Día de limpieza

Me revolví incómodo en mi asiento mientras esperaba que el profesor Ciprés me atendiera. Hacía unos días había llegado a Kalos y lo primero que hice fue entregarle la investigación de mi abuelo al profesor, con la esperanza de poder llevarme de una vez la respuesta a Kanto. Los días siguientes consistieron en largas reuniones con los inversionistas de Kalos, donde tuve que presentar esquemas, horarios y diversos elementos que justificaban los gastos que se harían en la cumbre.

Ya estaba acostumbrado. Siempre llevaba en el maletín que utilizaba un libro para pasar el rato mientras esperaba a ser atendido. Desarrollé la habilidad de localizar siempre un lugar donde sentarme, además de la facultad de comer lo suficiente cómo para esperar sin incomodarme por ese motivo. En resumen yo soy lo que se llama un "esperador" profesional. Por lo que esperar unos minutos por el profesor Ciprés no era nada nuevo.

El profesor salió después de unos minutos, acompañado de un fólder amarillo bastante grueso y un sencillo sobre blanco.

—Gary, me alegra verte tan temprano por aquí. —Me dijo de manera amistosa mientras estrechaba mi mano.

—Qué puedo decir, soy un madrugador. —Contesté con simpleza. —Entonces, ¿qué tal va la investigación?

En realidad, no es que yo madrugara siempre, sino que ya tenía más o menos una idea de a qué horas era mejor llegar a diferentes eventos, dependiendo de la concurrencia que hubiera a lo largo del día. Lugares gubernamentales como los bancos u oficinas del gobierno se llenaban más rápido en la mañana y en la tarde, por lo que yo procuraba ir en horarios medios, cómo la 1 de la tarde. Sin embargo, a lugares culturales y científicos cómo las bibliotecas o los centros de investigación era mejor llegar en la mañana, ya que tendían a estar más transitados por la tarde, que era cuando los estudiantes salían de los colegios y universidades.

—Gracias a tu abuelo hemos podido refutar o aceptar muchas de las similitudes y diferencias de la mega-evolución con la evolución normal. Tu abuelo también planteó una excelente teoría de por qué la evolución normal es permanente e irreversible, mientras que la mega es momentánea. Estoy seguro que con unos pocos experimentos podremos probar esa teoría. Ahorita mismo estamos cerrando ése tema y publicaremos la tesis dentro de pronto. Queremos unirnos con algunos científicos de otras regiones para estudiar los efectos concretos de la mega-evolución y por qué se necesitan minerales específicos para hacerla, además de por qué sólo algunos Pokémon pueden entrar a ella. Uno de los temas que más quebraderos de cabeza nos ha dado es la razón por la cual sólo Pokémon en su evolución final pueden entrar a ella.

—Wow, parece que la mega-evolución está reescribiendo por completo lo que se sabía sobre los Pokémon, comenté yo, ante todo lo que se había avanzado.

—No sólo en la biología Pokémon, sino que también en otros campos. Algunos físico-matemáticos de la universidad de Kalos descubrieron que la proporción de energía que se necesita para la mega-evolución es proporcional a ciertos parámetros. Gracias a experimentos lograron identificar que aunque todas difieren dependiendo del Pokémon y entrenador, al graficar los diferentes resultados, todos tienden a un punto en concreto de estabilización de la energía. Éstos estudiantes hicieron una excelente tesis del tema, y su trabajo fue tan relevante que a ése punto se le puso el nombre de constante de Hills-Jaqués, en honor a sus creadores.

—¿O sea que podemos medir matemáticamente la mega-evolución?

—Sí, podemos predecir la cantidad de energía que utilizará el Pokémon, y utilizando la regla de proporción, la que cederá también el entrenador. De hecho, tu jefe Alain se encontraba especialmente curioso en ese tema.

Fruncí levemente el seño con perspicacia ante la repentina declaración.

—¿Alain Ketchum?

