Época de Cambios

Serena

Me senté en el sillón de la sala comunal, muerta del cansancio y con las manos y los pies congelados. La tarea de esa mañana había sido quitar la nieve de los alrededores de la hacienda, así como las estalactitas que colgaban del techo. Debido a que habíamos hecho varios intermedios para lanzarnos bolas de nieve o platicar, nos habíamos tardado más de lo planeado y regresamos a la hacienda cerca de la hora del almuerzo.

Cerré los ojos mientras me echaba el aliento en las manos para entrar en calor, sin poder conseguirlo realmente. Un leve toque en mi hombro me sacó de mi pequeño descanso de la vista. Era Iris, quien con manos temblorosas me ofrecía una taza de algún líquido que prometía ser caliente, así que lo tomé sin vacilar, dándole las gracias a la entrenadora. Ella se limitó a asentir con la cabeza, mientras le castañeaban los dientes y acto seguido se sentó en la parte más cercana a la chimenea de la sala junto a su Axew, que no se encontraba mucho mejor que ella. No pude evitar una sonrisa divertida al observar que tan mal se llevaban esos dos con el frío.

Sentí el agradable calor de la taza en mis manos mientras tomaba un sorbo del ardiente líquido. Resultó ser café con leche y azúcar, preparado justo como me gustaba. Me pregunté cómo era que Iris sabía mis gustos en cuanto a la bebida.

Como leyéndome la mente, Iris contestó, con una ligera sonrisa en su rostro.

—Ash fue quien te lo preparó.

Me extrañé, no por el gesto, sino más bien por el hecho de que Iris lo comentara y la manera en que lo hizo. Mientras pensaba qué responder ante su argumento y cómo invocado por arte de magia, pude sentir como un cuerpo se sentaba a la par mía en el sillón, con un café en la mano.

A pesar de que no podía hacer ningún esfuerzo físico aún, había insistido en que al menos le dejáramos usar la quitanieves. Una tarea donde solo tendría que conducir, por lo que a todos nos había parecido bien.

—Mañana difícil ¿uh? —Comentó casualmente mientras se recostaba hacia atrás en el sillón y cerraba los ojos. —Después de tanto trabajo dan ganas de dormirse un rato.

—¿Tanto trabajo? Tú fuiste quien menos hizo Ash, sólo condujiste la máquina.

—Si pero… eso de acelerar, y luego girar el volante, y luego frenar, y volver a girar el volante. —Contestó mientras hacía perezosamente la mímica. —Es agotador.

No pude evitar sonreír y darle un leve codazo en las costillas ante su teatro. Satisfecho, el pelinegro volvió a cerrar los ojos. Cabeceó un par de veces y de repente, recostó su cabeza en mi hombro. Me tensé unos cuantos segundos por el aturdimiento, más me volví a relajar al ver que lo había hecho dormido. Vi a mi alrededor. Iris había perdido la mirada en algún punto del fuego, mientras su Axew se acomodaba en su regazo. La escena me recordó a Fennekin y a Pancham, quienes se habían vuelto muy buenos amigos entre ellos y con los otros Pokémon, que en estos momentos estarían todos juntos en el cálido edificio que se utilizaba para la recuperación de los Pokémon. Me alegraba que Fennekin hubiera hecho amigos, pues durante su estadía en Kalos nunca fue muy sociable. Seguía perdida en mis pensamientos cuando un ruido de la cocina me sacó de mi aturdimiento.

En ese momento entraron las demás chicas en el salón, todas con una bebida caliente proveniente de la cocina. Supuse que venían charlando de alguna anécdota divertida, pues pude oír las risas de May y Dawn mientras se sentaban en la alfombra de la sala, haciendo caso omiso de los sillones para poder tener acceso a la mesa del centro. Lyra llegó unos momentos después, cargando una caja con algún juego de mesa. Una vez pude ver la tapa, vi que se trataba de Elevadores y escaleras.* Un juego que había jugado muchas veces con mi mamá en el pasado. Sonreí con nostalgia.

—Muy bien. —Comentó Lyra mientras ponían las piezas en su lugar. —Iris, ¿quieres jugar?

Su nombre hizo que la domadora de dragones saliera de su letargo, para seguidamente asentir y moverse más cerca de la mesa.

—¿Y tú, Serena? —Preguntó Dawn mientras volteaba hacia mí.

Antes de siquiera poder contestar, May habló.

—No creo que quiera, tiene asuntos más importantes entre manos. —Dijo mientras intercambiaba sonrisas cómplices con las otras tres jugadoras.

No fue hasta entonces que me di cuenta de que el "asunto" entre manos al que se refería era el entrenador que se encontraba recostado sobre mí. Para ser más específica, su pelo, pues había estado jugando con él todo ese tiempo de manera automática, despeinándolo todavía más de lo que ya estaba.

Abrí la boca para contestar, más ninguna palabra quiso salir por ella. Cesé el movimiento de manera nerviosa, más ante el cambio de acción, Ash gruñó y se debatió entre sueños.

—Yo que tú seguía haciéndolo, a menos que quieras que tu bello durmiente se despierte. —Mencionó May en el mismo tono que antes, provocando las risas mal disimuladas de las otras tres.

No pude hacer nada más que lanzarles una mirada con una mezcla entre asesina y de bochorno. Satisfechas, las cuatro empezaron a jugar.

Pocas veces en mi vida había estado en un ambiente tan relajado y familiar. Sentarme en una sala tibia simplemente para disfrutar de la compañía de mis amigos más cercanos, viéndolos jugar, sintiéndolos cerca era un sentimiento que me embargó de felicidad y paz. Definitivamente haber venido a la hacienda Ketchum había sido una muy buena idea.

