Disclaimer: Todo le pertenece a J.K. Rowling, excepto mis palabras para describir una historia inventada e imaginada por mi mente como es "Mr. and Mrs. Malfoy". Yo solo pido prestada su creatividad para divertirnos un rato. Ah, y cualquier similitud con la película "Mr. and Mrs. Smith" no es mera coincidencia.


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¡Hola!

Siento la demora, pero surgieron inconvenientes que debía resolver antes. Me moría por subir este cap. Porque, aunque no lo crean, el cinco está casi listo. Pero no lo subiré ahora. Espero hacerlo mañana o el miércoles, no les aseguro nada.

Lo que puedo prometerles, es que el capítulo siguiente vuelve a ser de la misma extensión que los primeros, y que no será tan triste como este. Además, ya saben, que ésta es una historia que me inspira mucho, por lo que no la abandonaré.

. Canción recomendada: "Feel Good" – de Nina Simone – realmente me pone la piel de gallina, efecto que produjo en mi este capítulo.

*Disculpen si encuentran errores de tipeo, sigo buscando un ángel o mago o muggle que revise los caps antes de publicarlos, sepan entenderme*

Siendo las dos de la madrugada en Argentina…

Fin N/A


CAPÍTULO 4: De sesiones individuales y secretos - Parte 2.


—Tenemos algo que decirles… —comenzó Ginny, miró a Blaise pidiéndole ayuda con los ojos. Draco y Hermione los vieron sorprendidos y expectantes a la vez. Estaban en el comedor de la casa del matrimonio Zabini. En una de las tantas propiedades que había heredado el moreno, de sus difuntos padrastros. Comían el postre de limón que había hecho la pelirroja, receta de su querida madre.

—No estábamos seguros de como se lo tomarían, por eso… —siguió Blaise.

—Decidimos decírselo a ustedes primeros, antes que al resto del grupo.

—Sí, no sabemos si este es el momento, pero no podíamos seguir manteniendo el secreto por más tiempo… —Ginny rodo los ojos y sin aguantar más lo soltó.

—Estoy embarazada —Draco escupió el último sorbo de vino que había pretendido tragar, Hermione se atraganto con una cascarita de limón, empezó a toser y Ginny se tuvo que levantar a buscar agua.

Una vez que la castaña pudo tragar y el rubio se calmó, se miraron a los ojos por primera vez en mucho tiempo. Los segundos se estancaron, se estaban pidiendo algo y la escena era extraña, bordeaba lo bizarro. El moreno carraspeó haciéndolos cortar el contacto.

—¡Felicitaciones! —dijeron a la misma vez. Hermione se levantó a abrazar a su amiga y Draco palmeó la espalda de Blaise. Luego Ginny buscó la mano de su marido y este fue a su encuentro abrazándola por los hombros. Los Malfoy sentían que sobraban allí ante tanto amor y felicidad.

—Voy por el champagne —dijo Hermione conteniendo el vómito que amenazaba por salir de su boca.

—Yo voy por las copas —la siguió su esposo.

La castaña llegó a la heladera conteniendo el aliento, cuando abrió la puerta dejó caer su peso en ella, recibiendo el frío de la misma con placer. Respiro lenta y profundamente antes de sacar el envase que contenía un líquido dorado y espumante. Cerró la puerta, dejó la botella en la mesada y apoyó sus manos sobre el mármol, rodeando la misma. Se tensó de repente frente al cálido contacto de una mano en sus hombros, se dio la vuelta y lo vio. Draco la miró con sus ojos de mercurio diciéndole sin palabras lo que sentía en ese momento. Ella le sonrió levemente. Él la abrazó. Hermione se dejó acoger por sus brazos y posó su cabeza sobre su pecho. Draco guiado por un impulso le acarició el cabello lentamente y permanecieron allí unos segundos sin querer separarse.


—Sr. Malfoy, buenos días. Me alegra que haya venido a su sesión individual. Creo que con su mujer avanzamos mucho. —Malfoy asintió— ¿Cómo la ha visto usted?

—No lo sé ¿Más sensible? —razonó el rubio.

—No me sorprendería, lo que dijo la semana pasada tuvo un gran peso emocional para ella. —se removió el muggle en la silla.

