DotE: Ohayo Minna-san! He aquí el tercer capítulo de No lo acepto. Espero que lo hayan disfrutado hasta ahora y gracias a todos por su apoyo y lindas palabras. Midorikawa, te toca!
Midorikawa: Inazuma Eleven le pertenece a Level 5…de lo contrario, está loca nos condenaría a todos… -_-
DotE: ¡No estoy loca!...bueno, si lo estoy pero te doy helado gratis, así que agradece!...Hiroto, por favor!
Hiroto: Inazuma Eleven está por comenzar!
Kazemaru: Antes, quisiera notificar que en el capítulo pasado, mi nombre se cambió a Azamaru…o algo así debido a un error de la computadora que automáticamente me cambio mi hermoso nombre.
-.-.-.-.-.-.-.-
-Y-Yuuka, no puedes decir cosas así…-dijo Katsuya evitando a toda costa mostrar su nerviosismo y un potente sonrojo que luchaba por aparecer. Era la primera vez que agradecía tener piel morena.
-¿Por qué no? ¡Oto-san fue realmente un príncipe en rescate de la princesa!- dijo la pequeña con una sonrisa llena de inocencia, sus ojos grandes y brillando de alegría, en su mente una imagen de su padre Katsuya vestido con un traje de príncipe azul y entre sus brazos una linda y sonrojada Tae vestida con un gran vestido rosado. -¡Así pasa en todo cuento! ¡Una bruja malvada hechiza a la princesa y el príncipe la besa y ella despierta! ¡Así que oto-san, debes de darle un beso a Tae-san!- explico Yuuka infantilmente, sacándole ahora un sonrojo inevitable al doctor.
-No puedes decir eso Yuuka-chan, el amor no funciona así…-trato de explicarle Fuku-san a la pequeña, permitiendo a su jefe respirar y clamar sus nervios un poco.
-¿En serio? ¿Cómo funciona entonces el amor?- pregunto Alice interesada. Siempre escuchaba a su madre hablar del amor pero cada vez que preguntaba, ella la evadía…y su hermano no era mejor…el solo decía que el amor era venenoso y que debía alejarse a toda costa de los "novios" porque ellos también eran venenosos.
-Bueno, antes que nada, la pareja se debe de conocer…- explico la mayor. ¿Qué de malo tenia explicarle estas cosas a unas niñas? Después de todo, ellas dos son eso, unas niñas llenas de inocencia que no conocen la maldad. Lastimosamente, la mayor no mirando como cierta chico de ojos negros miraba la escena con una sonrisa malévola. Las niñas eran inocentes, pero este chico en específico claramente no lo era.
-¿Cómo se conocen?- pregunto Yuuka.
-Bueno…hay muchas maneras, algunos se conocen a través de internet, otros a través de un hobbies…o cosas así.- dijo con una sonrisa.
-¿Hobbies... ¿Entonces Takuto-kun y yo sentimos amor?- pregunto emocionada la morena, pensando en su gran amigo de cabellos castaños ondulados como príncipe y ella como una linda princesa de un reino mágico.
-No.- respondieron Katsuya y Goenji al mismo tiempo, sacándole una gota a la cabeza a los demás menos a Kidou y Fudou quienes comprendían a la perfección la situación.
-¿Ellos no se conocen a través de citas?- pregunto Alice, recordando como su madre usaba constantemente esa palabra y se quejaba diciendo que era la peor cita de la historia.
-¿Qué son citas?- pregunto la morena, viendo a su amiga rubia por una respuesta.
-Onii-chan dice que las citas son un pacto con el diablo y que nunca hay que ir a una.- explico Alice en toda su inocencia, sacándole una sonrisa de victoria y satisfacción a su hermano, mientras que los demás miraban con más pena.
-Las citas son donde dos personas salen a un lugar bonito de noche y hablan de sus intereses, se conocen…-explico Fuyuka con una sonrisa nerviosa, pensando en qué diablos pensara el rebelde para decirle semejante cosa a la pequeña Alice.