Me di cuenta de que había vuelto a pasar mis dedos por el enredado y suave pelo del muchacho. Se estremeció entre sueños y buscó una mejor postura en mi hombro.

Sonreí por enésima vez en el día.

"Una excelente idea"


Gary

Desperté justo cuando anunciaban el aterrizaje en el Aeropuerto Internacional de Kalos (KLA) y pedían que los cinturones de seguridad se encontraran puestos, las mesas reclinables en posición vertical y bla, bla, bla. Me puse a ver por la ventanilla del avión a medida que las calles de Kalos empezaban a ser visibles. Una ligera turbulencia zarandeaba el avión a medida que maniobraba hacia la pista. En un determinado momento, se oyó un pequeño zumbido, y viendo por las ventanas, pude ver como los flaps se curveaban para mantener la sustentación del avión mientras bajaba la velocidad.

Debido a que me encantaban todos los medios de transporte, de pequeño me había puesto la meta de aprender a pilotar la mayor parte de ellos que me fuera posible. Y aún de grande, seguía con la idea. A mis 17 años ya podía manejar la mayoría de los transportes civiles terrestres, y hacía un año, había terminado mi entrenamiento como piloto privado, que era un nombre bonito para "En teoría puede despegar y aterrizar un avión, pero yo no le daría el mando si fuera tú"

El que había financiado las clases había sido el mismo Reddem Ketchum, ya que estaba interesado en contar con apoyo aéreo al momento de rescatar Pokémon. A pesar de que teníamos Pokémon voladores, habían decidido que sería efectivo contar con alguien que supiera pilotar, aunque fuera un Cessna 182. Al final había hecho simulación para los TTx, Turbotrop e incluso conseguí una especialización en turbofán pequeños como el Citation, dado que un avión/avioneta podía fácilmente transportar más recursos de un lado a otro de lo que podía un pokémon. *

Se escuchó un silbido metálico desde fuera del avión, y pude ver a través de la ventanilla como los hipersustentadores pasaban a una posición de quince grados.

Suspiré, todo lo que estaba pasando en la hacienda le daba un sentimiento de actividad y al mismo tiempo, de miedo al haber tenido que frustrar los planes eco-terroristas de los desgraciados del equipo Rocket…

Otro silbido metálico y los hipersustentadores pasaron a treinta grados. Volteé mi vista hacia los edificios cada vez más cerca de Kalos, desde aquí se veía perfectamente la torre de ciudad Lumiose, sede del famoso quinto gimnasio de Kalos. Hasta donde tenía entendido, el líder de gimnasio Clemont iría a la cumbre como técnico y experto en sistemas de seguridad, idea que había sido propuesta a mi abuelo a través del profesor Ciprés, en Kalos.

Se escuchó un sonido seco debajo del avión, señal de que el tren de aterrizaje se había activado. Unos segundos después, los flaps pasaron a su última etapa en un avión de este estilo, cuarenta y cinco grados. El avión maniobró para alinearse con la pista, de tal manera que la gigantesca torre de Lumiose quedó fuera de mi vista.

Era una época de cambios. Pensándolo en retrospectiva, nunca pensé que mi vida sería así. Tenía increíbles amigos por los que me preocupaba y ellos por mí. Pensé en todos en la cabaña, en mi abuelo, quien a veces le daba por olvidarse de mi nombre. Me recordé de los tiempos en los que me mofé de ese chico pelinegro, creyéndome superior por el simple hecho de ser nieto de una eminencia en el estudio pokémon. Todo había cambiado, el espíritu de Ash me caló tan profundamente, que terminé haciéndome amigo inseparable de él, a pesar de su ánimo a veces demasiado entusiasta, de sus comentarios empalagosamente optimistas o de su tremenda perseverancia… Pensándolo bien, fueron esas cosas las que me llevaron a llevarme mucho mejor con él. Pensé en la llegada de Serena, que había sido una de las mejores cosas que le podrían haber pasado a Ash pues había encontrado una increíble amiga, y parecía ser que se podría formar algo lindo de allí.

"Definitivamente Serena había sido de lo mejor que le había pasado a ese cabeza hueca… después de mí, claro está"

Se sintieron unas cuantas sacudidas, seguidas del sonido de los motores iniciando la retropropulsión, los spoilers se levantaron y voila, habíamos aterrizado en Kalos.


*Elevadores y escaleras es un juego local desarrollado por Metta, no sé las variantes en otras partes del mundo.

*Son aviones de monoturbina en su mayoría, a excepción del Citation X que trabaja más como jet privado de reacción.

Bueno, ya estoy de vacaciones, así que por fin me pude sentar tranquilamente a terminar este capítulo. Espero les guste. No sé cómo me vaya con los demás, pues debo pensar bien que rumbo le quiero dar a esta historia. Siento que logré crearle un argumento más o menos sólido y no quiero estropearlo con algo muy simple o muy complicado. También hay algunos elementos que estoy dejando un poco al aire como el hospital pokémon, las carreras de Rapidash o que Serena acababa de romper con su novio antes de empezar su viaje (¿No se recordaban cierto? Yo tampoco :v) Son cuerdas sueltas que darían bastante material y que tengo que atar a la historia. Veremos que tal va.

El cap es corto, lo sé, pero sentía que si metía algo más en éste sería presionarlo, ya que lo siguiente que toca es la cumbre y quiero meterlo en un cap nuevo, espero sepan entender. También estoy trabajando en un capítulo piloto de una nueva historia, veré que tal va.

Requiescat in pace.

Altaïr.