D.o.t.E: ¡Hello Minna-san! ¡He aquí el segundo capitulo de esta historia! Espero que les guste y quisiera dar un rapido agradecimiento a Witch Mix y a Tialepingouin por sus lindos comentarios. De haber dicho esto…Alice-chan, oneigai

Alice: Inazuma eleven no le pertenece a D.o.t.E, solo yo.

Fudou: T-T

D.o.t.E: ¡Toramaru-kun!

Toramaru: Inazuma Eleven va a comenzar!

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-Entiendo que el entrenador quisiera animarnos con su visita…-comenzó a decir Endou con un rostro apenado. -¿Pero porque tienen que quedarse a ver nuestro entrenamiento?-

-¿No creerás que viajamos miles de kilómetros con la alta posibilidad de tener una muerte violenta y asegurada solo para decir "hola" e irnos, cierto, Endou-kun?- pregunto con sarcasmo y un aura asesina el papa de Azemara. Ayer su hijo confeso ser homosexual (algo que obviamente él no tenía ningún problema, la felicidad de su hijo es primero), pero aparte de eso, también confeso ser el novio de nada más y nada menos que Endou Mamoru, el chico obsesionado del soccer que ahora manchaba a su hermoso hijo de la manera más vil y sucia posible.

-No le hagas caso Endou-kun.- comenzó a decir una mujer de corto cabello turquesa y ojos color miel suaves. –Este algo triste de que Ichirouta esté creciendo y vaya a abandonar el nido pronto.-

-¡NUNCA!- grito el padre de Azemara, inflando sus mejías y abrazando a su hijo estilo chibi, mirando de manera desafiante y tiernamente hostil al capitán de Inazuma Japan.

-Pobre de Azemara-kun…-susurro la mama de Endou al ver con una gota en la cabeza la reacción del "adulto". –Mamoru, suerte…-

-¡Chicos, es hora de entrenar!- grito Aki, logrando que todos los jugadores entraran a la cancha y comenzaran. Los adultos miraban a sus hijos con orgullo y cariño, algunos alentándolos y otros simplemente riendo ante las caídas de los jóvenes. Sin duda las más animadas eran Nanomi y Yuuka, quienes gritaban a todo pulmón alentando a Toramaru y Goenji. La pequeña Alice solo miraba con una sonrisa, sentada en el regazo de su madre.

-¡Aquí voy!- anuncio Toramaru, dribleando de manera experta y rápida entre los defensas.

-¡Goenji, marca a Toramaru!- ordeno Endou. El goleador, a pesar de no ser defensa, comenzó a luchar por el balón. Debía de admitir que Toramaru era bueno, demasiado bueno…estaba seguro que dentro de poco este chico le robaría el título de Ace Striker.

-¡Animo Toramaru!- grito Tae como pudo. Desde esa mañana se sentía muy helada, le daban escalofríos de manera espontánea y le dolía un poco al respirar. Sabía que hoy sería uno de esos malos días, pero estaba determinada a animar a su hijo, justo como él siempre lo hacía.

-¡No pierdas Shuuya!- grito Katsuya, dejando que la emoción le ganara por unos segundos. Fue tanto la sorpresa que Goenji, Yuuka y Fuku-san lo miraron confundidos, como si de la nada una segunda cabeza apareciera. -¿Q-Que pasa? Y-Yo también me emociono…es normal en el ser humano…- dijo Katsuya sonrojado ante la vergüenza y apartando la vista de su pequeña familia. Tae ríe en silencio ante la actitud del hombre, algo que no pasó desapercibido por unos ojos color azules que la miraban de manera muy detallada.

-Interesante….-

Tras horas y horas de entrenamiento, Haruna dio la señal de ser la hora de descanso, algo que todos agradecieron.

-El entrenamiento de hoy es muy duro…-se quejó Tsunami, sacándole una risita a Tachimukai. El surfista tenía razón, el entrenamiento de hoy consistía en el cambio y practica de posiciones, es decir, aquellos que eran delanteros hoy jugarían como defensas, las defensas como medios campistas y los medios campistas como delanteros. Todo con el fin de reforzar las habilidades de cada chico, sabiendo que Fidio y su equipo, quien era dirigido por Kageyama, iban a ser uno de los rivales más difíciles de todo este torneo.