-¡Esta decidido! ¡Oto-san, debes de llevar a Tae-san a una cita!- exclamo la pequeña Yuuka con una sonrisa de satisfacción, pensando que nada malo podría pasar. -¡Después te casaras con ella y vivirán felices para siempre!-
Incómodamente, Katsuya tosió un poco y dijo…-B-Bueno, por ahora todo está bien, si algo pasa me llaman…- y como si el diablo estuviera tras de él, salió corriendo fuera del lugar como si tratara de alejarse del pensamiento que su hija le metió en la cabeza. En aquella habitación el reino comenzó a invadir lentamente junto a la tensión. Nadie notaba como cierto joven apretaba lentamente los puños hasta que sus nudillos se tornaron blancos…No podía enojarse con aquellas dos niñas, eran unas pequeñas que no comprendían el mundo aun, pero eso no evito que sintiera ira y asco ante la idea de que su madre, SU ADORADA MADRE consiguiera un novio y se casara. Era simplemente imposible, esa idea no entra y ya.
-Se fue…-dijo Alice un poco desanimada, deseando realmente ver como el papa de Yuuka lograba despertar a la mama de Toramaru como en los cuentos de hadas.
-Uno aguanta hasta donde puede supongo.- dijo Nagumo con una sonrisa de diversión. Aquello había sido muy divertido ver como aquel adulto se incomodaba por las palabras de dos niñitas.
Cierto chico de cabellos verdes había notado el cambio de humor de Toramaru rápidamente. El chico estaba enojado, y si el ex capitán de Génesis no se equivocaba, esto era debido a que el joven estaba celoso de la idea. Ahora la pregunta es…¿Qué tanta diversión podrá sacar de esto? -Bueno, es como dicen por ahí: "Siempre hay un momento en la infancia cuando la puerta se abre y deja entrar al futuro"- dijo Midorikawa fingiendo inocencia. Le encantaba la situación que observaba de una distancia segura (es decir, atrás de Hiroto). –Sí eso pasa, Goenji y Toramaru serán hermanastros ¿no?, Eso sería muy genial ¿No lo creen?-
Yeap…definitivamente se ira al infierno por esto. Bueno, es como dijo Dan Brown "Los lugares más oscuros del infierno están reservados para aquellos que mantienen su neutralidad en épocas de crisis moral,"…ahora, ¿Qué pasara con aquellos que se divierten en épocas de crisis moral como esta?...Creo que ni Satanás tendrá piedad de él.
-Por favor no digas cosas tan abominables.-
Ante aquellas palabras, todos se congelaron, demasiado sorprendidos por la frialdad y desprecio que se podía sentir a través de esas palabras. Era justo decir que hasta Midorikawa quedo en estado de shock. Claro que sabía que el chico no aceptaría esa idea, estábamos hablando de compartir a su madre la única familia que él tiene…pero jamás pensó que eso pasaría. Él imaginaba algo como que Toramaru se pusiera rojo y explotara a insultarlo pero nunca aquellas palabras.
-¿Qué has dicho?- pregunto Goenji sorprendido. La idea de que su padre se casara de nuevo era, al igual que Toramaru pensó, inaceptable pero jamás pensó en decir aquellas palabras que parecían maldición. –Toramaru…tú…-
-No veo cual es el problema.- dijo de golpe el chico, su mirada verde oscura (A/N: al parecer ya que soy una idiota que no logro identificar el azul con verde -_-U) llena de hostilidad y seriedad, algo muy fuera de lo común en Toramaru. –Simplemente dije la verdad. Esa idea es repulsiva y es simplemente imposible que Oka-san se fije en el padre de Goenji-san.-
-¿Qué?- fue lo único que salió de Goenji, su mirada tornándose igual de oscura y fría que la de Toramaru. Su padre pudo cometer muchos errores en el pasado, pero al final seguía siendo su padre y lo ama por eso. No permitiría que nadie hablara mal de él…para eso los tuvo a ellos, para que definitivamente hablarían de él a sus espaldas.
-Ya es suficiente, Toramaru-kun-reprocho Nanomi al ver aquella actitud del generalmente tierno y educado chico.
-Nanomi-necha, por favor no te metas en esto.- le pidió Toramaru, su vista completamente enfocada en Goenji y sorprendiendo a la chica de coleta. ¿Desde cuándo Toramaru se comportaba de esa manera? -
-¿Que has dicho?- pregunto una voz masculina llena de seriedad y hostilidad, sus ojos color negros miraban al chico enfrente de él como si fuera una amenaza. ¿Cómo se atrevía esta joven a decir tal cosa?
