D.o.t.E: ¡Hello minna-san! ¡He aquí el siguiente capitulo! ¡Espero que les guste! ¡Rika!

Rika: Inazuma Eleven no le pertenece a D.o.t.E, sino que a Level 5…todos menos la pequeña Fudou Alice

Tokou: ¡Inazuma Eleven esta por comenzar!

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-Haruna…espero que me perdones por lo que he hecho…-fue lo que susurro aquel día el chico de cabellos crema y ojos negros. Había pasado una semana, una semana de la cual el Ace Striker se reusó a hablar con alguien, ni con su hermanita o su novia. Nadie. Estaba demasiado molesto y determinado a demostrarle a ese chiquillo malcriado quien tenía la razón. Durante toda esa semana, Goenji Shuuya pensó y pensó en el qué podría hacer para demostrarle a Toramaru que su padre es un gran partido para su madre (no es como que quisiera que su padre se casara, pero si quiere demostrar que su padre, un doctor certificado por universidades alemanas, un hombre joven y atractivo, era más que suficiente para salir con Utsunomiya Tae), pero cuando de romance se trataba…él no era para nada bueno…debe de ser por eso que por nada del mundo soltaba a Otonashi Haruna de sus manos, ella es la única que acepto el hecho que su novio es pésimo para las citas.

Sin más opción, Goenji Shuuya hizo lo impensable, lo que jamás, ni en sus más locos y desesperados sueños imagino que haría.

Goenji Shuuya vendió su alma al diablo...es decir, a Urabe Rika.

-.-.-.-.-.Flashback-.-.-.-.-

-Es inusual verte por estos rumbos, Goenji.- dijo Toko sorprendida al ver al goleador estrella en la puerta de la habitación de su muy lujoso hotel. ¿Qué podría decir? Ser la hija del primer ministro tiene sus ventajas.

-Ocupo ayuda.- dijo sin rodeos el chico. Esto paso el día después de su pelea con su pupilo. La ira lo tenía cegado y nada lo convencería de que lo que hacía ahora era mala idea.- ¿Puedo pasar?- pregunto, algo que la chica de cabellos rosados asedio sin pensarlo mucho. Dentro de la ENORME habitación habían dos camas, una para Tokou que estaba vacía y otra que estaba ocupada por una chica morena de ojos grises y cabellos celestes que escuchaba música pero lo observaba curiosa.

-¿Dime, que necesitas?- pregunto Tokou cerrando la puerta y sentándose en el borde de la cama de Rika, quien detuvo su música y presto atención a la situación.

-Necesito la ayuda de Rika, en realidad…-pidió, sus puños cerrados por completo y su mirada tornándose negra y seria al ver como una sonrisa malévola aparecía en el rostro moreno de la chica.

Este era el punto sin fin. Sus últimos pensamientos antes de vender su alma al infierno eran los de una chica de cabellos azules, ojos grises que definitivamente están exigiendo su sangre por hacer tal atrocidad.

-.-.-.-.-.-Fin de Flashback-.-.-.-.-

Habían pasado seis días desde que hizo aquella visita y, por algún milagro, Haruna ni Kidou parecieron notar su nerviosismo o culpa. ¡Dios realmente existe! Estaba más que seguro que moriría a manos de su dulce y terrorífica novia si se llegase a dar cuenta de lo que ha hecho. –Bueno, no hay más escapatorias.- pensó antes de tocar unas cuantas veces en la puerta de otro hotel. Esta vez quien abrió la puerta fue su padre, quien lo miro un poco confundido pero siempre alegre de recibir a su hijo. Debía de admitir que la casa se sentía algo vacía sin el cuarto miembro de la pequeña familia.

-¡Shuuya, que bueno es verte!- dijo alegre el doctor. Goenji, a diferencia de su habitual respuesta, miro a su padre con una sonrisa nerviosa y algo de culpa marcada en sus ojos. Esto llamo poderosamente la atención a Katsuya pues ese rostro solo lo tenía cuando el joven hacia algo sumamente mal…Katsuya tenía un muy mal presentimiento. Siendo el hombre de ciencia y directo que suele ser, Katsuya decidió no jugar al gato y ratón y pregunto. -¿Qué has hecho esta vez?-

-¡No he hecho nada!- respondió de golpe el jugador, confirmando de una vez por todas que en efecto si había hecho algo malo.

