Les traigo el segundo capítulo de esta historia, se me ha hecho un tris tarde en subirle, pero las fiestas me tenían a tope, y bueno, ya le saqué el tiempito. Espero que lo disfruten… bueno, que les agrade

Este es un fic yaoi, así que recomiendo discreción.

El regusto dulce del coctel que la noche anterior sabía tan bien en su paladar se sentía terriblemente amargo en su boca. Despertó hecho un ovillo sobre el futón, aun con la ropa del día anterior y el sudor frío que le calaba entre las vértebras. En algún momento de la noche, después de haber llorado, se había dormido. Y es que Todoroki no recordaba haber llorado desde hacía muchos años, ni siquiera era consciente de la última vez que lo había hecho -Quizá cuando pasó lo de mamá- se dijo así mismo, intentando poner su existencia en orden.

Probablemente esa era la razón por la cual se sentía en ese momento tan cansado, tan miserable en su piso de mierda, que ahora le parecía terriblemente aburrido. Cerró los ojos y apretó los puños, buscando algo de dignidad para ser persona ese día. Entre temblores y suspiros dolorosos logró bañarse, intentó comer algo, pero su estómago era incapaz de recibir alimento… le había bastado el trago de veneno que le había hecho tomar ayer el peliverde. Y pensaba en él, y se acordaba de su estúpida sonrisa y las lágrimas se agolpaban de nuevo en sus ojos, en su vida, en su corazón; y él sentía hierro al rojo vivo exterminar su pecho. Entonces se maldecía, porque jamás ninguna llama de ningún quirck se había sentido tan destructora, y jamás ninguna herida en batalla le había dolido tanto como el gran hueco que ahora se le hacia en el corazón.

Sonó su móvil, y sintió que la vida se le iba porque esperaba que fuese Midoriya diciéndole que se había arrepentido y que aceptaba y que se vieran y que fueran felices y que… en la pantalla se veía claramente el nombre de Aoyama, y Todoroki sintió aun más furia. Estaba a punto de derretir el celular, pero volvió a sonar, de nuevo, el rubio insistiendo. ¿De qué carajos tenía que hablarle un sujeto como él? No tenían nada en común, jamás habían sido amigos, apenas se conocieron únicamente porque eran compañeros de clase… Pero ahí estaba escribiéndole insistentemente, a Shouto no le quedo de otra que desbloquear la pantalla, la verdad hasta le daba algo de curiosidad.

Salut, Todoroki, soy Aoyama
¿Todo bien?
Ayer vi que hablaste con Deku y te fuiste
Ten buen día, Au revoir
-w-

A Todoroki eso lo tomó por sorpresa, jamás hubiese imaginado que Aoyama de entre todas las personas que estaban en la fiesta fuese a fijarse en la escena. De pronto las chicas, Bakugou que no le quita la vista a Midoriya para aprovecharse de cualquier error del otro, incluso Iida que parece querer tener siempre el control de todo, todos menos el extraño héroe de armadura y ombligo luminoso. Y a pesar de que se sintió incomodo, decidió aprovechar esa señal que le caía del cielo

¿Sabes quién le gusta a Midoriya?

Ni hola, ni gracias, estoy como una mierda, pero tu mensaje me hizo pensar una muy buena idea para dejar de sentirme como el culo del mundo. Directo, de pronto grosero, pero poco le importaba. Las manos comenzaron a sudarle mientras veía el mensajito en la pantalla que le indicaba que el otro estaba escribiendo una respuesta. Y es que, si Aoyama se había fijado en eso, y en muchas otras cosas que a veces revelaba de manera inocente en las conversaciones de grupo, de seguro era porque tenía el don de la observación, y le podía responder su duda. Aoyama era un tipo silencioso y sonriente, pero tenía palito para darse cuenta de lo que pasaba con los demás, de lo que sentían, muy perceptivo. Esto hiló una cadena de pensamientos para desbocar en una sola cosa, hacer daño. No sabía muy bien de donde había surgido ese sentimiento, pero quería que Midoriya se sintiera tan horrible como él, y que le doliera tanto como a él, porque no merecía ser solo Shouto el receptor de tanta inmundicia.

Otra vez el jodido rubio tipeando como abuela porque tardaba montones respondiendo. El corazón de Todoroki latía rápido, sentía un agujerito en la panza que le absorbía la tristeza y la escupía transformada en ansiedad. De nuevo estaba sudado, temblando mientras sostenía con demasiada fuerza el pobre aparato entre sus manos.

Ummmm…
No podría estar seguro
Jamás me lo ha dicho
Pero apostaría a que es
Bakugou
¿Te gusta Deku?

Pues si que era perceptivo el rubio metido de los cojones, y no sabía si agradecerle o mandarlo al carajo por la última pregunta que le había hecho. Respiró profundo, intentando volver en sí, no quería ser grosero con el chico, pero estaba demasiado exaltado para poder funcionar correctamente. Volvió a pensar en la cara de estreñido de Kaminari, y se sintió más tonto que él, ya que no había sido rechazado a diferencia suya.