—Ese mismo día, una pareja de amigos, nos confesó que estaban esperando un hijo. —dijo Draco con su perfecta expresión fría e imperturbable.

—¿Y cómo les cayó esa noticia? —se adelantó Paul, entendiendo que ese era un tema agudo en la relación, por lo que había podido deducir de lo que la Sra. Malfoy le había dicho en la otra sesión.

—¿Cómo cree? —le contestó delirante.

—No lo sé Sr. Malfoy. Es usted el que viene a contármelo. —le rebatió el Sr. Josman, lejos de dejarse intimidar. Típico mecanismo de defensa de hijo único, pensó él, mientras anotaba en su cuaderno "Preguntar en próxima sesión individual por su infancia".

Cierto —rodó los ojos Malfoy— Verá, no sé cómo decirlo…

—No hace falta que me lo diga Sr. Malfoy, con qué me relate un hecho puntual que describa sus sentimientos, está bien. —como si fuera tan fácil, pensó Draco.

—Fue hace dos años si mal no recuerdo. Después de que le diagnosticaran depresión a mi madre. Verá, mi padre —hizo una pausa para que no se le quebrara la voz.— cometió varios crímenes y fue encarcelado por siete años, el veredicto final de su juicio lo supimos un año después.

—¡Es increíble lo que se demora la justicia en resolver los casos! —dijo dejándose llevar el Sr. Josman. Dándose cuenta de cómo lo miraba el Sr. Malfoy, rectificó— Disculpe, continúe.

—Sí. Bueno, lo sentenciaron a muerte —Soltó sin más. ¿Cuán grave sería su delito como para que le dieran tal destino? Pensó el psicólogo— Mis padres no eran muy demostrativos entre ellos, pero eran su mejor compañía. Llevaban muchos años en convivencia. Mi madre al enterarse cayó en una lenta angustia que la enfermó. Lo qué me puso a mí en alerta y pendiente de su salud hasta el día de hoy. —Probable caso de "complejo de Edipo", apuntó Josman.

—Lo comprendo Sr. Malfoy y lamento su perdida.

—Créame, no necesito su compasión Sr. Josman —rodó los ojos, Draco odiaba la compasión y más sabiendo que venía de un muggle. Era como un insulto a la memoria de su padre.

—¿Cómo era la relación con su padre?

—Fría —se estremeció Draco.

—Y por supuesto, no aceptó su casamiento con…

—Hermione. —terminó el con cierta melancolía— No. Pero creo que eso la volvía más intrigante para mí. Saber que podía revelarme contra todo mandato y estatus familiar.

—¿Cree que eso fue lo único que lo enamoró de ella?

—No. Ojalá hubiera sido solo eso.— una pequeña línea no pudo evitar dibujarse sobre una de sus comisuras.

La imagen de una castaña de diecinueve años muy sonriente entrando por la puerta de su sala común se le vino a la cabeza.

—¿Qué crees? —Draco se había incorporado del sillón para mirar a Hermione cerrando la puerta y acercándose a él dando saltitos.

—¿Qué pareces una ardilla saltarina, pero con una melena enmarañada? —Hermione en un instante había borrado su sonrisa y fruncido el ceño.

—No —había dicho obviando la burla que le correspondía a ella frente a la del chico— ¡Aceptaron mi solicitud para la universidad! —era la última semana después del baile de graduación y mientras todos decidían a último momento, qué hacer de sus vidas, Hermione ya había enviado una carta a la Universidad de Leyes Mágicas de Londres.

—¡Genial Granger! ¿Y a mí qué? —le había dicho serio.

—¡Ah! ¡No voy a contarte nada más! —Draco se había reído, lo que había enojado, a su vez, más a la castaña. Por lo que comenzó a insultarlo— ¡Arrogante! ¡Insoportable…- la miraba despotricando, enfurruñada gritándole, y no podía ver nada más sexy, estaba tan concentrada en demostrar su disgusto por la respuesta de él, que no se daba cuenta que la veía con deseo y que se le acercaba como un lince queriendo cazar a su presa— ¡No te soporto! ¡ya estoy cansada! —Draco la había tomado de la cintura hasta golpearla contra la pared— Suel…suéltame.

