Disclaimer: Todo le pertenece a J.K. Rowling, excepto la necesidad que tengo de contarles una historia con sus personajes.


N/A

¡Hola hermosores! ¿Cómo han estado?

Aquí les traigo una actualización de la historia, para hacerles el día más feliz o no… *risa desquiciadamente malvada*.

Una aclaración: el capítulo original era muy largo así que lo he dividido en dos. Para que no se asusten, voy a subir la segunda parte hoy mismo. Y como no sé si podré subir en la semana, por mi vida facultativa…quizás, solo quizás suba el capítulo cinco (De más está decir, que sus reviews me harían más fácil la decisión)

. Canción recomendada para el fic: "Como eran las cosas" – Babasónicos.

¡Suerte!

Fin N/A


CAPÍTULO 3: De sesiones individuales y secretos - Parte 1.


—Aquí estamos, la segunda parte —comenzó el Sr. Josman— y ha venido a su sesión individual. Estoy orgulloso. No muchos logran venir después de la primera sesión. - Hermione asintió y le devolvió una sonrisa incómoda al muggle.— Sra. Malfoy ¿podría comenzar diciéndome si ha notado algún cambio en usted o su esposo después de la última vez que estuvieron aquí?

—No —excepto si, con "cambio", nos referimos a que mi esposo fume como si fuera una chimenea.

—Bueno, me sorprendería si así fuera, verá ninguna pareja lo logra a la primera —le dijo con una sonrisa, que Hermione odió. ¿Por qué hablaba de su relación como si del quidditch se tratara?

—Hay cosas que no nos decimos… ¿Cuál es la razón? —quiso probar Hermione.

—No lo sé. ¿Matrimonio? —el gordito sonrió y el abundante bigote se extendió como un abanico sobre sus finos labios— ¿Por qué cree usted que hay algunas cosas que no se las dicen? —debe estar teniendo un orgasmo mental con tanto por descubrir en una relación arruinada, resolvió Hermione. ¿Cómo puede ser tan feliz escuchando las desgracias ajenas? ¿A caso no era éste el último turno del día? ¿Cómo llegaba hasta el final con tantas energías?— ¿Ocurre algo?

—No, lo siento. —dijo rápidamente, como si hubiera sido pillada haciendo travesuras— Supongo que, ya no pasamos mucho tiempo juntos, y no compartimos más que la cena o el almuerzo...

—¿Qué tan honesta es con él?

—Ehm —carraspeó Hermione. Más nerviosa de lo normal. Pareciera que una bruja la hubiera poseído de repente, tomó nota Paul.— bueno, no es que le mienta. Solo mantengo algunos secretos, pero… todo el mundo tiene secretos ¿no es así?

—¿A qué se refiere exactamente?

—bueno, no pretenderá que le diga tooodo ¿O sí? —construyen su relación a base de engaños, apuntó Josman en su cuaderno.

—Yo no pretendo nada Señora Malfoy. —dijo amablemente— Puede parecerle que son los únicos con estos problemas, pero miles de parejas experimentan el mismo —Hermione rodó los ojos mentalmente— ¿Recuerda en qué momento decidió ocultarle ciertas cosas a su marido?

—Bueno, verá… —comenzó mientras se levantaba del sillón y caminaba hasta la ventana. Sonrío con tristeza e inspiró profundamente, dejando que sus fosas nasales abrieran camino al gélido aire del precioso otoño que entraba por la ventana, y apuntó su vista a la plaza frente al consultorio, cruzando la calle, sin mirar nada realmente— no creo que exista un momento puntual.

Hace un año…

¡Hola Herm antes de que terminara, Hermione había tomado del brazo a Ginny y la estaba arrastrando detrás de las gradas del campo de Quidditch Pero ¿Qué te pasa? Pareciera que hubieras visto un fantasma… La pelirroja la miraba con curiosidad y un atisbo de preocupación. Podía ver la desesperación en el cuerpo petrificado de su amiga.

Ginny trató de acompasar su respiración Hermionesoy la peor, Ginny empezó a sollozar la peor, peor.