Gracias, ya estoy mejor

Y volvió a bloquear el móvil. La verdad es que no le sorprendía que el enamorado de Midoriya fuese Katsuki. Después de todo lo perseguía siempre, preocupándose por él, hablándole con apodos estúpidos, aguantando toda la mala leche y las groserías de este. Se derrumbó de rodillas en el suelo ¿Qué haría ahora, escribirle diciéndole que el día que Midoriya se le declarara lo rechazara? Ese era un plan muy estúpido, quién sabe cuánto tiempo tendría que esperara que eso sucediera, y quién sabe si realmente era Bakugou ese alguien más que le gustaba al pecoso. Suspiró sintiendo la daga hundiéndose un poquitico más en su corazón ¿Qué podía hacer?

Apoyó su espalda contra la pared, pensando con su poca inteligencia emocional la manera adecuada para herir a Deku. Diciéndolo así, se escucha muy mal, pero en su cabeza sonaba como el bálsamo perfecto para aliviar sus heridas. Quiero que Midoriya se sienta así, para que entienda como es que duele y se sienta mal por hacerme sentir feo, entonces me va a pedir perdón y va a querer que yo esté feliz, porque no es justo tener el corazón tan roto por culpa del héroe número 1.

Volvió a tomar su móvil, inquieto y rápido. Arrugó el cejo y envió un mensaje

Bakugou, ¿Sabes que le gustas a Midoriya?

Sintió de repente un terrible susto, como el que sentía cuando se enfrentaba a un enemigo muy fuerte. Confiaba en sí mismo y sus habilidades, pero no estaba seguro de qué tan lejos tendría que llegar para poder vencerlo, y eso a veces le aterraba. Tanto como estaba ahora, esperando con la mirada fija en la pantalla a que Bakugou le respondiera. Pero no, él no daba señales de vida y las ansias y los calambres en el estomago crecían. -Mierda, mierda, mierda- ahora las respuestas de Aoyama le parecían del mismísimo Flash, comparado con la ausencia de las del explosivo.

Y ahí estaba de nuevo el temblor en las manos y en los labios, como si sintiera frío a pesar de que el clima era bueno afuera. Se echó en su futón, con el móvil aferrado en las manos y la maldita incertidumbre carcomiéndole las venas. ¿Qué si le decía que sí, que no lo jodiera, que le gustaba de vuelta y que se fuese a la mismísima concha de su madre? Aunque lo más seguro era que el rubio no estaba enterado; es decir, si Midoriya ya se le hubiese declarado a Bakugou y este lo hubiese rechazado, no había ninguna razón para que no saliera con él, ¿cierto? Rumiaba las ideas muy rápido, como si se hubiese metido 3 Aderales de un solo jalón y ni él mismo comprendía bien el hilo de sus pensamientos.

Bueno, pero ¿qué tal si le gustaba era otra persona y Aoyama se había equivocado en sus conclusiones? Porque para Todoroki la extraña relación de esos 2 -Midoriya y Bakugou- estaba sustentada en la necesidad maternal del verde en mantener a salvo al otro y una fuerte amistad que había allí, nada más. El bip del celular lo sacó de sus cavilaciones, inmediatamente desbloqueó la pantalla para ver quién le había escrito.

Ati que te importa basura
No menjodas con mesnjes de mierda
bastrado mitad y mitda

Todoroki se rascó el cuello con demasiada fuerza, no entendía muy bien los mensajes del otro; es decir, si había acertado o no. Decidió probar con la táctica de "estar seguro de", para poder sacarle la verdad. Una vez Momo le había contado eso, mientras le hablaba de métodos de interrogatorio para los delincuentes.

Entonces no sabías, lamento que te hayas enterado por mí. Me disculparé con Midoriya por eso.

Esta vez la respuesta no tardó en llegar

Que te Jodan imbecul
Yo ya lo sabya no le hables
A esa bausra de deju
Deku
Que ya lo mandw a comer mierda
Detesto a ese imbécil
No quiero que me jida

A Todoroki se le apachurró el corazón, si su conclusion era correcta, Midoriya ya se le había declarado y había sido rechazado por Bakugou… ya no le podía pedir a Katsuki que le dijera que lo rechazaba, porque ya lo había hecho, su plan ya no funcionaba. -Ya-, probablemente le gustaba alguien más y no lo sabría. Dejó el móvil a un lado llevándose de nuevo la mano al cuello. Respiraba con dificultad, pensando como herirlo. De nada valía el dolor que probablemente sintió cuando Bakugou " lo mandó a comer mierda" porque quería que fuese de mano propia, quería que le doliera el corazón y, y… y su mente hizo click.

Bakugou, ¿podríamos vernos?

El corazón de nuevo a mil, ideas en la mente y los ojos clavados en el "Bakugou is typing…" de la pantalla

Siasi me dejas de joeer
En el cafde del centro
En 1 hora

No sé, no me salió tan cool como esperaba, la verdad lo siento un tris flojito, pero me agrado la idea de que Aoyama lo notara, al fin y al cabo, el descubre a Uraraka xD. Si les gustó me pueden dejar sus comentarios y sus saludes y cosas lindas que me hacen feliz.

Por cierto, felices fiestas, que tengan un 2019 precioso