Disclaimer: Ojalá Harry Potter me perteneciera y Draco Malfoy también.


N/A

¡Hola! Hoy es miércoles y dicen que "lo prometido es ley", así que vengo a actualizar el capítulo que les prometí.

Hoy estoy más romántica de lo normal, quizás sea porque lightfeatherxa actualizó "Perfidia" o simplemente, porque no me aguanto que Draco y Hermione estén tanto tiempo así (soy débil y el amor me puede).

Recomendación musical: El puente – Gustavo Cerati.

¡Que lo disfruten!

Fin N/A


CAPÍTULO 5: De cómo su relación se convirtió en un puente.


—Sí, nos enamoramos. No sé cómo lo logramos. —contestó ella con sinceridad a la pregunta del Sr. Josman. No sabía qué había visto en su histórico némesis— De eso se trata ¿No? El amor… no lo esperamos, llega sin avisarnos y al tiempo ya nos olvidamos de cómo ocurrió.

—Es una buena definición del enamoramiento, pero ¿Cómo saber si eso es amor? —dijo el muggle.

—Oh, lo nuestro era amor —confirmó Draco, que apoyaba el mentón en su mano y el codo sobre el reposa brazos del tapizado sillón gris del consultorio. Estaban en su segunda sesión conjunta.

Hermione lo miró tratando de contener una mueca de dolor, sin mucho éxito, cuando se refirió a su amor como algo del pasado. Lo que no había percibido ella era la tristeza con la que él lo había dicho. El recuerdo invadió sus mentes, conceptos de amor, proezas de felicidad y un momento para decirlo, una vida para vivirla y una historia para contar.

—¿Cuándo se enamoraron? —preguntó Paul, quien se había reclinado sobre su silla giratoria y ponía toda su atención en ellos.

—No sé si hubo un momento en el que no me gustaras —dijo Draco mirándola. Hermione se sintió enrojecer. ¿Cuándo habían llegado a esto?

—Nunca me lo dijiste —le contestó ella con melancolía.

—Es cierto, yo… —suspiró y volvió la vista al suelo, mientras giraba su anillo en el dedo. —No me di cuenta de lo que sentía hasta que casi la pierdo, parece un cliché de las películas mu…

Muy románticas ¿Cierto? —dijo Hermione antes de que su esposo dijera "muggles" por error.

—Cierto —carraspeó su garganta él.

Seis o siete años atrás…

Draco se apareció en la dirección exacta que salía inscripta en la tarjeta de invitación, con su prometida Astoria Greengrass, quien llevaba un lindo vestido lila de gasa, ("Como de niña buena e inoscente" agregó bufando Hermione al relato), un sombrero para el sol y sandalias a juego (Blah blah blah). Avanzaron juntos hasta donde se encontraban varias canoas pequeñas y angostas, en las que cabían dos o tres personas como máximo. Un joven, al parecer mago, que tenía una camisa blanca y bermudas, les indicó que debían subirse a una de ellas para llegar al evento, como al resto de las personas que iban apareciéndose en la costa. Astoria exclamó algo así como "que rústico", que le hizo recordar a su madre. Ambos se subieron y por arte de magia comenzaron a movilizarse mar adentro. Pasados unos minutos apareció frente a sus ojos una hermosa isla que los recibía con un cartel: "Bienvenidos a Koh Yao Yai*" y debajo como si hubieran agregado recientemente la inscripción, rezaba "y a la unión Nott/Lovegood". Junto a la arena blanca y grandes piedras flotantes, monumentos de la naturaleza, se encontraban dos largas filas de almohadones y mantas sobre el suelo de granito, con tejidos propios de la región, plagados de distintos colores y estampas con brillos y piedras preciosas, que marcaban el paso hacia un altar estilo asiático, con flores amarillas y naranjas. La pareja se bajó de la canoa y se acercó a la multitud de personas bajo una gran carpa con finas rayas de todos colores. Había dos grades mesones con tragos de todo tipo y bocadillos, como recepción. Cuando para Astoria, cualquier cosa que mirara allí era blanco de sus críticas, para Draco no podía existir algo más bello. No era su estilo, pero tenía que reconocer que ese lugar estaba muy cerca de ser el paraíso. Divisó a Blaise junto a su novia Ginebra Weasley quienes los saludaron con una seña. Les devolvieron el gesto y se acercaron.