—No pareces muy convencida ¿o sí? —le había dicho muy cerca de sus labios. Hermione no había podido evitar mirarle los suyos— Y no pienso hacerlo —la había tomado de su nuca con la otra mano y la había besado desesperadamente.

—Te odio —había dicho ella entre jadeos.

—Yo también te quiero Granger. —le había susurrado al oído. Ella había gemido ante la cercanía de su aliento en esa zona.

Draco parpadeó volviendo al presente, tomó aire y retomó la conversación.

—Nosotros éramos muy distintos a mis padres.

—¿A qué se refiere? ¿A su relación? ¿Por qué dice "éramos"? —Tranquilo Paul, mi vida no es un circo de entretenimiento muggle, se enojó Draco.

—¿Qué quiere que le conteste primero? —dijo el rubio a regañadientes— Porque me he perdido entre tanto interrogatorio. —el muggle frunció el ceño, ahí va la coraza protectora otra vez, pensó éste.

—Disculpe mi atrevimiento Sr. Malfoy —hizo una pausa— pero creo que usted es el que viene a un profesional para que le ayude con sus problemas, quizás esto le moleste, pero son mis métodos.

—Está bien —dijo Draco despectivamente— Sí, me refiero a nuestra relación. Y dije "éramos" porque antes así era, ahora nos hemos vuelto muy parecidos a ellos. Aunque la diferencia más grande entre nosotros es que nos casamos por amor.

—Eso es muy bueno —dijo Josman, mientras esbozaba una sonrisilla— ¿Qué cree que los separó tanto?

—Los secretos.

—¿Desde cuándo le oculta cosas a su mujer? —Al menos era por parte de los dos y coincidían en que esa era su mayor dificultad para seguir adelante. Esto es muy favorable, resaltó en su cuaderno.

—Supongo que… —dudó un poco antes de empezar, estaba nervioso— es que… yo la he dejado muy sola. Es por eso que se ha distanciado de mí. —reprimió un sollozo antes de comenzar el relato.

Hace dos años…

Draco volvía de visitar a su madre, se había quedado una semana completa con ella por una reciente recaída. No se había quedado más tiempo porque extrañaba a su mujer. Sabía que había estado ausente desde recibió la noticia de que Narcissa estaba enferma, que viajaba más por el trabajo y que volvía solo para la cena. Pero iba decidido a buscarla, a reparar estos cuatro o cinco meses, ¡Vaya! ¡Cómo la había dejado abandonada por tanto tiempo! Que había estado en falta, estaba dispuesto a resolverlo, a reparar lo que había hecho. La necesitaba, la extrañaba, quería acariciar su piel, besar sus labios y hacerla feliz.

Salió de la chimenea con un paquete envuelto en papel de regalo, sonrió al recordar lo que le había comprado. Un libro milenario. Oh sí, eres un genio amigo. Le sonrió al espejo de la entrada y se guiñó un ojo. ¿A quién engañaba? Volvía a pedir perdón, con el rabo entre las piernas. Patética excusa de ser humano eres. Se pasó una mano por el cabello y suspiró. Cruzó el vestíbulo, atravesó la cocina y el gran salón, sin encontrar a nadie.

¡Hermione! la llamó para saber si estaba en casa. Casi llama a Ridens pero recordó que ella le había dado vacaciones al elfo. Te enamoraste de la sabelotodo más terca del mundo ¿no? Se dijo a sí mismo.

Se dirigió a las escaleras, dispuesto a buscarla en su cuarto. Quizás no lo habría escuchado aún. Volvió a gritar su nombre, pero no sucedía nada. ¿Estaría encerrada en el baño? Cuando llegó a la habitación, se encontró con la ropa de ella desperdigada por la cama, siempre que se la quitaba para bañarse, la dejaba desparramada por allí. Sonrió. Quizás podría acompañarla. Abrió lentamente la puerta del baño y se quedó sin respiración al ver la escena que aparecía frente a él. Dejó caer el regalo al suelo, y como si su vida fuera de repente una película, todos sus movimientos fueron filmados en cámara lenta. Una gran mancha de sangre aparecía en primer plano, que contrastaba contra el suelo blanco del baño. El cuerpo desnudo de Hermione, inerte con sus ojos cerrados, yacía en la bañera repleta de agua teñida de rojo. Draco corrió a sacarla de allí, la tomó de la cintura y la alzó en volandas. "¿Qué has hecho amor mío?" le dijo en una súplica. La envolvió como pudo en una toalla, tomó su varita y se desapareció.