Oh Herms la tomó del brazo y la apretó contra ella para que se apoyara en su pecho como una niña pequeña. Hermione se dejó rodear por los brazos de su amiga.trata de calmarte. se separó de ella un poco, recorrió con la mirada el lugar donde se encontraban, le pasó un brazo por los hombros y la acercó hasta el camerino, que había quedado vacío después del entrenamiento. Caminaron los cinco metros en silencio, al entrar, se sentaron en uno de los bancos¿Qué sucede? la castaña se sorbió la nariz y negó con la cabeza.

Hice algo horrible…

Amiga, lo que hayas hecho debe tener una solución, nada es tan malo. A menos de que hayas matado a alguien Hermione abrió mucho los ojos sí, eso pensé. No tienes el perfil.

Besé a un hombre. soltó sin rodeos.

Bueno, eso no es una novedad. ¿Acaso alguna vez dejaron de gustarte? sonrió divertida.

¡Ginny! ¡A otro hombre, uno que no es mi esposo! su amiga palideció y dejó caer su boca hasta el suelo.

Bueno… tampoco pensé que tuvieras ese perfil.

Lo sé, lo sé. Soy horrible. – Bajó la mirada.

No sabía que con Draco estuvieras tan mal…

No. Sí. No lo sé, estoy confundida se refregó los ojos con las manos, tratando de evitar el picor que sentía en ellos Ya no hablamos de nada, no nos miramos. No hacemos nada juntos, no tenemos… se tapó la cara y volvió a sollozar.

Entiendo. Ginny la abrazó otra vez, dejando que la nariz húmeda se la chica, dejara rastros en su uniforme Necesito que me cuentes todo de principio a fin, así podré ayudarte. Hermione asintió y se despegó de ella.

Estoy tan asustada cerró los ojos infundiéndose valor para seguiramo a Draco Gin. Lo amo. Y sé que sólo fue un beso…pero tomó aire se sintió tan bien. ¿Por qué? ¿Qué voy a hacer ahora? decía desesperada con un hilo de voz.

Tranquilízate. Respira. ¿Cuándo empezó todo?

Sé que lo sabes. no podía mirar a su amiga a los ojos Dejamos de hablarnos cuando lo perdí… Hermione sentía un nudo tan grande en el estómago que se ahogaba con cada palabra Justo después de que su madre enfermara. Creo que fue un cúmulo de cosas. Hacíamos lo que sea para no vernos, porque hacerlo era aceptar que nada iba bien, que todo era real, nos dolía tanto… que evitábamos la tristeza. se tocó el vientre con una mano y se frotó allí. Ginny, aún siento su calor dentro mío y me quema Se había quebrado. Ahora un torrente de lágrimas contenidas no paraba de brotar por sus ojos. Su amiga le apretó la mano tratando de reconfortar su angustia. Se quedaron unos segundos en silencio, escuchando el llanto mudo de Hermione. Hasta que paró y se secó los rastros salados de sus mejillas sonrosadas.

Escucha la menor de los Weasley le sostuvo la cara con ambas manos, obligándola a que la viera a los ojos.iremos a mi casa y te quedarás el tiempo que necesites. Tienes que pensar bien qué vas a hacer antes de tomar una decisión y cuando estés lista me dices, yo te ayudo. Juntas enfrentaremos lo que sea. Hermione se sintió acogida con las palabras de su amiga, pero lo cierto era que, ya había tomado una decisión. Negó con la cabeza.

No, Gin sostuvo las manos de su amiga y las apartó de su rostro. Esto debo resolverlo sola. y con toda la seguridad que le dio ese impulso, se levantó del banco y se preparó mentalmente para recibir cualquier bala.

Espera. la retuvo del brazo Ginny Ten cuidado, no hagas nada malo. Por favor.

Sí.

Prométemelo la castaña esbozó una leve sonrisa y asintió dejando el momento atrás, mientras giraba hacia su futuro.

La Sra. Malfoy se corrió una lágrima solitaria que caía por su rostro mientras se giraba a mirar al Sr. Josman.

—¿Y qué fue lo que hizo? —el psicólogo no había dejado de escribir en su cuaderno en todo el rato. Hermione se preguntaba, qué tan interesante podría ser aquello como para volver a revivirlo leyéndolo. Se volvió a su asiento.

—¿Usted qué cree? —suspiró— ¿Cómo podía confiarselo a alguien con quien no hablaba hacía un año?