¡Guau Malfoy estoy sorprendida! dijo una muy divertida Ginny, mirándolo de arriba abajo Te has perfumado y todo ¿Eh?

Yo también te extrañe pecosa le contesto él mientras la apretujaba en un abrazo sin poder evitar curvar sus labios en una sonrisa. Era muy feliz de que su amigo hubiera apostado por Ginny cuando estaban en Hogwarts, porque era la persona perfecta para él.

¡Ya! se despegó de él empujándolo hacia un ladoque me ahogaré en esa colonia. Diug. dijo la pelirroja haciendo una mueca de asco.

Mademoiselle le dijo Blaise a Astoria mientras tomaba su mano y le besaba el dorso.

Astoria. asintió Ginny haciendo que el nombre de la prometida de Draco sonara como algo desagradable¡Hermione! exclamó de repente corriendo en dirección opuesta a la carpa. Dándoles la espalda a ellos.

Draco giró siguiendo el movimiento de la pequeña Weasley y se encontró con una hermosa castaña tomada del brazo de la comadreja. Llevaba un vestido blanco, corto y liso. Con una hermosa caída que llevaba la vista a sus esbeltas piernas. Era tan simple y fino a la vez, que ni el equilibrio mismo del universo podría alcanzarlo si se lo propusiera. (Lástima que la visión se la arruinara Waesley con su mal gusto y la sonrisa de bobo enamorado que lo acompañaba, agregó ahora el ojigris). Hermione hizo por fin contacto con Draco y una sonrisa iluminó sus ojos miel, él se quedó mirándola unos segundos hasta que su pareja lo obligó a cortar el contacto.

Cielo ¿Me pides un trago? le pidió Astoria, ignorando la evidente atracción que su prometido emanaba por sus poros hacia otra mujer. Draco asintió y se fue a la barra.

Pidió dos tragos sin pensar, no sabía que le gustaba a Astoria. Si tuviera que elegir uno para Hermione pediría un...

—Mojito estilo cubano —dijeron los dos a la vez. Hermione se tensó y no lo miró. ¿Cómo podía recordarlo?

Una oleada de memorias destrozo su cabeza, arremolinó su vientre y sintió como un millón de rayos golpeaban su pecho. Ninguno de los dos dijo nada por unos instantes, solo se dedicaron a apreciar el recuerdo en sus mentes.

Una muy borracha Hermione se había anudado la falda de su vestido para no pisársela, había lanzado sus zapatos y se había soltado el recogido. Ginny la había empujado al escenario para que cantara una canción, era su prenda por haber aprobado todos los exámenes. Terminado el baile de graduación, todos los alumnos que pertenecían al programa de Re-inserción de Magos Jóvenes, se habían propuesto despedir el año en un bar nuevo de Hogsmeade que tenía temática muggle, a pesar de la carente imaginación del dueño para recrear un típico bar del Londres no mágico, tenían muy buena carta de tragos y karaoke. Se habían escabullido esa noche como unos adolescentes desesperados por diversión, un grupo de perdedores auténticos como los de "the breakfast club", una oportunidad de amigos inseparables e insoportables que se habían dejado llevar por su reciente química y se habían ido a festejar juntos su propia fiesta privada.

Se había formado una hinchada de magos y brujas que abucheaban o alentaban a los perdedores o merecedores del escenario. Antes había pasado Blaise a cantar "Everybody" de los Backstreet Boys, aceptando su prenda por ser el "sexópata del año", a pesar de haber tenido un resultado muy malo por parte público, por su desafinado cantar y la invención del ochenta por ciento de la canción, se había salido con la suya conquistado a la pelirroja con sus constantes miradas y dedicatorias personalizadas.