-Hay un dicho en la Tierra que recita: "La fuerza y el crecimiento vienen solo a través del esfuerzo y la lucha,"- dijo Midorikawa con una sonrisa de sabiduría.

-¿Por qué dices las cosas como si fueras alienígena?- pregunto Nagumo con una gota en la cabeza, sacándole un lindo puchero al amante de los helados.

-Yo pienso que es lindo...-dijo de la nada Saginuma, siendo el mismo chico incapaz de leer la situación. -¿Q-Que paso?- pregunto al ver con una gota en la cabeza como ahora Midorikawa era abrazado de manera muy posesiva por Hiroto y este lo fulminaba, como si quisiera robarse el tesoro más grande del mundo.

-¡No te daré a Mido-chan!- le aseguro el de cabello rojo, confundiendo y sacándole una gota en la cabeza a los demás, incluyendo a los adultos y pequeños. -¡Él es mío!-

-Saginuma-san, debes de tener más cuidado con las palabras.- le dijo Haruna con un sonrisa mientras cargaba una pequeña bolsa de compras.

-¿Qué traes ahí, Haru-chan?- pregunto el chico de cabellos verdes, ignorando por completo las miradas hostiles de Goenji y Kidou, y la mirada incrédula de Hiroto.

-Ten, un regalo Ryuu-kun…- respondió la chica, también ignorando por completo las miradas que ella recibía.

El chico, tras apartar a su novio de su persona, abrió la bolsa, viendo el contenido que cargaba. Sus ojos negros se abrieron de golpe, su rostro perdió color y sus manos comenzaron a temblar. Esa reacción preocupo a todos los presentes. ¿Qué le habrá dado Haruna que lograra que el ex capitán de Génesis quisiera hasta llorar? –E-Esto es…-

-¿Qué pasa, Midorikawa?- pregunto un Suzuno preocupado. ¿Qué se puede decir? El hielo y hielo se combinan.

-Esto es…- fue lo único que respondió, para que de golpe, asustando a todos. -¡TE AMO, HARU-CHAAAAAAAAAAAN!- grito a los cuatro vientos mientras se tiraba encima de la joven manager. Ambos caerían de no ser que Goenji tomo la muñeca de su novia y la aparto delicadamente de la trayectoria del amante de los helados, logrando que el único que estampara su rostro al suelo fuera Midorikawa. Una pequeña satisfacción por atreverse a llamar a SU chica, Haru-chan, solo él puede llamarla así. El amante de los helados, ignorando el dolor se levantó de golpe y saco el objeto de la bolsa. Era helado de sabor napolitano…-¡ITADAKIMASU!- grito antes de comenzar a devorar el delicioso postre.

-Claro que no me olvide de tu, Suzuno-san…- dijo Haruna con la típica sonrisa de niña inocente, dándole una bolsa de igual contenido al chico de hielo. Este a diferencia de Midorikawa, solo agradeció con educación y un pequeño sonrojo en su rostro.

-¡Esta decido! ¡Me casare con Haru-chan!- exclamo de la nada Midorikawa, completamente ignorante ante el aura asesina que rodeaba al goleador de fuego, al estratega, y al heredero-no-oficial de las empresas Kira. Todos miraron la escena con una gota en la cabeza.

-Haruna-san…una vez más, lamento los problemas que definitivamente le causara Shuuya…-dijo una vez Katsuya, mirando con pena a su hijo y pensando en que debería comenzar a ahorrar dinero para la fianza. Antes de que la joven manager pudiera contestar, una tos fuerte y frecuente se escuchó, llamando rápidamente la atención del pequeño Toramaru.

-¡Oka-san!- llamo preocupado el chico mientras miraba como su madre se cubría la boca mientras tosía de manera frecuente, parecía que la mujer no podía ni respirar de tanto que tosía. -¿Estas bien? ¿Has tomado tu medicamento?- pregunto entrando en pánico Toramaru.