-Y-Ya está bueno, ¿no?- dijo un chico de cabellos castaños y banda naranja, sonriendo de manera nerviosa y tratando de mantener la paz entre los miembros de su equipo. Mucho trabajo tenía con el estratega y el Joker de Inazuma Japan, lo que menos ocupaba era que Goenji y Toramaru también entraran en un conflicto.
-Creo que he sido bastante claro, Goenji-san...- respondió Toramaru, ignorando completamente al capitán y manteniendo su mirada igual de amenazante y seria que Goenji, dando el claro mensaje de que él no se retractaría por nada del mundo. -Tu padre no es lo suficientemente bueno para salir con mi madre.-
-T-Tú…-dijo Goenji, su mirada llena de odio pero antes de que alguien terminara lastimado, Haruna rápidamente se colocó enfrente del goleador estrella, su mirada gris forzando ante la gruesa capa de odio y frialdad que habitaba en la mirada negra. No quería que su novio terminara expulsado del equipo por algún malentendido. –Haruna…-
-Salgamos a caminar…por favor…- pidió la chica, nunca despegando su mirada de su novio. Goenji, captando lo que trataba de hacer Haruna, acepto y sin mirar atrás, tomo la muñeca de la joven reportera y a paso apresurado salió de ahí. Necesitaba salir de lo contrario mollearía a golpes al chico.
-E-Eso fue…- comenzó a decir Tobitaka.
-Incomodo.- término por decir Suzume, captando lo que su líder quería decir. Todos voltearon a ver a Toramaru, pero este simplemente los ignoro, optando por vigilar a su aun dormida madre que a pesar del ruido, no despertó.
-.-.-.-.-.-.-.-
-¿Quién se cree que es para decir esas cosas?- preguntaba una y otra vez un joven de cabellos crema, siendo seguido (más bien arrastrando) por una chica de cabellos azules y mirada gris. Cuando dijo vamos a caminar, la ser arrastrada por todas las calles por su enojadísimo novio no era la idea que se le vino a la cabeza. -¿Tú estás de acuerdo conmigo, no?-
-¿E-Eh?...Eh, si…-fue lo único que respondió la chica, tratando de manera disimulada de soltarse del doloroso agarre que la tenía Goenji. Caminaron y caminaron, el chico quejándose de lo ocurrido mientras que la joven tratando de no llorar por el dolor en su muñeca.
-¡Ese Toramaru…!- trato e decir el Ace Striker pero rápidamente se detuvo al notar como de los ojos de su novia pequeñas lagrimas aparecían pero no las soltaba. -¿Haruna? ¿Qué paso?- pregunto y fue ahí cuando noto la fuerza que estaba usando en la muñeca de su novia. -¡Gomen! ¿Te lastime mucho?- pregunto al tomar con delicadeza la muñeca y ver como comenzaba a tomar un color morado azuleado. –Lo lamento…no quise lastimarte…-
-No te preocupes, entiendo que estés muy molesto…creo que yo también lo estaría si alguien dijera lo mismo que Onii-chan…- dijo Haruna con una sonrisa alentadora, entrelazando sus dedos con los de Goenji y guiando cerca de una banca de un pequeño parque. –Goenji-san… ¿comprendes porque Toramaru-kun dijo eso cierto?- pregunto.
El de cabellos cremas suspiro cansado. Si lo compendia, era la misma razón por la cual él mismo estaba tan enojado ahora…la idea que su padre se casara no entra en su cabeza y estaba seguro que para Toramaru aquello era igual, pero no tenía por qué insultar a su padre. –Te dije que no usaras honoríficos cuando estemos solos…-le dijo con una pequeña sonrisa, cambiando el tema y sacándole una risita a su novia.
-Gomen…es la costumbre supongo, Onii-chan siempre está cerca y después del accidente del bosque prefiero saber que estas vivo y cerca.- le respondió con una sonrisa, besándole la mejía. -¿Qué harás ahora, Shuuya?- pregunto.
-No lo sé…estoy enojado pero comprendo a Toramaru y no quiero que esto afecte al equipo...pero… ¿Cómo puedo ignorar esto? Es mi padre, él siempre quiso lo mejor para mi…no puedo permitir que esto pase así como así…- respondió con honestidad. Solo ella podía ver este lado de él, ni siquiera su adorada hermanita podía hacer que él se abriera de tal manera.
-Shuuya… ¿Por qué no hablas con Toramaru-kun a solas?- sugirió Haruna. –Estoy segura que Toramaru-kun entenderá si se lo explicas. Después de todo, todo esto fue un mal entendido.-
-Creo que tienes razón…- le dijo con una sonrisa.