Hermione, sin embargo, había sido obligada por su amiga a cantar "Dancing Queen" del grupo sueco "ABBA". Por suerte su madre adoraba al grupo y ella recordaba la melodía de ese hit. Se había acercado al monitor y había tomado el micrófono entre sus dos manos, que sudaban y temblaban de los nervios. Pero tenía tanta adrenalina y alcohol en su cuerpo que la habían llevado a no parar de reír y bailar mientras cantaba: "Friday night and the lights are low. Looking out for the place to go. Where they play the right music, getting in the swing. You come in to look for a king". No se le había pasado desapercibido el interés de su amigo platinado y ella lo había mirado en cuanto había tenido oportunidad "Anybody could be that guy. Night is young and the music's high". Ellos eran de esos pares que se miraban todo el tiempo, se divertían juntos, discutían como novios y aquellos que los miraban sentían en cada rose, por mínimo que fuera, la electricidad que los atravesaba por dentro. Pero eran amigos. Eso eran ellos. Personas que con solo mirarse se decían todo, pero eran lo suficientemente estúpidos como para no aceptarlo.

"With a bit of rock music, everything is fine
You're in the mood for a dance
And when you get the chance...

You are the Dancing Queen, young and sweet, only seventeen…"

Cuando Hermione había terminado de cantar la había recibido una oleada de gritos y aplausos. El barman le había ofrecido un trago de regalo por su interpretación. A lo que ella había respondido "Creo que si bebiera más solo sería mi trago preferido".

—¿Y cuál sería Granger? —había preguntado Draco curioso. Ella se había vuelto a mirarlo divertida y acercado a su oído para susurrarle con una voz ronca y aterciopelada.

—Un mojito cubano —luego se había alejado de él y se lo había pedido al mozo. Draco se había quedado quieto con una gota de sudor cayendo lentamente por su nuca, porque una creciente erección amenazaba por dejarse ver debajo de sus finos pantalones de gala. Su voz lo había dejado sin palabras y en lo único en lo que podía pensar era en sacarla de allí sin dejarla tomar el maldito trago muggle "monito bobano", para callar sus suaves y tiernos labios. No había podido dejar de mirarla, su piel brillaba por el sudor que le habían provocado las luces del escenario y los movimientos al bailar, sus rizos caían salvajes y sensuales por la espalda abierta de su vestido.

—¿Granger? —la había llamado sin resistirse infundado un tono de súplica a sus palabras. Piensa una excusa, vamos Draco— ¿Me acompañas a… —¿En serio probaras con ese?, se había recriminado.

—Sabes estoy un poco sofocada aquí, está todo muy cerrado…—lo había interrumpido para ayudarlo y él no había cabido en sí de gozo.

—Sí, eso. ¿Quiéres que te acompañe afuera? —ella se había encogido de hombros.

—Chicos ya volvemos, vamos a respirar un poco afuera. ¿Alguien quiere acompañarnos? —Que nadie quiera, que nadie quiera…

—Sí, yo…- había empezado Luna que rápidamente había sido interrumpida por Theo, cuando se había acercado a ella para besarle la mejilla.— no en este momento, gracias —había agregado mientras lo miraba con emoción. Blaise ni los había visto porque estaba muy concentrado mirando a la pelirroja cantar en el escenario.