-Por favor, dame permiso.- pidió rápidamente Katsuya, su instinto de doctor saliendo a flote, sus ojos negros analizando rápidamente los síntomas. –Necesito que se recueste…No hay otra opción…-susurro para sí mismo, notando como la respiración de Tae se volvía mas y más entrecortada, si no se trataba ahora definitivamente la mujer terminaría en un hospital por el resto del viaje. Ignorando las preguntas de Toramaru o las miradas preocupadas del resto, Goenji Katsuya rápidamente tomo a Utsunomiya Tae entre sus brazos, como si de una princesa se tratara y rápidamente la llevo a dentro del hostal (siendo seguidos por Toramaru y el resto), buscando el sofá para poder recostarla. -¿Tienen algún tipo de antibiótico?- le pregunto a Haruna, quien rápidamente asedio y fue en busca del dicho medicamento. Una vez teniendo los medicamentos, Katsuya con delicadeza levanto un poco a Tae y la ayudo a tomarse el medicamento.

Fueron segundos, o minutos pero para Toramaru aquello fue una eternidad. Siempre era difícil, ver a su madre en esas condiciones, nunca sabiendo si esa sería la última vez que ella le sonreirá. Sentía las lágrimas querer salir, pero no podía dejarlas libres…no aun, debía de ser fuerte por su madre, por aquella persona que sin importar que tan duras fueran las condiciones en las que estaban, ella siempre lo ponía a el primero antes que nada.

-To-san…- llamo Goenji preocupado, esperando la respuesta de su padre. Hace unos minutos, Tae se encontraba dormida, su respiración se comenzaba a normalizar…eso es bueno ¿no?

-Tranquilo, no hay de qué preocuparse…fue un simple lapso, el calor y los altos niveles de polvos que hay en esta isla le afectaron un poco más de la cuenta.- comenzó a explicar Katsuya con una sonrisa suave, mirando como el chico aprendiz de su hijo lo miraba fijamente, como si tratara de leer su mente y asegurarse que no mentía. -¿Toramaru-kun, tu madre utiliza algún tipo de medicamento especial o es parte de algún tratamiento en específico?-

-…etto…Usa constantemente antibióticos de penicilina…en cuanto a tratamientos, no en los que yo este consiente…cuando inicio su enfermedad, se le recomendó la oxigenoterapia…- respondió Toramaru, viendo con un poco de alivio a su madre que dormía tranquilamente.

-Muy bien…has sido un chico muy fuerte…pero por el bien de tu madre, necesito que sigas siendo fuerte por un tiempo más…- le pidió Katsuya, colocándose a la misma altura que el joven de cabellos azulados. –Su enfermedad no es grave, sin embargo la neumonía siempre representa un riesgo a cualquier persona…mañana la llevare al hospital general para poder hacerle unos exámenes, te aseguro que si ella sigue todas las indicaciones, se curara sin problema alguno.-

Al escuchar esas palabras, el joven tigre no resistió y unas cuantas lágrimas salieron de sus ojos. Su madre se curaría, un doctor estaba escuchando sus plegarias. Desde el inicio, cuando sufrió un dolor en el pecho, su respiración se volvió errática al igual que su ritmo cardiaco, los doctores le dijeron que no viviría por mucho tiempo…pero este hombre en frente de él estaba viéndolo con tanta seguridad de sus palabras que le fue imposible el no llorar enfrente de los demás.-A-Arigatou gosaimasu…-

Katsuya miro al chico con un poco de tristeza. ¿Qué tanto estrés tendría este chico para que unas cuantas palabras lo dejaran en aquel estado? Cierto, la neumonía era peligrosa pero no incurable por lo cual que aquel chico llorara al saber que su madre se curara…solo le hacía preguntarse qué fue lo que ha escuchado acerca de la enfermedad. –No hay de que…es mi trabajo después de todo.-

-¡Se mira como una princesa!- exclamo la pequeña Alice al ver como Tae estaba profundamente dormida sobre el sofá.

-¡Si, ahora solo falta el beso de amor verdadero para despertarla y vivir felices para siempre!- recito la pequeña Yuuka con la misma sonrisa que la rubia, ambas compartiendo el mismo mundo fantasioso de princesas.

-¿Pero quién se lo dará?- pregunto la niña de ojos verdes.

-¡Pero claro que Oto-san se lo dará!-

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D.o.t.E: ¡Uf, finalizado! ¡Espero que les haya gustado! Por favor dejen sus reviews y comentarios! Todo es bienvenido, gracias!

Nanomi: Matta-ne!