-¡Claro que la tengo! ¡Soy Otonashi Haruna!- le dijo con un eje de burla en su voz, en sus ojos grises mostrando estrellitas y en sus mejías un lindo sonrojo de victoria. Goenji solo rio ante la expresión de su novia. De la nada, una sonrisa malévola nació y sin darle aviso, tomo las mejías de la chica y la beso de manera suave y delicada logrando que ella se quedara sin palabras y su rostro completamente rojo.
-Gracias Haruna.-
-.-.-.-.-.-.-.-.-
Ambos jóvenes entraban por las puertas del hostal cuando el sol comenzaba a ocultarse. A pesar de haber tenido una mala mañana, Goenji se divirtió con Haruna el resto del día, caminando de aquí a allá, compitiendo y comprando algunos dulces para ambos (y Midorikawa, algo que a Goenji no le dio nada de gracia). No dieron ni dos pasos después de la puerta cuando una mancha azul y roja tomo a la reportera y la abrazo de manera protectora, sus ojos rojos vino (los cuales no estaban ocultos por los gogles) miraban fulminantemente al goleador, sacándole una gota a todos los demás presentes. –Onii-chan, estoy aquí, no me paso nada…- trato de decir.
-¡No! ¡Esta bestia te hizo algo cierto!- acuso Yuuto, sacándole una gota aún más grande a s padre adoptivo. Sabía que Kidou era amoroso y protector con su hermana…pero esto comenzaba a rayar al psicópata.
-Ignorando eso… ¿Dónde está Toramaru?- pregunto Goenji buscando con la mirada a su pupilo. –Quisiera hablar con él.-
Todos se miraron un poco preocupados. A decir verdad, el chico de cabellos negros azulados no mostraba algún signo de arrepentimiento por sus acciones y aquello les preocupo bastante. Nadia sabia de lo que él joven era capaz de hacer. –Goenji-kun…Tomararu-kun está algo ocupado…no creo que sea una buena idea hablar con él ahora.- trato de decir Aki de manera suave. No quería que ninguno de los dos fuera castigado por su orgullo.
-Sera rápido, no creo que le moleste.- dijo Goenji completamente ignorante ante la tensión que mostraban todos. Se dirigió a la sala, deduciendo con facilidad que el chico debía de estar ahí ya que su madre estaba ahí. Efectivamente ahí estaba, sentado alado de su madre que ahora tenía una manta y una almohada que la acomodaban. –Toramaru…puedo hablar contigo por un minuto…-pidió. Toramaru solo vio al goleador y aparto su mirada, ignorado por completo lo que el chico pidió. Goenji suspiro cansado y un poco irritado, no había de otra., él tendrá que ser el maduro de los dos. –Escucha…quiero disculparme por mis acciones, entiendo por qué actuaste de tal manera—
-¿Solo es eso? Estoy ocupado, así que si no le molesta, quisiera que se retirara.- interrumpió de repente Toramaru, su mirada jamás conectando con la del goleador pero su aura daba a entender de manera muy simple y clara que para él, el goleador estrella era una amenaza.
-¡Oye!- le dijo Goenji molesto. –No deberías tratar a las personas así y menos cuando tratan de disculparse por algo que tú también compartes la culpa.- le reprocho.
-Hmp. Yo no tengo la culpa de nada, solo dije la verdad…- respondió el chico de nuevo, conectando por primera vez su mirada con la de Goenji. –Tu padre no es lo suficientemente bueno para Oka-san y estoy seguro que nunca lo será.-
Decidido.
¡A la mierda la madurez! ¡Si este mocoso quiere actuar de esta manera, bien por él! Goenji, sin decir otra palabra e ignorando los llamados de Haruna y los demás, se fue molesto a su habitación, sus puños fuertemente cerrados y de sus ojos veneno parecía salir. –Te mostrare…-
-Esto es la guerra.-
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
DotE: Hello Minna-san! Espero que les haya gustado este capítulo…primero que nada quiero pedir disculpas por la mala ortografía, por favor ignórenla y segundo, gracias a Luna-san por comentar esta historia!
Sé que en este capítulo puse a Toramaru como un niño malcriado peroooooo bueno, todo por el bien de la historia.
El próximo capitulo se subirá pronto.
Matta ne!