Draco se recordó agradecerle a Theo por eso más tarde. Hermione se había puesto su abrigo y había tomado del brazo al rubio, quien se había dejado llevar hacia la puerta, mientras se ponía apresuradamente el suyo. Apenas habían salido, se habían encontrado con una calzada llena de nieve. La castaña se agachó rápidamente y elaboró una bola de nieve deforme, que tiró a la cara del slytherin, quién debido a la sorpresa, no había podido evitarla y para cuando se percató, ya tenía la cara llena de fría y espesa nieve. Hermione se había tapado la boca para no reírse a carcajadas por la cara que le había quedado al chico, y comenzó a correr. Draco la había perseguido mientras le enviaba bolas de nieve hechas con la barita. Había corrido y corrido riendo desesperada por esconderse en algún sitio. Encontró un puente que comunicaba el bosque con Hogsmeade, y decidió esconderse debajo. Ya estaban muy lejos de la civilización. El ojigris que venía jadeando detrás, de pronto la vio desaparecer, con tan mala suerte para ella, de que había perdido su bufanda en la entrada del puente. Hermione se había dado cuenta en ese momento de que no la tenía, pero si giraba la cabeza en dirección a donde estaba él, corría el riesgo de revelar su localización. Se había golpeado mentalmente por su error y esperado muy pegada a una de las caras internas del puente. Pasados unos minutos ella había comenzado a preocuparse. ¿Le habría pasado algo? ¿La estaría buscando? Después de haberlo pensado por unos segundos más, decidió que no valía la pena estar ocultándose allí cuando otra persona podía estar preocupada por ella. Lentamente había asomado la cabeza por uno de los lados del puente, cuando llevaba más de medio torso fuera de la zona de escondite, Hermione había recibido un hechizo desde algún lugar que la había petrificado. Y acto seguido, una bola de nieve le había caído directo en la cara. Luego había escuchado una risa no muy lejos y visto a Draco acercándose a ella con su bufanda roja. Cuando estuvo a escasos centímetros de ella, le quito el hechizo. Hermione le golpeó el hombro con toda su fuerza. Él había fingido una mueca de dolor y le había hecho ojitos. Ella se había reído y él la había empujado contra la pared del puente donde se había escondido hacía unos minutos. Hermione se había sorprendido, pero por alguna razón se había encontrado deseando su cercanía, así que lo tomó de su abrigo y lo atrajo hasta su cuerpo. Podía ver en sus ojos mercurio un dilema, donde la puja entre el deseo y salir corriendo, tenían oportunidad. Draco había acariciado con su mano derecha la mejilla de la castaña aún mojada por el agua congelada, dejando un color sonrosado a su paso. La luna les apuntaba sobre el cielo despejado, proporcionando un poco de luz en la escena.

Había mirado sus labios, esos en los que había pensado muchas veces, los que eran dueños de sus debates, esos que se tensaban en algunas ocasiones, cuando dejaban ver la hilera de dientes blancos que escondían, aquellos que eran mordidos por su dueña ahora, esos que lo estaban calentando tanto que sentía la nieve derretirse a sus pies. Ella lo estaba deseando, también miraba los suyos. Sin pensarlo más tiempo, salvando la mínima distancia entre sus bocas ansiosas por sentirse, se besaron. Su constante atracción se había convertido en movimiento.

Había sido tierno al principio, con torpeza se acomodaron a sus labios. Sus lenguas no habían tardado en danzar con desesperación anunciada. Hermione sintió vértigo, la sensación de soltar los pies del suelo, entendiendo que la única energía que los mantenía vivos era la que ellos producían con la fricción de sus cuerpos. Draco puso su otra mano en la cintura de ella y la presionó más contra su cuerpo. Hermione había dejado salir un gemido de su boca por el repentino arrebato del platino. Sintió la erección de Draco entre sus piernas y un deseo irrefrenable por que la tocara había rugido dentro de su pecho. Se había sentido arder. Él se despegó de su boca para morderle el lóbulo de la oreja y a paso lento construyó un camino con su gélido aliento, del cuello a la clavícula, había cruzado la frontera de su escote. Hermione inhaló su perfume embriagador, haciendo hacia atrás su cabeza, dejándose llevar por los movimientos asimétricos de sus cuerpos empapados en sudor debajo de su ropa. Cuando había vuelto la cabeza hacia adelante se había encontrado a Draco mirándola a los ojos, pidiéndole permiso para quitarle el abrigo, ella había asentido y él tironeado cada botón desesperadamente. La estela caliente de sus alientos que empañaba cualquier espejo, se había unido en suspiros y gemidos ansiosos. Él también se quitó el suyo.

Hermione lo había acercado, tomando los cabellos de su nuca, de nuevo a sus labios. Fue pasión, pura y completamente antisísmica, abdómenes haciendo olas en cada costado, el choque contra sus caderas y se podían sentir sus ganas de estallar espumosas contra la costa. Ella había intentado concentrarse en los botones de su camisa, pero él delicadamente había corrido sus manos de allí y se había llevado una a su boca, le había besado y lamido la punta del dedo índice, luego la había tironeado de la mano hasta que su endurecido miembro chocara contra su bajo vientre, salvando la distancia, que nunca más quería que apareciera entre ellos.