—Entonces ¿Su esposo nunca lo supo? —Hermione negó con la cabeza, las memorias habían llegado a ella como un huracán, sin poder evitarlo ya estaba recordando ese día, y en lo que había hecho cuando había vuelto a su casa.

Hermione había llegado a la mansión y se había ido directo a su cuarto, decidida a sacar todo de su armario, armar sus valijas e irse de allí. Si era considerada una cobarde, que le dieran. Ella no podía enfrentar sus ojos hielo, no más. Se había enamorado de alguien más, de alguien que ni siquiera sabía su nombre ¿Cuán deprimente era eso? De cualquier forma, ya había causado mucho sufrimiento en su corto matrimonio. No podía mirarlo y decirle "Hey, hace un tiempo que hablo con otra persona, un "x", quedamos en vernos y bueno, ya sabes, nos besamos".

Había subido a trompicones las escaleras, cruzado el pasillo y abierto la última puerta. Había buscado un papel y una lapicera para dejar una nota pidiendo el divorcio, pero cuando había llegado a la cómoda se había encontrado con otra nota.

"Me han llamado urgente de la oficina para que viaje a Escocia a concretar unos negocios. Vuelvo el próximo fin de semana. Espero que no te molestes por avisarte recién ahora, no contestabas el teléfono y no he tenido tiempo ni de armar el bolso. Le dije a Ridens que cuidara de ti. Nos vemos en unos días. DM"

El Sr. Josman carraspeó, provocando que ella volviera a la actualidad. Hermione parpadeó, tomó aire y prosiguió.

—Mi esposo viajó ese fin de semana por trabajo —miró la alianza en su dedo anular y comenzó a moverla nerviosamente— y yo, tuve tiempo de pensar. Le escribí confesándole que era casada y resultó ser que él también lo era —Hermione bufó— dos almas perturbadas, dos matrimonios arruinados, dos caminos separados. —respiró lento y siguió— Acordamos no hablar más, ni vernos. Ninguno estaba dispuesto a hacer más daño, lo que había empezado como una amistad se había convertido en deseo y ya no podíamos controlarlo. Lloré todas las noches, hasta quedarme seca. No supe nada más de él, tampoco sabía cómo era su rostro para buscarlo. —¿Cómo era posible que no conociera su rostro? ¿Cómo lo había besado? Paul dejó esas preguntas para después, le interesaba que ella estuviera motivada a seguir expresándose. Algo le dijo que hiciera otra pregunta para no incomodarla. Ya habría otra ocasión.

—¿Qué pasó cuando el Sr. Malfoy llegó?

—Seguíamos sin hablarnos, pero de algún modo reconocimos dolor en el otro. No me pregunte cómo, pero sentí algo en su mirada. Una plegaria, sus ojos grises me pedían perdón. Sé qué dirá —se adelantó con un tono de alumna perfecta— me estaba proyectando ¿verdad? —suspiró— no era un dolor mío solamente, era nuestro. Nos reconfortamos en el silencio otra vez y volvimos a nuestras máscaras de indiferencia.

—¿Nunca le contó a su amiga lo que hizo o sí? —preguntó el muggle adivinando el final de la historia.

—No. Hasta hace poco, ella pensaba que mi esposo sabía todo.

—¿Ella la convenció de venir aquí? —Hermione asintió— ya veo. Sra. Malfoy, debería empezar a hablar con su esposo.

—¿Cómo se supone que haga eso si ni nos miramos a la cara?

—No importa, discuta con él. Enfréntelo, no hay nada más sano que enfrentar sus miedos. Parece haber olvidado su valentía en algún lado —en Hogwarts junto con mis libros, pensó ella.— ¿Desea recomponer su matrimonio? —de pronto se sintió como si la caída de un balde con agua helada acabara de empapar su cuerpo. Se le vino a la cabeza la imagen de ese momento en el colegio, con él durante las navidades que había decidido pasar allí ese año.

—¿Confías en mí? —le había dicho.

—No —había contestado una Hermione muy asustada con sinceridad. Draco se había carcajeado.— ¡No es gracioso Malfoy!