-Shuuya, soy tu padre. Te vi crecer y madurar al joven chico que eres ahora…no trates de engañarme.- dijo serio Katsuya.

-N-No…A decir verdad…To-san, realmente quería invitarte a salir a cenar mañana en el centro de Liocotto…-pidió apenado el moreno, volteando su mirada y tratando de ocultar sus mejías sonrojadas. Esto definitivamente sorprendió a Katsuya. ¿Una cena con Shuuya? ¿Hace cuantos años que no hacia eso? Ante el silencio que siguió, Goenji dijo rápidamente. -¡Claro que entiendo que no puedas ir…a decir verdad yo tam!—

-Iré.- dijo de golpe Katsuya, interrumpiendo a su hijo y mostrándole una sonrisa paternal.

-To-san…-fue lo único que logro decir Goenji sorprendido ante la afirmativa de su padre. Para ser honesto, pensó que tomaría cierto tiempo y mucha manipulación emocional para poder convencer al hombre, pero tal parece que Katsuya tenía toda la intención de pasar tiempo con su hijo y arreglar el vínculo dañado. Tras hablar y decidir los detalles de la cena, Goenji lo abrazo y se despidió rápidamente del resto, notando que estaba anocheciendo y aun había muchas cosas que hacer. –Fase Uno. Completa. Rika, te encargo la Fase dos.-

Pobre Goenji Katsuya, quien pensando que saldría con su hijo, obtendrá la sorpresa más grande de su vida.

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24 horas más tarde, y Goenji Katsuya estaba listo para ir a su cena con su amado hijo. Debía de admitir que estaba un poco nervioso, hace años no salía con su hijo a solas para pasar tiempo de calidad. Una gran culpa lo invadió, después de la muerte de su amada Karura, él cambio por completo…ignorado por completo las necesidades de sus hijos. Claro, al ser doctor tenía todo el dinero del mundo, pero sus hijos necesitaban más que eso, necesitaban que él estuviera presente para ellos, vivir esos pequeños y bellos momentos a su lado, siempre asegurándose de dejarle en claro que él los ama y estará para ellos siempre.

-¡Wow, Oto-san, te ves muy bien!- alago la pequeña Yuuka con una sonrisa. Era más que cierto, su padre se miraba muy atractivo esa noche, su cabello siempre en el típico estilo, usaba unos pantalones jean oscuros, una camiseta blanca de botones y una chaqueta negra debido al frio que invadía la noche. No era nada formal, por lo que decidió usar su ropa casual para aquella salida. -¡Estoy segura que Tae-san estará encantada!- dijo de la nada, sacándole otro suspiro a Katsuya. Desde el accidente de la princesa, Yuuka no dejaba de insistir que él debía, a toda costa, ser el príncipe de la señora Tae. Esto le preocupaba, pensando que podría ser que su hija anhelaba una madre…pero ¿Qué podría hacer él en ese entonces? Salir a conocer mujeres está muy fuera de pregunta. Pensó que con Fuku-san todo estaría bien, pero obviamente se equivocó.

-Yuuka, te he dicho que no digas cosas así.- le dijo con suavidad una vez más Katsuya. Su hija solo negó y volvió a verlo con aquellos bellos ojos llenos de vida que tanto le recordaban a su mujer fallecida. Esta comenzó y comenzó a enumerar las múltiples razones que tenía para que su padre se casara con Tae. -¡Ya es tarde!- dijo de golpe mirando el reloj de mesa que estaba por ahí. –Me tengo que ir, Yuuka por favor compórtate. Escucha a Fuku-san, si pasa algo me llamas de inmediato, ¿entendido?-

-¡Hai!- dijo la pequeña con una sonrisa. -¡Suerte!- Con una sonrisa, y un rápido beso en la frente, Katsuya se despidió de la pequeña y salió a paso apresurado al restaurante donde se vería con su hijo…o eso se suponía.