—El mismo, mandó algunas dudas junto a la investigación de tu abuelo. Me pidió expresamente que lo contestara por este medio y que si podía adjuntarle una copia de la tesis Hills-Jaqués. —El profesor apuntó a ambos documentos que portaba en la mano. La carta es la respuesta a Alain, y en el fólder van tanto nuestra investigación cómo la tesis de los dos muchachos.

Mi cabeza evocó la extraña visita que había hecho Alain a mi abuelo hacía más o menos una semana, con algunas preguntas sobre la mega-evolución. ¿Qué se traía Alain entre manos?

—Muchas gracias profesor, les entregaré los archivos a los correspondientes dueños. —Ambos nos levantamos de nuestros asientos y nos estrechamos la mano. —Lo veré pronto, supongo. —El profesor había sido invitado a la cumbre que se daría en Kanto para exponer unos cuantos temas de la mega-evolución y sus riesgos a los presentes.

—Así es, de hecho, de no haber sido por la urgencia que me inspiró tu compañero en su carta, podría haber llevado la investigación y todo yo mismo.

—No tenga pena profesor, así es menos equipaje qué declarar. —Bromeé con él mientras nos dirigíamos a la salida.

Una vez fuera, encendí el carro y me encaminé hacia el centro mismo de la ciudad, a la torre de Luminalia, donde me esperaba el joven líder de gimnasio y su hermana, pues ellos también habían sido invitados a la cumbre, y aprovechando que yo me encontraba en la ciudad, les haría de anfitrión.

"Parece que esto de llevar encargos vivos ya se está haciendo costumbre…"

El lugar parecía de otro mundo, cómo sacado de algún cuento de los hermanos Grimm. En una estantería cuidadosamente ordenada, aunque llena de polvo, se encontraban innumerables juguetes apilados. Vi un par de sillas infantiles ubicadas en el centro, además de varios puffs repartidos por el suelo. El conjunto daba la sensación de haber sido abandonado a la mitad de un juego de niños. Unos cuantos tragaluces ubicados en las paredes le suministraban luz al lugar. El ambiente se sentía cargado, y un persistente olor a humedad y aire encerrado se alzaba por toda la habitación.

Entramos todos en el antiguo cuarto de juegos con diferentes equipos de limpieza; escobas, trapeadores y desinfectantes eran nuestra principal munición. Vi fugazmente mi reflejo en un polvoriento espejo que se encontraba en el lugar, asegurándome que no llevaba nada que pudiera manchar. La ropa que llevaba era la más antigua que tenía, camisa blanca holgada que a veces usaba para dormir y unos jeans viejos que me llegaban poco más abajo que la pantorrilla. También me amarré el pelo en una cola de caballo para que no me molestara.

—Muy bien chicos, esto es lo que haremos. —Empezó May con una confianza ya característica. Iris, Dawn, traigan todos los puffs que hay, los limpiaremos y apilaremos momentáneamente mientras los demás trabajan. Ash, Serena, Lyra, pónganse a barrer todo el lugar. Brock y Cylan, agarren desinfectante, algunos trapos y pónganse a limpiar la estantería del polvo. También encárguense de ventilar lo mejor posible. Creo que los tragaluces se pueden abrir para que pase un poco el aire.

Nos pusimos todos a trabajar. Ash me pasó una escoba y cada quién se fue por su lado. Después de treinta minutos ya habíamos barrido y trapeado todo el piso, por lo que nos pusimos a aspirar la alfombra. Sentí un leve picor en mi nariz debido al polvo, picor que pronto evolucionó a una serie de estornudos causados por la alergia. Estaba por volver a trabajar cuando me topé con un par de ojos cafés que me veían divertidos.

—¿Qué hice ahora? —Pregunté confundida ante su mirada.

—¿Sabías que estornudas como gatito? —Preguntó sin borrar la sonrisa de suficiencia.

Sentí toda la sangre agolparse en mi cara ante el súbito comentario. Cuando volví a subir la mirada para verlo él ya se había dado la vuelta y había empezado a aspirar las últimas partes de la alfombra. Me le quedé viendo unos segundos antes de volver a mis propios quehaceres.

Media hora después, todo el lugar se veía distinto. Ya no olía a humedad, sino a desinfectante y ambientador. Los colores antes opacados por el polvo se veían más intensos y el lugar en general parecía más acogedor.