Se habían pegado de nuevo a la pared. Él se había corrido un poco para quitarse la camisa por arriba de la cabeza. Hermione se había dedicado unos instantes a contemplar su su torso desnudo; ese era el momento en el que se daba cuenta de que lo había visto solo en sus sueños más calientes, noches en las que había pensado que estaba loca, que nunca podrían tocarse, como si un escudo los envolviera de forma permanente impidiendo el mínimo roce, limitándolos a verse con necesidad de unirse y fundirse. había llevado sus manos a su pecho, comprobando que era real, recorrido con ellas sus recovecos hasta donde desaparecía la hilera de rubios bellos por su estómago. Había tomado el borde de su pantalón y se había agachado mientras lo desprendía y bajaba el cierre lentamente. Cuando los había dejado caer se había levantado pasando cada parte de su cuerpo por su miembro erecto, como si de una sirena se tratara. Draco la había mirado con tanto deseo que la había perforado. Hermione se había mordido el labio inferior mientras cerraba sus piernas tratando de contener las pulsiones de sus paredes internas. Sin resistir más tiempo él la había tomado por detrás obligándola a abrazarlo por la cintura con sus piernas. La había estampado contra la pared y la había sujetado de las nalgas con desesperación levantándole el vestido hasta la cintura. Hermione había gemido su nombre. Un suspiro de placer había salido de la boca del rubio y sin aliento le había dicho al oído "no sabes lo que acabas de provocarme con eso". Acto seguido, había corrido sus bragas y sin preguntar había metido dos de sus dedos en su centro. Ella había gemido otra vez con fuerza. "Estás tan mojada" le había susurrado con una voz ronca que había retumbado en la cabeza de ella, hasta hacerla pedir más con sus caderas en un movimiento creciente de atracción. Había cerrado los ojos dejándose llevar por el movimiento circular de los dedos de él en su centro que lo aprisionaban pidiéndoles, rogándoles que no se fueran de allí nunca.

Draco la había separado de las frías piedras que sostenían el puente y se había girado con ella en brazos, en un rápido movimiento la había recostado sobre los abrigos que habían tirado hacía unos minutos. Se había deslizado sobre su cuerpo y abierto sus piernas. Con la mano que le quedaba libre había buscado por debajo del vestido uno de sus pechos y ejercido un poco de presión en su pezón, que lo había recibido con gusto, mientras metía la cabeza entre sus piernas. Hermione se había estremecido con el contacto de su lengua sobre su clítoris, que pincelaba ondas de calor a su estómago. Quebró su espalda y se agarró con fuerza de los cabellos del rubio. Su vagina era un volcán de caramelo. Las contracciones llegaban y Draco se salió rápido de allí. Hermione había abierto los ojos y levantado la cabeza, para ver porque se había detenido. Encontró al slytherin quitándose el bóxer y acercándose lentamente. Era como si de sus cuerpos saliera humo, no existía frío ni nieve. No estaban debajo de un puente viejo en el medio de la noche en Hogsmeade, estaban en un rito en el que sus mentes solo querían hervir desesperadamente. Él se había acercado serpenteante y la había tomado de la nuca para que se incorporara un poco. Quedaron sentados con sus piernas envolviéndose el uno al otro, introdujo lentamente su miembro, Hermione sintió su vientre vibrar y su vagina rasgarse un poco "¿Te duele?" le había preguntado cerca del oído al ver la mueca de dolor que ella había puesto. "Un poco. Sigue", le había pedido suplicante. No quería detenerlo, ella había elegido que fuera él. Lo había deseado tanto como el placer de tenerlo por siempre allí adentro. Sentía tantas emociones a la vez que estaba al borde de las lágrimas. Y así lo había querido, sin anestesias, había querido perder la virginidad con cada rincón de Draco Malfoy. "Quiero que sigas" había agregado en un susurro. Él la había mirado a los ojos y tomado la cara entre sus manos, se había acercado y besado delicadamente sus labios, para luego sumergirse otra vez en su valle. Se mecieron un poco en esa posición y ella no podía respirar. Quería desesperadamente abrazarlo con sus piernas y acojerlo con su vientre, quería que no parara, quería que cada vertebra le doliera de tanto amor. Con toda la piel erizada y la necesidad de darse todo lo que tenían, volcaban su contenido el uno en el otro.