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-¿Dónde estará ese chico?- pregunto un poco irritado Katsuya. Hace media hora que había llegado al lugar acordado y Shuuya no aparecía. ¿Sera que se le ha olvidado? Muy poco probable, la mesa estaba reservada a su nombre, por lo cual el joven tuvo que haber llamado para hacer dicha reservación. ¿Habrá tenido un accidente? Tampoco lo cree pues no ha recibido llamada alguna de nadie y estaba más que seguro que de ser así, la primera persona en hacerle notificar seria la joven Otonashi.

Sin saberlo, cerca de un arbusto, tres jóvenes vestidos completamente de negro, con gafas de sol negros y gorros negros, observaban de manera detallada al hombre que estaba sentado. -¿Has hecho tu parte, cierto?- pregunto el chico.

-¡Claro que sí!- respondió la chica sin dudarlo. Este mal agradecido no tenía ni idea de lo que le costó convencer a la mujer de ir ese día a cenar. ¡Uso toda su bolsa de trucos! ¡La tuvo que manipular emocionalmente para que esta por fin accediera!

-¡Ahí viene!- anuncio una tercera chica. Los otros dos chicos enfocaron su vista a la recién llegada. EL chico, quien hemos de decir que es Goenji, se sonrojo al ver a la mujer que estaba ahí presente. Usaba un lindo vestido de primavera con un cárdigan color blanco, su cabello usualmente atado en coleta estaba suelto, dejando sus ondulaciones libres que remarcaran su delicado rostro. Una de las chicas, Rika, miraba orgullosa a la mujer. Toda la tarde del día de ayer para poder elegir ese atuendo. ¡El padre de Goenji se le saldría la baba!

Rika no tenía ni la menor idea de que tan cierto fue su pensamiento. Goenji Katsuya, al notar la nueva presencia, pensando que era su hijo, miro a la bella mujer y rápidamente un fuerte sonrojo se apodero de sus morenas mejías. Utsunomiya Tae estaba bellísima aquella noche. Por un segundo, al doctor sintió que no había nada más en el mundo que la mujer enfrente de él, quien a notar su presencia se sonrojo y aparto tímidamente la vista. El hombre estaba realmente atractivo aquella noche. –Es aquí, por favor tome asiento, ya se le facilitara un mesero que los atienda. Buenas noches.- anuncio la mujer de manera educada, mostrándole a Tae la mesa donde pasaría el resto de la noche.

Ayer por la tarde, al caminar por la isla al lado de Nanomi (insistencia de Tomararu), esta tropezó con una chica de cabellos celestes y morena y haciendo que esta soltara de sus manos lo que parecía ser una vasija y esta se quebrara en mil pedazos. Tras tratar de calmar a la joven, esta termino haciendo un trato algo…inusual. Debía de asistir a una cena familiar con la intención de explicar la situación del porque la joven no llevaba la vasija. Ella accedió…y ahora se encontraba en el mismo restaurante, y peor aun, sentándose en la misma mesa que aquel amable y muy atractivo doctor que la ha ayudado desde que llegaron. –B-Buenas noches Goenji-sama…-saludo apenada y aun estando de pie. Estaba congelada gracias a los nervios y estaba segura que le daría un ataque en ese mismo instante.

-B-Buenas noches, Tae-san…por favor, tome asiento…-ofreció de manera caballerosa el doctor.

-¡Buen trabajo, To-san!- alago Goenji, viendo con orgullo a su padre comportarse como todo un caballero. Pareciera que el padre era Shuuya y el hijo en su primera cita era Katsuya.

-Es una sorpresa verla aquí esta noche…-comenzó a decir Katsuya, desesperadamente tratando de calmar sus nervios al tratar de meter conversación. -¿Ha pasado algo?-

-B-Bueno…es una historia algo…extraña se podría decir…-dijo Tae apenada, en ningún momento conectando la mirada con aquellos ojos negros. –A decir verdad, hoy se suponía que me encontraría con una joven con la que tropecé ayer, ella estaba muy insistente en que me debía presentar, pero…- explico inocentemente Tae.

