasar.

"Maldito seas… Gary"


Sin nada mejor que hacer, me dirigí a recuperación de pokémons, donde esperaba encontrarme a May para charlar un rato. Grande fue mi sorpresa al encontrarme no solo a la coordinadora, sino también a cierta peli-azul con un piplup en el hombro, amabas muy concentradas en ejercitar a las criaturas.

Saludé con naturalidad, a lo que May devolvió el saludo y Dawn me sonrió con dulzura antes de regresar a lo que hacían.

—Luego quiero que hagan veinte saltos de tijera, repitan el circuito una vez más y podrán descansar. —Les instó May a los pokémon, luego ambas voltearon su atención hacia mí.

—Tiempo que no te pasabas por acá Gary ¿a qué debemos tu visita? —Me preguntó la castaña con un coscorrón en la cabeza.

—Nada en especial. —Comenté mientras forcejeaba con ella cual niños pequeños. —Sólo darles un poco de privacidad a los dos tórtolos.

Ambas chicas sonrieron con complicidad.

— ¿Serena se encuentra cuidándolo otra vez? —Preguntó Dawn con emoción.

—Yep, igual que siempre.

—Aww, ¡Esos dos son tan tiernos! —Exclamó May, y juraría que tenía estrellas en los ojos.

—Yo hubiera jurado que Ash se iba volver monje al final. —Exclamé en broma. —Pero al parecer se le hizo.

—Bueno… aún puede cagarla ¿no? —Dijo May con cierta vergüenza.

—Ya está tardando, de hecho. —Le respondí de la misma manera.

La charla transcurrió de manera normal durante un rato. Los pokémon habían terminado sus ejercicios y se encontraban descansando o jugando por todo el lugar. Me imaginé que hubiera pasado si los terroristas hubieran logrado su cometido y sentí cómo me hervía la sangre. Sinceramente no podía entender los egoístas motivos que podría tener el ser humano para dañar a los pokémon. Suspiré, siempre habría hombres sin escrúpulos.

May y Dawn seguramente adivinaron mi aturdimiento, pues dejaron de hablar y me preguntaron si todo estaba bien. Tuve que sacudir involuntariamente la cabeza para quitarme los profundos pensamientos de los que era presa. Sonreí, ocultándolos y proseguimos la conversación de manera casual.

—Por cierto, ya no le conseguimos sus gracídeas a Serena. —Comentó May mientras reía.

—No te preocupes. — Le respondí yo con broma y cierta malicia. —Si todo sale bien… Ni se acordará de lo que es una gracidea


Hubo un instante de silencio después de oír el portazo que dio Gary al salir, antes de oír la nerviosa voz de Serena detrás de la puerta.

—Entonces… ¿necesitas ayuda con la venda?

Para ése momento yo no podía estar más rojo ante la perspectiva de que Serena tuviera que realizar tan íntima acción… Y en mi torso desnudo para agregarle gracia al asunto. Sin embargo, la herida se encontraba en la parte superior de mi pecho, justo por debajo de los brazos y no podía doblar para nada el brazo derecho, por lo que no me quedaba de otra.

—Sí… gracias. —Verifiqué que la toalla que cubría el resto de mi cuerpo se encontrara bien puesta. —Puedes pasar.

Una mata de cabello dorado se asomó tímidamente por la puerta, seguida del resto del esbelto cuerpo de la chica... Y allí iba yo otra vez, otorgándole adjetivos que saber de dónde había sacado. Me acomodé el pelo mojado en un gesto incómodo, con miedo a que mi nerviosismo me jugara una mala pasada.

— ¿Te echaste el ungüento? —Preguntó la chica con incomodidad mientras sus ojos me evadían.

Negué con la cabeza, reprendiéndome por no haberlo hecho, bien podría haberlo hecho con mi mano izquierda, pero se me pasó completamente por alto. Le señalé donde estaba guardado, en uno de los cajones del armario donde se encontraban mis demás objetos de aseo.

De manera nerviosa, sacó el ungüento y también una gasa limpia del mueble de cedro antes de ponerlas a la par del lavabo. Yo me revolví, incómodo en la pequeña silla donde me encontraba. Finalmente, la castaña se puso de rodillas frente a mí, para quedar a la altura de mi pecho y con mucho cuidado, comenzó a aplicar la crema.