—Bueno, cambiaré la pregunta ¿Confías en ti? —Hermione lo había mirado a los ojos extrañada.— Esto es lo que querías ¿No es así? —ella había asentido— Sabes que lo sientes en las entrañas, que te mueres por saber cómo es, que te mata la curiosidad, que lo deseas tanto como a mí en tu cama… —Hermione le había asestado un golpe en la nunca en el instante en el que él se había pasado. Draco hizo una mueca de dolor— está bien, tenía que probar… —había dicho haciendo ojitos. Hermione había reído.— Volviendo al tema… No me importa que no confíes en mí, me pediste que te mostrara esto y lo voy a hacer, el resto es tu problema. —la había acusado. Ella se había sonrojado y había asentido repetidas veces. Él le había tendido una mano. No tienes que mirar abajo, se había recordado ella. Y sin dudarlo por más tiempo, había recibido la mano que le ofrecía.

Con un rápido movimiento, Draco la había atraído hacia sí y la había ubicado delante de él en la escoba. Hermione había puesto un pie a cada lado y se había abrazado a ella como si su vida dependiera de ello, lo cual probablemente era cierto. El slytherin había contenido la risa que había amenazado con salirsele de la boca y en cambio había deslizado sus brazos hacia delante de los de ella, tomando la escoba firme y a Hermione acogida entre sus brazos. Ambos habían ignorado el escalofrío que les había producido la cercanía de sus cuerpos.

—¿Lista? —Hermione hubiera querido decirle que no, que la bajara ya mismo. Pero Draco en ese momento, había soltado los pies del suelo sin dejarla pensar. Lo que había sentido, en cambio había sido un tirón en el vientre ocasionado por la fuerza con la que se habían elevado. Malfoy había llegado muy alto en el cielo y la castaña había sentido el viento corriendo sus rizos hacia atrás y golpeando sus mejillas con tanta fuerza que le habían ardido. Después de unos segundos todo se había detenido. Hermione había parpadeado abriendo los ojos lentamente y no se había percatado de lo abierta que tenía la boca hasta que había sentido tirones en la mandíbula. Las montañas nevadas se desplegaban ante su visión imponentes costeando el lago, estaba nublado, por lo que la luz se había reflejado más blanca sobre el paisaje. Una bandada de pájaros los había pasado rosando y a ella le había dado un vuelco el corazón. —¿Cómo te sientes?

—Sin palabras —Draco había reído.

—¿Hermione Granger sin palabras? No me lo creo. —pero su incredulidad no había durado mucho tiempo.

—Es decir, mi cuerpo está flotando y la gravedad no me está chupando hacia el centro de la tierra, lo que es alucinante y perturbador al mismo tiempo. Si tuviera que describirlo mejor, podría decir que fue como cuando monté mi primera bicicleta sin rueditas —había dicho antes de tomar aire para proseguir con la voz aguda y emocionada de una niña que recibe su primer regalo en navidad. Pero Malfoy la había interrumpido.

—¡Shhh! Granger, lo estás arruinando. Disfruta del silencio y deja de pensar por un segundo.— Hermione decidió callarse, pero sus pensamientos siguieron dándole vueltas a algo. Nunca nadie había hecho algo así por ella, nadie le había pedido que sintiera, que confiara, que no pensara. Le había gustado. Y le había gustado que fuera Malfoy quién lo hiciera, porque algo se estaba abriendo allí. En ese momento, había sentido pesar el lado izquierdo de su pecho. Había algo que ardía y gritaba su nombre. Algo que se había jurado, no dejar que muriera nunca.

Hermione, volviendo al presente, se llevó la mano al pecho, justo a ese lugar. Lo había sentido otra vez, pero muy despacio, como un pájaro que está a punto de morir y mueve un poco sus alas, antes de dar el último espasmo de vida.

—Sí —dijo con toda la seguridad que pudo.

—Le daré una tarea —Hermione lo miró expectante— Haga una lista con las cosas que quiera decirle a su esposo, sea cual sea el peso de ese secreto. Luego veremos si una vez terminado el tratamiento, ha logrado avanzar.


Unos golpes en la puerta sacaron a Draco de sus pensamientos. Escuchó como se abría y unos pasos pesados seguidos de unos casi inaudibles avanzaban por el hall de la entrada y atravesaban la puerta del gran salón de la mansión.