—¡Muy bien! —Nos felicitó May una vez habíamos terminado. —Ahora sólo hay que ir a dejar todos los artículos de limpieza y empezar a traer los colchones en los que dormiremos. Iré a hablar con Alain.

Una vez May salió, el resto de nosotros fue a sentarse en los pufs recién sacudidos, los cuales ya habíamos distribuido por el lugar.

—De cierto modo, esto es emocionante ¿no? —Dijo Iris después de un rato. —Dormir unas cuantas noches aquí abajo, todos juntos.

—Sí, incluso podríamos hacer algún tipo de actividad tipo pijamada. —Dijo Dawn. —En realidad no los conozco a algunos de ustedes tan a fondo cómo quisiera. Podríamos llegar a conocernos mejor éstas noches. —Yo sabía que Dawn lo decía con toda la inocencia del mundo, pero no pude evitar pensar en la cara que habría puesto Gary de haber estado aquí. Volteé a ver a Ash, quién parecía estar mordiéndose la parte interior de la mejilla, seguramente pensando exactamente lo mismo que yo.

Negué con la cabeza, tratando de reprenderlo pero me fue imposible evitar que una risa ahogada se escapara de mi garganta. Al ver eso la sonrisa que Ash ya tenía arreció, convirtiéndose en una pequeña risa, risa que los demás notaron, pues se le quedaron viendo, esperando escuchar o ver lo que le había provocado la risa.

—¿Todo bien Ash? —Preguntó inocentemente Dawn, ya que había sido la última en hablar.

—Sí, sí, no te preocupes Dawn —Respondió Ash. —Tan sólo me recordaba de una historia que Serena me contó en la mañana.

Todos voltearon su vista hacia mí. Lo que me puso inmediatamente muy nerviosa.

—Eh… yo, pues… verán… —Nada, mi mente estaba en blanco. — Bueno, el chiste es… —Maldije internamente al chico, el cuál se encontraba viéndome con una media sonrisa, satisfecho de la situación. —¿Qué es blanco y si te cae desde un árbol te mata? —Ante la negativa de todos, proseguí. —Una refrigeradora. —Definitivamente eso había sonado peor de lo que yo esperaba.

Hubo un par de risas incómodas, mientras incomprensiblemente Ash estalló en una risa histérica que duró varios segundos. Yo sabía que no se reía del chiste, si no que de la situación que había creado. Juré vengarme de él, en algún momento. Él volteó a verme y no pudo sino arreciar la risa.

—Bueno, al parecer a Ash si le hizo gracia. —Comentó divertida Iris ante la escena.

—Es que a él le conviene reírse. —Comentó maliciosamente Lyra.

No dijo nada más, pero sus intenciones quedaron en el aíre, pues todas, absolutamente todas las chicas se me quedaron viendo con la misma cara. Sentí cómo la sangre se me acumulaba en la cara, y todo lo que quería era salir un rato de allí y pensar en cómo vengarme de todos. También me moría de curiosidad acerca de cómo había reaccionado Ash por el comentario, pero no me atrevía a voltear en su dirección.

May llegó, con la llave de la bodega.

—Debemos ir a sacar los colchones que usaremos. —Comentó May. —Ahí se acuerdan que Gary también necesita uno y Alain dijo que saquen dos más ya que viene con invitados.

Alzamos las cejas, sorprendidos, nadie nos avisó que Gary vendría acompañado.

—¿Qué tiene Gary con traer gente cada vez que viaja? —bromeó Iris. —Cómo si los usara de souvenir o algo así.

Todos nos reímos.

Brock y Cilan salieron un momento para ir a ver el asunto de los colchones a la bodega.

—Hablando de eso, Ash, debes ir a traerlo al aeropuerto, recuérdalo. —Le dijo May a Ash luego de un momento.

—Claro, si salgo dentro de unos quince minutos, yo creo que llego a tiempo. —Contestó. Luego, dirigiéndose directamente a mí dijo. —Serena, ¿me acompañas?