Tuve que hacer mucho esfuerzo para acallar cualquier sonido que quiso salir de mi garganta. Me estremecí por el súbito toque frío del gel, que rápidamente se disipó ante la tibieza de su mano. Sentí un ligero escozor en la herida antes del suave alivio que conllevó consigo. Después de un momento tenso, finalmente me relajé ante la leve caricia, permitiéndome analizar su cara en el proceso. Se encontraba totalmente enfocada en la herida, tratando de ser lo más gentil posible. Sus dedos se sentían suaves como la seda mientras trazaban pequeños círculos por toda el área. Un lento y agradable calor recorrió mi espina dorsal mientras mi mente se empezaba a mover sola y empezaba a desear que ahondara en su caricia…

Mi mente volvió a la realidad, como golpeada con un martillo ante el bochornoso pensamiento. Vi hacia abajo, con el absurdo temor de que ella de alguna manera se hubiera dado cuenta de todo lo que había pasado por mi cabeza, pero claro, no se había dado cuenta, y justo en ése momento retiró su mano y levantándose, cerró el ungüento, se lavó la mano y agarrando la gasa, la enrolló por la parte superior de mi pecho, haciéndome levantar momentáneamente los brazos. Luego, y aunque yo podría haberlo hecho por mi cuenta, se encargó también de la venda de mi brazo y la de la cabeza. En la pierna no me habían puesto una, tan sólo un retenedor para evitar que se moviera mucho hasta que sanara, pero tendría que ponérmelo por sobre el pantalón. Una vez hubo terminado, volteó fugazmente su rostro hacia mí y pude ver con cierta sorpresa su cara adorablemente coloreada de carmesí ante sus anteriores acciones.

Suspiré… ahí iba yo de nuevo con mis adjetivos…


Bueno, ya hacía falta esta serie ¿no? ¿No? T_T bueno, la esperaran o no, aquí se las dejo por si querían leerla. Y no tengo mucho que añadir, tan solo responder a sus reviews :3

DarkJager: Pues ni Maduro dejó el mandato ni Folagor el sonido de piano, de todas maneras, espero tardarme cada vez un poco menos hasta terminar ;D saludos Dark.

Asurax1: Pues sí… unos cuantos meses, pero en mi defensa, actualicé los asesinos y la isla dos veces, así que tan mal no estoy, espero no tardarme tanto de todas maneras. Saludos Asurax (Por cierto, felicidades por los 60 y la madre capítulos de tu historia :D)

Carlosguitashred: ¡Gracias! Espero te siga gustando y que no me hayas olvidado por el tiempo T_T pero bue, saludos y espero verte por acá luego.

Carlos 29: No pos… ahórrense el dinero, una amiga ya lo logró… Je…je…je… De cualquier manera, gracias por tu review, ¡Saludos!

Virginia Vir: Amm… traté de hacer una bonita escena, espero te guste. Y como ves, ando cumpliendo bien mi promesa :3

Haruzafiro: Eh… en realidad no… fue algo de pereza junto a interés temporal en otras cosas, pero trataré de terminar las historias cueste lo que cueste. Saludos.

El Hacedor del Sur: ¡Gracias! Trato de llevarla lo más real posible, espero salga tal y como espero. Espero también la suerte. ¡Saludos!

Urufumun Nyasatsu: Descuida, lo único malo que me pasó fue la pereza… Pero no creo abandonar éste lugar. ¿De veras casi te atropellan? Pues me alegro que te encuentres bien. Muchas gracias por tu review y por todos los que has dejado, espero sigas por allí y que te guste el cap.

Guest: ¡Ahorita mismo! Espero te siga gustan el fic. Saludos.

Girly311: ¡Gracias! Espero que te sigan gustando, y muchísimas gracias por tu review ;3

Guest2: Okeeeeeey, lo seguiré, no te preocupes.

Y eso eso to… eso es to… eso es todo amigos

Porky.

Nah, mentira.

Requiescat in pace

Altaïr.