En un segundo la había vuelto a recostar sobre los abrigos y llevado las piernas de ella a sus hombros, reiniciando el movimiento que los volvía más salvajes e instintivos en cada embestida. El suelo se derretía y pedía undirlos, llevarlos al centro de la tierra, guiarlos a la perdición de su roce. La piel arañada de la espalda de Draco se contraía hacia sus nalgas insertando su furia en el estrecho túnel. Hermione había gemido al darse cuenta de que no podía estar más adentro suyo que en ese momento. "Voy a acabar" había dicho cerca de ella. Draco quería con todas sus fuerzas explotar en su interior. Era con la primera chica, su primer amor, no estaba preparado para soportar tal ardor.

Cuando el éxtasis se acercaba, ella cerraba con fuerza sus manos sobre los abrigos, cuando sus respiraciones eran cada vez más animales, la melodía anunciaba la erupción de miles de estrellas en el cielo, fue entonces cuando él había metido su miembro por última vez y sentido como la sangre llegaba a la punta de sus venas. Había dejado brotar un gruñido de su pecho sintiendo el placer de inundar su interior, haciendo temblar la tierra.

Había abierto los ojos y la había visto. Se había encontrado con sus ojos miel derritiéndose bajo sus finas y largas pestañas. Recorrió sus gestos, contó cada peca que rodeaba sus mejillas y se acercó a besar sus parpados. Hermione le había sonreído y besado la mandíbula. Draco se había dejado caer a su lado, tomado su varita, que había quedado en los pantalones, y conjurado una manta que había tapado sus cuerpos desnudos. Ella se había acurrucado a su lado apoyando la cabeza en su pecho y rodeando con una pierna su cuerpo. Él la había acogido con ambos brazos y mirado. La castaña había dirigido sus ojos hasta chocar contra los suyos y una línea que iba creciendo se había disipado en sus rostros como dos adolescentes que acababan de hacer una travesura.

El silencio que había dejado a sus recuerdos encarnarseles en la piel, fue interrumpido por dos golpes en la puerta del consultorio. El señor Josman dijo "adelante" y una muy menuda mujer mayor, con unos lentes y mirada avergonzada se adentró para decirle que lo buscaba alguien afuera y no paraba de insistir en hablar con él. Por lo que éste salió unos minutos, dejando a los dos solos.

Hermione no pudo evitar pensar que, el puente era una metáfora de su relación. Siempre entre un lado y el otro, entre un slytherin y una gryffindor, entre un sangre pura y una sangre sucia, se fundieron conectando cada parte sin discriminar ni pensar en lo que estaban haciendo, dejando atrás los prejuicios y el miedo, para cruzar al futuro. Cayó en la cuenta de que no habían salido nunca de allí. Se habían paralizado en ese momento en el que sus corazones fueron uno por fin. Se olvidaron de avanzar y eso los congeló junto a la nieve que mullía sus espaldas.

Volvió el psicólogo a su silla y releyó sus anotaciones. El Sr. y la Sra. Malfoy se re acomodaron en sus asientos, como acostumbrándose de a poco a la realidad.

—¿Y qué sucedió después? —preguntó el Sr. Josman retomando la sesión. Draco, quién estaba consternado por el mismo recuerdo que había invadido a su esposa, inspiró profundamente y se dispuso a retomar el relato.