—Gracias Ridens —dijo él cuando lo vio aparecer con Blaise. El elfo asintió y se despidió con una pequeña reverencia.

—Me había olvidado de los modales que habías adquirido con el tiempo —rió Blaise. Draco rodó los ojos— ¿Esta la Sra. Malfoy en casa?

—No.

—Lástima— dijo el moreno levantando una ceja y sonriendo de medio lado. Draco palideció.

—¿Debería asustarme? —de pronto preocupado parándose de su sillón. Blaise se carcajeo.

—Eres tan predecible amigo. Solo bromeaba. —Draco le golpeo el hombro— Está bien, lo siento —dijo frotándose el brazo— ¿Acaso vas a boxeo o qué? —el ojigris rompió su máscara de hierro para concederle una sonrisa genuina a su amigo.

—¿Qué quieres Zabini?

—A tu mujer ¿No es obvio? —Blaise se cubrió con un hechizo antes de que Draco se le abalanzara.— Ah… ¿Uno ya no puede bromear sin que lo acosen? Cálmate, tigre.—Draco bufó.— Vengo a invitarlos a cenar a casa con mi mujer, a la cual amo y nunca dejaría por nadie, aunque ese alguien tuviera ojos grises y se llame Draco —dijo rodando los ojos y levantando las cejas de forma sensual.

—Eres un caso perdido.

—¡Genial! Los esperaremos. — y con eso se desapareció. Maldito insoportable.


Las llamas verdes de la chimenea se encendieron dejando ver a una pensativa Hermione del otro lado, dejó en el pechero su abrigo y bolso. Caminó hasta el gran salón en automático. Fue al mini bar y se sirvió un poco de whisky.

—Pensé que nunca más te vería con un trago en la mano —la castaña pegó un brinco que casi le hizo tirarse el alcohol encima.

—¡Merlín! No te vi —dijo sin aliento, con una mano en el pecho.

—Sé que ya casi ni nos miramos, pero no sabía que había dejado de existir ante tus ojos.

—Lo sé, lo siento. Venía pensando en la sesión con el Sr. Josman.

—Ah… —comentó él sin saber que más decir. Has el esfuerzo Hermione, se mentalizó ella.

—Me dio tarea ¿Sabes?

—Debo decir que lo he subestimado, con eso tiene que haberte comprado. —Hermione apretó los puños e hizo acopio de la fuerza que le quedaba para no matarlo.

—¿Qué tal tu día? —siempre esa pregunta Hermione ¿en serio? ¡Merlín soy pésima en esto!

—Bien.

Bien.

—Vino Blaise, nos invitó a cenar con Ginny a su casa ¿Quieres ir?

—Si, vamos —sonrió un poco— Voy a bañarme y bajo.

—De acuerdo. —¿No nos fue tan mal o sí? ¿A quién quieres engañar Hermione? Dan pena.

La gryffindor subió las escaleras hasta el cuarto y rebuscó en el cajón de la mesa de luz algo donde escribir. Haría esa maldita lista ya. Encontró una pila de papeles desordenados y descuidados. Tomó el bloque desordenado y lo sacó de allí para ordenarlo, con tan mala suerte de que se le resbalara de las manos por no dimensionar su peso. Oh genial. Miró el estropicio en el suelo con rabia. Suspiró y se agacho a recogerlo. Pero cuando llegó hasta el suelo, una punta de color borravino que no parecía papel, le llamó la atención. Corrió los papeles que tenía encima y levantó el pesado cuaderno con letras doradas al reverso. Se llevó las manos a la boca sorprendida. "Hola amigo" lo saludó en un susurro. Lo abrió con la intención de relojearlo pero recordó que tenía que bañarse rápido. Así que pasó velozmente las páginas hasta llegar a una en blanco, buscó un lápiz en la cómoda, se sentó al borde de la cama y escribió la palabra "Secretos" en el margen superior y apuntó los que había pensado durante el camino a casa. Lo cerró y dejó sobre la mesita. Sin muchas ganas se desvistió y luego se metió al cuarto de baño.


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PD: ¡Gracias a las obsesionadas con la historia y a todas aquellas que me siguen y escriben! ¡Me inspiran a cada momento!

Tienen permitido odiarme o amarme y decírmelo en un review.

Hasta la próxima!
Cygnus.

Fin N/A