Cuando la imagen de la recepción de San Mungo apareció ante sus ojos, se apresuró a pedirle ayuda a la mujer que atendía a los demás, sin hacer cola. "Es una urgencia" repetía una y otra vez. La chica vio el cuerpo de la castaña envuelto en una toalla, en sus brazos y con manchas de sangre que habían comenzado a aparecer en la tela blanca. Se dispuso con rapidez a marcar la alarma de emergencia. Un grupo de sanadores llegó al instante y depositaron a la chica en una camilla con rueditas. Draco los acompañó hasta que le pidieron que no entrara en la salita donde había visto desaparecer a su mujer.

Pasadas unas dos horas, a Draco se le permitió entrar a verla. Estaba dormida. Acarició su mejilla y la tomó de una de sus manos.

¿Qué sucedió? preguntó al sanador.

Creemos que se estaba desangrando, pero llegó justo a tiempo Sr. Malfoy.

No lo entiendo, se quiso… No pudo si quiera imaginárselo.

No. Ella estaba bien, lo que pasó es que perdió a su hijo. Suponemos que mientras se bañaba. Eso la hizo sangrar mucho hasta desmayarse. Algunas madres recurren rápidamente a la atención, ayuda o auxilio y otras sienten tal shock que no reaccionan. Parece que uno de los mecanismos de defensa que desarrollan, es no creer que lo hayan perdido. Entonces siguen su vida como si nada. terminó de decir. Pero a Draco solo dos palabras le hacían eco en su mente.

¿Estaba embarazada? Estaba…de pronto Draco cayó en la cuenta de todo lo que se había perdido durante no sabía qué tiempo, y lo peor era que ella se lo había ocultado.

¿No lo sabía? preguntó extrañado el medimago Tenía un mes de gestación.

No. Yo… estaba de viaje… yo… ¿Por qué?

No lo sabemos con certeza, pero es muy común en madres primerizas Draco estaba petrificado en su lugar ¿Sabe si ella se encontraba en alguna situación de estrés? A veces eso lo agrava Al ver que el rubio no le contestaba, dejó la pregunta para otro momentoDescanse Sr. Malfoy, su esposa estará bien.

Draco no había levantado la vista de sus pies mientras relataba la historia y un silencio incómodo inundaba el consultorio como brumas que llevaban al naufragio.

—¿Sabe? —dijo con la voz quebrada - No hay día en que no sueñe como hubiera sido nuestra vida con un niño entre nosotros. —el Sr. Josman lo miraba con tristeza.

—Claro Sr. Malfoy —y sin darse cuenta quiso reconfortarlo— Me imagino la grieta que ocasionó eso a su relación. Pero hay muchas personas que, a pesar de todo, logran resolver esos problemas. – Draco levantó la mirada, por fin. Y al muggle le pareció ver un rayo verde cruzar sus ojos. Esperanza.

—¿No cree que sea demasiado tarde?

—Dicen que es mejor tarde que nunca Sr. Malfoy. —Draco asintió y se volvió serio otra vez.— Aun así, debería decirle a su esposa todo lo que siente. Tienen mucho de qué hablar. Tengo una tarea para usted también Sr. Malfoy —el ojigris lo miró con curiosidad.— Ya qué le cuesta expresar sus sentimientos —Draco levantó una ceja— ¿Por qué no escribe lo que siente? Verá que eso lo ayudará.

—Lo haré. —dijo decidido y con voz firme.


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¡Gracias por los reviews y los favs que estoy recibiendo en este momento! ¡Son lo mejor que hay!

PD: Soy muy codiciosa, por lo que espero más de sus comentarios hermosos, sépanlo.

Hasta la próxima!
Cygnus.

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