La pregunta me agarró con la guardia baja.

—Eh… ¿al aeropuerto? —Atiné a decir.

—Claro ¿A dónde si no? —Contestó divertido.

Sentí la mirada de todos a mi alrededor.

—Claro… tan sólo debo cambiarme. —Respondí al fin. Ignorando las miradas de mis compañeras.

—¡Genial! Yo debo cambiarme también. —Dijo Ash, para finalmente desaparecer camino a su habitación.

Lo primero que escuché en el segundo siguiente fue un gritito agudo, del cual yo sabía exactamente la razón de ser. Sentí una ligera presión en los hombros, seguido de todas las chicas poniéndose enfrente de mí.

—¿Qué fue eso? —Dijo con voz animosa Lyra.

—¡Pues que Ash invitó a Serena a una cita! —Contestó May mientras le brillaban los ojos.

Rodé los ojos en un intento de ocultar en calor que sentía en la cara por la situación.

—Oh vamos, sólo iremos a recoger a Gary al aeropuerto. —Contesté, tratando de restarle importancia al asunto.

—Claro… Ustedes dos, solos durante una hora de camino al aeropuerto… No es la gran cosa. —Contestó Iris con ironía.

—Bueno, hay que tomar en cuenta que, considerando la noche que pasaron en el hospital, esto es un paso atrás. —Dijo Lyra, mientras todas estallaban en carcajadas.

Y ese fue el tope de mi autocontrol. La sangre que había intentado mantener circulando durante todo éste tiempo se agolpó en mi cara.

—Oh vamos, no sean tan malas, la están poniendo roja. —Dijo Dawn, al parecer la única dispuesta a ayudarme.

—Disculpa Serena. —Dijo May tratando de serenarse. —Es sólo que nunca habíamos visto a nuestro Ashy enamorado y pues… Toda la situación me parece adorable.

La afirmación de May me cayó cómo un balde de agua fría. Mi boca se abrió y cerró varias veces mientras mi cerebro intentaba no colapsar.

—¿De qué… de qué hablas May? El no… Es decir, nunca dio ninguna señal de… Quiero decir… — Mientras más intentaba crear una oración coherente, peor me salía.

May me vio con una sonrisa ¿enternecida? Antes de responder.

—Oh vamos, ¿por donde empiezo? Mira… —De repente Dawn se metió en la conversación.

—Hey, chicas, ya más tarde podrán psicoanalizar la situación todo lo que quieran, pero por ahora Serena debe ir a cambiarse para salir. —Terminó mientras me empujaba fuera del salón y hacia mi dormitorio.

"Ash enamorado de mí… ¿Sería eso posible?"


¡Hey! Qué tal a todos, lamento la tardanza en subir un capítulo, pero acabo de iniciar clases y el semestre promete ser duro. Sin embargo aquí les traigo éste cap y espero traer el que sigue lo más pronto posible.

¡Gracias a todos por el apoyo en ésta historia!

Y sin nada más que agregar, vamos a los reviews.

EliBran: Más o menos, saqué el curso de piloto privado, pero nunca pasé de allí ya que me quise concentrar en la U antes de realizar horas de vuelo y etc. Pero sí, sé lo básico de aviación. ¡Espero te siga gustando la historia!

Girly311: ¡Gracias! Espero te siga gustando la historia y lamento mucho la tardanza… ¡Un saludo!

Chizuri Akane: ¡Gracias Chizu! Lamento la tardanza, pero espero el cap te guste bastante :3 ¡Un abrazo!

LinkZX: Dios que costó un buen rato escribir tu nombre :,D Pero vamos, no eres mal analista y me alegra que te esté gustando la historia. La verdad yo también esperaría que Serena volviera, pero eso no parece que vaya a ocurrir pronto… En fin, todavía tenemos los fics. ¡Espero te guste el cap!

DilmauPlayer: ¡Tranquilo! Lamento de verdad la tardanza, pero no había podido escribir hasta ahora… Espero te guste el cap ¡Un abrazo!.

Feliz Julio, pequeños asesinos.

Requiescat in pace.

Altaïr.