-¿En serio?- pregunto curiosamente amable Katsuya, enviándole cierto escalofrió a Shuuya. Esto no podía ser bueno. –Curiosamente mi hijo ayer me invito a cenar hoy, y sabiendo muy bien como detesto la impuntualidad, aun no llega…me pregunto por qué será.- estas ultimas cinco palabras las dijo en voz un tanto alta, enfocado a cualquier sonido o reacción que estuviera cerca…como por ejemplo el pequeño brinco que se escucho desde los arbustos cerca de su mesa. –Asi que esta era la razón por la cual Yuuka insistia en que era una cita…Espero que solo sea mi imaginación y una larga lista de coincidencias. –

-¿En serio? Eso es muy lindo de su parte, espero que llegue pronto, asi no perderá el tiempo conmigo.- dijo humildemente Tae con una sonrisa. La idea de planear una salida con su propio hijo le gusto mucho. Hace tiempo que no hacían cosas juntos y esta podría ser una buena oportunidad para calmar al chico que siempre pasa estresado por su salud.

-Por favor, no diga eso. La compañía de una hermosa dama siempre es bienvenida.- aseguro sin pensarlo Katsuya, haciendo que Tae se sonrojara aun mas. Al notar dicha reacción, Katsuya rápidamente se sonrojo y trato de decir. –E-Es decir…disculpe mi atrevimiento…ha pasado mucho tiempo desde que estoy en la compañía de una hermosa mujer…- admitió apenado y nostálgico, recordando la primera vez que salió con su mujer…aun recordaba el sol acariciando su morena piel, sus nervios jugándole una mala pasada y a la bella joven que algún día se convertiría en su esposa, ambos en aquel pequeño restaurante, una sonriente y otro tratando de no lucir como un idiota.

-Entiendo sus sentimientos…la última vez que estuve en esta situación con un hombre fue cuando conocí a mi esposo.- dijo Tae, igual perdida en sus recuerdos. –Él siempre fue alguien muy entusiasmado e hiperactivo, a pesar que nuestra salida termino en desastre…creo que fue ese momento en el que supe que quería ser parte de ese desastre…-

-Creo que tenemos eso en común. Mi mujer siempre era alegre y se comportaba la mayor parte del tiempo como una niña…pero también era una mujer llena de amabilidad y bondad, dispuesta a dar el perdón a quien sea…ella solía decir que siempre tenemos que estar dispuestos a dejar de lado nuestra vida planificada, para poder tener la vida que nos espera.- conto Katsuya con una alegría. Quien diría que esas palabras fueran las que terminaron enamorando a aquel serio chico que fue alguna vez. Siempre le gusto tener todo planificado y ordenado, saber que camino elegir sin dificultad…y de la nada llego una chica completamente diferente a él, diferente a sus creencias o preferencias y lo reta con una sonrisa y un alma aventurera llena de misterios y sorpresa.

-¡Han creado un gran ambiente!- susurro emocionada Rika viendo con corazones en sus ojos la escena de Goenji Katsuya y Utsunomiya Toramaru. En su mente de chica adolecente, una misma escena solo que con un Ichinose de rodias y ella misma emocionada y sorprendida al ver el anillo.

-¡Muy buenas noches!- dijo una voz de golpe de manera muy fuerte, sorprendiendo a los dos chicos que seguían escondidos (pues una, Tokou, se retiró perdiendo el interés en aquel ridículo plan) y llamando la atención de los dos adultos. -¡Hoy seré su mesero, espero que tengan una linda estadía!-

-¿Eh…?- soltaron los dos adultos a ver a su "mesero" enfrente de ellos.

-¿Fudou?-

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D.o.t.E: ¡He aquí el capítulo cuatro de la historia, espero que les haya gustado! ¡Nuevamente agradezco a los lectores que siguen esta historia y dejan lindos comentarios! ¡Gracias! ¡Sus palabras me dan ánimos para seguir!

He de anunciar que estaré desconectada unos cuantos días debido a las fiestas que se aproximan…y lo se, aun me odian por mi rara visión de Haruna siendo la madre de Shindou…pero a lo pepino ¡Estoy decidida a continuar con mi locura! XD

¡Matta ne!

¡Felices fiestas!