Pasada la ceremonia de unión de la pareja, se habían dirigido a las mesas dispuestas en el salón. Y de un momento a otro el banquete extravagante con todo tipo de pescados y mariscos había llegado a su final. Sin darse cuenta ya se había abierto el baile. La pareja más feliz y dichosa se acercaba a la pista para danzar juntos bajo el muérdago de su amor. Draco sintió una punzada de envidia. Quería mirar alguna vez a alguien de ese modo, que le inspirara sonreír con cada ocurrencia y que decidieran compartir la alegría que los rodeaba. Su mirada voló instintivamente a la única persona que había producido eso en él. La mujer que sostenía la mano de otro hombre dirigiéndose a la pista. La mujer que había perdido por su inmadurez y su falta de coraje. Miró a su prometida que charlaba divertida con otra mujer, probablemente sangre pura, y quiso salir corriendo. Pero se contuvo, vio a Pansy con deseos de bailar y a un Potter muy renegado a bailar para invitarla. Draco se acercó hasta allí.

¿Te molesta si me llevo a tu novia unos segundos Potter? Pansy sonrió de felicidad y miró a su novio rogándole con los ojos.

Sabes que no me tienes que preguntar Pans, eres libre de ser tu misma. le dijo-con voz de bobo enamorado-según Draco, que rodó los ojos.

Te amo le dijo ella y le dio un beso en la mejilla.

Diviértete dijo el cara rajada y con una postura firme y mirada seria se giró al rubioCuídala, sino ya sabes.

Lo sé ¿Me cortarás la cabeza para ponerla en tu habitación? lo interrumpió Draco levantando una ceja y sonriendo de lado. Harry negó con la cabeza, sin poder evitar una pequeña sonrisa por su ocurrencia.

Eres un caso perdido.

¡Pero qué caso! le contestó sin modestia, le pidió la mano a Pansy y juntos se deslizaron hasta la pista.

Llegaron junto al resto de las parejas y se incorporaron al ritmo de la canción que estaba sonando sin problemas. Habían nacido para moverse con elegancia y gracilidad.

Ya deja de mirarla Draco le dijo su amiga en un susurro.

¿Qué?

Oh vamos, sé que la miras desde siempre. Además, todos sabemos que algo cambió entre ustedes desde aquella vez que se "perdieron" en Hosmade. le dijo su amiga mientras levantaba una ceja. Draco le dio un giro y cuando la tuvo de nuevo en frente sonrió.

¿Tan obvio soy? La slytherin asintióCreo que estoy enamorado. suspiró triste.

Ya veo ¿Y Astoria? Draco hizo una mueca resaltando el evidente problemaDraco ¿Sabes que puedes romper el compromiso cuando quieras?

Lo sé, pero… mi padre

Odio cuando comienzas con la perorata de la familia. ¿No te das cuenta de lo infeliz que vas a ser? lo interrumpiò ella. Draco apartó la mirada de su amiga con tristezaEscúchame, sé que no debería estar interfiriendo en esto, pero por lo lento que eres, te haré el favor él bufó ofendido, pero ella lo ignoroRon Weasley va a pedirle casamiento Draco se tensionóNo sé cuándo, pero será pronto. Yo que tú lo evitaría. Estoy segura de que ella siente lo mismo por ti. Me doy cuenta como se pone en tu presencia y lo que se sonroja cuando hace contacto visual contigo. Quiero que muevas tu fornido y sensual trasero hasta donde está ella y le digas todo lo que sientes de una vez. le espetó las últimas palabras con furia. Él sonrió y le besó la frente. Se había instalado en su cabeza una idea como lo que sentía por Hermione en su corazón. No pararía hasta conseguir el suyo.

—¿Recuerda que nos preguntó "cómo habíamos llegado aquí"?—dijo refiriéndose al muggle apenas terminó de relatar su historia— En ese momento no lo pude ver, porque ni siquiera lo entendía. Pero ahora lo sé.

—¿Qué es lo que sabe Sr. Malfoy?

—Sé que esto es amor, y qué por eso no podemos rendirnos tan fácil. —Draco miró a Hermione, que estaba a punto de llorar, y le dio una amplia sonrisa. Ella asintió. Él volvió a respirar como un niño que ha estado castigado mucho tiempo y no recuerda cómo es estar al aire libre jugando con sus amigos.


N/A

¿Qué les pareció? Lo sé, tengo un problema con las bodas. Creo que nunca había escrito sobre eso y ahora ya van tres.

Pronto habrá más, lo prometo. Pero por ahora les digo…

Hasta la próxima!
Cygnus.

Fin N/A